CAPÍTULO CATORCE
CPOV
Me dolía la cabeza a rabiar, no estaba segura que me había ocurrido, sentía debajo de mí algo mullido, por lo que no podía estar en el suelo, oía a mi alrededor una voz, pero todavía mi mente estaba demasiado atontada para escuchar que decía o quién era, poco a poco esa bruma que sentía se iba disipando y cada vez me era más clara la voz.
- Tranquilo Klaus, los de seguridad ya lo han echado de aquí - esa era la voz de Jeremy, pero nadie le contestó por lo que me supuse que estaba hablando por teléfono - no sé muy bien lo que ha pasado, solo le vi levantarse y seguir a Caroline, estaba bastante enfadado por como ella le había hablado en la sala de reuniones, así que le seguí, y alcancé a ver como la cogía del brazo y la golpeaba contra la pared, gracias a dios no ha pasado a mayores - Jeremy volvió a callarse y yo abrí los ojos, miré alrededor y vi que estábamos en mi despacho - Klaus se acaba de despertar, te veo dentro de unos minutos.
Jeremy colgó y se acercó para ayudar a incorporarme cuando me vio hacer el intento de levantarme sola, esta era la primera vez que Jeremy era amable conmigo y no tenía esa actitud de hostilidad contra mí.
- ¿Cómo te encuentras? - preguntó preocupado.
- Bien, aunque me duele la cabeza - pasé mi mano por la zona donde me había golpeado y gemí suavemente, parecía que me iba a salir un chichón.
- Espera aquí, voy a la cafetería a que me den un poco de hielo - Jeremy se levantó y me dejó sola, aunque a los pocos segundos apareció Emily con un té.
- Vaya susto que me he llevado cuando vi al Sr. Gilbert contigo en brazos, espero que te encuentres mejor - Emily dejó el té encima de la mesa.
- Gracias Emily, solo me duele la cabeza ¿Sabes cuánto tiempo estado inconsciente? - pregunté mientras tomaba un sorbo de té.
- No mucho, creo que habrán sido unos 5 minutos o un poco más ¿quieres que avise al doctor? - preguntó antes de marcharse.
- No hace falta, solo tengo un chichón y dolor de cabeza, no te preocupes - le volví agradecer por el té y me volví a quedar sola, pero esta vez tampoco duró mucho, porque Jeremy apareció con mi bolsa de hielo.
Terminé de beberme el té y volví a tumbarme en el sofá con la bolsa de hielo en el chichón, cuando sentí el frío siseé de dolor, pero poco a poco mi cabeza se fue calmando, levanté un brazo para posarlo en mi frente, esto también me ayudaba a mitigar el dolor, Jeremy no había vuelto a decir nada, solo se había sentado a observarme, yo no tenía fuerzas para hablar ni para preguntarle que había pasado al final con Jeremy, aunque por la conversación que oí, sabía que había sido expulsado del edificio. Unos gritos se oyeron fuera del despacho, por la voz supe inmediatamente que era Klaus, conforme se acercaba su voz fue era cada vez más fuerte.
- ¡Lo voy a matar! como se atreve ese cabrón a tocar a mi mujer, se lo advertí Damon, se lo dejé bien claro, y ¡quien coño es él para venir hasta aquí! - sentí que la puerta de mi despacho fue abierta porque ahora las voces retumbaban en toda la habitación taladrándome aún más la cabeza, dejé escapar gemido de dolor.
- Klaus quieres bajar la voz y calmarte - dijo Jeremy con voz tranquila y baja, pero que no sirvió para nada porque Klaus siguió gritando.
- ¿Qué me calmé? - volvió a gritar Klaus y yo me encogí en mi sitio por el dolor. - Dios Caroline ¿estás bien? - le sentí acercarse y arrodillarse junto a mí, su olor inundó mis fosas nasales y en ese momento me sentí segura, retiré mi brazo y abrí los ojos para ver a un Klaus bastante preocupado.
- Esto bien, pero por favor baja la voz, me duele mucho la cabeza - susurré sin apenas fuerza, Klaus se inclinó y me dio un suave beso.
- Bien Damon, ¿qué debemos hacer? - preguntó Klaus mientras me acariciaba la mejilla, ese simple gesto había despertado las mariposas en mi estómago.
- Simple Klaus, denunciarle, puedo interponer una orden de alejamiento, tenemos testigos y las cámaras de seguridad, y si fuera al hospital conseguiríamos un parte de lesiones, con esas pruebas no hay juez que niegue la orden - la explicación de Damon fue muy profesional, incluso su voz había adquirido un todo autoritario.
- ¿Es necesario llegar tan lejos? - pregunté mientras me incorporaba, lo último que quería es liar todavía más las cosas y que Jeremy se volviera más contra nosotros. Klaus me ayudó a sentarme mientras cogía la bolsa de hielo y la colocaba de nuevo en el chichón.
- Claro que sí, te ha agredido Caroline y no lo pienso permitir - dijo Klaus sentándose a mi lado y mirándome a los ojos, su voz era firme pero sus ojos era suplicantes - por favor Caroline, hazlo aunque sea por mi salud mental, estaría mucho más tranquilo si pudiéramos conseguir una orden de alejamiento.
Mi corazón latió desfrenado al oír tal suplica, ¡le importaba a Klaus! además estaba muy preocupado por mí, aunque ese segundo de felicidad fue opacado cuando pensé que a lo mejor esa preocupación era por sentirse culpable, ese pensamiento hizo que mi ánimo decayera.
- Si es lo mejor iremos al hospital, pero solo porque Damon ha dicho que necesita el parte de lesiones, tampoco es para tanto, solo es un chichón - dije mirando a Klaus para que dejara de preocuparse.
- Como si es un rasguño, vamos al hospital y así de paso nos aseguramos que nos has sufrido una lesión más grave, los golpes en las cabezas son muy delicados - Klaus me ayudó a levantarme mientras yo le rodaba los ojos y murmuraba por lo bajo.
Dejé encargado a Jeremy de lo más urgente que había que hacer hoy, porque Klaus se había negado a que regresara a trabajar después de ir al hospital, y yo la verdad no discutí esa decisión, me dolía demasiado la cabeza como para trabajar, solo necesitaba tranquilidad y estar tumbada en mi cama.
Damon nos acompañó al hospital en calidad de nuestro abogado, en el hospital nos atendieron rápidamente, y me hicieron todo tipo de pruebas a petición de mi querido y exagerado esposo, al final todas las pruebas salieron bien y solo tenía un chichón a consecuencia del golpe, los médicos me mandaron algo para que me remitiera el dolor de cabeza. A la salida del hospital nos despedimos de Damon que iba a comenzar a tramitar la orden. Nada más llegar a casa me fui directa a la cama, después de tomarme la pastilla para el dolor de cabeza, y caí en un profundo sueño.
Poco a poco fui saliendo de la inconsciencia, miré desorientada a mi alrededor, lo último que me acordaba era que había llegado a casa y me había acostado, giré la cabeza para mirar el reloj que estaba en la mesilla, y ese simple gesto provocó un leve gemido de dolor, ¡el chichón! me llevé mis dedos a la parte de atrás de mi cabeza y me toqué la zona dolorida, había bajado la inflamación pero aun así me dolía esa zona, mientras me tocaba la cabeza miré la hora, eran las 7 de la tarde, había dormido casi 3 horas, y mi cuerpo estaba agradecido por eso. Me levanté con cuidado y fui al baño, una vez que terminé, mi siguiente paso era comer algo y para eso nada mejor que ir a la cocina, estaba con la cabeza metida en la nevera, cuando sentí dos manos posarse en mis caderas, pegué un pequeño salto al verme sorprendida de esa manera.
- Eres demasiado sigiloso, podrías haber hecho más ruido y no sobresaltarme - me quejé mientras seguía buscando algo que comer.
- ¿Te encuentras mejor? - susurró Klaus en mi oído, su aliento hizo estremecerme, me giré para quedar frente a su cara.
- Si ya no me duele la cabeza, y el chichón ha bajado, aunque todavía esa zona la tengo sensible. - Klaus me acarició la mejilla con sus dedos.
- Siento tanto lo que te ha pasado - murmuró, y ahí estaba mi confirmación, Klaus se sentía culpable, en ese momento sentí un pequeño pinchazo en mi corazón, porque por mucho que intentara mantener mis sentimientos al margen, no podía negar que tenía la ilusión y la esperanza de que Klaus se enamorara de mí y que llegara a sentir lo mismo que yo. No quería seguir pensando esas cosas, así que decidí cambiarle de tema.
- ¿Te has quedado toda la tarde en casa? - pregunté, mientras sacaba un yogurt del frigorífico.
- Sí, ¿donde más quería que estuviera? No estaba tranquilo yéndome a trabajar y dejándote sola - por cosas como estas es que Klaus era el hombre perfecto, y por el que cualquier mujer caería rendida a sus pies.
- Solo ha sido un pequeño golpe en la cabeza, no era necesario que perdieras un día de trabajo - susurré, no quería elevar mi voz para que no me volviera el dolor de cabeza.
- Tu eres más importante que un montón de papeles y reuniones, además si hubiera ido no podría concentrarme porque estaría pensando en ti - esas palabras hicieron que mi corazón brincara y mi estómago se llenara de mariposas - además el doctor me dijo que te tenía que tener vigilada 24 horas - Klaus depositó un pequeño beso en mi frente y me dejó que me sentara en unos de los taburetes de la cocina, él se acomodó a mi lado mirándome fijamente.
- ¿Qué? - pregunté enfadada por estar mirándome fijamente sin decir nada.
- He visto los videos de seguridad, ¿Qué te dijo? - preguntó seriamente Klaus. No quería hablar de eso, quería olvidar todo el incidente.
- ¿Es necesario hablar de eso?, solo quiero olvidar lo que ha pasado hoy - supliqué, pero por la mirada de Klaus sabía que no lo iba a dejar pasar, así que decidí que lo mejor sería contarle y así poder olvidar este desagradable incidente - Cuando llegué a la reunión Marcel estaba allí y empezó a atacarme, yo solo me defendí y le puse en su lugar, eso le cabreó mucho así que cuando salí me siguió, no le había gustado que le hubiera puesto en ridículo delante de tanta gente, luego me cogió del brazo e insinuó que era una puta, se acercó pero justo en ese momento llegó Jeremy - conté todo de forma superficial, no quería recordar las manos de Marcel sobre mi cuerpo.
Miré a Klaus de reojo, su respiración era muy fuerte, estaba cabreado, sabía que esto pasaría si le contaba lo que me había dicho Marcel, pero sabía que si no le decía nada me presionaría hasta que le dijera la verdad.
- Klaus cálmate, eso es lo que pretende Marcel, que pierdas los nervios y que hagas alguna tontería para poder quedarse con tu puesto, no le des ese placer por favor - le rogué mientras le cogía de las manos y le miraba a los ojos, no quería que tirara todo por la borda por un comentario que ni yo misma le daba importancia, sabía que Marcel había dicho eso porque estaba cabreado que yo le hubiera humillado.
- Ese cabrón ha tenido suerte que no estuviera allí, porque si no termino con él como me llamo Klaus Mikaelson, gracias que Jeremy estaba allí y por lo menos pudo defenderte - dijo Klaus, él tenía razón si no hubiera estado Jeremy no sabía que hubiera hecho Marcel, debería dar las gracias a Jeremy la próxima vez que lo vea.
- Quiero que olvidemos todo este asunto por favor, no quiero poner a Marcel más en nuestra contra, aunque creo que eso ya es imposible - dije dejando salir mis miedos.
- Odio no poder controlar esta situación, todo esto es por mi culpa, si no te hubiera pedido que te casaras... - no le dejé continuar y le besé, no quería que fuera por ese pensamiento, posé mis manos sobre su pecho y agarré fuertemente su camiseta, quería sentir su sabor, Klaus abrió mis labios e introdujo la lengua, el beso se tornaba cada vez más apasionado y sentía como todo mi cuerpo ardía, pero ese momento fue apagado cuando Klaus posó su mano en mi cabeza y de mis labios salió un pequeño grito de dolor.
- Lo siento, lo olvidé - se disculpó Klaus mientras dejaba un beso en mi nariz.
Yo le resté importancia, incluso yo me había olvidado de mi pequeño chichón, Klaus se levantó para beber un vaso de zumo y pensar que preparamos de cena, en ese momento llamaron a la puerta, como Klaus ya estaba de pie fue él quien fue a mirar quien era.
- Sentimos presentarnos sin avisar, pero queríamos ver como estaba Caroline - la voz de mi padre sonó desde la entrada ¿cómo se habían enterado?
- ¡Hija! ¿Estás bien? ¿Por qué no nos ha llamado para decirnos que te habían golpeado?, no sabes la preocupación que teníamos - mi madre me abrazó y sollozó en mis brazos, levanté la vista y vi como a mi padre serio hablando con Klaus.
- Estoy bien mamá, y siento no haberos dicho nada, pero nada más llegar del hospital me acosté un rato me dolía la cabeza, pero ¿cómo os habéis enterado? - pregunté una vez que había tranquilizado a mi madre y que ella había comprobado que estaba en perfecta condiciones.
- Habíamos quedado con Esther y Elijah, y han sido ellos quien nos lo han dicho - explicó mi madre, de pronto sentí la presencia de más persona en la habitación, al lado de Klaus y mi padre estaban Esther y Elijah ¿cuándo habían llegado?
- Espero que no te moleste que le hayamos dicho - dijo Esther mientras me abrazaba, yo solo negué con la cabeza.
- ¿Cómo te encuentras hija? - preguntó Elijah también preocupado.
- Estoy bien, solo un pequeño chichón, el dolor de cabeza se me ha quitado - respondí para todos los presentes.
- De todas formas, si te encuentras mal me debes llamar enseguida al doctor, y lo mismo te dijo hijo, si notas algo raro en ella la llevas al hospital y nos avisan - Klaus asintió con la cabeza mientras yo rodaba los ojos, los hombres Mikaelson eran unos sobreprotectores.
Invitamos a nuestros padres a cenar, Klaus explicó a todos lo que había sucedido, nuestras madres estaban preocupadas mientras que nuestros padres estaban enfadados, estuvieron felices al saber que habíamos denunciado a Marcel y que Damon iba a intentar conseguir una orden de alejamiento, incluso Elijah había insinuado contratar seguridad privada, propuesta que había apoyado mi padre, pero que yo me negué en redondo, no quería tener guardaespaldas, eso era demasiado para mí, así que de momento esa idea fue descartada pero no del todo rechazada, ya que Klaus dijo que si las cosas empeoraba no dudaría en contrastarlos.
Eran las 11 de la noche cuando Klaus y yo despedimos a nuestros padres, estaba agotada y la cabeza me empezaba a doler, Klaus tuvo que notar que no me encontraba bien porque me cogió entre sus brazos y me llevó hasta la habitación, mientras yo me ponía el pijama él fue a por un vaso de agua y mi medicación.
- Tómalas y acuéstate... ¡ah! olvídate de ir mañana al trabajo, ya he avisado a Jer - quería protestar pero Klaus me calló con un beso y me tapó con las matas, las pastillas hicieron rápido su efecto, porque a los pocos minutos estaba profundamente dormida.
PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-P
Había pasado tres semanas desde el incidente con Marcel, Damon había conseguido la orden de alejamiento, y por ese lado estaba más tranquila, se le había prohibido la entrada a mi edificio y por si acaso Klaus había reforzado la seguridad, ahora iba al trabajo más tranquila, y eso me facilitaba centrarme en mi trabajo, hacía una semana que había salido a la venta la nueva edición de la revista y estaba esperando los resultados de las ventas de la primera semana. Estaba concentrada en el ordenador cuando la puerta de mi despacho se abrió de repente, sobresaltándome de paso.
- ¡Buenos días Caroline! - saludó Bonnie mientras se acercaba hasta mí y me daba un abrazo.
- ¿Cómo has conseguido burlar la seguridad? - bromeé con ella, le había dicho que la iba a poner en la lista de acceso denegado, ya que últimamente venía demasiado por la oficina y empezaba a sospechar que no era solo para verme a mí.
- Se que nunca me harías esos, soy demasiado importante en tu vida - dijo ella muy pegada de sí misma, sentándose enfrente mía, ambas nos miramos y empezamos a reímos.
- En serio Bon, te he visto más en estas últimas semanas, que cuando estábamos en la universidad.
- Mira que eres exagerada, ya sabes que no tengo nada que hacer, tengo un bloqueo para sacar la nueva colección adelante, y como tu estas últimamente con tantas ideas, a lo mejor se me pega algo - miré a Bonnie fijamente, sabía lo del bloqueo pero no me tragaba lo último.
- Y que Jeremy trabaje aquí no tiene nada que ver ¿no? - enarqué una ceja, vi como Bonnie se sonrojaba poco a poco, abrí la boca impresionada, ¡si que le había dado fuerte!
- Esta bien, lo confieso, puede que venga por si puedo verle y hablar un rato con él - podía ver que a Bonnie le gustaba Jeremy más de lo que pensaba y eso me preocupaba, no sabía muy bien en qué punto estaba él, había dejado de atacarme y parecía respectarme algo más, pero todavía no me fiaba de él, y no iba a consentir que hiciera daño a mi amiga.
- Solo quiero decirte que vayas con cuidado, no quiero que te termine haciendo daño - le confesé mi preocupación.
- Jeremy es un buen chico, solo que todavía no se ha dado cuenta de que soy su chica ideal, y en cuanto dejé atrás todo ese resentimiento caerá enamorado a mis pies, ya lo verás - y dicho esto se puso de pie - ahora que ya sabes por lo que estoy por aquí, me voy a buscarlo - pero antes de que saliera por la puerta la llamé.
- Yo que tu rondaría por el departamento de publicidad - ella me gritó un gracias y se fue.
Me quedé pensando sobre Bonnie y Jeremy, Klaus siempre dice que Jeremy es un buen tipo, que solo está así por su ex-novia, pero no puedo evitar preocuparme por mi amiga, por eso decidí que tendría que hablar con Klaus sobre el asunto, no me iba a entrometer, pero quería saber su opinión sobre una posible relación entre ellos. A los pocos minutos de haberse ido Bonnie, llamaron a mi despacho.
- Caroline te traigo datos que me pediste - dijo Emily mientras me daba los papeles.
- Muchas gracias Ems.
Estos eras los datos sobre publicidad que había estado esperando todo el día, cuando los vi por encima no me lo podía creer, la revista había aumentado en las ventas casi un 30% y las encuestas valoraban muy bien nuestro nuevo formato, no me lo podía creer yo sola había conseguido sacar adelante el número de este mes y con tan buenos resultados, me había constado mucho y en algunos momentos creía que no lo iba a conseguir pero siempre hubo alguien que dijo que siguiera y que no me rindiera, que lo iba a conseguir, y sin pensármelo dos veces levanté el teléfono y lo llamé.
- Hola amor - respondió Klaus al otro lado del teléfono.
- Hola, sabes ya han salido los resultados de las ventas y de las encuesta - me callé para darle un poco de emoción, pero creo que mi euforia era bastante evidente - las he aumentado un 30%, era más de lo que esperaba.
- Te lo dije pequeña, eres grande, solo te faltaba un poco de confianza en ti misma, y esto se merece celebraron, así que te invito a cenar - me alegraba tanto que Klaus estuviera tan feliz por mí.
- Perfecto, te veo en casa, gracias por todo - me despedí de Klaus, ambos teníamos trabajo.
En cuanto Klaus mencionó la cena las mariposas acudieron a mi estómago, era mi primera cita con él desde que admití que me gustaba, estaba nerviosa y no sabía que iba a ponerme, pero ahora no tenía tiempo de pensar en la ropa, lo haría más tarde cuando estuviera delante del armario y viera que opciones tenía.
La tarde pasó rápidamente, fui la primera en llegar a casa, así que fui directa hacía la habitación y me planté delante del armario, me quedé fijamente mirando mi ropa, no sé que a lo que esperaba, no era como si el vestido ideal fuera a brillar de entre toda mi ropa, pero estaba segura que si analizaba detenidamente mi ropa daría con él, y así fue, después de 5 minutos, vi un vestido blanco sin tirantas, ajustado, que no había llegado a estrenar, me lo regaló Rebeca cuando rompí como Matt, ya que decía que tenía que lucir cuerpazo.
Una vez que sabía que me iba a poner, decidí darme una ducha, para así comenzar arreglarme. Pronto el baño se llenó de vapor, y el agua caliente caía sobre mí, haciendo que mis músculos se relajasen, había sido un día duro pero lleno de satisfacción. De pronto sentí unas manos en mis caderas y nos suaves besos por mi cuello, que fueron subiendo hasta llegar al lóbulo de mi oreja.
- Me gustas que estés desnuda y mojada - dijo Klaus con voz ronca, sus palabras hicieron que un escalofrío me recorriera la espina dorsal y un cosquilleo se instalara en mi bajo vientre.
Como pude me di la vuelta entre sus brazos, Klaus también estaba desnudo, así que pegué mi cuerpo al suyo y reclamé sus labios, ¡dios me encantaba besarle! era tan tierno y salvaje a la vez, empezaba con suaves caricias pero poco a poco iba subiendo la intensidad hasta terminar devorando mis labios y reclamando mi boca, su lengua no me daba tregua.
Klaus apretó mi trasero, y de mis labios salió un pequeño grito, sentía su erección en mi estómago, mis manos acariciaban su pecho, la necesidad de respirar nos obligó a separarnos, pero Klaus no dejó de besar mi cuerpo, fue bajando por el cuello hasta llegar a mis pechos, sus labios atraparon uno de mis pezones, haciendo que soltara un grito de placer, por las caricias que estaba recibiendo, mientras que con la otra mano pellizcaba el otro pezón.
Yo bajé la mano y cogí su miembro entre ella para empezar acariciarlo, sentía como creía en mi mano, era suave y dura, con el pulgar acaricié la punta, haciendo que Klaus siseara y gruñera al mismo tiempo, sabía que le estaba encantando mi caricia. Klaus retiró mi mano de su miembro, para poder seguir su camino hacia el sur, se puso de rodilla y sin previo aviso levantó mi pierna derecha para colocarla en su hombro.
- Klaauuss...- chillé al perder el equilibrio, gracias que pude apoyarme en los azulejos, sino hubiera caído de culo, Klaus me miró con una mirada de disculpa y sin decir nada pasó su lengua por mi clítoris, haciendo que volviera a chillar, su lengua no me daba tregua y sentía que estaba a punto de estallar. - Klauss...Para...no quiero terminar...arrggg...así...- pero Klaus no me hizo caso, me penetró con dos dedos, mientras su lengua seguía jugando con mi botón, hasta que exploté. Mis piernas de pronto se convirtieron en gelatina, pero Klaus fue rápido y me sujetó de la cintura, bajando mi pierna de su hombro.
- Quería premiarte por tu trabajo - susurro Klaus sobre mis labios, mientras nos volvíamos a besar salvajemente, su erección se me clavaba en el muslo y yo solo podía desear sentirle dentro.
- Klaus, te quiero dentro de mí ya - exigí, Klaus me giró y me quedé mirando a la pared, la mano de Klaus subió hasta mi espalda y me indicó que me inclinara hacia abajo, sus manos se posaron en mis caderas, abrí mis piernas y me sentí totalmente expuesta, pero no podía pensar en eso ahora mismo, mi mente se desconectaba cada vez que Klaus me tocaba.
Klaus acarició mi cadera haciéndome estremecer, sentí como Klaus tanteaba mi entrada y sin previo aviso se introdujo de una sola estocada, haciendo que expulsara todo el aire de golpe, moví mis caderas hacia atrás para indicarle que esta lista, Klaus empezó a embestirme lentamente.
- Más... -pedía entre gemidos.
- Arrggg sii... – gemí una vez más - más Klaus, más fuerte.
Klaus aumentó el ritmo, pero ya no podía más, me sentía al borde, a punto. Klaus acarició mis pechos y fue bajando hasta llevar su mano a mi sexo y empezó masajearme el clítoris mientras él continuaba embistiendo por detrás.
Sentí una gran bola empujando en su vientre preparada pasa salir. Un espasmo recorrió mi espalda, Klaus volvió a sujetarme con las dos manos, aforrándose con fuerza a mis caderas haciendo que las embestidas fuesen más profundas. Eso fue el detonante para explotar en un potente orgasmo haciendo que Klaus me acompañara, fue brutal, ambos caímos agotados sin fuerzas al suelo, ambos jadeando e intentando que nuestras respiraciones se calmaran.
- Creo que vamos a llegar un poco tarde a cenar - susurró Klaus, mientras el agua caía sobre nosotros.
- Pero ha merecido la pena - dije apenas sin aliento y sin fuerzas.
PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-PAPE-P
REVIEWS! J
