Capítulo 14:Confía en mí

Kenshin miró a Sanosuke y este comprendiendo la situación, cogió a Ayame y abandonó el salón en dirección hacia el cuarto de la niña.

Centró su mirada en Kaoru y apretó los dientes.

-Ve al grano.

Kaoru se encogió ante el tono y la ferocidad de la cara de Kenshin. Ese no era el hombre que ella había conocido un mes atrás. Este hombre era frío, tosco y parecía erguir un muro de piedra entre ellos al cual no se atrevía a trepar.

-Vengo a buscar al niño.

La respuesta de Kenshin fue rápida y cargada de ira.

-No te lo vas a llevar.

Kaoru cogió aire con fuerza y se sacó el papel del bolsillo. Se lo entregó a Kenshin y este lo cogió a regañadientes. Leyó su contenido y sin expresión alguna en su rostro, hizo una bola con él antes de lanzárselo. El papel chocó contra el pecho de Kaoru y la pelinegra miró como caía al suelo y rodaba hasta quedar bajo la mesa del salón. Suspiró.

-Kenshin¿sabes lo que te estás jugando?

Kenshin se cruzó de brazos y la miró con gesto indiferente.

-Si, y no me importa.

Kaoru se pasó la mano por la cara con nerviosismo.

-Vamos a ver... eso es una denuncia en toda regla contra ti por secuestro. De alguna manera, ese hombre sabe que tienes al niño.

Kenshin la miró sin comprender como la abogada de la parte contraria podía venir a avisarle sobre las intenciones de su cliente. Y más después de cómo la había tratado. Creía que en esos momentos lo estaría odiando y¡maldita sea! Deseaba que así fuera. Pero no, ella estaba allí para advertirle. Se pasó lso dedos por la comisura de los labios antes de hablar.

-Lo se. Fui yo quien le dijo que el niño está conmigo. Le hice una visita hace algunas horas.

Kaoru parpadeó. ¿Ese hombre estaba loco?

-¿Por qué has hecho eso? Te has echado arena en tu propio costal.

Kenshin suspiró, le hizo un gesto con la mano para que lo siguiera y tocando antes a la puerta para no sobresaltar a Megumi y a Yahiko, entró y dejo que Kaoru entrara detrás.

Megumi la miró nada más entrar y Yahiko se encogió por instinto.

-¡No! –miró a Kenshin –¡me prometiste que no volvería¡que me quedaría contigo!

Kenshin tragó con fuerza, se acercó al niño y arrodillándose frente a él lo abrazó con ternura.

Kaoru ahogó un sollozo al ver la escena y cuando reparó en la espalda del niño, la cual el pelirrojo intentaba evitar tocar a toda costa, se sintió realmente enferma. ¿Qué clase de monstruo le haría algo así a un niño? Tenía moratones por todos lados, y cortes como si le hubieran dado fuerte con una correa. Ahora comprendía los motivos del pelirrojo para jugarse las cosas como se las estaba jugando y en ese momento supo que ella seguiría su camino. Tragó con fuerza y se arrodilló frente a ellos.

-Tranquilo Yahiko, encontraremos una solución para que no tengas que volver con tu padre.

Kenshin la miró con asombro, no esperaba esa reacción por parte de la abogada. Kaoru al darse cuenta de la inquisitiva mirada, se levantó y salió del baño.

El pelirrojo se quedó un rato más con el niño, tranquilizándolo. Cuando tuvo la certeza de que al fin se había dormido y de que no le faltaba nada bajó y entro al salón de nuevo. Kaoru miraba alrededor como si indagara en cada cosa y detalle de los que tenía por el salón.

La pelinegra alzó la mano para coger una katana que había sobre la chimenea, pero antes de poder alcanzarla, sintió el fuerte pero a la vez delicado agarre de Kenshin sobre su muñeca.

-No la toques.

Kenshin no podía respirar cuando se quedó mirando fijamente esos fascinantes ojos azules que le quemaban hasta lo mas profundo del alma. La sensación de la suave piel de su muñeca en su mano y esos ojos lo debilitaron por completo. No había sido buena idea tocarla. La soltó.

-Lo siento. No pensé que fuera a molestarte.

Sin contestar nada al respecto, Kenshin se dirigió a su sillón y se sentó con un pesado suspiro. Se llevo las manos a las sienes para soportar el peso de su cabeza en ellas. Tardó varios segundos en hablar, cuando lo hizo, su voz sonó ronca y apagada.

-No puedo permitir que vuelva con él. Prefiero perder mi puesto de trabajo, enfrentarme a ese hijo de puta, o a todo el que se me ponga por delante para llevárselo antes que permitir que vuelva a ponerle sus sucias manos encima.

A Kaoru no lo había pasado desapercibida la advertencia que Kenshin había dejado ver con ese comentario. Le estaba diciendo claramente que no se metiera en su camino... No hacía falta, después de ver al niño tenia muy claro que no permitiría que volviera con Yasu. Tragó ante el dolor que vio reflejado en las bellas facciones del pelirrojo. Por un momento, le dio la sensación de que estaba reviviendo algún mal recuerdo o alguna pesadilla. Sus facciones estaban tensas, podía apreciar claramente como el músculo de la mandíbula le palpitaba con fuerza y rapidez y por primera vez desde que lo conocía, ocultaba sus ojos a su vista. Los mantenía entrecerrados, mirando un punto fijo del suelo.

Se acercó despacio y se sentó en el sillón que había frente al suyo.

-Hay miles de niños en el mundo que pasan por la misma situación de Yahiko. De todos ellos¿por qué has escogido ayudarlo a él?

Kenshin apretó mas los dientes si era posible. El tenía sus propios motivos, pero no iba a decírselos precisamente a ella. La miró con rabia contenida.

-Un par de polvos no te dan derecho a meterte en mi vida ni en mis asuntos. Los motivos que tenga para con Yahiko son cosa mía, y ni sueñes que voy a contarte mi vida solo porque me pongas cachondo cuando andas cerca. Porque eso es lo único que hay entre nosotros. Y punto.

Sanosuke ya le había dejado claras las cosas, pero ese hombre no podía haber usado palabras que le doliesen mas. Solo era una fuente de deseo para él. Tragó con fuerza y apretó su bolso entre sus manos. Lo miró directamente, sin titubear.

-Señor Himura, mi visita aquí es estrictamente profesional, así que evite sacar a relucir cosas de su vida privada. He venido para advertirle de su actual situación. Esta usted denunciado por secuestro y si mi cliente quiere, puede denunciarlo también por maltrato, alegando que el niño no tenía ningún golpe cuando salió de casa.

Kenshin entrecerró los ojos. Sabía que se había pasado tres pueblos con ella, pero ya era demasiado tarde para retractarse. No obstante, encontraba la actitud de la abogada infantil. El jamás usaría algo tan serio como el bienestar de un niño para vengarse de ella.

-¿Serias capaz de permitirlo aun sabiendo que yo jamás le haría daño al niño?

Kaoru se levantó y lo miró desde arriba.

-No se trata de que yo permita o deje de permitir, se trata de que sus actos tienen consecuencias y debería pensar en ellas antes de actuar.

Esa había sido una indirecta en toda regla y aun así lo que más rabia le daba es que ella tenía razón. En todo. Se levantó para quedar frente a ella.

-¿Por qué has venido a avisarme?

Kaoru desvió la mirada. No podía decirle que lo había hecho porque se había enamorado de él y menos después de saber lo que el sentía.. deseo, única y excusivamente deseo.

Kenshin se acercó un paso.

-Kaoru, si me lo dices quizá haga un esfuerzo y te cuente porque he escogido a Yahiko.

Posiblemente estuviera cometiendo un error... otro de tantos en su vida. Pero esa mujer era la única que realmente podía ayudarlo con el niño, y en el fondo de su ser, y aunque se negara a aceptarlo, deseaba saber las verdaderas motivaciones de Kaoru para ir a advertirle.

Kaoru sopeso sus opciones. Después de cómo se había comportado con ella, lo que menos merecía era que le contara sus motivos. Solo servirían para que volviera a reírse de ella en su cara. Pero entre ellos estaba Yahiko y el niño no merecía sufrir solo porque ellos no supieran comportarse como personas adultas.

-Me he interesado en venir única y exclusivamente por al pequeña amistad que nos unía. Pero veo que ha sido un error, el cual, recuérdame , no vuelva a cometer jamás.

Kenshin apretó los puños. ¿Pequeña amistad¿Eso lo consideraba ella¡Demonios! El no había dejado de pensar en ella desde que se marcho de su casa. No era una simple amistad.

-¿Clasificas lo nuestro como pequeña amistad¿Tan poco te resultó?

Kaoru parpadeó confundida por ese cambio de actitud. Ese hombre tenía tanto morro que de echarse a andar se lo pisaría.

-Al menos lo considero algo mas que un par de polvos.

Kenshin apretó los labios en una fina línea al darse cuenta de que sin querer había dejado entrever parte de sus sentimientos, y eso era algo que no le gustaba para nada. La última vez que se había permitido el lujo de dejar salir a flote los sentimientos que albergaba había terminado jodido hasta la saciedad. Pero no podía negar lo que Kaoru despertaba en él, y menos teniéndola delante. Tan cerca.

Antes de darse cuenta de lo que hacía, inclinó la cabeza y se apoderó de los labios de la pelinegra. La atrajo contra si y la beso con cada confusa emoción que sentía en su interior. Luchando contra la necesidad de tumbarla en el mismo suelo y apoderarse de todo su cuerpo , la sujeto contra una de las altas columnas del salón y presiono su cuerpo contra ella.

Kaoru no podía respirar con él besándola de esa manera. Sentía ganas de gemir por la maravillosa sensación de esos labios recorriendo los suyos mientras sus lenguas danzaban. Ese hombre era el paraíso, y todo lo que ella quería hacer era dejar que la sujetara y se saciara con su cuerpo.

"Solo porque me pongas cachondo..." Las palabras resonaron con dureza en sus entrañas. Con un gruñido de frustración lo retiro un poco para poder poner distancia entre ambos.

Kenshin intentó tranquilizar su entrecortada respiración mientras la miraba con los ojos entrecerrados. Se pasó la lengua por los labios para aliviar la sequedad que sentía de golpe. Decidió que era mejor no hacer ningún comentario al respecto y volver a lo que interesaba en esos momentos: el niño.

-Lo siento, no suelo confiar mucho en las personas. Y suelo confiar mucho menos si la persona en cuestión es una mujer.

Kaoru suspiró y parte del enfado que sentía se desvaneció al darse cuenta de que Kenshin estaba dispuesto a ceder un paso. Al menos se había disculpado, y viniendo de alguien como él estaba segura que era algo que no todas las personas tenían oportunidad de ver.

-Si realmente quieres ayudar al niño, tendrás que aprender a confiar en mi. Que Yasu sea mi cliente no quiere decir que yo vaya a hacer que gane para que siga maltratando al esa criatura como lo a hecho.

Kenshin parpadeó.

-¿Por qué querrías hacer eso? Pondrías en peligro tu carrera.

La respuesta de la pelinegra fue rápida y concisa.

-Pondría en peligro mi carrera pero evitaría que un niño lo pasara mal. Ojalá tuviera muchas carreras para poder arruinar una por cada niño al que pudiera ayudar. ¿No es acaso lo que tu estás haciendo desde el momento que lo has traído a tu casa?

Kenshin tuvo que reprimir el impulso de abalanzarse contra ella y abrazarla hasta que no se diferenciaran sus cuerpos. Nunca había conocido a alguien tan noble ni bondadoso como lo era ella. Tragó con fuerza al darse cuenta de que lo que sentía por ella iba mucho más allá de lo que jamás hubiera sentido por nadie. Suspiró.

-Mis motivos son más personales que los tuyos. No son tan nobles. Y me avergüenzo de no haber hecho esto antes. He sido un cobarde...

Kaoru lo miró fijamente y se dio cuenta justo en el instante en que el muro que había erguido caía como un manto. Se veía avergonzado y dolido. Quizá era mejor que no lo forzara a contar cosas que quizá lo dañaran.

-Tranquilo. Me ha quedado claro que tus motivos son íntimamente personales. No preguntare de nuevo por ellos.

Kenshin frunció levemente el ceño, pero después de ver la bondad que guardaba en su corazón no podía menos que decirle la verdad. Al menos serviría para ayudar al niño. Tragó y cuando la miró, sus ojos le quemaron como brasas.

-Es mi hijo.

CONTINUARÁ

Gracias a:

rogue85 : Sii he vuelto! estaba un poco perdida, iré subiendo un capítulo de esta historia semanal. Gracias por seguir aquí!

Isadi: Gracias por seguirme antes y por supuesto por seguirme ahora. Seguiré actualizando!