Disclaimer: Los personajes y la historia pertenecen a Walt Disney Animation Studios, a mí solo me pertenece el tiempo que invierto… y la película en DVD XD.
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Lo que hay que hacer para entregar un regalo
El banquete de navidad era esplendido. Faisán, estofado de cerdo, papas gratinadas y una inmensa mesa destinada exclusivamente para los postres. La mejor mesa del mundo, si le preguntaban a Eugene.
Se atiborro de comida y se atiborro de postres. Claro que gran parte del tiempo solo quería pasar desapercibido entre los invitados, por lo que se aseguraba de servirse cuando los demás se alejaban de la comida, pero al cabo de dos horas de repetir la operación varias veces, estaba más que satisfecho y se dedicaba a examinar al resto de los comensales, mientras mascaba un panecito de nombre francés muy curioso, solo por ocio.
Unas mujeres hablaban sobre vestidos extranjeros en los que les sería muy difícil entrar, tres generales de cabello gris se entretenían recordando viejas batallas y algunos tipos de aspecto estirado discutían de política… Rapunzel estaba con ellos.
Otro mordisco al panecillo.
No, definitivamente no le estaba ayudando a pensar. ¿Cómo sacarla de allí sin ofender a nadie en el proceso? Ser cortes significaba seguir en la fiesta, pero el no quería seguir en la fiesta. ¡Quería salir lo antes posible! Quería mostrarle lo que había hecho para ella durante la mañana. Pero la princesa en verdad parecía estar disfrutando de la conversación y, por mas ganas que tuviera de cargarla al hombro y salir volando del salón, no la iba a interrumpir cuando estaba divirtiéndose tanto. Incluso a costa de su salud mental.
Resoplo con fastidio y miro de nuevo alrededor. Los Reyes hablaban con unos duques y reían bastante animados.
No, tampoco iba a acercarse a ellos. De todas formas era probable que hablaran de cosas que solo los reyes y duques consideran gracioso… ¿De qué reirían?
Continúo con la inspección, nada interesante ni con que distraerse, estaba a punto de perder las esperanzas de encontrar a alguien con quien hablar cuando noto un par de ojos oscuros fijos en él. Cejas muy pobladas se contraían una contra la otra y un bigote se torcía de lado.
Eugene tragó tan fuerte el pan que un par de personas lo miraron extrañados por el ruido.
El capitán de la guardia lo fulminaba desde el extremo opuesto del salón. Vestía un traje azul muy diferente al uniforme militar con el que estaba acostumbrado a verlo y eso le daba mala espina.
Al cabo de un segundo, el capitán comenzó a caminar en su dirección y el muchacho retrocedió un par de pasos. No quería saber porque se le acercaba el militar. No quería estar cerca de él y, definitivamente, no quería hablar con él. Para su espanto, su espalda dio con la pared. No tenía para donde escapar y cuando volvió a mira al frente, el tipo estaba de pie delante de él con las manos en la espalda y el bigote más torcido que antes.
-Rider.- el hombre hablo con pausa y disgusto.
Eugene no abrió la boca, al contrario, decidió que era un excelente momento para darle otra mordida al pan. Aun había mucha gente que lo llamaba Flynn Rider y era probable que lo siguieran haciendo por mucho tiempo, lo que no le molestaba, era bastante famoso y lo sabía, en algunas ocasiones, hasta le gustaba. Pero el Capitán hacía sonar ese nombre como si fuera la palabra más sucia en el vocabulario existente.
No estaba dispuesto a caer en el juego del militar, no en navidad, había cosas mucho más interesantes en las que pensar. Como en lograr sacar a Rapunzel del lugar, así que relajo la postura y miro al hombre como si le interesara algo de lo pudiera decirle.
-Veo que te las arreglaste para entrar en la fiesta.- comento el militar, pero no sonaba realmente animado.
-Veo que usted también.- contesto Eugene dándole otro bocado al pan e intentado sonar despreocupado. –Pensé que lo despedirían o algo así.-
-No seas ridículo.- rio un poco. –Por veinte años he estado a las órdenes de los reyes y mi familia ha servido a la casa de Corona durante tres generaciones. No puedes esperar que un simple intercambio de golpes con alguien como tu me prive de la confianza del Rey.-
En realidad si lo esperaba, es mas, lo deseaba. Podía vivir el resto de su vida sin tener que tratar con aquel tipo. ¡Le había roto la nariz! Volvió a morder el pan y a mirar a otro lado. No le importaba si el militar hablaba de nuevo, simplemente no le pondría atención, pero tras unos momentos de incomodo silencio, el Capitán seguía sembrado como un maldito espantapájaros en el mismo lugar.
-¿Le puedo ayudar en algo?- esperaba que esa fuera una indirecta lo suficientemente clara como para que su interlocutor desapareciera, pero se sorprendió al ver que el hombre torcía mas el bigote, esta vez en la otra dirección.
-A decir verdad… es posible.- el militar apretó la mandíbula. -
-Mire, no tengo idea de que está hablando y realmente me importa muy po…-
-Me dijeron que te has quejado de la seguridad en algunos pasillos del castillo.-
El muchacho se quedo con la boca abierta. Era cierto, se había quejado de eso, pero eso había sido dos días atrás… y solo con Max. Maximus no podía hablar… ¿O si?
-Si.-contesto algo desconcertado. –Me parece que las rondas podrían ser mas eficientes durante la noche.-
-No me sorprende que andes merodeando en los pasillos de noche…-
-¡No merodeo!- contesto Eugene moderando su voz. Al Capitán no pareció importarle aquello y siguió hablando.
-Tú piensas como un ladrón…-
-Oiga. Esta así de cerca de acabar con mi paciencia.-
-Por una vez en tu vida Rider, escúchame, quiero que me digas como es que crees que podrían mejorarse las guardias. Cuando digo que piensas como un ladrón, es porque tu forma de ver las cosas puede ayudar a desarrollar algunas ideas que tengo para la seguridad del castillo. Eso incluye la seguridad de la princesa.-
-Pues tomando en cuenta que a ella ya se la robaron una vez, esa no es tan mala idea.-se rasco la barbilla. Las cejas del Capitán volvieron a juntarse.
"Touché"
-Entonces. ¿Vas a decirme o no?-
¿Este loco en verdad le estaba pidiendo ayuda? ¿¡A ÉL! El muchacho examino el panecillo por un minuto, luego miro al Capitán.
-¿Cuál es la palabra mágica?- iba a gozar esto.
El hombre rodo los ojos y lo miro con desdén.
-¿Por favor?-
Eugene sonrió.
-No tiene idea de la cantidad de trabajo que estoy a punto de ahorrarle.-
Tres cuartos de hora más tarde, ambos seguían discutiendo acaloradamente la posición de algunos soldados, las rondas y rutas que deberían tomar. Los dos defendían sus puntos como si la vida se les fuera en eso.
-¡Eso es absurdo! ¿Para qué poner a un soldado en contra esquina? Se vería terriblemente mal.- el militar manoteaba al hablar.
-No se trata de cómo se vea, si no de lo que él vea, así puede vigilar dos pasillos al mismo tiempo y no lo sorprenden tan fácilmente.-
-Pero en la esquina esta resguardado.-
-Sí, pero tiene puntos muertos de visión.-
-¿Qué puntos muertos?-
-Los puntos por los que yo llego a la cocina… es decir, por donde alguien puede llegar a la cocina sin que lo vean.-
-¿Disculpen?-
Ambos hombres se detuvieron y miraron a la Princesa. Rapunzel parecía algo confundida de verlos juntos, platicando, sin intentar matarse el uno al otro.
-Majestad.- saludo el militar inclinando la cabeza. Cosa que la chica aprovecho para mirar al joven, señalar al Capitán con los ojos y articular un silencioso "¿Qué?". Eugene le contesto solo giñando un ojo y sonriendo con disimulo.
-Perdón Capitán, pero me gustaría robarle un rato al Señor Fitzherbert, si me lo permite.-
No parecía muy contento de terminar aquella conversación, aunque Eugene rebosaba de felicidad, el hombre no se opuso y se retiro de inmediato. El ex-ladrón amplio su sonrisa. Tomo la mano de la chica, comenzó a caminar hacia la puerta del salón, aprovechando que al parecer nadie los estaba viendo y ella se dejo llevar sin quejas.
-¿De que hablabas con el Capitán?-
-Quiere que le salve el trasero.- la chica lo miro confundida. –Es en sentido figurado Preciosa. Quiere que lo ayude, aun insisto que un caballo podría hacer mejor su trabajo.-
-¿Quiere que lo ayudes? ¿Y tu aceptaste?-
-Ajaaam. Extraño. ¿Verdad?- contesto mientras bajaban una escalera, luego levantó una ceja. -¿Señor Fitzherbert?-
-No puedo ir por allí diciéndote solo Eugene, la gente aun se asusta de que te tenga tanta confianza.- contesto Rapunzel como si aquello fuera lo más obvio del mundo.
-Deberían de asustarse de otras cosas.- confeso llevándola hasta una puerta que conectaba con el patio empedrado. Dos abrigos colgaban de un perchero cercano.
-¿De qué?- pregunto con curiosidad mientras aceptaba el abrigo que él le entregaba.
-Pues… de cómo me las arreglo para robarte con tanta facilidad.- abrió la puerta para que ella pudiera salir. –Luego de que tu distrajeras al guardia, por supuesto. De a dónde vamos los dos solos sin que nadie nos vea.- cerro de tras de ellos una vez que ambos estaba fuera. –O de cómo es que logro que cierres los ojos.-
Ella lo miro con suspicacia.
-Por favor.- le lanzo su mejor sonrisa. Rapunzel meneo la cabeza en un gesto complicidad y cerró los ojos. Eugene se le acerco y le paso la mano por enfrente de la cara para confirmar que no hiciera trampa, luego puso su manos en los hombros de la Princesa y la guio hacia adelante. La detuvo a unos metros del árbol donde solían reunirse y se froto las manos con entusiasmo. -Ya puedes mirar.-
La chica abrió los ojos muy emocionada, pero luego de una breve inspección, su rostro rebelaba un enorme desconcierto.
-¿Qué es?-
-Es un columpio. No me digas que nunca has visto un columpio.- ella siguió observando sin cambiar su expresión. -¡Santo cielo!-
Eugene se sentó en el columpio y comenzó a moverse de atrás para adelante un poco, luego palmeo el espacio a su lado. Rapunzel se coloco junto a él y analizo el movimiento por un momento, al fin, algo pareció gustarle y sonrió con nostalgia.
-¡Yo hacía esto con mi cabello!-
-Exacto.- dijo él en tono triunfal. –No puedes correr con él y atarlo por todos lados, pero pensé que te gustaría y tiene espacio suficiente para los dos. Puedes usarlo cuando quieras. Lo que intento decir es algo así como…. Feliz Navidad.-
Ella le dio una sonrisa deslumbrante y lo abrazó.
-Yo también tengo algo para ti.-
Se dio la vuelta y busco dentro del abrigo, al encontrar lo que buscaba, tan rápido como una centella se lo enredo en el cuello.
-Una Bufanda.-
-Si.- contesto Rapunzel. –Es para que no te de tanto frio durante tus guardias y los guantes le hacen juego. ¿Ves?- extrajo unos guantes de lana gruesa que sin duda, al igual que la bufanda, habían sido tejidos por ella.
-¿Cómo haces para esconder estas cosas? Tienes que enseñarme.-
-Tú tienes tus secretos y yo los míos.-
Ella le acomodo un poco más la bufanda en el cuello. Cuando acabo, pareció decidirse y lo sujeto de la prenda para atraerlo hacia sí. Eugene sonrió mientras la besaba. Esta vez, él tenía ganas de llevar las riendas del beso y lo hizo lento, pausado y profundo, pero sobre todo largo. Muuuy largo. Rapunzel lo sujetaba firmemente de la bufando y pensó que en definitiva era un excelente regalo.
Se separaron un poco y se miraron a los ojos. Sus respiraciones se convertían en nubes de vapor que se elevaban al cielo.
-De esto es de lo que debería de asustarse la gente.- comento el muchacho con una sonrisa.
-Sí, bueno, pues que se asusten.-
Y volvieron a besarse.
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Nota de Autora: Creo que me adelante mucho con este capítulo navideño (casi más de un mes) pero ya ven que las cosas me van saliendo como se me ocurren y pues ni modo. Varias de ustedes me habían sugerido que Eugene podría usar su conocimiento en el mundo delictivo para hacer mejoras en el castillo y pues si… aunque ya había pensado algo, fue hasta que me dijeron que la idea se concreto en mi cabeza, así que gracias chicas. n_n
¿Por qué un columpio? Bueno, porque es algo relativamente fácil de hacer. Quería que Eugene le regalara algo hecho por el mismo y creo que él se puede dar cuenta que a veces Rapunzel extraña su cabello. Luego no sabía que podía darle ella a él, hasta que recordé que nuestra castaña protagonista sabe tejer y ¡Voila! Ella también presta atención y sabe que a Eugene no le gusta el frio. Así los dos se regalaron algo hecho específicamente para el otro.
Además, según las notas sobre la producción, mucha de la estética de la película está basada en una pintura de Jean-Honoré Fragonard llamada normalmente "El columpio", de hecho, si buscan la imagen de la pintura y luego algo de los dibujos conceptuales de Rapunzel, hay uno donde ella se está columpiando justo como la chica de la pintura. Es muy gracioso XD.
No podrán quejarse, ahora tuvimos doble beso y si me lo preguntan, aun siguen muy entretenidos en el segundo intento (jojojo).
Ya me extendí muchísimo, así que mejor voy agradeciendo a Camila Fanel, Ariz Taerio, Lollipoop, kIrA-ChAn ItZeL-SaMa HoShI KoU, Bernii, Altariel de Valinor, Estrella, shadowgirl416, Nikki-Grey y a Mlle. Janusa por sus comentarios y gracias a todos por leer mis loqueras. Espero leernos de nuevo muy pronto.
P.D. El panecito de nombre francés curioso que está comiendo Eugene es un croissant, vulgarmente conocido en México como Cuernitos.
