¡Hola! Siento no haber podido actualizar antes, pero he tenido un pequeño problemilla de salud y me ha sido imposible, sin más, espero que lo disfrutéis.
Capítulo IV "Cenicienta"
Apretando fuertemente su teléfono móvil entre sus manos, Emily Fields atravesaba la desértica calle que la conducía hasta la casa de Maya, situado sólo a un par de manzanas de la suya propia.
El mismo camino que se tornaba rápido y ligero cuando sólo ansiaba encontrarse con aquella chica que era el motivo de su sonrisa día tras día, ahora se antojaba pesado y angosto. El fin era el mismo: verla, pero su mentalidad en aquellos dos escenarios era muy diferente.
Todo había cambiado.
Y aunque sabía que no iba a ser fácil, necesitaba cerrar ese episodio de su vida. Necesitaba ser sincera con Maya, pero sobretodo consigo misma y con Paige. Había herido a la pelirroja, pudo verlo en sus ojos aquella noche en la fiesta de Hanna y estaba dispuesta a enmendar aquel terrible malentendido haciendo gala de uno de sus más arraigados principios: la honestidad.
Siete minutos de camino a pie quedaban a sus espaldas cuando, con determinación, pulsó el timbre situado a la derecha de la entrada a la casa de Maya. Había decidido ir andando a pesar de que el frío otoñal hacía acto de presencia aquel día, pero necesitaba aclarar su mente y reorganizar sus ideas y no encontró mejor forma de hacerlo que aquella.
Quizás el refrescante aire de aquella mañana sirviera para aclararle cómo y por qué había llegado hasta aquella situación.
Tras unos instantes, comenzó a escuchar unos pasos que se aproximaban a aquella puerta blanca que permanecía ante ella y el alegre rostro de Maya apareció dibujando una sonrisa que se intensificó al coincidir con la mirada de Emily.
-¡Em! ¿has venido andando? -preguntó recorriendo la calle y cerciorándose de que el coche de la morena no estaba cerca- pasa, debes de estar helada.
-Gracias. -murmuró la más alta frotándose levemente las manos para entrar en calor.
Maya cerró la puerta a sus espaldas y con un rápido gesto deslizó las manos sobre los hombros de la otra chica haciéndose cargo del abrigo que esta portaba y deslizándolo por sus brazos hasta desprenderlo de su cuerpo.
-No conozco a nadie a quien le siente mejor el otoño que a ti, estás preciosa. -susurró acercándose peligrosamente al rostro de la más alta tras colgar el abrigo en una de las perchas de la entrada.
Rápidamente, Emily giró la cara y se separó de Maya bruscamente, lo cual provocó un notable gesto de contrariedad en la cara de la chica.
-Ya veo.. ¿era de esto de lo que querías hablar? -preguntó con recelo.
-Sí. N-no.. no sé en qué punto crees que está nuestra relación Maya pero.. te equivocas.
-¿Me equivoco? ¿Qué estás intentando decirme Emily? ¡Sabes perfectamente que estoy aquí por nosotras!
-¿No lo entiendes Maya? ¡No hay un "nosotras"! ¿No te das cuenta? -espetó Emily elevando un poco el tono de su voz.
-¿Qué quieres decir con eso? ¡Por supuesto que hay un nosotras, joder Em! Te pedí un tiempo, no te dije que terminaba contigo, ¡¿no eres capaz de entender eso?!
-¡Claro que lo entiendo! ¡Lo hice Maya! ¡Lo hice! ¡Durante dos meses! ¿entiendes? ¡dos meses! -aclaró la más alta enfatizando las dos últimas palabras- Dos meses en los cuales ni una llamada, ni un mensaje, ni una visita,.. ¡nada!
-Yo necesitaba.. -comenzó Maya antes de ser interrumpida bruscamente por Emily.
-"Yo, yo, yo, yo".. ¿te das cuenta? Tú necesitabas un tiempo, tú estabas confundida y te liaste con otra persona en ese campamento, tú vuelves, tú ahora quieres, ahora no.. ¡tú, tú, tú Maya! ¡todo tú! ¿dónde quedo yo? ¿dónde queda lo que yo necesito? ¿realmente te importó algo lo que yo pudiera sentir cuando vuelves después de meses esperándote y me dices que necesitas un tiempo?
-Emily, no tienes ni idea de lo que estás..
-No Maya, tú no tienes ni idea. Yo.. creo que es mejor que esto se quede así, no me gustaría estropearlo más, lo siento.
Y tras despedirse con un leve beso en la mejilla de la chica y coger su abrigo, Emily salió de la casa con paso firme y tomando una gran bocanada de aire, mientras Maya, aún en el interior de su casa dejaba que una silenciosa lágrima acariciara la misma mejilla que segundos antes había sido besada por la que hasta entonces consideraba su novia, mientras susurraba:
-Sí hay un nosotras Emily, siempre lo habrá.
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Las risas se extendían a su alrededor mientras Paige y Alex contaban divertidas anécdotas en un banco del parque Washington, situado al oeste de Rosewood.
Tras aquella mañana de trabajo en la tienda del señor Williams y la posterior conversación en la cafetería, ambas habían acordado realizar un breve paseo por el parque con la simple intención de disfrutar aquel fresco pero soleado día.
Un paseo que de ser breve, pasó a consumir primero una hora, luego dos y así sucesivamente hasta que ambas se sentaron en aquel banco en el que entonces contaban divertidas historias que hacían reír a la otra.
-¡No puedo creerlo! -exclamó Alex llevándose su mano derecha a la boca y abriendo sus ojos azules al máximo.
-¡Te lo juro! A mi madre le encantaba, siempre decía que "La Ciudad de los Ángeles" era su película favorita así que siempre la veía con ella, recuerdo que mi escena favorita era esa en la que Meg Ryan va en bicicleta por el campo y se suelta de manos con los ojos cerrados, digamos que.. con ocho años eso es algo que claramente, llama tu atención así que..
-Así que no se te ocurre nada mejor que imitarla al día siguiente por tu urbanización.. -interrumpió la rubia reprimiendo una sonrisa mientras asentía con su cabeza.
-¡Pues claro! ¡Deberías ver su cara de felicidad! ¡Yo quería sentir lo mismo! -explicaba Paige gesticulando de forma exagerada con ambas manos- ¿Cómo iba a saber yo que aquel imbécil aparcaría el camión justo en mi camino? Además, no pude verlo, a mis ocho años me metí en el papel completamente e iba en bicicleta, sin manos y con los ojos cerrados.. una bomba de relojería.
Alex no pudo aguantar más y dejó escapar una sonora carcajada mientras cerraba sus ojos y pasaba suavemente una mano por su rubio cabello para apartarlo de su cara, Paige la observaba uniéndose a su risa mientras se levantaba poco a poco el pantalón hasta la rodilla y dejando a la luz una pequeña cicatriz.
-He aquí la prueba del delito. -acotó divertida captando la atención de la otra chica.
-Genial, hasta tienes heridas de guerra, apuesto a que la bicicleta quedó inservible. -respondía Alex recorriendo con su mirada la pequeña marca.
-Completamente. Y más dañado aún resultó mi orgullo, precisamente ese día a algún vecino oportuno se le ocurrió celebrar el cumpleaños de su hijo en el jardín y toda mi urbanización tuvo el placer de presenciar mi prueba de acceso a 'Jackass'. -comentaba la pelirroja de forma despreocupada mientras Alex estallaba de nuevo en carcajadas- ¿Sabes cómo me estuvieron llamando durante todo el verano?
-¿Cómo? -preguntó divertida.
-Kamikaze. -respondió amargamente con un gesto teatral que de nuevo hizo sonreír a la chica.
-Eso te pasa por no ver películas acordes a tu edad, ¿nadie te habló entonces de Winnie de Pooh?
-¿Me estás diciendo que es mejor que hubiera visto una serie infantil en la que cada personaje tiene un problema mental diferente? Pues no sé que hubiera sido peor..
-¿Qué ¿Qué dices? -preguntó Alex clavando su mirada en Paige de forma extrañada. -Yo siempre he visto esos dibujos de niña y déjame decirte que..
-Eso lo explica todo. -la interrumpió la pelirroja con una media sonrisa- Por si no te has dado cuenta, Pooh tiene graves desórdenes alimenticios, Piglet sufría de ansiedad, Christopher Robin era esquizofrénico, Tigger tenía déficit de atención e hiperactividad, Ígor padecía depresión aguda, el trastorno obsesivo compulsivo de Conejo estaba clarísimo y Búho era un narcisista.
Alex la miraba con la boca entreabierta procesando mentalmente todo lo explicado por la pelirroja. Infinidad de veces ella misma había disfrutado de esos dibujos cuando era niña, pero obviamente nadie se para a analizar los problemas mentales de un grupo de peluches. Una maliciosa sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro mientras escrutaba el simpático gesto de Paige, a la que parecía divertirle todo aquello.
-Eres extraña, ¿sabes McCullers?
-Soy única. -puntualizó con una sonrisa de suficiencia.
-Eres diferente.
-Bueno, lo diferente.. es salirse de los patrones marcados, así que sí, soy diferente.
-No me gustan las cosas idénticas. -susurró Alex jugueteando distraídamente con sus dedos.
-Vaya, vaya, vaya, señorita Gray.. -comenzó Paige de forma socarrona- ¿quiere eso decir que te gusto?
-¡En tus sueños McCullers! -sentenció levantando la vista de golpe y clavándola en Paige de forma divertida. -en tus más eróticos sueños.
-No me extrañaría, soy irresistible. -comentó con una sonrisa la pelirroja mientras se levantaba de aquel banco y ayudaba a Alex en la misma acción.- Además de encantadora.
-De serpientes. -añadió Alex comenzando a andar de espaldas mientras miraba a la chica.
-Y dulce.. -volvió a sentenciar Paige haciendo caso omiso de lo dicho por la rubia.
-Me provocas diabetes. -volvió a acotar.
-Por no mencionar lo guapa que soy. -continuaba una divertida Paige.
-Ahí te doy la razón, eres guapa de cara.. -comentó Alex captando de inmediato la atención de la pelirroja que detuvo sus pasos unos metros por detrás de ella- ¡de cara a la pared! -añadió mientras salía corriendo entre risas
-¡Serás..! -reaccionó Paige reprimiendo una carcajada justo antes de salir corriendo tras ella- ¡en cuando te pille se acabo la tregua! ¿te enteras? ¡se acabó la tregua!
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Habían pasado unos treinta y cinco minutos desde que Emily llegó a su casa tras aquella charla con Maya.
Había sido intenso.
No entraba dentro de sus planes aquella conversación en la que sus ataques habían impedido cualquier clase de explicación o excusa por parte de la otra chica, así como de un posible acercamiento, cosa a lo que Emily no estaba dispuesta.
De igual modo ella no era así, probablemente, en otras circunstancias la habría dejado explicarse y hacerle entender que no se podía intentar enmendar una relación que ya era inexistente, al menos por su parte, pero la presión y el cúmulo de sentimientos encontrados durante los últimos días provocó aquel estallido en el que las palabras salían de su boca impulsadas por su garganta con la fuerza de un cañón y probablemente, provocando el mismo daño.
No había vuelto a hablar con Maya desde ese momento, prefería dejarle un tiempo para que la chica pudiera asimilar todo lo ocurrido, así como sus palabras. Tiempo que ella misma necesitaba ahora más que nunca.
Suavemente pasó su dedo índice por el puente de su nariz mientras ejercía una leve presión sobre el mismo, necesitaba desconectarse por un momento de aquella realidad que la estaba abrumando, luego tendría tiempo de reordenar sus pensamientos y establecer prioridades, entre las que sin duda se encontraba aclarar las cosas con Paige, pero de momento, lo que más necesitaba era olvidar por un instante quién era y dónde se encontraba, y entonces, sólo entonces podría encontrar algo de paz consigo misma.
Tras levantarse del sofá en el que se encontraba sentada, se dirigió escaleras arriba rumbo al despacho de su padre. Entró y aspiró lentamente el aroma a madera que se mezclaba sutilmente con la fragancia de su padre, la cual aún flotaba en el ambiente, cerró los ojos disfrutando de aquel momento y apoyó las manos sobre la mesa de caoba que presidía aquella habitación. Tras ella, una alta estantería se extendía ocupando toda la longitud de la pared trasera en la que libros, carpetas, archivadores y discos estaban colocados de forma ordenada.
Emily se acercó apartándose poco a poco de aquella mesa en la que tantas veces había dibujado pequeños obsequios para su padre que, encantado los colocaba como un trofeo en el frigorífico para poder verlos cada día. Con sumo cuidado alargó su mano hasta la fila de cd's y tras leer los nombres de todos los autores, extrajo uno de Chopin y se dirigió hacia el cuarto de baño.
A su padre siempre le gustó Chopin, decía que era uno de sus compositores favoritos y ella había heredado la pasión por ese compositor que, con sus nocturnos la ayudaba a relajarse antes de las competiciones de natación.
Ahora no tenía ningún reto deportivo ante ella, pero sin duda también necesitaba de la magia que ejercía sobre ella aquel compositor para poder aclarar su mente.
Colocó el disco con cuidado en el reproductor y tras llenar la bañera de agua caliente fue despojándose de toda la ropa que llevaba hasta introducirse por completo en la bañera mientras aquellas primeras notas del 'Nocturno en mi bemol mayor' comenzaban a hacer efecto sobre ella y simplemente decidió dejarse llevar.
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Eran las 19.50 de aquel domingo cuando Alex y Paige caminaban tranquilamente por Rosewood tras haber disfrutado de un día completamente inverosímil en compañía de la otra.
En ningún momento creyeron, tras levantarse aquella mañana, que aquel día les depararía situaciones tan surrealistas como las acontecidas, pero sin embargo, estaban complacidas con el curso que había tomado todo.
Lejos de seguir lanzándose ataques continuos, como acostumbraban cada vez que se veían, aquella jornada sirvió para conocer aspectos que desconocían así como para darse cuenta, de que hay mucho más tras lo que dejamos ver de uno mismo a los demás.
Con paso calmado serpenteaban entre las calles hasta llegar a la que, según Alex era su casa. Paige desconocía cuál era la casa del entrenador Gray, pero tras recorrer el paisaje con la mirada pudo reconocer su coche a escasos quince metros de donde ellas se encontraban.
-Aquella de allí es mi casa. -comentó Alex al notar como la chica reconocía el coche de su padre.
-Lo suponía, estaba mirando el coche de tu.. -Paige dejó de hablar cuando sintió una leve vibración en uno de sus bolsillos traseros- Un segundo, perdona.
Con un rápido movimiento alargó su mano hasta el dispositivo y dirigió su mirada hacia la pantalla iluminada del mismo, en la que el nombre de "Emily" aparecía como llamada entrante.
Con un gesto apesadumbrado en su cara, que no pasó desapercibido para la otra chica, volvió a introducirlo en su bolsillo trasero, ignorando la incesante vibración del aparato.
-¿Quién era? ¿Estás bien? -preguntó Alex clavando su mirada cristalina sobre Paige.
-Nadie. No era nadie, y sí, estoy bien.
-Vale, lo pillo, "métete en tus asuntos Alex", supongo que esto de la bandera blanca tiene sus límites ¿no? -preguntó divertida mientras veía como Paige por fin elevaba la vista del suelo con una sonrisa.
-¿Sigues con esa tontería de la tregua? ¿No piensas extenderla más allá de hoy? -inquirió la pelirroja alzando una ceja.
Alex abrió la boca con un gran gesto dramático y llevó ambas manos a su pecho de forma teatral mientras exclamaba:
-¡Me ofendes McCullers! ¿Cómo osas dudar de mi palabra?
-Porque no me fío de los que huyen, huir es de cobardes, y te recuerdo que tú lo has hecho en el parque.
-Pues me parece una muy fea forma de gastar tu último minuto con Cenicienta, antes de que vuelva a convertirme en Maléfica. -contestó Alex siguiendo con su juego.
-¿Mi último minuto? ¡Quedan más de cuatro horas para las doce!
-Ya, pero yo soy una Cenicienta moderna, ¿no te lo he dicho? Además de ser Cenicienta pateo culos de profesoras de natación y mi conjuro se acaba a las ocho, no a las doce. -respondía divertida mientras analizaba la sorpresa en la cara de Paige que, de forma divertida realizó una exagerada reverencia antes de volver a dirigirse a Alex.
-Entonces alteza, permítame decirle que debería dejar salir a Cenicienta más a menudo y usar un bozal con Maléfica de vez en cuando. -sentenció con un guiño mientras Alex fruncía el ceño reprimiendo una nueva risa- Dejando de lado eso, lo he pasado muy bien hoy, gracias por dejarme conocer a Cenicienta.
Alex sonreía antes de abrir levemente la boca para contestar cuando un sonido proveniente de un viejo reloj de cuco desde una de las casas, la hizo parpadear repetidamente mientras sonreía y, de forma exagerada comenzó a dar vueltas con los brazos extendidos ante la atónita mirada de Paige.
-¿Qué hago aquí? -preguntó con una fingida mirada de confusión a Paige, que la observaba sin poder reprimir el gesto de sorpresa- ¿Y tú qué haces aquí McCullers? ¿Me estás acosando? Asúmelo, estoy tan fuera de tu alcance que es como si estuviera en ptra galaxia.
-¿Pero qué mierda..? -preguntó Paige mientras miraba a Alex a los ojos antes de ser testigo de como la rubia miraba hacia abajo para ocultar la sonrisa que se dibujaba en su cara ante la reacción de la pelirroja- Ya veo.. -contestó Paige divertida- Lo siento, me has pillado, venía a regalarte un traje de plomo que te quedaría perfecto para la clase de natación de mañana, cuando quieras lo probamos en la piscina.
-Que te den McCullers, que te den. -sentenció la rubia separándose de la otra chica antes de emprender el camino hasta su casa tapándose la boca de forma disimulada con una de sus manos.
Paige la siguió con la mirada alegremente antes de gritar de forma exagerada:
-¡Intenta no soñar conmigo, Gray!
Bueno, espero que hayáis disfrutado del capítulo. Gracias por los comentarios del capítulo anterior, espero que este cumpla con vuestras expectativas y también os animéis a comentar, la verdad es que me sirve mucho a la hora de escribir y me anima a hacerlo.
Os dejo el link del nocturno que Emily escucha en la ducha, que es una de mis obras favoritas de Chopin (os recomiendo que la escuchéis si no la conocéis).
www . youtube watch ? v = tgA9OrV2DI4
Y los GIFs de Matthew Wilkinson donde se pueden ver los problemas mentales de Pooh y sus amigos (seguro que ya no lo miráis de la misma forma) jaja
www . chico - ch ? p = 2251
[SÓLO TENÉIS QUE ELIMINAR LOS ESPACIOS ENTRE LINKS]
Contestando a algunos reviews:
: Gracias por tu respuesta, me alegra que te guste el fic. Parece ser que Maya no está por la labor de quedarse de brazos cruzados.. ya veremos ;)
Sora Yagami: ¡Gracias por tu review! Definitivamente Maya no estaba actuando bien con Emily, pero parece ser que Emily le dejó las cosas claras en este capítulo, veamos como reacciona.. Yo soy fan de Alex, no sé por qué nadie la quería al principio jajaja
Zucma-san: Sí, Maya tiene el don de la oportunidad, veremos qué pasa.. ¡gracias por comentar!
aazull8811: ¡Este capítulo va para ti! Gracias por estar aquí desde el principio y acompañarme en esta historia, espero que sigas disfrutándola hasta el final :) Claro que Alex no es tan mala como parece, simplemente todos tenemos secretos y ella no los oculta de la mejor forma posible.. ;)
Guest: ¡Gracias por el review! Sin duda estoy 100% de acuerdo contigo, yo ADORO a Alex, me divierto mucho escribiéndola e imaginándomela y sin duda es mi personaje favorito. :) Me alegra que te guste.
Pally Lover: ¡Aquí la tienes! Espero que disfrutes el nuevo capítulo, gracias por tu aporte. :)
GRACIAS A TODOS.
