Gryffindor y Slytherin

Capítulo 14 – Caída hacia la apoteosis

Draco y Blaise habían confeccionado una lista de los posibles culpables. Que luego de cuidadosa observación durante las comidas y las clases se había reducido a tres nombres: Wayne Hopkins de Hufflepuff, Kevin Entwistle de Ravenclaw y Seamus Finnegan de Gryffindor. Blaise se había opuesto a la inclusión del último, Finnigan estaba en su grupo del ED y se llevaban muy bien… pero Draco aseguraba que la forma de pararse era exactamente igual a la de la figura.

Hopkins estaba en el grupo del ED de Tracey. A ella la comisionaron para que estrechara lazos "amistosos" con el susodicho. Tracey protestó aduciendo que no era su tipo y que encima era un Hufflepuff. Costó convencerla pero finalmente cedió. Tanto Hopkins como Entwistle estaban en el grupo de estudio de Pansy y Finnigan y Entwistle en su grupo del ED, ella iba a poder controlarlos de cerca durante las reuniones.

Tal como lo había decidido durante las vacaciones, Draco estaba asistiendo a dos grupos de estudio, al suyo los lunes y al de Blaise y Nott los martes. Potter estaba en ese grupo pero había vuelto a ignorarlo olímpicamente. A Draco eso no lo fastidiaba, su objetivo era llegar a vencer la obstinada tendencia de Nott de mantenerse aislado.

Slytherin jugó contra Ravenclaw el segundo sábado del nuevo trimestre. Blaise había jugado estupendamente, los rivales no pudieron convertir tantos, y Draco había capturado la snitch a los veinte minutos de juego. Slytherin había quedado muy cerca de la punta a muy pocos puntos de diferencia de Hufflepuff. Incluso Nott se sumó esa noche para la celebración de la victoria.

Los días fueron tornándose en semanas y seguían sin adelantar en la investigación. Draco se había reunido con Rita Skeeter en dos oportunidades. Le había informado lo que habían averiguado y le había dado los nombres de los tres sospechosos. Ella le había prometido que ocasionalmente los seguiría en su forma animagus para ver si podía detectar actitudes o conductas extrañas.

El sábado después de san Valentín fue el de salida a Hogsmeade. Los Slytherin de sexto fueron todos juntos, excepto Nott, estaba con gripe y madame Pomfrey le había prohibido que tomara frío. Pansy insistió una vez más en que debían ir a lo de madame Puddifoot. Blaise se negó de plano. Le dijo a Draco que cuando se cansara del ambiente empalagoso, que lo estaría esperando en Las Tres Escobas.

Draco se cansó bien pronto; afortunadamente Queenie le brindó una excelente excusa para poder escapar. Daphne había quedado en reunirse con Macmillan y Draco se ofreció de inmediato a acompañarla; adujo que no era conveniente que una Slytherin anduviera sola con el fotógrafo lunático suelto.

Salieron juntos al aire muy frío de la calle. Queenie parecía estar de muy buen ánimo.

—Es realmente muy agradable… —dijo ella.

—¿Qué cosa?

—Hogsmeade… la vida… este año es tan diferente de otros, con todos los proyectos de unidad. —respondió ella sonriendo contenta.

Draco dejó oír un sonido indefinido sin comprometerse. La prioridad principal era Slytherin, lo otro… —A mí me parece mucho mejor que nosotros estemos más unidos que otros años. —dijo con cautela.

—Sí, eso también. —dijo ella sonriendo aunque sin particular entusiasmo. Había habido algo en el tono que a Draco no le sonó bien.

—¿Pasa algo? —preguntó algo inquieto.

Ella suspiró. —Todo parece tan surrealista. —respondió ella.

—En eso razón no te falta.

Ese año era tan distinto de otros. Sus padres estaban en la clandestinidad. Por primera vez en mucho tiempo habían podido vencer a Gryffindor en quidditch, más allá del asunto de las dos snitches. Tenía una deuda de vida con Potter. Había un gigante viviendo en el bosque. Le hubiese gustado tener otro momento íntimo con Potter… no, mejor no seguir con esa línea de pensamiento… por suerte ya habían llegado a Las Tres Escobas.

Cuando entraron al local Draco contuvo un gruñido. Blaise estaba allí ciertamente y también Macmillan, sentados a la misma mesa… y acompañados por Potter, Granger, Weasley, Longbottom, Boot y Smith. Queenie corrió a sentarse en el lugar vacío junto a Macmillan, quien seguramente lo había reservado para ella.

—Draco, vení a sentarte. —lo invitó Blaise con un grito.

Draco frunció el ceño, se acercó, se quitó la capa y la colgó en uno de los ganchos de la pared. Luego tomó asiento en el único lugar vacío… al lado de Potter, que no pareció notar su presencia porque estaba hablando con Longbottom que estaba del otro costado.

—Lo que Hogsmeade necesita es un negocio de quidditch. —decía Longbottom en ese instante— Todo pueblo necesita un negocio de quidditch.

—Y todo pueblo necesita un tonto también. Vos das perfectamente el tipo, Longbottom.

Los otros dos se volvieron a mirarlo.

—¡Oh callate, Malfoy! —le espetó Longbottom sin el menor atisbo de tartamudeo.

La reacción inesperada lo desconcertó durante un segundo pero se recuperó de inmediato. —No deberías decir tantas sandeces entonces… ya hay un negocio de quidditch en Hogsmeade.

—¿En serio? —preguntó Potter con curiosidad y sin ninguna nota de acritud en el tono.

Era la primera vez que Potter le dirigía la palabra directamente desde esa noche del experimento-ritual en los subsuelos… y hasta se podría haber dicho que el tono de la pregunta había sido amistoso.

—Así es, Quaffles y Bludgers, está al lado de la oficina de correo. El viejo Donegal es el dueño, es un pariente lejano de tu jefa de Casa. —respondió Draco haciendo gala de sus conocimientos sobre la genealogía de las familias sangrepura.

—Yo creía que siempre estaba cerrado. —dijo Potter.

—Bueno, sí… Donegal dejó de vender al menudeo hace varios años, se especializa en artículos para coleccionistas. —explicó Draco.

Se miraron uno al otro sorprendidos, al parecer estaban manteniendo una charla cordial sin insultarse ni sacar las varitas. Longbottom los miraba más sorprendido aun, si cabe.

—Che, Neville, —llamó Weasley en ese momento desde la otra punta de la mesa— vení un segundo que te quiero decir algo.

Longbottom se paró demasiado bruscamente e hizo caer la silla. Sonrió disculpándose, la alzó y fue a ver qué quería Ron. Sobresaltada por el ruido, madame Rosmerta se había acercado, cuando vio a Draco sonrió ampliamente.

—Oh… pero si se trata de mi rompecorazones preferido… no, no hace falta que digas nada… vino de ortigas con un toque de licor de frambuesa, ¿verdad?

—Sí, por favor, oh, la más bella de todas las taberneras. —contestó galante y con su más lograda expresión seductora.

Rosmerta se ruborizó un poco, sonrió y volvió al mostrador. Draco se volvió hacia Potter que lo estaba mirando fijo.

—¿Así que rompecorazones? Parece que te conocen… ¿venís seguido por acá?

—Quien te oyera podría llegar a pensar que me estás haciendo el verso para levantarme, Potter.

Potter no pareció amilanarse por la provocación. —Pero claro que venís seguido, si hasta una vez me habías invitado… ¿de qué se trató todo eso?

—Ya poco importa ahora. —dijo Draco y le sonrió una vez más a madame Rosmerta que le había traído su pedido. Cuando la dueña se hubo retirado nuevamente, Draco alzó la copa y bebió un pequeño sorbo.

Potter rodeó su jarra de cerveza con ambas manos y lo miró de soslayo. —Dame el gusto igual… juguemos a veinte preguntas… ¿Qué fue toda esa escena en los subsuelos frente a la puerta de Slytherin?

—¿Escena?

Potter dirigió una rápida mirada alrededor y se inclinó acercándosele. —Vos y Blaise.

Draco pudo percibirle el aliento, olía a cerveza y… ¿whisky de fuego?

—Mirá, Potter, contrariamente a lo que puede que vos pienses, los Slytherin también somos humanos. Nos gusta retozar unos con otros; aunque solemos hacerlo de manera más discreta que los Gryffindor. —dijo con estudiada dignidad.

¿Acaso Potter había estado bebiendo algo más fuerte que la simple cerveza? Eso habría podido explicar mucho de esa situación inusitada.

—Entonces ustedes estaban… retozando. —dijo Potter alzando una comisura.

Draco alzó una comisura similar. —Fantástica deducción, Potter. ¿No deberías cambiarte a Ravenclaw?

Potter arrugó la nariz y frunció el ceño. Draco miró a Blaise que al parecer le estaba explicando algo a Granger gesticulando profusamente. Smith estaba sentado al lado de Blaise, conversaba en tonos más bajos con Queenie y Macmillan. Slytherins, una sangresucia y Hufflepuffs… el fin del mundo debía de estar cerca.

Draco volvió a concentrarse en Potter, que aparentemente le había seguido la mirada, pero él la tenía fija en Smith. Draco recordó una de esas tardes de domingo, la misma del rescate del bosque, Potter y Smith habían estado volando juntos, Smith con la cabeza echada hacia atrás riéndose de algo que Potter había dicho. ¡Oh, diablos, no!, Draco entrecerró los ojos.

—Entonces, Potter, veinte preguntas… —dijo Draco y el otro se volvió hacia él con la mirada algo desenfocada; hizo deslizar lentamente la yema de un dedo por el borde de su copa. —¿Por qué preguntaste por Blaise?

Potter se ruborizó un poco, Draco alzó una comisura.

—Sólo por curiosidad. —respondió Potter con la mirada clavada en su jarra de cerveza.

—Oh, vamos, Potter…

Potter no contestó y desvió la cabeza hacia un costado, en la mesa de al lado había dos magos entretenidos jugando a las cartas. El bar estaba muy animado y se oían muchas risas, pero alrededor de ellos dos todo parecía haber enmudecido de repente. Draco se removió en su asiento y su rodilla rozó por un segundo la de Potter. Se preguntó cómo reaccionaría el Gryffindor si llegara a engancharle la pierna con la suya por debajo de la mesa. La idea le produjo un agradable cosquilleo en el estómago.

Draco enderezó abruptamente su postura, realmente no llegaba a explicarse de dónde le venían esos pensamientos.

—Blaise. —dijo con tono estudiadamente distraído.

Blaise se volvió a mirarlo. —¿Sí?

—Tenemos que ir a reunirnos con Pansy.

Blaise asintió y empezó a ponerse de pie. Draco también se paró y se puso la capa. Mientras Blaise se despedía de los otros, miró a Potter que seguía con la vista baja fija en la jarra.

Salieron y enfilaron hacia Honeydukes, había que renovar la provisión de caramelos de la sala común y Pansy había insistido en que la ayudaran a elegir algo distinto de lo habitual.

—¿De qué hablaban con Granger? —preguntó de modo casual, quería apartar lo antes posible a Potter de su cabeza.

—De un artículo del último número de Transfiguración, hoy… sobre transformaciones incompletas. ¿Por qué preguntabas?

—Sólo por curiosidad. —contestó y las palabras trajeron a Potter una vez más a sus pensamientos. ¿Por qué Potter se empecinaba en quedarse a vivir en su cabeza? —¿Tenés idea de por qué Potter decidió mantener una conversación civilizada conmigo?

—Debe de haber sido por el whisky de fuego. —contestó Blaise con una sonrisa maliciosa— Me pregunto cómo hiciste vos para mantener una conversación civilizada con él.

—¿Whisky de fuego? —repitió Draco con desconcierto.

—Así es, contrabandearon una botella que les había regalado Finnigan. Ya sabés el efecto que causa cuando se mezcla con cerveza de manteca.

Draco lo sabía muy bien, la mezcla provocaba una sensación de bienestar despreocupado durante horas. Draco la había probado en una oportunidad y había jurado no volver a repetir la experiencia. ¡Si hasta había llegado a tratar con amabilidad a los elfos domésticos!

—¿Finnigan? Quiero suponer que no lo habrás tomado… está en la lista de sospechosos.

—Terminala con eso, Draco, ya te dije un montón de veces que no puede haber sido él. Y él ni siquiera sabía que yo iba a formar parte del grupo.

—No sé, no sé… —murmuró Draco poco convencido cuando ya se aproximaban a la puerta de la bombonería— Pareciera que últimamente te has vuelto muy íntimo con los Gryffindor…

Blaise revoleó los ojos. —Oh, no exageres… no soy más íntimo de lo que podés serlo vos, sólo los veo en clase y en los grupos…

—Y frecuentás a cierto Gryffindor todos los domingos.

Blaise no pudo evitar una exclamación contenida de sorpresa, pero se recuperó de inmediato y sonrió. —Debería habérmelo imaginado…

—Ciertamente. Y deberías tener más cuidado, me consta que no sos estúpido, todavía no sabemos quién fue y hay muchos a los que no les caés bien.

—Pero eso es desde que se enteraron de que soy gay. —dijo Blaise al tiempo que empujaba la puerta del negocio.

Draco frunció el ceño, algo de lo que Blaise acababa de decir le había repercutido como un tintineo en la mente pero en ese instante no pudo determinar con precisión a qué se había debido.

oOo

Una semana más tarde Gryffindor jugó contra Ravenclaw y les ganaron, fue una victoria muy ajustada y gracias a que Potter había capturado la snitch. Así y todo, Hufflepuff y Slytherin seguían en la punta. Los dos partidos que faltaban iban a ser muy interesantes. Los Slytherin habían hinchado por Ravenclaw, como era su costumbre, pero Draco notó que varios de los más chicos habían vivado a Potter cuando atrapó la snitch.

Al día siguiente Draco había quedado en reunirse con Roper Sheridan para trabajar en el proyecto de Defensa. Blaise había partido a su habitual práctica dominical de vuelo. Draco se dio cuenta de que ya no lo hacía sentir molesto. Había llegado a comprender que Blaise no era menos amigo suyo por compartir algo de su tiempo con otros.

Cuando entró a la sala común Sheridan todavía no había llegado. Greg y Vince estaban junto a la chimenea jugando al ajedrez. Queenie estaba sentada en uno de los sillones, apenas lo vio se puso de pie y se le acercó, parecía muy alterada.

—¡Draco! —exclamó nerviosa.

—¿Qué pasa, Queenie? —inquirió él dejando sobre una mesa los apuntes que llevaba en la mano.

—Hay algo que tengo que decirte…

Sonaba muy consternada. Draco frunció el ceño.

—Te escucho.

—Fue Theodore… —dijo ella con voz entrecortada.

—¿De qué estás hablando?

—Después del partido… a mí no me pareció que fuera algo tan mal, igual habíamos ganado, ¿no?... y él me prometió que no volvería…

—Tratá de calmarte un poco, Queenie. —dijo Draco con brusquedad— ¿Me estás diciendo que Nott fue el responsable de la segunda snitch?

—S…sí… —admitió ella con los ojos brillantes de lágrimas— Y también de las fotos… perdón…

¿Nott? ¿Theodore Nott? ¿Un Slytherin? Draco parpadeó varias veces como si no pudiera creerlo. —¿Por qué no me lo habías dicho hasta ahora?

—Él me prometió que no volvería… —empezó a decir ella tartamudeando, pero se interrumpió con un sollozo.

Draco la envolvió en un abrazo. —¿Dónde está ahora? ¿Te hizo daño?

Queenie estaba llorando. —Él… no… no me hizo daño… estábamos acá… y… —explicó vacilante pero la voz se le ahogó una vez más en sollozos.

—Calmate… —dijo Draco consolador, con un tono de voz muy poco habitual en él. Vince y Greg los estaban mirando desconcertados.

Queenie hizo un esfuerzo para recomponerse, se separó del abrazo y se secó un poco las lágrimas con el dorso de la mano.

—Estábamos sentados charlando cuando pasó Blaise en dirección a la salida. Intercambiamos saludos. Theo le preguntó adónde iba y Blaise le dijo que iba a volar con otros chicos y lo invitó a unírseles. Theo declinó la invitación y Blaise salió. Theo se levantó un momento después y fue tras él… y no sé si puede llegar a hacer algo… yo sé que estuvo mal haberme callado algo así… pero el me prometió que no haría nada más…

Draco reflexionó un instante tratando de procesar la información, pero le costaba pensar con claridad… no parecía tener lógica… ¿Qué ventaja sacaba Nott traicionando a sus compañeros de Casa o humillando a Blaise?

Blaise.

—Vince, Greg, vayan a buscar las escobas, ¡ya! —ordenó. Obedecieron de inmediato.

Draco se volvió hacia Queenie. —Andá a avisarle a Snape, decile que vaya al campo de quidditch sin demora.

Ella asintió y partió corriendo. Vincent y Greg habían vuelto, Vince le entregó la escoba y los tres salieron, corriendo también hacia el Gran Hall.

—A la cancha de quiddich. —dijo Draco cuando hubieron salido al exterior. Montó a la escoba y partió volando. Demoró apenas segundos en llegar pero no divisó escobas en el aire. Miró hacia abajo. Había tres figuras de pie y dos caídas yaciendo sobre la hierba.

Nott tenía con un brazo a Smith agarrado del cuello, como ahorcándolo, y con la varita en la otra mano apuntaba a Blaise. Blaise tenía los puños apretados a los lados y todo su cuerpo temblaba.

—No le hagas daño… —decía Blaise.

—¡Lo voy a matar! —aulló Nott.

Sólo quedaba un recurso, Draco descendió en picada contra Nott. Chocó contra ellos y los tres terminaron en el suelo. Nott perdió la varita y había tenido que soltar a Smith. Draco estaba encima de Nott, aplastándolo, la punta del mango de la escoba contra el cuello de Nott.

—¡¿Creíste que ibas a poder salirte con la tuya, hijo de puta!? ¡Debería hundirte el palo en la garganta! Pero sería una lástima arruinar una escoba tan buena.

Sintió que alguien lo agarraba de la toga por la espalda y tironeaba obligándolo a soltar a su víctima y a incorporarse.

—¿Qué…?

Era Snape.

Draco escupió en el suelo al lado de Nott, que había logrado sentarse y se estaba frotando el cuello. Blaise se había arrodillado junto a Smith.

—¿Qué significa todo esto? —preguntó Snape— La señorita Greengrass asaltó mi oficina gritando incoherencias sobre complots nefastos, asesinatos y sabe Merlín cuantas cosas más… ¿qué es esto de pelearse delante de todos? ¿Dónde dejaron el orgullo de pertenecer a Slytherin?

Pero Draco no lo escuchaba. Sus ojos estaban fijos en el cuerpo inmóvil de Potter que yacía boca abajo a pocos pasos, había sangre manchando el pasto que rodeaba a la cabeza. Se puso lívido y alzó una mano temblorosa señalando.

Snape se volvió hacia la dirección apuntada. Masculló una maldición. —Potter… debería habérmelo imaginado… siempre está en el medio cuando hay problemas.

Snape conjuró una camilla portátil, cargó el cuerpo de Potter sobre ella y la hizo levitar. Draco seguía toda la escena con ojos horrorizados, no parecía que Potter respirara y estaba sangrando por la boca, todavía tenía los anteojos pero estaban torcidos, algunas briznas de pasto se le habían adherido a la mejilla.

Snape les ordenó a Vince y Greg que guiaran la camilla al ala hospitalaria, luego se volvió para enfrentar a los otros.

¡Enervate! —pronunció.

Boot se incorporó sentándose y procedió de inmediato a frotarse la frente.

Snape torció la boca con disgusto. —Creo que hay mucho que tienen que explicar… ¿dónde está Nott?

Draco giró la cabeza bruscamente. Nott había desaparecido.

Diario de Draco Malfoy

23 de febrero

Me siento como si me hubiese atropellado el Expreso de Hogwarts. Todavía me cuesta creer que haya sido Nott el que estuvo detrás de todo… y pensar que estuvo en muchas de las reuniones en la que considerábamos potenciales sospechosos. Siento las tripas revueltas y es espantoso… detesto que haya podido engañarnos como lo hizo y durante tanto tiempo.

Blaise me contó lo que pasó. Habían planeado una práctica de quaffle, cazadores y guardaaros, sin snitch ni bludgers. Apenas si habían empezado cuando Potter se cayó de la escoba, Nott le había acertado con un hechizo aturdidor, aunque en ese momento ellos no se dieron cuenta de lo que había pasado. Smith recuperó la Firebolt que había quedado flotando y los tres descendieron. Cuando Boot se aproximó al cuerpo caído de Potter a él también lo impactó un hechizo aturdidor. Cuando Blaise se dio vuelta para ver de dónde había venido el ataque, Nott los desarmó a Smith y a él.

Aparentemente Nott había perdido el juicio por completo. Tenía a Smith agarrado del cuello y gritaba una sarta de disparates sobre la pureza de sangre, el orgullo de Casa y de cómo Smith había mancillado a Blaise. Sonaba como un lunático y parecía convencido de que si mataba a Smith lograría rescatar a Blaise de la perversión. Blaise no había atinado a hacer nada, tenía miedo de empeorar las cosas si intentaba cualquier movimiento. Nott seguía soltando incoherencias, mencionó a su padre y despotricó su odio hacia el Señor Oscuro que se lo había quitado. Y siguió luego con comentarios homofóbicos, reprochándole a Blaise su depravación. Y vuelta a la cantinela de que iba a matar a Smith. Fue en ese momento que yo aparecí e intervine.

Nott se escapó. Blaise le contó a Snape lo ocurrido. El profesor nos dijo que se lo comunicaría a Dumbledore y nos ordenó que desecháramos cualquier idea peregrina de transformarnos en vengadores anónimos para hacer justicia por mano propia. No pienso hacerle caso, naturalmente. ¡Tarde o temprano voy hacérsela pagar al muy pajero!

Mirando todo en retrospectiva, resulta sorprendente que no hayamos sospechado de él. Creo que yo me resistía a aceptar que pudiera ser un Slytherin, pero los métodos utilizados en las dos ocasiones deberían haberme alertado… y Nott había estado comportándose mucho más extraño que otros años. ¡La culpa es de Potter que me fastidia y no me deja pensar bien!

Queenie le contó a Pansy el resto de la historia. Antes de que lo mandaran a la cárcel, el padre de Nott trabajaba en la oficina que otorga las licencias de aparicionamiento. Nott le había hecho creer que él podía conseguirle la información crucial para poder aparicionar antes de obtener el permiso. Según parece, en la familia de Queenie las cosas están muy mal, y ella quería disponer de alguna forma rápida de poder escapar… en realidad no entendí bien cómo era la cosa porque Pansy tiende a apabullar con toneladas de información cada vez que cuenta algo y yo no le estaba prestando demasiada atención. Lo cierto es que Queenie no dijo nada porque Nott le había prometido ayudarla si se callaba la boca.

¡Qué domingo pasamos!

No estoy preocupado por Potter. De hecho creo que voy a darme una vuelta por el ala hospitalaria para saber si ya se murió.

oOo