Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de Violet Bliss; yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Grupo en Facebook: la traductora malvada.
Alice no se va esa noche. Después de pasar el resto del día poniéndonos al corriente con ella y Esme —que increíblemente no se sorprende de que tú y yo estemos juntos y que me susurra al oído que no sea más una extraña y que cuide de su hijo mientras me abraza de despedida—, llama a Jasper para decirle que se quedará para pasar la noche y hago una cama improvisada frente al fuego, donde hablamos hasta bien entrada la noche y es increíble lo fácil que es para nosotras retomar nuestra amistad.
—Así que Jasper, ¿eh? —pregunto con un guiño y resplandece, la sonrisa iluminando toda su cara, y me cuenta sobre cómo se conocieron mientras tú y él comenzaron su negocio y cómo Carlisle despotricó porque él es cinco años mayor que ella, y entonces la última pieza del rompecabezas encaja en su lugar y entiendo tu miedo más claro que nunca. Al parecer Carlisle se relajó desde que se fugaron, comprendiendo que Jasper no estaba aprovechándose de ella y sonrío con ella cuando recuerda al imitador de Elvis que ofició la ceremonia de su boda.
—Así que Edward, ¿eh? —pregunta con malicia, y no puedo resistir la sonrisa que se ha plantado en mi cara desde que dejamos de llorar.
—Edward —respondo simplemente, no mordiendo el anzuelo.
—¿Cómo pasó eso? —pregunta, y le cuento sobre Rosalie saliendo con Emmett y el bar—. ¡¿Lo invitaste a tu dormitorio?! —sisea antes de carcajearse como la pequeña bruja que es, y gimo.
—¡No tuve sexo con él, Alice! —replico, agregando—: Esperé todo un día y medio.
Ambas reímos y rodamos por el piso, carcajeándonos como adolescentes hasta que arrastras los pies hasta la planta baja, ojos verdes llenos de sueño, y tu cabello aplastado por estar recostado en tu almohada, con una mirada fulminante en tu cara.
—Hola tú —digo, sonriéndote, y la ligera mirada de irritación que tienes por nosotras interrumpiendo tu sueño se va y da paso a la sonrisa más hermosa. No respondes pero dejas la habitación por unos momentos para volver con tu almohada y el edredón de nuestra cama.
—Si no puedes vencerlos, úneteles —comentas, uniéndote a nosotras en la alfombra.
Te quedas despierto con nosotras, riendo conmigo y de mí, y discutiendo con Alice antes que ella se quede dormida junto a mí, y estoy más ligera en este momento de lo que he estado en años.
Me acurruco más cerca de ti y yacemos en silencio durante unos minutos, los sonidos de la respiración de Alice como una canción de cuna mientras asimilo todo lo que ha ocurrido hoy.
—Me contó sobre Carlisle, con ella y Jasper, y lo entiendo —susurro, girándome hacia ti.
—Estuvieron juntos durante más de un año antes de casarse, y él nunca lo dejó pasar, fue implacable haciéndoles saber cómo se sentía sobre ellos, y su diferencia de edad es menor que la nuestra. No quería tener que elegir entre tener a mi padre en mi vida o tenerte a ti —respondes—. Lamento hacer que dudaras de mí, era la última cosa que quería.
—No te haría elegir —digo en voz baja, viéndote a la cara, tus ojos verdes viendo fijamente a los míos y me sonríes antes de pasar el pulgar sobre mi labio inferior, y ese es el momento exacto que me permito enamorarme de ti.
—Sé que no lo harías, nena —susurras antes de besarme suavemente.
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Como era de esperar, Carlisle llama al día siguiente y Alice y yo revoloteamos por la puerta, escuchando a escondidas sin vergüenza, pero solo somos capaces de escuchar lo que estás diciendo.
—Sí, papá, Bella Swan.
»Un mes.
»No había hablado con ella en siete años hasta que la vi el mes pasado, papá. —Tu tono es más oscuro de lo que nunca lo he escuchado, y me siento culpable por espiar una conversación privada pero racionalizo que esto ya no es solo sobre ti, y cuando te das la vuelta para vernos a Alice y a mí de pie ahí, me das una sonrisa exasperada, rodando los ojos para ocultar tu malestar, pero lo sé.
»Está bien, nos vemos esta noche entonces —terminas la conversación, y mi mandíbula está en el piso. Quiero ver a los Cullen de nuevo, pero hubiera preferido unas pocas horas de advertencia—. Cena familiar en la casa de mamá y papá esta noche —nos dices a Alice y a mí, y ambos se ríen de mi expresión aterrada.
Me abrazas con fuerza y mi cuerpo se relaja una fracción mientras inhalo el aroma de tu loción de afeitar.
—Ni siquiera te preocupes, Bella, no serás tú quien reciba el interrogatorio, seré yo —comentas tratando de calmarme, y me hago hacia atrás y frunzo el ceño, colocando una mano en tu mejilla, y sonríes y me besas la palma, tu mirada cariñosa cuando me miras, y me digo que debo recordar esa mirada.
—Edward, eso es exactamente lo que me preocupa.
Vamos a ver cómo sale todo en esa cena, pero ahora ya comprendemos un poco más a Edward.
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Nos leemos en la siguiente actualización.
