Hola, ya ando de nuevo por aquí con un nuevo capitulo, ojala les guste…
Disclaimer: Naruto no es mío (ojala lo fuera, así tendrá a un montón de hombres guapos y sexys conmigo T.T… )
-bla bla bla- diálogos
"bla bla bla " pensamientos
bla bla bla recuerdos/sueños
(bla bla bla) intervenciones mías
.
.
.
DEJAME SANAR TUS HERIDAS
by
Adi-chan Hyuga
.
.
.
.
.
CAPITULO 14
.
HISTORIA DE UNA MADRE ARREPENTIDA
.
.
.
.
-Tsunade-sama… se la llevaron… se llevaron a Sakura… - dijo antes de romper en llanto de nuevo y entregándole una nota a la rubia.
La Senju sin más leyó la hoja que su asistente le había entregado sin poder creer en lo que le habían dicho, sin embargo al hacerlo su semblante cambio radicalmente.
La mujer rubia cayó al piso, con los ojos abiertos, unas furtivas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas…
Le habían robado lo más preciado que tenia…
Le habían robado el mayor regalo que le había dejado su amado Dan…
Le habían robado a su hija…
.
.
.
.
.
Afuera de la habitación 683 se encontraba un arreglo floral, abandonado y destrozado por unas personas que han salido corriendo y lo habían destrozado con sus pisadas, se podía ver a las rosas rojas destrozadas, aunque curiosamente la orquídea blanca se encontraba al centro levemente dañada, cubriendo al cerezo, el cual estaba en perfectas condiciones…
.
.
.
.
.
La mente de Tsunade comenzó a ser bombardeada por los recuerdos de su sufrimiento, por la pesada lapida de sus errores, ahí incesantes, imparables y sobretodo dolorosos.
.
.
.
La lluvia caía incesante, sin compasión alguna ante quienes se encontraban ahí.
Eran tiempos difíciles, no era fácil que algo naciera o se mantuviera con vida en esos momentos… estaban en guerra.
.
En el bosque escondidos en un pequeño claro ocultos por la maleza a su alrededor se encontraba un grupo de shinobis.
Una rubia lloraba amargamente a un lado de un cuerpo, sus manos y sus ropas se encontraban manchadas de sangre, de sus labios salían murmullos ininteligibles.
Los demás integrantes del equipo veían la escena, sintiendo algo de pena por aquella mujer, que lloraba amargamente la muerte de aquel hombre.
Las heridas que había sufrido eran graves, ni ella considerada como la mejor medic-nin pudo sanarle.
Era dolorosa que un shinobi como el pereciere, había luchado tanto por la paz, por el fin de la guerra, y ahora que parecía mas próximo que nunca, el perdía esa batalla con el precio mas alto… su vida.
-Dan! – fueron las ultimas y mas claras palabras que habían salido de sus labios de la rubia, se podía oír el dolor que cargaba en su alma, la pena que la llenaba en ese momento para el siguiente caer inconsciente sobre el pecho del hombre que ama aun cuando el ya no este con ella.
.
.
.
Ahí estaba justo igual que hace… lo había olvidado, pero que mas daba ya cuanto tiempo llevaba ahí, no quería recordarlo, porque hacerlo era recordar el tiempo que llevaba sin el.
Había despertado en ese lugar, en un principio no sabia a ciencia cierta cómo había llegado hasta ese lugar, sin embargo imágenes que formaban parte de sus recuerdos llegaron a su mente golpeándola nuevamente, haciendo que gruesas gotas recorrieran su rostro.
No había sollozos o espasmos, solo gruesas lagrimas que fluían sin parar, y la mirada perdida en el frente, marcando el vacio de su vida, no había ningún sentimiento, nada, no había nada, solo el vacio donde antes había estado su corazón.
Después de eso lo único que siguió fue la soledad, estaba ahí, muerta en vida, porque su vida se había ido con el, sin Dan de que le servía vivir.
Si es que a eso se le podía llamar vivir…
No hablaba con nadie, porque no hablaría con la persona que quería…
No se movía, para que, no tenía ni energías para hacerlo…
No dormía, porque cada que sus ojos se cerraban aparecían esas imágenes…
No comía, porque lo que quería era morir, así como su alma había muerto con él, quería que su cuerpo también muriera…
Tan solo estaba ahí, totalmente ida… confirmando que estaba como muerta…
De que servía se especulara por el pronto final de la guerra y que la nombrarían junto a sus compañeros como sannin, de que le servía si no lo tenía a él junto a ella…
.
.
.
Un día había llegado su sensei el tercer hokage, llego tranquilo, apacible, como debía ser, aunque escondía una gran preocupación.
Se sentó en la cama junto a ella y le tomo la mano, la miro, su vista seguía perdida en la nada, levanto una de sus manos posándola en su cabeza y acariciando sus cabellos, como si fuera una niña pequeña, porque para el, seguía siendo aquella pequeña niña de doce años que se le encomendó como gennin, para él era como una hija, por eso sonrió, queriendo que todo su amor y cariño llegara hasta ella y la pudiera ayudar.
-Tsunade… hay algo que tienes que saber… se que ha sido difícil… pero ahora mas que nunca tienes que ser fuerte… tienes que luchar y tienes que vivir… - le costaba trabajo hablar, lo que le iba a decir esperaba le ayudara a salir a delante - …Tsunade, pequeña… estas embarazada… una vida está creciendo en ti, una vida producto del amor de Dan y tuyo… Tsunade tienes que luchar por tu bebe!... – le decía el hombre el cual seguía acariciando su cabello esperando con eso reaccionara.
A la mente de Tsunade llegaron de forma vaga y lejana las palabras de su querido sensei, sin embargo a su razón solo había llegado la palabra embarazada, después de eso se perdió entre sus pensamientos.
¿Cómo sería posible que ella estuviera embarazada? No era justo ¿Por qué ahora? Justo cuando quería morir, porque eso era lo único que ella quería morir, y ahora no sabía que haría, ¿Qué debía de hacer? ¿Cómo lo enfrentaría? ¿de que servía eso ahora que no lo tenía a él? Estaba cansada de todo, solo quería desaparecer, terminar con todo.
Sin más gotas salieron de sus ojos, gotas que desde hacia tiempo habían dejado de salir, pensaba que ya se había secado, que ya no quedaba ni una sola lagrima en ella, pero todo eso era falso, ahí estaban recordándole que seguía viva y que había cosas que no podía controlar.
Su sensei observaba, tomo esas lágrimas como una buena señal, de que todo estaría bien, que todo mejoraría.
Por lo que sin más bajo su mano y se acerco hasta ella para abrazarla y hacerle entender que no estaba sola, que allí estaría el apoyándola como lo haría su abuelo, como lo haría su padre, porque en cierta forma desde hacia tiempo él se sentía así como su padre más que como su sensei.
Esperaba que esto trajera cosas favorables, Hiruzen Sarutobi estaría con ella y con su futuro nieto o nieta, apoyándolos en lo que fuera necesario y estaba segura que también sus otros alumnos la apoyarían, confiaba en lo que les había enseñado los ayudaría a asimilar la situación y ayudar a su compañera y amiga a salir adelante.
Mientras la abrazaba noto que la rubia llevaba sus manos hasta su plano vientre y las dejaba reposar así, sonrió ante tal acción, era un hecho que ese bebe cambiaria las cosas.
.
.
.
El tiempo seguía transcurriendo, el embarazo de Tsunade ya era notorio, su salud física estaba bien, estable dentro de lo que cavia, vivía prácticamente en el hospital pues según ella no tenia nadie que la esperara en casa y era más útil en el hospital, además sabía muy bien que la soledad la hacía recordar y eso en su estado no era lo más favorable.
Tal como se había predicho el final de la guerra seria pronto, para esos momentos, sus amigos la habían ido a ver. Orochimaru no pareció muy feliz con la idea de estar ahí todo el tiempo con su ex-compañera de equipo, mientras que Jiraiya estaba todo el tiempo que podía con ella, ya que aun tenían que seguir con misiones, y lograr la tan ansiada paz.
Sin embargo una particular persona apareció un día, una niña de cabello y ojos negros había llegado, al verla le recordaba a alguien.
La jovencita había entrado a la oficina que utilizaba, con sus ojos brillantes y una gran sonrisa.
-tía! - se acerco corriendo hasta ella y le dio un abrazo, al tiempo que le gritaba.
La rubia la vio y no entendió bien, a quien se refería, la jovencita se le hacía familiar, pero no entendía que hacía y quién era y más aún porque la llamaba tía, pues que recordara su hermano había muerto en la guerra siendo un gennin, era imposible que pudiese tener una sobrina
-jijijiji! – se alcanzo a escuchar que la joven contenía su risa ante la mirada de extrañeza de la rubia – soy la sobrina de Dan, la hija de su hermana, tu sobrina! – le grito para que la entendiera, después de eso la volvió a abrazar.
La mujer intentaba entender todo lo que pasaba.
-y voy a tener un primito o una primita? – preguntaba dudosa, mientras acariciaba el vientre de la mujer – espero que sea una niña para que nos llevemos muy bien – decía alegre la joven – la querré igual que a una hermana – ahora su semblante de tristeza se pinto en su rostro
-porque estás aquí y tus padres? – pregunto la rubia cuando salió del shock de quien se trataba, Dan le hablo varias veces de ella, mas nunca la había visto.
-y-yo… - el semblante de la niña cambio totalmente, la sonrisa radiante que mostraba había sustituida por una tristeza marcada en esa pequeña carita.
-Shizune-chan! – le llamo un hombre de alto de cabello largo y blanco que iba entrando junto con el tercer hokage – ya casi es la hora de comer, porque no vas a la cafetería y pides algo para que coman, así la acompañas para no se sienta tan sola – le dijo con una sonrisa, la jovencita le contesto de igual forma mientras asentía, para luego salir corriendo por la puerta.
-Tsunade, como has oído es la sobrina de Dan, sus padre murió durante la guerra y su madre acaba de morir por una enfermedad, no tiene a nadie más, está sola, sin embargo ella siempre escucho a su tío hablar de ti, logro llegar hasta Sarutobi-sensei y le conto su situación, creemos que lo mejor es que este contigo, ahora ustedes son su única familia y sé que a ti también te hará bien su compañía – le decía el sannin de los sapos.
La mujer tan solo lo miro, trataba de entender cómo es que ella tenía una sonrisa cuando lo había perdido todo al igual que ella, cuando ya nada le quedaba.
Después de un rato de estar en sus pensamientos asintió, para después abrirse la puerta nuevamente dejando ver a Shizune con dos charolas de comida, acerco uno a la rubia, dejo la otra aun lado del escritorio mientras se sentaba en una silla frente a este, para después tomar su charola con comida y comenzar a comer, volteando a ver con una sonrisa a la mujer que estaba detrás del escritorio.
Los hombres presentes salieron dejándolas solas para que se conocieran, sabían que sería buena idea que ambas se hicieran compañía en un momento así.
.
.
.
El embarazo siguió su curso, durante ese tiempo Tsunade comenzó a entablar una relación con Shizune, en ocasiones enviándola a dormir a casa, no era justo que ella permaneciera todo ese tiempo en el hospital junto a ella, en las mañanas asistía a la academia ninja, y las tardes y algunas noches con ella en el hospital, a su parecer la pequeña debería de salir hacer amigos en lugar de estar ahí recluida junto a ella.
Había un notable progreso en el estado de la Senju, por lo que se hablo con el tercer hokage, haciendo la recomendación que lo que restaba de su embarazo lo pasara en su casa, a final de cuentas ya no estaría sola, aquella jovencita estaría con ella, habían visto que ella había sido un gran apoyo para ella durante ese tiempo.
El hokage hizo caso a la recomendación, haciendo que su ex-alumna dejara el trabajo de hospital y tomara reposo en la casa que le perteneciera al primer hokage a finalizar su embarazo.
Durante ese tiempo ambas mujeres comenzaron a llevarse bien, para la más joven era la única familia que le quedaba, ella y su futuro primo o prima, para la mayor era algo distinto, gracias a ella no se sentía sola.
Cuando llego el momento en el que su bebe se movía y ella percibía tal movimiento, la tristeza, la nostalgia y el añorar lo perdido, la invadían, pero también había una inusual alegría, entusiasmo y esperanza y es que en gran medida eso era su bebe, su esperanza, quizás un consuelo que la vida le envió para subsanar todo ese dolor por el que había pasado, que le hacía querer un mundo mejor en el cual su hijo o hija no pasara por lo mismo que ella había pasado y se prometió que él o ella no sería sufriría como lo había hecho ella.
Había tomado una determinación, la cual dolería, dolería mucho, pero era lo más necesario.
.
.
.
Para el final de su tercer trimestre de embarazo estando ya en la casa que le perteneciere a su abuelo, estaba junto con Shizune arreglando lo que sería el cuarto del bebe, aun no sabían se seria un niño o una niña, así que optaron por arreglar todo en tonos pastel para no haber complicaciones.
Sus ilusiones se vieron interrumpidas al ser atacadas por un grupo que se había logrado infiltrar en la aldea, con el fin de matar a Tsunade, si bien en el tiempo que estuvo en la guerra se hizo de muchos enemigos, ese grupo sin lugar a dudas era uno de esos tantos.
Tuvo miedo, temió por un momento, sin embargo un escuadrón ANBU que los había detectado de forma tardía llegaron para ayudarlas, ya que Shizune aun no era muy habilidosa en las artes ninja al ser aun joven y Tsunade a pesar de ser una gran kunoichi en su estado se le dificultaba el poderse mover sin poner en riesgo la vida de su bebe y la de ella misma.
El escuadrón ANBU logro terminar con aquel grupo, sin embargo paso algo que no esperaba, producto del susto y los movimientos realizados por Tsunade, el momento de dar a luz llego, ese día, generado del incidente por el cual habían pasado, Orochimaru y Jiraiya habían llegado de por motivo de aquel percance, enviados a proteger a su ex-compañera, sin imaginarse que entraría en labor de parto.
Shizune había salido a buscar al tercer hokage para notificarle, mientras los sannin llevaban a la próxima madre al hospital.
El sandaime se encontraba en la torre junto con quien seria el yodaime, cuando Shizune llego y le conto lo ocurrido, el joven rubio entendió que se retirara, solo le pidió le avisara lo que ocurriera, aunque de cualquier forma sabia se enteraría por el sabio pervertido en contarle si es un niño o una niña el ultimo Senju.
Sarutobi llego al hospital donde estaban ya todos ahí, Jiraiya estaba nervioso, mientras a Orochimaru parecía no importarle en lo mas mínimo lo ocurrido, se le notaba aburrido e indiferente a la situación, incluso quizás hasta cierta forma hastiado de tener que estar ahí, Shizune estaba ansiosa y sonriente, por fin su familia crecería, el viejo hokage también estaba impaciente por saber de su nieto o nieta.
.
.
.
Un doctor salió informando que todo había terminado que la sannin se encontraba bien, sana y que el bebe ya había nacido, sin embargo no dio mas información, la rubia había sido llevada a una habitación.
Al sannin de las serpientes poco le importaba tales hechos, mientras que el de las ranas junto con la pequeña Shizune salieron en dirección a la habitación mencionada por el doctor a ver a la nueva madre para felicitarla.
.
.
.
Grande fue su sorpresa al entrar a la habitación y ver a la rubia de pie, vestida, preparándose para salir de ese lugar.
-Tsunade! ¿Qué crees que estás haciendo? – le decía Jiraiya mientras la tomaba del brazo e intentaba hacerla regresar hasta la cama para que descansara.
-Jiraiya! – le grito la mujer zafándose el brazo.
Un hombre más entro a la habitación presenciando ante sus ojos el principio de una pelea entre dos amigos y compañeros.
-tienes que descansar en un momento más traerán a tu hijo – decía paciente y con una sonrisa en el rostro intentando tomarla nuevamente del brazo para llevarla a la cama.
-… - no quiso decir nada, tan solo se mantuvo en silencio mirándolo fijamente.
-Jiraiya sal de la habitación – menciono el hombre que había estado mirando desde hace un momento lo ocurrido – Shizune-chan acompaña a Jiraiya un momento a fuera por favor – le dijo a la pequeña con una sonrisa en el rostro.
La pequeña asintió y se encamino a la salida tomando la mano del peliblanco, mientras salían de la habitación, el hombre que había permanecido con una sonrisa hasta que la puerta fue cerrada, la cambio por una apariencia más seria
-sensei… – decía con un tono de voz aparentemente frio.
-que es lo que te pasa Tsunade?… - no entendía, su alumna tenía una actitud muy diferente a la habitual y no entendía que pasaba por su mente, pensó que quizás sería la depresión por la que había pasado o la post-parto lo que la hacían hablar así.
-he tomado la decisión de irme de la aldea – dijo de forma firma, aunque sin mirar al hombre.
-Tsunade, es aun un recién nacido, no puedes llevártelo, espera unos días antes de hacerlo – le decía de forma tranquila para hacerla cambiar de opinión.
-el caso es sensei… que no irá conmigo, me voy sola o con Shizune, eso será decisión de ella – seguía hablando tratando que su voz sonara firme y fría.
-no puedes estar hablando enserio – el hombre estaba perplejo, en realidad no podía creer lo que oía.
-… - la respuesta generada era una mirada firme y fría.
-porque?, sabes que te necesita, además piensas irte así, nada más, sin conocerlo? – entendió que de verdad estaba decidida.
-no! No me interesa conocerlo, no me interesa encariñarme con el… no lo quiero, no quiero que me lo recuerde… - le dijo en un arrebato, intentando salir del problema.
-entonces que pasara con él? – tenía que hacerla entrar en razón de alguna forma.
-diga, que murió, que nadie sepa que es mi hijo, delo en adopción… yo no lo quiero… - dijo mientras se dirigía a la salida de la habitación.
Antes de que la cruz la puerta el anciano volvió a hablar.
-no es el, es ella y se parece a ambos… - después de eso la puerta se cerró.
Detrás de la puerta la mujer se seco unas lágrimas rebeldes que corría por su mejilla hasta caer por su barbilla.
Mientras dentro de la habitación se encontraba un hombre triste, tardo unos minutos es salir del estado en el que se encontraba, cuando lo hizo, con la mirada triste dio media vuelta y salió de la habitación al hacerlo vio hacia su derecha donde una mujer rubia caminaba despacio, después giro su vista hacia la izquierda y se encamino por ese pasillo, hasta llegar a una habitación donde había varias cunas con bebes, de ahí salió el doctor con el cual había cruzado palabras minutos antes y había tendido a la Senju, lo detuvo y le explico algunas cosas, después de unos momentos el doctor asintió y le explico algunas cosas, salieron hacia la oficina del doctor, perdiéndose por el pasillo.
De las sombras emergió la silueta de un hombre que momentos atrás había oído una conversación entre su ex-compañera de equipo y su ex-sensei.
El hombre se encontraba detrás del cristal que lo separaba de las cunas con los bebes, de pronto una enfermera entro con un pequeño bulto de color rosa, con una mirada triste hacia el pequeño bulto lo deposito en la cuna, el hombre vio aquella pequeña mota de pelo rosa, cosa extraña, pero le recordaba a su ex-compañera de equipo y al padre de la bebe, lástima que nunca sabría quienes son sus padres y Tsunade quien era su hija. Una sonrisa sádica adorno su rostro, quizás esa niña si pueda dominar el elemento madera, ahora que conocía que había fallado en sus pruebas anteriores y con esta niña que en sus venas corre la sangre del primero, las posibilidades cambiaban, después de todo no eran tan mala idea lo que escuchara hace unos momentos tras la puerta, que ella no quería de su hija, pues el si le quería, con esa sonrisa se alejo del hospital con rumbo a su laboratorio, tenia cosas que prepara para la nueva inquilina…
.
.
.
Tsunade al salir había hablado con Shizune, le mintió diciéndole que su primita había muerto, que le dolía mucho y no podía seguir ahí, se iría, que ella tendría que decidir si se quería ir con ella o quedarse ahí, la joven no lo dudo, que podría hacer ella sola nuevamente, además no podía dejar sola a su tía, por lo que tomo lo que se le hacía más viable, irse con ella, y así en medio de una noche de marzo salieron de la aldea oculta de la hoja.
.
.
.
Esa noche en el hospital de Konoha una pareja lloraba abrazada, su hijo a quien habían esperado con ansias había muerto al nacer.
La puerta sonó, sin embargo por el dolor que sentían no lo notaron, sino hasta que un hombre entro a la habitación, cerró la puerta tras ellos.
Les explico que ese mismo día, una pequeña había nacido y que su madre durante el parto habían muerto, que sabían del gran dolor que Vivian en ese momento, sin embargo les pedía un gran favor, que la mujer alimentara a la bebe, al menos mientras ella se recuperara y saliera del hospital, que sabía que le dolía lo que pasaban, pero era un favor importante, sabía que la formula no podría sustituir la leche materna, por eso se los pedía, como un favor.
Llevaron a la bebe hasta la habitación, la mujer la tomo entre sus brazos y la estrecho con sumo cuidado para no lastimarla era tan pequeña, tan linda y tan única y peculiar con su cabello rosado.
Sobre sus brazos la niña comenzó a llorar, a la mujer se le estremeció el corazón.
-tiene hambre – menciono la enfermera que la había llevado, volteo a ver al hokage el cual asintió retirándose del lugar dejando a la pareja, la bebe y la enfermera.
Quizás era una trampa, lo que el hokage hacia, sin embargo conocía a esa pequeña familia, sabía que ellos la adoptarían, eran una buena familia, quizás no descendían de un clan shinobi, pero eran honestos, trabajadores, buenas personas, llevaban tiempo a la espera de un hijo y sabia que esa pequeña seria su última oportunidad para ellos, esa pequeña seria querida y amada por ellos, así que no habría problemas, la pequeña estaría en buenas manos, así como también cerca, así podría cuidar a su pequeña nieta, aunque sea de lejos, quien sabe que les depararía la vida para el futuro…
.
.
.
El tiempo había transcurrido, como el hokage había pensado la familia adopto a la bebe, nunca preguntaron por el nombre de la madre, cosa que agradecía.
Sin duda la procedencia de esa pequeña, era uno de los secretos que guardaba más celosamente, quizás aun mas que el de Naruto Uzumaki, con el cual las cosas fueron diferentes, si bien nadie sabía quiénes fueron sus padres, al menos a él lo podía ver y cuidar sin estar desde las sombras como lo hacía con la pequeña.
.
.
.
Tres años justos habían pasado cuando Tsunade pidió reunirse con el tercer hokage, necesitaba hablar con él. El acepto y se reunieron sin que nadie supiera que se encontraba ahí, entro como un comerciante que solicitaría una audiencia con el hokage, con ayuda de un henge logro pasar sin que nadie se diera cuenta que era ella se encontraba en la aldea
Al entrevistarse con él, le explico que quería saber de ella, que aquello que la obligo a alejarse de su bebe ya no existía, que lo que hizo la venia matando desde hacía tres años y que no podía dejar de pensar en ella, aun cuando lo hubiera hecho por su bien.
Con mucho dolor el hokage, le explico que era tarde para eso, la niña había sido adoptada por una pareja, la querían mucho, la trataban como si de verdad fuera su hija, la niña era feliz, no sabía nada de ella, ni aquella pareja sabia que ella era la madre, tal y como lo pidió.
Le hizo ver, que no sería justo para la niña lo que hacía, ni para esa pareja que le habían dado su amor, mientras que ella la había abandonado, tenía que entender que la niña estaba bien, y para que no indagara quien podría ser su hija e hiciera una tontería, le mintió, le dijo que la pareja se habían cambiado de aldea llevándose a la niña con ellos, que ellos ya no Vivian ahí, eso había pasado justo después del ataque del kyubi a la aldea.
Que tenía que aprender a vivir con las consecuencias de sus decisiones, y esa por más dolorosa que fuera, era con lo que tenía que cargar.
Destrozada, salió de la torre, quería estar un momento con sus penas, con su carga autoimpuesta, pues ella misma era la culpable de su dolor, es cierto no era posible que por buscar que su hija no padeciera de nada, ella la hubiera abandonado, quizás lo mejor hubiera sido quedarse con ella, aunque eso significara que ella corriera peligro siempre, en verdad ella lo único que quería era que ella no sufriera como ella lo hizo y ahora después de tres años de luchar y buscar un mejor mundo para su hija volvía, se daba cuenta que ella no era nadie para arrebatarle lo único que había conocido, no era justo.
Llego hasta un parque vio a niños jugando junto a sus madres, los veía correr, columpiarse, siendo impulsados por sus madres, otros tantos bajando por la resbaladilla, había dos niños de cabello negro, uno más grande que el otro, el pequeño tendría unos tres años, mientras que el mayor alrededor de unos once o doce, el pequeño corría y le gritaba a su hermano que jugaran juntos, el mayor sonreía y jugaba con el cómo se lo pedía.
En otro lado del parque había un niño gritando y corriendo de uno a otro juego, era un pequeño rubio, lo vio por varios minutos y se dio cuenta que el pequeño no se cansaba, siguió viajando su mirada, hasta una pequeña niña, le llamo la atención que estaba de cuclillas entre un árbol y un arbusto, parecía como si estuviera escondida, se acerco un poco a ella y vio que estaba toda sucia, al acercarse pudo notar que la pequeña estaba llorando, por su rostro lleno de tierra lagrimas lo corrían, estando más cerca noto algo peculiar en la niña, al parecer debajo de esa tierra había un cabello rosado, ahora algo sucio, la vio ahí llorando, cubriendo con su manita una de sus rodillas, se agacho hasta quedar a su altura.
-hola! Porque lloras? – le dijo, la niña dio un respingo, esperaba nadie se diera cuenta de
-…poque unos niños feos se leían de mí, me empujalon y-y me tilalon… y…y - le costaba seguir hablando a la pequeña, las lagrimas volvían a correr en su rostro, la rubia entendió
-vamos ya no llores – le decía mientras acariciaba sus cabellitos intentando peinarlos
-dicen que toy fea, poque poque mi tabello es losa – decía la pequeña entre sus gimoteos
-claro no eres fea, yo creo que eres muy bonita
-¿si? – le pregunto la pequeña, a lo que la rubia asintió con una sonrisa, la pequeña al ver esto también sonrió.
A Tsunade se le estrujo el corazón, pensando en su hija.
-claro que si, eres la niña más bonita que he visto en mi vida, y eres más bonita cuando sonríes y no lloras – le decía mientras sacaba un pañuelo de sus ropas y comenzaba secar sus lagrimas y limpiar la tierra de su carita – ya no llores, porque no vas a jugar, hay muchos niños de tu edad, porque no juegas con ellos
-me lele… - le dijo la niña cuando doblo su piernita para poder ponerse de pie, en un principio no entendió bien – lele - volvió a repetir la niña cubriendo ahora su piernita.
La mujer recordó que cuando se acerco a ella se cubría con sus manitas, de seguro se lastimo cuando esos niños la tiraron.
-sabes yo puedo hacer que te deje de doler – le dijo ala pequeña y espero a ver qué reacción tenia, la pequeña la miro curiosa
-eles buja? – pregunto ahora algo temerosa la pequeña, pues recordaba los cuentos que le narraba su mama antes de dormir, donde había brujas malas, aunque esa mujer no le parecía mala, al contrario le parecía buena, se sentía bien con ella.
-jijiji… no, soy doctora
-dotora?
-si – dijo mientras asentía
-oh! – la pequeña había abierto mucho sus ojitos y su boca – que es una dotora? – pregunto ahora
-un doctor es una persona que ayuda a alguien cuando está enfermo o lastimado como tu – le dijo con una sonrisa
-y me vas a yudal? – la mujer solo asintió – como? – la pequeña tenia curiosidad en su vida, había tratado con alguien si.
-a las niñas bonitas como tú, con un beso – le dijo con una sonrisa.
-con solo un beso? – pregunto aun más curiosa la pequeña.
-si mira… - le dijo mientras apartaba las manitas de la pequeña de su rodilla y bajaba su cabeza hasta que sus labios lo cuales mientras bajaban comenzaron a brillas de un color verde claro
-jijiji siento coquillas – expreso la pequeña cuando los labios de la mayor se posaron sobre su herida.
La mayor se separa, mientras sus labios dejaban de emanar chakra.
-aun te duele? – le pregunto cuándo se reincorporo.
La pequeña bajo su verde mirada su piernita, la vio con curiosidad y comenzó a picar tocar con sus deditos donde antes estaba la herida, ahora ya no había nada.
Tsunade tan solo la miraba y una sonrisa salió de sus labios, la pequeña levanto la mirada asombrada por lo que había pasado en su piernita, la miro y una gran sonrisa adorno su rostro.
-eles muy monita – le dijo la pequeña llamando su atención, lo siguiente que sintio fue un pequeño cuerpecito pegado al de ella y unos bracitos intentando rodearla.
Un gran calor la inundo, se sentía tan bien con ese abrazo, si antes se sentía mal, todos aquellos sentimientos eran borrados por esos pequeños bracitos que la tenían sujeta, no pudo más que corresponder al abrazo de la pequeña, esa acción llevaba tantos sentimientos reprimidos por tres años sin abrazar a su hija, en ese momento pensó que esa pequeña era su niña, así que todo lo que sentía lo imprimió en esa pequeña muestra de afecto.
Después de un rato de estar así, ya que ninguna de las dos se quería separar, no les quedo de otra más que separarse, cuando lo hicieron, ambas se vieron y sonrieron.
-cerezo! – se escucho gritar a lo lejos
-oh es mi mami
-vamos te debe de estar buscando, ve con ella – la pequeña asintió y se puso de pie sacudiendo sus ropitas – cuídate mucho ya no llores, eres muy bonita para que llores ¿si? –le dijo mientras le ayudaba a quitarse un poco de tierra, sin borrar en ningún momento sus sonrisa.
La pequeña asintió en respuesta, mientras salía de su escondite para ir a donde estaba quien la llamaba.
La mujer aun sonreía, después de haberse encontrado con esa pequeña se sentía mejor, estaba por ponerse de pie cuando sintió nuevamente unos bracitos apresándola y unos pequeños labios sobre su mejilla depositar un tierno beso, por un instante devolvió el abrazo, sus ojos comenzaban a nublarse, así que soltó a la niña
-anda ve o asustaras a mama, cuídate mucho – le dijo mientras se separaba de ella y le daba un beso en su frente, la pequeña sonrió y asintió, saliendo corriendo hacia donde una mujer la seguía llamando.
En cuanto la niña salió de su campo de visión (o de lo poco que podía ver en esos momentos) las lágrimas comenzaron a salir, no sabía porque, solo salían, y ella las dejo fluir, mientras desaparecía de ese parque.
Lo mejor era olvidar y seguir con su vida, ya que si la vida así lo quería, su hija y ella se volverían a encontrar algún día, mientras tanto recordaría ese pequeño momento con esa pequeña, que la hacía guardar las esperanzas de volver a ver a su pequeña.
Con la esperanza en su corazón salió de Konoha, a recorrer caminos, esperando en uno de ellos encontrara a su hija, mientras llegaba el tiempo de volver a su aldea natal, quizás ya con su hija, quien sabe que le depararía la vida.
Nunca le dijo a Shizune que había tenido esa reunión, ni lo que había pasado, solo le dijo que tenía que resolver algunos asuntos, que la esperara en esa aldea, que para la noche volvería, y así lo había cumplido.
.
.
.
Pasaron varios años sin volver a su aldea natal, pero ni un solo día en el que no recordara su hija y a la pequeña peli rosa que conociera en el parque.
Cuando volvió a Konoha, la situación que enfrentaba era muy difícil, así como sus esperanzas de volver a saber de su hija, pues con la muerte de su sensei, también se iba el secreto su hija y sus esperanzas de encontrarla.
Sin embargo la vida le había preparado una sorpresa, pues la pequeña niña peli rosada que conociera en el parque, resulto ser una kunoichi.
Poco después supo y vivió lo que padeció con su equipo, hasta el día que llego a ella con una determinación que le recordó a ella mismas y a su amado Dan, lo cual la sorprendió, le pidió ser entrenada, algo en su interior la impulso a aceptar, y así ella se convirtió en su discípula, y no cualquiera la mejor, pero la vida tenia más sorpresas escondidas detrás de esos ojos verdes y eso cabello rosado, sorpresas que había revelado no hacía mucho tiempo.
.
.
.
Por la mente de Tsunade paso todo lo que había vivido, lo mucho que había extrañado todos esos años a su hija, todo lo arrepentida que estaba.
Recordó los problemas que habían surgido con Shizune cuando se entero que le había mentido por tantos años, la desilusión pintada en su rostro, le dolió pero sabía que lo merecía, sin embargo la perdono y no solo eso, le propuso no detenerse hasta que la encontraran, sabían que en algún lugar el tercero debió de haber guardado algo que las ayudara a encontrar a esa pequeña que no conocían.
Irónico que estuviera tan cerca la persona a la que buscaban, habían tardad años en llegar hasta ella, pues con el ataque del kyubi se perdieron archivos que pensó el tercero reemplazo, sin embargo, cuando Orochimaru ataco la aldea años atrás se perdió mucha información que se guardaba y ni hablar de cuando Pein había prácticamente destruido la aldea, así que sus posibilidades eran pocas, pero sus esperanzas para ese momento eran infinitas.
Esas esperanzas las hicieron perseverar hasta que un día y de una forma muy tonta e inesperada una investigación de Sakura realizaba, y que tuvo que dejar a manos de unos médicos del hospital junto con un accidente cometido los habían llevado a mezclar la sangre de Tsunade con la de Sakura al analizarla encontraron aspectos muy peculiares, demasiado, así que sin más Shizune relevo a quien realizaba la investigación haciéndose cargo personalmente, mientras Tsunade por si misma fue hasta a los archivos, todo, cualquier cosa que les pudiera ayudar, debía de haber algo, algo que les ayudara.
.
.
.
La sorpresa llego cuando encontraron algo en los archivos personales de la familia Sarutobi, a los cuales tuvieron acceso gracias a Konohamaru y Kurenai, quienes les dieron esa oportunidad, ahí, encontró una especie de bitácora que le perteneció a su sensei, que llevo durante el tiempo que fue el tercer hokage, en realidad fue difícil llegar hasta el libro que contendría la época en la que naciera la niña, sin embargo después de mucho buscar lo encontró, encontró la bitácora donde estaba tal información, donde ese secreto se escondía.
Ese día cuando los resultados del ADN practicado a una muestra de sangre de Sakura y una de Tsunade, junto con la bitácora del tercer hokage, Shizune y Tsunade se fueron a la mansión Senju, tomaron todo el sake que pudieron brindando por haberla encontrado y lloraron, lloraron tanto porque por fin habían recobrado una parte importante de sus vidas, una que quizás Tsunade no merecía recuperar, pues la había perdido por su propia culpa, sin embargo la vida le dio una segunda oportunidad, segunda oportunidad que no perdería, la aprovecharía, y para Shizune, era el ya no sentir ese vacío, aunque aun estaba el dolor de no haber crecido con ella, aunque la hacía feliz saber que desde hacia tiempo la quería como a una hermana, y desde ese momento y con mayor razón la cuidaría y vería mas por ella.
Ambas mujeres estaban ebrias de felicidad, una incomparable, ahora solo hacía falta el esperar que regresara de su misión como embajadora en el mundo shinobi, había corrido la cuenta regresiva para poder verla.
.
.
.
Y ahora estaba ahí Tsunade temblando por el temor de perderla y que quizás ahora no hubiera forma de recuperarla.
Sus sentimientos la dominaban como no debía de pasar, pero como era posible que la perdiera por su culpa, la recuperaría, la tuvieron tan cerca por tanto tiempo sin saber quién era, sufriendo por su ausencia y la incertidumbre, para después casi perderla nuevamente, sin embargo se había salvado, gracias a Gai y su equipo, sobre todo al Hyuga, se había salvado, para después pasara por todo lo de sus piernas, ver sus sufrimiento sin que nada de lo que hicieran la ayudara y ahora, ahora la perdía nuevamente, no era posible… no… no era posible que la vida se ensañara con ellas de esa forma.
.
.
.
.
.
Sé que esto no era exactamente lo que esperaban, de hecho se puede decir que es un capitulo de chocolate como le dicen en México, sin embargo esto ayudaría a entender algunas cosas, y en gran medida esta parte influirá en el futuro de la historia.
También se que tarde casi dos semanas en publicar el capitulo, sin embargo he sufrido de algunos bloqueos que me han limitado para poder actualizar tal y como lo había informado, en verdad lamento el retraso, espero esa racha termine pronto.
Espero sea de su agrado y como dije no caiga de su gracia el hecho de haberme debrayado con el hecho de ser Tsunade la madre de Sakura, pero bueno desde un principio trate de dar a entender que había algo entre ellas dos, y pues esto es ese algo.
Para el siguiente capítulo retomare el curso de la historia espero les guste.
Muchas gracias a melilove, jesica-haruzuchia y hatake-katia por sus comentarios, y también muchas gracias a todos aquellos que leen la historia, así como a quienes la agregaron a sus favoritos, muchas gracias a todos(as)!
Nos leemos pronto!
Ciao!
