Hermione regresó de vacaciones desanimada. Le entristecía la perspectiva de su vida sin Fleur, de no trabajar con ella, de no verla todos los días, de no esperar ansiosamente su saludo o su despedida, de encontrarla en algún pasillo del ministerio e ir por un café.

La última vez que había hablado con Fleur había sido pocos días antes de regresar, por un problema que había tenido la rubia en el ministerio con una persona de su departamento. Fleur la había llamado por red flu y Hermione intentaba ocultar la alegría de verla en la chimenea de su habitación de hotel.

-¿Puedes creer lo que hizo Susan?-había preguntado la rubia sin esperar respuesta-. ¡Estuve esperando el informe desde las 9 de la mañana! Y, claro, no le dio la gana de enviármelo.

-Fleur, probablemente seguía trabajando en el informe-había intentado tranquilizarla Hermione, fracasando estrepitosamente.

-Tú no estabas aquí, no sabes cómo fueron las cosas-replicó Fleur molesta.

-Pero ya tranquilízate-dijo Hermione.

-¿Cómo me puedes decir que me tranquilice? ¿Sabes qué? Mejor hablamos en otro momento-respondió Fleur alterada.

-¿Es en serio? ¿Te vas a enojar conmigo también? -preguntó la castaña sin entender que estaba pasando.

-Muy en serio-respondió la rubia-. No me digas que me tranquilice cuando no tienes la más remota idea de que está pasando.

-Fleur-le había dicho Hermione usando el tono más suave posible-, pero cuéntame.

Fleur se había tranquilizado un poco y había continuado quejándose de todo el mundo. Hermione la había escuchado pacientemente evitando interrumpirla, dejándola que se desahogue. La castaña se había dado cuenta de que la rubia no esperaba su opinión, sólo buscaba desahogarse y decir lo que la estresaba en ese momento.

Hermione había tenido que despedirse rápidamente cuando escuchó a sus padres tocar la puerta de su habitación, ellos ya estaban listos para salir a recorrer los puntos principales de la ciudad.

Lo más extraño de esa llamada había sido el mensaje de Fleur que recibió a los pocos minutos:

"Ps- me djjiste mi amor…"

Habían discutido un poco después de eso. Hermione había negado que la había llamado de esa manera y a Fleur le había molestado la forma en que lo hizo: Hermione se había alterado y le había dicho que estaba loca. La castaña había intentado disculparse después diciendo que no lo recordaba, pero Fleur ya estaba enojada.

Después de esa conversación las cosas, las chicas se habían alejado aún más. La rubia se había despedido de Hermione antes de irse de Londres y Hermione le había deseado que le vaya bien y que se estabilice con una persona que valga la pena. Fleur se había mantenido en contacto con Hermione, avisándole cuando había llegado a Paris y asegurándose de que Hermione había llegado bien a Londres.

Pero Hermione ya estaba de vuelta en el ministerio y extrañaba a la rubia que cada vez le escribía menos.


Los días se hicieron semanas y las semanas se hicieron meses. Fleur había encontrado a alguien y Hermione pensaba que se estaba enamorando. Cuando Fleur se comunicaba con el grupo de amigos, los chicos no dejaban de molestar a la rubia con la posible boda. Hermione podía darse cuenta de que la relación era seria y, aunque le dolía, le alegraba que Fleur se viera feliz.

Una tarde en la oficina, hablando con Susan, comentó lo mucho que extrañaba a la rubia. Susan había sido testigo del pequeño encuentro entre ellas durante ese viaje y Hermione no dudó en sincerarse. Al terminar, Susan le dijo:

-Deberías decirle lo que sientes por ella.

-Pero yo la quiero, no estoy enamorada de ella-replicó Hermione.

-Por la forma que hablas de ella, estás enamorada de Fleur. Te voy a contar algo-agregó en tono confidencial-. Cuando Fleur habla de ti, las palabras fluyen.

-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó la castaña mirándola sin comprender.

-Es como si no tiene que pensar en lo que dice, sólo habla. Y cuando lo hace, cuando habla de ti-especificó-, lo hace con tanto cariño. Es imposible para ella ocultar lo que siente por ti.

Hermione estaba sorprendida. No sabía que Fleur hablaba de ella y menos que lo hacía de esa forma. Ella hablaba siempre de Fleur y lo que sentía por la rubia pero nunca hubiera esperado que la rubia hablara de ella.

-Si la quieres, deberías decírselo-agregó Susan.

-Pero yo no creo poder hacerla feliz. Yo no estoy lista para ofrecerle la vida que sé que se merece.

-Entonces, espera a estar lista y díselo-la animó.

-Ella es feliz ahora. Está con una persona que quiere, se va a casar con ella. Yo quiero que sea feliz, esté o no conmigo, esté con quien esté.

-Pero ella te quiere a ti. Con todo lo que me has contado y todo lo que he visto, estoy segura de que ella te quiere a ti. Deberían darse una oportunidad.

-¿Y qué? ¿Impedir su boda?-preguntó Hermione bromeando.

-¡Impidamos la boda! Yo te acompaño-respondió Susan alegre, provocando la risa de Hermione.

No era tan mala idea, pensaba Hermione.

-Espero a estar segura. Sólo sé que no puedo lastimarla. Tengo que ser capaz de ofrecerle todo-explicó Hermione.

Susan le dio la razón, aunque siguió bromeando con impedir la boda. Hermione se sentía agradecida de que la hubiera escuchado y la animara a seguir a su corazón.


Unas semanas después, Hermione sintió que al fin comprendía todo. Sus dudas, sus sentimientos hace Fleur, sus inseguridades... todo se veía más claro. Ella estaba perdidamente enamorada de la rubia y no podría decir cuando empezó a sentir lo que estaba sintiendo. Podía ser cuando empezaron a trabajar juntas en el ministerio o cuando tuvieron que trabajar codo a codo en la organización del congreso o en la noche de aquella confesión. Podía ser el día en que la vio llegar al torneo de los 3 magos, aunque lo consideraba imposible porque Hermione no creía que se puede amar lo que no se conoce.

Pero ahora lo sabía. Ahora estaba segura. Ahora que Harry había confirmado sus sospechas: Fleur se iba a casar.

Le dio mil vueltas al asunto. Se plantó mil veces detener la boda y decirle que la amaba, que estaba segura, que quería compartir todos los días de su vida con ella. Pero si lo hacía, ¿por quién lo hacía? ¿Lo hacía por la persona que decía amar o lo hacía por ella?

No era justo para Fleur que Hermione aceptara ahora sus sentimientos. La rubia era feliz, quería compartir su vida con alguien más y Hermione no podía confundirla ahora con sus sentimientos. Hermione no podía hacerle eso a Fleur. La amaba y no iba a lastimarla.

Entonces lo entendió. Ella no necesitaba que Fleur la elija a ella, que la haga parte de todas sus decisiones, que la incluya en sus planes, para que ella la ame. La amaría sin importar lo que pase. La amaba por el simple hecho de que existía. Hermione era feliz sabiendo que Fleur era feliz, aunque fuera en los brazos de alguien más. Era el amor más puro y real que Hermione había experimentado en su vida. No estaba dañado por los problemas que desgastan las relaciones, se había mantenido intacto porque las dos tuvieron miedo de dañarlo.

Tal vez la vida volvería a reunirlas, tal vez no. Pero el amor que sentía por la otra supera el tiempo y el espacio, los momentos que compartieron serán eternos y siempre vivirán en sus recuerdos.


No me odien, ya estaba escrito. Lo encontré pensando en cómo reunirlas, pero ya estaba escrito el final (y seguramente no lo subí porque también quería un felices para siempre).

Una pequeña dedicatoria:

A ti, aunque nunca lo leas. Porque eres y siempre serás mi amor (imposible), gatito.

Y a todos uds que leyeron mi drama y me acompañaron hasta acá. En serio, no me odien, lo intenté mil veces, pero no podía mentirme. Gracias por todo.

nik