Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama.

Advertencia: Relación Chico x Chico (Yaoi), Lenguaje Vulgar, Universo Alterno (AU), M-preg y Lemmon.

N/A: !Hace cuanto que no nos leemos! Lamento no haber publico antes, pero las cosas se me vinieron encima. Después de exámenes, tuve que entregar proyectos, y después de eso !Exámenes finales! Seh, todo de corrido.

El miércoles pasado presente el ultimo, así que de inmediato me puse las pilas y retome el capitulo.

Sin más por decir y esperando que les siga gustando un montón este pequeño fanfic, las dejo con el clandestino capitulo.

!Nos leemos muy pronto!

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Giro levemente el ramo entre sus manos con nerviosismo y duda, esperando en medio de la sala principal del palacio mientras se debatía internamente sobre como presentarse. Después de haber adquirido las flores en el mercado, se dirigió de seguido hacia el palacio para poder entregárselas a Eren tan frescas y hermosas como las compro, esperando con fervor que su salud estuviera mejor que la última vez que lo vio, tan frágil y débil que la culpa lo dominaba por completo. ¿Le reclamaría algo? ¿Le guardaría rencor por haberlo dejado solo?

Negó con la cabeza rápidamente al darse cuenta del rumbo en el que iban sus pensamientos, riñéndose por el hecho de haber pensado tal barbaridad sobre el castaño. Antes de que el nerviosismo lo dominara por completo, una presencia logro captar su atención, dirigiendo su mirada hacia la persona que bajaba las escaleras con gesto serio y elegante.

– Lamento haberle hecho esperar tanto – se disculpó Reiner en cuanto bajo los últimos escalerones, acercándose al rubio con gesto interesante al ver el objeto que cargaba entre sus manos – ¿Le puedo servir de algo? ¿Viene a un asunto en particular?

Reiner lo reconoció al instante; la persona que ayudaba a Eren en su proyecto.

– En realidad, solo pase aquí unos momentos para dejar esto – dijo al tiempo que alzo el ramo de flores – Me gustaría que se las entregara al príncipe Eren como muestra de apoyo para su recuperación. Es un regalo de mi parte para cuando despierte…

Reiner alzo la ceja con desconcierto: – Disculpe la interrupción pero el príncipe Eren ya despertó – comunico ante la mirada sorprendida de Farlan – Ha tomado conciencia cerca de la madrugada, así que ahora se encuentra estable y en buenas manos, a cargo del doctor del reino. Aunque claro, aún esta reposando en cama.

Un sentimiento de alivio inundo por completo el interior de Farlan, quien soltó una pequeña sonrisa al oír aquellas palabras que sin duda alegraron su día.

– En ese caso ¿Puedo ir a verlo? – pregunto casi al instante – Solo tomara unos momentos, me gustaría ver como esta.

Reiner dudo un poco ante su petición. Estaba al tanto de que en ningún momento se prohibió algún tipo de visita, sin embargo dudaba de que el príncipe Levi le diera el visto bueno a eso.

– Por favor – insistió el rubio con afán – No tardare mucho.

Suspiro en rendición antes de contestar con voz calmada: – Solo le pido que no lo agobie mucho – condiciono con seriedad – Su estado aun es delicado y no estoy seguro de si el príncipe Levi permite que aun mantenga visitas.

– Entiendo – acepto de inmediato.

El rubio asintió con satisfacción, girando sobre sus talones para volver a tomar el camino por donde vino: – Por aquí.

Farlan no dudo ni un segundo en seguirle el paso, sintiendo como un pequeño sentimiento de emoción se alojaba en su pecho. Reiner lo guio hasta el segundo piso para después, tomar el pasillo que conducía a las habitaciones principales, siendo solo dos las únicas ocupadas de entre las seis que existían. Farlan dedujo cual era la que le pertenecía al príncipe al dirigirse hacia la puerta del fondo, la más grande y la más ostentosa a la vista, con diseños que seguro habían costado una buena suma de dinero.

– ¿Gusta que lo presente? – pregunto Reiner de manera cortes, girándose hacia él antes de cruzar el umbral de la puerta.

– No es necesario, yo puedo entrar solo – negó un par de veces con amabilidad.

El rubio asintió y se hizo a un lado para que Farlan pudiera ingresar sin problemas. Tal vez era su imaginación, pero veía al visitante con un semblante algo inusual, como si se encontrara emocionado. Aun a pesar de todo, Reiner no comento nada al respecto.

Farlan respiro hondo antes de dirigir sus nudillos a la puerta frente a él, haciéndola sonar un par de veces con firmeza pero sin sonar escandaloso en todo caso de que Eren estuviera durmiendo.

– Adelante.

Jamás pensó que una palabra le hiciera sentir tan dichoso.

Tomo la manija con la mano para poder abrir e ingresar al interior. Lo primero que sus ojos buscaron al entrar fue la silueta del castaño, encontrándolo en medio de la gran cama en una posición recostada mientras que algunos vendajes cubrían lo poco que veía de su piel, dando una imagen que a Farlan le oprimió el corazón.

– Hola – saludo al ingresar completamente, escondiendo el ramo tras su espalda mientras le dedicaba al menor una sonrisa de aliento, tratando de no demostrar cualquier signo de tristeza y pesar.

Eren abrió sus ojos ante la sorpresa de reconocer al joven justo al frente de la puerta: – ¿Farlan? no esperaba tu visita – dijo con cierto desconcierto en su voz, animando con una señal a que ingresara por completo a la habitación.

– ¿Estoy interrumpiendo algo? – pregunto, calmando sus impulsos de acercarse corriendo hacia él.

– Para nada, no hace mucho que unos amigos se fueron – aclaro con rapidez – Pero de verdad que tú visita me tomo por sorpresa.

– ¿Cómo crees que no iba a venir a verte? – le reprendió con un falso tono de molestia, acercándose hacia él después de cerrar la puerta tras de si – Y traigo algo mejor – contesto al tiempo que dejaba a la vista el ramo de flores, dejándolas frente a él para que Eren pudiera admiraras en todo su esplendor.

Los ojos se Eren se tornaron de un verde brilloso, muy en contraste a la expresión desanimada que Farlan pudo notar cuando lo vio al entrar. Su boca se abrió ligeramente ante la sorpresa antes de que una sonrisa adornara sus labios por completo, claramente fascinado de aquel tumulto de lirios.

– ¿Son para mí? – pregunto emocionando, alzando los brazos para poder recibirlas con agradecimiento.

– Especialmente para ti – confirmo con una expresión satisfecha, contento de ser la causa de aquella muestra de felicidad.

– Son hermosas, Farlan – opino Eren antes de acercar su nariz hacia el centro de una y poder percibir su deliciosa fragancia, admirando en el proceso el hermoso tono blanco que adornaba cada una de ellas – Muchas gracias, en verdad. Nunca me habían regalado flores así – se encogió de hombros ante la emoción, teniendo un poco de paz después de haber sido víctima de tantos pensamientos fuertes.

– Son solo una muestra de perdón – aclaro al tiempo que se sentaba lentamente sobre la orilla de la cama, quedando de lado de Eren y con la oportunidad de poder estar más o menos a su altura.

El castaño lo miro con desconcierto: – ¿Por qué dices eso? – negó fugazmente con la cabeza, apartando su vista de las flores para mirarlo en busca de una respuesta.

– Por dejarte solo – hizo una leve mueca – Sé que no fue completamente mi culpa, pero tal vez las cosas hubieran cambiando si yo habría estado a tu lado. Tal vez no hubieras resultado tan… lastimado – miro de reojo las heridas procedentes del cuerpo de Eren.

– Farlan – lo llamo con determinación, tomándolo de la barbilla para que apartara su vista de su cuerpo y en su lugar, lo mirara a los ojos – Realmente estoy agradecido de que no estuvieras conmigo. Afortunadamente no me paso nada grave, pero quien sabe si tu hubieras corrido con la misma suerte – el rubio frunció levemente el ceño – Me alegra saber que estas a salvo – relajo su expresión para mostrarle una sonrisa de alivio.

Farlan le devolvió la sonrisa en cuanto tomo conciencia de sus palabras. El simple hecho de saber que Eren no le guardaba ningún tipo de rencor era lo único que necesitaba para sentirse dichoso ese día. Y tal vez durante toda su vida.

– ¿Cómo supiste que estas eran mis favoritas? – pregunto Eren ante el intento de quitar el ambiente tenso que pudo haberse formado.

– La princesa Hanji me lo ha comentado – respondió rápidamente – Yo mismo las he ido a comprar y me he asegurado que fueran las mejores de todas.

Eren rio ante su comentario: – No tenías que molestarte tanto, con que vinieras es más que suficiente – atajo el tema al sentirse levemente avergonzado – En realidad, estoy agradecido de que vengas, veras… no podré moverme con facilidad durante unos días. No es mucho el tiempo que tengo que estar en reposo, pero un así no quiero que el proyecto quede inconcluso por esto – frunció el ceño ante la simple idea – Por eso, si tú aceptas, me gustaría que siguieras guiando los últimos toques que aún faltan. Lamento explotarte de esta manera.

– Sabes que no hay problemas con eso – contradijo al tiempo que realizaba un ademan con la mano, indicando que aquello era algo fácil de llevar – Si esto te ayuda, ten por hecho que lo haré – aseguró – Eso sí, nada se inaugurara si tú no estás ahí presente – sentencio con voz seria y mirada acusadora, sabiendo que a pesar de que a Eren no le importaba eso, a él sí que lo hacía.

– Tratare de hacerlo – dijo con un leve sentimiento de duda en su voz, no muy convencido de sus propias palabras – No es que no quiera ir, claro que quiero. Me alegraría un montón ver como todos los esfuerzos que se realizaron valieron la pena al ver las sonrisas de los niños, sin embargo, dudo que alguien me deje ir hacia aquella zona de nuevo – repuso con algo de vergüenza, sin decir nombres, pero dando a entender que aquella orden solo una persona la podía dar; Levi.

Y para desgracia de Farlan, él no podía hacer nada al respecto.

– Bueno, no tiene que prohibirte salir del palacio – opino de una manera rápida, guiándose por sus impulsos ante la sola inconformidad de la situación – ¿Planea dejarte aquí encerrado? ¿Ya nunca te va a dejar salir?

– No vamos a llegar a ese extremo – negó Eren, notando la idea a la que había llegado el rubio – Levi lo ha pasado muy mal, todos en el palacio lo han hecho las últimas horas. Lo único que quiero es que se preocupen más – susurro con total sinceridad, provocando que un ligero semblante de desacuerdo se posara sobre el rostro de Farlan.

– Sabes que yo también puedo quedarme a cuidarte – se ofreció al instante, tomando la mano de Eren entre las suyas – No me molestaría para nada. Es más, hasta será divertido, ni siquiera te darás cuenta como se pasan las horas. Soy bueno en todo tipo de juegos – le guiño ante la idea, mostrándose seguro por su decisión.

– ¿Tienes pensado pasar el tiempo con algunos juegos? – cuestiono con burla, entrecerrando levemente los ojos al querer mostrarse receloso.

– No perderé la oportunidad de demostrar lo bueno que soy en el ajedrez – se alabó así mismo, encogiendo los hombros con una actitud superficial.

Eren lanzo una suave risita que llego hasta los oídos de Farlan: – Esta bien, tal vez solo un par de tardes – acepto con un gesto de resignación, notando como el rubio afianzaba el agarre de su mano al sentirse victorioso – Aunque debo de advertir que seguro te aburrirás. No soy muy bueno jugando y es probable que te desesperes al tratar de explicarme.

– Pruébame – le reto – Además, puedo traerte un par de libros interesantes. Sé que gusta la fantasía y tengo unas historias muy buenas que seguro te encantaran. Así que por favor, alíviate pronto, yo estaré aquí a tu lado – sostuvo su mano con un poco más de fuerza, transmitiéndole su compañía.

Su completo apoyo.

Los ojos de Eren se humedecieron casi al instante, en un rápido y fugaz parpadeo que logro desconcertar a Farlan por completo. Su rostro cambio a una de susto en cuanto tomo conciencia del repentino cambio del castaño.

– Lo siento – susurro el menor en una disculpa al tiempo que trataba de limpiarse cada lágrima que caía por su rostro con la manga de su playera, dejando las flores reposando sobre sus piernas.

– Eren ¿Qué te sucede? – se acercó más hacia él con un gesto preocupado, apartándole los mechones de su frente al querer ver su rostro con total claridad – ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo? – pregunto mientras lo miraba por completo, notando como el labio de Eren temblaba ante el intento de contener el llanto.

– N-no, no es eso – negó con voz temblorosa, obligándose internamente a mantener la cordura – Solo es que han sucedido un par de cosas, es todo – se excusó sin querer dar más detalles, evitando que Farlan pudiera verlo a los ojos.

Era increíble como sus palabras habían derrumbado la pequeña muralla que creo al tratar de cubrir sus sentimientos. Ahora, ni siquiera podía retener las lágrimas.

– ¿Qué paso? ¿Sucedió algo con Levi? – su frente se frunció ante la idea – ¿Te hizo… daño?

Eren negó en un rápido movimiento: – Él nunca me haría daño – aclaro con firmeza, totalmente convencido de sus palabras – Él siempre me cuida, me protege… Por eso tengo miedo de yo ser el que le cause daño – bajo la voz ante las últimas palabras, dejándolas en un susurro que llamo la atención de Farlan – No quiero que mis acciones lo perjudiquen.

– ¿Por qué dices eso? – tomo la mandíbula de Eren con su mano para levantarlo con delicadeza, obligándole a mirarlo a los ojos – ¿Qué te hace pensar eso? No eres así. Desde que entre te encontré triste, decaído. ¿Dónde quedo el Eren lleno de emoción y que sonreía a cada minuto? Estoy totalmente seguro que nunca harías algo para dañarlo, ni a él ni a nadie. No debes de tener razones para decir aquello – ascendió su mano lentamente, limpiando sus mejillas mientras notaba como se habían tornado de un ligero rosa – Puedes decirme lo que te atormenta. Sabes que jamás te juzgare, ten confianza. Siempre podrás contar conmigo.

Eren trago duro ante el nudo que sentía en su garganta, sintiendo todo sus sentimientos acumulados en aquella parte de su cuerpo, impidiéndole casi respirar o tragar con facilidad. Su mente no estaba tranquila.

– Ha pasado algo y no sé cómo afrontarlo. Tengo miedo – confeso en voz baja, lo suficiente como para que solo él pudiera escucharle a pesar de encontrarse solos. Farlan no aparto sus ojos, paciente a que continuara hablando – El doctor dijo que mi cuerpo es diferente, que tiene algo especial – dudo unos momentos antes de continuar – Estoy en cinta, Farlan. Estoy esperando un hijo de Levi.

Los hombros de Farlan decayeron lentamente en cuanto proceso la confesión en su mente, sintiéndose impactado ante aquella noticia que le tomo totalmente con sorpresa. Aflojo lentamente el agarre que ejercía sobre la mejilla del castaño hasta dejar caer su mano sobre las sabanas.

Un hijo. Eren iba a tener un hijo. Donde él no sería el padre.

– ¿F-farlan? – lo llamo suavemente, asustado ante su actitud – ¿Estas b-?

No tuvo tiempo de terminar de decir aquello cuando un par de brazos lo atrajeron hacia el frente y lo estrecharon en un abrazo, tan cálido e inesperado que Eren respingo un poco sobre la cama. Farlan lo cubrió con sus brazos lo más que pudo, atento a no ser muy brusco ante los golpes que aún se mantenían en la piel del castaño.

– ¿Por qué te lo guardaste para ti? – le susurro con un tono reprensorio, sintiendo como Eren se tensaba bajo él – ¿Por qué cargas con las cosas tu solo?

– No lo sé – contesto tembloroso, sintiendo como su pecho se oprimía ante la sensación de un peso menos sobre sus hombros. Lo único que necesitaba era desahogarse con alguien – No quiero causar más problemas – sus ojos volvieron a humedecerse pero esta vez no trato de detenerse.

– No estás solo, yo estoy aquí contigo para cualquier cosa que suceda. Tienes mi apoyo y mi compañía – le susurro de manera reconfortante, sintiendo como su hombro se humedecía ante las pequeñas lagrimas que salían del menor. Le froto levemente los cabellos en un intento de calmarlo.

– Esto cambiara mucho las cosas. No sé qué sucederá, ni siquiera sé que sucederá conmigo. No sé cómo llevarlo, nunca he presenciado algo así. ¿Hare las cosas bien? ¿Y si me equivoco? ¿Y si daño al bebe? – cuestiono con miedo, siendo dominado por su imaginación – Nunca me lo perdonaría.

– No pienses en esas cosas y mejor enfócate en lo que te traerá felicidad – se apartó para poder mirarlo de frente – Lo que te pasa es realmente hermoso, una obra perfecta de la naturaleza. ¿Te has puesto a pensar cómo será? ¿Si tendrá tus bonitos ojos? ¿Cómo será la primera vez que te vea? – le animo a reflexionar – Hay muchísimas cosas que serán especiales. Debes de mantenerte bien. He leído en un libro que el bebé siente los mismos sentimientos que su progenitor.

Eren abrió los ojos sorprendido, desconociendo totalmente esa parte del tema.

– ¿E-enserio? – pregunto un poco alarmado.

– Dentro de unos meses, hasta podrá reconocer tu voz ¿No es asombroso? – le coloco un mechón detrás de la oreja con gesto gentil – Pero estoy seguro de que esto no es todo lo que te pone así.

Eren bajo la mirada, indeciso al pronunciar el punto culminante de su estado: – Levi – susurro sin más, dejando salir de sus labios el nombre de la persona que más amaba en el mundo.

– No lo sabe – completo Farlan con sutileza, confirmando sus sospechas al ver como Eren negaba lentamente con la cabeza – ¿Por qué?

– Un bebé nunca ha estado en sus planes, no puedo simplemente llegar y decirle que tendrá uno – contesto culpable, sintiendo como su corazón se apretujaba en su pecho con dolor – Ha ido creciendo como persona durante el transcurso de los días. Está luchando por su coronación como nunca, no quiero arruinarle todo. Lo quiero demasiado para hacerle eso. Solo quiero que sea feliz – confeso sinceramente, teniendo una lucha mentalmente consigo mismo.

– Eren, en algún momento tienes que decírselo – Farlan le tomo del hombro para captar su atención – Sé que no quieres, pero tiene que saberlo, es el padre después de todo – hablo en un intento de hacerle entrar en razón – Independientemente de la actitud que tome, tiene el derecho de enterarse.

– Y lo hará, pero no ahora. Aun no – negó indeciso – Y te suplico que no le digas. Ni a él ni a nadie – Farlan lo miro dudoso – Por favor Farlan, solo tú y el doctor saben sobre esto, a nadie más se lo he contado. Entiendo si no estás de acuerdo conmigo, pero solo pido que no lo digas – lo miro suplicante, pidiendo con todas sus fuerzas su aceptación.

El rubio lo miro durante unos instantes, consiente de todo lo que cambiaría de ahora en adelante: – Bien – acepto con derrota – Pero serás obediente sobre todo lo que conlleva tu salud y la de tu bebe. Te prometí que estaría a tu lado por sobre todo y lo voy a cumplir – recordó.

– Gracias, Farlan – le mostró una débil sonrisa antes de abrazarlo en señal de gratitud.

Farlan lo envolvió ligeramente por la cintura, sintiendo como un ligero dolor crecía sobre él. Porque era verdad, estaría al lado de Eren en todo momento, aun sabiendo que tendría un pequeño fruto de su amor por alguien más. Aun estando consiente que jamás recibiría aquel tipo de amor que daba Eren por Levi. Aun sabiendo que en un futuro era probable que las cosas se arreglaran entre ellos, y que él se quedaría en un rincón, sonriendo para Eren ante la felicidad que se merecía. Porque a pesar de que le doliera tener que entregar a Eren a alguien más, siempre estaría a su lado para verlo feliz, para apoyarlo y aconsejarlo en cualquier cosa.

Porque después de todo, Eren se había ganado su corazón. Y él estaba dispuesto a entregárselo sin recibir nada a cambio.

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– ¿Ha trabajado con ella antes?

Jean convirtió su expresión aburrida en una mueca de desagrado.

– Afortunadamente no, y espero que así siga siendo – respondió un tanto ofendido, recordando las acciones de la castaña – No quiero ese tipo de gente trabajando conmigo, sea donde sea que le toque trabajar, me apiado de sus compañeras.

Pixis soltó una suave risita ante su comentario: – Entonces, desconoce las causas que la impulsaron a salir a tan altas horas de la noche – dijo de un modo casi seguro.

– Así es – asintió con la cabeza – ¿Qué acaso eso no está sancionado? – cuestiono alzando una ceja. Si no era así, hasta él mismo lo hubiera hecho tiempo atrás.

– Lo es, y la señorita Ral no pasara por alto eso – aseguro con firmeza, aclarando las consecuencias que tendría aquel acto – Gracias por su tiempo joven Kirschtein, puede volver a sus actividades rutinarias – agradeció con formalidad antes de dar media vuelta y seguir con sus planes.

Jean lo miro con desconcierto por la brevedad de las preguntas, sin embargo no comento nada más y siguió su camino hasta su lugar de trabajo, donde una cabeza rubia se alzó por entre las cacerolas al escuchar el sonido de la puerta al abrirse.

– ¿Estas metido en problemas? – fue lo primero que pregunto Armin al reconocer su presencia.

– Tu cerebrito está dejando de funcionar como se debe, Arlet – reclamo ofendido, dirigiéndose hacia al lavadero para poder asear sus manos antes de tocar los alimentos – Como buen trabajador, informo de un suceso que no debe de pasarse por alto en el palacio, pero ¿Qué recibo? Un interrogatorio y ningún agradecimiento por parte del príncipe Levi. Que buen ejemplo tenemos – dijo con ironía.

– ¿Informaste de algo? – cuestiono Armin sorprendido – No sabía que también te ejercías como vigilante.

– No lo soy – rodo los ojos ante su comentario – Pero una 'mujercita' se atrevió a salir del palacio por la puerta de mi cocina – acuso con desagrado.

– Jean, esta no es tu cocina – contradijo el rubio un tanto divertido.

– Soy el cocinero principal aquí y eso la convierte como mía – intervino ofendido – El punto aquí es que ella cometió una falta y no quiero que me involucre, así que la denuncie para librarme de toda complicidad.

– Que raro, cualquiera aquí sabe que eso está prohibido – recordó el pequeño, frunciendo el ceño desconcertado – ¿Sera nueva?

– Con mayor razón debería de saberse esa regla – atajo con severidad, negando un par de veces con la cabeza ante su desaprobación – Su uniforme corresponde al área de aseo. Tiene un puesto importante y se aprovecha de ello. Ojala el príncipe pusiera más atención en eso.

– Ahora está algo ocupado, lo de Eren nadie se lo esperaba – hizo una mueca con sus labios ante el tema.

– No sé tú, pero a mí me desconcertó que nos diera permiso de ir a visitar a Eren– opino pensativo, dirigiéndose los estantes para comenzar a sacar los cubiertos – ¿Desde cuándo acá se ha vuelto tan servicial?

– Eren causa grandes cambios en las personas – comento con una leve sonrisa – No me extrañaría que el príncipe comience a cambiar para bien gracias a su compañía.

– Al bastardo le sale energía hasta por las orejas – se quejó Jean, declarando que aquello le fastidiaba.

– Hoy no – contradijo Armin inconforme – Cuando estábamos con él se mostraba distraído. Realmente se veía mal, como si algo le pesara – concluyo tras un breve momento de reflexión – Podía ocultarlo con su sonrisa pero no con sus ojos.

Jean alzo su vista hacia el rubio, atraído ante sus palabras. Sobre todo al estar consciente de que la mayor virtud de Armin era su certeza ante cualquier tipo de situación: – ¿Por qué no le preguntas? Tengo entendido que ahora se encuentra solo – ánimo con seriedad, observando casi al instante como recibía una seña de negación.

– Por más que quiera saber debo de darle su espacio. Aunque sea mi mejor amigo hay cosas en las que no puedo intervenir – respondió con algo de pesar – Esperare hasta que esté listo para decirnos. Es un testarudo, asegurara en todo momento que no le pasa nada si voy y le pregunto, lo conozco, ya ha pasado antes.

Y era verdad. Eren tendía a ocultar sus problemas y fingir que todo estaba bien para no preocupar a nadie. Armin y Mikasa luchaban constantemente por quitarle aquello. Sea lo que sea que tuviera Eren, él esperaría paciente hasta que tuviera las fuerzas para confesarlo. Lo apoyaría y le aconsejaría según la ocasión lo requiera, como amigos. Como hermanos.

Solo esperaba que el problema no fuera lo suficientemente fuerte como para borrar la sonrisa de Eren.

Después de todo, cierta persona dependía completamente de ella.

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– ¿Dónde has estado? – cuestiono Hitch alarmada, mirándola con desesperación a pesar de la mirada desinteresada que le dirigía la castaña – Fui a buscarte a tu habitación esta mañana y no estabas.

– Estaba atendiendo unos asuntos personales – contesto sin dar más datos, frunciendo el ceño ante el interrogatorio en el que se vio sometida por sus compañera – ¿Qué quieres? ¿Pensaste que no haría mi trabajo? Que molesta er-

– No es eso – le corto antes de que continuara quejándose – El señor Pixis lleva buscándote desde la mañana. Pregunta exactamente por ti.

Petra la miro desconcertada – ¿El consejero? ¿Ahora que quiere ese viejo conmigo?

– No lo sé, pero más vale que vayas a ver qué es lo que sucede – advirtió con grandes signos de preocupación – Tengo entendido que son órdenes del príncipe Levi.

La expresión de la castaña cambio por completo, dejando escapar una pequeña sonrisa de conformidad al escuchar el nombre de Levi: – Por ahí hubieras empezado – reclamo en un bufido, pensando que la actitud de Hitch era realmente exagerada – ¿Dónde está?

– ¿Pixis?...

– No, idiota. El príncipe – giro los ojos ante la contestación de la rubia.

– E-en su oficina – contesto con un tartamudeo ante la agresividad de Petra.

– Iré a ver que se le ofrece – dijo con un tono sensual, colocándose el cabello detrás de la oreja ante la emoción de su visita. Si Levi la buscaba, seguro algo bueno resultaba de eso – No tardo – prometió falsamente mientras se dirigía hacia aquel lugar donde vivió tantos momentos de pasión con el azabache.

Ahora que Eren había resultado lastimado ¿Se habría dado cuenta que el mocoso ya no valía nada?

Sin ocultar su arrogancia, camino por los pasillos con pasos firmes y seguros ante la sensación de triunfo. ¿Por qué la llamaba con tanta urgencia?

Sea lo que fuera, Levi la estaba buscando y esa era una oportunidad que muy pocas veces tenia.

Después de todo, ningún maldito niño podía ganarle.

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– ¿Qué tan grave se encuentra?

Fue lo primero que pregunto Levi en cuanto Hannes y él entraron a su oficina. Con algo de cansancio y pesadez se dirigió hasta su asiento detrás del escritorio, indicándole al rubio que tomara asiento frente a él.

– Necesito todo detalle, por lo más mínimo que sea – exigió con firmeza al tiempo que se tallaba levemente los ojos ante el intento de quitar cualquier signo de sueño. Necesitaba estar al pendiente de todo.

Hannes mantuvo una expresión serena a pesar del debate interno que mantenía en su interior. Su juicio como doctor le exigía que le informara a Levi sobre el estado en el que se vería sometido Eren durante el pasar de los meses, en especial cuando todo esto podría tener algunas complicaciones en el futuro. Sin embargo, su promesa con el castaño y la moral de padre le indicaban que no debía de romper con la confianza que Eren le había brindado.

La razón ante la moral tenían un fuerte pleito, donde quien sea que ganara, tendría algún tipo de consecuencia de una u otra manera.

– Lo he revisado completamente de acuerdo a sus órdenes. Sus signos vitales se encuentran estables y en el rango de lo normal – explico partiendo de lo más básico, tratando de dejar ese tema de lado – Sus fuerzas están bajas, presenta moretones por el área de la cintura, caderas y costilla derecha, seguramente a causa del impacto que sufrió – Levi no pudo evitar endurecer su mentón – De ahí en fuera, no tiene nada que no pueda curarse con reposo y con el pasar de los días.

– Su pie.

– Solo está lesionado, puede caminar muy levemente pero es mejor que no se exija – se acomodó los lentes conforme iba repasando en sus apuntes – Le he suministrados algunos medicamentos que terminaran con la inflamación. Además, le proporcione algunos bebidas que ayudan a que sus defensas se re-establezcan.

– Aun así este al pendiente – indico el azabache con cierto recelo – El mocoso tiene a guardarse algunas cosas – comento mientras se frotaba el cuello levemente, intentado desaparecer la sensación de torcedura.

Hannes frunció la boca ante sus palabras, sin embargo la actitud del azabache fue lo que capto completamente su atención.

– Sé que mi principal función aquí es cuidar del príncipe Eren, pero permítame decirle que no tiene una buena apariencia – comento, refiriéndose a la expresión cansada de su superior – ¿Al menos ha tomado una siesta?

Levi chasqueo con inconformidad: – Tengo cosas que hacer – comento al tiempo que volvía a ponerse rígido sobre su asiento – Aun no encontramos a los responsables de todo, y a cómo van las cosas, es muy probable de que nunca lo hagamos.

– ¿Cree que vuelvan a intentarlo?

– Nunca es malo considerar la peor opción – advirtió sin ocultar las cosas – No me preocupa que tanto puedan acercarse a Eren, sino como reaccionara él al saber que ellos siguen allá afuera.

Aquello alarmo a Hannes por completo, considerando el estado en el que ahora se vería sometido Eren con el pasar de los meses: – ¿Esta seguro que el ataque era contra él? – pregunto dudoso.

– No completamente, pero casi puedo afirmarlo – contesto seriamente, pensando en las palabras de Farlan.

"– Tu tuviste la culpa de que atentaran contra su vida"

– La vigilancia se reforzara, así que nadie que quiera hacerle daño pisara este palacio – proclamo con autoridad – Aquí es donde entra usted, se los daños que tiene físicamente ¿Pero mentalmente? – trago duro antes de continuar – No sé exactamente a qué grado le afecto todo esto.

– Eren es una persona fuerte – dijo casi de inmediato, inconforme ante las ideas del menor – No se deja caer tan fácilmente.

– Lo sé – Levi rio con incredulidad para sorpresa del rubio – Realmente es especial ¿Eh?

Hannes suavizo su expresión al ver al azabache, observando como un lado inimaginable de él salía con tan solo la mención del castaño. Un sentimiento de culpa lo hizo removerse un poco en su asiento.

Antes de que pudiera abrir la boca ante cualquier comentario que pudiera escaparse de sus labios, la puerta fue tocaba con insistencia y rapidez. La persona detrás de ella ni siquiera espero respuesta y abrió la puerta sin culpa, como si su presencia ya fuera esperada.

Levi y Hannes dirigieron su vista casi al mismo tiempo, descubriendo a cierta castaña asomarse por entre el marco de la puerta.

La expresión de Levi cambio por completo, borrando su expresión relajada para sustituirla con una de tensión. Petra se detuvo abruptamente al darse cuenta de que no se encontraba solo.

– Cierto, aún tiene algunas cosas que atender – recordó Hannes al tiempo que se levantaba de su asiento, ignorando completamente la tensión que se había formado en el ambiente – Estare al pendiente de lo que me dijo – aseguro fielmente, sosteniendo su libreta sobre su pecho.

– Cualquier cosa no dude en avisarme – indico Levi con total seriedad, sin dar más detalles ante la mirada atenta de Petra.

Hannes asintió en acuerdo y de una media vuelta se dirigió hacia la salida, no sin antes inclinar un poco la cabeza en cuanto estuvo frente a la joven como una muestra de saludo.

En cuanto su presencia desapareció Petra no perdió la oportunidad y cerró la puerta tras de sí, formando de nueva cuenta una sonrisa en su rostro ahora que estaban los dos solos.

– Me avisaron que andabas buscándome – comenzó a decir con cierta coquetería en su voz, acercándose al azabache con un caminar lento.

– Y apenas al mediodía se te ocurre aparecer – continuo Levi sin ningún deje de delicadeza en su voz, siguiéndola con la mirada – ¿Dónde está Pixis?

– No lo sé. Yo vine por mi propia voluntad – tomando el hábito de siempre, recargo su cuerpo sobre la superficie del escritorio – He venido a ver que se te ofrecía – continuo con picardía.

– Borra esa sonrisa que no estás aquí por buenas razones – evitando cualquier contacto con ella, se levantó de su asiento para caminar hacia otra parte de la habitación, poniendo un alto ante las acciones de la castaña – Siéntate, rápido.

La sonrisa de Petra se borró casi al instante, frunciendo el ceño en su lugar ante la orden del azabache. Sin tener más opción, la acato sin ocultar su inconformidad.

– Sabes que me vale una mierda lo que hagas con tu vida mientras no involucres las reglas que yo he impuesto aquí – reclamo con brazos cruzados.

– No sé de qué hablas – se hizo la desentendida, encogiendo los hombros con recelo mientras respondía de una manera casi agresiva.

– Deja tus mentiras para alguien que te las creas. Te vieron, Petra. Sabes perfectamente que salir del palacio está estrictamente prohibido.

Ahora lo entendía todo.

– No sé por qué te enojas por eso. Antes rompía tus reglas y no se veía que te molestara – recalco en su defensa – ¿Ya se te olvido cuando me quedaba en tu habitación toda la noche? Ni siquiera te importaba con tal de que lo hiciéramos varias veces.

– Eso está totalmente fuera de tema. Ahora las cosas han cambiado y tendrás que amoldarte a ellas – contradijo exaltado, alzando su voz ante las palabras de la joven – No estoy de humor, así que más vale que te quedes callada y asumas tu jodido error.

Petra mordió su labio inferior ante el impulso de contestarle. Sabia la actitud de Levi y no era lo suficientemente estúpida como para llevarle la contraria. No aun si aún quería seguir en el palacio con el objetivo de llevar a cabo su venganza.

– Bien – acepto forzosamente – ¿Qué quieres que haga?

Levi alzo la ceja ante la sumisión de Petra, pero ni siquiera comento nada al respecto y solo se dedicó a asentir satisfecho por su sabia decisión.

– Saliste por las caballerizas ¿no? – pregunto casualmente aun a pesar de saber la respuesta – Bien, pues si tanto te gusta pasarla por ahí, te dedicaras a mantenerlo limpio y en buenas condiciones.

– ¡¿Qué diablos?! – exclamo exaltada, creyendo estúpida la idea de Levi – ¿Es una broma, no? ¿Sabes las bacterias que tienen esos animales?

– No pensé que eso te importara cuando te fugaste. En uno de ellos, cabe resaltar – recordó con evidente ironía – Y más vale que hagas bien tu trabajo, no me molestaría ordenarte que hicieras todo de nuevo.

Petra trago duro ante la sensación de coraje que se había asentado en su garganta, causada al retener cualquier tipo de reclamo que fuera dirigido hacia el azabache. Maldiciendo mil veces al cocinero que la vio y que seguramente era el causante de todo, curvo sus labios en una sonrisa forzada y un tanto cínica, mostrándose de acuerdo al castigo impuesto.

– Como ordene, príncipe – acato la orden y sin decir nada más, se levantó de su asiento con la poca dignidad que aún mantenía, saliendo de la oficina de Levi tras cerrar la puerta detrás de si con un sonoro azoton.

Ante la vibración de las paredes, Levi se froto levemente la parte trasera de su cabeza con el intento de mitigar el dolor de migraña que cada vez se hacía más fuerte. Ahora que veía las cosas diferente, se lamentaba mil y un veces de haberse metido con la castaña tantos años. ¿Por qué mierda había aguantado su actitud pesada? Esperaba que ahora que había solucionado el problema con Petra, las cosas se calmaran un poco para tener la tranquilidad de estar completamente al pendiente de Eren.

Ahora, era lo único que ocupaba su mente.

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Hanji detuvo su mano sobre la perilla de la puerta en cuanto escucho un par de risas al interior de la habitación. Miro a su dama de compañía durante un segundo y sin pensárselo dos veces, ingreso al lugar no sin antes golpear la puerta fugazmente, avisando de aquella manera su visita. Vaya sorpresa se llevó al encontrar a Eren con la mano sobre su boca en un intento de ocultar su sonrisa, al tiempo que Farlan frente a él se dedicaba a mirarlo con una expresión de vergüenza y diversión.

Ni siquiera habían notado su presencia.

– Veo que se están divirtiendo – comento fugazmente.

Los dos se giraron a verla casi al instante, viéndose sorprendidos y descubiertos en medio de una tranquila y amena charla. Hanji ni siquiera se sorprendió al ver a Farlan sobre una silla frente a la cama de Eren.

– Tenga buenos días, princesa – saludo cortésmente el rubio mientras se alzaba de su asiento para recibirla de una manera correcta y respetuosa.

– Hanji – Eren le sonrió ampliamente, completamente feliz de volver a verla de nuevo – Estaba a punto de pensar que no vendrías.

– ¡Que ofensa tan más grande! ¿Cómo no vendría a verte? – cuestiono en medio de reclamos, acercándose a él con su característica actitud para envolverlo en un suave abrazo, aliviada de encontrarlo tan animado como lo conocía – Me alegra un montón que estés bien – comento con sinceridad, apartándose del agarre para mirarlo fijamente a los ojos – ¿Cómo estás? – le pregunto de una forma un poco más calmada, mostrando su preocupación ante los ojos del menor.

– Mucho mejor – contesto con una sonrisa, mostrándose seguro de sus palabras – Lamento tantas preocupaciones.

– Lo que importa ahora, es que estas bien – contradijo rápidamente, tomándole de las manos para darle un fuerte apretón de apoyo – Te he traído tu comida – cambio de tema en un suspiro, tratando de evitar cualquier sentimiento melancólico que pudiera envolver al menor.

Su dama de compañía se acercó hacia ellos mientras Eren se erguía un poco sobre la cama. Farlan no tardo en brindarle su ayuda como apoyo, acomodando las almohadas tras de su espalda de una forma en que le permitiera sentarse más fácil y sin lastimarse. Al terminar su labor, la joven simplemente espero a la salida de la habitación.

– Lo he robado antes de que la encargada pudiera venir a traértelo, así que más vale que te lo termines todo. No queremos que Levi me reprenda por esto – confesó su crimen con un tono divertido – Además, he escuchado que está hecho especialmente para ti.

Eren sonrió con vergüenza. Jamás cambiaria a sus amigos por nada.

– Hablando del rey de Roma, ¿Dónde está? – pregunto Hanji confundida, mirando fugazmente al rubio que aun permanecía de pie cerca de Eren.

– Salió con el doctor Hannes, seguro no tarda – contesto Eren mientras masticaba un poco de fruta cortada en trozos – Pero no estoy solo, Farlan me ha hecho compañía desde la mañana.

– Si, ya lo veo – Farlan la miro con una sonrisa apenada.

Algo le hizo saber que su presencia aún era desconocida por el azabache.

– Creo que ya es tiempo de irme. Ya te he molestado por mucho tiempo – anuncio Farlan de una manera juguetona, aprovechando que ahora Hanji estaría brindándole compañía.

– ¿Tan pronto? – pregunto Eren, desanimado.

– Volveré en cuanto menos te lo esperes. Recuerda el trato que hicimos, no dejare que me venzas – prometió como recordatorio – Come bien. Hasta la próxima, princesa.

– Ten un buen viaje. Gracias por venir a verlo – contesto la joven con una mirada agradecida. Aliviada de que su relación con Eren no se hubiera visto afectada.

Después de varios ademanes de despedida, Farlan salió de la habitación con una sonrisa en su rostro. Por lo que, en cuanto se encontraron solos, Hanji dirigió su mirada en automático hacia Eren, insinuando una pregunta que el menor no tardo en interpretar.

– Ha estado aquí poco más de una hora. Tal vez incluso dos – contesto jugando un poco con el utensilio – Estando aquí, realmente no estoy muy consciente del tiempo.

– Nadie lo vio ¿Verdad? – dedujo casi segura, consiente de no había escuchado ningún escándalo por parte de Levi.

– Suena como si eso fuera algo bueno – comento Eren preocupado, encontrando la actitud de la castaña sospechosa.

Hanji lo miro indecisa, cuestionándose internamente sobre decirle o no de las cosas que sucedieron mientras aún se encontraba inconsciente. Era cuestión de suerte que Levi no hubiera pillado a Farlan dentro del palacio, sin embargo no debían confiar de su suerte y llevar las cosas a la ligera. No si quería prevenir otra pelea.

– Ha pasado algo entre ellos dos… – comenzó a explicar poco a poco ante la mirada atenta del castaño, prestando atención a cualquier detalle que pudiera escaparse.

Después de todo, Eren tendría que saber la verdad.

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Algo andaba raro.

O al menos de eso se percató Levi en cuanto ingreso a su habitación para darle una rápida visita a Eren después de permanecer un tiempo en su oficina arreglando unos papeles. Gran sorpresa se llevó al encontrarlo solo y con una sonrisa intranquila en la cara al reconocerlo. Algo realmente le inquietaba.

– ¿Dónde está Hannes? Hace un tiempo que termine de hablar con él – dijo al echar una rápida mirada a su alrededor.

– Le he dicho que bajara a comer algo – contesto Eren tras echarse un mechón tras la oreja – No me he sentido mal, así que vi innecesario que permaneciera aquí.

Levi lo miro con reprensión.

– Enserio que estoy bien – insistió al notar su mirada – Prometí que te diría si algo andaba mal. Mantendré mi palabra.

– Aun así no quiero que estés solo. Nunca sabremos si puedes tener una recaída – repuso en un intento de hacerle entrar en reacción, sentándose en el borde de la cama para poder quedar frente a él.

– He tenido un par de visitar hoy – informo gustoso para sorpresa del azabache.

– ¿Ah sí? – pregunto curioso – ¿De quienes? Ya que no recibí ningún reporte de eso.

Eren sonrió divertido antes de pronunciar su respuesta: – Hanji ha venido a traerme la comida. Estaba deliciosa, me ha caído mejor de lo que pensé – dijo para satisfacción de Levi – Hemos estado hablando un poco, pero antes de que ella llegara… Farlan pasó a visitarme.

La expresión tranquila de Levi paso a tornarse seria e inconforme en cuanto escucho aquel nombre de seis letras, mostrándose claramente intolerable a la mención del rubio.

– ¿Qué rayos dices, Eren? ¿Quién lo dejo entrar? Sabe perfectamente que no es bienvenido – exigió con enfado, encarando al menor que ya esperaba su reacción – ¿Vino a decirte lo que paso? ¿A llorar como niño pequeño?

– Ni siquiera menciono nada de esto cuando vino a verme – aclaro – Nada, ni siquiera una insinuación. No hables como si ya lo supieras todo.

– ¿Enserio vas a defenderlo? – pregunto con ironía, tomando una actitud casi a la defensiva.

– No es que lo defienda ya que él no cometió nada malo.

– ¡Claro que lo hizo! Rompió su palabra, su labor. Le di mi confianza de cuidarte, de velar por ti. Y ni siquiera pudo hacer bien su trabajo. Es un inútil. Él fue el causante de que pasara todo esto.

– ¡Levi, él no causó el accidente! – contesto completamente convencido, elevando un poco la voz al querer hacerse oír – Él no fue el que destrozo las ruedas del carruaje, ni el que apunto un arma hacia mí. Él como tú, ni siquiera sabía lo que sucedería esa noche.

– ¿Por qué estas de su lado? – pregunto Levi sin comprender, sintiéndose traicionado como nunca antes.

– Porque me permitió regresar junto a ti.

Ante la sola respuesta cualquier comentario defensivo abandono la mente del azabache. Las palabras le cayeron de golpe, arrasando a su paso el enfado que estaba comenzando a sentir.

– Realmente le estoy profundamente agradecido – susurro, tomando la ventaja de que Levi se encontraba frente a él – Quería regresar temprano para cenar junto a ti, justo como lo prometimos. Estaba feliz de que tuvieras una oportunidad de tener el trono. Quería celebrar que las cosas entre nosotros estuvieran mejor. De verdad que quería hacerlo – admitió con total sinceridad – A pesar de que no pude cumplirlo, al menos estoy feliz de seguir contigo. Él me permitió regresar a tu lado. Después de todo, cumplió su labor.

La culpa sometió el interior de Levi, analizado de nuevo las cosas desde una perspectiva diferente gracias a las palabras de Eren, haciéndole reflexionar sobre sus acciones, sobre sus pensamientos. Sobre su juicio.

Muy pocas veces alguien le llevaba la contraria en sus decisiones, sin embargo ahí estaba Eren. Listo para decir a viva voz cualquier cosa que no le pareciera correcto, aun si eso conllevaba enfrentarse a la persona más poderosa del reino.

De alguna manera, Eren le había hecho sentir que había cometido un error con Farlan. Aunque le costara admitirlo, la mala impresión que mantenía hacia el rubio había influenciado en su acusación. Estaba a la defensiva cuando el único que ponía en riesgo su relación con Eren era él mismo. Ponía en riesgo el perder a su más grande tesoro, todo por su desconfianza y celos. Y muy en el fondo, por su inseguridad.

Trago duro antes de que una mueca se formara en sus labios. Aceptar sus errores era más difícil de lo que pensaba.

– Espero que a la próxima, al menos tenga la decencia de anunciar su visita – comento tras un tiempo de silencio – Tal vez podamos hablar. Supongo que mi actitud no fue muy acertada.

El aliento de Eren salió por entre sus labios ante el inmenso alivio que sintió al comprender sus palabras. Ante una muestra de apoyo, le sonrió a Levi con la mayor felicidad que pudo, completamente orgulloso de que él fuera el primero en dar el paso hacia la solución del conflicto. No tardo ni un minuto en impulsarse hacia adelante para atraerlo en un abrazo, aprovechando su cercanía para envolver sus brazos por encima de los hombros de Levi, tomando la oportunidad de ocultar la cara en su cuello.

– Gracias – susurro con la voz amortiguada pero aun lo suficientemente coherente como para que pudiera entenderle.

Evitando que pudiera caerse y lastimarse más de lo que ya estaba, Levi lo sujeto de la cintura mientras que al mismo tiempo correspondía al abrazo, dejando de lado la indecisión para disfrutar de la cercanía del castaño. Cuando estaba con Eren, todo lo demás pasaba a un segundo plano.

– Realmente te gusta su compañía ¿eh? – comento Levi con interés pero sin una pizca de malas intenciones.

– Es interesante hablar con él. Conoce datos de muchas cosas y lugares. A veces siento como si fuera mi hermano mayor – respondió con una suave risita, deslizando sus brazos fuera de él para poder mirarlo a los ojos – Al menos me hubiera gustado que lo fuera.

Levi no tuvo más opción que suspirar, la decisión ya estaba hecha: – Espero que al menos me sigas prestando más atención a mí que a ese – advirtió con una ceja alzada.

– ¡Levi! – el menor no pudo evitar reírse, consciente de que Levi de verdad podría pensar eso. En cuanto observo su cara por completo, pudo notar las evidentes bolsas que se acentuaron bajo sus ojos, tomando conciencia de que durante el transcurso del día habían tomado una tonalidad más notable – Tienes ojeras – susurro con incomodidad al tiempo que tomaba la valentía de delinear una de ellas con la yema de su dedo, tomando ventaja de la cercanía que aun mantenían.

– Lamento informarte que cuidarte no es fácil – justifico socarronamente, sin apartarse en ningún momento del contacto.

– No quiero que por andar cuidando de mí, el próximo que caiga en cama seas tú – opino con total seriedad.

– ¿Te das cuenta de con quien estás hablando? – pregunto el azabache con cierta altanería – Realmente me ofendes al pensar que soy débil.

– Sigues siendo un humano, y eso te hace tener límites – le respondió sin inmutarse sobre regañarlo – Necesitas descansar como se debe.

– Lo hare cuando tenga tiempo – rodo los ojos ante la insistencia del menor.

– Entonces, ven conmigo – animo Eren en cuanto la idea le vino a la mente, regresando completamente a la cama al tener la intención de hacer un espacio a su lado.

– ¿Qué rayos haces? Detente – Levi lo tomo de la muñeca en cuanto tomo conciencia de sus acciones.

– Acuéstate conmigo – aclaro el menor, usando el agarre de Levi para tironearle de vuelta.

– No, no. Sigues delicado y puedo hacerte daño con algún movimiento – se negó ante la simple idea.

– Estoy bien.

– Eren Jeager, no voy a dormir contigo.

– Nadie dijo que te durmieras, solo te pedí que te recostara a mi lado – corrigió bajo la mirada inconforme del azabache – Solo unos minutos. Dijiste que cuando tendrías tiempo descansarías, bueno, ahora lo tienes. Después puedes volver a recoger tus cosas y salir de la habitación. No me opondré a ello – prometió, elevando la mano al dar su palabra.

La decisión de Levi se ponía en duda al encontrarse entre la espada y la pared, llamándose así mismo débil por la idea de ceder ante el castaño. ¿Por qué simplemente Eren no se dedicaba a obedecerlo como todos lo hacían?

Lo que más le encantaba de él, le sacaba de quicio al mismo tiempo.

– No te muevas, subiré por el otro lado – acepto al dejarse vencer, viéndose manipulado por aquellos ojo que ahora lo miraban con un brillo de triunfo.

Eren no pudo mostrarse más contento. Aprovechando que Levi se dirigía a rodear la cama, él acomodo las almohadas de una forma en la que el azabache también pudiera ponerse cómodo sobre ellas. Por su parte, Levi no comento nada sobre sus acciones y se dedicó a retirarse su casaca para después proseguir con sus zapatos, dejándolos cerca de él para el momento en que tuviera que partir de nuevo.

En cuanto retiro las sabanas y se montó sobre la cama, Eren no tardo en trasladarse hacia donde se encontraba, buscando acomodarse bajo su cuerpo. Buscando su calor.

– Te dije que no te movieras – gruño Levi al sentirlo, pendiente de que no realizara algún movimiento brusco.

– No me duele nada, estoy bien – justifico al restarle importancia, escabulléndose en medio de él para utilizar el brazo de Levi como almohada – ¿Ves? Así estoy más cómodo – comento divertido.

– Ya me estoy arrepintiendo de venir a visitarte – aparto algunos mechones que cubrían la frente de Eren – Me traes más problemas de los que me acabo de librar.

– ¿Sucedió algo? – pregunto Eren confundido, ajeno a las cosas que sucedían fuera de la habitación.

Levi estuvo a punto de decirle, sin embargo, desecho la idea en cuanto razono sobre los detalles que tendría que rebelarse sobre su pasado ¿Realmente era necesario decirle sobre su antigua relación con Petra? Las cosas habían quedado en el pasado, al menos para él. De alguna u otra manera, Petra tendría que quedarse callada. Al menos si quería conservar su trabajo.

Tal vez omitir aquel detalle no causaría mucho significado.

– Cosas rutinarias – contesto neutralmente – Nada que no pueda arreglar, claro está. Oh cierto, aquí está un mocoso que siempre destantea mi rutina – comento en un intento de cambiar el tema.

Una sonrisa incomoda se formó sobre los labios de Eren. Después de todo, en algunos meses aquello si sucedería.

Bajo la mirada y se hundió más en sus brazos, evitando que su mirada quedara expuesta hacia Levi. De alguna manera, el azabache podía notar cuando las cosas andaban mal con tan solo mirarlo a los ojos.

Un punto en su contra.

Levi miro con desconcierto a Eren, encontrando su actitud inusual cuando anteriormente no hubiera tardado en soltar algún comentario a su defensa. Estuvo a punto de cuestionarle, sin embargo, se detuvo al sentir como el castaño lo abrazaba por la cintura y hundía la cara en su pecho como si quisiera unirse a él, tan fuerte que Levi no tardo en alarmarse.

– Eren, vas a lastimarte – advirtió ante el intento de apartarlo.

– Te quiero, Levi.

Los siguientes reclamos murieron en su boca ante la confesión, y en su lugar, una mueca de resignación se formó casi al instante.

Sin preguntarle la razón de sus palabras, el azabache se dedicó a acariciar la cabeza de Eren con suavidad y ante el intento de calmarlo. De alguna manera entendía que andaba un poco sensible desde la mañana. Efecto secundario del accidente, quiso interpretar.

El tacto solo logro que un suspiro saliera de la boca de Eren, siendo la culpa el causante de su completo dilema. Tendría que tomar una decisión pronto.

Ante el silencio que se había formado, los parpadeos de Levi fueron tornándose cada vez más pausados ante el pesar del cansancio y el hecho de no haber dormido nada durante una buena cantidad de horas, siendo el calor que le trasmitía Eren el primer factor para que su cuerpo se relajara en gran manera. Por más que luchaba contra ello, su cuerpo le ganó la batalla y en cuanto menos pensó, había sucumbido al sueño, dejando su mano suspendida sobre la nuca del castaño. Su actitud defensiva rápidamente se desvanecía cuanto se encontraba con él.

Eren lo noto cuando sintió su respiración más calmada, por lo que trato de no moverse mucho y dejar que Levi tuviera aquellos momentos de descanso de los que se había privado por él. Con movimientos ligeros, cubrió un poco el cuerpo de Levi con las sabanas, evitando a toda costa que pudiera sentir el frio. Y ahí se quedó, a un lado del azabache mientras dejaba que su tranquila respiración envolviera su corazón.

Ante la oportunidad, deslizo una mano por debajo de su camisa para tocar su vientre. El cambio de temperatura lo hizo temblar un poco, pero su cuerpo no tardo en acostumbrarse ante el tacto. Sintiendo a su pequeño crecer dentro de él.

En aquel momento, tenía a la persona que más amaba en la tierra y a una que no tardaría en unírseles. Porque a pesar de saber que las cosas se complicarían ante la existencia del bebe, Eren lo amaba de una manera inmensa y casi imposible. Era un ser perfecto ante sus ojos. Un pedacito de Levi y de él. De su amor. Porque estaba seguro de que había sido creado en una noche donde los dos se transmitieron sus más sinceros sentimientos. Su bebe se había convertido en su principal prioridad.

Estaba dispuesto a luchar por él, aun si eso conllevaba tener que renunciar a Levi para siempre.

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Contestando reviews en anónimo:

~ Akire: Y tambien el bebe de Eren y Levi sera igual de bonito ;A; Porque todos somos bonitos y solo los bonitos tienen bebes bonitos. Me encanto tu titulo xD La ultima frase, dios, fue hermosa. ¿La escribiste tu? !De verdad que me encanto! Muchas gracias por seguir con la historia. Te mando un fuertote abrazo c:

~ Hbl: !Gracias a ti por dejar review! Me alivia saber que la reacción fue correcta sobre el embarazo, realmente nunca lo he vivido, pero creo que de alguna manera asi reaccionarse yo ;-; ¿Trabajas en un hospital? Que admiración. !No cualquiera! Mucha suerte en ese aspecto c: Asdfghjklñ yo tambien muero por leer a Levi de papa, pienso que sera un amor xD Un tanto sobre-protector tal vez, pero dale, sera su primogenito. Se volvera loco de la emocion(?) Mil gracias por seguir leyendo ;A;

~ Ande: !Bienvenida! Gracias por darle la oportunida a mi fic y de aparte, tomarte el tiempo de dejarme tu comentario. Espero que te siga gustando hasta el final. Sobre la noticia del embarazo, no te preocupes, pronto se sabra, y vaya manera de hacerlo xD !Los villanos tendran su merecido! Cuenta con ello. Gracias por tu apoyo c:

~ Guest: Gracias por el comentario c: Me esforzare por seguir mejorando ;A;

~ Alice Kurosaki: Oh tranquila, no tardara mucho para que Levi sepa :'c Farlan se ha ganado mi corazon, pero aun a pesar de todo el amor que le tengo, Eren es de Levi y de nadie más xD !Farlan para todas! (?) Gracias por tus lindas palabras, espero que el fic te siga gustando hasta el final. Nos leemos!

~ Inno Nel: Si te refieres al tema de Farlan, realmente Levi entendio que su enojo no estaba bien justificado. Si hablas del embarazo, bueno, eso lo tendras que leer mas adelante xD !Gracias por leer! c:

~ TOCHY: (Me saco una sonrisa tu nombre) !Dios! !Cuando reaccione que estuvo a punto de perder a su hijo en el accidente se pondrá furioso! D: Farlan siempre estuvo consiente de que su amor por Eren era algo irreal, pero eso no impide que lo siga amando y que se le rompa el corazon con la noticia de su embarazo :c Aqui estoy yo para consolarlo(?) Lamento tardar tanto ;-; Estoy bien, gracias por la preocuacion ;A; !Nos leemos pronto!

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¿Alguien más quiere abrazar a Farlan como yo?

–Le lanzan tomates-

Farlan se gano todo mi corazón en este capitulo. Lo admiro demasiado, sacrifica su amor por ver a Eren feliz. Esta apoyando al enemigo, literalmente. El titulo del capitulo lo dedique a él. En el capitulo 12 "Quedate a mi lado" era lo que más deseaba Levi al querer que Eren estuviera con vida. Ahora en este "Te lo prometo" fueron las palabras que pronuncio Farlan hacia Eren, dispuesto a apoyarlo en todo momento aun si él no era la causa de su felicidad. !El amor nos hace cometer locuras, señores!

Siguiendo con el capitulo, Eren se encontraba entre un gran dilema. Levi y su bebe.

Muchas personas han pasado por ello en la vida real, al decidir entre esas dos personas. Y creo que en la mayoría de los casos, el bebe siempre va a hacer el elegido. Y aquí Eren siguió ese ejemplo. ¿Porque? Porque a pesar de que ama profundamente a Levi, ese bebe es su pedacito de cielo, ellos lo crearon junto al amor que sienten uno por el otro. Es un ser unico y hermoso ante los ojos de Eren. Su tesoro, y esta dispuesto a luchar y salir adelante por él.

!Que no ocunda el panico! A pesar de que se vendran algunos problemas, el amor entre Levi y Eren jamas se desvanecerá.

Saque el tema de la antigua relación de Petra y Levi, ya que, así como Eren oculta su embarazo, Levi lo hace con su pasado. Recordemos que a pesar de que Eren trabajaba en el palacio, desconoce completamente la relación que tenian ellos dos. Si, los dos esconden algo. Y a pesar de que el romance que tuvo Levi no es muy grave que digamos, seguro que le pega un poco a Eren. ¿A quien no? Tarde o temprano, la verdad saldrá a luz !Ya se como rebelar las dos cosas! -Hiperventila-

Hoy me di cuenta, que en la sección "Respondiendo reviews en anonimo" algunos ni siquiera estan en anonimo, ya que ponen su nombre xD Me saco una carcajada darme cuenta de ello, pero que bah, así lo dejare. Me gusta el formato que ya tienen los capitulos ;A; Esto no es nada importante, solo quería decirlo, lo siento :c

Bien, esto es todo por hoy. Si encontraron alguna falta de ortografia, mil perdones. Mis ojos ya estan jodidos c:

Nos leemos a la proxima. Cuidense un montón y gracias por seguir en este inusual fic.

Besos, abrazos y miles de apapachos.

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~ ¿Review?~