Ni la historia ni los personajes me pertenecen, pero me he divertido mucho adaptando ambos!
Capítulo Catorce
Mentir nunca había sido natural para Regina. Hasta que tenía dieciséis años ella no había necesitado cultivar esa habilidad. Amaba a sus padres adoptivos y en general era una buena chica. Pero la noche de su primer cambio incontrolado — cuando ella había matado aquellas ovejas — mentir de repente se convirtió en necesario para la supervivencia. Esa noche ella perdió lo más importante: su casa, sus padres adoptivos, su novia, su inocencia.
Ella ganó la aguda conciencia de que a pesar de que las personas le profesaban su amor nunca sería aceptada con su verdadera naturaleza, por lo que con el fin de seguir con vida, tuvo que aprender a ocultarse a la vista. Eso significaba convertirse en una maestra del engaño. Quince años de práctica habían hecho a Regina muy buena para esconderse en las sombras. Sostuvo relación con servicios de escorts, hizo contratos de trabajo para diseño gráfico con numerosos empleadores, y mantuvo un apartamento en una de las ciudades más grandes en los Estados Unidos, sin dejar que cualquier persona supiera quién o qué era en realidad. Para una niña que había sido incapaz de vender incluso la más razonable verdad a medias, como un adulto Regina se destacó en guardar secretos y engañar a la gente.
A ella no le gustaba decir mentiras. Todavía la ponían nerviosa, sin mencionar la culpabilidad. A pesar de que era buena en ocultar ésa confusión emocional a la mayoría de la gente, ella no sería capaz de ocultarlo a los ojos de Emma. ¿Cómo iba a mentir a una mujer que sentía lo que ella sentía, una mujer que ya había capturado su corazón, que le había mostrado lo que era sentirse amada? No sólo mentir sería difícil, sino que Regina simplemente no quería hacerlo. Ella sabía cómo Emma se sentía acerca de la falta de honradez — cómo la confianza rota había sido el meollo de sus problemas con Lilly — y temía comenzar por ese camino con la mujer que se había convertido rápidamente en alguien tan esencial como el aire que respiraba. Aun así, ella tenía sólo una semana hasta la próxima luna llena. Eso significaba que se estaba quedando rápidamente sin tiempo para llegar a una buena historia para no estar juntas esa noche. Tendría que trabajar en quedarse calmada cuando dijera esa mentira. Tenía que creerla. De lo contrario Emma sentiría su falta de honradez tan seguro como que sentía todo lo demás que Regina sentía. Odiándose a sí misma, colgó su llamada al servicio de escorts que había estado utilizando durante el último año y medio. Acababa de arreglar para que enviaran a una chica nueva, alguien que pudiera hacer nudos a su satisfacción. Escapar como su bestia ya no era una opción, esta vez no, cuando ella no estaba segura de ¿a quién o qué podría buscar en su forma más primitiva, ahora que ella había encontrado a una compañera. Regina sintió a Emma un momento antes de escuchar un golpe en su puerta principal. Excitada de ver a Emma a pesar de su ansiedad, mantuvo una postura ocasional cuando la hizo pasar.
-"Yo estaba pensando en ti." - Emma sonrió. - "En cosas buenas, espero." – Su brillante estado de ánimo se apoderó de Regina, levantándole el ánimo.
-"Siempre"
-"¿Estás bien?" - Emma inclinó la cabeza mientras entró. - "Pareces... inquieta"
-"No, yo estoy muy bien" - Regina tiró a Emma en sus brazos. Su conexión estalló en el fondo de su pecho, calmando sus preocupaciones y re enfocándola en lo que era importante. Esta mujer. Tenía que hacer todo lo necesario para mantener a Emma tranquila, y si eso significaba mentir, entonces así sería.
-"¿Estás segura?" - Emma puso una mano en la parte posterior de la cabeza de Regina y la abrazó, volviendo la cara para que sus frentes se tocaran.
-"Porque es como si pudiera sentir las cosas, ya sabes. Suena ridículo, pero contigo... Yo no lo sé. Supongo que eres fácil de leer." - Riendo con timidez, Emma dijo: - "Siento cosas." - Regina puso hasta la última gota de su concentración para no reaccionar ante la confesión de Emma. Ella sabía que tenían un vínculo empático, pero Emma no lo sabía. Científica como era, lo más probable es que ni siquiera creyera en tal concepto. Y sin embargo, aquí estaba Emma, bordeando al filo de articular lo que había entre ellas que hacía que su química fuera tan explosiva.
-"Sólo te echaba de menos" - dijo Regina en voz baja. Se olvidó de cualquier idea de tratar de vender a Emma una historia sobre la noche de la luna llena. La intuición de Emma sobre sus sentimientos la asustó y ella no quería arriesgar su vínculo recién formado. Todavía no, de todos modos.
-"Me siento mucho mejor ahora".
-"Bueno." - Emma se rió cuando las manos de Regina encontraron su culo, acariciándolo con suavidad.
-"¿Deberíamos cenar? Podríamos pedir una pizza. "
-"se me ocurre algo que preferiría comer", le susurró Regina al oído. Ella sintió el impacto inmediato de sus palabras como un endurecimiento en el abdomen, y luego una oleada de lujuria que parecía fluir directamente de manos de Emma al cerebro de Regina.
-"¿Desde cuándo eres tan mala?"
-"Eres una mala influencia." - Regina mordisqueaba en la garganta de Emma.
-"Me tienes totalmente corrompida."
-"Parece que sí." -Emma lanzó la cabeza hacia atrás y silbó cuando Regina deslizó su mano por la parte delantera de sus pantalones, en sus bragas, los dedos encontraron el calor húmedo por instinto, luego empujó entre sus pliegues.
-"Yo puedo vivir con esto"
-"Confía en mí, no me quejo" - Regina trabajó con un solo dedo en el interior de Emma, deleitándose en el calor apretado de su coño. Amaba la forma de como Emma se apretaba abajo a su alrededor, la manera en que sus dedos se hundían en los hombros de Regina, como estaba desesperada por estar más cerca.
-"¿Qué tal si vamos al dormitorio y te preocupas por la cena más tarde?" – Emma mordisqueó la oreja con los dientes afilados. "Me convenciste". Regina sabía que estaba mal distraerse de la tarea pendiente por iniciar el sexo, pero la seducción no fue un movimiento puramente astuto. Hacer el amor era mejor que mentir a la mujer que adoraba, sin duda, Regina simplemente no podía dejar de tomar a Emma físicamente, una y otra vez. La atracción emocional entre ellas era tan intensa que la única forma de aliviar la dulce agonía era a través de la liberación sexual. Aunque esto sólo ofrecía un alivio temporal del deseo desesperado por Emma que constantemente vibraba por las venas de Regina. Mentir podía esperar. Esta noche disfrutaría de Emma mientras que ella todavía tenía la oportunidad.
En algún momento en medio de la noche, el teléfono de Emma sonó. Gimiendo, ella abrió los ojos y tomó el encendido y vibrante objeto, con la esperanza como el infierno de no estar siendo llamada para examinar un cuerpo. Después de horas de actividad física extenuante con Regina, la idea de arrastrar el culo de la cama a la escena del crimen fue espectacularmente poco atractiva. Por lo general, las llamadas nocturnas eran a While, quien valoraba un buen cadáver mucho más que al sueño. Emma miró la pantalla. Ella no reconoció el número. Tomándolo, murmuró -"¿Hola?" – Silencio - "¿Hola?" - Dijo Emma de nuevo. Ella sacó el teléfono de la oreja para comprobar que la persona que llama no había colgado. Cuando vio que la conexión todavía estaba activa, se llevó el teléfono a la oreja y escuchó. Oyó el más leve rastro de ruido de la calle, y luego un pitido que señalaba que la persona que llamase había desconectado. - "Bonito".
-"¿Todo bien?" - Murmuró Regina. Un brazo fuerte enroscó la cintura de Emma, tirando hacia sí.
-"¿Qué hora es?" - Emma miró a la pantalla del teléfono. - "Un poco después de la una de la mañana." - Regina tarareó en reconocimiento. Entonces besó la garganta de Emma, raspando los dientes sobre del pulso.
-"¿Necesitas ayuda para poder de nuevo dormir?" - Riendo adormilada, Emma consideró seriamente otra ronda antes de reconocer su derrota.
-"No estoy segura de que sea capaz físicamente en estos momentos."
-"Bien". Regina deslizó su mano entre las piernas de Emma y la ahuecó suavemente.
-"Yo tampoco. No importa lo mucho que lo deseo" - Emma cerró los ojos y suspiró.
-"Tú me haces sentir tan sexy."
-"Porque lo eres." - Eso era lo increíble de estar con Regina. Por primera vez en su vida, Emma creía en su propia deseabilidad. ¿Cómo no hacerlo? El timbre del teléfono celular de Emma le arrancó del sueño una vez más.
-"Déjame en paz" - musitó. Pero ella extendió la mano y pasó su pulgar a través de la pantalla para responder de todos modos.
-"¿Hola?"
-"Yo siento despertarte" - dijo Lilly - "Pero estoy de pie junto a un cadáver muy reciente que debes examinar." - Emma se quejó - "¿Whale no está disponible?"
-"No, Emma Necesitas examinar éste" - El tono sobrio de Lilly arrancó a Emma completamente del sueño.
-"¿Por qué?" - La mano de Regina aterrizó en la espalda de Emma.
-"¿Qué es?"
-"Mujer, aproximadamente a mediados de la treintena, parece apuñalamiento múltiple y heridas de cortes. Dos malas en el cuello, el mismo patrón que la
última víctima. Y no estoy exactamente segura, pero creo que los párpados muestran signos de...cómo se llama eso?"
-"Petequias" - murmuró Emma. - "¿Estás diciendo que fue estrangulada, también?"
-"Bueno, tú eres la experta, pero—"
-"Así que estamos buscando al asesino del parque?"- Emma miró como Regina se incorporó en la cama, dándole una mirada de preocupación que envió miedo a través del estómago de Emma.
-"Creo que es definitivamente una posibilidad" - Lilly se aclaró la garganta.
-"Hay otra cosa".
-"Dime".
-"Bueno, estoy de pie en un callejón a una cuadra de tu apartamento" - Una astilla fría de temor perforó la garganta de Emma, lo que le dificultó la respiración. Inmediatamente el brazo de Regina fue alrededor de ella, fuerte y cálido y de algún modo capaz de barrer con su inquietud en una forma que desafiaba la lógica. Emma se enterró en Regina, ávida de consuelo.
-"Voy para allá" - Lilly exhaló - "¿Quieres que vaya a tu casa y camine contigo?"
-"No estoy en mi casa." - Lilly guardó silencio un momento y luego dijo: - "Entonces, conduce con cuidado, ¿vale?"
-"Está bien" - Emma colgó y exhaló, dejando caer su cara en sus manos. Ahora no sólo se agotó, sino también se asustó, porque probablemente no era una coincidencia. El mismo MO que la víctima en el parque, y que sólo se encontrara a una cuadra de su apartamento. Emma era un gran creyente en La navaja de Occam: la explicación más sencilla es probablemente la correcta. Y el escenario más probable en este caso es que estaban viendo una nueva víctima del mismo asesino del parque, que sin duda sabía donde ella vivía.
- "¿Él mató a otra?" - La voz se ahogó con el temor, Regina irradió inquietud.
-"Parece que sí." - Emma encendió la pantalla en su teléfono de nuevo para comprobar la hora. Cuatro de la mañana. Las tres horas de sueño que había logrado tener después de la última llamada telefónica tendría que ser suficiente.
-"Lo siento, yo tengo que ir. "
-"¿Dónde?" - Regina apretó su abrazo alrededor de Emma.
-"Deja que te lleve." - Emma trató de guardar la calma en la cara justo cuando sus tripas se arremolinaran.
-"Ella fue abandonada a una cuadra de mi casa. Y deberías volver a dormir. Voy a estar bien." – Emma esperaba que sonara con más confianza de la que sentía.
- "Lilly está allí. El lugar será un hervidero de policías, la verdad. Va a ser el lugar más seguro en la ciudad"- Regina echó hacia atrás la colcha y se levantó, encendiendo la lámpara en su mesita de noche.
-"De ninguna manera. Yo te llevo".
-"Terminaré probablemente por ir directamente a la oficina después —"
-"Puedo esperarte allí, luego llevarte a trabajar, o bien me puedes llamar para volver a recogerte cuando hayas terminado." - Regina agarró la mano de Emma, tirando de ella a sus pies y en un fuerte abrazo de un rápido movimiento. - "Pero yo no voy a dejarte ir sola".
-"Cariño—" - Regina se echó hacia atrás y miró a los ojos de Emma.
- "Tienes miedo. Puedes ocultarlo todo lo que quieras, pero sé que esto te ha asustado. Por favor, déjame estar contigo. Déjame que te proteja" - La idea divertía a Emma. Regina era muchas cosas, la principal entre ellas una fuente de consuelo, pero la idea de su amante, ofreciendo protección física era casi risible. Sin embargo, la determinación en los ojos de Regina le dijo a Emma que ella iba a morir intentándolo.
-"Está bien." - Emma tocó la mejilla de Regina, maravillada por la forma en que su miedo se disipó cuando Regina aceptó la caricia. -"Gracias". - Regina rizó su mano alrededor de la parte posterior del cuello de Emma, atrayéndola en un beso lento.
-"Yo siempre estaré aquí para ti. Te amo." - El corazón de Emma tartamudeó, y luego se sacudió a toda marcha. Regina asustada ligeramente, retrocedió a considerar a Emma con ojos serios. Ahora se veía aterrada, como si comprendiera el enorme peso de sus palabras y honestamente no tenía idea de cómo iba a reaccionar Emma. Emma abrió la boca pero no salió nada. No importa cómo las cosas habían sido de perfectas entre ellas, sin importar cuán intenso sus sentimientos eran, nunca había imaginado oír a Regina decir esas palabras tan pronto. Con cualquier otra persona, lo habría encontrado ridículo.
Después de todo, ¿cómo puede alguien enamorarse en menos de tres semanas? Improbable como era, Emma lo comprendió, también.
- "Es demasiado pronto." - Obviamente, avergonzada, Regina parecía encontrar de repente sus pies muy interesantes.
-"Lo siento, es demasiado pronto para hablar de esa manera. Yo sólo" - Emma paró la boca de Regina con la punta de los dedos.
-"Te amo, también." - Regina levantó la cara, dando a Emma una expresión de alegría pura que casi la tiró con su luminosidad.
-"¿Sí?" - Hace cinco minutos Emma se había sentido débil, con miedo. Ahora ella le devolvía la sonrisa fácil a Regina.
-"Oh, sí".
-"Bien". - Regina le dio un rápido beso en los labios, y luego le dio unas palmaditas en el trasero desnudo tímidamente.
-"Ahora vístete".
