Hola, hola! debido a los días de asueto en México debido al día de muertos, se me ha dificultado subir los capitulos, pero espero poder hacerlo. por lo pronto les dejo este capitulo y espero sus reviews!

Capítulo 14

Las tres amigas aprovechan la mañana siguiente para arreglar el laboratorio sabiendo que Alister está en sus terapias. En cuanto entran Paty examina el avión que están construyendo y se da cuenta que no falta mucho para terminar. Se alegra al pensar que pronto volará al lado de su querido inventor, es uno de los sueños más recurrentes en ella.

- hola Candy – saluda Stear al verla entrar en su habitación

- Hola Stear, ¿Qué tal tus terapias?

- Pesadas – responde mientras una de las enfermeras le ayuda a vestirse después del baño – pero mis piernas cada día se fortalecen más. La bicicleta estática que inventé ha ayudado mucho

- Me alegra – responde ocupando el lugar de la enfermera ayudando con la camisa del inventor – hoy comeremos en la terraza

- Lo siento Candy. Estoy muy cansado, prefiero comer aquí

- ¡Stear! – reclama la rubia pues sabe que se niega a comer con los demás debido a la presencia de Paty.

- De verdad Candy – dice en un tono de suplica

- Está bien Stear, mandaré pedir la comida y comeré contigo.

- No es necesario pequeña

- No te dejaré solo – concluye acercando las muletas y ayudando a Stear a levantarse de la cama para ir a la pequeña mesa que hay en la habitación frente a la ventana

Esa tarde Stear está en el laboratorio al lado su hermano y Candy, trabajando en el avión. Un fuerte ruido les llama la atención y ven como Paty entra jalando una enorme caja de fierros viejos. Archie corre para ayudar a su amiga y, sabiendo lo que traman, le guiña el ojo a manera de complicidad.

- Paty – exclama Candy al mismo tiempo que el moreno susurra el nombre de su amada - ¿Qué haces aquí?

- Albert me comentó sobre este espacio y le pedí permiso para venir a hacer algunas cosas – contesta mientras coloca la caja en un extremo del laboratorio, con ayuda de Archie – ¡wow! – exclama como si por primera vez se diera cuenta del avión frente a ella – es hermoso – continua mientras camina hacia el inventor y el avión.

Stear no tiene palabras y solo mira embobado a su amada. Paty ignora al chico y recorre el avión como lo había hecho esa misma mañana a escondidas.

- Es magnífico, volar en él será espectacular – comenta mirando al chico.

- Solo lo estoy tratando de arreglar – contesta secamente Stear volviendo a trabajar en una de las hélices.

Los chicos esperaban esa reacción así que los tres se encaminan hacia las cosas que Paty ha llevado y le empiezan a ayudar. Paty ha decidido crear un pequeño vehículo de motor, una pequeña motocicleta para dos personas. Archie se sorprende con la idea pues no se imagina a Paty realizando un invento tan grande, pero Candy se entusiasma mucho de ver a su amiga trabajando por primera vez. Así que las dos comienzan con el arduo trabajo que les depara.

Archie regresa a ayudar a su hermano mientras las mujeres trabajan del otro lado del lugar. Paty no puede evitar mirar al moreno a cada momento y Candy le infunde ánimos con su sonrisa. Saben que deben tener paciencia y Paty está dispuesta a esperar todo lo necesario. Ha sufrido tanto pensando en que estaba muerto, que solo saberlo vivo y poder verlo es suficiente para ella.

Stear por su parte, está igual, a cada momento mira hacia donde está ella y muere por saber qué es lo que está construyendo. Le sorprende cada ruido que escucha, quisiera saber que hace, ayudarle, pero en especial, le encantaría trabajar con ella.

Los días pasan y el plan continua sin ningún cambio, todos trabajan en el laboratorio, pero en inventos diferentes, Stear hace todo por ignorar a Paty y hasta lo hace notorio, pues conversa con todos menos con ella. Todos se arman de paciencia pues aún así ven el gran amor que hay entre ellos.

- ¿Dónde ésta Paty? – pregunta Stear mientras es ayudado a sentarse en uno de los sillones de la terraza donde las señoras están tomando un refrigerio y a donde llega después de sus terapias.

- Ha salido a montar – responde la tía Elroy y la abuela Martha asiente.

- ¿!A montar?! – exclama con preocupación – hace muy poco que cayó del caballo, no creo que sea conveniente

- Si quieres vamos a buscarlas – le responde su hermano desde el dintel de la puerta – ha salido con Annie, así que creo saber dónde encontrarlas. – guiña a las señoras en señal de que no deben preocuparse, ni por él, ni por las chicas.

Stear comienza a levantarse cuando le acercan las muletas para ayudarse a caminar y salir del lugar mientras Archie pide uno de los vehículos de la familia para ir a buscarlas. En el camino Archie trata de tranquilizar a su hermano diciendo que Paty se encuentra perfectamente, pero parece que habla al aire, pues observa el rostro preocupado de su hermano. Van por un camino de terracería hasta la cima de una colina desde donde se puede observar un bello prado donde Annie suele cabalgar. Archie detiene el vehículo y los dos hermanos observan el prado en busca de las chicas, las cuales cabalgan alegremente.

- Ahí están – exclama Stear con un suspiro de tranquilidad

- Te lo dije – responde el hermano con una sonrisa – además se ve que se están divirtiendo.

Los hermanos se quedan observando durante largo rato sin decir una sola palabra. Las chicas lucen magníficas a la distancia, con una seguridad y porte envidiables y los hermanos no logran más que guardar silencio y apreciar el espectáculo.

Mientras tanto en el prado dos bella morenas cabalgan tranquilamente una al lado de la otra para poder conversar, sin saberse observadas. Las amigas conversan sobre sus temores, alegrías e ilusiones.

- Annie – comenta la mujer a su amiga - ¿crees que logre estar nuevamente junto a Stear?

- ¡Claro Paty! – responde sin dudar – Stear te ama

- A veces lo dudo

- No lo dudes Paty, Stear no ha dejado de quererte

Annie distingue a la insegura y tímida amiga del Real Colegio San Pablo y eso la anima. Ellas dos siempre se han identificado por su timidez, y ahora que nota a Paty tan segura, Annie se ha sentido cohibida.

- Paty – le dice Annie con su dulce tono de voz – ¿puedo preguntarte algo?

- ¡Por supuesto! – responde Paty sonriendo con sinceridad y animando a su amiga a abrirse con ella.

- ¿Cómo lograste esta seguridad en ti? – le pregunta y se sonroja en cuanto termina de hablar. No sabe cómo, pero se da cuenta que esa pregunta lleva mucho tiempo queriendo hacerla.

- No lo sé – responde Paty recobrando su timidez del colegio – supongo que fue a partir de que creí que Stear había muerto.

Annie no responde, pero tampoco le queda claro a lo que su amiga se refiere. Paty no sabe cómo explicarse, así que decide seguir hablando pensando que las ideas se irán acomodando solas.

- Sufrí mucho cuando se fue a la guerra, pero pensaba que era lo que él quería y necesitaba hacer, así que decidí apoyarlo desde aquí. Decidí que tenía que ser fuerte y disfrutar cada día al máximo, pues era por lo que Stear estaba luchando. Luego, cuando pensamos que había muerto – la chica hace una pausa, pues recordar lo que sintió al pensarlo muerto, le duele hasta el alma. Respira profundamente y continua – me di cuenta que la única manera de seguir viviendo era hacer como si el siguiera a mi lado. No dejándome más remedio que hacer todo lo que me daba miedo. Annie, la primera vez que haces algo que te aterra, tu mundo cambia para siempre. Lo primero que hice fue subirme a un avión, grite todo el trayecto, desde que arrancó hasta que surcábamos los aires, poco a poco me fui relajando, me imaginaba volando al lado de Stear y sentía que el aire que sentía era una caricia de él. estaba en el cielo, donde crei que estaba él también. Volando lo sentía a mi lado…

- Paty…

- Cuando empecé a disfrutar, el avión empezó a fallar.

- ¿!cómo!? – exclama Annie muy atenta a lo que su amiga le cuenta

- Toda mi vida pasó en un segundo, durante esos segundos recordé la anécdota que tanto contaban ustedes, de cuando Stear y Candy tuvieron que saltar del avión. Recordé el paracaídas que Stear le había hecho especialmente a Candy, así que me imaginé saltando del avión con él. En cuanto pisé el suelo, mi vida cambió. Me di cuenta que el miedo se quita en un instante. Es solo animarse a hacerlo, luego, nunca más vuelves a tener miedo.

Paty no nota muy convencida a su amiga así que decidió demostrárselo. Cerca de ahí está el río, es un desafío saltarlo a caballo, pero sabe que su amiga es una excelente amazona.

- ¡Vamos Annie cabalguemos a todo galope!

Annie duda por un momento, luego incita al animal y las dos amigas salen cabalgando a toda velocidad por el prado. Los dos hermanos las miran alejarse y miran expectantes, pues desde donde están no las perderán de vista por un largo trayecto.

- Están acercándose al río – exclama Stear sintiendo un poco de ansiedad

Archie nota el sentir de su hermano y lo comparte, pero está plenamente convencido de las capacidades de Annie para cabalgar; aún así, no las pierden de vista.

Las amazonas cabalgan a toda velocidad, Paty va una cabeza por delante de su amiga solo con la intención de guiarla. Poco a poco se acercan al río pero los gritos al caballo, el ruido del viento golpeándoles la cara y la adrenalina que siente al cabalgar le impiden a Annie, darse cuenta que se acercan al río.

Paty es la primera en saltar, en los segundos previos Annie piensa en todo lo que puede hacer, puede arrojarse al río, puede intentar detener al caballo, puede aventarse ella sola… siente que todas las posibilidades pasan por su mente, y se da cuenta que solo tiene una: saltar.

Los hermanos observan con asombro el salto de los caballos. Un ligero grito de asombro y preocupación es lo único que rompe el silencio de los hermanos. Los ojos de los Cornwell se llenan de admiración con la belleza del movimiento del animal, el cuerpo de las mujeres que les montan y la acrobacia digna de elogios.

- ¡Bravo Annie! Estuvo estupendo – dice la mujer al ver saltar a su amiga

- ¡Ha sido increíble! – exclama eufórica la morena – nunca lo hubiera hecho.

Paty arrea nuevamente a su caballo y sale a todo galope, Annie no duda ni un momento y le sigue, las dos amigas corren nuevamente un largo trayecto para dar vuelta y volver a saltar el río. En cuanto se acercan al agua, Annie apremia al animal rebasando a su amiga y saltando el río sin ningún problema.

- ¿Ahora entiendes cuando digo que el miedo se quita en un instante? – pregunta Paty cuando se detiene a su lado después de salta ella también.

Las dos amigas trotan de regreso a la mansión y los hermanos las admiran desde la distancia, notando la alegría en los bellos rostros de las chicas.

- Vamos – dice el mayor

- ¿Vamos a por ellas?

- No. Vamos a casa – concluye Stear dándose cuenta de que no hay motivo para preocuparse por su querida Paty, ella es ahora una mujer hermosa, feliz, realizada, independiente…