Declaimer:Naruto no me pertenece.
Advertencia:Lenguaje obsceno.
Tentación
Nunca quise admitir mi debilidad
Soy un Hyuga, soy fuerte, debo ser fuerte.
De nada te sirve ser débil. El débil no sobrevive.
Fui criado con esa enseñanza, aprendí a vivir de esa manera y ahora…
Ahora la humildad será mi pecado, no mi virtud.
14. Humildad
La tenías acorralada contra la pared, besando su cuello con hambre, mordiendo la piel con pasión, sintiendo el latir de su corazón desaforado en su garganta. Pum, pum. Tenten gemía en tu oído, balbuceando incoherencias que, seguramente pretendía pararte, aunque en verdad no quisiera. Y no pensabas parar. Oh, sí, ibas a seguir. Te importaba una reverenda mierda que esta fuese la casa de los Hyuga o el estar devorándola contra una pared de la cocina, es más, el saber que en cualquier momento les podrían pillar lo hacía aun más excitante. Y sí, te estabas volviendo un jodido pervertido.
El plan original era presentársela a tu tío Hiashi como tu novia oficial, pero al verla llegar con ese kimono tradicional de un azul pálido, no pudiste evitar besarla. Querías formalizar la relación, querías compensarla por toda la mierda que la habías hecho pasar, querías decirle a todo el mundo que ella era tuya, pero como sabías que tu vocabulario para expresar sentimientos era nulo, decidiste que lo mejor era hacerlo a la manera antigua. Si hubieses sido alguien como Lee o Naruto, gritarías por las calles de Konoha, pero tú no eras así. Tú eras Neji y ella lo entendía. Fin.
–Neji ¿no puedes esperar? Primero preséntame como es debido, sino no hay nada. –te dijo, separándote abruptamente de su cuello, endureciendo su mirada, aunque aun podías leer el deseo en ellos.
Frunciste el ceño y gruñiste frustrado, joder, era divertido. Sí, el serio Neji tenía una distracción, te gustaba acorralarla y besarla y follártela contra la pared, duro y salvaje. Y sin embargo, cediste, porque mierda, seguías siendo un orgulloso y debías de mantener la compostura.
Saliste de la cocina acompañado de ella, llevándola al salón principal, y allí esperaron a que el jefe Hyuga llegara. Silencio. Estaban en silencio, un silencio cómodo. Tú no sabías qué decir porque no eras bueno con las palabras y ella estaba nerviosa, lo sabías por la forma de retorcer sus dedos contra sus muslos. Tú también la conocías a ella.
Hinata entró en la habitación con pasos suaves, saludando con calidez y acomodándose al lado de Tenten. Ambas iniciaron una conversación que no te molestaste en escuchar y te mordiste la lengua para no volver a gruñir, exasperado por la falta de Hiashi. Pero eras Neji, y no demostraste nada en tu expresión, a los ojos del mundo seguías impasible. En cambio, a los ojos de Tenten, que te observó con una discreta sonrisa, estabas ansioso.
Al cabo de unos minutos, que te parecieron horas, Hiashi entró, se sentó enfrente de ti y evaluó con mirada crítica tu rostro. Alzó una ceja al ver a Tenten y supiste que tu tío ya intuía por qué estaban allí.
Con la llegada del mayor nadie emitió sonido, esperando algo, cualquier cosa y tú buscabas las palabras para hacer esto, sin encontrarlas. ¡Maldita sea, y eras un puto genio! Por eso, fuiste al grano, directo, sin rodeos.
–Tenten es mi novia–duro, serio, con cierto tono de indiferencia. Hiashi seguía con su expresión reticente.
–Yo no te he dado mi permiso para eso.
–No he venido a pedirte permiso, tío. Te estoy informado. –terco, inaccesible.
Hiashi frunció su arrugado ceño y las dos mujeres contuvieron el aliento, habías sido un maleducado con el jefe del clan. Esperaste un grito de indignación, palabras de reproche, cualquier cosa. Pero el Hyuga, aun con su fría expresión, se levantó, caminó hasta la puerta que daba al jardín y antes de salir añadió:
–Ya era hora de que la presentaras como tu novia, chico. –te recriminó. Pensaste en excusarte, en hablar, en decir algo, diablos, pero no te dejó. –No soy idiota. Soy más viejo, tengo más experiencia y sé cuando un hombre desea a una mujer. Además, eres de la rama secundaria, no importa mucho con quién te cases.
Y se fue. De cierta forma, sus palabras finales fueron ofensivas, pero si él no era ofensivo, no sería Hiashi Hyuga. Al fin y al cabo, su manera de demostrar su amor era esa: siendo duro. Lo que más te sorprendió fue que él, de entre todos los estreñidos Hyuga, lo supiera.
Después de ese momento tan extraño, uno que ni siquiera tu cerebro prodigioso pudo predecir, Hinata los dejó solos y tú y Tenten se volvieron a quedar solos, sumidos en sus pensamientos.
–No sabía que era tu novia. –comentó Tenten, con voz falsamente ingenua.
La miraste a los ojos, con una fina ceja alzada. –Viniste a que te presentara formalmente.
–Sí, pero nunca me pediste que lo fuera, lo diste por sentado. –e hizo un mohín tierno.
Tú rodaste los ojos, exasperado. – ¿Acaso no quieres?
– ¿El que no quiero? –estaba haciéndose la graciosa.
Tenten quería que se lo pidieras, quería oírte decir las palabras. Y mierda, habías sido un bastardo durante mucho tiempo, podías concederle ese capricho ¿no? Solo existía un inconveniente: no eras bueno con las palabras, mucho menos con las amorosas.
– ¿Serás mi novia? –preguntaste con la mirada blanca en otra parte y haciendo un esfuerzo por no sonrojarte, joder.
Tenten rió, una sonrisa feliz, una carcajada sonora, y se lanzó a tus brazos contenta, tomando tu rostro entre sus femeninas manos y dándote un corto beso en los labios. Ese era su sí.
Ella entrelazó sus dedos con los tuyos, tirando de ti, saliendo juntos de la mansión Hyuga, tomados de la mano, como una pareja. Algunos familiares los observó con la cabeza ladeada, curiosos, incluso con desaprobación. Un Hyuga con una kunoichi del montón ¡qué desfachatez! Y sin embargo, sus miradas censuradoras solo hicieron que tu agarre se hiciera más férreo al de ella, dándole un apretón cariñoso y cálido y bonito. Joder, estabas cayendo en esas mariconadas cursis, y te daba igual.
Sí, mierda, habías caído. Estabas demostrando cual era tu debilidad, quién era tu debilidad. Fuiste consciente de ello y lo asumiste. Los Hyuga te seguían con la mirada, conscientes de tu unión con Tenten y te importó una mierda. La humildad ya no era virtud, sería pecado, tú pecado y lo llevarías con honor. Porque era el mejor pecado de todos. Tu, ella, los dos. Juntos. Porque estabas jodido, sí, jodidamente enamorado de Tenten y sabías que ella también te amaba a ti, y eso te hacía asquerosamente feliz.
Sonreíste irónicamente ante eso. La tentación te había hecho pecar, muchas, muchísimas veces. Y el pecado te había llevado al infierno. Un infierno caliente, hecho de fuego y placer. Tenten y tú cayeron en el infierno, sí, pero en un inferno jodidamente sensual.
Y no te arrepentías de nada. Porque la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella y tú, caíste, la probaste y decidiste que no querías dejar de pecar. Nunca. Porque Tenten era tu tentación, tu maldita y seductora tentación.
Lo siento, siento mucho la tardanza y este final sin lemon y sin mucha gracia, pero he pasado por una época de poca creatividad e imaginación, necesitaba ponerme retos a mi misma como escritora y no podía seguir. Quise darle un mejor final al fic, pero me salió esto. Tampoco puse lemon porque no lo creí conveniente, en los demás capítulos hubo sexo de sobra xD No quise poner este cap de la virtud con la perspectiva de Tenten como siempre hacía, sino con Neji, porque lo inicié con él y al ser el final, quería que Neji cayese en la virtud (?) xD
Y...ya está xD Gracias por su apoyo y por la paciencia (si es que aun sigue alguien ahí) y espero que sepan comprenderme y no me quieran enviar cartas bombas y demás parecidos xD
