Nada que perder
Summary: Rose dio el primer paso hacia Scorpius por culpa de unos tragos de más y una melodía ridículamente pegadiza. Y Scorpius dio el siguiente, por una esperanza renacida. Cada historia tiene un final. Pero en la vida, todo final es sólo un nuevo comienzo. Reto El iPod de Rose para el foro El Escorpión que Coleccionaba Rosas.
Disclaimer: El fantástico universo de Harry Potter le pertenece a Rowling. A mí me pertenece la imaginación, que ni siquiera son mías las canciones.
FANFICTION NO ME QUIERE TOMAR EL DOCUMENTO, TERCERA VEZ QUE LO SUBO, FUCKING SISTEMA. ESPERO SIRVA AHORA.
Gracias a Samfj, Kirisuke, Roulimystic, AlfilBlanco y Pabel Moonlight por sus geniales Reviews. Supongo que quien conoce esta canción imagina el contenido del capítulo…Con ustedes, la viñeta número 13 de 15…falta muy poco. ¡Gracias por leer! Muchos besos.
Este fic participa del Reto El iPod de Rose del foro El Escorpión que Coleccionaba Rosas.
Nadie se va a marchar
Por Noel Schajris
Esa tarde, cuando estaba cayendo el sol, alguien tocó el timbre de la casa de los Weasley. Se trataba de Scorpius, en la puerta de la casa. Hermione estaba pasmada (no lo había visto en meses, si bien sabía cuánto Rose sufría por él), pero lo hizo pasar de todas formas. Rose, que estaba languideciendo su pena ya habitual en el sofá de la sala, se quedó de piedra al verlo. Se puso de pie, mirándolo como anonadada. Hermione los miró de uno en uno, atentamente, y luego salió de la habitación dando un suspiro.
Scorpius la vio tan hermosa como siempre, y es que Rose tenía una belleza perenne, que no se marchitaba incluso con la evidente tristeza de sus ojos. Y ella lo vio aparecer en el umbral, con la luz del sol bañándolo desde la ventana, los anteojos torcidos, el cabello despeinado y el celeste melancólico de sus ojos, y su corazón se estrujó, se detuvo, y luego volvió a latir de nuevo a toda velocidad.
– ¿Qué haces aquí? –Le preguntó Rose entonces, mirándolo con ojos brillantes, sin poderse creer que él estuviera allí, frente a ella. Quiso tocarlo, para cerciorarse de que era real, pero se contuvo.
–Vengo a suplicar–Le dijo Scorpius a su vez, con aquel brillo triste en la mirada, y Rose sintió que todo su cuerpo se convertía en gelatina y se precipitaba a desplomarse.
– ¿A suplicar…?
–Vuelve. Vuelve a casa. Vuelve conmigo–Scorpius se acercó a ella para tomarle las manos, y Rose pudo ver el ansia desesperada en sus ojos, su angustia–. Lamento todo lo que pasó, lo lamento cada día y cada noche, a cada maldito momento. Por favor, Rose, vuelve. Nunca voy a dejarte, nunca me voy a marchar, ninguno de los dos, nadie lo hará.
–Pero…–Balbuceó Rose, todavía sin poder reaccionar– ¿Y Veronica…?
– ¿Quién? Supongo que te refieres a la cita que me arregló Matt…ahora sale con Matt–Scorpius sacudió la cabeza, sin darle importancia–. Yo te amo a ti, Rose. Nunca he amado a nadie más. Y puede que a veces sea difícil, pero podríamos ser felices si lo intentamos, éramos demasiado felices estando juntos. ¿Te acuerdas? ¿Recuerdas como no perdíamos nada y lo ganábamos todo?
Y la miró, apretando fuertemente sus manos en las suyas, una sonrisa franca y dulce, esperanzada, y Rose sintió que las lágrimas crecían en ella hasta desbordar sus pestañas.
– ¡Oh, Scorpius! –Exclamó a borbotones, echándose a llorar–Yo te amo, te juro y perjuro que te amo, te amo con locura. ¡Te he extrañado demasiado! –Y se zafó de su agarre, sólo para abrazarlo fuertemente, sin dejar de sollozar– ¡Perdóname, nunca volveré a marcharme! ¡Nunca, nunca, nunca, nunca jamás!
–Ninguno de los dos–Repitió Scorpius, besándola en el pelo, en la frente, en el mentón, en las mejillas–. Nadie lo hará. Nadie se va a marchar.
Y se besaron entonces, después de tanto tiempo, con una desesperación y una entrega, y una deliciosa sensación de reconocimiento, todo junto a la vez, explotando dentro de ellos como chispas mágicas, acariciados por la luz anaranjada del ocaso. Juntos de nuevo. Rose y Scorpius. Scorpius y Rose.
