Capitulo 14: Impel Down
Abrió los ojos lentamente intentando llevar su mano derecha inútilmente hacia su cabeza, ya que una dura y fría cadena le hacía imposible dicho deseo, suspirando al ver las cadenas que le prohibían cualquier tipo de movimiento alzo la vista observando cómo sus manos estaban expuestas el frio de la pared de aquella prisión oscura y húmeda, sabiendo que cualquier intento era inútil empujo las manos frustrada, lo que provoco una mueca de dolor.
Sus ojos empezaron a recorrer el lugar, nerviosa al no encontrar lo que deseaba, el lugar era pequeño y oscuro, solo había una pequeña antorcha que daba luz al horripilante lugar, Al terminar de recorrer la mirada fuera de la celda y dentro de ella, finalmente encontró a su lado unos ojos que la observaban con enfado pero con un atisbo de preocupación, esa era la mirada que quería contemplar, no con ese tono de enfado y preocupación… pero aquella mirada era la que ansía desde sus adentros, agitó la cabeza para intentar quitarse ese deseo, no podía dejar que el viera sus sentimientos… no, no estaba preparada.
El pelinegro la miraba seria, sin notar nada de sus sentimientos, aunque en su cabeza se notaba más preocupación que enfado no pudo evitar dejar salir más el enfado que la preocupación, nunca le había dolido tanto perder una pelea… ni si quiera su orgullo importaba ahora mismo. Sus manos estaban encadenadas de la misma forma, pero tenía como refuerzo una segunda cadena evitándole mover los pies, como si el que los había apresado tuviera algún atisbo de temor de perder a su prisionero. De pronto aquel silencio que se formó cuando sus ojos se encontraron fue roto por el chico.
· ¿Por qué? ¿por qué no huiste? ¡siempre me desobedeces! – gruño enfadado
· Ace… No es justo, ¡te dije que no era el momento! ¡no ahora! ¡no cuando tu hermano estaba perdido, o en peligro! Además…. – bajo un poco la voz – no podía marcharme sin ti…
· ¡NERU, POR DIOS! ¡si podías! ¡Mi hermano es fuerte puede arreglárselas solo! ¡Era mi deber… no podía huir! – le replico aun enfadado.
· ¡NO! ¡¿DÓNDE QUERIAS QUE FUERA YO SOLA?! ¡¿CON QUE BARCO SALIA DE LA ISLA?! ¿COMO NAVEGARIA SIN CONOCIMIENTOS DE NAVEGACIÓN? ¿A DÓNDE IRIA SI NO CONOZCO ESTE MUNDO? ¡TU ME TRAJISTES AQUÍ, DONDE YO NO QUERIA ESTAR! ¡ERES UN IDIOTA IRRESPONSABLE! – finalmente no pudo contener su rabia.
Ella sabía que sus palabras solo desencadenaría una discusión. Y así fue se lanzaron en una discusión, donde Ace perdió los estribos, estaba mal, sabía que ella no saldría ilesa esta vez, pero en la discusión Neru también perdió el control, soltándole palabras que hirieron sin contemplación el corazón del pelinegro
· Eres idiota – el pelinegro ya no era dueño de sus actos, gruño frustrado, nada salía como él quería… y eso le atormentaba - Quizás es cierto que no debí a ver ido a buscarte – giro la cara dando por finalizada la discusión. – finalmente Neru no pudo retener las lágrimas, lloro en silencio.
Ace se mordió el labio, sabía que le había hecho daño… dio un leve cabezazo hacia atrás a la pared, era realmente un idiota, no era el momento de discutir… y menos de tratarla así, en cierto modo él sabía que ella tenía razón, no debió luchar ni comenzar la pelea, debía haber mirado por la seguridad de ella.
· Perdóname…Neru… - intento disculparse – yo… perdí el control... no quería decir eso, sabes que realmente no pienso eso… no me arrepiento de haberte encontrado…- Ella no respondió, no podía, ella sabía que en cierto modo provoco aquella discusión, era muy cabezona… y eso siempre le hizo chocar con las personas. El volvió a rogar su perdón - Neru…por favor… - su voz dejaba ver su angustia
· Lo siento… - contesto finalmente – yo… también…. me pase.
· Te sacare de aquí – le prometió – aun me cueste la vida…
· Saldremos los dos… o ninguno… - le corto la pelirroja. – él alzo la cabeza apoyándola en la pared, suspiró
· descansa un poco Neru… - dijo finalmente.
El silencio volvió como si alguien lo hubiera invocado. Las horas pasaban, no podían saber cuánto tiempo habría pasado desde su ingreso, de hecho Ace ni siquiera recordaba el día que fueron encerrados en aquella celda, Acabaron durmiendo por cansancio, Ni siquiera se dignaron a traerles algo de comer, ni si quiera agua.
Al despertar el pelinegro observó que su compañera seguía sumergida en su sueño, su rostro era triste y cansado, con pequeñas ojeras. El no pudo evitar volver a suspirar de dolor, una y otra vez, apretó las manos con fuerza, se sentía impotente ante aquella situación, esas cadenas le impedían cualquier tipo de habilidad de su fruta, además le debilitaba mucho por lo que bloqueaba hasta sus fuerzas, ensimismado en sus pensamientos no se percató de la mirada de la pelirroja que recién despertó.
Ella no aparto la mirada ni un segundo, en sus adentros aún se preguntaba como aquel chico pudo interrumpir así en su vida, como consiguió acercarse tanto a ella como para que ahora ella que lo rechazaba constantemente no podía dejar de sentir las ganas de abrazarlo.
Los suspiros de dolor del chico provocaba tristeza en ella, cada uno era una punzada al corazón de la chica. "¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo sentía eso por él?" pensó ni siquiera tenía aquella respuesta…
· ¿Estás bien? – la saco de sus pensamientos.
· ¿Eh? ¿Qué? Ah… si, perdona. – disimulo
· ¿En qué pensabas? – pregunto intrigado
· En nada, estaba distraída solo eso – esquivo la pregunta
· Seguro que estabas pensando en mi – rió el
· ¡Nooo! – Se sonrojo – Además no puedes asegurar nada, no puedes saber lo que pienso
· Sí que puedo - le sonrió
· ¿Cómo? – dijo ella desafiándole.
· Pues fácil, no parabas de ellararme – rió, ella se sonrojo más. – ¡admítelo! Se te nota en la cara
· Eres un egocéntrico – le resoplo desviando la cara para evitar que le viera –idiota, ¿Por qué debería pensar en ti? ¡No me hagas reír!
· ¡Porque me quieres! ¡está claro! -rió al ver que la dejaba traspuesta.
Ella se limitó a callar, no supo cómo responder, le observo por el rabillo del ojo por unos minutos, de pronto se percató que ya no lloraba… que esa tensión que sentía en el ambiente él había hecho que desapareciera. Por un leve corto de tiempo se formó una leve curva en sus labios dejando entrever una sonrisa sincera.
· Gracias – murmuro casi en susurro, él la miro desconcertado
· ¿Qué dijiste? ¡no te oigo si lo susurras tan bajo!
· Nada – rió
· ¡Neru! – replico cual niño pequeño enfurruñado. Ella rió
· No es nada, de verdad – le miro sonriente - ¿bueno como escaparemos?
· No lo sé… - suspiro. – ni siquiera sé dónde estamos, no ha venido nadie…
· Yo si se dónde – contesto despreocupada – En Impel Down – el abrió los ojos
· ¿Cómo? – dijo incrédulo - No…
· ¿Qué pasa? – dijo confusa. – ya te habías escapado antes de otras celdas ¿no?
· Neru… ¡esta es imposible! ¡nadie nunca ha escapado de esta prisión! – dijo ofuscado.
De pronto se oyeron unos pasos acercándose hacia la celda. A los poco minutos varios guardias se detuvieron enfrente de la puerta, abriéndola para dejar paso a un prisionero más, que inmediatamente fue esposado de la misma forma que Ace. Ambos observaron al nuevo compañero de celda, era grande como un oso aunque algo azulado, su piel era como la de los peces, con branquias en los hombros, por la espalda caía un pelo rizado, largo y negro como un agujero negro, a pesar de llevar una pequeña coleta que recoge solo una parte del pelo. Su se encontraba cerrada pero aun así sus dos colmillos grandes sobresalían. Neru se sorprendió, nunca había visto una cosa parecida, en cambio, el pelinegro no se sorprendió, de hecho lo que le sorprendió es verlo en aquella celda, lo conocía, el no debería estar allí, frunció el ceño confuso.
· Guardias… ¿no le traerán nada para comer? - hablo sin pensar. - no podéis dejar que se muera de hambre
· Poder… se puede, ya lo ves – rió un guardia. Ace gruño
· ¡ella ni siquiera debería estar aquí! - replico
· Ace…da igual, estoy bien – intento tranquilizarlo
· Niñato, comerá si así lo quiere el jefe de prisión – dicho esto se marcharon. El recién llegado apoyo las piernas entre ellas como si fuera un indio. Y se limitó a mirar a la chica.
· ¿Cómo acabaste aquí? Ace entiendo… que este aquí, pero…tu no
· Por seguirme – contesto el pelinegro – Jinbei, ¿tú qué haces aquí? Acaso no eres un shichibukai?
· Sí, pero me opuse a la guerra que va a haber contra tu padre, por eso estoy encerrado.
· ¿guerra? – frunció el ceño al oírle
· Sí, tu padre al enterarse que fuiste capturado ha declarado la guerra a la marina.
· ¡¿Qué?! ¡no! – golpeo la pared con la cabeza
· ¡Ace! ¡No te hagas eso! – resoplo Nerumi.
Durante un rato estuvieron hablando de la situación, la pelirroja estaba completamente segura que esta vez no sería tan fácil escapar, ni siquiera tenía la esperanza de que no ocurriera alguna catástrofe, suspiro angustiada, alzo la mirada hacia los dos compañeros de celda, pero sobretodo el pecoso.
Ace cerraba con fuerza sus manos, impotente agachaba la cabeza con una mirada de dolor y culpabilidad. Ella simplemente se limitó a observarle, no sabía que consuelo darle en aquel momento, ya que sabía cuál de importante eran ellos para él, no hubo día que no le contara sus batallitas con su tripulación donde siempre resaltaba un chico rubio llamado Marco y su capitán, como no, ella sonreía cada vez que le escuchaba hablar de él como su padre y ver el orgullo que este sentía por aquel hombre. Estas historias le ayudaron a sobrellevar lo de sus padres, esas noches en las que no conseguía dormir él siempre se quedaba despierto con ella, siempre consiguió formar una sonrisa en la cara de la pelirroja con sus anécdotas con ellos.
Los ojos verdes de la pelirroja se posaron en el pecoso que por un momento reflejo dolor al verle tan abatido y como no, él se percató.
· ¿Qué ocurre? Lo has hecho de nuevo – ella enseguida desvió la mirada
· No es nada – mintió.
El frunció el ceño, y empezaron hablar, Ace constantemente intentaba sonsacarle que le ocurría, sin éxito, pero de pronto se hizo el silencio entre los tres, empezaron a notar unos pasos lentos pero firmes que por el lado que provenía parecía que se acercaba a su celda. Al poco tiempo una alta figura se mostró ante ellos, un chico musculoso al igual que el pecoso, con la diferencia que vestía con ropas oscuras, su sonrisa no era traviesa o amable como a veces mostraba Ace, era más bien malévola. Su pelo de color plata cubría gran parte de su espalda, podría confundirse con hilos de plata. Ace gruño, él en cambio rio.
· ¿Qué tal? Cuanto tiempo – sonrió
· ¿Qué haces aquí? – contesto de malagana. – ojala hubiera sido más tiempo. ¿Qué buscas Kiba?
· Tranquilízate, no busco realmente nada, solo me entere que estabas aquí y vine a comprobarlo - sonrió - ¿Cómo te encuentras en tu nuevo hogar?
· Márchate – contesto seco. De pronto como si no hubiera notado la presencia de la muchacha, poso su mirada en la pelirroja como si le sorprendiera su presencia.
· Hmm…creo que no, acabo de encontrar una buena vista… - sonrió de manera traviesa.
· Kiba, no, ella no tiene nada que ver con esto, es un error que este aquí – gruño el pecoso – ni se te ocurra, o te matare.
· ¿Me dices cómo? – rio burlón. – no te queda mucho tiempo de vida moribundo.
Se zarparon en una pelea verbal, que al parecer iba ganando Kiba, la tensión del momento se notaba con tan solo mirarlos, Neru angustiada no sabía cómo detener aquello. De pronto la sonrisa burlona de Kiba desapareció, al parecer Ace dio un golpe fuerte.
· No sabes con quien estás jugando, mocoso. – hurgo en su bolsillo, saco una pequeña llave que le dejo entrar en la celda sin resistencia, el gran enfado de Kiba se fue apoderando de él, aun así se acercó tranquilo, observo al pecoso durante unos pequeños minutos, alzo la mano dispuesto asestarle un puñetazo, de pronto su cara se ilumino con una sonrisa maléfica y bajo el brazo.
· ¿A qué esperas? – dijo desafiante el pecoso.
· No merece la pena golpearte, no te dolerá lo suficiente. – le contesto – mejor… - miro a la pelirroja con una sonrisa – hare otra cosa. – dicho esto empezó acercarse a ella, se arrodillo para estar a la altura de su mirada
· ¡Ella no tiene nada que ver! ¡aléjate de ella! – grito. Jinbei simplemente observaba la escena con desagrado.
· Haber pensado… las consecuencias de lo que podría ocurrir si me enfadabas – rio. Puso su mano en una de las piernas de la pelirroja comenzando acariciarla, ella se apretó contra la pared asustada, empezó a temblar.
· No… no… Déjame…yo…. No he hecho nada… - suplico-
· Lo siento preciosa - sonrió - pero tampoco te va a desagradar… - ella se agito desesperadamente
· Pa-para… por favor… - siguió suplicando mientras el posaba su segunda mano en la nuca de ella. - ¡aléjate! ¡No me toques! – grito entre lloros.
· ¡Desgraciado! – gruño empezando a estirar de las cadenas.
Silenciando las suplicas de la pelirroja Kiba estampo violentamente sus labios con los de ella forzándola a besarle mientras acariciaba el cuerpo de la muchacha. El pecoso impotente estiraba violentamente de las cadenas mientras que Neru entre lágrimas cerraba los ojos, no quería, no quería verlo…
Pasaron unos segundos que para ella parecían horas, escucho unas palabras que le sonaron familiares pero inentendibles para ella, notando un leve pinchazo en el cuello donde este tenía posado una de sus manos, Kiba sonrió triunfante. Las piernas de la pelirroja empezaron a notar un calor inhumano, un fuego invisible empezó a recorrer todo los lugares donde él había acariciado. Sin remedio empezó a gritar y agitarse del dolor, la cara de ella solo mostraba dolor en aquel momento.
· ¿Qué le has hecho? – grito furioso, Kiba rio
· …. Déjala – contesto de pronto Jinbei, - deshaz el hechizo, ella no tiene nada que ver en vuestras peleas, así lo único que demuestras lo poco hombre que eres – Kiba chasqueo la lengua disgustado al escucharlo.
· Suéltame – rogo llorando - por favor….
Kiba aparto las manos, y en seguida ceso el dolor de la muchacha. Se levantó alejándose de la celda cerrándola tras de sí pero no se marchó antes de mostrar su sonrisa victoriosa a su rival. Mientras el pecoso gruñía y se maldecía a sí mismo, Neru no mostro ganas de pronunciarse, sus mejillas seguían húmedas, aún quedaban lagrimas recorriéndole las mejillas siguió sollozando en silencio. Miro unos segundos sus piernas, tenía la sensación de no tenerlas… aun dolía todo el cuerpo… le ardía sin parar.
· Neru…. – Ace se pronunció con una voz apagada - Lo siento mucho… - suspiro – te sacare de aquí… te lo prometo…
Ella no contesto, sus fuerzas ya no se encontraba con ella… cerró los ojos cansados acabando por sumergirse en un sueño alejándola un poco del dolor. Pasado unas cuantas horas abrió los ojos, agito la cabeza confusa y desorientada y volvió a mirar su entorno.
· ¿Cómo…? ¿Dónde…? – Frunció el ceño frustrada – no puede ser verdad…
Los ojos verdes de la pelirroja contemplaban la batalla de Ace y Barbanegra de nuevo. Ella angustiada se agarró el pecho. "no no no" se decía una y otra vez, sus ojos volvió a contemplar como el pecoso perdía aquella batalla, inconsciente en el suelo ella no pudo volver a correr hacia él. Barba negra la miro con recelo y desconfiado.
· ¿Quién eres? – pregunto serio pero con una sonrisa.
· Su amiga…- dijo asustada
· Siento decirte que debes despedirte de él – dijo sin miramientos
· No… - se mordió el labio – sé que es un idiota… y que no debería haber armado este jaleo… ni haberte atacado... – intento calmarlo – déjame que me lo lleve... no volverá a molestarte.
· Lo siento pequeña, pero no puedo hacer eso – dijo negándose rotundamente – el hará que me convierta en shichibukai.
· ¡No! ¡por favor! – le rogo, el gruño molesto
· Te apartas... o te apartaremos nosotros. – dijo firme. Barba negra dirigió su mirada a las alas negras de la chica - ¿Qué eres? ¿comiste algún tipo de fruta?
· ¡no me apartare…! ¡si lo lleváis, yo iré con él! – dijo firme pero asustada ignorando a la pregunta del capitán.
· Está bien… - dijo asestándole un golpe dejándola totalmente inconsciente.
Volvió a despertar, esta vez maniatada en un barco desconocido para ella, aunque supuso que era de aquel tipo horrible. Se encontraba justo debajo de una ventada donde pudo escuchar una conversación donde hablaban de donde entregarían a Ace, se mordió el labio fuerte. Nerviosa consiguió deshacerse de sus ataduras, logro escabullirse hasta llegar a Ace, aun inconsciente. Suspiro, no sabía cómo llevar ni sacarle de allí, él no estaba atado con unas simples cuerdas, sus manos tenían unas esposas y no tenía ni idea de cómo quitárselas sin las llaves. Decidió arrastrarlo hasta el bote de emergencia y más adelante se ocuparía de las dichosas esposas, con gran esfuerzo consiguió llegar hasta el bote y cuando estaban a punto de escapar en un descuido de la pelirroja fue agarrada por Barbanegra.
· ¿Qué diablos haces? ¿quieres sufrir niña tonta? – gruño molesto.
· ¡Suéltame! – intento forcejear con él aunque sin existo.
Llegaron al lugar acordado con aquellos hombres que ella desconocía, se había aferrado tanto al pelinegro que le fueron imposible separarlos y por el cansancio decidieron encerrarla con él. Llegaron a una prisión, en aquel momento desconocida para ella, una vez dentro intentaron separarla de él, ya que a los ojos de ellos ni siquiera era peligrosa.
· ¿Por qué le sigues? – gruño el almirante
· ¡Porque quiero! – contesto borde
· ¿Quieres el mismo destino que él? – dijo incrédulo
· ¿Qué destino? - pregunto ella aun agitada
· Va a ser ejecutado - le dijo sin más
· ¡No! ¿Por qué? – grito - ¡él no ha hecho nada malo!
· Niña, él es un pirata y el hijo de uno de los más peligrosos
· ¡No pienso dejar que lo ejecuten! – forcejeo con sus esposas inútilmente – dejarle… no le hagáis daño…por favor…
· Es un criminal – dijo seco sin que le afectase los lloros de la pelirroja.
· ¡No lo es! – grito entre sollozos
· ¿Y tú que sabrás?
· ¡Ser libre no es un delito! ¿esa es vuestra justicia? – grito
· No tienes ni idea sobre esa palabra niña- le miro fríamente – te quedaras con el encerrada hasta que pase todo, pasa sus últimos días de vida si quieres con él, así evitaremos que hagas cualquier estupidez.
Mientras se la llevaban a la celda junto al pelinegro, gritaba al almirante con suplica y dolor algo que a él ni siquiera le afecto. La cara de la chica se transformó en dolor y sufrimiento, grito el nombre de Ace constantemente… desesperada. De pronto algo la despertó, en su cabeza resonó su nombre con una voz muy familiar para ella, abrió los ojos de sopetón entonces noto que sus mejillas estaban húmedas y aún quedaba rastro de las lágrimas.
· ¡Neru! – grito el pecosos preocupado- ¿estás bien?
· Sí… - aunque su mirada notaba preocupación y miedo. Intento mentir. Él suspiro.
· Mientes fatal - le contesto - ¿Por qué gritabas mi nombre? ¿Qué soñaste?
· Nada… - le miro agachando la cabeza – solo era una pesadilla…
· Saldrás de esta - le dijo con una sonrisa tranquilizadora
· ¿Y tú? – pregunto ella sabiendo la respuesta – lo dices como si tú no vinieras conmigo…
· ¿Eh? Imaginaciones tuyas, boba. – desvió la mirada – está claro que me refería a los dos.
· Ahora eres tú el que miente mal. – le dijo enfadada – no te atrevas a salvarme a mí sacrificándote tu… - su voz en ese momento era fría.
· Neru… - suspiró- yo no podré salir de esta, y no me importa mientras tú puedas salir…
· ¡No! ¡Si tú te vas yo me iré contigo! – le corto
· No lo entiendes, morirás – aclaro
· No me importa – contesto la pelirroja segura de sí misma.
· No pienso permitir que mueras ¿me oyes? – dijo irritado.
· A mí me da igual lo que quieras tú – le contesto.
· ¡No! Y no hay nada más que hablar, mientras dormías ya conseguí un trato para que salgas de aquí, y no habrá más vuelta atrás, no pienso tolerar que te quejes o te niegues. Así que el tema queda zanjado. – a ella no le salieron las palabras, se sentía impotente e idiota aunque finalmente cogió valor.
· ¡Me da igual! Soy dueña de ella vida y de ellas decisiones, no eres quien para imponerme nada – gruño – ¡hare lo que quiera!
· ¡Lo mismo digo! – le contesto enfadado
· Chicos… - intento mediar Jinbei inútilmente.
· Imbécil.- susurro aunque él lo oyó. Ella giro la cabeza malhumorada.
· Neru… - suspiro
· Déjame tranquila – le contesto seca
· Deja de compórtate como una niña – se quejó.
· Mira quién habla… ¡no quiero saber nada más de ti! – gruño enfadada girando todo lo que le permitían las dichosas cadenas.
El suspiró y no volvieron hablar durante todo el día. Fueron pasando las semanas y la pelirroja cada vez se sentía más débil ya que nadie se molestó en proporcionarles comida, se limitaban a darles un poco de agua y ya está por lo que a la muchacha le costaba mantenerse despierta por el contrario Ace parecía aguantar, el no paraba de ellararla preocupado, desviaba la mirada de vez en cuando a la puerta de la celda, ansioso como esperando la llegada de alguien. Al rato apareció un hombre grande y con un traje blanco con algún toque de azul y una capa que le hacía notar que era un alto cargo de la marina. Tenía la típica barba que le cubría el bigote y la mandíbula, tan blanca como su pelo.
· Viejo… - se pronunció Ace, mientras tanto Nerumi miro al hombre de reojo ya que apenas tenía fuerzas. – Vie… abuelo… ¿podrás hacerme ese favor…?
· Claro, pero… ¿Por qué nunca me escuchas nieto estúpido…? – dijo amargadamente, Nerumi frunció el ceño, sabía que ese favor la sacaría de aquí pero sin el…
Empezaron hablar mientras Ace ignoraba los malos gestos de la pelirroja, ella frustrada giro la cara para evitar tener algún tipo de conversación con aquel hombre.
· Tú debes de ser Nerumi… - dijo el vicealmirante mirándola – un placer.
· Lo mismo digo – dijo a desgana.
· ¡Neru! No seas así con el – le riño Ace.
· No te preocupes, chico. Bueno Nerumi, soy Garp, vicealmirante de la marina y abuelo de este idiota. – Garp sonrió como pude ante aquella situación.
· Perdón…- se disculpó ella.
· Bueno, Ace, no la dejaran libre hasta que no haya terminado todo. –dijo dirigiendo su mirada de nuevo a su nieto
· ¿Y no puedes hacer nada? Por lo menos que la tengan mejor atendida y en otro sitio – se quejó el moreno.
· Pero ella dejo claro que sería una molestia – le contesto suspirando
· Ahorraros el tema y la saliva, no pienso irme a ningún lado, moriré con el… - resoplo la pelirroja.
· Deja de decir idioteces – gruño el pecoso- ya te he dicho que no es un tema que vayamos a discutir, ya está decidido.
· ¡NO! – grito ella
· ¡Sí! ¡Y punto! - Ace se desesperó - ¡abuelo! Nunca te he pedido nada… lo sabes, ¡solo por esta vez! ¡esta es mi última voluntad! ¡cuídala! ¡no dejes que muera ni sufra! ¡por favor! – su abuelo suspiro
· Está bien… - entro en la celda deshaciéndose de las ataduras de la pelirroja.
· No... que no… - dijo apretándose contra la pared – no voy a ir…
· Neru, es lo mejor para ti… - Jinbei intento persuadirla
· ¡No! El siempre intenta obligarme a todo lo que él piensa que es mejor ¡no es justo!
· ¡Es por tu bien! – se defendió Ace – deja de ser cabezona
· ¡No quiero ese bien! – le contesto
· Me da igual que quieras… vas a ir… - suspiró el moreno. – ya te Dijo que no era una discusión que pudieras ganar. Ella una vez suelta se abalanzo contra el moreno abrazándose antes de que Garp pudiera sacarla de la celda. La voz de Ace era frio y punzante...
· Vete - dijo sin mirarla, lo que hirió los sentimientos de la pelirroja
· No… - seguía negándose...
· Viejo, llévatela… a la fuerza si es necesario – el abuelo resoplo disgustado. Ella se agarró más fuerte a él.
· Neru, - dijo seco el moreno para luego suavizar su tono de voz – acércate anda… - ella le miro indecisa…pero finalmente se colocó de manera que su cara estaba cerca de la suya.
· ¿Qué...? – el sin previo aviso estampo sus labios con los de ella dejando a un vicealmirante y un shichibukai atónitos. Aunque roja por la vergüenza, no pudo evitar derramar lágrimas. El beso duro un par de minutos, de costumbre la pelirroja tenía la intención de detener aquellas cosas… pero algo en su interior no dejo que esta vez lo hiciera.
· Estarás bien, no estarás sola, Luffy vendrá a buscarte – le persuadió.
· No quiero… - aun así ella no cedió. El moreno suspiro apoyando su frente con la de ella.
· Neru…. Por favor… - le suplico entre susurros – hazlo por mí…
· No puedo… - su mente se desconectó de su cordura- no quiero irme sin ti… solo quiero estar contigo… - se abalanzo contra él, rodeo su cuello con sus brazos entre lágrimas le susurro – no quiero perderte… no quiero perder a nadie más… - por un momento él sonrió
· Lo siento Neru… en otra situación… te hubiera dicho que me encanta oír esto… y el que no quieras irte sin mi… ni separarte… pero… entiende… que así solo me hacen más daño…. Y no es un daño que pueda compararse con uno físico… - le volvió s suplicar. Ella se limito a llorar en su hombro – Neru… no llores más… todo irá bien.
· No me mientas – le contesto aun abrazada.
· No lo hago. Todo te…
· ¡No quiero que me vaya bien a mí! – le corto- aun no lo entiendes…
· Neru… -suspiro, se acercó lo que pudo a la oreja de la pelirroja – intentare escapar… después de todo mi tripulación va a venir… te lo prometo
· ¿Seguro…? No me vale un intentare… - resoplo aun no convencida.
· Neru… te he dicho que te doy mi palabra, ¿qué más quieres? – suspiro, le volvió a susurrar aún más bajo para que solo ella pudiera oírlo – y te cansaras de recibir tanto amor de ella parte que no tendrás escapatoria, bueno ya no lo tienes… acabas de confesar tus sentimientos con todo esto – empezó a reír suevamente. Ella en cambio se sonrojo pero aun así intensifico el abrazo para después separarse de él.
· Debemos irnos - la llamo Garp – no debería estar aquí mucho tiempo.
· Cuídate pelirroja – le sonrió con un toque de tristeza – ah… una cosa más, Prométeme una cosa
· ¿Qué cosa? – contesto curiosa.
· Qué no harás ninguna locura, no vuelvas a buscarme, ni vendrás a salvarme. Si por lo que fuera…. No consigo cumplir mi promesa… intentaras ser feliz ¿de acuerdo?
· Eso no es justo… – se quejó la pelirroja.
· Nada de peros – insistió – hazlo, yo te hice una promesa…
· Está bien – dijo a regañadientes – te lo prometo.
Después se encaminaron el vicealmirante junto a la pelirroja fuera de la celda. En la puerta se despidieron de nuevo, la pelirroja forzó una sonrisa y se giró rápidamente para ocultar sus lágrimas. Se alejaron a paso firme y rápido de aquel lugar, en silencio, ella no paraba de ellarar una y otra vez atrás, entre suspiros se mordió el labio. Llegaron a un ascensor el cual tardo un tiempo en llegar al destino que deseaba Garp.
· ¿Te enamoraste de ella nieto? – pregunto Garp de sopetón
· ¿Eh…? No…no… – se puso nerviosa intentando evadir de la respuesta
El no contesto pero tenía una pequeña sonrisa. Finalmente llegaron a un pequeño cuarto, donde únicamente había un sofá junto a una mesa pequeña repleta de comida y agua.
· Estarás aquí recluida durante el tiempo que sea necesario, he conseguido que te sirvan comida y agua durante tu estancia, ya que supuse que estarías hambrienta. – dijo sonriéndole
· Muchas gracias… - contesto tímida, pero al ver la comida sus ojos dejaban notar el deseo de comer, aunque no más que el sonido de su tripa. – una cosa…él es su nieto ¿verdad? ¿Porque permite esto? Eres marine… y por lo visto un alto cargo…
· No es tan sencillo joven… a mí me duele lo mismo que a ti que el este ahí... – dijo con una mirada dolida.
· Lo siento… no quería hacerle daño, solo…
· Lo sé – le corto – no te preocupes.
