¡Hola! Hoy un capítulo gracioso para disfrutar en estas vacaciones, ya para dejar atrás el drama de los capítulos pasados. Espero que lo disfruten.


Capítulo #14: "Mi oso cariñoso"

Después de pláticas con especialistas, besuqueos, abrazos y más momentos íntimos, Sakura había dicho algo muy importante.

El tema había salido de manera casual.

"No estoy segura, tal vez dentro de dos semanas", fue lo que dijo Sakura Haruno una vez que Naruto Uzumaki preguntó nervioso, "¿cuándo tendremos sexo?"

Esas dos semanas ya se habían cumplido, por lo que su misión apenas comenzaba.

—¡Qué molesto!

—¡Tienes que ayudarme! —dijo Naruto juntando las palmas de su mano como si estuviera pidiendo una plegaria a los dioses.

Ya estaba bastante establecido que Naruto nunca había tenido relaciones sexuales, por lo que el rubio de verdad necesitaba ayuda. Primero recurrió a Sai, uno de los sujetos más pervertidos de Konoha y un gran experto en el tema, pero Naruto no quería estar solo con él. Tenía que disimular para que nadie sospechara. Sai era un descarado que hablaba en voz alta lo que no debía, así que necesitaba a otra persona para que impusiera orden o simplemente estuviera ahí como una imagen de "normalidad". Shikamaru fue el elegido.

Para encontrarse con Shikamaru, los dos ninjas tuvieron a paso muy rápido porque era el día en que su novia iba a visitarlo. Cada dos semanas, la mujer pasaba el fin de semana en Konoha y todos sabían que cuando llegara, Shikamaru no se despegaría de ella.

—Vamos será divertido verlo —dijo Sai.

—¡¿Eh?! —dijo Naruto enojado— ¡¿Por qué dices eso?!

—¿Verlo tomar penes de plástico? —dijo Shikamaru ignorando la reacción de Naruto.

—No —dijo Sai—, sino ver cómo Naruto hace preguntas estúpidas, como saber para qué se utilizan las muñecas inflables.

—¡Sai! —dijo Naruto con ganas de darle un golpe en la cara— ¡Eres un imbécil!

Shikamaru sonrió.

—Me agrada tu crueldad —dijo riéndose de forma muy leve.

—¡No lo incentives! —dijo Naruto enfadado.

—Pero que sea rápido, no quiero que mi novia se enfade porque llegué tarde a mi casa —respondió Nara—. También me enfadaría si me dejan esperando afuera.

—¡Oigan, no finjan que no estoy aquí! —dijo frustrado.

Shikamaru posó su mano sobre el hombro del muchacho.

—Agradece que iré a verte sufrir.

El chico pálido comenzó a reírse.

—¡Cállate, Sai! —dijo apuntando a su rostro.

—Ya vámonos, no hagas esto más problemático —dijo Shikamaru mientras ya se iba directo a la tienda.

Naruto hizo una mueca. Sai trató de calmarse, pero seguía sonriendo.

—Deja de molestar —susurró para que Shikamaru no lo callara.

—Claro —dijo de la manera más falsa.

El rubio entrecerró los ojos, pero no hizo caso a lo que él dijo.

Se fueron caminando a la tienda.


—Nuevamente dime por qué te estoy acompañando —dijo Shikamaru.

Ya se encontraban los tres hombres frente a una gran tienda con el nombre "Mi oso cariñoso".

En sus ventanas habían grandes cortinas color rojo y solamente un letrero en la puerta que decía: "Se prohíbe la entrada a menores de edad".

—Ustedes eran los únicos que estaba desocupados —respondió sin titubeos—. Quería compañía porque me da vergüenza.

Hubo un momento de silencio. Naruto lo miró fijamente.

—¿O acaso te da pena? —Hacía su sonrisa zorruna. Las marcas de sus mejillas se resaltaban más con esa sonrisa en particular.

—Ya había dicho que no quiero llegar tarde a mi casa—dijo serio.

—Sigue engañándote —respondió Naruto. Por fin era su turno de vengarse.

—Vamos, entremos —dijo Sai abriendo la puerta—. Quiero comprar un anillo para usarlo con mi novia.

Shikamaru y Naruto compartieron la mirada. Los hombres estaban confundidos, pero ellos nunca lo aceptarían.

—Además necesito ser acompañado por alguien que no sea un completo pervertido —dijo Naruto.

—Buena decisión —respondió.

Los hombres entraron después de Sai. Pasaron por un pasillo de un color rosa que molestaba a la vista y un olor a dulce los acompañó.

—¡Sai! —Escucharon Shikamaru y Naruto antes de salir del pasillo— ¿Cómo estás?

De nuevo compartieron una mirada y arquearon una ceja. Definitivamente Sai era el pervertido mayor.

—¡Uzumaki-sama! —exclamó una señora—. ¡Salga del pasillo, no sienta pena!

Maldito, Sai.

Los dos hombres se dejaron ver. Naruto tenía el ceño fruncido y miraba al suelo, maldiciendo en sus pensamientos. Mientras que Shikamaru miraba confundido a la señora.

—¡Uzumaki-sama! —Hizo una reverencia— ¡Es un placer!

Nara golpeó con su codo al Jinchūriki y pudo regresar al mundo real. Ahora Naruto miraba a una vieja de baja estatura, bastante maquillada y con un kimono color amarillo con un estampado de osos nada realistas. Esa vestimenta la hacía resaltar entre los colores rojos y rosas de la tienda.

—¡Lo siento! —dijo de inmediato seguido de una ligera reverencia—. Buenas tardes.

—Nara-sama —la señora se dirigió al otro hombre con otra reverencia, esta vez, más ligera.

Shikamaru asintió e imitó su gesto.

—Buenas tardes —dijo él.

La introducción al lugar había ido mejor de lo que Naruto se había imaginado. No había otro aldeano en la tienda, más que ellos.

—¿Qué desean comprar?

—Pues… —dijo Naruto observando a su alrededor. No comprendía para qué servían aquellos objetos, ni siquiera entendía que eran.

A su derecha habían trajes negros que cubrían todo menos en las zonas donde estarían las partes privadas, látigos, cuerdas, cadenas falsas, esposas y muñecas inflables con labios extremadamente grandes y gruesas.

En el otro lado, había una estantería con cilindros conectados a unos aparatos, unos círculos o anillos y otros objetos con figuras muy deformes. Lo único que podía deducir su uso a la perfección eran los moldes de penes que estaban en una vitrina.

Finalmente, enfrente de él había un estante lleno de lubricantes, perfumes, paletas, y otros dulces. Además se encontraba una caja registradora decorada con peluche rojo encima de una vitrina con un letrero que decía: "Se cariñoso como un oso".

¿En qué me he metido?

—¿Quiere comprarle algo especial a Haruno-sama?

Fue un error haberse quedado mirando con detenimiento los objetos, pero desconocía todo acerca de la tienda de adultos y era inevitable no pensar para qué era la cuerda que consistía solo de bolas grandes. Quería evitar una pregunta como esa por el hecho de que no sabía un carajo. Lo bueno que él solo quería una cosa simple y sencilla.

—Solo vine por unos condones —dijo rascándose la nuca.

Hubo un momento de silencio.

—¿Es en serio? —dijo Shikamaru posando su mano sobre sus ojos. Suspiró enfadado.

—Yo si vengo a comprar otras cosas —dijo Sai.

La señora se sintió incómoda por la situación, por lo que decidió ignorar lo sucedido.

—Venga, Uzumaki-sama —Hizo un seña con la mano para que la siguiera.

—Oh y puede llamarme Naruto —dijo apenado por tanta formalidad.

—Bien, llámame Hayami —Sonrió.

Naruto siguió a la señora.

—¿No te vas a ir? —le preguntó Sai a Shikamaru.

El hombre colocó una mano sobre su barbilla. Recordó que su querida pareja tenía curiosidad de hacer otras prácticas.

—Le compraré un regalo a mi novia —respondió.

Sai quería burlarse, pero a diferencia de Naruto, él no reaccionaría de manera graciosa. Simplemente se dedicó a sonreír.


La señora llevó a Naruto hasta el mostrador. Ya cerca pudo ver lo que había dentro de la vitrina sobre la que estaba la caja registradora.

Paquetes de condones, justo lo que necesitaba, pero eran demasiados. Cada uno con frases distintas como: "sabor fresa", "para que sientas más"... ¿Qué era eso? El ninja solo necesitaba unos condones. Los condones son condones. ¿Por qué tanta complicación?

—¿Cuál desea?

Naruto se quedó callado e hizo una mueca que fue malinterpretada por la vieja.

—¿No te gusta nada de aquí? —Abrió los ojos de más. Se acercó más a su rostro mirándolo de forma muy seria—. ¿Acaso busca algo más interesante?

—No, no es eso, dattebayo— dijo apresurado. Volteó a donde estaban sus compañeros. Ellos miraban unos anillos. Shikamaru estaba incomodo, mientras que el otro estaba más que alegre. Sai le hacía señas a su compañero, al parecer sobre cómo usarlo, eso perturbaba a Naruto.

—Es que no se nada —susurró el hombre de ojos azules.

La mujer aún más sorprendida puso sus manos sobre su boca.

—No te avergüences —dijo en voz baja—. Han llegado otras personas mucho mayores que tu sin saber.

Eso calmó un poco a Naruto, solo estaba el detalle de Sai. El maldito podría estar esperando el momento perfecto para humillarlo de nuevo.

—¿Qué podría recomendarme? —dijo en voz baja.

La mujer sonrió. Se agachó y de la vitrina sacó dos paquetes cuadrado, uno de color rojo y el otro morado.

—Tengo estos, son los mejores —dijo la señora—. Ambos son muy resistentes y te hacen sentir muy sensible para tener una experiencia parecida a cuando no utilizas condón.

—¿Y cuál es la diferencia? —Arqueó la ceja.

—Su sabor —susurró.

Naruto miró fijamente los paquetes. Trató de pensar si a Sakura le agradaría el sabor que podrían contener, a fin de cuentas ella sería quien podría probarlo, ¿o podía tener otros usos?

—El rojo es de cereza y el morado es de uva.

—¿Le gustaría a una mujer?

—Depende, cada quien tiene sus gustos —dijo Hayami—. Pero si le preocupa su sabor, sí sabe bien. Es parecido al natural.

El ninja no sabía cómo contestar. Él estaba hablando con una mujer que posiblemente tenía unos setenta años.

—¿Cómo hacen para que tenga un sabor? —dijo fingiendo no haber escuchado el comentario de la vieja.

—Es un lubricante, no le hará daño a su pareja ni a usted… Lo dijo por existencia —Guiñó el ojo.

El pobre quería estar en cualquier otro lugar, es más quería que Sai o Shikamaru llegaran a ofenderlo o hacer cualquier tontería para evitar la incomodidad.

—Es una broma —dijo entre risas—. ¡Relájese!

Naruto sonrió de lado para no ser descortés. Se veía forzado.

—Bueno, ¿qué tamaño quiere de condón?

Mierda, ¿cómo contestaría? No es como si se hubiera medido su miembro. Nunca le importó.

—Yo…

Una risa muy escandalosa se escuchó. Naruto volteó atrás muy enfadado. Cerca de unas esposas con peluche estaba Sai disfrutando su vergüenza, mientras que Shikamaru tenía una ligera sonrisa.

—¡Cállate, 'ttebayo!

La señora también lo acompañó en aquella risa tan contagiosa. Naruto sintió que sus orejas ardían.

—¡Has estado muy enfadoso!

Shikamaru se acercó a él, con una expresión neutra.

—Tranquilo, hace poco descubrí cuál era el tamaño que tenía que comprar —dijo Shikamaru, lo cual sorprendió mucho a Naruto.

Naruto sonrió agradecido.

—¡Y apuesto a que tú también la pasaste mal! —dijo Shikamaru a Sai.

Las risas cesaron.

—Debo admitir que un poco —contestó Sai.

—¡Ja! —dijo con una sonrisa cínica.

—Déjalo así, Naruto —dijo Shikamaru.

—Está bien —El hombre se cruzó de brazos.

Hayami caminó hasta Naruto e hizo una gran reverencia.

—Lamento haberme reído, Uzumaki-sama —dijo la vieja ignorando el hecho de que habían acordado no ser formales al dirigirse el uno al otro—. Le regalaré condones por haberme portado de esa forma.

Naruto quería negarse, pero no lo hizo porque ya estaba la mujer dándole una caja, de la vitrina, color rojo con un estampado de un oso grande. El ninja no iba a desaprovechar ese regalo después de haber sido humillado constantemente en ese día.

Él los tomó y le agradeció.

—Espero que no haya problemas después y vuelva a esta tienda, Uzumaki-sama.

—Descuide, lamento que se haya hecho un escándalo gracias a este —dijo apuntando con furia.

Sai ya estaba tranquilo, solo estaba agarrado unos objetos para jugar con su novia después.

Ella sonrió levemente.

—De verdad lo lamento —dijo ella—. Así que a la próxima venga con Haruno-sama para regalarles un juguete que ambos quieran.

—Es demasiado —dijo apenado—. Todo está bien.

—No, realmente insisto.

Hayami se resistió a hacer un cometario que revelara un detalle importante y para evitar que se incomodara más.

—Muchas gracias —dijo Naruto de verdad contento. A la próxima solamente serían él y su novia.