¡Hola a todos!

Muchísimas gracias por las visitas, ya he superado las 2000 y cada vez son más. No me esperaba que tanta gente se animaría a leer mi fanfic, así que muchas gracias. Y gracias también a los que siempre comentáis. Vuestras reviews y opiniones me animan a continuar y me hacen mejorar.

Jamás pensé que me gustaría tanto esto de escribir fanfic. Ya me animé con uno de Snk y ahora estoy planeando uno de Fairy Tail, pero ese será a largo plazo. Ya tengo suficiente por ahora con los dos que estoy escribiendo jaja

¡Disfrutad del capítulo!

One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda

Capítulo 14

Se sentó con un suspiro en el suelo. Usopp le tendió parte del sedal mientras comenzaba a extenderlo.

"Pásame ese destornillador"

Yua siguió las instrucciones de su amigo y le tendió el destornillador que le pedía. Se había tirado parte de la mañana recogiendo los estropicios que Luffy, Chopper y Usopp causaban en el Sunny y, después, había decidido lavar la ropa de toda la tripulación. Mala idea porque, mientras que Yua esperaba que le dieran algunas prendas, Luffy se había presentado con una montaña de ropa que ni sus propios nakamas sabían que tenía. Nami se había enfadado con el capitán y le había golpeado en la cabeza, gesto que ya se había convertido en algo normal para el resto, alegando que Yua no era su criada.

Tras haber lavado la ropa, la había tendido en una cuerda que Franky había preparado cerca de los árboles repletos de mandarinas que Nami cuidaba con tanta pasión. La navegante les había dado permiso para tender ahí la ropa, ya que era una zona en la que estaba dando el sol la mayor parte del día, por lo que la ropa se secaría antes.

Se limpió el sudor de la frente mientras seguía sosteniendo el sedal de la caña de pescar con fuerza. Cuando se retiraba a descansar a la habitación un rato, Usopp la había pedido ayuda con el carrete de su caña de pescar que, al parecer, se había roto. Yua le había dicho que por qué no se lo pedía a Luffy, pero la poca paciencia que tenía el capitán habían hecho que, finalmente, el tirador de los Sombrero de paja se decantara por ella para aquella tarea.

"¿Cómo os las habéis ingeniado para romper el carrete?", preguntó Yua, tensando el sedal.

"Porque Luffy hace las cosas sin cuidado", Usopp frunció el ceño mientras apretaba con fuerza con el destornillador, "Después de que volviera de hablar contigo, conseguí que un pez picara. Tiró tanto que casi me rompe la caña o, bueno, se podría decir que sí que la terminó rompiendo", señaló el carrete estropeado con el índice.

"Sería mejor que te compraras una nueva"

Usopp chasqueó la lengua, "Por cierto, ¿de qué hablasteis ayer?"

"Oh… Nada importante. Digamos que tenía unas dudas y él las solucionó", Usopp levantó la vista y la miró enarcando una ceja, mientras Yua le respondió con una sonrisa. Obviamente su amigo no tenía ni idea de lo que estaba hablando y, a diferencia de otra ocasiones, Yua no quería contarle nada, ya que no quería preocuparle.

"Vale", dijo levantando un poco la caña, "Ya casi está"

"¿Puedes continuar tú solo? Debería ir a por la ropa. Si está mucho tiempo tendida con este calor, el sol se comerá parte de los colores y dejará la tela muy estropeada"

"Sí, sí. Ve", Usopp le hizo un gesto con la mano, aún peleándose con la caña de pescar.

Yua recogió la ropa, ya seca, y la dobló cuidadosamente para que no salieran arrugas. El suave olor a mandarina había impregnado parte de la ropa, provocando una sonrisa de satisfacción en ella, esperando que aquel detalle gustara a la tripulación y, en especial, a Nami.

Bajó las escaleras con cuidado y entró primero a la habitación de los chicos para colocar la ropa de cada uno sobre sus camas, esperando que la guardaran en su sitio. Después, cerró la puerta tras ella, y se dirigió a la habitación de las chicas, donde comenzó a guardar la ropa de sus amigas en los respectivos cajones. Yua comenzó a colocar algunas camisetas en la cómoda, cuando escuchó un ruido a su espalda. Se giró sobresaltada al notar una presencia y se aferró al mueble, antes de caer al suelo por el sobresalto.

"¿¡Qué demonios estás haciendo tú aquí!?"

Trafalgar Law estaba sentado en su cama, con la mirada escondida bajo la sombra de su sombrero. Una sonrisa de medio lado se dibujó en su rostro, si es que se le podía llamar eso a las pequeñas arrugas que se formaron en la comisura de sus finos labios. El corazón de Yua latía a gran velocidad, como si quiera salir de su pecho.

"¿No te han enseñado que hay que avisar antes de hacer una visita?"

Aquella frase provocó una leve carcajada en Law, hombre más bien inexpresivo y poco dado a ese tipo de reacciones, que levantó su rostro con una expresión de burla que hizo que Yua frunciera el ceño.

"¿Dónde ha quedado la chica indefensa que dejé hace unos días llorando sobre la cubierta del barco?"

"¿A qué has venido, Trafalgar Law? Pensaba que ya no había alianza pirata", no le apetecía hablar con él y mucho menos si había ido hasta el Sunny para burlarse de ella. No se sentía especialmente orgullosa de lo que había sucedido hacía unos días, así que prefería ir al grano.

"Mi alianza pirata con Mugiwara-ya va más allá de una escena montada por una llorona", su rostro se ensombreció e hizo una pausa antes de continuar, "He venido a disculparme, a pesar de que odio a la gente llorona"

¿Había oído bien? Yua parpadeó varias veces, perpleja. Law no tenía el aspecto de ser de esa clase de personas que se disculpaban ante los demás y mucho menos ante ella, pues la relación entre los dos había sido extraña y tirante desde que se habían conocido.

"Te escucho", dijo finalmente cruzándose de brazos.

"Reconozcámoslo, no eres una persona fuerte. Posees bastantes características buenas y tienes un don para todo lo que tiene que ver con el arte, pero eso solo sirve para el circo en el que estuviste hasta hace unas semanas, no para viajar con piratas. No sabes pelear, eres inmadura, tienes poca confianza en ti misma, siempre te echas la culpa de todo lo que sucede a tu alrededor y, además, eres un imán para los problemas"

Yua apretó los dientes con fuerza, furiosa. Si Law había ido hasta el barco para decirle todas aquellas cosas, lo mejor era que se marchara. Abrió la boca para echarle inmediatamente de allí, pero Law levantó la mano y continuó hablando.

"También tienes cosas buenas… Eres servicial y leal y tienes un cuerpo atlético al que se le podría sacar mucho partido"

"¿¡Qué estás insinuando!?", preguntó Yua colocando sus brazos en jarras.

"No me malinterpretes. No soy de esos a los que solo les interesa un físico bonito", Law volvió a sonreír de forma burlona, provocando que Yua frunciera el ceño.

"Si es así como te disculpas, lo mejor es que te marches"

Yua dio un paso al frente, decidida, pero Law se puso en pie y caminó lentamente hacia ella. Aquel movimiento hizo que Yua volviera hacia atrás y caminara de espaldas, a pasos cortos, intentado escapar de la proximidad que Law estaba estableciendo entre ambos. Cuando sus manos tocaron la cómoda, Yua tragó saliva. Law era mucho más alto que ella y había acabado con la distancia que les separaba, intimidándola a tal punto que Yua contenía el aliento.

"¿Te doy miedo?", preguntó Law, clavando sus profundos ojos en ella, obligándola a mirarle, "No sé qué habrá pasado después de la escenita que me montaste en la cubierta, pero has cambiado", Law entrecerró los ojos, como si intentara leer a través de ella. Yua apretó los labios con fuerza, incómoda por la situación en la que se encontraba, "¿Crees que soy un monstruo?", Yua negó con la cabeza, "Puede que antes no lo pensaras, pero seguro que ahora, sí", Law sonrió de medio lado, "Tranquila, no voy a hacerte nada. He venido solo a disculparme… Y a hacerte una propuesta"


Zoro apoyó su cabeza sobre sus brazos extendidos por encima de sus hombros. Con las piernas cruzadas, apoyó su espalda en la barandilla del Sunny, intentando coger de nuevo una buena postura para dormirse un poco más sobre la cubierta. Relajó los músculos y aspiró y expiró tranquilamente, cuando una extraña sensación en su interior le dijo que algo no estaba bien.

"¡Chicos, diviso una isla!", la voz de Luffy se escuchó desde la posición que ocupaba en la cabeza del león del Sunny, acompañada de varias carcajadas que demostraban la ilusión del capitán por ver tierra de nuevo.

Varios pasos se escucharon sobre la cubierta, seguidas de las exclamaciones de algunos de sus nakamas. Llevaban varios días surcando el mar, así que bajar del barco y pisar la tierra era algo que todos comenzaban a necesitar.

"¡Por fin una isla, Robin! Podremos ir con Yua de compras", las dos mujeres no se habían movido de los sitios que ocupaban junto a la mesita redonda que había en la cubierta y Zoro pudo escuchar la risita de Robin ante el entusiasmo de Nami.

Abrió su ojo y, por un instante, juró que una especie de sombra había cubierto el barco para volver a desvanecerse. Se levantó tranquilamente, intentando no preocupar al resto y aferró con su mano una de las katanas. Observó a su alrededor y la única persona que no estaba en cubierta con el resto de la tripulación, expectante por anclar en la nueva isla, era Yua. Aquella chica tenía un imán para los problemas y, si su instinto no le fallaba, algo no iba bien en el barco.

"¡Oi, Nami!", la navegante, que era la que en esos momentos se encontraba más cerca de él, se giró para mirarle con expresión indiferente, "¿Dónde está Yua?"

Si no recordaba mal, hacía unos minutos estaba con Usopp, justo en el lado contrario en el que se encontraba él, intentando arreglar la caña de pescar.

Antes de que Nami respondiera, Usopp lo hizo, aún luchando con el carrete de la caña, "Ha ido a recoger la ropa tendida. Dijo algo de los rayos del sol y el color"

"¡Oi, Marimo! ¿Pasa algo?", Sanji tendió a Robin la bandeja que sostenía para que ésta cogiera el café que le acababa de preparar. Zoro chasqueó la lengua y dio varios pasos para subir las escaleras y buscar a Yua, suponiendo que se encontrara en alguna de las habitaciones, "¡Tú! ¡Cabeza brócoli! ¡No me ignores cuando te hablo!"

Zoro fue a girarse para enfrentarse a Sanji cuando la puerta de la habitación de las chicas se abrió. Yua salió seguida por alguien. Los ojos de Zoro se abrieron de par en par y dejó caer su mandíbula por la sorpresa. Trafalgar Law caminaba con aire solemne tras ella, con sus manos metidas en los bolsillos de su característico pantalón vaquero, mientras Yua daba una impresión completamente contraria.

La chica pasó por el lado de Zoro sin dirigirle una mirada y se paró al borde de las escaleras. Su mandíbula, tensada, indicaba que estaba apretando los dientes con fuerza. ¿Qué sucedía? ¿Y qué demonios hacía Law en el barco?

"¿Habéis visto a Luffy? Tengo que hablar con él"

Todos permanecieron en silencio. Un ruido se escuchó a sus espaldas y Luffy, que había estado sentado en su sitio favorito del Sunny, la cabeza del león, caminaba hacia ellos con el rostro serio. Algo no estaba bien. El capitán pasó por el lado de Zoro, también sin dirigirle una sola mirada, y, aunque Zoro habría deseado entrar a la cocina para saber de qué tenían que hablar esos tres, se sentó en las escaleras a esperar pacientemente a que salieran con alguna información al respecto.

Zoro estaba confuso. Hacía dos noches su relación con Yua parecía haber roto la barrera que les esperaba y que les impedía entenderse, pero el desinterés que ella había mostrado en él le demostraba que, no solo no habían vuelto al principio, sino que la relación no iba a ser igual entre ellos. Parecía molesta y, más que eso, enfadada.

Zoro se puso de nuevo en pie. Acababan de entrar en la cocina, pero ya estaba impaciente por saber qué ocurría. Caminó a la popa del barco cuando se topó de frente con el submarino de los Heart Pirates. Zoro frunció el ceño, preocupado. Aunque no les habían visto en varios días, era evidente que les habían estado siguiendo. Eran aliados, pero, aún así, aquella actitud le preocupaba. Dio media vuelta y volvió a su sitio, intentando aparentar normalidad.

Todos permanecieron en silencio, con la mirada puesta en la puerta de la cocina. No pasaron más de diez minutos cuando ésta se volvió a abrir emitiendo un crujido. Luffy salió de la cocina solo. Ninguno podía verle el rostro, no hasta que lo levantó y les mostró una amplia sonrisa, como si nada hubiera ocurrido.

"¡Luffy!", Zoro le llamó, apretando los puños con fuerza, "¿Dónde está Yua?"

"'¡Oh! ¡Se ha ido con Tora-o!"

Un silencio siguió a las palabras del capitán.

"¿¡QUÉEEEEEEE!?", gritó finalmente la tripulación mientras Luffy emitía una sonora carcajada.


¡Hasta aquí el capítulo!

Es un poquito más cortito que los de habitualmente, pero no quería saltar directamente a lo siguiente. Muchos me habéis puesto en vuestros comentarios que os gustaría que fueran más largos, pero, al tratarse de actualizaciones semanales, es por eso que son más cortos. En el caso de mi fanfic sobre SnK, los caps son más largos debido a que no posteo con tanta regularidad y a que estoy centrada mayormente en éste.

En fin, espero que os haya gustado. La historia seguirá avanzando y va a pasar algo que cambiará la relación de Yua con los Mugiwara ;)

¡Nos leemos!