Ey! Aquí estoy con el capi. Si, es viernes un milagro. ¡Es el fin del mundo! En fin, gracias por todos los reviews, son una onda de positivismo para mi. Sin más les dejo con el capi,

ciaoo

14- Indiferencia:

Durante mucho tiempo metida en su soledad se había imaginado el rencuentro con su amado. En su cabeza se visualizaban imágenes románticas con un fondo rosa y viento corriendo. Ambos estarían captado la atención y todo se comenzaría a mover a cámara lenta. Aunque para ella todo fuera muy rápido. Cada órgano de su cuerpo reaccionaría a la aparición de su querido enamorado y viviría feliz como una lombriz. Eso era lo que se suponía que debía ser su maravilloso rencuentro.

Sasuke estaba ahí de pie, con una extraña sonrisa en el rostro, un brillo desconocido y su mano estaba fuertemente cogida a la de la mujer. Pensó durante un segundo que una oleada de celos le debería cubrir el cuerpo, e incluso ponerse a llorar de que el susodicho no le parara bola. Pero fue extraño, ya que no sintió absolutamente anda. Sí, era cierto se alegraba de verlo. El vacío angustioso de su pecho había desaparecido, pero aún así no sentía ni dolor, ni celos... tan sólo una enorme indiferencia. Una enfermera salió de la consulta y la llamó. Sasori que estaba a su lado le sujetó de la cintura y la empujó con cariño para que pasara dentro de la sala. Hinata y Sasuke cruzaron una fría e indiferente mirada. Sus hombros se rozaron y tuvieron un incómodo apretón en el corazón... pero nada más. Al cruzar el umbral de la puerta el médico les recibió con cortesía y amor. Al ver a la pareja sonrió y sus mejillas se encendieron.

- Soy el Dr. Jiraiya. Por favor bonita siéntate aquí... - estiró la mano para apartar la silla y que ella tomara puesto delante de él.- ¿A que se debe el honor?- preguntó con educación.

- Emmm... ¿una revisión? A lo mejor...- pronto su rostro adquirió un color carmesí un poco preocupante.

- ¡Oh! Perdiste la virginidad...- murmulló el doctor con cierta sorna. Sonrió y se levantó de la silla.

El doctor le fue haciendo preguntas mientras ordenaba la sala y preparaba todo para la revisión. Cuando todo estaba listo le invitó a entrar. Sasori acudió con ella, muy cerca de la silla y con la mano fuertemente cogida. No le hacía mucha gracia que un hombre con cara de pervertido le metiera la mano en la vagina. Oculto su enojó cuando el proceso comenzó.

- La pareja que vino antes...-comentó el señor distraído.- van a tener un bebé dentro de unos ocho meses.. ¿Qué pensáis ustedes?- quiso saber sin apartar la mirada de las cavernas de Hinata.

- ¿Por qué tendría que importarnos?- contestaron los dos al unísono.

- Hmmm, ya veo. Os conocéis... - saco conclusiones por si mismo.- Nunca he visto una pareja tan sincronizada... incluso la otra. Se podría decir que el hombre no estaba muy seguro de su futuro hijo...

- ¿Por qué me cuentas todo esto?- quiso saber ella cunando Jiraiya sacó el especulo.

- No se, quizás porque te debería interesar...

Y así terminó la parte impersonal de la consulta. Jiraiya adoptó una postura de médico mientras informaba el diagnóstico a Hinata. Le recetó pastillas anticonceptivas y el condón a Sasori. Se despidió amablemente y ellos salieron de la sala. Mientras caminaban entre los pasillos llenos de madres embarazadas y parejas felices no se le vino a la cabeza Sasuke. Más bien Sasori. Sí, él era el hombre que tenía en su mente y su corazón. Sasuke se había ido, la había dejado y Sasori estaba con ella. Ahí.

No muy lejos de donde se encontraban ellos la anterior pareja estaba mirando una pequeña ecografía. Una pequeña macha negra. Eso era su hijo. Sasuke sujetaba ese pequeño trozo de papel con la foto de su hijo. Una mañana negra era su heredero. Un punto negro dentro del vientre de una mujer. Un agudo dolor de cabeza le atravesó la cabeza haciendo que se le vinieran unos tristes ojos a la cabeza. Hinata. Recordó la mirada sorprendida de ella, al lado Sasori sujetándola con cariño, con amor. Pensó que debía sentir celos, que debería odiar a su amigo y desearle la muerte. Pero no le importó y no porque él tuviera a Karin. Tampoco por la ecuación bebé en su vida. Simplemente no le importó. Era como si el sentimiento de amor por ella se hubiera evaporado, aunque sentía un extraño vacío en el pecho. Como si algo no estuviera bien...

- ¿Sasuke me estás escuchando?- protestó la chica enojada.

- ¿Eh? Si, si te escuchó.- se disculpó y le beso en la frente.- Vamos que te compré algo de comer. Supongo que pronto te entrarán los antojos.

- Si, muy pronto.- sonrió ella orgullosa de ser mujer.

Dicen que el tiempo cura las heridas, que todo lo que se abre tiende a cerrar y que el amor aparece cuando uno menos te lo esperas y cuando más lo necesitas. También dicen que dónde hubo llamas cenizas quedan. Pero también dicen que si dejas algo debiendo ese pesar te seguirá hasta la muerte y no podrás ir ahí donde tengas que ir cuando uno se muere.

Esos pensamientos se les pasaba por la cabeza a dos personas. Más cerca de los que ellos pensaban, incluso más cerca de dónde se suponía que debían estar. Sus pensamientos y corazones estaban atados por una cinta de color rojo invisible, que marcaba su destino y su amor. Sonrieron a la nada al ver sus respectivas parejas durmiendo a su lado, cada uno con un sueño maravilloso y al lado de la persona que quería. Se levantaron, vistieron y abandonaron la habitación. No sabían dónde iban, tan sólo comenzaron a caminar... y se detuvieron uno delante del otro.

- Buenas noches Sasuke.- saludó ella con una cálida sonrisa.

- Igualmente Hinata.- respondió con ese aire superior-.

Reprendieron la marcha uno al lado del otro, rozándose los hombros y las manos. Pero ninguno la alargaba y la sujetaba. La tensión, el amor y el deseo se había evaporado. No había sentimiento. Ni odia, ni nada. Tan sólo un gran vacío dónde se suponía que debía estar algo.

- Esto es un final para los dos ¿no?- dijo Hinata cuando se detuvieron en un parque solitario.

- Supongo que si. Es lo mejor ¿no?

- Si. Así que vas a ser padre...- comentó ella sin sentir nada.

- No sé si seré un buen padre...-sonrió el algo apenado.

- Yo tampoco.- añadió eso.

Clic. Sonó en sus cabezas, aquel extraño vacío desapareció de golpe. No sentían nada, todo seguía igual pero la extraña sensación que le impulso a marcharse ya no estaba. Al igual que antes no costó despedirse ni separarse. Ninguno de los dos tenía algo del otro, todo había vuelto a su lugar. Nada les ataba, nada les unía. Ni los recuerdos. Ya todo había terminado entre ellos...

Se sentía un tanto irritada al recibir aquella carta esa tarde. No podía creer que después de casi medio año pasado su padre se dignara a escribirle unas cuantas líneas. Pensaba en tirar la carta, quemarla y luego hacer vudú con ella. Quería hacer sufrir a su progenitor, quería verlo pedir perdón y que volviera junto a él. Siguió mirando el sobre como esperando que con el poder de su mente éste ardiera. Pero no ocurrió nada. La puerta de la habitación se abrió y entró su querido novio. Tenía el rostro bañado en sudor, la boca medio abierta y sin camisa. Aquella imagen le paró el corazón. ¿Por qué siempre tenía que tener ese aspecto tan sexy? Olvidó la carta y se abalanzó sobre el hombre. La puerta se cerró y comenzaron a besarse de forma apasionada, sin dejar respirar. Casi lo hacen en el suelo, si no fuera porque alguien llamó a la puerta. Medio enojados se separaron, se arreglaron y abrieron. El secretario de la residencia les saludo con cariño y le entregó una carta a Hinata.

- ¿Otra?- gimió.

- Si.- le dejó la carta y se marchó dejando a la pareja algo anonada.

Paso un minuto antes que ella dejara la carta encima de la mesa junto a la otra. Dos cartas en un día. Debía de ser grave para tanta urgencia. La evidencia le ganó y abro el sobre. Cuando sacó el folio un móvil sonó por toda la habitación. Ambos se quedaron en silencio y el cacharro seguía sonando. El propietario lo buscó y atendió la llamada. Una voz sonó en la otra línea justamente cuando Hinata comenzó a leer la carta.

Ninguno de los dos sabía que en otro lugar no muy lejos de ahí, dos personas habían recibido dos cartas y una llamada telefónica... al igual que ellos.


Que pasará... que pasará...