OMG! Actualice rápido, ¿no? Supongo que estaba inspirada :3
Bueno, como siempre quiero dar las gracias por los reviews, no tienen idea de cómo me emociono cuando los veo en mi bandeja de entrada. Les juro que sin ustedes no podría continuar esta historia. ¡Las quiero muuuchooo, muchas graciaaaaaaas! Merecen toda una jarra de chocolates! 8'D
Pues aquí les dejo el capitulo 14. Ojalá les guste. ^^
Capitulo 14
"Lo mejor para ambos"
Después de unas horas, Hiccup y Toothless salieron del establo sin tener ningún problema. Al llegar a la casa de Stoick, el dragón le aseguró a su jinete que no saldría hasta que llegara por él y le pidió de favor que no se tardara mucho.
"Haré lo posible para zafarme."
Pero al parecer Hiccup no podría regresar del Festival como lo planeado. Debido a la enorme cantidad de gente que había llegado de la tribu de Hootch, la celebración se había atrasado unas cuantas horas. El Entrenador de Dragones estaba sentado al lado de Stoick, y miraba con impaciencia como la gente de Berk y los invitados se acomodaban lentamente en los lugares asignados. Hootch se sentaba a la derecha de su primo. Afortunadamente el Gran Salón era lo suficientemente espacioso para darle refugio a todos.
Como cualquier Festival de Primavera la fiesta empezó con un breve discurso por parte de Stoick y una bienvenida por parte de Hiccup. Se repartieron la comida y la bebida. Las bromas, la música y el baile no tardaron en seguir.
Hiccup vio desde lo alto de su silla a Ruffnut y a Astrid, riéndose y comiendo. Snotlout y Tuffnut se acercaban a las jovencitas del clan hermano. Por último estaba Fishlegs, que simplemente leía los panfletos extranjeros.
El joven vikingo le dio una mordida al enorme pedazo de pollo que tenía enfrente. Sabía muy bien. Debería llevarle algo a Toothless, seguro le gustaría. Pero su padre no daba señales de dejar que se fuera.
Los minutos pasaron, y luego éstos se convirtieron en horas. El aroma de alcohol reinaba el lugar. Algunas madres ya se habían retirado con sus hijos de la fiesta, seguidos por los ancianos. Stoick y Gobber reían de un mal chiste y Hiccup tomó esa como la oportunidad para salir desapercibido. El chico salió por la parte de atrás del edificio y se dirigió a casa.
Toothless miraba su reflejo en uno de los escudos más cuidados de la casa. No era la primera vez que lo hacía, pero nunca había tenido la privacidad suficiente para observar todos los cambios que su cuerpo había sufrido.
Su pálida mano se posó en el cabello negro como la noche. Después bajó hasta sus ojos, su pequeña y respingada nariz, la carnosa boca. Qué extraña cara tenían los humanos.
El dragón estiró sus brazos y sonrió débilmente. Le había costado darse cuenta que su fuerza de dragón no se había ido como él pensaba. Cuando el cuerpo que consideraba débil e inservible había tirado a Snotlout al suelo con muchísima facilidad, el Night Fury se sintió mucho más confiado en sí mismo y le quitó un peso de encima, ya que si algo pasaba podía proteger a Hiccup como en los viejos tiempos.
Concentrándose nuevamente en su figura, Toothless deslizó ambas manos por el marcado abdomen. Por cada segundo que pasaba los dedos del dragón iban peligrosamente más abajo, y-
"Estoy en casa."
Toothless dio un paso hacia atrás al ver a Hiccup entrar por la puerta principal. En sus manos tenía una bolsa.
"¡Hiccup!" El dragón se alejó del escudo y corrió a darle la bienvenida a su jinete. "¿Por qué te tardaste tanto? Te ex-"
El vikingo miró irritado a su amigo y lo interrumpió. "Agh, y me hubiera tardado más de no ser por las malas bromas de mi padre."
Ambos jóvenes caminaron a la cocina. Hiccup no paraba de hablar, contándole a su dragón cada detalle del primer día de la fiesta. Toothless escuchaba pacientemente, sus ojos no abandonaban la pequeña figura del pelirrojo, que iba de aquí para allá tomando platos y poniéndolos enfrente de él. De vez en cuando paraba su plática para preguntarle a su amigo qué tipo de bebida quería o si la comida que había traído estaba fría y quería que la calentara. El Night Fury solo le respondía que las cosas estaban bien.
"Entonces…" Continuó Hiccup, "Mañana es el gran día. ¿Estás seguro que quieres salir?"
Toothless asintió levemente. La idea de que los otros dragones lo vieran así lo asustaba un poco, pero estar todo el día encerrado en la casa lo asustaba más que enfrentarse a sus amigos.
"¿Estas completamente seguro?" Reiteró el vikingo.
"Si, es solo que-" Empezó el Night Fury, "Estoy un poco nervioso."
Los ojos de Hiccup se tornaron tristes, el joven se sentó a lado de su dragón. "Lo siento. Nada de esto estaría pasando si no hubieras cambiado de forma."
Hiccup bajo la mirada. La transformación de Toothless si había sido un cambio emocional muy fuerte para los dos, pero el chico hubiera preferido morir y jamás llegar a las puertas de Valhala antes que dejar que su dragón pereciera.
Y fue cuando Toothless vio por primera vez la enorme carga que llevaba Hiccup en sus hombros. El pelirrojo se sentía culpable y triste por lo que le había pasado. Claro, los dos entendían que el cambio era necesario, pero eso no hacía que su jinete se sintiera mejor. ¿Cómo hacerle entender que las cosas ente ellos tenían que ser como antes?
"Los pulgares lo valen, ¿sabes?" Intentó Toothless.
Y funcionó. Hiccup levantó la vista inmediatamente, una de sus cejas levantada. "¿Qué?"
"Pulgares. ¿Quién diría que son tan efectivos?" Continuó el dragón, con una despreocupada sonrisa.
El vikingo tenía ligeramente la boca abierta, pero después de unos segundos él también empezó a sonreír. Toothless dejó que sus hombros se relajaran y miró con cariño al chico que estaba enfrente de él.
Hiccup retorció un poco sus dedos, parecía debatirse con algo. Entonces sus pequeños brazos se ensancharon en el cuello del Night Fury. "Gracias, Toothless." Dijo el vikingo. Después de una pausa agregó: "Ehm… sabes que te amo, ¿verdad?"*
El estómago de Toothless se comprimió al oír esas palabras. No era la primera vez que Hiccup se las decía, entonces ¿Por qué esta vez causaron tal reacción? ¿Por qué se oían diferentes?
El dragón balbuceó un poco antes de contestar: "Yo… también te amo."
Ambos se separaron poco después. Hiccup se levantó casualmente, parecía satisfecho y más ligero. Pero Toothless seguía sentado en su silla, pensando en lo que acababa de pasar. Su corazón latía a mil por hora. ¿Qué rayos estaba sucediendo?
Al adolescente más joven empezó a hablar de nuevo, pero por más que quería, Toothless no podía prestar mucha atención. Estaba más ocupado con la nueva sensación que empezaba a formarse en la base de su estomago. Se sentía como varias cosas volando…
"¿Vienes o no?" Preguntó el vikingo, que ya estaba subiendo las escaleras.
"¿Uh? Ah, sí, sí" Dijo Toothless.
El resto de la noche siguió siendo muy surreal para el pobre Night Fury. Hiccup había hecho lo de siempre: cambiarse, preparar las cobijas para su sillón y quitarse la prótesis. Pero esta vez parecía que el sueño no alcanzaba los ojos del vikingo, que se encontraba dibujando en su cama.
Toothless miraba cada movimiento que el adolescente hacía, no sabía ni por qué, pero todo en el parecía hipnotizante. La forma en la que caminaba, el modo en el que reía o hablaba. Los pequeños gestos que caracterizaban al muchacho hacían que el dragón se derritiera. ¿POR QUE?
La melodiosa voz empezó a apagarse, y Toothless tuvo que salir de su recién descubierto mundo de fantasía para ver que ocurría. Hiccup estaba acostado en posición fetal, en su mano estaba el semiabierto cuaderno de dibujos. El joven de cabello negro tomo el diario y lo dejó sobre la pequeña mesa, al igual que el lápiz. Con mucho cuidado levantó a su jinete solo para liberar las sabanas que su cuerpo aplastaba y taparlo con ellas. El chico se veía cómodo y tranquilo. Seguramente extrañaba su cama, aunque no quisiera decirlo.
Toothless se puso de rodillas al borde de la cama, su cabeza descansaba en sus brazos. Qué curioso, el dragón jamás había notado que bien se veía Hiccup cuando dormía. Su cabello caía gentilmente sobre sus grandes ojos, y sus labios estaban ligeramente separados. El lento respirar del Entrenador de Dragones era apenas audible en la silenciosa noche. Un involuntario suspiro salió de la boca del Night Fury.
Pero la perfección del momento tenía que ser arruinada.
"Espera aquí, Hootch." Dijo la muy familiar voz de Stoick. "Tengo que, uh, ya sabes."
El Jefe de Berk entró a la casa y Toothless oyó sus pasos acercarse cada vez más. La puerta de la habitación de Hiccup se abrió de golpe. El dragón hizo una seña con la mano para que no hiciera ruido.
"Demonio," Comenzó Stoick, hablando lentamente. "Quédate aquí, no salgas."
Toothless arqueó las cejas. "Entiendo perfectamente, Stoick. No hay necesidad de hablar así"
"Ya sé." Dijo irritado el vikingo, "Solo no quiero que Hootch oiga."
"¿Ya puedo entrar?" Dijo fuertemente el mencionado. Stoick dio la vuelta, le hizo una seña al dragón y cerró la puerta tras de sí.
El hombre esperaba que el lagarto gigante no hiciera un alboroto mientras Hootch se quedaba como huésped en la casa. Lo último que necesitaba eran preguntas constantes acerca de quién era el chico.
"Ya, lo siento, primo. Últimamente hay ruidos en la casa y, bueno, quería asegurarme de que no hubiera nadie" Dijo vagamente Stoick.
Los dos guerreros entraron a la sala principal, ahí había una pequeña puerta. "Aquí es tu habitación, espero te sea cómoda."
El cuarto consistía de una cama bastante amplia, un pequeño armario y varias ventanas pequeñas.
"Es perfecto, gracias Stoick." Contestó el hombre de cabello negro. "Mañana será un gran día, tengo una sorpresa para ustedes. Sé que la amaran."
Stoick cambió incómodamente de posición. Nunca había estado relajado ante las sorpresas. "La… la espero con ansias."
Hiccup abrazó su almohada ligeramente. ¿Desde cuándo el viejo mueble era tan cómodo? No tenía idea, pero una cosa era segura, aun no quería despertar. ¡No había dormido tan bien en días!
Pero un fuerte 'Poom' lo obligó a salir de las cálidas sábanas. "¿Qué?"
Sus ojos se tardaron en acostumbrarse a la luz que entraba por la ventana. Pronto el joven se dio cuenta que veía todo al revés. En lugar de ver su pared y la cama en donde dormía Toothless ahora veía la ventana y el sillón.
¿El sillón?
Hiccup sintió el suave colchón debajo de su cuerpo. Si, definitivamente estaba en su cama. Entonces ¿Dónde estaba Toothless? Una mancha negra se asomó por el borde de la cama, seguido por unos cansados ojos verdes.
"¿Toothless?" Preguntó Hiccup, "¿Qué haces allá abajo?"
El Night Fury se levantó lentamente, sus fuertes brazos escalando la cama. Finalmente el dragón se desplomó a lado de Hiccup. "Esa cosa donde duermes," Empezó, "Es lo más incómodo que existe en el mundo."
Hiccup soltó una carcajada. "¡Oh, Toothless! Me hubieras despertado. El sillón no es tan malo."
"Ni lo menciones." Dijo el adolescente. "Solo necesito un baño."
El vikingo se puso su prótesis y, seguido por su dragón, bajó las escaleras. Ser el hijo del Jefe traía muchas ventajas. Una de ellas era tener su baño privado. Los ciudadanos tenían que ir a un gran cuarto en el que corría agua caliente y si no había lugar tenían que aguantarse y caminar una considerable distancia para llegar a un lago, donde el precioso líquido siempre estaba frío.
Toothless extrañaba mucho su forma original, pero admitía que la piel del humano era mucho más deliciosa que la de un dragón. Las poderosas escamas negras no le permitían al Night Fury sentir del todo lo suave que podía ser el agua. Por lo tanto la hora del baño se había convertido en el mejor momento del día. Por lo tanto, cuando el joven salió limpio y relajado, su humor había subido a los cielos.
La mañana transcurrió normalmente, por así decirlo. Después del baño, Toothless se había escondido toda la mañana en el cuarto de Hiccup, ya que éste había estado ocupado hablando con Stoick y su tío Hootch acerca de la celebración y como seguir con ella.
Finalmente llego la tarde, que era la hora en la que la fiesta empezaba de nuevo. Todos los ciudadanos salieron de sus casas, listos para empezar la fiesta. La tribu hermana estaba especialmente emocionada, pero nadie se preguntó por qué.
Toothless miraba todo desde el balcón de su jinete con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Iba a salir! ¡Salir sin esconderse por primera vez desde semanas! Sin perder más tiempo, el Night Fury salió del cuarto que le había dado refugio todos esos días y también de la casa. Hiccup detrás de él todo el tiempo.
"Entonces, ¿Qué quieres hacer primero?" Preguntó tentativamente Hiccup.
"¿A qué te refieres?" Dijo Toothless, sin quitarle la vista al mar.
"Bueno, un festival no es solo comida y fiesta. Las familias de Berk salen a mostrar sus talentos y los invitados traen animales u objetos para intercambiar o comprar. Es toda una locura."
Y así fue. Apenas Hiccup y Toothless pisaron el centro de Berk las risas, las palmadas de espalda y los ofrecimientos de ropa y comida llenaron las orejas de los héroes de Berk. El dragón estaba feliz de ver a todos sus conocidos, él sabía que no debía hablarles, puesto que ninguno de ellos sabía la verdad, pero aún así le encantó ver que cada uno de sus amigos sonreía e iba de aquí para allá.
Hiccup llevó a Toothless a los puestos de los extranjeros, donde había cosas que el dragón seguramente no conocía. Efectivamente, joyas grandes y pequeñas adornaban los puestos. Había animales muy coloridos encerrados en jaulas brillantes y todos emitían sonidos diferentes. Muchas mujeres peleaban por obtener ciertos tipos de tela. La comida era aún más extraña, ya que las frutas eran dulces y muy grandes. El vikingo compró varias de ellas, todas diferentes, y las compartió con el Night Fury, que terminó por admitir que eran más deliciosas que ciertos tipos de pescado.
Una punzada de celos sorprendió al Entrenador de Dragones cuando vio a Toothless rodeado de varias chicas, tanto de Berk como de la otra tribu. El chico estuvo en menos de diez segundos a lado del dragón y lo alejó de la multitud, alegando que tenía que enseñarle algo. Hiccup no pudo evitar pensar que era ridículo alejar a su amigo de la atención, pero era su turno para disfrutar al joven ahora que ambos podían salir y divertirse sin esconderse.
Cuando la noche llegó se encendió una fogata en el espacio especialmente preparado para el momento. Todos los habitantes del lugar se reunieron alrededor del fuego. Hiccup y Toothless ocuparon un lugar un tanto alejado, Stoick sabía que el demonio había salido, pero no estaba complacido con el hecho de que su hijo aun no le había dicho a nadie la verdad de su dragón, así que ellos no querían miradas nerviosas o amenazadoras.
"Hemos traído un regalo para todos ustedes," Empezó Hootch, levantándose de su enorme silla de madera, "Se que solo llevamos dos días de disfrutar su hermosa hospitalidad, pero queremos darles algo para agradecerles. En nuestro hogar es un platillo exquisito y además… es divertido de matar." El hombre chasqueó los dedos, y diez hombres, cinco de cada lado, entraron a la zona cargando una enorme caja. La música cesó y se pudieron escuchar los dolorosos rugidos que venían de la prisión.
Los habitantes de Berk se miraron horrorizados, pero los invitados sonreían con malicia y desdén. La enorme puerta que mantenía encerrada a la bestia se abrió y salió un dragón bastante grande, del tamaño de una Pesadilla pero un poco más gorda. Era de color verde y en sus ojos se reflejaba la ira y el miedo. Las poderosas cadenas lo ataban al suelo.
Instintivamente Hiccup se levantó para calmar a la criatura, pero Toothless lo tomó por la cintura antes de que pudiera dar un paso más. El adolescente se obligó a tomar asiento, sus profundos ojos verdes miraban cada movimiento que el dragón hacía, el enojo era obvia en su rostro.
"¡Traigan las armas!"Gritó contento Hootch. Un grito de aprobación salió de las bocas de sus súbitos, que en minutos regresaron con toda clase de herramientas. "¿Y bien Stoick? ¿Te gusta mi sorpresa?"
Al igual que su hijo, Stoick no estaba muy complacido con el espectáculo que se efectuaba en su presencia. Aunque le había costado adaptarse a los dragones al final los había llegado a considerar de su familia, y no le hacía nada de gracia tener que matar a la pobre criatura.
"No sé si matarlo enfrente de todos sea lo apropiado." Dijo el Jefe con voz firme.
"¿De qué hablas? Es el manjar más delicioso que puedo ofrecerte." Le respondió Hootch, intentando mantener la sonrisa. ¡Este era un gran regalo! ¿Qué asesino de bestias no lo querría?
"No lo dudo, primo, pero tengo niños presentes." Intentó justificar el pelirrojo.
"Tonterías, Stoick, tonterías." Rio el hombre de cabello oscuro. Se dirigió a uno de sus hombres y tomó un hacha. "¡Por nuestra unión!"
Y con el grito le dio un fuerte golpe al dragón, que emitió un grito desgarrador. "¡Vengan a la diversión hermanos!" Gritaban los otros vikingos, invitando a los ciudadanos de Berk. Pero éstos veían con horros la escena.
Stoick miró a su gente, y con una mirada les transmitió un poco de seguridad. Ellos sabían qué hacer, tenían que actuar con naturalidad, pasara lo que pasara. Así que algunos empezaron a animar a los asesinos, aunque en el fondo estuvieran muertos del asco.
Hiccup estaba boquiabierto. El pobre dragón se movía frenéticamente, haciendo lo posible por liberarse de cualquier modo. Cuando la criatura lanzó fuego en un último y desesperado intento, Toothless tuvo que alejar a Hiccup del lugar, puesto que él también no podía ver lo que estaba pasando. Ambos estaban indignados y heridos.
"Lo siento." Dijo el Night Fury, ambos estaban lejos de la 'fiesta', donde no podían oír nada más que el sonido del mar.
"No lo sientas," Contestó Hiccup, "Tu no ordenaste nada de esto."
Los dos adolescentes se quedaron en silencio unos momentos. Un día perfecto, arruinado al final.
"¿Quieres ir a casa?" Preguntó Toothless, acercándose a su humano.
"¡No!" Dijo instantáneamente Hiccup, "Tooth, esperaste mucho para esto. Aun faltan cosas por ver y se qu-"
El dragón puso sus firmes manos en los hombros del joven. "Hiccup, yo tampoco estoy cómodo con esto," El vikingo se permitió relajarse un poco y Toothless sonrió débilmente, "Y creo que lo mejor, para los dos, es ir a descansar."
El hombre más joven asintió un poco y empezó a caminar en dirección a su casa, seguido por su mejor amigo. En estos momentos no quería nada más que ir a dormir y olvidarse, aunque sabía que no podría, de las cosas que habían pasado esa noche.
Así que cuando ambos llegaron a casa no prendieron el fuego ni preparan la cena. Subieron al cuarto del Maestro de Dragones y se tumbaron en la suave cama. Cuando Hiccup daba señales de levantarse e irse al sillón, Toothless lo sostuvo fuerte en sus brazos. El vikingo se volteó para preguntar si algo andaba mal, pero su dragón solo lo mantenía atrapado en su abrazo.
"Quédate conmigo." Dijo el Night Fury, que quería disfrutar el calor que emanaba el cuerpo de su jinete. Esta noche era especialmente fría.
Y aunque Hiccup sabía que compartir la cama con otro chico era algo mal visto, y ciertamente se sentía un tanto extraño, lo único que él hizo fue acurrucarse más en los brazos de su dragón, y aunque el vikingo pensó que su noche estaría colmada de pesadillas, lo cierto es que sus sueños fueron los más tranquilos y serenos que había experimentado en varios días.
XxX
Dah! 8DDD El final fue un tanto dramático, ¿no? Bueno, no importa… ya vendrá el fluff. No, miento, falta más drama, luego SI vendrá el ggromance.
Pues quiero desearles a todos una Feliz Navidad! Ojalá se diviertan mucho y reciban varios regalos. Ya me contarán que tal se la pasaron!
¡Felicidades!
