N/T: La historia es de Lalina, yo solo me adjudico la traduccion
***Edward POV***
13. Sueño
Ohhhh mierda.
Ese fue mi pensamiento cuando abrí los ojos para encontrarme a Bella a escasos centímetros de distancia de mí, completamente despierta y preguntando qué diablos estaba haciendo en su cama. En un acto reflejo, bajé mis manos y tomé mis bolas. Los ojos de Bella siguieron mi movimiento por un segundo antes de mirarme fijamente de nuevo a los ojos, arqueando una ceja con expectación.
"Umm... crees en el sonambulismo?"
"No."
"¿Qué tal... estaba oscuro anoche, y no pude distinguir si era tu cama o la mía cuando salí del baño?"
"Prueba otra vez."
Intenté una sonrisa, pero ella no me respondió. Eso sí, no se veía muy molesta tampoco, así que tal vez esto no sería tan malo como se pensaba originalmente. Me froté el rostro con las manos, quejándome en voz alta y me volqué sobre mi espalda. En realidad no había cómo mentir, había sido sorprendido in fraganti, y cualquier intento de falsificar la verdad no sería más que un insulto a Bella que nos haría retroceder en este lento camino hacia la reconciliación.
"Has estado teniendo pesadillas", suspiré, sacando las manos de mi cara y con la mirada fija en el techo.
"Oh... bueno, eso todavía no explica por qué estás en mi cama."
"Tú... eh... duermes mejor... cuando te abrazo" Me aclaré la garganta, y después de un momento de silencio, volví la cabeza vacilante para hacer frente a Bella. Ella me miró mortificada. "Mira, yo sé que no debería haberlo hecho, pero era la única forma de tranquilizarte. Lo siento"
"¿Esta fue la única vez?", preguntó en voz baja, todavía mirándome un poco sorprendida, pero no necesariamente enojada.
"Ahhhm... no."
"¿No? La noche pasada, también?"
Me di cuenta de que lo más probable es que ella pensara que solo habían sido las noches que compartimos habitación, y por un momento mi instinto de auto-preservación me sugirió reafirmar eso. Tendría sentido que yo hubiese tratado de confortarla cuando estaba en la cama de al lado. ¿Cómo reaccionaría si supiera que me había estado infiltrando en su cama todo el tiempo que llevábamos juntos?. Luchando contra mi criterio de supervivencia, respiré hondo y le respondí.
"He estado haciendo esto desde que salimos de Seattle."
"¿Qué?" Bella ella gritó apartando las mantas y saltando fuera de la cama. Atravesando la habitación, cruzó los brazos sobre su pecho y me miró. Sí, esto era más parecido a la reacción que había estado esperando.
"No fue intencional", le dije con voz cansada. Sentándome, subí mis rodillas hasta el pecho y pase mis brazos sobre ellas. Aparté la vista hacia mi regazo, sin querer enfrentarme a su ardiente mirada, después de haberme acostumbrado a no verla en su rostro y esperando que nunca volviese. "Yo estaba inquieto la primera noche que estuvimos juntos, y te oí hablar en sueños en tu habitación."
"Siempre hablo en mis sueños." Su voz era fría como hielo.
"Lo sé", le contesté, mirando hacia ella levemente, recordando que había compartido su cama antes y sabía acerca de sus hábitos nocturnos. Ella bajó la mirada. "Esto era diferente. Sonabas como si estuvieras... sufriendo".
Bella frunció el ceño y sus brazos se apretaron sobre su pecho. Tomando eso como una indirecta para seguir hablando, lo hice.
"Entré en la habitación para asegurarme de que estaban bien, pero estabas intranquila. Puse mi mano sobre ti para que te despertaras y pareció que te calmaste un poco. Cuando traté de irme..."
"¿Qué?", preguntó cuando dejé la frase sin concluir. Quería ser honesto, pero al mismo tiempo, no quería avergonzarla. "¿Qué pasó cuando trataste de irte?".
"Me agarraste del brazo y me pediste que me quedara", terminé. Bella inhaló al borde de un grito, mientras yo mantuve mi mirada ausente, sin querer aumentar su malestar. "Así que lo hice".
"Pero yo estaba hablando dormida!"
"Detuvo tus pesadillas", señalé. "Las has tenido todas las noches que hemos pasado juntos, y cada noche, tan pronto como me acuesto contigo, se detienen"
"Eso no lo hace correcto!" Hizo hincapié, señalándome con el dedo.
"No, no lo hace, pero sinceramente no estoy arrepentido".
"¿Qué?"
"Lamento que esto te moleste, pero no siento lo que hice", le contesté de manera uniforme. "Me necesitabas. Aunque sólo fuera en tu sueño, me necesitabas, y maldita sea si yo iba a ignorarlo, darme la vuelta y dejarte".
"Ja! Como si no lo hubieses hecho antes!"
"Y es exactamente por eso que nunca lo haría de nuevo".
Esa simple declaración sopló las velas de Bella, y lo que sea que haya querido decir para rebatir, murió en sus labios. La ira abandonó su rostro, y pareció tan pequeña y desesperada, todavía aferrando su cuerpo con sus brazos como si estuviera tratando de mantener todo su conflicto interno dentro de ella.
"¿Es tan malo, Bella? ¿Es tan malo que tal vez una pequeña parte de tí todavía me necesite? Que me quiera?" Me miró en silencio, con los labios ligeramente temblorosos. "Porque no me arrepiento de lo que hice. Quiero que me necesites y me quieras. Y no sólo cuando estás dormida."
Bella abrió los ojos ante mi franqueza, y buscó en mi rostro cualquier indicio de falsedad. Si eso era realmente lo que estaba buscando, no encontraría ninguno. Bajando sus ojos, dijo en voz baja: "No... no es tan malo." Entonces se agachó para recoger su bolso y se fue descalza hasta el baño.
~*~*~*~*~*~*~
Media hora más tarde, yo estaba sentado en mi cama revisando mis armas de fuego. Las había perdido todas después de la balacera en la cabaña, pero eso sólo me había dado una excusa para comprar más. Por supuesto, yo tenía la clásica del FBI, una Glock 22, pero como había estado en las calles durante un tiempo, tenía autorización para usar otro tipo de armas. Mi último juguete era mi SIG Sauer P245. Era una pieza de arte letal calibre .45. Al menos ante mis ojos.
Mis dedos rozaron el tobogán de acero estampado y el marco de aluminio. La empuñadura se sentía áspera contra mi palma, el disparador tenía una curva suave y elegante. Hermosa. Sosteniéndola con ambas manos y apuntando la mirilla hacia la puerta del motel, me encontró Bella cuando finalmente salió del baño. Dejé el arma entre mis muslos, para no alarmarla. Yo sabía que ella se sentía incómoda con las armas de fuego, recordando las lecciones disparos en la cabaña.
"¿Esa es una SIG?", preguntó, acercándose a mí.
"¿Perdón?"
"Las SIG son geniales," Bella respondió, sentándose a mi lado y tomando la pistola. "Pero me gusta más la Glocks".
En un suave movimiento, tomó el arma, acomodándola entre sus manos y luego le retiró el seguro, cargando la primera bala. Mi boca se abrió mientras ella sostenía el arma con ambas manos y apuntaba con el cañón como yo lo había estado haciendo momentos antes.
Santa mierda... Sexy!
Cuando mi polla casi perforó mis pantalones, me detuve, pensando donde demonios había aprendido a manejar un arma así. Ciertamente no fue durante las lecciones en el bosque.
"¿Qué demonios has estado haciendo durante los últimos cuatro meses?", exigí, apenas saliendo de mi asombro.
"Esto y aquello," respondió ella, levantando un hombro y sonriendo levemente.
"Bella..."
"Preparémonos Edward" dijo ella, cortándome de golpe y entregándome el arma por la culata. "Tenemos un largo camino por delante".
"Quiero saber cómo aprendiste a manejar un arma así." Coloqué las armas de nuevo en mi bolso, crucé mis brazos sobre el pecho y esperé, con el ceño fruncido.
"Si bueno, los cuatro meses que te fuiste yo quería saber si estabas vivo o no. No siempre conseguimos lo que queremos".
Con eso, se giró sobre sus talones, cogió su bolso y salió por la puerta hacia el coche.
"¡Maldita sea...", dije en voz baja y me dirigí hacia el baño. En mi mente, yo seguía viendo a Bella manejar esa arma. El hombre de Neanderthal en mí, pensaba que tenía otra arma para que manejara, y eso tiraba de la tela de mis pantalones al momento. "Cálmate chico"
Tomé la ducha más fría de la historia. Hacía frío. Mucho frío. No sirvió de nada. Así que, sintiéndome como un fogoso adolescente, me masturbé. Otra vez. E igual que un adolescente, fui un completo principiante de dos bombeadas. Esto estaba empezando a ser vergonzoso, pero supuse que habría sido peor si hubiera tenido que explicarle a Bella qué demonios me había llevado tanto tiempo en la ducha.
Me sequé rápidamente, me vestí, cogí mis cosas y me dirigí hacia la puerta. Bella tenía puestas las llaves del coche, y estaba sentada en el asiento del pasajero, moviendo la cabeza al ritmo de un poco de música. Bueno, al menos alguien estaba de buen humor. Olvidando la distancia, decidí caminar hasta el lobby del motel a entregar las llaves. Me daría tiempo para pensar. Cuatro meses era mucho tiempo, una persona podía aprender mucho en cuatro meses. Diablos, el programa para convertirse en un agente del FBI tomaba seis meses y sólo una parte consistía en el entrenamiento con armas. Imaginé lo que alguien podría lograr en cuatro meses.
Bella había tomado lecciones de tiro? Era segurísimo que había trabajado en ello, porque no manejas una pistola así si fueras un completo aficionado.
Cuando llegué al coche, yo quería empezar a disparar preguntas, pero sabía que Bella las evitaría. Lo que a su vez, me exaltaría y nada bueno saldría de eso. Podía ver ese típico gesto de Bella, su barbilla sobresaliendo cuando su terquedad se hacía presente. Ella no me hablaría de su tiempo sola, eso sería parte de mi castigo. Yo no había estado ahí, así que no tenía privilegios para tener ninguna información personal sobre su vida. Pero maldita sea si no me jodía ahora ese derecho. Yo había sido más sincero sobre lo que había estado haciendo mientras estuvimos separados, pero ella no había cedido ni un poco.
A pesar de que habíamos hecho un gran progreso, me preguntaba si siempre sería a costa de mi lado. Había algo allí por su parte, también, yo lo sabía. Podía sentirlo en ciertos momentos que habíamos compartido. Ella quería darme esa sinceridad, pero había algo que la hacía retroceder, y si yo descubría qué demonios era, ella podría volver conmigo.
La mayor parte de la primera mitad del viaje fue en silencio. No fue tan malo como lo había sido cuando comenzamos este viaje, creo que tal vez nos habíamos quedado sin cosas que decir. Habrían otros temas más seguros de los que hablar, antes de meternos en aguas más profundas, sin chaleco salvavidas.
Tuvimos pequeñas interacciones durante el trayecto, pero no fue hasta que llegamos a la frontera de Florida que Bella se sentó en su asiento y se dio cuenta de nuestro entorno.
"Así que, donde dijiste que iríamos en Florida?"
"Cerca de Fort Lauderdale. Aún tenemos camino por recorrer, no creo que lleguemos esta noche."
Por lo menos yo esperaba que no lo lográramos. Si había calculado bien, aún estaríamos a un par de horas cuando llegara el momento de detenernos en otro motel. Yo realmente quería una noche más con Bella sólo para mí. Era egoísta, y no había muchas posibilidades de que algo milagroso sucediera entre nosotros, pero yo quería que ese tiempo con ella de todos modos.
Por un momento, me pregunté si tal vez ella me dejaría entrar en su cama esta noche por voluntad propia. Como una medida preventiva para asegurar que no tuviera pesadillas, ahora que sabía que las había tenido tan recurrentemente. Era un pensamiento equivocado, y yo dudaba que fuera a suceder, pero no había nada de malo en sólo pensarlo.
Como estaba previsto, no llegamos a Fort Lauderdale y nos detuvimos un par de horas al norte, cerca de Port St. Lucie. Hoy día había sido en parte incómodo y en parte agradable. Había una corriente de funcionamiento extraño entre Bella y yo, y por alguna razón, no pude adivinar el hecho de que era un augurio de desastre.
"¿Puedes conseguir dos habitaciones esta noche?", preguntó Bella en voz baja.
Y allí estaba.
"Claro", le contesté con firmeza. "Si tienen alguna disponible."
Bella me lanzó una mirada que me advirtió que si no encontraba habitaciones contiguas en el primer motel en que nos detuvimos, debíamos seguir buscando. Acepté la sugerencia. A pesar de que ella no había estado muy enojada por mis actividades durante la noche, parecía que tampoco estaba al cien por cien cómoda con ellas. Incluso sin decirlo, era una clara indicación de que esta noche debía permanecer en mi propia habitación, independientemente de si Bella tenía pesadillas o no.
Por supuesto, el motel tenía una habitación contigua disponible. El destino parecía estar disfrutando dándome patadas en el trasero. ¿Por qué me sorprendía ahora? Claro, que era mejor que tener que volver al coche y encontrar un lugar que tuviera dos habitaciones anexas. Supongo que debería estar agradecido de que hubiera una disponible en el primer lugar que nos detuvimos. Pero yo no estaba agradecido. En lo absoluto.
Sin mediar palabra, le entregué la llave a Bella. Salimos del coche, agarramos nuestros respectivos bolsos y nos dirigimos a nuestras habitaciones. Cuando ella abrió la puerta y estaba a punto de entrar, me di cuenta que no quería que el día terminara así.
"Bueno, eso es todo. Nuestra última noche juntos y solos."
"Nuestra última noche?"
"Sí... mañana llegaremos a Lauderdale... de todos modos, sólo quería que supieras que estoy aquí... si me necesitas."
"Gracias", dijo en voz baja. Su voz sonaba un poco ahogado, pero como su rostro estaba en la sombra, no podía descifrar su expresión.
"Buenas noches, Bella."
"Buenas noches", susurró antes de cruzar el umbral y cerrar la puerta.
Yo me quedé fuera por un momento más antes de entrar en mi habitación. Tenía la vaga esperanza de que Bella abriera la puerta, como lo hizo la noche nos enteramos lo de Jacob, pero no lo hizo. El sueño no vino fácil, me pasé mucho tiempo mirando al techo pensando lo que el mañana traería.
~*~*~*~*~*~*~
Mis sueños con Bella siempre fueron muy vívidos, desde el primer momento. Incluso durante nuestra separación, mis recuerdos de ella nunca se hicieron borrosos o atenuados, siempre fueron de una claridad absoluta. Muy a menudo me había despertado sin aliento, agitando con la respiración entrecortada, esperando que ella estuviera a mi lado cuando abriera los ojos. Siempre me decepcionaba cuando ella no estaba, y mis manos abrazaban el vacío.
No era una sorpresa para mí que los sueños no hubiesen terminado aún teniendo a Bella conmigo ahora. Todavía sentía su peso sobre la cama junto a mí, el delicado aleteo de sus manos cuando ella me acariciaba, su desnuda piel de satín contra la mía. Sus palmas trazando el contorno de mi pecho, una mano rozando por mi estómago y luego rozando la dura longitud de mi erección. Un silbido salió entre mis labios al contacto, y mis caderas se movieron involuntariamente contra ella.
Sentí el tirón de la tela contra mi cintura y la levanté un poco para poder soltar mis boxer y sacarlos. Bella me cogió de nuevo, esta vez con más fuerza, inclinándose sobre mí. Sentí el roce de su pelo en mi estomago y muslo derecho antes de que ella me envolviera con su boca. Hasta ese momento, yo había mantenido los ojos fuertemente cerrados por temor a despertar y perderla una vez más, pero la sensación única de calor y fuego era demasiado real y mis ojos se abrieron.
Y ella estaba allí. En vivo.
Sorprendido y estupefacto, mis manos fueron rápidamente a sus hombros, levantándola. Mi erección palpitante sufrió por la pérdida de ese maravilloso paraíso, pero conscientemente no podía dejar que eso sucediera. No así.
Rodando nuestros cuerpos sobre la cama, me puse sobre ella, agarré sus muñecas y las fijé a la cama. "¿Qué estás haciendo?" Le pregunté estúpidamente, todavía tratando de despertar completamente y retomar el control de mi mismo.
"¿Qué crees que estoy haciendo?" respondió Bella sin ningún rastro de timidez o seducción en su voz. De hecho, ella sonaba enojada, casi confrontacional. Se las arregló para soltar una mano de mi prisión y la escurrió entre nuestros cuerpos, llegando a mi entrepierna, intentando ubicarme en su entrada. Tarde me di cuenta que esa no era la mejor posición para tratar de hablar con Bella sobre tener sexo conmigo. Tiré mis caderas fuera de su cuerpo.
"Detente", dije con tanta fuerza como me fue posible, tomándole la mano y sujetándola de nuevo. Cerré los ojos y traté de concentrarse en cualquier otra cosa, además de la sensación de su cuerpo desnudo debajo de mí, listo, y por lo que podría decir, dispuesto. Bella se movió contra mí, rozándome y acariciándome; mi erección quedo atrapada y palpitando entre nosotros.
"Sólo tómame!", susurró con fiereza en la oscuridad.
"No. Esto no es lo que quiero", le contesté con desesperación.
"Esto es todo lo que tengo para darte", sollozó Bella en silencio, desligando una de sus manos y buscándome una vez más.
Mis palabras desmentían la reacción de mi cuerpo frente su piel desnuda contra la mía, estando sobre ella perdía el control de mí mismo. No era así como quería que fuera nuestra primera vez juntos, después de haber esperado tanto tiempo. Yo quería que hubiera amor y ternura, y por último la unión de nuestros cuerpos y almas, como la habíamos tenido antes. No había amor en esto. Yo había roto a Bella y ella estaba decidida a arrastrarme por sus bordes dentados y mostrarme el daño que le había hecho.
Cuando incliné mi cabeza para besarla, ella volvió la cara bruscamente, empujando firmemente sus caderas contra las mías, insistente. Lo intenté una vez más, y en lugar de alejarse, esta vez apretó sus dientes en mi labio inferior, haciéndolo sangrar. Siseé de dolor y placer cuando deslizo su lengua sobre la herida, lamiendo la sangre de mi boca. Sus uñas rasguñaban líneas irregulares por mi espalda, mientras se removía violentamente bajo mi cuerpo, tratando de llevarme donde ella quería que yo fuera.
No había forma de detenerlo. Privado de esto tanto tiempo no pude detenerme a mí mismo de empujar contra ella. Bella gritó y arqueó la espalda, sus pechos presionando sobre el mío. Podía sentir la dureza de sus pezones frotándose contra la carne de mi pecho. Su húmedo calor me rodeó por completo, y por un momento, el mundo se salió de control. Cuando me detuve, Bella hizo un ruido de frustración y abrazó mis caderas con sus piernas intentando moverme. Quería tomarme las cosas con calma, pero ella no lo quería así.
"Duro", gruñó. "Quiero que sea fuerte".
Finalmente, algo dentro de mí se rompió y me cansé de tratar de ser amable. Dejé que la rabia que había estado conteniendo subiera a la superficie, la furia negra me sorprendió, pero no traté controlarla. Ella quería ser usada y, a su vez, usarme a mí, y eso es lo que le daría. Retrocediendo, me adentré de nuevo en ella, usando toda mi fuerza. Ella gritó, ya fuera de dolor o placer, no lo sabía, y por primera vez no me importaba. Metí mis manos bajo sus caderas y me sumergí en ella de nuevo provocando otro grito.
"¿Te gusta duro?"
"¡Sí!", gritó, con la cabeza echada hacia atrás, apretando fuertemente los ojos cerrados.
"Bien".
Los últimos cuatro meses de desesperación, querían y necesitaban salir, girando a mi alrededor en un miasma negro alimentado por la frustración. Estaba enojado conmigo mismo, pero sobre todo, estaba enojado con Bella. Yo estaba enfurecido porque no me había creído cuando dije que iba a volver por ella. Furioso porque cuando volví por ella me acusó de regresar sólo porque estaba en peligro. Enojado por permitirle abusar de mí. Enojado con ella por tratar de huir. Enojado porque ella se mantenía silenciosa, sin importar cuánto lo intentara. Enojado porque, incluso ahora, ella se negaba a dejar que la amara, reduciendo lo que teníamos a la simple bajeza de la lujuria física.
Yo estaba furioso.
Con cada golpe, yo iba más fuerte y más rápido. Tal vez debería haberme preocupado por ella, sino fuera porque me correspondía empujando rítmicamente sus caderas contra las mías. Tenía sus tobillos rodeando mi cintura, usando la fuerza de sus piernas para empujarme dentro de ella, mientras sus uñas rasguñaban mi espalda y mis hombros. No me dejaba besarla. En lugar de eso, agachó su cabeza y hundió sus dientes en mi cuello y hombro. Grite por su acción, pero sorprendentemente sentí la inminente liberación arremolinándose en mi vientre, finalmente la dejé fluir.
Mi cuerpo se remeció en fuertes espasmos, haciendo mis movimientos bruscos y descoordinados. En ese mismo momento, el cuerpo de Bella se arqueó contra mí. Hundió sus dientes sobre mi piel y soltó su cabeza hacia atrás, aplastando fuertemente la almohada. Casi sin poder mantenerme en pie, deje caer mi cuerpo sobre ella, penetrándola un par de veces más, asegurándome que ella al menos haya terminado bien.
Nos quedamos así durante un minuto o algo así, recomponiéndonos, nuestros cuerpos pegados por el sudor del esfuerzo. Podía oír la respiración poco profunda de Bella, cuando se hizo algo ronca en mi oído, volví a mi mismo y noté que debía estar incomoda con mi peso. Con cuidado, me aparte de ella y rodé sobre mi lado, mirando al techo.
El silencio se prolongó entre nosotros, pero sinceramente no tenía idea de qué decir. Esto había sido un tremendo error. Ciertamente el sexo no solucionaría los problemas de nuestra relación – ni siquiera sabía si teníamos una – y habían muchas cosas que todavía debíamos discutir. No sabía lo que había llevado a Bella esa noche a mi cama, pero no era lo suficientemente estúpido para pensar que era porque ella todavía me amaba. Ni siquiera estaba convencido de que me quisiera ahora, y mucho menos me amaba. Cuando estaba a punto de abrir la boca para hablar, Bella se sentó, se levantó de la cama y comenzó a caminar de nuevo a la puerta que separaba nuestras habitaciones.
"¿Adónde vas?" Le pregunté, sentándome rápidamente.
"De vuelta a mi habitación".
"No quieres quedarte?" Llegó a la puerta y se volvió brevemente. Yo esperaba que oyera la suplica silente en mi voz y regresara.
"No, ya he terminado", respondió ella, su voz sonaba fría y lejana. Entonces, atravesó el umbral entre ambas habitaciones y cerró la puerta tras de ella. Oí el sonido cuando colocó el pestillo y mi estomago se desplomó.
Llevando mis rodillas al pecho, apoyé los codos, sosteniendo mi cabeza entre los antebrazos. "Dios, ¿qué he hecho? " El aroma de Bella estaba encima de mí, torturándome, burlándose de mí. Fue entonces cuando la realidad me golpeó. Mi anterior optimismo había sido infundado. Bella nunca me perdonaría por haberla abandonado. Podría entender las razones de por qué lo hice, pero nunca superaría el hecho de que desaparecí sin decirle una sola palabra. ¿Cómo podría confiar en que no lo haría de nuevo? Las palabras ahora no serían suficientes.
El problema era que en este momento, las palabras eran todo lo que tenía.
N/T: O_O Que tal?? Lo unico que les pido es que no me odien, yo solo traduzco =P... la autora pidió lo mismo en su capitulo... Snif! Les dije que se quedarían pasmadas. Es demasiado inesperado. Un error tras otro, pero este es gigantesco!!! no es que el sexo sea malo per se, mucho menos con Edward (baba...), pero no arregla en absoluto una relacion, mucho menos cuando el motivo es el despecho y la rabia... ufff, no se como lo van a arreglar...
Pero para que no sufran y les de un paro, sepan que vienen caps felices, no altiro, pero vienen...
En este capitulo, un agradecimiento a mi amiga Panchi que me ayudo a traducirles para alcanzar a entregarles hoy. Entre estudio y estudio logre terminar el cap con su ayuda. Ni siquiera le gustan los fics, pueden creerlo??? pero es excelente con el inlges, asi que gracias!!!
Gracias a todas las que me mandaron mensajitos el cap pasado, les contesto y les agradezco por este medio, con este cap tan crucial.
Mis chicas, ya me conocen, pero de todas formas les advierto... la prox semana tengo 3 examenes, asi que responsablemente no DEBIERA traducir, pero saben que sus rr son tan adictivos para mi como la propia historia, asi que quien sabe y les actualizo el miercoles como corresponde... =P
Yap, un saludo y un abrazo especial a todas mis compatriotas... de a poco todo vuelve a la normalidad, por lo menos en la capital. Solo nos queda esperar que las regiones afectadas salgan adelante lo mas pronto posible. ANIMO!!!!
Cuidense, besos
CaroB
