^Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer^
*Cynthia*
Viernes, 20 de marzo del 2010.
Estaba sumamente feliz. El progreso de su hermana al estar ahora en un nuevo instituto con nuevas compañeras, la había vcnvertido en una persona muy sociable, que gustaba de la vida y que adoraba las fiestas. Incluso, Alice diseñaba muchos vestidos para jane y para Cynthia tanto como para sus amigas jessica y Ángela. Ya había desistido de hacer que Isabella se vistiera a la moda, esas cosas no iban con ella. Sin embargo, la joven no podía entender por qué razón a su hermana la seguía citando el doctor Laurent. Últimamente Alice se mostraba más cooperativa en las sesiones, no paraba de hablar de todo y de nada a la vez. Había abierto su mente. Siempre era prudente, cuidando no decir más de lo necesario, pero por lo menos ya hablaba. Había algo que había cambiado su vida. Últimamente, los hermanos Hale y las hermanas Brandon tenían una amistad muy hermosa. Casi todos los fines de semana, Alice y Cynthia pasaban los días en casa de Jasper, Rosalie, Jane y Alec. Rose se había mostrado reticente a convivir con ellas los primeros días, pero Alice fue capaz de sacarla de su mutismo. De hecho, era muy común verlas salir de compras y probarse todos los conjuntos de Port Angels a un ritmo que solo ellas 2 podían soportar. Mientras tanto, se veía demasiado evidente la conexión que tenían tanto Cynthia como Alec, así como Alice y Jasper. Se habían vuelto indudablemente, los mejores e inseparables amigos.
Cynthia se allaba en su casa preparándolo todo para el día de hoy. Alice había salido con Rose hacia Seattle, querían mirar ropa y dijeron que no regresarían hasta las 9 de la noche. Rose se había ofrecido a llevarla en su convertible rojo y dejarla en su casa, y así lo habían acordado. Le preguntaron a Cynthia si quería ir, mas ella dijo que no. Tenía algo qué hacer, algo que no se perdería por absolutamente nada del mundo.
Había terminado de leer "Romeo y Julieta" a penas hace 2 horas. Lo leyó en su clase de matemáticas, a su gusto la profesora era demasiado aburrida. Además, tenía qué discutir ese libro con su mejor amigo lector.
Puso unos cuántos bocadillos de queso en la mesita. Sus padres trabajaban, ya que su madre había conseguido empleo como diseñadora industrial en una empresa, lo cuál había aumentado sus posibilidades económicas. Arregló los manteles y acondicionó la biblioteca que tenía para convertirlo en un lugar de discusión. Puso 2 vasos de jugo en la mesa y, unos segundos después, se escuchó como tocaban la puerta de su casa…
—¡Ya voy, ya voy!- Cynthia dijo sonriendo a viva voz. Dejó el libro en la mesa y salió como quien lleva el diablo.
Bajó las escaleras, se acomodó los bucles por detrás de la oreja y corrió hacia la puerta. Ahí, sonriendo frente a ella, se encontraba Alec.
—Aquí estás, pensé que no vendrías. Tienes 5 minutos de retrazo- Le dijo ella con falso enfado a su amigo, haciéndolo pasar y golpeándole levemente en el hombro.
—Cynthia, pero si solo son 5 minutos… ¡no me puedes culpar por ello!- Le dijo él sonriendo, mientras subían las escaleras.
—¿me lo dices a mí?- Dijo sarcástica –Mira quien habla, ¿El que toca la puerta desde las 3:40 y se queja de que yo soy la que no se prepara rápido, la tertulia siempre debe ser a las 4 de la tarde!-
Ambos se sentaron, uno frente al otro. Abrieron el libro en el prólogo y se prepararon para las 2 horas más divertidas que pudieran tener.
—¿Y bien, entonces, qué piensas del libro?- Le preguntó Cynthia con una sonrisa.
—Es… demasiado rápido, siento que Romeo y Julieta fueron unos precoces-
—Ni que lo dudes- prosiguió Cynthia con un resoplido –Los odié, en especial a Julieta, que parecía querer lanzarse sobre Romeo en cualquier instante-
—¿Sabes?- le dijo Alec pensativo, tomando un bocadillo de la mesa –Pienso que… me da tristeza ese concepto de amor… mira que basarse solamente en el físico… incluso la nodriza y el amigo… ¿Cómo se llamaba?-
—¿mercucio? Sí, creo que hablas de él. ¿Y, te digo algo? Yo, Cynthia Alexandrie Brandon, soy un Mercucio-
—¿Porqué lo piensas así?- Alec le fijó la mirada. Azul contra azul…
—Bueno…- Cynthia se acomodó en la silla –No creo en el amor. Vivimos en una sociedad donde solo importa el físico, el dinero que tengas o qué tan tonto seas. Ya nadie quiere de verdad, ya nadie sabe querer… por eso, he decidido que yo no me enamoraré jamás- Terminó con una declaración determinante.
—Nunca digas "De esta agua no beberé"- Alec la miró y le sonrió burlonamente.
—tonterías- Le contestó –he dicho que no lo haré. No me interesa nadie, y nunca pasará. Tengo una coraza contra el amor- Sonrió.
—Quién sabe, ¡Quizás alguien te quite esa coraza!-
—Bueno, pero no estamos aquí para hablar de mis líos con el amor, si no del libro- Puso fin a la discusión con un ligero sonrojo en su rostro.
—Hablando de amor… vas a perdonar mi comentario tan directo pero… creo que tu hermana y mi hermano hacen una linda pareja- Alec rió de una forma jovial.
—Sí, se nota. Al parecer se están uniendo mucho. Pobre jaz, de seguro tuvo qué aguantar el ir con Rosalie y Alice, cargando cientos de bolsas con ropa… hay no, qué bueno que nos hemos quedado aquí. A propósito, ¿Dónde está jane?-
—Se ha quedado en la escuela- Respondió Alec –esa niña está emocionadísima, organizando la fiesta del baile de primavera. Es hoy por la noche pero… ninguno de nosotros irá, tengo entendido que tú tampoco-
—Qué bien que nos conoces- Cynthia sonrió –Ni a jane ni a mí nos gusta el bullicio. Prefiero quedarme aquí, leyendo un libro-
—¿Qué me dices? ¿Leemos a Hamlet la otra semana?-
—Al diablo con Shakespeare- Cynthia sonrió y le aventó el libro en la cara a Alec con expresión divertida.
—¡Aw, eso ha dolido! Bien, ya entendí- Alec sonreía ampliamente –Entonces… ¿Qué quiere leer la princesa?-
—Príncipe de pacotilla- le dijo ella, imitando una postura digna –Yo no soy princesa, soy reina-
—Entendido- Puso expresión galante –Entonces… ¿Qué quiere leer su majestad?-
—¿Qué le parece… "La guerra de las brujas?" lo escribió mayte Carranza y Anne Johnson no deja de recomendármelo-
—Pues, que así se haga. Haremos caso a las recomendaciones de Anne-
Tres días después, se dirigía junto con Alice a otra sesión con el doctor Laurent. Alice estaba nerviosa. Esta era la sesión que marcaría si ya era libre de él o si tenía qué seguir acudiendo para que se le revisara su supuesto estado emocional descompuesto…
Antes de entrar al consultorio, vieron un auto muy conocido. Era un monovolumen antiguo. Esa solo podía ser la camioneta de isabella. Emocionadas, Alice y Cynthia buscaron con la mirada a su amiga. Al verla, corrieron a saludarla, en parte, sorprendidas de que ella estuviera ahí. ¿Qué haría bella en el hospital del doctor Laurent?
—¡isabella, qué linda sorpresa! ¿Pero… qué estás haciendo aquí?- preguntó Alice con sorpresa.
—Pues, el doctor Laurent ha llamado a mi casa. Dijo que le habían contactado de la escuela y que necesitaba venir a sesiones… de… psicoanálisis, o algo así- Dijo ella con duda.
Charlaron unos minutos más y Alice y Cynthia fueron al consultorio. Fue una sesión como las últimas, llena de risas, anécdotas y anotaciones. Sin embargo, el doctor se veía muy extraño, como si algo tuviera entre manos…
—Señor y señora Brandon- Dijo el doctor a los padres después de que la sesión hubiese terminado –Les tengo lamentables noticias. Alice no se encuentra bien, debe ser encerrada en su casa durante 2 semanas… y si no mejora, tendrá que ser internada en el hospital-
Alice lo había soñado, esto pasaría. Laurent da revin las traicionaría… y lo peor, que una vez más, no había podido evitarlo… se sentía una completa inútil. Miró los rostros de su familia. Todos estaban angustiados y consternados.
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