Kya! Cuatro nuevos lectores!! Aqui está la conti. Sorry por las faltas de ortografía, pero mi laptop está castigada, y estoy en la super jodida y antigua compu de mi hermano. ¡Usando un mouse de verdad! Me siento como en un museo, neta. Hace siglos que no uso una compu convencional. En fin. Aaqui está la conti, que... bueno, empieza a desviarse un poco del plan original, y es que, ¡simplemente los nuevos personajes actúan por su cuenta! En fin, aqui los dejo. Por cierto que un poco, es solo un poco y me dio casi tres mil palabras que no hubieran salido con el plan original :P

OK, esta es la nueva versión del capítulo 14, con mejor gramática y le agregué algo de texto. Me gusta mucho :P


Disclaimer: ¡Me vengo cansando de mencionar que no me pertenecen! ¡Si esta Hinata y este Sasuke son más míos que de Masashi T.T!


Your embrace

Capítulo 14

Incluso yo me sorprendí a mi mismo cuando, tras volver a mi posición anterior y declarar nuevamente que las mujeres simplemente son problemáticas me detuve por tercera vez en la semana frente a casa de Hinata. No, no casa de Hinata, sino la mansión de los Hyuuga. El Hyuuga de la entrada me dedico una mirada glacial, que no era necesaria para que yo decidiese alejarme, y no pude evitar sentirme aliviado de que el idiota de Naruto se haya largado a Suna con Jiraiya a visitar a su amigo del alma, Gaara Sabaku. Prácticamente puedo oír el eco de sus risas en el automóvil. Sin Naruto y sin Hinata, descubrí que llevar el convertible no es tan divertido. Y es que nada para iniciar el día como la risa alegre de Hinata ante las caras del idiota de Uzumaki.

La escuela no ha cambiado demasiado, a pesar de todo. Sin importar la pelea de antes de Navidad, Sakura, y por lo tanto Ino, se siguen sentando conmigo en el almuerzo, los chicos nuevos de todos los grados se pasean como si la escuela les perteneciese y ni Hinata ni su fiel perro de compañía, Kiba han aparecido por la escuela. No que me importe, por supuesto. Llego a la escuela ligeramente tarde, cortesía de los casi cinco minutos que estuve fuera de la mansión Hyuuga como un idiota.

El ligero atraso, sin embargo, no tuvo mayor consecuencia, pues la primera clase es la de Iruka y la única manera de ser reñido es llamarse Naruto Uzumaki, lo que tiene como consecuencia una de las clases más ruidosas del día. Saludo sin ganas a algunos de los idiotas de mis clases, Tenten, Lee, que han sido reorganizadas debido al inicio del nuevo semestre. Entre los idiotas que están este año en mi grupo se incluyen unos cuantos idiotas cuyo nombre no conozco, incluyendo a un sujeto de cabello azul, una nueva fangirl pelirroja y un idiota enorme de cabello castaño rojizo, Shikamaru Nara y Chouji Akimichi.

Después de la clase de Matemáticas con el novio de Kakashi tuvimos literatura con Kurenai (la maestra favorita de Hinata), educación física con Maito Gai y química con Anko. Salimos a receso, donde comí en relativa paz, si no tomas en cuenta los chillidos de mis banshees acompañantes. Sakura anuncia que extraña a Kiba e Ino extraña a Naruto, y juntas se dedican a su tema mientras yo me siento completamente aburrido. Y esto es todos los días.

Ya es viernes y para hacer más corta y simple la semana, no se puede dejar de mencionar que las cosas simplemente se están poniendo más que ridículas. Siete clases al día, de las que no suelo saber lo que sucede más que en dos, y la cantidad de chicas con cabello negro y flequillo que parecen aumentar por segundo, todos los idiotas que traen el mismo corte que Inuzuka, y ni hablar de la cantidad de Hyuugas en los pasillos, haciendo parecer que toda la familia asiste a esta escuela.

Por supuesto, Neji desde el salón C se ocupa de recordarme que es mi culpa, y solo mía la repentina desaparición de su prima, y yo no tengo la culpa de absolutamente nada. Y su hermana, Hanabi, en Kinder Garden (primero de secundaria) me dedica una linda mirada fraternal cada que cruzamos caminos (muy seguido últimamente). Que Hinata sea tonta, ridícula y cobarde no es mi problema, así que ya estuvo bueno con las miraditas, ¿no? Es como si esperasen que sea yo quien se arrastre a casa de los Inuzuka de nuevo a pedir perdón, para volverla a escuchar decir como no quiere ni que me le acerque. No me voy a convertir en el pequeño esclavo de una niña tonta y tartamuda como ella.

-Hola Sasuke-kun-saluda una voz aguda, casi como la de Sakura, pero más suave. Más al estilo voz de mujer tonta y menos al estilo silbato.

La miro de reojo, la chica nueva, cabello rojo y dos acompañantes enfadosos. ¿Por qué soy yo quien tiene que encargarse de la locas recién ingresadas?

-Hn-saludo sin entusiasmo de regreso, a falta de conocer su nombre. Y del interés para conocerlo. ¿Existe alguna posibilidad de que note mi falta de interés y se retire?

-Parece ser que somos vecinos de casillero-dice ella, su voz no demasiado melosa.

Al final decido alzar la mirada y enfrentarme con la cara de la persona con la que intento no hablar y me encuentro con pupilentes rojos, lentes estilizados negros, cabello furiosamente rojo y una sonrisa llena de esa crema que usan las mujeres en los labios para que 'parezcan' húmedos.

-Eso parece- contesto por fin, imaginándome la mueca en el rostro de Hinata con mi respuesta. No es mi culpa no ser el rey de la socialización.

-Mi nombre es Karin, por cierto. Y no puede dejar de notar que estamos en el mismo curso-dice ella.

Por supuesto que no pudo evitar notarlo. Así son las mujeres, locas. Llegan a un lugar y es lo primero que buscan: una presa. Es como si en lugar de ser una pelirroja de diecisiete años entrando a un salón de clases fuera un leopardo llegando al vertedero. Es solo mi mala suerte que la mayoría de las leopardas/psicóticas/chicas decidan cazarme a mí.

-Hn.

Ella continua con su perorata mientras yo avanzo por el pasillo. Es increíble que en menos de tres pasillos caminando hasta la clase me haya enterado desde su color favorito que es el azul rey hasta el último tono en que tiño su exótica cabellera, naranja con luces verdes. Y nunca me hubiera imaginado que tan diferente pueda ser el sabor del té de hierbabuena comparado con el de limón. O que el café negro sabe diferente con leche que con Nescafé. Tengo la vaga impresión de que sé mucho más de ella en estos minutos que de Hinata en casi seis meses de relación. Y es que parece ser que Karin va un poco del tipo Sakura, no importa que contestes mientras la dejes hablar todo lo que ella quiera.

Es definitivamente un pro el haya ya pasado tiempo sin tener que escuchar Sakura intentando hacerme saber exactamente qué tipo de aderezo le puso a su ensalada de jitomate en la mañana, lo cual no deja de ser un alivio. Soy una de esas personas cuya opinión es que hay cosas con las que simplemente no se juega, y el jitomate es una de ellas. Al menos Hinata sabe eso. No hace raros experimentos con la comida que es buena sin necesidad de experimentos. No que me interese lo que hace o deja de hacer Hinata. Llego al salón de mi clase favorita (por supuesto) que es Física, aun acompañado de la banshee pelirroja, y con la esperanza de deshacerme de ella, solo para encontrarme con que la banshee tiene amigos. El señor pescadito de agua tibia con el cabello azul aguamarina. ¿Qué onda con estos dos sujetos y su afición a teñirse el cabello de colores?

-¿Quién es este?-pregunta no muy educadamente.

El sujeto del cabello azul se me queda mirando, su semblante enojado, y no es que tenga miedo (en realidad debe ser al revés, ¿o es que este sujeto no está enterado de quien es Uchiha Sasuke?), pero para evitar conflictos me siento tras él, con el otro acompañante/amigo de la banshee, un enorme sujeto de cabello castaño claro que no parece estar teñido. Al menos un sujeto no extraño, y es que un poco de normalidad nunca va mal. Tampoco quiero sentarme con la chica, y es que.... ¿Para qué arriesgar una nueva fangirl? Crédito a quien crédito corresponde, y la chica no se ha portado muy sospechosa por el momento. Pero es mejor apostar por lo seguro.

-Modales Suiguetsu. Y él es Sasuke-kun- dice ella en una manera en que me recuerda a Sakura no hace mucho tiempo. Unos años, quizá- Y ellos son Suiguetsu y Jyuugo.

Señala al sujeto de cabello azul, Suiguetsu, primero. Él sonríe forzadamente, mostrando una hilera de dientes que asemejan colmillos de tiburón y lanzando puñales con la mirada a Karin, la pelirroja. Jyuugo en cambio, (el sujeto me empieza a agradar, de veras) solo asiente con la cabeza, en señal de reconocimiento.

-Sasuke-san-dice.

Lo que yo pienso es que esto es culpa de Kakashi. Si el idiota se dedicara a llegar a tiempo a clases, entonces no habría tiempo para que yo socializase con los sujetos más extraños del colegio. Sujetos que normalmente tienen colores de cabello poco creíbles (ahem, azul, rojo intenso, rosa, rubio platino) y colores de ojos aun menos creíbles (azul turquesa, morado, rojo, verde esmeralda). Sujetos que viven discutiendo por estupideces con voces estúpidas que son demasiado altas para ser nos ser estúpidas. Y lo peor... ¿Qué tan patético es que yo, amante del silencio, me encuentre tan cómodo en esta situación?

-Siento llegar tarde, pero me perdí en los caminos de la vida mientras...

Empezamos a ver vectores tras una complicada mentira/excusa que incluía una viejita minusválida, un gato atigrado y una multa de tránsito, todo dentro de los territorios de la escuela y en solo diez minutos. Por primera vez desde el lunes, me las ingenio para prestar la atención suficiente como para completar todos los ejercicios, y parece ser que mi mente al fin se está librando de la molesta presencia de cierta niña tonta de ojos blancos, ahora concentrándose gracias a las discusiones en 'voz baja' de Karin y Suiguetsu.

Salgo de la clase al fin relajado, ignorando a propósito las sonrisas enamoradas de Ino y Sakura que me esperan en la entrada tras oír las palabras 'Kiba' y 'Naruto' salir de sus labios. ¿Oir hablar de los idiotas de los que tanto trabajo cuesta librarse? No, gracias.

-¡Sasuke-kun!-grita la voz que no es de silbato pero no es del todo agradable perteneciente a la chica llamada Karin, y yo me giro, encontrándome con su rostro mucho más cerca de lo que me esperaba.

Ella retrocede de inmediato, un sonrojo que hace juego con su cabello presente en sus facciones, e irónicamente, lo único que puedo pensar es que solo a Hinata debería dársele autorización para sonrojarse asi por las razones más estúpidas, y es que esa.. actitud que se ve tan adorable a ella hace a ver a otras como unas idiotas. Sin tardarse demasiado llegan tras ella Suiguetsu con una cara de fastidio y Jyuugo con una expresión que me hace pensar en Itachi. Calmada y desinteresada, pero no hostil.

-Etto... vamos a ir al cine mañana y nos...-golpe de Suiguetsu-... bueno me preguntaba si querrías ir con nosotros.

-¿Ellos-señalé a sus amigos- están de acuerdo?

Jyuugo asintió seguido de Suiguetsu, quien, no puedo evitar observar tiene una sospechosa mueca de dolor en los labios. Karin solo sonríe, mostrando una hilera de pequeños dientes blancos y dos colmillos puntiagudos como los vampiros. Parece notar que los observo, porque los muestra un poco más.

-¿Te gustan? Mi padre es dentista, y puede hacerlos en cualquier forma. Me encantan-comenta ella, presumiéndolos más con una nueva sonrisa.

-¿También los tuyos, azul?-preguntó yo, intentando desviar el tema de ella antes de verme obligado a conocer la diferencia entre cada bebida del mundo.

-Sí. Y mi nombre es Suiguetsu.

-¿Irás?-pregunta Karin, aun sonriente. Yo intento pretender que no sé de que habla, pero, sorprendentemente, me sorprende con 'las manos en la masa', lo que es lo mismo que mintiendo. O simplemente no capta mi intención, porque se completa ella misma- ¿Al cine?

-De acuerdo-decido yo-. Pero sin trucos y yo elijo a cual cine ir.

Sin trucos. Trucos. Es decir, trucos como los míos, en los que me encargo de que nadie más llegue y logro que parezca una cita. ¿Cómo me deja eso a mí? ¿Como el fanboy personal de Hinata Hyuuga? Qué Tontería. Intercambiamos números y elegimos el horario, quedando para el sábado, mañana, a las seis. Los dejo solos, me subo al carro, arranco y llego a mi casa aburrido de nuevo, entrando a mi cuarto y dispuestoa tomar una siesta, decidiendo echarme en la cama. Es increíble que la muy cínica de Hinata incluso haya cambiado las sabanas al día siguiente de lo que pasó.

Era año nuevo. Era tiempo de cambiar las sábanas sucias, de poner nuevas. Tiempo de cambiarlo todo. Era año nuevo. Nuevos comienzos y todo ese rollo. Y sin embargo…

Te amo.

Maldita mentirosa. Quedé como el peor de los idiotas, ¿o no? Preparando su desayuno, trayéndole azúcar, comprándole sus rollos de canela, llevándola al cine, dándole regalos tontos, escondiéndome en los pinches armarios de limpieza. TODO este puto tiempo, para nada. ¿Y ella? ¿En que estaba pensando? ¿Se estaba riendo? En un rincón de mi mente, está su rostro con su piel lisa y suave, sus blancos ojos riéndose de mí, como sus labios, y sus cabellos cayendo en su rostro, moviéndose a un ritmo, a cualquiera, como un hermoso retrato de la medusa de la mitología griega antes de ser maldita por Atenea.

N... no me toques... por favor, no... ¡Aléjate! No... no me toques.

Tiene que ser una broma.... Después de esa noche, ¿no me toques? Tiene que ser una puta broma. Y aun así, burlándose de mí, con el rostro lleno de carcajadas, aun así, la quiero ver. Como un idiota, quiero rogarle, quiero que me diga que pasa, que diga... algo.

-Hinata... ¿De qué estás hablando?

¿Qué demonios estaba mal con ella? Nuca le he hecho nada malo. Nunca he intentado lastimarla. Y ahí está ella, mal escondida tras un buró, ¡tras un buró! Los ojos dilatados de terror, los brazos sobre ella misma, como protegiéndose. Protegiéndose de mí. ¿De mi?

Dejo las cosas en el sofá a lado de mi cama, el uniforme en el closet, aun limpio y saco ropa cómoda para la casa. Tras ponérmelo me tiro en el sofá de la sala, encendiendo el televisor y tomando el remoto, buscando algo que ver. Algo interesante, algo que no me recuerde a Hinata. No anime, no comedias, no romances, no películas de acción, no documentales...

-O... Onegai... ya no más...

-¿Qué demonios?

-¡Hey! ¡Déjala en paz Uchiha!

-¡¿Hinata?! ¿Qué es lo que quieres?

Ella no respondió nada coherente, se quedó ahí, en su rincón, llorando y suplicando, y llamando a Hana Inuzuka. Lo más tonto de todo es que no me quería ir. Quería acercarme, abrazarla, preguntarle que estaba mal. Tenía que ser una broma. Una mentira, una trampa. Quería que Hinata se pusiera de pie y gritara '¡Busted!' como tantas veces ha hecho, muriéndose de risa con carcajadas que son como campanas. Que se riera y me besara, sonrojándose, y escondiera su sonrojo en mi pecho. Que me mirara a los ojos... que se acercara… que hiciera… algo.

Te amo.

Camine hasta estar a su lado, y me agache hasta quedar a su altura. Tome su barbilla con mis manos y dirigí su mirada hasta hacerla encontrarse con mis ojos, pero ahí no había nada. Nada. No había ni siquiera tiempo de buscar algo, porque ella cerró los ojos de inmediato, las lágrimas escapándose aun así, como ríos, como cascadas, como perlas.

-¡Aléjate de ella Uchiha!

-Kiba, déjalo. No le va a hacer nada...

Entre los sollozos de Hinata, la discusión entre Sakura y Kiba y las mediaciones de Naruto, mi esperanza y mi propia rabia contra esa esperanza no había espacio para pensar nada. Nada más que dos palabras que no quería que fuesen mentira y mi propia estupidez. Porque... después de todo... ¿por qué sigo siendo yo el villano? Si aquí soy yo la víctima, ¿por qué tiene ella el papel de buena?

-Olvídalo Hinata. Por mi aviéntate de un acantilado y veras si me importa. Vámonos Naruto.

Yo también te amo, Hinata.

Ella ni si quiera levantó la mirada, y yo no me volví para ver si lo hacía. Salí de ese cuarto de esa casa y aceleré hasta la mía. Empaqué sus cosas con una rabia que Naruto no pudo contener con sus gritos, y cuando volví a casa de Kiba lo hice a pie, tan furioso que casi corría, en un torrente de nieve que no dejaba pasar a los carros. Naruto me siguió hasta casa de Kiba, donde se quedo después de que deje las cosas en la puerta.

-Hinata ocupa ir a un ginecólogo-ordene, calmado al fin, a Kiba-. Y tiene que ser hoy. Mándame la cuenta.

Kiba se soltó a gritar de nuevo, pero ni sus gritos, ni los de Naruto podían alcanzarme en una tormenta de nieve que dejo una capa casi quince pulgadas una vez que terminó de desquitarse con el mundo.

No es que las cosas sean sencillas, es solo que no deberían ser tan complicadas. La gente no debería de tener que preocuparse de las cosas que teme, las que deja de temer o de los problemas de autoestima de la que pudo, debió ser su novia. O que lo fue por un aproximado de tres días y salió después corriendo sin decir nada, en un remolino de lágrimas, confusión y cobardía que ya no sé s fue suya o mía. Eso es lo que estoy pensando mientras manejo hasta el centro comercial, al centro comercial que yo elegí, uno donde nunca estuve con Hinata, donde no hay recuerdos. Es lo que pensaba y lo sigo pensando cuando estaciono el convertible, cuando bajo de él y cuando llego a la plaza para encontrarme con una mata de cabello azul llamada Suiguetsu.

-Siempre es lo mismo con ella-dice él a modo de saludo.

-Hn-digo yo a modo de saludo, ignorando la voz de soprano en mi conciencia.

Siempre tan original, Sasuke.

-Yo llego siempre temprano, y como es Jyuugo el que pasa por ella, llegan tardísimo. Ella siempre ha sido así. Impuntual hasta el día de su muerte.

-Hn-repito, y aun intento ignorar la voz de…

¿No conoces otra expresión?

-Pensé que hoy iba a ser diferente, ya sabes, como vienes tú. Karin siempre actúa extraño cuando hay… extraños.

-¿Eso te molesta?-pregunto, alzando una ceja.

Eso está mejor, Mr. Hielo.

Al menos no hemos llegado al punto en el que él me habla de los condimentos que le gusta agregar al ramen.

-Me molestan los cambios. Ya sabes, si las cosas van bien. ¿Por qué tienen que cambiar? Eso es lo bueno de Karin. Es enojona, gritona, ruidosa, superficial, pero siempre está ahí. Cuando de verdad la necesitas, Karin está ahí. Hay gente que desaparece. Esa no es ella.

-¿Te obligo a que te portaras civilizado conmigo?

Él se encoge de hombros, murmurando algo que sonaba como 'algo así'. Sakura hizo lo mismo con Naruto cuando nos conocimos en segundo grado. En realidad nos conocíamos desde el jardín de niños, pero empezamos a ser algo como 'amigos' en el tercer grado'. Más que amigos, nos forzaron a formar equipos de tres para un trabajo escolar. Recuerdo que ni si quiera quería con ellos. Sakura era molesta, y Naruto también. Quería hacer equipo con Shino, que era y sigue siendo callado o con Shikamaru, que no era tan problemático como otros. Pero tengo mala suerte, y me toco con esos idiotas, y desde entonces, ni como quitárselos de encima.

-¿Se conocen desde hace mucho, ustedes dos, entonces?-pregunto de nuevo, cambiando el tema.

-¿Mucho? ¡¿Bromeas hermano?! Desde siempre. En teoría desde jardín de niños, pero somos vecinos desde siempre. Su mamá y la mía eran inseparables.

Suiguetsu es como Naruto. Bastan dos o tres preguntas para darle cuerda, y luego, no hay manera de pararlo.

-Mi mamá y la de Karin se conocen desde que iban en la prepa, así que no importa como lo veas, Karin y yo nos conocimos desde antes de nacer- me explica él-. Pero murieron hace nueve años en un naufragio.

Si tuviera un refresco me hubiese ahogado con él de la impresión. La historia acerca de su vida puede no ser tan aburrida como pensaba, es lo que pienso yo.

-¿Nueve años?

-Si hermano... nuestra familia entera. Suerte que no éramos demasiado importantes en la empresa Uchiha, o también hubiéramos tenido que ir yo y Karin. Desde entonces Karin y yo vivimos juntos, en casa de Jyuugo con su padrino, Orochimaru.

En mi mente hay una mujer y un hombre de cabello azul oscuro, otros dos con cabello rojo, otros con cabello castaño, todos sin nombre y sin rostro, familias enteras perdidas. Y entre la multitud, Fugaku y Mikoto Uchiha, cabello negro, ojos oscuros y una sonrisa que haría dormir a un chango. Fugaku y Mikoto… mis padres. Mis padres que murieron en el mismo naufragio hace nueve años. ¿Saben eso ellos?

-Mi familia también murió en ese accidente-suelto sin si quiera pensar en las palabras.

-Lo suponíamos. Todos los Uchiha murieron ese día, ¿no?

-Casi.

Él no respondió nada y yo decidí mejor quedarme en silencio. Eso pasó hace tantos años que ya ni si quiera pienso en eso. O al menos lo intento, porque, seamos sinceros ¿Qué cambia el que yo piense cada segundo de mi vida en ello? Mis papás y mi familia no van a volver, están muertos. Esa es la realidad y nada que pase lo cambia. Nada excepto…

-Pero Sasuke-kun. Lo que paso no fue un accidente.

Lo volteo a ver sorprendido, pero debo de haber estado escuchando cosas, porque lo único que veo es su gran sonrisa colmilluda mientras agita las manos y da la bienvenida a Karin y a Jyuugo. La primera en una diminuta falda blanca y una camisa que te harían pensar que no es invierno y el segundo en jeans y sudadera. Yo continuo fingiendo no haberlos visto, a pesar de los aspavientos de Suiguetsu, aun evaluando su rostro, sin encontrar nada, nada que indique que en verdad escuche lo que escuche y en su lugar empiezan los gritos.

-¡Sasuke-kun! Ya estamos aquí. Siento la tardanza.

Un aleteo de pestañas y una voz chillona. Es una lástima que haya perdido la postura, cuando se había estado comportando como una chica normal. Si hay algo que detesto más que a una fangirl, es una fangirl bipolar. ¿Es esta la chica que perdió a toda su familia en un día, como yo?

-Yo también estoy aquí, y también llegue temprano-comenta Suiguetsu, enfadado.

-Tú estás acostumbrado Zoey. No te hagas la víctima-comenta Karin, despreocupada.

-Tal vez la próxima vez sea yo quien llegue tarde, y entonces no te parecerá tan divertido.

-Esto no es una telenovela, ¿tienes que hacer de todo un drama?

-¡Quedamos a las seis! Son las... siete y media. ¿Te parece un drama?

-Quedamos a las seis y media.

-A las seis.

-Y media.

-Pueden pasar días igual-escucho a Jyuugo suspirar.

-Lo sé. Naruto y Sakura son igual. Ellos...-deje la frase inconclusa. ¿En realidad quiero ponerme a hablar de ellos?

-¿Tu novia?-pregunta él.

Yo tengo ganas de gritar. Decir algo acerca de cómo ni si quiera en mil años me fijaría en alguien como Sakura. Decir algo de cómo no me gustan las chicas con el cabello rosa y los ojos verdes, sino más bien las chicas de cabello negro ébano y ojos blancos como perla, pero ahora me acuerdo que no, no me gustan las chicas, porque son problemáticas. Especialmente las que tienen cabello negro y ojos blancos.

-Claro que no. Sakura es la niña de pelo rosa en el B y Naruto está de viaje, pero debe estar en el A.

-Tus amigos entonces-declara él.

-... Algo así...

Cuando la discusión por la hora en que quedamos de vernos acabó, recorrimos el centro comercial en busca del cine, donde empieza una nueva discusión acerca de qué película ver. Karin decidió que veríamos 'Un seductor irresistible', porque su actor favorito es Ashton Kutcher, y ni mis argumentos combinados con los de Suiguetsu y Jyuugo la hicieron cambiar de opinión. Compramos las cuatro entradas necesarias, para ver la película a las ocho y media y decidimos comer pizza antes de entrar, porque ninguno comió y honestamente, ya tengo hambre.

Y si, la decisión de que pizza comprar nos cuesta casi treinta minutos de discusión entre 'Meat lover's' de Suiguetsu y la 'Hawaiana' de parte de Karin. Una vez decididos por la Hawaiana, empieza la discusión por si queríamos orilla rellena de queso o no, y al final no comemos nada porque se acaba el tiempo. Compramos palomitas en la entrada para matar el hambre, unas de caramelo y unas saladas para evitar discusiones.

Salimos de la película de buen humor, los cuatro quejándonos de lo mala que fue la película, Karin agregando que Ashoton Kutcher jamás se había visto más patético y que tiene las nalgas caídas. Suiguetsu solo piensa que si mostraron casi todo el cuerpo de Anne Heche debieron haber hecho lo mismo con Margarita Levieva. Yo concuerdo con él y con Jyuugo, quien piensa que en lugar de B15 la película debería ser clasificación C. Demasiado sexo explícito para un niño de 13 o de 14, que jamás prestan atención a las clasificaciones.

Salimos del cine casi a las diez, y por sugerencia de Karin nos dirigimos a un bar-karaoke cercano, llamado 'Limbus'. Entre la mesera con el mismo corte de Hinata, Suiguetsu gritando a plena voz que detestaba el chocolate y Karin cantando en el escenario 'I'm not dead', acabamos en un estado que fue un auténtico milagro que no me haya accidentado en todo el camino desde el bar hasta el apartamento. Y solo la ayuda del vecino en poner mi número de piso me permitieron llegar sano y salvo hasta mi apartamento.

El domingo pasa en un segundo y entre la ansiedad de ver si Hinata o Inuzuka llegan a la escuela el lunes, la cruda que no se va ni con chilaquiles, ni con leche, ni con aspirinas y la quinta temporada de Dr. House me encuentro el lunes en la escuela sin si quiera pensarlo, enredado entre las carcajadas de Karin mientras se ríe de un chiste de Jyuugo.

Cuando entro al salón dejo de lado las carcajadas de Karin para encontrarme con otras. Más suaves, más tiernas, más inocentes y más musicales. Hinata Hyuuga y su sonrisa que no están conmigo, sino con otro de los nuevos. Un chico alto, cabello negro y una sonrisa más falsa que el nuevo tono de azul en el cabello de Suiguetsu.


Gracias por leer. ^^

Kya! Nuevos personajes. Entra Suiguetsu, Karin, Jyuugo, Orochimaru y otro que seguro ya saben quienes. Y también más enredos. ¡Me estoy entusiasmando! OK. Una aclaración. En el capítulo 2 mencioné que los padres de Sasuke murieron en un naufragio hace cinco años. Me equivqué. porque en realidad son nueve. Gomen. Veré si pronto puedo editar esos capítulos, que están llenos de errores gramaticales y que cambian ligeramente la trama. xD Ya alguien en los reviews me lo había sugerido... u.u

Lilamedusa