Capítulo 14: Preparativos


Ino y Sakura observaron fijamente a Tsunade. Después de un largo tiempo había llegado el momento en que podrían saber si todos sus esfuerzos habían dado resultado. El caso de Toneri Ootsutsuki era especial y la operación delicada, ambas sabían que si el heredero del clan Ootsutsuki no lograba ver nada podría devolverle la vista.

Ambas habían salido de clases para presenciar ese momento, la directora insistió en que debía presenciarlo. Nadie dijo nada pero Sakura sospechaba que Tsunade no habría aceptado un no como respuesta. Ella e Ino habían estado tratando a Toneri desde que ingresó al hospital, la mayoría de las veces tomando tareas pequeñas, aunque ambas eran de las mejores estudiantes de su generación, Tsunade consideró que tenían mucho por aprender antes de cargar con una responsabilidad tan importante. Esto causó muchos reclamos especialmente de los Ootsutsuki que insistían en que su heredero recibiera un trato preferencial y fuera atendido únicamente por los mejores.

Tsunade llevó sus manos hasta la cabeza del joven y retiró la venda con mucho cuidado. Con cada giro de tela Sakura e Ino se sentían mucho más nerviosas. Toneri se veía tranquilo, parecía no importarle el resultado de aquella operación pero tanto Sakura como Ino sabían lo temperamental que podía ser cuando algo le molestaba, ambas lo habían aprendido por las malas.

—¿Cuántos dedos tengo aquí? —en cuanto la venta fue retirada Tsunade colocó su mano frente a Toneri, dos de sus cinco dedos se encontraban alzados.

Toneri parpadeó varias veces. Sakura no sabía si eso era una buena o mala señal. Podría estar tratando de acostumbrarse a la luz del ambiente o intentando ver algo, ambas opciones eran igual de probables.

—Dos —respondió después de una larga pausa.

—Parece que la operación fue exitosa —comentó Tsunade sin dejar de ver a Toneri Ootsutsuki —, pero tendremos que hacer algunos exámenes para confirmarlo. Si no hay ningún problema mañana podré darle de alta.

—Eso espero —comentó Toneri, más que emocionado se veía cansado.

—En cuanto a ustedes —Tsunade se dirigió a Ino y a Sakura —, espero poder contar con su ayuda en más casos. No les aseguro nada pero ambas tienen grandes posibilidades de conseguir una plaza en el hospital.

—Gracias —respondieron Sakura e Ino al unísono, ambas tuvieron que contenerse para no gritar, demasiado felices ante esas palabras.

—Pero no se queden allí, tienen clases a las que asistir.

Sakura e Ino se alejaron, no tan rápido como para que les regañaran por correr pero tampoco tan lento como para que Tsunade se enojara. Ella podría ser una de las mejores doctoras del país pero su carácter no era precisamente por los mejores, Tsunade era tanto temida como respetada.

….

Sakura sabía que había prometido ayudar con la preparación del aniversario de Minato y Kushina, quería hacerlo pero no había podido dedicarle todo el tiempo que hubiera deseado. Ella e Ino tuvieron que hacerle varios exámenes a Toneri Ootsutsuki, la mayoría eran de vista y otros chequeos de rutina, no era su único paciente pero sí al que le tenían que dedicar más tiempo. También tuvieron que leer varios libros, todos de un considerable grosor, y resumirlos en poco tiempo, conforme el semestre avanzaba las clases se sentían más pesadas.

Solo pudo hacer algo de espacio en su agenda el día en que a Toneri Ootsutsuki le habían dado la salida del hospital. Naruto había pasado por ella después de clases, ambos habían quedado de acuerdo en pasar por Meiko después del trabajo y comprar lo necesario para preparar la comida de la fiesta.

Pasaron por Meiko a un acuario. Ella todavía llevaba su uniforme por lo que decidieron visitar el hábitat de los delfines mientras que esperaban. Era la primera vez que Sakura visitaba aquel lugar y únicamente había escuchado del mismo cuando Meiko le dijo que estaban ofreciendo trabajos de medio tiempo por la temporada.

—En unos momentos terminó —Meiko hablaba con dificultad, Sakura no sabía si era por su usual timidez o por el esfuerzo que requería cargar con un balde lleno de pescados —, solo tengo que alimentar a los delfines y mi turno habrá terminado.

—¡Podemos ayudarte!

—No molestes —Sakura golpeó la cabeza de Naruto.

"Me gustaría intentarlo", se dijo Sakura mentalmente, los delfines le habían parecido adorables pero dudaba que hacer algo así fuera apropiado, incluso que podría causarle problemas a su compañera de departamento.

—Sí pueden, es algo que los visitantes aman hacer.

Meiko se acercó al estanque de los delfines y sacó uno de los pescados. Sostuvo el pescado en el aire y cuando un delfín estuvo cerca lo alimentó con una mano y con la otra lo acarició.

—¡Eres asombrosa, Meiko! —comentó Naruto emocionado, esas palabras provocaron que las mejillas de Meiko enrojecieran.

Naruto fue el primero en acercarse a los delfines. Tomó uno de los pescados del balde y alimentó a los delfines. En ese momento Naruto parecía un niño pequeño aunque Sakura dudaba que en algún momento pudiera comportarse como un adulto o al menos como alguien de su edad. Varias veces se había preguntado cómo alguien tan inmaduro había logrado llegar tan lejos en una carrera que no parecía ser para él. Sakura imitó a Naruto. Aunque con algo de asco tomó un pescado del balde.

Después de alimentar a los delfines, Meiko se cambió de uniforme y los acompañó al supermercado más cercano. Aunque fue Meiko quien se encargó de elegir los ingredientes fue Sakura quien tuvo que cuidar de Naruto y asegurarse de que no comprara cosas de más. Era poco lo que Naruto sabía de cocina, cuando no estaba en su departamento subsistía a base de sopas instantáneas y leche, cada vez que veía algo que le gustaba o se veía bien quería comprarlo.

—Ayame dijo que podría ayudarnos el martes, los fines de semana tiene mucho trabajo —comentó Naruto feliz.

En ese momento Sakura notó que había algo malo con Meiko. Aunque Meiko solía ser tímida y era difícil sacarle una palabra nunca actuaba tan distante como en ese momento. Su rostro parecía ausente, no sabía si había encontrado algo que le asustara o si por el contrario lo que veía era algo que anhelaba. Había vivido varios meses con Meiko pero en momentos como ese sentía que no la conocía realmente.

—¿Te pasa algo, Meiko? —le preguntó Naruto preocupado, Meiko tardó varios segundos en reaccionar.

—No, nada… solo estaba… pensando.

Sakura quiso decirle algo pero calló. Quiso decirle que era una pésima mentirosa pero no tenía nada que acusarla. Frente a ellos solo había carros, nadie conocido… o al menos eso era lo que pensaba. A lo lejos divisó una cabellera blanca que le resultaba familiar.

—Globos, no pueden faltar globos —comentó Meiko un tanta nerviosa antes de salir en busca de una tienda.