Holaaaaa amigaaaas! (Sí, aún espero que me consideren como una amiga,xd *_* Ah, y también estoy gritando de entusiasmo por eso las letras extendidas, jajajaja) En fin, aclarando el panorama el entusiasmo y la esperanza de que aún me consideren amiga se deben a que al fin estoy aquí para dejar el capítulo y les aseguro que si pudieran verme se darían cuenta que estoy roja de vergüenza por la demora y porque de nuevo debo contradecirme, xd. Mi única excusa esta vez tiene que ver con Supernatural, un lcd de 26" y los dvd originales de todas las temporadas todas compras que hice en estos últimos tiempos y para no perder la costumbre que tengo cada vez que termina una temporada empiezo a ver desde el Piloto y hasta el último no paro, lo que me llevó (teniendo en cuenta que ya empieza la 7ma,xd *_* ) casi un mes y medio de mirar de a dos o tres capítulos por día.(Empecé tarde, lo sé, teniendo en cuenta que el 6x22 fue en mayo pero es que hasta julio trabajé y el televisor lo compré hace dos meses, jajajaj. Para no seguir alargando esto aclaro lo de contradecirme: al comenzar Always dije será una historia breve, después dije en el anterior capi que el siguiente iba a ser el último y bueh, este, en fin: no será el último, jejeje (*risita nerviosa*) ya que después de que me costara muchísimo re-concentrarme en escribir, re-conectarme porque mis neuronas casi colapsan (aunque fue duro porque he pasado por llantos, risas, "calores", y emociones varias) se los aconsejo porque ver todos los días la historia de los Winchester ayuda a entender, ver, amar, odiar, perdonar y comprender, razonar, o elaborar teorías que en el momento que ves el capi quizás se escapan. Como decía, tantas emociones hicieron que cuando comencé a escribir no pudiera parar así que el tema es así: llegamos al final, no hay duda, pero será con To be continued (les aviso antes así no me matan, jajajaj) la segunda parte la tendrán el miércoles y el epílogo el viernes así estamos preparadas para ver el comienzo de la nueva temporada que por cierto tiene un rumbo lacrimógeno (al menos para mí porque no quiero ver sufrir así a Sammy) Al menos tengo la esperanza de que el Dean protector que todas amamos aparezca con toda su fuerza, Bobby sea el padre que todas queremos y que todo el brotherly love que deseamos, extrañamos, imaginamos y damos vida en los fanfics se haga realidad con más intensidad que en estos últimos seis años.
Y ahora para que esto no se haga muchísimo más largo y los moderadores del sitio lo saquen sólo dejo mi más sincero y profundo agradecimiento a todas las que siguen esta historia:
Zelda: wau! Leerla desde el I phone, xd! Fue todo un halago, gracias por leer, me alegro que te guste! Saludos!
Winchestergirl93: Gracias por lo de genia y decirme que amas mis historias también fue wau! Un halago y una emoción para mi (aunque te haya echo emocionar, asustar e insultar a John, jajajaj) Besos
Casammy: toda la razón amiga! Y holiiis a ti también! Menos mal que volviste, te extrañaba aunque te he encontrado en los reviews de varios fics que también he leído yo ¡Cómo envidio tu inglés, xd! ¿Estudias o es de herencia? Abrazotes supernaturales!
Nikimi: Gracias por seguir soñando con Always y también gracias con tu apoyo con respecto a I d die (que muy pronto comenzará su re publicación, xd) Realmente tu review me encantó J saber que lees todo de nuevo cada vez que publico me dejó impresionada y sumamente halagada. Gracias amiga! Con respecto a tu deseo lo tendré en cuenta, John vendrá eso es seguro pero no sé si haré que escupa sangre, jajaja, pobre Sammy que ya tuvo suficiente (no te preocupes que yo tampoco soy un amor con el sargento, jajaja)
Atenea: Hola! Me alegro que pudieras volver, no te preocupes que si que te entiendo, es lógico que nuestras rutinas diarias nos ocupen tiempo y si a eso le sumamos los problemas ocasionales, hijos, maridos, trabajos o enfermedades pasajeras (o muelas como me pasó hace un tiempo) nos demoren en leer o comentar o escribir (como es mi caso) lo que importa es que no la olvidaste. Gracias! Ah, y acá es invierno por eso no pensé en la deshidratación, jajajaj, que me causó gracia lo del ovni y el autobús! Muchos saludos y hasta pronto!
Inugami: Awwww, amiga del alma! Volviste! Y dos reviews para los dos últimos capis! Qué alegría y emoción me has dado! Como siempre tus pensamientos coinciden con los míos y lo que reflejas en tus opiniones es en gran parte lo que he tenido la intención de conseguir o demostrar. En un mail te escribo mejor sobre lo que pienso porque creo que ya me conoces muy bien y no quiero dar spoilers en este momento, jejejeje. O sea que desde ya te digo que no divagas y que me encantó tu reflexión sobre John. Besotes y tkm!
Selene: Hermanita! Hoy publico aunque mi mejor amiga, beta y consejera no haya podido recibir mis spoilers de este interminable capítulo (te dije que iba por la hoja nueve y al llegar a la catorce y ver que no aparecías me hizo cortar en partes el final, xd)*_* Veremos que sale de esto y, aunque te hayas puesto agresiva, exagerada (por lo de los 888 reviews digo, jajaja) y además nerviosa (por las uñas aclaro) espero que sepas que te quiero igual, jajajaja. En serio ahora: me encantó tu review, me pareció muy lindo que destacaras esa parte que tanto te gustó (ya que dijeras maravillosa me emocionó *:*) al igual que me alegra que te encantara el eterno flashback, tu reflexión muy acertada y encantadora, por cierto. Espero que coseches muchos corazoncitos en este capi como los que inundaron tu pantalla con el anterior (toda una poeta mi amiga, jajajaj) Con respecto a la criatura ya se sabrá muy pronto lo que era y como se llamaba (yo no dejo cabos sueltos, me conocés, ejem, ejem, jajajaj) besotes y hacé señales de humo al menos! Tkm!
Scarlett y Aleeys: Hola a las dos! Hago el comentario para las dos juntas porque me encantó enterarme que son hermanas y que gracias a una (Aleeys) la otra había comenzado a leer (Scarlett) Me causó gracia que casi matas a Scarlett por no avisarte cuando la perdiste, jajajaja y más que nada me emociona saber que dos hermanas comparten con el mismo amor algo que yo escribo (como me gustaría a mi que tengo dos hermanas que alguna sintiera la pasión y el amor que yo tengo por Supernatural, snif, snif, es más, ninguna a leído nunca nada de lo que escribo) Besos a las dos y de verdad espero que disfruten este "nuevo capítulo en sus mentes" como me han dicho siempre que les parece. Gracias!
Impalasammy: Oh my God! Adoré tu comentario, en serio, muchas pero muchas gracias y, aunque comparto tus ideas la única que no comparto es esperar con más calma el comienzo de la temporada. XD, estoy histérica! Un gran saludo!
Patriiiiii! Te extrañé en este capi amiga, espero que estés mejor del vértigo! Besotes!
Les aseguro que son TODAS son un aliciente que estimula mis musas escritoras! Y ahora si, el último capítulo "primera parte"
Enjoy it!
Supernatural
…Y así lo pensaba y lo sentía, las consecuencias las sufrirían los dos ya que, aunque el menor era el que padecía los malestares físicos, nada de lo que le pasara al pequeño se iba sin dejarle una huella a él. El dolor que sentía en el alma cada vez que tenía que atender, curar, aliviar, consolar o unir en costuras dolorosas las heridas y contusiones tanto del cuerpo como del alma de su hermano menor, se clavaba como agujas de hielo en su interior opacando el brillo de su mirada. Y no porque le causara molestia el haber tenido que cuidarlo y protegerlo desde que era un bebé, eso lo hacía sin necesidad de que se lo pidieran, lo sentía en el alma y lo hacía desde el alma, por eso, que algo le pasara bajo su cuidado hacía tanta mella en su corazón dañándolo como nada más podría dañarlo en su vida y, aunque disfrazara el amor que por él sentía bajo la máscara del "soy el asombroso hermano mayor" sabía que, sin su pequeño hermano, perdería el único lazo que lo ataba a lo poco de normal que tenía su vida y que lo protegía del oscuro destino del cazador que es absorbido en el torbellino de la caza del mal perdiendo junto a cada cacería todo rastro de humanidad hasta dejarlo convertido en la cáscara vacía de una persona, sin sentimientos o equilibrio para encontrar ese rayito de esperanza que algunos llaman fe. Y, aunque él no creía en Dios, ni en ángeles, ni en la paz de un cielo al que aspirar después de la muerte su fe, su fuerza, su voluntad de seguir adelante dentro del destino impiadoso que les tocara vivir la obtenía de los sentimientos que crecieron cada vez más desde esa noche en la que su padre pusiera en sus brazos a ese bebé suave, tierno y frágil entregándole así, por primera vez, la responsabilidad de hacerse cargo aceptándolo, amándolo y guardándolo en lo más profundo de su corazón como el último regalo que su mamá le dejó…
Supernatural
…Un leve gemido de dolor proveniente de su hermano menor sobresaltó a Dean sacándolo del letargo en que había caído a causa de sus últimos pensamientos y, luchando todavía con las emociones que éstos le causaran, se pasó con fuerza una mano sobre el rostro tratando de apartar, no sólo las lágrimas que habían comenzado a quemar en el brillo de sus ojos, sino el cansancio que se estaba haciendo sentir en su cuerpo y en los músculos doloridos de su espalda como consecuencia de esas terribles horas de miedo, tensión y dolor acumuladas.
Debía ser fuerte por él, por su hermanito y ésta no iba a ser la primera ni la última vez que un sólo quejido de sus labios consiguiera disparar sus sentidos en todas direcciones estimulados por la sangre que comenzó a recorrer precipitadamente por sus venas respondiendo al impulso de su turbulento corazón.
-¡Sammy!-exclamó lanzándose a su lado arrodillándose junto a la cabecera de la cama para acercarse al rostro sudoroso del jovencito y, a pesar de ver que tenía sus mejillas con un leve tono rojizo, la palidez de sus labios asustó aún más a Dean quien de inmediato apoyó su palma en la frente del menor sintiendo tanto calor que no pudo reprimir una exclamación ahogada por el nudo que se le instaló en la garganta-¡Maldición, chico! ¡Estás hirviendo!-recorriendo después el contorno de su rostro apoyó la mano en su mejilla palmeándola con suavidad-¿Sammy? ¿Me oyes?-le preguntó ansioso y, aunque el adolescente no evidenciaba ningún signo de que fuera a despertar, el rubio sintió la desesperada necesidad de ver sus ojos otra vez.
Al no obtener respuesta trasladó su mano a su cuello para buscar su pulso frunciendo las cejas al sentir su preocupación elevarse otra muesca, ya cerca del nivel que lo acercaba al pánico, al sentir no sólo el débil recorrido de la sangre por sus venas sino el contraste impactante entre la caliente piel de su rostro, evidencia de una intensa fiebre, con la fría piel de su cuello.
Asustado, desplazó los cobertores con los que había arropado a su hermano para apoyar el oído en su pecho sobresaltándose en extrema tensión al sentir al mismo tiempo, no sólo el apenas audible latir, sino la coincidencia con la helada piel de su cuello. Sabía que debía luchar para bajar su temperatura con los paños de agua fría como siempre había hecho cada vez que su hermano pequeño caía enfermo. La posibilidad de darle un baño frío fue rápidamente descartada por su mente que, en preocupado torbellino, sopesaba las opciones que tenía para cuidar de Sam eliminando esa opción de inmediato no sólo por la ausencia de una bañera sino porque el recuerdo de la "ducha" inesperada en la corriente de agua helada del bosque todavía pesaba como plomo en su corazón-"¿Cómo puede tener la piel tan fría y tener tanta fiebre a la vez?"-se preguntó más que preocupado a cada minuto que pasaba-¿Qué hago ahora?-susurró, su disgusto y frustración evidenciándose en las líneas de tensión que surcaron su frente.
Así como sabía que la fiebre alta era peligrosa también sabía que la inmersión en agua fría, más el accidentado regreso por el bosque, podrían haberlo llevado al borde de la hipotermia y para colmo dar un vistazo al rasguño rodeado por ese horrible color negro fue más que suficiente para llevarlo casi al borde de la desesperación que se le hizo más que palpable al sentir su corazón palpitando con fuerza contra sus costillas.
-¡Cálmate Dean, respira!-se dijo cerrando sus ojos con fuerza intentando encontrar la calma que se le escapaba ante el cúmulo de problemas que pesaban sobre sus jóvenes hombros. No sólo su hermanito, su responsabilidad, por el que daría y haría todo estaba en grave peligro sino que la lejanía a un lugar civilizado sin medios para trasladarse a buscar algún antibiótico, o lo más importante llevar al chico al hospital si las cosas empeoraban y él no podía manejarlo, causó que un escalofrío recorriera su cuerpo de punta a punta como nunca antes había sentido a pesar de enfrentarse constantemente a los monstruos y espíritus más terribles.
Pasándose con fuerza una mano por su rubio cabello corto, costumbre casi inconsciente que hacía cada vez que estaba preocupado o asustado, tomó un respiro profundo intentando calmar los latidos de su agitado corazón y cuando al fin abrió sus hermosos ojos verdes su mirada ya más clara, su mandíbula firme y su expresión decidida fueron evidencias de que el hermano mayor apartó la indecisión, la confusión, la preocupación y la ansiedad que habían aletargado sus sentidos para retomar el lugar que no había elegido, al tocarle nacer primero, pero que sí había elegido asumir como su principal responsabilidad. Ser hermano mayor era su trabajo, era su vida y él no hacía nada mejor que eso.
-Estarás bien Sammy, no te preocupes-le susurró al oído y, pasándole una mano por el largo cabello castaño con una suavidad y ternura que guardaba sólo para él, se levantó decidido a hacerse cargo de la situación-Primero lo primero, tengo que estar limpio para hacerme cargo de ti Sammy, no quiero que te pesques otro virus por mi culpa-le dijo intentando mantener la cercanía con su hermano aunque éste no pudiera oírlo temeroso de que, al romper el contacto, lo perdería en esa oscuridad que parecía haberlo atrapado.
Además de que hablarle o susurrarle palabras reconfortantes al oído era una costumbre que había adquirido desde que, siendo un niño, trepaba al interior de su cuna rodeándolo en un abrazo tratando de calmar con su presencia el llanto del bebé reclamando por su mamá llenando poco a poco, sin darse cuenta siquiera, el espacio vacío del amor ausente perdido con las llamas que les robó su inocencia.
-Ya estoy contigo Sammy, sólo espera un poco más hermanito-le dijo al tiempo que se apresuraba en cambiar sus jeans, quitarse la camisa y la remera salpicadas con lodo, algo de sangre que había goteado desde su mejilla y otros restos, que al identificarlos, le provocaron una mueca de asco-¡Tenía que estornudarme justo a mí!-refunfuñó mientras arrojaba la ropa a un rincón y corría al baño a lavarse las manos, los brazos y el rostro concienzudamente.
Pocos minutos después salía del baño con una pequeña toalla y un recipiente en el que había puesto agua llevándolos hacia la mesa de noche que estaba junto a la cama de su hermano, luego quitó el cobertor de la cama contigua dejándolo a un lado de Sam quien, como si hubiera percibido el movimiento a su lado, se removió inquieto tratando de apartar con una mano débil las sábanas que lo cubrían mientras que de sus labios escapaba un continuo murmullo completamente inaudible para su hermano mayor pero al que sin embargo le respondió, tratando de sonar seguro y reconfortante a pesar de que verlo tan enfermo le estaba estrujando el alma.
-Tranquilo Sammy, muy pronto estarás bien ¿Me oyes?-y aunque sabía que no escucharía una respuesta detuvo un momento la febril actividad que estaba llevando a cabo para mirar atentamente el rostro enfermizo de su hermano pequeño.
Al no percibir ningún cambio ni respuesta suspiró profundamente mordiéndose el labio inferior mientras movía la cabeza con pesar cansado de ver como los peligros de su forma de vida alejaban cada vez más a Sam de la oportunidad de tener una vida normal.
Él debería estar en la escuela, saliendo con chicas y divirtiéndose con amigos, quizás jugando al fútbol o preparándose para ser un gran doctor o abogado y no estar tendido en esa cama con algo que no podía identificar: infección, neumonía, gripe, herida mortal de ese ser sobrenatural, no quería ni pensar en ello y lo único que conseguía cada vez que lo veía en ese estado, herido o golpeado en alguna de sus cacerías, lo que estaba resultando cada vez más frecuente después de haberlo sumergido en su forma de vida, era sentirse terriblemente molesto, frustrado y cansado de no poder darle al menor la vida normal que tanto quería porque eso sólo significaba tener que dejar que se alejase de él al ir a cazar con su padre dejándolo solo en alguna habitación de hotel o en la casucha de turno. Pero, lo peor de todo, lo que había obligado a aceptar llevarlo con ellos a las cacerías era el saber que si Sam se quedaba él no iba a estar a su lado para cuidarlo y protegerlo como siempre lo había hecho y esa posibilidad era lo que le causaba tanto horror, el fallarle a su hermano, su responsabilidad. Por eso prefería que se arriesgue junto a ellos en donde al menos lo tenía al alcance de su mano, donde lo veía y podía apartar, acuchillar, disparar, quemar o lo que fuera necesario a quien se atreviera a acercarse a su lado aunque, por desgracia y a pesar de sus esfuerzos, muchas veces llegaban a lastimarlo y eso le pesaba más de lo que estaba dispuesto a admitir. Pero, para aumentar sus problemas, había algo inevitable de lo que no podía protegerlo, ellos eran Winchester y fueran donde fueran el peligro iría con ellos cercándolo desde la oscuridad de su forma de vida y, a veces, asfixiándolo desde su propia familia la que con los conflictos que comenzaron a crecer junto a los años que pasaron amenazaban con alejarlo de su lado. Y esa idea si que él no podía soportarla.
Si lo perdía, fuera culpa de quien fuera, el único cable a tierra que lo hacía sentir humano, lo único que le daba fuerzas para seguir adelante se iría con él.
Repentinamente la voz dolorida de su hermano lo sobresaltó apartándolo de esos segundos de pensamientos agobiantes. El chico estaba moviendo la cabeza de un lado a otro y no dejaba de repetir-¡No, no, no, por favor!-con tanta angustia y dolor en su voz que sobrecogió el corazón del rubio que frunció el ceño con disgusto al comprobar nuevamente como hacía su aparición otra de las cosas que odiaba que dañaran a su hermanito.
-¡Malditas pesadillas!-murmuró el rubio mientras se acercaba rápidamente a su cama y se sentaba junto al chico. Al menos él siempre conseguía apartarlo de ellas antes de que causaran un daño más profundo, antes de que las respiraciones entrecortadas se transformaran en apenas soplos que no alcanzaban a llenar sus pulmones y hacían bajar lágrimas desde sus ojos apretados cambiando luego a una respiración frenética y superficial para terminar gritando su nombre disparando su cuerpo a una posición sentada donde inconscientemente buscaba el abrazo de la única persona que lo hacía sentir seguro-Tranquilo Sammy, aquí estoy-le dijo Dean suavemente mientras apoyaba una mano tranquilizadora sobre el pecho cada vez más agitado de su hermano, buscando con mirada ansiosa el rostro tenso del castaño contraído con una expresión tan intensa de dolor que enseguida desechó la idea de cualquier daño físico en esa pesadilla.
Ese llanto tan desesperado, esos sollozos que ahogaban la letanía de palabras que se negaban a creer una realidad que ese sueño aterrador le estaba enseñando, sólo podían provenir de un dolor naciente desde el centro mismo de su alma y él ya había presenciado y ayudado a calmar esos sueños que nacieron desde el momento en que el pequeño se enteró de las cacerías a las que su padre se marchaba.
El temor de que ya no volviera y ellos quedaran solos comenzó a calar cada vez más hondo en su corazón y cuando su padre comenzó a llevarse a Dean con él, dejándolo al cuidado de Bobby o el Pastor Jim, las pesadillas se transformaron en sueños cada vez más aterradores porque, a pesar de que Dean le aseguraba que regresaría por él, que no lo dejarían solo, que era palabra de hermano mayor y el chiquillo asentía con ojos llorosos, aferrándose con fuerza de la mano de Bobby o del pastor y aún después de que regresaran a salvo, el miedo que había mantenido en su corazón perduraba en su inconsciente dándole las noches más terribles de su vida. Y el que siempre estaba allí para calmarlo, para abrazar su cuerpo tembloroso por el llanto susurrándole palabras reconfortantes y promesas eternas siempre era él quien, a pesar de que John lo instaba a dejar de mimarlo tanto diciéndolo que tarde o temprano se iba a tener que acostumbrar a su forma de vida y que mientras más rápido lo aceptara mejor sería para todos, no podía resistir la muda súplica desesperada de esos ojos expresivos que al despertar le rogaban que permaneciera a su lado haciendo que finalmente terminara durmiendo, si no conseguía trasladarse hasta su propia cama antes de caer rendido, apoyado contra la cabecera de la cama del menor rodeándolo con un brazo que se negaba, aún en la inconsciencia, a dejar de protegerlo.
Y cuando el pequeño dejó de ser tan pequeño y, a pesar de que ambos empezaran a enmascarar detrás de la fortaleza Winchester la necesidad de sentirse cerca en esas situaciones de dolor y miedo, uno con más éxito que el otro en construir el muro emocional, siempre se las arreglaban para transmitirse en esas miradas llenas de tácitas palabras cuánto se querían.
Pero en ese momento el hermano mayor observaba angustiado y ofuscado como Sam estaba cada vez más agitado, su respiración ya al borde del pánico, sordo a los pedidos desesperados del rubio para que despierte y encuentre la calma, sus mejillas ardientes por donde resbalaban lágrimas que llegaban a unos labios temblorosos que trataban de pronunciar una palabra que se sofocaba por el peso de la agonía que le estremecía el alma, no parecía sentir las manos de su hermano tratando de detener el movimiento frenético de su cabeza moviéndose de un lado al otro de la almohada.
Dean nunca lo había visto tan desesperado y lo que era peor para él, quien sintió como su impotencia y frustración crecía al mismo tiempo que su temor y preocupación, fue darse cuenta que líneas de un verdadero dolor físico también comenzaron a surcar su rostro joven de maneras que él nunca quería volver a ver haciendo que la culpa se sumara a las sensaciones que le estrujaban la garganta. No podía protegerlo de las crueles garras de ese sueño que lo estaba torturando, no podía sacarlo de ese mundo aterrador como siempre había hecho y, más que nunca, necesitó encontrar la brecha que separaba la pesadilla del mundo real.
Su voz, en primera instancia, y luego sus manos sosteniendo con ternura su mejilla, su hombro o rozando sus cabellos siempre habían conseguido calmarlo por lo que esta vez le estaba resultando muy duro y angustiante ver que no podía lograrlo.
-¡Vamos Sammy! ¡Despierta chiquillo!-casi le gritó-¡Es sólo una pesadilla, cálmate por favor!-agregó tratando de mantener firme su tono de voz que amenazaba con quebrarse como su mirada que ya no pudo retener la caída de algunas lágrimas cuando finalmente después de bastante tiempo consiguió escuchar más claramente esa voz que hasta hacía unos segundos murmuraba inteligibles palabras.
-¡No! ¡Déjalo ir! ¡Ya me tienes, deja que se vaya!-reclamó con una desesperación evidente en su tembloroso tono de voz.
-¡Sammy, Sammy! ¡Abre los ojos, vamos chico, despierta!-insistió el mayor tratando de mantener ese tono de mando Winchester. Sus manos suaves contradiciendo la brusquedad de esas palabras sostenían la cabeza del castaño que mecía de un lado a otro en su desesperada letanía llena de dolor.
Y fue cuando el menor se sentó de repente abriendo sus ojos en desenfocada mirada llena de terror, casi chocando con el cuerpo de su hermano que lo aferró con fuerza entre sus brazos, que finalmente pudo confirmar, al escuchar sus palabras, la causa de tanto dolor.
-¡Deaaaaan! ¡Nooo!-gritó Sam dejando escapar un torrente de lágrimas que resbalaron por sus mejillas.
El latido frenético de su corazón obstruyendo su audición no era capaz de escuchar nada que no fuera el zumbido desagradable de su sangre acelerada recorriendo sus venas mezclado con ese golpeteo retumbando con fuerza en sus costillas, su visión borrosa por esa niebla húmeda llena de rayas luminosas que bailoteaban frente a sus ojos entremezclaban la horrible imagen del cuerpo de su hermano tendido a sus pies, la roja sangre aún saliendo a raudales burbujeando a causa del aire que se escapaba por su pecho desgarrado lleno de horribles marcas de garras y dentelladas, con destellos de formas y contornos que se desdibujaban en medio de una borrosa luz.
Quería gritar y no podía, su respiración agitada no le dejaba tiempo para nada más que intercalar sollozos con inconscientes intentos por inspirar un oxígeno que se negaba a llegar a sus pulmones, su dolor de cabeza compitiendo con el dolor aplastante que sofocaba su pecho le había instalado un nudo en la garganta que colaboraba con la sensación de asfixia que el desigual ritmo de su respiración le causaba. Y, aunque su cuerpo débil temblaba como una hoja al viento, aún así intentó luchar con esas garras frías que lo habían atrapado por las muñecas impidiendo que sus manos aparten de su cuello esa soga que lo estaba ahorcando.
Esa mezcla de frío y calor lo desconcertaban casi tanto como sentir que ese espíritu que lo estaba sujetando pasó su mano fría con una cariñosa suavidad por su cabeza para deslizarse casi con ternura por su mejilla hasta descansar en su hombro.
-"¿Quién era el que lo había atrapado?" "¿Dónde estaba ahora?" "¿Dónde está Dean?" "¿Por qué lo habían dejado solo?" -Sam intentaba ordenar su tren de pensamiento pero evidentemente éste había descarrilado dejando a su cuerpo desconectado de su cerebro. Tanto frío y tanto calor al mismo tiempo, la oscuridad y la luz tratando de hacerse un lugar en su visión desenfocada -"¿Dónde estoy?" "¿Una cueva?" "¿Una casa embrujada?"- Sintiéndose solo y atrapado, su cabeza como si estuviera flotando en algún lugar desconocido podía sentir sin embargo como algo lo atraía ofreciéndole un ancla donde aferrarse aunque no poder verlo sólo lo asustó más de lo que ya estaba, sumergiéndolo más en esa bamboleante realidad, sintiendo como sus párpados pesaban como plomo mientras que escuchaba como un eco el sonido de su respiración agitada. Con un esfuerzo supremo intentó traer un poco de aire a sus pulmones y poder así clamar por quién tanto necesitaba.-Quie…ro a Dea..n-pudo balbucear sorprendiéndose de cómo tan lejana y débil parecía su voz-Necesi…to a…mi…herma…-intentó agregar cuando lo sobresaltó alguien hablando cerca de su oído.
-Aquí estoy-le dijo esa voz a la que escuchó cerca y lejos al mismo tiempo.
-¿Quién…eres? ¿Dón…de es…toy?-pudo decir intentando nuevamente alejarse de esas manos "¿O eran cadenas?" que lo estaban sujetando.
-Por supuesto que sabes quién soy Sammy y estás en la cabaña-le aclaró con suavidad su hermano con una leve sonrisa surcando sus labios. Escucharlo pedir por él pareciendo antes sus ojos tan frágil e inocente como cuando era un bebé le transportó al tiempo en que sólo su presencia bastaba para que el llanto del pequeño se transformara en esa sonrisa llena de hoyuelos que a él tanto le gustaba por lo que, aún sabiendo que estaba adentrándose cada vez más en el territorio prohibido para el Winchester no emocional, deslizó su mano arriba y abajo del brazo de su hermano.
Sentir esa mano áspera pero suave a la vez acariciarlo en el brazo lo desconcertó brevemente escuchando al mismo tiempo una voz grave pero cálida de la que Sam no llegó a entender totalmente lo que estaba transmitiendo con esas palabras. Algo acerca de como no reconocía a su hermano guapo e impresionante…asombroso…y el sonido se perdió nuevamente para él reemplazado por los sonoros golpeteos de su corazón quedándose su pensamiento solamente en la palabra hermano.
-¡Para…ya! ¡Déja…me! ¡D´n, quiero a Dean!-esas últimas palabras salieron tan claras y fuertes que se sobresaltó a sí mismo "¿Había sido él o un recuerdo de su mente confusa clamando por quién era el único capaz de rescatarlo de esa borrosa realidad?"
-Shh, shhh, shh-lo arrulló calmante el sonido de esa voz-Soy yo pequeño, estoy aquí-le dijo Dean sintiendo la poderosa necesidad de llegar hasta el lugar donde estaba perdido su hermano para darle la comodidad y seguridad que él también necesitaba para salir de ese calvario provocado por la altísima fiebre que le hacía delirar dándole además esa terrible pesadilla de la que hacía pocos minutos había despertado-Ven aquí, tienes que calmarte-le pidió mientras se trasladaba desde donde estaba sentado frente al castaño para ponerse detrás de él apoyando su cabeza contra su pecho desnudo rodeándolo en un abrazo que se transformó en el cerco en donde podía protegerlo sin que nada ni nadie pudiera dañarlo-No vamos a compartir la cama niño, sólo voy a vigilarte de cerca-agregó intentando imprimirle el tono superado del que tiene todo a su cargo para así mantener un poco la distancia que amenazaba acercarlo cada vez más a esos momentos emocionales que tanto trabajo le costara evitar, y ocultar, bajo esa ruda máscara Winchester de la que hacía tanto alarde pero, al sentir que el cuerpo de su hermano se relajaba bajo su toque, su interior se llenó de un calor tan intenso que lo estimuló a continuar con lo que estaba haciendo sin avergonzarse por ello-Shh, shhh, tranquilo hermanito, estás bien, te tengo-le afirmó mientras lo envolvía mejor con uno de sus brazos sosteniéndole la cabeza contra su pecho mientras que, con el otro, arrimaba la manta de la otra cama que anteriormente había dejado a su lado para cubrir con ella el cuerpo todavía tembloroso del jovencito al que sentía tan frío como increíblemente lo contrario sentía mejilla arder sobre su piel. Su padre le había explicado hacía ya largo tiempo que compartir el calor corporal era el mejor tratamiento ante posibles casos de hipotermia-"Después me haré cargo de esta fiebre"-pensó Dean mientras su mirada caía sobre el recipiente con agua y la toalla que había traído desde el baño además de también observar, preparando mentalmente los pasos a seguir, el bolso donde tenía el teléfono con el que iba a llamar a su padre.
Aunque lo más importante para él en ese momento era conseguir que su hermano pequeño saliera del angustiante estado en el que había caído. Verlo tan dolorido, aturdido, desconcertado y, más que nada, darse cuenta de que estaba frente a él y no lo reconocía lo había asustado como el infierno.
-Necesito que te calmes Sammy-le pidió nuevamente al sentir como todavía su respiración era cercana al pánico-¿Puedes hacerlo por mí, por favor?-ese ruego rara vez utilizado por él fue casi inconsciente resultado de la angustia, el miedo y el peso de esas horas de dolor que, al igual que en su tono de voz, se reflejaba en el brillo angustiado de su verde mirada.
Desde algún lugar dentro de ese torbellino de dolores y emociones el pedido, la súplica, el miedo escondido detrás de esa voz atrajeron a Sam como un oasis atrae al peregrino perdido. Nunca nadie había conseguido hacerle sentir tan necesitado, tan protegido, tan seguro de que nadie más que él iba a estar allí para ayudarlo, para cuidarlo y darle todo lo que el fuego le quitó al llevarse la vida de esa madre a la que ni siquiera conociera y la "vida" de ese padre que nunca más volvió a ser como Dean lo recordaba: optimista, amable, cariñoso, atento dejando detrás de las cenizas y el humo que escapaba por esa ventana sólo al soldado que se alistó a luchar en esa interminable batalla.
Y, junto al sonido de esa voz, de ese tono grave pero tierno a la vez que le tendió una cuerda a la que aferrarse para salir de ese maremoto de sensaciones, hubo otro sonido reconfortante que lo arrulló como el relajante susurro del viento acariciando las hojas, suave, constante y que estimuló esos recuerdos que yacían en lo más profundo de su subconsciente llevándolo hacia otras épocas, no demasiado lejanas, en las que el latir del corazón de su hermano repicando junto a su oído lo acompañaba en esos momentos en los que el sueño, el miedo, la fiebre, el frío, el dolor o las pesadillas comenzaron a reclamar un espacio en su crecimiento y, siempre, tan constante y fuerte como su latido, la presencia de Dean se hacía reconocible detrás del retumbar de su corazón.
Fue por eso que finalmente Sam pudo emerger desde las neblinas que empañaban su mente haciendo que luche con una energía que no sabía que tenía, quizás un reflejo oculto de la famosa testarudez Winchester, logrando que sus párpados le obedecieran abriéndolos y cerrándolos lentamente para al fin poder enfocar su mirada y ver por el rabillo del ojo la mano de su hermano apoyada en su hombro, al fin pudo sentir el calor de su piel apoyada en su mejilla y percibir con más claridad, no sólo el familiar latido de su corazón, sino también el vaivén de su respiración con la que intentó conectarse para anclar, en ese movimiento estable, el torbellino de emociones y sensaciones que tanto lo habían desesperado.
En el acto el joven cazador percibió el sutil cambio en la postura de su hermano y, aunque para cualquier otra persona hubiera resultado casi imposible, su radar de hermano mayor, su intuición; la que se negaba a llamar instinto paternal; le gritaron fuerte y claro que algo en Sam había cambiado.
-¿Sammy?-lo llamó anhelante-¿Estás conmigo al fin?
-¿Dea..n?-tartamudeó el menor recordándole al rubio los tiempos en los que así era como escuchaba la primera palabra que salía de la boca de un chiquillo de apenas tres o cuatro dientes cuando abría sus cambiantes ojos cada mañana.
-Sí hermanito, soy yo-le respondió sintiendo como algo más que el alivio de escuchar de nuevo su voz lo llenaba con una calidez aún más fuerte que la que le regalaban las llamas que crepitaban en la hoguera cercana-¿Te sientes mejor ahora?-le preguntó ansioso porque los delirios que lo habían acosado se hubieran calmado.
-Dean… ¿Estás…bien?-fue la respuesta del chico que descolocó por un momento la anhelante espera del hermano mayor.
-"Él es el que está volando de fiebre, herido y asustado ¿Y me pregunta a mí si estoy bien?"-pensó elevando su mirada al techo sintiéndose casi sorprendido aunque, en el acto recordó que, no sólo su hermanito acostumbraba a desviar la atención sobre él hacia lo que era su principal fuente de preocupación, sino que hasta hacía pocos minutos había estado sumergido en esa espantosa pesadilla donde evidentemente el protagonista había sido él-Sí Sammy, estoy bien-le respondió tratando que la emoción que le llenó el alma, al darse cuenta cuánto su hermano lo necesitaba, no lo embargara haciendo que el nudo que se le instaló en la garganta flaqueara el uso de su voz-No voy a ningún lado sin ti, te lo prometo. Fue sólo un sueño, no pienses en eso-agregó con ternura mientras pasaba su mano por el largo cabello castaño del chico quien de inmediato se relajó con un suspiro.
Ya no le importaba estar cada vez más inmerso en el terreno de lo emocional, tanto física como espiritualmente, más de lo que le importaba y necesitaba cuidar y proteger a su hermano pequeño de esas heridas que dejan cicatrices aún más difíciles de sanar que las que en su cuerpo llevaba. Aún así no pudo evitar agregar, con un leve tono burlón que apuntalara la muralla que llevaba años tratando de mantener altiva, unas palabras que en cuánto Sam las escuchó no pudo reprimir una sonrisa
-Mi cuota de abrazos para la princesa Samantha se ha llenado hasta que, como mínimo, cumplas cincuenta años ¿De acuerdo Bella Durmiente?
-Idiota-le respondió el chico siguiendo sus acostumbrados juegos a pesar de que ofensa no fuera lo que sintió al conocer la verdad realmente escondida detrás de esa burla-Gracias Dean, por todo-agregó sintiéndose mucho mejor por esas palabras escuchadas y por los brazos adonde estaba que por la calidez que le regalaban las mantas y la hoguera cercana.
-De nada hermanito, de nada-respondió el rubio sintiendo por primera vez en mucho tiempo algo de alivio inundar su corazón al escuchar finalmente una respuesta más fuerte y clara y no esas frases entrecortadas que lo estaban sacando de quicio-¿Te sientes mejor?-le preguntó ansioso por salir de esa cama, no para dejar de abrazar a su hermano; aunque eso nunca lo admitiría; sino por la urgente necesidad de llamar a su padre y hacerse cargo de la fiebre que esa infección le estaba causando-¿Tienes frío todavía? ¿Tienes hambre o sed? ¿Te duele algo?-le preguntó demostrando una vez más como la preocupación y la protección ganaban un lugar al intento burlón del hermano mayor de mantener su dignidad intacta lo que le regaló una sonrisa más abierta y cálida del chico que movió su cabeza para poder mirarlo a la cara y transmitirle con su mirada todo el amor, la confianza, la seguridad que sintió al escucharlo y que le estaba costando reflejar en sus palabras, no sólo por la obsesión Winchester de no hablar de sentimientos, sino porque todavía se sentía algo débil, aunque más enfocado, que desde despertara.
-Estoy mejor, ya casi no tengo frío…al menos no en la piel-respondió tratando de aclarar lo que también a él lo confundía. Todavía sentía frío y calor al mismo tiempo pero ya no irradiando desde su piel sino desde su interior-Dean…tengo sed-agregó un poco más claro que sus anteriores palabras aunque todavía sentía su garganta rasposa, resquebrajada, por la intensa fiebre que lo atacaba.
De inmediato su hermano reaccionó alejándolo con suavidad de su pecho para desplazarse hacia un lado y así poder levantarse.
-Muy bien, Sammy. Vamos a solucionar eso-le dijo mientras lo ayudaba a recostarse con suavidad sobre las almohadas mirándolo ansiosamente al notar como cerraba los ojos tornándose su piel aún más pálida al sobrevenirle los mareos y las náuseas que el cambio de posición le causara-¿Estás bien?-le preguntó aún sabiendo que era una pregunta tonta teniendo en cuenta que con sólo mirarlo esa respuesta era más que obvia. Igualmente sonrió orgulloso al ver como el chico tragaba con dificultad mientras que respiraba hondo sabiendo que estaba luchando duro como el Winchester que era para no demostrar flaqueza ante los vibrantes ojos verdes que lo miraban preocupados.
-Estoy bien Dean, sólo cansado-le respondió al cabo de unos segundos intentando controlar su inestable cuerpo y una mano cálida apoyándose en su frente le respondió aún antes que las palabras que necesitaba.
-Es normal que estés cansado Sammy, tienes mucha fiebre-afirmó el mayor frunciendo las cejas con disgusto-No te preocupes, hermanito, estoy aquí y voy a solucionarlo ¿De acuerdo?-la sonrisa y, sobre todo la mirada, que recibió de parte de Sam fue más clara que cualquier palabra que luego pronunciara.
-Confío en ti Dean-le respondió con algo más que gratitud reflejado en el tono de su voz y en el brillo de sus ojos verdes.
Luego de un breve instante en que ambos se miraron intensamente Dean retiró la palma de su mano de la frente de su hermano no sin antes pasarle con suavidad sus dedos por el cabello, enmascarando la necesidad de regalarle una caricia bajo la amabilidad de apartarle el húmedo flequillo de sus ojos, sintiendo de nuevo como esas palabras, que hacía unas cuantas horas atrás les había causado dolor y confrontación, lo llenaban de una calidez que lo inundó con una oleada intensa que recorrió sus venas para instalarse en su alma apartando así el miedo o la inseguridad haciendo que cada onza de protección por él aumentara a límites insospechados-"Dios, cómo amo a este chico"-pensó e incapaz de poner en palabras lo que estaba sintiendo sólo le sonrió con calidez y se volteó para caminar hacia el pequeño espacio que hacía las veces de cocina para buscar un vaso para el agua…
To be continued….(o sea continuará, jajajaj)
Ay, amigas! Qué dilema he pasado, xd! No sabía donde cortar la primera parte de este último capítulo porque como lo que sigue ya tengo escrito más de la mitad se me hizo muy difícil elegir el momento exacto para detenerme. Creo que es la primera vez que no termina con suspenso, angustia o algún peligro inminente pero si me conocen no descansen, muaahahahah (risa malvada) porque aunque parezca calmo el panorama todavía no se soluciona el problema original (o sea la herida infectada) la que puedo asegurarles traerá muchos problemas, muahahhahah. En fin, cuando lean por fin qué criatura causó el daño, cuando llegue el pico de la infección, cuando llegue o no llegue John, cuando Dean se lleve el susto de su vida (otra vez) decidirán ustedes si merezco palos y piedras o los necesarios (al menos para mi) comentarios, halagos, alabanzas, admiración, alegrías, emoción, etc (también conocidos como reviews (aunque ese nombre es muy frío, jejejej) y como consecuencia de ello me anime a continuar con el fanfic que dejé, con el que empecé (silba disimulada) y con los otros que tengo en mente. (Creo que deberán aguantarme un rato largo, jajajajaj)
Besos a todas!
