Capítulo 13: El Rescate.
En la oficina del Hokage Tsunade y Kakashi discutían como era de costumbre.
— ¡Que no!, Kakashi, has perdido la apuesta, tú mismo mandaste a Sasuke por Sakura, eres un tramposo, devuélveme mi dinero.
— ¿Estás llamando tramposo a TÚ Hokage? — Dijo el peli plateado con autoridad fingida.
— Sí claro, ahora si eres el Hokage ¿verdad?, eres un bast… — El insulto de la rubia fue interrumpido por el sonido de dos golpes secos en la puerta.
Ambos se miraron con sorpresa, eran ya alrededor de las 9:15 de la noche y nadie solía pasarse por las oficinas a menos de que fuera una emergencia.
— Adelante — Dijo el Hokage.
— Lady Ts-sunade…
— ¿Qué pasa Shizune?, estoy en medio de una discusión con "El Hokage" — Dijo en tono de fastidio y burla.
— Es que…
— Buenas noches Maestra Tsunade, Hokage-sama… — Dijo una voz reconocible posando en la puerta de la oficina.
Tsunade y Kakashi quedaron en blanco al escuchar esa voz proveniente de quien sería… — ¡Sakura! — Exclamaron los dos totalmente sorprendidos.
La peli rosa dio unos pasos más hasta acercarse hacia su maestra, podía notarse que estaba algo nerviosa.
— ¡Sakura!, ¿Acabas de llegar a la aldea?, ¡Por Dios que cosas digo!, ¡¿Cómo has estado Sakura?! — Preguntó en desespero la rubia abrazando a su ex alumna con mucha fuerza, era el momento más esperado por aquella mujer, Sakura no era su hija y mucho menos una pariente de ella pero era aún más que eso, fue su alumna y a pesar de todo le tomó mucho cariño y el hecho de que estuviera dos años fuera de la aldea la había deprimido un poco.
— Tsunade-Senju, ¡La extrañe mucho! — Dijo la kunoichi en brazos de Tsunade a punto de soltar lágrimas de felicidad.
— Ni hablar de Lady Tsunade, casi no dormía por lo preocupada que estaba, Sakura-chan — Comentó Shizune con una sonrisa.
— Kakashi-sama, aquí estoy, he cumplido con mi misión satisfactoriamente — Sonrió Sakura.
— Me alegra que haya sido así Sakura, y vaya que has crecido — Dijo Kakashi sorprendido como si de su propia hija se tratase.
— ¡Sakura!, ya no eres una niña, has cambiado mucho, te ves más fuerte y decida casi pareces como mi hija — Exclamó la ex Hokage con aires de superioridad.
Sakura rio, por supuesto, ya no era una niña, una niña que solo hacía llorar y lamentarse su poca habilidad, que todos sus compañeros vieron deprimirse, ha excepción de Naruto que en aquel tiempo había estado postrado en una cama del hospital. Esas cosas de las que lamentarse habían quedado en el pasado.
— Tsunade-sama, estoy muy feliz de estar de regreso a mi hogar, no hay nada más que quisiera ahora que ir con todos mis compañeros, a todos los he extrañado mucho y no se preocupe he estado entrenando estos dos últimos años, he perfeccionado algunas técnicas en mi tiempo libre — Dijo con una sonrisa cálida, y así es ella solo sonreía, era lo único que había hecho desde que llegó a la aldea, solo sonreír, ya nada importaba ella era Sakura Haruno una kunoichi de la Aldea de la Hoja, discípula de una legendaria Sannin, la ex Quinta Hokage, y miraría hacía el mañana con una gran sonrisa.
— Ah, Sakura escuché que aprendiste a cocinar, ¿no es así? — Preguntó Kakashi con algo de interés.
— Ah… sí por supuesto — La oji Jade respondió algo apenada y confundida.
— Oh… Entonces ¿no te molestaría traerme el almuerzo a diario, ya que como Hokage no tengo mucho tiempo para ir a comprar el mío. — Dijo con su típica voz de desvergonzado.
Sakura quedó con ojos de plato y a la vez el ceño fruncido, ah claro, ella llegaba de una misión de dos años y ahora tenía el cargo de cocinera real del 6to Hokage, que felicidad...
—Kakashi por Dios, ¿Qué no tienes a tu novia Shizune para que te haga todo el trabajo? — Preguntó la rubia con cara de fastidio.
Shizune quedó congelada y enseguida contestó totalmente desesperada — Tsu-sunade-sama, no diga esas cosas, Kakashi es el Hokage, no haga ese tipo de bromas — el rubor se le notaba hasta el cuello, ¿Cómo escaparía de esa situación?.
El peli plateado solo rio con fuerzas, su primera carcajada en todo el día, con Tsunade solo a veces es que solía divertirse.
— Bueno, ya basta de tonterías, Sakura tengo algo importante que decirte — Dijo con el tono serio Tsunade.
Kakashi y Shizune se miraron seriamente, sabían exactamente a qué se refería Tsunade, pero estaban algo preocupados por la situación.
— ¿A-algo importante Tsunade-Senju? — Para Sakura el momento se hizo levemente incomodo, algo había pasado de lo que ella debía enterarse lo cual le tomaba por sorpresa porque momentos atrás sus compañeros no le habían comentado nada sobre algo importante.
— Pero te lo diré luego, por ahora hay algo más importante que todos deben saber, justo antes de que llegaras Sakura, estaba por hablar con Kakashi sobre algo que he estado notando últimamente. — Hizo una pausa aun con la mirada seria sobre los tres presentes. — He notado que la luna está más cerca de la tierra, algo fuera de lo habitual.
En el momento tocan la puerta muy fuerte.
Kakashi suspiró —Adelante.
— Buenas noches, Sakura-chan, lamento haberte dejado sola, tuve que ir corriendo a casa a hacer algo.
— No te preocupes Naruto-kun — Dijo sonriente.
— ¡Oígan por cierto!, quería decirles que hace unos minutos pude observar que tenemos la luna más cerca de nosotros, eso no es algo normal, ¿cierto? — Dijo con un deje de preocupación.
— Es exactamente de lo que estaba hablando con los tres, antes de que interrumpieras Naruto, pero sí, tienes razón eso no es nada normal, así que por ahora estén atentos ante cualquier anormalidad, no se distraigan, cualquier cosa podría estar pasando y nosotros no estamos prestando atención.
— Sí Tsunade-sama — Asintieron todos en excepción de Naruto que aún se encontraba analizando la situación.
— Bien ya pueden retirarse todos, Sakura ¡Bienvenida nuevamente a la Aldea! — Sonrió la rubia de felicidad.
— Gracias Tsunade-Senju, Buenas noches a todos, ¡Vamos Naruto! — Dijo Sakura bostezando, no había podido comer, así que se llevaría a arrastres al rubio para que le brindara la cena, a pesar de que este ya había comido.
Mientras con Shikamaru en la Aldea de la Arena.
Él ya llevaba todo el día en Suna, había tenido un día muy agotador pero gratificante, los del concejo habían apoyado sus proyectos estratégicos de seguridad, lo más probable es que dentro de unas semanas sus proyectos estuvieran en marcha. El pelinegro no había descansado en todo el día, así que se decidió por tomar una ducha refrescante e ir a la cama, mañana ha primera hora debía volver a Konoha.
Shikamaru suspiró con alivio — Al fin podré descansar… Me pregunto si… — Dijo pensativo ya acostado en la cama.
La rubia de la Arena, Temari observaba por la ventana de su habitación de huésped, la fría noche.
— "Algún día me gustaría quedarme a vivir aquí en Konoha, las noches son tan tranquilas… hay muchas estrellas en el cielo y la arena casi no roza mi cara" — Pensaba a la vez que soltaba suspiros, ya era hora de dormir, y si no es porque la luna estaba tan cerca no tendría esa preocupación en su pecho, pero esta noche dormiría soñando con el hombre que le robaba el aliento.
Por otro lado El ex equipo Taka rondaba por las calles de Konoha, en excepción de Juugo, al parecer tenía otras cosas "importantes que hacer".
— Oye Suigetsu…
— ¿Qué quieres? — Preguntó secamente el peli blanco quién devoraba unas croquetas de pollo.
— ¿No me das un poco? — Dijo con la cara de perrito tierno.
— ¿A ti? — La miró con cara de indiferencia y se rio burlonamente — No, ¿para qué?
— ¡Oye no te rías de mí!, es que gaste todo mi dinero y ahora no tengo con que comprar la cena.
— Pues quién te mandó a gastar el dinero, estúpida Zanahoria.
— ¡Eres un asqueroso pez, no debiste haber nacido! — Le gritó con la furia presente. Y a punto de abofetearle el rostro cuando vio a Naruto pasar con cierta peli rosa a unos metros de ellos.
— ¿Qué te pasa?, estás loca. Ve y búscate amigas. — Dijo Suigetsu, pero quedó con las palabras en la boca porque la peli roja no se limitó a prestarle atención, solo la vio alejarse de él.
Sakura y Naruto reían recordando viejos tiempo, mientras caminaban hacía el puesto de comida favorito de Sakura, las bolas de masa hervida recubiertas con jarabe.
Ambos ya estaban sentados en la mesa del puesto de comida, pero Naruto decidió ir él a tomar la orden de la comida.
— ¡Sí, estoy muriendo de extrema hambre en estos momentos! — Exclamó la peli rosa, mientras Naruto hacía el favor de pedir la orden.
— Tú eres Sakura Haruno, ¿no?.
— Esa voz…— Murmuró la oji Jade, y de inmediato volteó a ver — Oh… T-tú eres…
— Soy Karin, ex compañera de Sasuke-kun… Digo Sasuke — Dijo en tono serio. — Nos conocimos aquella vez… Cuando querías unirte a él, y te pidió que me mataras, pero solo era una trampa…
— Sí… Lo recuerdo, pero…
— No te preocupes, no vengo a hacerte ningún tipo de daño — Dijo sonriente.
— Eso no me preocupa la verdad. — Dijo la peli rosa con tono superficial. — Entonces, a ti te gusta Sasuke-kun… ¿No?. — Sakura había dejado de llorar por el tan siquiera por escuchar su nombre, pero muchas veces le costaba pensar en él o pronunciar su nombre.
— Creo que eso ya es tiempo pasado… La verdad él siempre me rechazó, pero yo solo vengo a decirte… ¡Qué más te vale que cuides de él, por qué… por qué sino te la verás conmigo!, — Decía batiendo ambos brazos de un lado a otro.
Sakura arqueó una ceja desconcertada. — Pero él ni siquiera está aquí. — Bajó la mirada.
— Claro que sí… Él… — La peli roja enseguida fue interrumpido no intencionalmente por Naruto con dos platillos de Anko en manos.
— Eh, vaya… Karin. "¿De qué me habré perdido? — Se preguntó el rubio confundido.
— Karin… ¿Quieres quedarte a cenar con nosotros? — Preguntó dulcemente la peli rosa con una sonrisa.
— ¿Qué?... ah… yo…
— No te preocupes, te daré mi platillo, después de todo yo ya había cenado — Insistió el rubio con una sonrisa también.
— ¿D-de verdad? — Preguntó moviendo su rostro avergonzada, en tiempo pasado habría pensado que estaría comiendo con el enemigo, pero ahora las cosas habían cambiado, así qué porque no intentarlo. — Esta bien — Dijo con la mirada baja y algo avergonzada.
Solo unos 10 minutos pasaron cuando Suigetsu buscaba algo preocupado a la peli roja, y se detuvo a observar en una de las ventanas de un puesto de comida, y efectivamente vio a Karin cenando con Naruto y aquella peli rosa, Eso de "¡ve y buscaste amigas!", había resultado; ahora se sentía mal por haberla tratado así, aunque ambos siempre solían pelear, pero no podía evitar sentirse mal por su actitud con la peli roja.
Un pelinegro agitado corría velozmente por entre los arbusto, así había estado desde que salió de la Isla de las Aves, no quería parar debía llegar lo más pronto posible aunque a pesar de ello, terminaría llegando la noche del día siguiente.
— "Kakashi, te mataré cuando regrese, solo me has complicado más la situación" — Pensaba y se detuvo un momento a recordar el misterioso paquete que su ex Sensei le había mandado a buscar con tanta urgencia. — "Me pregunto que debe de contener este estúpido paquete". —Lo observó bien pero el paquete tenía un sello de protección, que al parecer solo Kakashi podía abrir. — ¡Rayos, ese bastardo! — Dijo con expresión de enojo y continuó con su camino nuevamente.
En la mansión Hyuga.
Hiashi había reunido a su hermano Hizashi, a Hanabi, Hinata y a su prometido y algunos otros del concejo, todos llevaban un buen rato sentados en esa enorme mesa, esperando a que el actual líder hablara sobre los motivos de la reunión.
— Bien. Los he reunido a todos aquí para informarles que la ascensión de Hinata será mañana mismo, pro siguiente a ello el anunció del compromiso. — Lo dijo de forma directa y fría, como no si al parecer las palabras de aquel rubio lo habían logrado intimidar el punto de adelantar exageradamente el festival.
Todos quedaron sorprendidos hasta el mismo Hyoshi quién sonrió de lado. Algo planeaba y nadie se daba cuenta.
— Padre, Estoy dispuesta a aceptar mi puesto como Líder del Clan, pero no aceptaré mi compromiso con él. — Dijo la peli azul decidida.
— Entonces puedes olvidarte del ser la próxima líder del clan Hinata, debes acatar las reglas.
— En ese caso, sí para poder ser feliz tengo que abandonar mi puesto como líder… lo haré.
Todos se sorprendieron por tal comentario de la peli azul, y como no, ella siempre había rechazado el compromiso, pero abandonar el trono era algo realmente lamentable.
— ¡Cállate, Hinata!, no lo permitiré. — Dijo Hiashi levantándose de la mesa totalmente enojado.
— Señorita Hinata-san, cálmese un poco, sé que usted no desea este compromiso, pero planeo dar lo mejor de mí. — Dijo sonriente.
Hanabi solo lo observó arqueando una ceja — "Que patético sujeto".
— Señor Hiashi, lamentamos que su hija se oponga a este compromiso, usted mismo nos ha dicho que ha sido un acuerdo por lo que debe ser cumplido concretamente. Así que aceptamos su decisión de adelantar la ceremonia de ascensión de su hija mayor. Gracias por invitarnos a esta cena. Mañana debe estar listo, es el día que todos los del concejo hemos estado esperando — Decía uno de los miembros del concejo.
Todos asintieron y prosiguieron a marcharse de la mansión Hyuga, incluso Hyoshi también se había marchado, Hinata había salido corriendo y la pequeña Hanabi había ido tras ella. Quedando solo Hiashi con una lucha interna entre sus pensamientos y él.
"Hiashi… ¿Realmente piensas obligar a tu propia hija a casarse?. ¿Por qué has llegado tan lejos?, ¿Acaso has olvidado lo que sucedió cuando ibas a ser el líder del Clan?" — Pensó aturdido el Hyuga.
— Por supuesto que no lo he olvidado, pero esto es diferente, no quiero obligarla, solo quiero que sea una mujer fuerte — Se respondió.
" Entonces no quieres a tu hija tal y como es…"
— No es eso, es solo que no me gusta que sea débil.
"Tú hija ya no es nada débil comparado hace varios años atrás, toda esta situación que he montado es por otra razón, espero de verdad que no estar equivocándome, porque certeramente el futuro de este clan depende de mi última decisión como líder" — Continuó pensando.
En definitiva Hiashi guardaba un secreto del que no había podido superar del todo, y Hizashi estaba incluido en él.
Las horas continuaron pasando fugases, hasta que el amanecer abrió paso a la Luz del Sol.
Una peli rosa llevaba unas tres horas despierta, no había podido dormir en toda la noche, recuerdos de Sasuke venían a su mente, ella solo buscaba una razón por la que Sasuke podría amarla, pero al parecer ninguna se hacía presente. Además la noche de ayer sus padres no habían dejado de hacerle preguntas agotadoras como: ¿La pasaste bien?, ¿Te hicieron daño?, ¿Hija Te molestaron por tu frente?, ¿Nos extrañabas?, ¿Te enamoraste? Y esa fue la última pregunta que le habían podido formular ya que una venita de frustración se le había formado en la frente. Y lo único que había podido pensar en aquel momento fue "Sí mamá, me enamoré del mismo hombre, aquél que no he podido dejar de amar". Ganas no le habían faltado para decirlo en voz alta, pero después de todo a ellos jamás les importaron los sentimientos de ella.
Se hicieron las 11:20 del día.
— Bien, es hora de ir a trabajar. — Dijo mientras terminaba de lavar y guardar los utensilios que había utilizado para preparar el almuerzo ya que sus padres no se encontraban en casa. Tomó un bolso que tenía en la mesa y se dirigió hacía el hospital.
— Buenos días Tsunade-sama, estoy aquí para comenzar mi labor.
— Hola, Sakura, aun no puedo creer que ya estás aquí — Dijo sonriente, lo cual no es nada normal en ella.
— Gracias, Tsunade-sama. Por cierto, ¿ha visto a Shizune?
— Sí, está en la bodega de los medicamentos.
— Gracias, Vuelvo enseguida — Dijo la oji Jade con una sonrisa y se despidió.
Llegó hasta la dirección indicada y Shizune buscaba pensante algún tipo de medicamente especifico.
— ¡Hola Shizune!, ¿Qué haces?
— Oh, Sakura-chan hola, pues yo… Estoy buscando un medicamento para el Hokage, amaneció con resfriado. — Dijo con un leve sonrojo.
— Oh, y ¿ya pensaste en un té de hierbas?.
— Sí, pero no dio resultado. — Respondió y a la vez que tomó un medicamento que al parecer era el indicado.
— Shizune, creo tener lo indicado para Kakashi-sama, toma — le entregó el bolso que traía consigo.
— ¿Qué es?.
— Hervido de pollo. Apresúrate y entrégasela de inmediato antes de que se enfríe. — Dijo sonriente.
— P-pero el medicamento…
— Es mejor que dejes eso allí, apresúrate ve. — Dijo perdiendo la paciencia.
— H-hai.
Sakura se dirigió nuevamente hacía la oficina de Tsunade, mientras que Shizune se apresuró hacia la torre del Hokage, una vez ya ahí, tocó la puerta y solo podía escuchar a Kakashi estornudar cada 2 segundos. El dio la orden y ella entró nerviosa.
— Hola Shizune, ¿Logra-aste encontr-ar el me-edi-icamento? — Dijo entre cortado, por sus constantes estornudos.
— Sí-i. Hokage-sama. — Ella colocó el bolso en el escritorio y saco el tazón de sopa que Sakura le había entregado.
— ¿Qué-e eees eso? — Preguntó observando el plato confundido.
— Es un hervido de pollo, le hará bien.
— Oh — Dijo con los ojos iluminados, ya era casi medio día así que se dispuso a probar bocado del tazón.
Shizune solo lo observaba totalmente nerviosa, ella había preferido el medicamente pero Sakura sonaba tan insistente que dudaba.
— Shizune…
— ¿Eh? ¿sí? — Preguntaba muy nerviosa.
— ¿Quién hizo esta sopa?
— Bue-eno… yo…
— ¿Tú la hiciste? — Hizo una pausa — Creo que ahora sí me siento mucho mejor…
— ¿De-de verdad? — Pegunto sorprendida.
— ¡Por supuesto!, Gracias… Acabas de hacerme ver la luz.
— ¿Eh, a que se refiere Hokage-sama? — Se preocupó.
— Es un lindo detalle, sinceramente… ¿No te molestaría almorzar conmigo… desde ahora?
— ¿Co-cómo?.
— No es por el hervido, es solo que me gusta tenerte cerca.
Shizune quedó totalmente paralizada, y entonces no entendía nada, seguramente Sakura le había envenenado el platillo para que Kakashi actuara de esa forma.
— ¡Kaching! — Gritaron Tsunade y Sakura por los pasillos de la torre, para que no las escucharan. Habían estado escuchando todo tras la puerta.
— Le dije que funcionaría Tsunade-sama, Kakashi jamás se resiste a que una mujer le lleve comida. — Dijo Sakura totalmente emocionada.
— Lo sé. Esos dos tiene mucho de qué hablar — Dijo Tsunade entre risitas. — Bien, vamos ahora hay que trabajar. — Dijo con el tono de voz serio.
— sí Tsunade-sama.
Ambas se dirigieron al hospital nuevamente a comenzar con sus labores.
Y así pasaron las horas, la aldea tenía adornos muy hermosos por todas las calles, las personas sobre todo el Clan Hyuga se encontraban totalmente ocupados con los últimos preparativos del día, hoy tenía que ser el día con más historia en estos últimos años en Konoha.
— Este es el día que he estado esperando… debo usar alguna estrategia de distracción para que ella venga a mí…. — Dijo un sujeto con la sonrisa maliciosa.
Hinata se encontraba con Hanabi en su habitación, hoy era "ese gran día", y Natsu le había traído el vestido ceremonial.
— Oni-san, ¡No te preocupes! — Dijo Hanabi a su hermana para darle fuerzas.
Hinata miraba el suelo perdidamente entristecida. — Sí hermana… — Respondió.
Hanabi salió de la habitación, y la peli azul se alistaba para salir.
Un vestido negro ajustado y un velo negro era sinónimo de un traje ceremonial antiguo del Clan Hyuga, Era el que tenía que usar esta noche. Justo al salir de su habitación escuchó la voz de su hermana gritar, la peli azul se desesperó y corrió hacia donde creyó haber escuchado su voz, activó su Byakugan y aun así no pudo divisar nada.
Desesperadamente buscó a Natsu quién estaba amarrada y con la boca vendada en el cuarto de Hanabi. La desató lo más rápido que pudo.
— Señorita Hinata, un sujeto de extraño aspecto me atacó y se llevo consigo a Hanabi — Dijo Natsu asustada.
Hinata Corrió hasta la oficina del 6to a buscar apoyo para ir a rescatar a su hermana.
— Entonces, ¿Dices que Hanabi Hyuga fue secuestrada? — Dijo Tsunade sumamente sorprendida.
—Shizune reúne a Sakura, Sai, Naruto y el equipo de Hinata para comenzar con el operativo, ¡ahora! — Dijo Kakashi seriamente, pero Tsunade lo interrumpió.
— También reúne a los mejores ninjas AMBUS de nuestra aldea, que cubran todas las áreas de Konoha, ya mismo, ¡No puede haber ninguna zona desprotegida! — Gritó la rubia, y la peli negra asintió con prisa.
A los 10 minutos ya estaban Sakura, Sai, Shino, Kiba y Naruto en el oficina.
— Hinata-san, no te preocupes, encontraremos a tu hermana ¡Cueste lo que cueste! — Dijo decidido y con la expresión seria.
La oji perla, solo asentía, temía por el paradero de su hermana menor.
El equipo formado recibió todas las órdenes necesarias, Sakura había sido asignada para resguardar a los aldeanos que recibieran heridas, no se sabía lo que podía pasar. Naruto junto con Hinata, Sai, Kiba y Shino fueron asignados para explorar la aldea, Hacían fuertes explosiones, en distintas áreas y debían asegurarse de que no fuera el maleante que había secuestrado a la Hyuga menor.
Cada vez se hacía más oscuro el cielo como sinónimo de que estaba llegando la noche, y la luna se comenzaba a contemplar aún más cerca. Los aldeanos desesperados se ocultaban en sus hogares y cada ninja tenía la misión de protegerlos.
Naruto y Hinata iban volando por los cielos con uno de los pájaros animados de Sai quien también iba en uno de ellos.
— Hinata-san, no te preocupes, la vamos a encontrar. Es una promesa. — Le dijo el rubio muy seguro de sí.
Mientras con el Clan Hyuga.
— Deben localizarla a Hanabi Hyuga lo más pronto posible, la ceremonia no será cancelada bajo ninguna circunstancia — Dijo uno de los del concejo determinado.
Todos asintieron pero Hiashi estaba muy preocupado, era el peor padre del mundo, no podía proteger a sus hijas, solo les causaba sufrimiento.
En las puertas de Konoha se divisaba a Sasuke, respirando entre cortado, desde hace unos cuantos kilómetros antes de llegar a la aldea había sentido una extraña sensación, así que corrió lo más rápido que pudo hasta llegar, y su sorpresa era que Konoha estaba comenzando a ser destruida por extrañas explosiones así que se apresuró rápidamente hasta la torre del Hokage.
