|Mayo, 2016|
Lo vi ahí, ignorándome tajantemente, no molestándose en disimular pues esa era precisamente su intención. Recordarme que nuestra relación estaba rota, quizás por siempre.
Quería castigarme. Cada vez que topábamos nuestro camino quería castigarme, y...siempre lo conseguía.
No habían peleas más duras, más dolorosas que las que se dan en silencio. Sin discusiones, sin palabras...
Un silencio con más significado que miles de palabras.
Lo extrañaba, ¿Cómo no hacerlo si se trataba de mi hermano?
Quién pesar de lidiar con sus propias y grandes dificultades se preocupaba por mí. Aquel chico que perdió su tiempo y paciencia con alguien tan testaruda y tonta como yo. Si tan solo no hubiese estado tan cegada, si lo hubiese escuchado y no pasase por encima de él todo sería distinto.
Muy, muy distinto.
Mucho mejor.
- ¿Quieres café? -le pregunté, sabiendo de antemano que no tendría una respuesta, pero bueno, supongo que era parte de mi personalidad ser persistente. Tan persistente que inclusive me había involucrado con el novio de mi mejor amiga. Si, muy persistente.
Sasuke, sin mucha delicadeza tomó la jarra de café de mis manos y se sirvió así mismo.
Era por tratos como esos que trataba a toda costa no visitar a mi familia y prefería quedarme en la comodidad del cuarto que rentaba cerca de la universidad. Si, sabía que era cobarde de mi parte.
Había decidido mudarme hacia casi dos años, mi padre lo aprobó de inmediato, pensando que estaba madurando y me convertía en la hija independiente que siempre deseó. Finalmente dejando atrás la imagen de hija mimada y trabajando por mi propia cuenta como niñera a domicilio ocasional. El dinero no era mucho, pero lo suficiente para pagar la renta, luz y agua de ese pequeño cuarto.
Era tan diminuto que solo cabía una pequeña cama individual, una estufa de gas y un mini refrigerador. Naruto solía remarcar mucho ello cada vez que pasaba la noche ahí, alegando con diversión que ese cuarto parecía haber sido diseñado para alguien tan pequeña como yo. Y no le refutaba ello. Mi cama era tan pequeña que sus largas piernas salían de ella y ni hablar del baño, solo se podía dar quizás dos pasos a lo mucho por lo estrecho que era. Podría ser la peor pesadilla de un claustrofóbico. Como no había comedor, teníamos que comer sentados en mi cama o en el suelo sobre un pequeño taburete.
Pero todas esas incomodidades no quitaban el hecho de que ese había sido nuestro pequeño escondite. Nuestro lugar preferido para escapar del mundo y pretender que solo éramos nosotros dos contra todo. En ese confinado espacio ambos abrimos nuestra alma, o al menos yo lo hice. Ahí pasamos numerosas mañanas, tardes y noches relatando el uno al otro nuestro día a día, nuestros miedos y sueños; experimentando en mi cocina nuevas recetas que quizás salían bien o terminaban tan mal que teníamos que ordenar comida a domicilio. A veces reíamos, llorábamos o nos frustrábamos con alguna serie o película que veíamos en la televisión o solo pasábamos carcajeándonos con memes y las ocurrencias de Naruto. En ocasiones solo nos limitábamos a compartir miradas llenas de complicidad en silencio que nos llevaba a besarnos prolongadamente o a terminar haciendo el amor entre las sabanas de esa diminuta pero cálida cama.
Ese había sido mi mundo perfecto. Uno donde Sakura no estaba entre ambos.
Pero ahora, mi escape era todo lo opuesto. Solo pasar una noche más en esa habitación me recordaba a él. Todo en ese lugar estaba marcado por su presencia. Inclusive aún podía percibir su olor, y eso me mataba. La cama que antes era cálida ahora era tan gélida como el hielo.
Sacudí mi cabeza. Esos eran pensamientos peligrosos. Solo ocasionaban que la reciente herida se reabriera.
Por eso había decidido regresar a casa de mis padres por un tiempo indefinido, por lo menos hasta que pudiera superar a Naruto. Ellos no me cuestionaron, puesto que luego de terminar en el hospital por estrés severo ellos fueron quienes prácticamente me rogaron que volviera a casa. No les refuté, pues la idea ya la había considerado.
Aunque, de vuelta en casa nuevamente tendría que lidiar con la frialdad de mi hermano..., pero bueno, supongo que era un precio justo que debía de pagar si quería redimirme.
Era curioso como todas mis malas acciones se me estaban devolviendo una a una.
- ¿Cómo te sientes hija mía? -me cuestionó mi madre, mientras le colocaba un omelet sobre su plato, uno que decía "Feliz día de las Madres" improvisadamente con salsa de tomate. Sentí que el estómago se me revolvió ante la imagen, pero puse mi mejor rostro para no preocupar a mi madre en su día.
-No te preocupes, ya estoy bien, llena de energía-le mentí mientras me servia a mi misma, tomaba un tenedor y comenzaba a comer con falso entusiasmo. -Hoy es tu día, no permitiré que te estreses. Ya de por si no pude prepararte nada especial.
.-vi nuevamente a mi omelet, decepcionada conmigo misma.
-No te molestes hija, estuviste en el hospital, no te exigiria nunca nada. Solo me basta que desayunes conmigo, eso es para mi el mejor regalo.
Sus palabras me llenaron de calidez. Oh...cuanto extrañaba a mi madre.
- Antes de que nos ponganos sentimentales, dejame preguntarte ¿Irás a la biblioteca?
-Sí, debo de avanzar en mi proyecto-sorbí un poco de café. Solo esperaba que a Toneri no se le ocurriese nada para ese día, ya había limpiado su casa el día anterior. Teóricamente tenía el día libre.
Me lo merecía, mas luego de soportar la gélida mirada de su madre la noche anterior, quién me invitó a cenar pero no paró de hacer preguntas sobre mi familia y estatus económico, no molestándose en ocultar sus muecas de desagrado y lanzando una que otra ofensa indirectamente.
Realmente madre e hijo eran tal para cual. Cortados con el mismo molde.
- ¿Cómo te estas llevando con tu compañero de proyecto? ¿Te está ayudando?
-S-sí, él ha traído ideas claves que creo que nos harán sacar un diez-mentí para evitar una discusión con mi madre. Aun recordaba cuando en la secundaria me reprendía por apuntar a mis compañeros de clases en los trabajos aun cuando yo los hacia sola.
- ¿Uh, si? -dijo con gran interés-Shikamaru debe de ser muy inteligente, ¿Porque no lo invitas a cenar un día? Me gustaría conocerlo.
-Madre...-dije reprobatoriamente. Conocía sus intenciones.
- ¡¿Que?!, ¿Acaso una madre no puede preocuparse por la vida sentimental de su hija? -dijo, ya sabiendo que había descubierto sus intenciones. -Sabes lo mucho que quiero un yerno. Ya tienes 21 años, es momento de que comiences a salir con chicos.
Suspiré. Si tan solo supiese...uh no pensaría que salir con chicos era la solución a mis males. Precisamente estaba en problemas por uno. La vida era irónica.
-Todo a su tiempo madre, ya te lo he dicho, aún no he encontrado al indicado-repetí esa vieja mentira que siempre guardaba tras mi manga. Solo así lograba calmar la ansiedad de mi madre. La pobre debía de pensar que este paso nunca sería abuela.
-Solo espero que sea pronto-murmuró, algo frustrada.
-Pues esperará mucho madre-habló Sasuke por primera vez en toda la mañana- Pasaran mil años antes de que algun chico toque a tu puerta anunciando ser el novio de Hinata. A mi hermana le gustan los amores imposibles-dijo con sarcasmo, queriendo dar justo en la herida.
-Por favor...-le pedí, rezando para que la indiscreción de mi hermano terminará.
-¿Qué? ¿Acaso dije algo que no era cierto?
Iba a añadir algo más, pero un par de golpes a la puerta me detuvieron.
-Yo atiendo-anunció mi madre, dejándome sola con Sasuke en un silencio evidentemente tenso.
-Eres muy buena mintiéndole a nuestra madre. Espero que eso al menos te haga sentir mejor contigo misma-dijo, resentido. Haciéndome sentir más pésima de lo que ya me sentía.
-Sasuke, por favor...
Quería decir algo, pero tenía un fuerte nudo en la garganta.
Pronto escuche los tacones de mi madre acercarse rápidamente hacia el comedor.
-Hinata, tú amigo Toneri vino a buscarte-anunció con evidente emoción, dándome el susto de mi vida.
¿Toneri estaba ahí?
Lo confirmé con mis ojos. Ahí, en mi cocina estaba él, galante con su ropa de marca.
-Señora Hyuga, no soy amigo de Hinata-por fin una verdad salía de su boca-Permítame presentarme correctamente, soy el novio de Hinata.
De inmediato escuché como algo se quebraba contra el suelo. Había sido Sasuke, quién había dejado caer su taza de café de la impresión.
-¿Sorprendido cuñado? ¿Aún me recuerdas?-lo saludó Toneri. -Solíamos competir por todo el asunto de que nuestros equipos eran enemigos, pero ahora todo es distinto, podemos ser amigos sin rencores. Despues de todo seremos familia, ¿No?-propusó con un amplia sonrisa, extendiendo su mano frente a mi hermano.
Este solo se limitó a observarla con una ceja arqueada.
-Claro que te recuerdo. Tipos como tú suelen aparecer en mis peores pesadillas de vez en cuando.
-¿Del tipo de pesadillas donde esos tipos salen con tu hermana?-Wow, Toneri si que no tenía filtros.
Sasuke solo hizó una mueca.
-Algo parecido. Aunque déjame decirte que lo que haga o deje de hacer mi hermana no me interesa. Desde hace mucho tiempo me hice la idea de que aconsejarla era una perdida de tiempo y que terminaría con un tipo como tú, despúes de todo eres totalmente su estilo. Solo que...wow, Hinata, esta vez te superaste a ti misma. Pasaste de estar con la basura a estar con la mierda. Aunque realmente no se que es peor.
Eso me dolió. Era obvio que estaba sacando a colación a Naruto. Pero él se equivocaba, Toneri no era nada parecido a Naruto. Entre ambos no había comparación alguna.
-S-sasuke, T-Toneri, él es distinto, é-el a cambiado-mentí vilmente para que mi madre no se preocupase, pues escuchaba atenta nuestra discusión. Pude ver de reojo como Toneri me cerraba un ojo, aprobando mi mentira.
Sasuke solo rió.
-Sí, claro, ha cambiado de auto.
Mi madre lo vio reprobatoriamente.
-Sasuke, ya fue suficiente-le advirtió-Si tu hermana dice que ha cambiado es porque ha cambiado. Confía en ella.
- ¿Que confié en ella? ¿Cómo hacerlo si siempre a tenido un terrible gusto cuando se trata de hombres? Primero Naru...
-Sasuke, si vas a tratar a mi novio de esa forma, será mejor que te retires. Ya fue suficiente-Lo paré en seco antes que hablará de mas, dirigiéndole una mirada llena de advertencia. Silenciosamente rogándole que no revelase nada de mi pasado.
No podía creer que le hubiese dicho eso a mi propio hermano. Pero no podía correr riesgos. Era una cobarde. Realmente no merecía que me volviera a dirigir la palabra.
-Claro, que estúpido. Olvidaba que mi opinión siempre ha sido mierda para tus oídos.
- ¡Sasuke!, ¡Cuida tu vocabulario! -lo regaño mi madre.
-Me retiro-colocó ambas manos sobre su silla de ruedase hizó ademan de irse, pero antes se dirigió una ultima vez a mí: -Te deseo suerte, realmente la necesitarás con tu nuevo novio.
Una vez que Sasuke salió de la cocina mi madre vio a Toneri, con un rostro totalmente avergonzado.
-Discúlpalo. Mi hijo siempre ha tenido un genio pesado.
-No se preocupe señora Hyuga, fue mi culpa. Si tan solo no tuviera un pasado tan horrible tras mis hombros nada de esto estaría pasando. Merezco el odio de Sasuke. Si yo estuviese en su lugar sentiría lo mismo.
Tanta labia... ¿De dónde la sacaba? Casi creía sus palabras.
-Aun así, tu estas tratando de cambiar y es justo que todos te demos una oportunidad. No tienes que sentirte culpable por nada-mi madre había caído.
-Claro que me siento culpable de todo esto. Hinata quería guardar nuestro noviazgo como un secreto mientras llegaba el momento indicado, pero no pude resistirme a la idea de conocer a mi suegra y vine aquí de improvisto. Soy culpable-dijo con una voz que insoportablemente lo hacía parecer un niño bien portado y arrepentido. - ¿Verdad Hina?-me dijó con una voz melosa mientras rodeaba mis hombros con su brazo, acercándome a él.
-S-si-me obligue a responder, sabiendo que no tenia escapatoria. Estaba a merced de ese loco.
-Ahora, Señora Hyuga, si no es otro inconveniente más ¿Me presta a su hermosa hija por el resto del día? -le pidió, fastidiándome con solo la idea de tener que pasar otro día más junto a él.
- ¿Para qué sería esto? -le cuestionó mi madre tan cautelosa que si no la conociese tan bien pensaría que realmente se estaba haciendo la difícil, pero intuía que el permiso ya estaba otorgado desde mucho antes de que Toneri se lo pidiera.
-Mi familia hará un pequeño evento en honor al día de las madres y necesito a Hinata para que me ayude a escoger el regalo para mi madre-me cerró un ojo disimuladamente al decir aquello. - Después de todo, ¿Quién mejor sabe lo que le gusta a una mujer que una?
-Tienes toda la razón-mi madre le sonrió, totalmente ignorante de que estaba aprobando que ese demente secuestrase a su hija un día entero para torturarla.
-Si no es mucha molestia estaré regresándole a su hija sana y salva a la 9 pm. No tiene por qué preocuparse.
-Claro que no hijo.
¿Hijo? ¿Mi madre se atrevió?
Oh no... esta falsa relación podría hacerse más formal de lo que en mis peores pesadillas imagine.
.
.
Salí de mi casa, entrando en ese hermoso auto que Toneri ostentaba.
- ¿Reparaste tu auto?
-Aún está en el taller. Este BMW solo lo uso en caso de emergencias-dijo con suficiencia y arrogancia.
-Supongo que tiene sentido-Pusé los ojos en blanco y me coloqué el cinturón de seguridad. Estaba furiosa y a la vez indignada. No podía creer que hubiese tratado a Sasuke como lo hice por culpa de alguien como,Toneri. Quería llorar, pero ni siquiera tenía tiempo para ello.
-Claro que lo tiene princesa.
Fruncí los labios, odiando que me llamase así.
-No me llames así.
-Ah si, claro, ¿Te suena más acorde a ti: plebeya?
-H-has lo que quieras-suspiré, rendida.
Luego ni él ni yo añadió una palabra más. Sumiéndonos en un silencio no necesariamente incomodo hasta que Toneri encendió su radio y comenzó a sonar el programa de los 50 Hits más sonados del momento.
Lo observé de reojo desde mi asiento, viendo como tarareaba una pegajosa canción de Drake que se reproducía. Examinando lo extraño que era. ¿De dónde sacaba tanta despreocupación? Parecía como si no le temiese a nada ni a nadie. Tanta seguridad de sí mismo era algo que jamás había visto. Era todo lo opuesto a mí, hasta cierto punto podría admirarlo, de no ser por lo bajo y cobarde de sus acciones.
- ¿Disfrutando del paisaje?-me preguntó, atrapándome observándolo fijamente.
-Te equivocas, solo trataba de comprender de qué planeta vienes.
-Pues vengo de uno muy lejos del tuyo, uno que solo los dioses habitan. ¿Sabías que personas como yo estamos en peligro de extinción?
Claro, solo él podía sacarle ventaja a cualquiera de mis vagos intentos por ofenderlo. Pero claro, yo también podía jugar ese juego.
-De hecho había suponido que tu especie se había extinguido hace millones de años junto a los dinosaurios.
Toneri solo rió.
-Wow, lo admitiré, esa estuvo buena plebeya.
Yo también lo encontre divertido, así que también reí un poco.
En ese momento mi celular sonó y al ver quién llamaba mi risa cesó. Era Naruto nuevamente, asi que de inmediato corté la llamada. Vi de reojo como Toneri me veía con curiosidad.
Carraspeé, queriendo distraer su atención. No quería hablar de Naruto.
Así que antes de que comenzará a hacer preguntas, hable primero:
-Toneri, solo por curiosidad. ¿Cuáles son tus intenciones con todo esto? ¿Por qué quieres que pretenda ser tu novia?
Cumplí con mi cometido, pues Toneri se tornó pensativo.
-Buena pregunta plebeya-me pinchó la punta de la nariz y de inmediato detuvó un tanto bruscamente el auto junto a la autopista.
- ¿Por qué te detienes?
-Por qué no puedo conducir si vas a estar haciendo muchas preguntas. Te lo explicaré porque comienzas a agradarme y no quiero verte impaciente. Veras...-sonrió maliciosamente-Como sabrás, hoy es el día de las madres.
Mi ceño se frunció, llena de confusión.
- ¿Acaso no te lo dije hoy en tu casa? Como buen hijo que soy, quiero darle a mi madre el mejor regalo de todos. ¿Y que mejor que una novia?. No sabes cuánto me insistió en que tuviera una-rió.
Mi ceño se frunció aún más. Una acción tan noble de alguien como Toneri me parecía extraña.
-No creo que eso sea todo. ¿D-desde cuando eres tan buen hijo?
Me tomé mi tiempo indagando en internet y encontré muchas cosas interesantes sobre el heredero más cotizado de Konoha, entre ellas que Toneri no era precisamente un hijo ejemplar, siempre metiendo en problemas a su madre al formar parte de las portadas de revistas por las razones menos apropiadas. Fiestas, alcohol y muchas, muchas mujeres.
-Desde siempre princesa, es solo que no lo notas-suspiró, con fingida aflicción.
-Supongamos que te creo, ¿Por qué conmigo? Tú debes de conocer a miles de chicas más...
-Shhh-selló mis labios con su dedo índice. -Estaba por decírtelo, no seas impaciente y déjame terminar antes de preguntar-negó con la cabeza. -Mi madre quiere comprometerme con la hija de uno de sus amigos, una muy rica, por cierto, tanto como yo. Pero, evidentemente yo no estoy listo para sentar cabeza, ¿O lo parece?
Negué con la cabeza.
Pronto algo hizo clic en mi cabeza. Ya comenzaba a entender hacia donde iba el plan de Toneri. ¡Debía de estar loco!
-Correcto-pareció leer mi mente-. Quiero fastidiar a mi madre para que deje de meterse en mi vida. ¿Y qué mejor forma que fastidiarla contigo?
- ¿Por qué conmigo precisamente?
Me vio reprobatoriamente, como remarcándome que no notaba lo evidente.
-Eres evidentemente hueca, pobre y nada atractiva, su peor pesadilla. Eres todo lo opuesto al modelo que mi madre tiene sobre la perfecta candidata a su nuera.
Claro que me sentí ofendida. Aunque no tenía con los ánimos suficientes como para detenerme en esas ofensas. Ya me había acostumbrado a esos tratos por parte de Toneri.
- ¿Y cuál es tu brillante idea? ¿Qué pretendamos ser novios y después qué? No seré tu "novia" por siempre, tu madre querrá que te cases con tu prometida eventualmente, este tipo de rabietas no te ayudaran, ¿Porque simplemente no le dices que no y punto final? Nadie te puede obligar a hacer algo que no quieres-Solo me observó en silencio por un par de minutos. En los cuales yo solo me ponía más roja a cada segundo que pasaba, irritada por ese chico.
-Humm...-luego de un buen rato dijo-Porque no sería divertido-y estalló en carcajadas. ¡Ese chico...!
-Hablo en serio.
-No seas aburrida.
-No soy aburrida, tú eres infantil.
- ¿Me consideras infantil? -entrecerró los ojos y acercó su rostro al mio más de lo permitido, invadiendo mi espacio personal.
-S-si, totalmente-retrocedí un par de centímetros, pero él se inclinó aún más, acorralándome contra la puerta del auto, extendiendo sus manos para sostener firmemente mis hombros.
Me vio fijamente a los ojos y yo solo temblé, totalmente rechazando tanta cercanía.
-Créeme Hinata, soy todo un hombre y puedo demostrártelo aquí y ahora en este auto. Solo di la palabra mágica y soy todo tuyo-susurró en voz baja y grave, sonriendo ampliamente, mostrando su blanca y perfecta dentadura.
- ¡A-acepto s-seguir con el juego de ser tu falsa novia!, ¡P-pero s-solo si dejas de acercarte tanto a mí! -le advertí totalmente abochornada, con la mano en mi palpitante pecho, tratando de establecer distancia entre ambos. Me intimidaba estar sola en ese confinado espacio con él, ese chico no me daba la confianza suficiente, más aún con esos acercamientos indecorosos.
- ¿Ya lo ves? Yo no soy infantil, tu eres simplemente aburrida-se burló, ensanchando más su sonrisa cuando notó que me intimidaba. Tomé aire, tratando de no dejarme en evidencia. -Solo relájate...-con horror vi cómo se inclinaba aun más hacia mí.
El sonido de mi celular me salvó, pues aproveché esa pequeña distracción para alejarlo de mí.
-No te acerques de nuevo a mí-le advertí mientras sacaba mi celular del bolsillo de mi pantalón.
- ¿Quién te llama tanto? -intentó tomar mi teléfono, pero fui más rápida y corté la llamada. - ¿Porque tanto recelo? ¿Acaso...? -pronto su rostro se iluminó-Ahh, ya sé de quién se trata, ¿Tú amor imposible?-rodó los ojos-¿Cuanto tiempo más permitirás que ese idiota te manipule y mantenga a su merced? Admito que no soy un angel con las chicas, pero ese noviecillo tuyo se lleva la corona. Tú hermano tiene razón, tienes un pesimo gusto de hombres.
- No sabes de lo que hablas, asi que...-en ese instante mi teléfono volvió a sonar, y Toneri, aprovechándose de mi confusión, me quitó el teléfono de las manos. -¡Espera...!-intente detenerlo, pero fue muy tarde, con horror vi cómo le dio aceptar a la llamada.
-Hola Naruto. Si nos disculpas Hinata no tiene tiempo para ti, ahora está muy ocupada conmigo, llámala más tarde-y cortó la llamada, dejándome boca abierta y muy molesta. Pero ni siquiera me dio tiempo de procesar su arrebató pues en cuanto tiró mi teléfono a la parte trasera del auto, me tomó nuevamente de los hombros y me besó sin previo aviso.
Intenté detenerlo al colocar mis manos sobre su pecho y empujarlo, pero él era más fuerte. Sentí repulsión ante su contacto, presionando mis labios con fuerza para no permitirle acceso.
Comencé a palpar a mi alrededor en busca de algun objeto que puediese lastimarlo para que se alejase de mi. Finalmente me topé con su telefono, tomandolo firmente entre mis manos y asestandole un golpe en la parte trasera de su cabeza.
De inmediato conseguí mi cometido, haciendolo gemir de dolor y alejandolo de mi.
- ¡¿Por qué lo hiciste?!-le grité, fuera de mí, tan molesta como jamás lo había estado.
-Te hice un favor, de no ser por mi te estaría molestando todo el día-se cruzó de brazos, testarudo.
Eso solo me sacaba aún mas de mis cabales, ni siquiera reconocía lo mal que hacía. Era tan frustrante.
- ¡No me refiero solo a eso! ¡¿Cómo te atreviste a besarme?!
-Solo fue una práctica para que te vayas acostumbrando, después de todo si vas ser mi novia falsa tienes que besarme, ¿No es obvio? -me explicó irritado, probablemente molesto por mi rechazó.
Estaba loco, y yo había estado aún más loca que él al pensar que había sido una buena idea aceptar su chantaje.
-Me voy. Esto se termina ahora. No tolerare una más de tus ocurrencias. Besarte no era parte del trato y no está en discusión-tomé mi bolso y salí apresurada del auto.
Toneri me siguió.
- ¿Estas seguras de que estarás bien con que todos sepan la verdad sobre quién eres?
No me giré siquiera a verlo, no deteniendo mi caminar y haciéndole seña a un taxi que oportunamente cruzaba la calle. No quería que viera mi rostro lleno de lágrimas, me sentía totalmente ultrajada. Odiaba la idea de que me besaran por un tonto juego, solo un beso frío, sin sentimientos de por medio, eso solo me hacía sentir como un objeto.
-Estoy totalmente segura. No temo más, no me esconderé. Adiós Toneri, diviértete destruyéndome-y con esas últimas palabras me subí al taxi.
.
.
Al llegar a mi destino, ya más relajada, comencé a pensar con claridad y temí haber tomado una decisión muy apresurada.
Le pagué al taxista y crucé el campus de la universidad. Sintiendome aliviada cuando llegué a mi pequeño apartamento. Ir a casa de mis padres no me pareció buena idea, lo menos que quería era que me viesen en ese estado. En esos momentos lo que necesitaba era una siesta para relajar mis ideas y aguardar a la bomba que lanzaría Toneri.
Debía estar lista para lo peor. Aunque solo pensar en ello me diesen ganas de volver a casa de Toneri y formar parte de sus juegos.
Quizás no fue inteligente de mi parte haberle dicho que publicara mi secreto, quizás si nos hubiesemos sentado a hablar como adultos hubieramos llegado a un acuerdo donde los besos quedaran fuera del trato.
Cerré la puerta de mi habitación tras mi espalda, suspirando pesadamente. Pero el alivio no me duró mucho, pues una vez que abrí los ojos divisé a Naruto sentado en mi cama, viéndome con los ojos entrecerrados. Probablemente había entrado con la copia de mis llaves que él aún conservaba.
-N-Naruto, ¿Q-qué haces aquí?
Ignoró mi pregunta.
- Respondeme: ¿Dónde has estado estos últimos días? ¿Con quién estabas hace unos momentos? ¿Y por que ignoras mis llamadas? -me preguntó sin preambulos lleno de recelo, notándose que probablemente llevaba rato preocupado por ello.
Conocía muy bien a Naruto, y estaba muy molesto. Siempre había sido muy controlador y celoso cuando tenía a un chico cerca. Con mucha dificultad respetaba a mis amistades de la infancia como Kiba y Shino. Si supiera que estaba pasando mucho tiempo con Toneri, el soltero más codiciado, y sobretodo, más mujeriego de Konoha..no quería ni imaginarlo.
Tragué saliva, nerviosa, porque debía mentirle y ese no era mayor talento.
-U-uh, v-volví a casa de mis padres, y h-hoy e-estuve en casa de K-kiba, m-me estaba ayudando con mi tesis y-y no quería que m-me distrajese-le mentí torpemente, tartamudeando en el intento, solo esperaba que se lo creyese.
-Ahhhh! Tiene sentido. Supongo que malinterprete todo-dijo con... ¿alivio?, rápidamente cambiando su estado de ánimo, algo muy característico de su personalidad. Solo Naruto era capaz de pasar de la serenidad a la total perdida de sus sentidos o viceversa. Él siempre había sido una persona muy amable, pero un poco inestable con las emociones fuertes, por eso no era muy fácil lidiar con él para muchos. Lo menos que cualquiera quería era sacarlo de sus casillas. Tenía la suerte de que con los años él hubiese desarrollado una ciega confianza en mi, por lo que era fácil que creyese todo lo que yo dijese. Incluso las mentiras.
Luego de esa pequeña explicación y de que Naruto se relajará, el ambiente se tornó tenso.
Ninguno sabía que decir. Yo me limite a observar el suelo, sin nada que añadir. Se suponía que todo había terminado entre nosotros, ¿Porque se molestaba en saber que hacia yo con mi vida?
Me aclaré la garganta para llamar su atención.
-Si no tienes nada más que decir...d-debo salir, le prometi a mamá que cuidaría a Sasuke esta noche-otra mentira. Una necesaria si quería evitar dañar mi corazón aun más.
Me di media vuelta y justo cuando iba a abrir la puerta sentí dos brazos rodear mi cintura fuertemente.
-No te vayas...-me pidió con aflicción, quebrantando mi resistencia casi de sopetón.
-¿N-naruto?
No estaba preparada para ello. Podía sentir el incesante palpitar de su corazón contra mi espalda. Estaba cayendo en una trampa mortal.
Me giré para verlo de frente, obligandolo a liberarme de su tortuosa prisión.
-Por favor...-le imploré-N-no vuelvas, si lo sigues haciendo no puedo avanzar. No puedo pasar de página-le dije ya con los ojos comenzando a humedecerse. -No hagas las cosas más dificiles para ambos. Lo nuestro terminó...
-No, no terminó-reluctante-Yo...no puedo dejarte ir. Desde la última vez que nos vimos no he parado de pensar un segundo en ti-confesó-E-en ese momento en que me dijiste adiós para siempre...en ese instante descubri que no toleraria una vida donde tu no estes a mi lado. Si, fui muy estupido como para darme cuenta de ello hasta que me dejarás. Soy un idiota.
No entendia. Pero estupidamente esas ultimas palabras me llenaron de ilusión, ¿Seria posible?
-¿Y Sakura?-le recordé, tratando de hacerlo entrar a sus sentidos.
-Me olvidaré de ella. Si es para estar contigo, ya no me importa-afirmó muy seguro de si mismo, dejandome estupefacta.
¿Estaba escuchando bien?
¿Estaría soñando?
Tomó mis temblorosas manos entre las suyas, apretándolas reconfortantemente.
-Empecemos de nuevo. No importa lo que digan los demás, estemos juntos-me rogó, con los ojos casi húmedos. -Estoy cansado de pretender que no me duele nuestra separación. Estoy cansado de no poder gritarle a todo el mundo lo mucho que te amo. De no poder abrazarte, tocarte y besarte.
Ahí lo tenía.
Tenía a Naruto Uzumaki rogándome por una oportunidad más. Y mi cuerpo, como siempre, temblaba ante ello. Mi voluntad quebrantada totalmente. Todos mis muros destruidos por un par de palabras.
Nuevamente estaba cayendo.
Quería darle una oportunidad más, quería creer en él, aunque no fuese la primera vez que escuchase esas mentiras. Quería pensar que esta vez sí tendría el valor de dejar a Sakura por mí.
-Yo...-me interrumpió el sonido de mi celular, el cual hizó eco en la habitación, era el ringtone de Toneri.
Entonces recordé la última conversación que tuve con él. Eso me hizó salir de la ensoñación y caer de sopetón en la realidad.
"¿Estas seguras de que quieres que todos sepan la verdad de quién eres?" Recordé, temblando ante la memoria.
No, no estaba lista. Había sido muy impulsiva al enfrentarme de esa forma a Toneri. Había olvidado el caos que ocasionaría que mi secreto viese la luz.
Vi a Naruto frente a mí, sintiéndome sumamente triste. Si tan solo confiase más en él, en que al final de todo esto estaríamos juntos...quizás tomaría el riesgo, pero la confianza en él ya no existía. Hacía mucho tiempo descubrí que no cumplía con sus promesas.
Libere mis manos de su agarre, notando de inmediato como la confusión se apoderaba de esos hermosos ojos azules.
-Hinata, ¿Que...?
-Te lo dije la última vez...ya no podemos seguir viéndonos.
Noté como su rostro se llenaba de pánico.
-Ahora es distinto, estoy dispuesto a dejar a Sakura. Solo una palabra y todo se acabó con ella.
Negué con la cabeza, mordiéndome el labio de frustracion. Jamás creí que sería yo quien rechazaría a Naruto. Si tan solo Toneri no me estuviese chantajeando todo sería distinto.
-E-es muy tarde-tragué saliva, sintiendo un fuerte nudo en la garganta.
-No Hinata, aun no es tarde-intentó tomar mis manos nuevamente pero no se lo permiti, alejandome de él un par de pasos y no atreviéndome a verlo a los ojos.
No podía verlo a los ojos mientras le dijese la mayor mentira en mi vida.
-Te equivocas, ya es tarde. Ya no te amo.
Él panico inmediatamente se reflejó en su rostro.
-No es verdad. Solo lo dices porque quieres hacerme pagar por mis malas decisiones, y me lo merezco Hinata, pero por favor, solo danos una última oportunidad para ser felices-me imploró.
-Por favor, solo vete.
-Hinata...
- ¡Vete! -le grité, tratando de pretender estar molesta para que finalmente se fuera. -¡Tú realmente no quieres estar conmigo!, ¡S-solo...¡T-tú solo odias la idea de que sea yo quién termine contigo! ¡Siempre has conseguido manipularme y tenerme a tu merced, así que no soportas la idea de que sea libre!
Él solo me observo, paralizado en su lugar. No podía creer que había dicho las mismas palabras que Toneri había usado para describir mi relació con Naruto.
-No puedes pensar eso, ¿C-como crees que yo...?
Lo interrumpí, alzando mi voz para que sonase lo más fuerte posible:
-¡Vete y no vuelvas jamás!-lo tomé de la mano y lo saqué de mi habitación, aprovechándome de su estado de shock.
Pero una vez que cerré la puerta prácticamente en su cara, él pareció recuperarse de su letargo y comenzó a golpear la puerta, llamando mi nombre como un disco rayado con una voz notablemente rota, una que me quería hacer llorar con él también.
Yo solo me dejé caer contra el suelo y lloré en silencio, tratando de no hacer ruido y ponerme en evidencia.
Todo era un desastre.
.
.
Luego de quizás una hora Naruto pareció rendirse y se fue, no sin antes advertirme de que volvería. Muy en el fondo sentía cierto atisbo de felicidad al saber que todavía ocupaba un espacio en su corazón y de que no se quería deshacer de mí, pero ahora lo nuestro no podía ser. No podíamos escapar del daño colateral que nuestros errores habían ocasionado.
Lo correcto era que mantuvieramos distancia pues estabamos atrapados en una enfermiza relación donde ninguno ganaba ni perdía; En un vicio negligente y destructivo; En un amor que consumia y sacaba lo peor de ambos.
Estar juntos podía ser el paraiso o nuestra peor pesadilla, era totalmente impredecible saber cuando uno heriría al otro.
Ese día me había tocado a mi lanzar la piedra.
.
.
Una vez que logré tranquilizarme, marqué ese indeseado número, escuchando su irritante voz saludarme, probablememte sabiendo de antemano de su victoria.
-T-tú ganas. Seré tu novia si es lo aue quieres-anuncie mi derrota.
-Bien-se limitó a responder, inesperadamente seco-Te quiero en mi casa en 15 minutos-dijo y colgó la llamada. No le di mucha mente a su actitud puesto que estaba aún afectada por mi reciente encuentro con Naruto.
.
.
Al llegar a esa inmensa mansión, pude ver el ajetreado trabajo que las amas de llaves llevaban a cabo, decorando con rosas rojas las amplias y elegantes mesas de esa ostentosa fiesta. En medio del salón se podía visualizar un amplio letrero que anunciaba "Feliz día de las madres", debajo de este había un gran escenario donde supondría que tocaría algún grupo pues estaban instalando el equipo de sonido e instrumentos musicales.
A lado de este escenario podía apreciar la mesa de bocadillos, atestada de numerosos pasteles con decoraciones que ya me hacían intuir de lo bien que sabrían. No pude seguir observando pues alguien me tomó del brazo y me jaló consigo.
-No es momento para pensar en comida. Ya estas tarde. Recuerdo haberte dicho que eran 15 minutos no 20-Toneri estaba sumamente molesto por algo, no hacía falta decirlo.
-No puedo luchar contra el tráfico-me defendí.
-Si tan solo no fueras pobre no tendrías porque usar el transporte público, no es culpa del tráfico-dijo mientras prácticamente me empujaba dentro de una habitación. -Espera aquí-dijo y salió rápidamente.
¿Qué mosca le había picado? ¿Dónde había quedado su aire despreocupado?
Me encogí de hombros, no queriendo molestarme en perder neuronas en psicoanalizar la mente de ese extraño chico. Sus asuntos no eran de mi interés, claro, siempre y cuando no me involucrasen.
Me sobresalte cuando nuevamente entró a la habitación, prácticamente azotando la puerta y tirando una caja morada sobre la cama.
-Póntelo-ordenó y sin decir una palabra más salió de la habitación.
Enarqué una ceja. ¿A que venía tan mal genio?
Tomé la amplia caja que reposaba sobre la cama, con un bello lazo rojo que la sellaba elegantemente. Al abrirla me topé con el vestido más hermoso que jamás había visto.
Luego vi la etiqueta.
¡Era de Donatella versace!
Me tape la boca para evitar que la sorpresa escapara de mis labios. Lo menos que quería era armar un escándalo.
No podía creerlo. Me negaba a usar eso. No era mi dinero. No era ni siquiera una fiesta a la que quisiese asistir en un principio.
Pero luego recordé la expresión que llevaba Toneri hacia unos minutos.
"Póntelo" había ordenado. Y por el mal genio que se llevaba la movida menos inteligente de mi parte seria desobedecerlo.
Trague saliva. Las consecuencias de mi rebeldía significaba que mi familia se enterara de mi secreto más oscuro. Solo imaginar el rostro de mi madre lleno de decepción me dio la fuerza suficiente para ponerme ese bendito vestido.
.
.
Me observé en el espejo, con ese ajustado vestido color crema. No lo negaría, era un diseño muy sobrio pero elegante. Los bordados que rodeaban mi cintura le daban un toque delicado y ese color crema hacia un bonito contraste con mi piel pálida.
Lo único con lo que tenía un serio problema eran con los tacones, pues jamás había usado unos. Recordaba como Sakura e Ino me reprendían cuando asistía a fiestas con un par de zapatos bajos de tela.
Intenté dar dos pasos para tomar el cepillo que estaba en el tocador, pero perdí el equilibrio, casi cayendo de rodillas. Solo podía imaginarme lo tortuoso que sería estar así toda la noche...oh no. Esos tacones eran inclusive más altos de los que alguna vez Ino usó.
Con gran dificultad me reincorporé y procedí a intentar arreglarme lo más decente que pudiese. Oh...cuanto odiaba las fiestas. Como jamás use maquillaje, fue todo un dolor de cabeza tratar de descifrar donde iba cada cosmético en mi rostro. Dándome por vencida solo me apliqué lo más básico que encontré. En cuanto al pelo, me limite a cepillarlo, pues si había algo de lo que si me sintiese orgullosa era de mi cabello, era largo y bien sedoso, era la única parte de mi cuerpo a la cual le daba especial cuidado. Más después de que Naruto en repetidas ocasiones dijese que era su parte favorita de mí y no se reprimiera en tocar mi cabello cuando pudiese.
Si, era una chica algo ingenua. Del tipo que perdía el sueño por simples halagos del chico que le gusta.
Pronto salí de mis divagaciones cuando escuché como la puerta se abría y Temari entraba.
-Vengo a hacer tu maquillaje y peinado-anunció.
-No es necesario, ya me maquillé-le dije, sonriendo, orgullosa de mi trabajo.
Temari frunció el ceño.
- ¿A eso le llamas maquillaje? -señalo mis labios- ¿Usar solo brillo labial? -suspiró-¿En qué clase de cueva te tuvieron reclusa todos estos años?
Me sonrojé, apenada de que descubriera mi total ignorancia en el tema. Nunca había sido muy femenina.
-Así nunca conseguirás que Toneri...-Temari pareció notar como fruncía el ceño a través del espejo pues se detuvo- Corrección, que cualquier otro chico se fije en ti-dijo mientras se acercaba a mí y tocaba mi cabello, inspeccionándolo -Primero comenzaremos con el peinado, después el maquillaje.
Asentí con la cabeza, pues por su tono de voz podía intuir que no aceptaría negativas.
.
.
Baje las escaleras que me llevarían a la recepción de la fiesta, una que intuía que ya había comenzado por la música clasica que se escuchaba.
-Temari ha hecho un buen trabajo dejandote irreconocible, casi podría decir que pareces una mujer-habló Toneri detrás de mi, sorprendiendome.
Hice una leve mueca ante su insulto.
-Pues tu con ese traje tan pulcro casi pareces un caballero.
-Eres ruda cuando quieres plebeya, ¿Quien lo diria?-dijo algo sorprendido.
"Y tu bipolar" pensé en mis adentros.
-Toma mi brazo-me ordenó mientras extendia su brazo cerca de mi, a lo que yo siguiendo sus indicaciones enrosque mi brazo al suyo, bajando ambos las escaleras ante los ojos curiosos de los invitados. Entre los mismos visualice mujeres bien vestidas, así como jovenes que probablemente fuesen los amigos ricos de Toneri.
Pronto, a lo lejos visualice a la madre de Toneri acercandose amenazadoramente hacia ambos. Trague saliva, sabía que habría conflicto, y yo odiaba eso a toda costa.
- ¿Con miedo Hina?-gire a verlo, con el temor evidentemente en mis ojos. -Relájate.
-E-es fácil decirlo para ti, p-pero...
No me dejo terminar pues me tomó firmemente de la cintura con su brazo izquierdo, mientras que con el otro tomo mi mano entre la suya, entrelazando sus dedos con los míos y obligándome a verlo a los ojos.
Me sonrojé de pies a cabeza. Ahora entendía por qué tenía la fama que tenía.
Se inclinó y me susurró al oído.
-Shhh, solo relájate-se separó de mi rostro y me vio fijamente a los ojos-Es hora de que el show comience-anunció, desconcertándome.
Lo vi inclinarse, pero antes de que pudiese reaccionar siquiera ya tenía su boca contra la mía.
La sensación duró un par de segundos pues justo cuando iba a alejarlo de mi, sentí como él era alejado de mi bruscamente.
Cuando me dispuse a ver a mi salvador me llevé una gran sorpresa. Ahí en el suelo se encontraba Toneri, con un molesto Naruto encima de él asestándole golpes al rostro.
Me lleve las manos a la boca, chocando mis ojos con la gélida mirada de Sakura al otro lado de la pista.
Oh...no.
Ese era un publico que jamás espere.
