Hola a todos. Un saludo enorme para todos aquellos que me dejaron lindos comentarios :D no saben lo feliz que me hace leer y releerlos porque me encanta la manera en que se expresan a mi historia. Espero que este capitulo también les haya gustado y pues se vienen muchas cosas y todos los dramas que los va hacer poner la piel de gallina.
…
..
CAPITULO 14
…
..
..
ERES MI ALIENTO
…
…
…
Estoy sobre la cama. Mi corazón y mis sentidos están más que vivos que nunca y experimentando algo que jamás habían vivido. Mis ojos se cierran a cada beso que Ranma reparte por mi cuerpo. Muerdo mi dedo y con la otra mano sujeto con fuerza la almohada de mi cabeza.
Ranma está besando mi cuello y bajando lentamente por mi clavícula, dando pequeños mordiscos que provocan una ráfaga de corrientes placenteras. Subo mi mano y busco las barras de hierro de la cabecera de la cama al momento que Ranma besa mi ombligo. Arqueo mi espalda cuando siento su lengua dejar rastro por mi piel. Lo está haciendo lento, para mí.
Mete su mano por detrás de mi espalda y me besa en la boca. Lento, tortuosamente delicioso. Abre mi boca con la suya y su lengua busca la mía, la acaricia suavemente mientras me besa apasionadamente lento. Me saca el brasier y se aleja unos centímetros. Me contempla así como contemplan los hombres a una diosa, así como cuando contemplas algo hermoso. Ranma me miraba con esos ojos intensos y no pude evitar sonrojarme. Sentirme tan amada y admirada bajo su mirada era algo que jamás había experimentado.
-Eres preciosa… tu piel es… - beso mi mejilla y fue bajando hasta llegar a mis pechos.
Sentí su cálido aliento rozar sobre uno de mis pezones y eso me excitaba bastante. Tome su cabello entre mis manos y al jalarlo, parece haber hecho efecto en él, porque un gruñido salió de su garganta y en ese instante mordió mi pezón haciéndome gritar de placer. Arquee mi espalda y él se apodero de mi pecho con su boca abierta y con la otra mano acariciaba el otro pecho.
Su lengua jugo, saboreo. Sus dientes mordieron y tiraron haciéndome pegar pequeños gritos. Mis piernas se estremecían debajo de el. Ranma subió su cabeza y me beso. Me beso ahora con más intensidad, era tan fuerte que apenas podía mantener el aliento. Jadeaba y él también lo hacía. Nuestras respiraciones eran agitadas. Mis manos acariciaron su espalda, apretando, aruñando. Baje mis manos hasta el borde de sus pantalones y embriagada por el momento hice un esfuerzo por sacarlos.
-Te deseo tanto – mis palabras salieron casi sin aliento al momento que nos separamos para tomar aire.
Ranma me observaba embriagado de placer, podía verlo en lo azul de sus ojos, sus intensos ojos que se tornaron oscuros. Su boca entreabierta tratando de entrar aire. Paso los dedos por mi frente haciendo para atrás algunos de mis cabellos.
-Desde el primer momento que te vi, te he deseado como loco.
Me beso intensamente. Un beso que me estaba haciendo volar hacia las nubes.
Se puso de rodillas, llevándome con él mientras me besaba. Sin perder tiempo me bajo los leguis con todo y calzones. Ahí estaba. Completamente desnuda para él.
Estaba de rodillas, sin camisa, su cuerpo era una belleza. Su abdomen completamente trabajado, su pecho subía y bajaba excitado. Tenía tantas ganas de tocar su piel, su abdomen, sus caderas, pasear mis dedos suavemente. Su mirada clavada en mi cuerpo, me recorría de pies a cabeza. Me avergonzaba un poco y me encogí tratando de esconderme.
-No lo hagas – dijo casi sin aliento – Eres completamente hermosa, y solo mía. Solo mía…- susurro bajando a mi boca.
Me beso y me recorrió desde el pecho hasta el ombligo. Cerré mis ojos y gimotee al sentirlo por mi cadera, repartiendo besos por toda mi piel. Sabía a donde quería llegar. Estaba en las nubes.
Cuando sentí su cálido aliento rozar mi zona intima no pude evitar solar un gemido. Abrí un poco los ojos y vi a Ranma abajo, mirando mi reacción. Subió su mano y la paseo por mi piel, por mi pecho, por mi abdomen, bajo hasta llegar a mi pierna y separó.
Gemí alto cuando sentí su lengua. Eche mi cabeza a la almohada y me agarre de las sabanas. Ranma tomo mis pantorrillas y me obligo a doblar las piernas. Estaba totalmente abierta para él. Abrazo mis muslos, los acaricio. Extendió los brazos y yo los tomé. Chupaba, lamia, jugaba y yo tenía mi cuerpo ardiendo.
Bajo una mano hasta acariciar mi intimidad. Entonces metió un dedo. Ahogue un gemido y mordí mis labios. Este era el placer más maravilloso que jamás había sentido.
-Estas tan húmeda, mi amor.
Sus movimientos se hacen rítmicos y su lengua juega más rápidamente.
Mi respiración se agita de sobremanera, siento la extraña sensación de que voy a estallar de placer. Muevo mis caderas buscando más contacto con su boca. Entonces, es ahí, en ese momento donde estallo. Ese placer inexplicable invade mi cuerpo haciéndome temblar, haciéndome gritar.
Mientras tengo los ojos cerrados, disfrutando de este glorioso momento. Escucho como Ranma se saca el cinturón y los pantalones rápidamente, como si estos le estorbaran demasiado. Estos hacen ruido en el piso, escucho también un sonido de sobre abriéndose.
Al abrir mis ojos, Ranma está encima de mí. Mis piernas aún están separadas. Se apoya con el codo en la cama y me entrelaza su mano con la mía. Con la otra mano me toma del muslo firmemente.
-Mírame – dice con voz entrecortada y ronca – Mírame cuando te haga mía.
Lo miro fijamente a los ojos. Y son los únicos ojos que quiero ver por el resto de mis días, el único rostro que me llena por completo, que me hace sentir viva.
Ranma empuja en mi interior suavemente. Cierro los ojos con fuerza, un pinchazo. Aprieto su mano que esta entrelazada con la mía. Vuelve a salir, me mira preocupado. Una sensación de llenura y algo que jamás había experimentado me llenan por completo, es como si dejara de ser yo misma y me convirtiera en otra persona. Un placer doloroso pero a la vez excitante. Yo asiento indicándole que está bien, necesito que siga, necesito que este de nuevo dentro de mí.
-Bésame – suplico. Él lo hace y en ese momento empuja con fuerza dentro de mí. Llevándose lo que quedaba de mi inocencia. Yo grito sobre su boca. Pero el sigue besándome.
Se queda quieto, está respirando fuerte, jadeando en mi boca. Sus ojos cerrados fuertemente como si estuviera conteniéndose.
Me siento llena, me siento tan bien, necesito sentirlo más. Muevo mis caderas y al hacer eso solo consigo hacer estallar el autocontrol que Ranma al parecer estaba llevando. Comienza a entrar y salir de mí rítmicamente. Esto se siente tan bien. Abrazo mis piernas temblorosas a su cadera y me muevo. Ranma se sujetó de las barras de hierro de la cama, su cuerpo quedo un poco inclinado hacia arriba y lo sentí aún más adentro. Me dolía pero el dolor enseguida fue suplantado por el placer. Un placer embriagador que me hacía perder la cabeza.
Sus embestidas fueron cada vez más fuertes y más rápidas. Me mira perdido en el placer, baja su mano hasta mi intimidad y comienza a frotar. Grito al sentir el segundo orgasmo venir. Hecho mi cabeza y cierro mis ojos disfrutando de este placer. Oigo a Ranma ahogar un gemido fuerte, su cuerpo se tensa y cae encima de mí. Clava su boca en mi cuello y respira agitadamente. Aún está dentro de mí y yo sigo abrazándolo. Estamos sudorosos y abrazados. Estamos llenos de nuevos sentimientos que ninguno de los dos puede luchar contra ellos.
..
Mis ojos se abren lentamente. La luz atraviesa la ventana. Ranma está a mi lado, su mano reposa sobre mi estómago y una pierna suya esta encima de la mía. Sonrío traviesa al recordar que ya no era más virgen. Me había entregado a Ranma y no era algo de lo que me estuviera arrepintiendo. Por ahora.
Miro el reloj de conejito que descansa en el velador ¡Siete en punto! Me levanto de golpe y corro hacia el baño dejando a un Ranma confundido y somnoliento. Abro la ducha y me doy un baño en tiempo record. Hago una mueca de dolor ya que mi cuerpo me está pasando factura. Las piernas me duelen y me tiemblan un poco, siento un ligero ardor, todo mi cuerpo esta pesado, como si hubiera ejercitado por tres días seguidos sin descansar.
Al salir me miro al espejo. Tengo ojeras y mis labios están rojos. Me peino deprisa, por hoy me tocará llevar el cabello mojado. Cuando salgo del baño, Ranma está en el pasillo con los brazos cruzados, frotándose un ojo somnoliento y bostezando.
-¿Quién se murió? – pregunta con voz ronca.
-Mi carrera si no voy a clases.
Llego al cuarto y me pongo lo primero que encuentro. Unos jeans y una camisa de lana grande. Busco mis zapatos deportivos blancos. Corro a la sala para recoger mi bolso. Ranma me sigue a paso lento.
-¿Piensas ir a clases? – su voz es ronca, parece como si estuviera hablando dormido.
-Si. Ya falté ayer, por ningún motivo faltaré hoy.
-¿Ni por mí? – Al ver que no obtiene respuestas se acerca - ¿Ni por mí. En tu casa. Dándote cariño y una buena sesión de sexo?
Me planto frente a él. Intento no reír al ver que hace un puchero.
-No vas a convencerme.
-¿Ah, sí? – me toma de la cintura y caemos en el sofá.
Comienza a darme besos por todos lados, el rostro, el cuello, las orejas. Me muevo rápidamente y no puedo parar de reír. Está haciéndome cosquillas y yo sigo pataleando.
-¡Basta! – grito. Lo aparto. Él también está riendo.
-¡Bien! – Deja caer sus brazos y se levanta - ¡Vamos a clases! – chilla imitando a una niña emocionada. Niego con la cabeza y le lanzo un cojín.
..
Ranma no tuvo más remedio que ir con la misma ropa de ayer ya que yo no quería acompañarlo a su casa a cambiarse y no quería mandarme sola. Lo único que hizo fue tomar una camisa limpia que tenia en su carro después de tomar un baño. Fuimos en su auto, comenzó a tararear las canciones mientras yo revisaba mi celular. Me sorprendí al ver la cantidad de llamadas y mensajes de Ranma. También mensajes de Nabiki, Toshi, incluso Mousse preguntándome en donde estaba. Al parecer Ranma los estuvo molestando tratando de buscarme.
Le mande un mensaje a Nabiki diciéndole que la vería en la hora del almuerzo en el local de comida cerca del campus. También vi un mensaje de papá preguntándome cuando iría a visitarlos. Recuerdo cuando Ryoga me dijo que fuéramos, pero debido a todo lo sucedido, el viaje no se pudo. Quiero visitar a mi familia, los extraño. Pero tengo que sacar tiempo.
-¿Comemos juntos? – pregunta Ranma mientras se dirige al estacionamiento.
-Voy a comer con Nabiki.
-Bueno, yo quiero comer contigo.
-Cuando salga de clases ¿Te parece?
Ranma no dice nada, parece pensarlo y luego sonríe.
-Bien – aprieta mi pierna.
Cuando bajamos. Me toma de la cintura y me acerca a él. Me siento un poco cohibida ya que somos la atención de miradas de algunos ¿Qué le pasa? ¿Cuándo se volvió tan… cariñoso?
-Sé que no tuvimos tiempo de hablar esta mañana, ya que estabas vuelta loca por llegar a clases – suspira y me atrae más a su cuerpo – lo de anoche, fue una de las mejores experiencias de mi vida.
-¿Tomar mi virginidad?
Ranma se queda con la boca abierta, se pone una mano en el pecho y finge sentirse ofendido. Ahogo un grito al sentir como da una palmada en mi trasero.
-¡Porque arruinas el momento! estoy tratando de ser romántico.
-Enserio ¿Qué pasa contigo? Parece que te hubieran cambiado.
-Tú me estas cambiando – dice seriamente.
Mi corazón se estremece al igual que mi cuerpo. Se acerca a mí y me besa. Paso mis brazos alrededor de su cuello y profundizo el beso. Sé que todos nos están viendo, pero ahora eso es lo que menos me importa.
-Te acompaño a tu salón – me toma de la mano y empieza a caminar.
-No hace falta. Tú también tienes que ir a clases – trato de zafar nuestras manos, pero me sujeta con más fuerza.
Todos nos están viendo. Algunos nos ven sorprendidos y murmuran. A otros parece que no les importara mucho. Entonces puedo ver las miradas de las chicas clavadas en mí.
-Eres mi chica, no voy a dejarte ir sola.
Lo miro con la boca abierta ¿Este es Ranma Saotome? ¿El que me trataba mal y se mantenía alejado? Por una parte me siento tan contenta de que sea así, pero por otra... no sé si extrañare esas peleas. Repentinamente recuerdo cuando Ryoga me hablo sobre Ukyo, aún tengo mucha curiosidad por saber quién es ella. Por saber quién es la mujer que cambio a Ranma. Sé que si le pregunto a Ranma, se molestará.
Caminamos de la mano hasta llegar a mi salón. Iba a darme un beso antes de irse, pero no pude hacerlo delante de todos así que voltee el rostro y me lo termino dando en la mejilla, me miro por un momento, extraño, pero no dijo nada y se marchó. No estoy acostumbrada a este tipo de demostración en público, ya que con Ryoga siempre mantuvimos las apariencias. Tal vez algún día me acostumbre.
Las chicas del salón me miraban y murmuraban entre ellas, preferí no prestarles atención. Fije mi mirada en Shinossuke, este sonría a medias, tenía ojeras de bajo de sus ojos y una mano sujetando su frente.
-¿Mala noche? – pregunte al sentarme a su lado.
-Más o menos – hace una pausa al verme y sonríe – Por lo visto tu noche fue mejor que la mía. Te ves feliz. Y esa sonrisa lleva nombre y apellido.
Suspiro, trato de no sonreír pero no puedo evitarlo.
-No lo sé, pasaron muchas cosas – murmuro.
-Buenas, al parecer.
-Digamos que… aclaramos un poco las cosas y, tuvimos una conversación civilizada por fin – Sí, claro. La palabra "Civilizada" no va con Ranma ni conmigo.
-Me alegro por ti. No me gusta verte triste.
Hago una pausa al ver entrar al maestro. Me acerco un poco a Shinossuke y susurro:
-¿Cómo estás tú? ¿Cómo llevas lo de tu papá?
-Sí, eso – dice un poco distraído. Vuelve a mirarme ahora más con un gesto privado -Oye, quería pedirte un favor enorme – mira al profesor y luego a mi –La otra semana tendré una cena con mi padre y la familia de… bueno mi "prometida" no quiero estar solo, te necesito a mi lado ¿Podrías venir conmigo?
El solo pensar estar en medio de una situación como esa me ponía la piel de gallina y la ansiedad crecía en mi interior. Tenía tanta curiosidad por conocer a la prometida de Shinossuke y ver si sería linda, o seria de esas chicas plásticas que les interesa el dinero de papi. No quería que mi amigo estuviera obligado a unir su vida con una mujer que no conoce. También tenía curiosidad de conocer a su papá-
-¿A tu padre no le molestará que vaya?
-Me importa muy poco lo que piense ahora. Vamos Akane, eres la única amiga en quien confió. No sé si pueda aguantar esa cena solo.
Me mira suplicante. No puedo dejar a Shinossuke en esos momentos difíciles.
-¿tienes algo planeado?
-Mmm, no. no soy de los que tiene ideas macabras. Solo quiero ahorrarle problemas a mi abuelo.
-Acosta de tu felicidad – digo con un tono amargo – Esta bien, estaré contigo.
Shinossuke sonríe y me toma de la mano.
-Gracias, no sé qué haría sin ti.
-Los chicos de ahí – la voz del maestro se alza y aparto mi mano rápidamente –Si terminaron de profesarse amor ¿podrían dejarme continuar con la clase?
Algunos murmuran y otros ríen. Odio ser el centro de atención de la gente. Escucho los murmullos de las chicas de adelante diciendo algo sobre Ranma y Shinossuke y sobre mi, siendo infiel. No me importa, ya que Shinossuke es mi amigo y no estoy haciendo nada malo.
No quisiera pensar en la cara de Ranma si supiera…
Cuando salimos, avergonzados de las clases, me dirijo a ver a mi hermana. Todos comenzaron a decir que tenía algo con Shinossuke, ya que siempre hablamos y ahora, nos vieron tomados de la mano.
No quiero que le lleguen los rumores a Ranma. Rumores que no son ciertos.
Miro mi reloj y me apresuro a ir a encontrarme con mi hermana. Sabía que tenía que hablar con ella sobre todo lo que está pasando con Ranma. Sabía que me regañaría y me exigiría una explicación
Entro al local y veo a Nabiki con Toshi sentados en medio del local. Una mesa para cuatro, ella parece estar hablando de algo que no le causa gracia ya que tiene los labios fruncidos. Y Toshi como siempre sonríe, dándole ánimos. ¿Este chico no tenía jamás un mal día?
Me acerco a ellos despacio, hasta que ella me ve.
-¡Vaya ahí estas! – Nabiki se levante y me abraza -¿Dónde diablos te metes? No quiero tener que cargar cuentas de ti con papá.
-Estoy bien, ¿Cómo están? Hola Toshi – me acerco y lo abrazo.
-¿Tienes idea del infierno que nos hizo pasar Ranma?
Me senté frente a ellos. Arrugue el entrecejo al ver que Nabiki tomaba la mano de Toshi encima de la mesa. La mire a ella alzando una ceja y solo se encogió de hombros.
-¿Qué te puedo decir?
-¿Ustedes…?
-Estamos saliendo. Gracias a tu llegada y caótica vida amorosa con dos chicos, hizo que nos uniéramos mas – Toshi alza sus manos entrelazadas y besa la mano de mi hermana.
-¿Vida amorosa? – Me quejé –Mejor pido mi comida.
-Ya pedimos por ti. Ramen. Hace mucho tiempo que no comíamos – Nabiki se pasa la lengua por los labios.
-Mejor cuéntanos que paso, cuñadita – Dice Toshi.
-¿Sobre qué? – la verdad, no quiero contarles mucho sobre todo lo relacionado con Ranma. No se cómo vayan a reaccionar, mucho más Nabiki. Sé que no le gusta la idea de que esté con Ranma.
-No nos engañes. Ayer Ranma estuvo como loco buscándote – Nabiki me señala con los palillos y mirada acusadora –No sabemos qué sucedió entre ustedes, pero, estaba como loco y no nos dejaba en paz. Hizo un escándalo en el edificio porque pensó que te estaba escondiendo.
Mi boca se abre. ¿Ranma hizo escandalo? No es algo que hubiera sabido. Pero Nabiki no me había dado detalles en la llamada.
-Todo el mundo sabe lo que hay entre ustedes. Además… - se acomoda en su asiento – los vieron esta mañana llegar y vieron cómo te llevaba de la mano y te besaba al llegar al salón.
-¿De qué se trata esto? ¿No hay privacidad en esta universidad?
-No si se trata de Ranma Saotome – dice Toshi rodando sus ojos. Como si fuera de lo más obvio.
Me tapo la cara, siento que estoy sonrojada al máximo.
La comida llega y el hambre desaparece.
-Mira Akane, no quiero meterme en tu vida pero… -
-Nabiki – Toshi la frena y la mira desaprobatoriamente –Solo cuídate ¿sí? – me dice.
Muerdo mi labio. Quiero contarles todo sobre Ryoga y Ranma, sobre todo lo que sucedió ayer. No quiero meter en esto a Nabiki, ella suele ser demasiado sobreprotectora. Si le digo lo que sucedió ayer, de seguro se enfada.
-Es bueno saber que ahora estas bien – dice Toshi.
-Si ese bastardo te hace algo, no dudes en decírmelo.
-Se va a comportar, ya hablamos sobre esto – Toshi es delicado al momento de hablar con Nabiki. Se lo ve tan paciente tan protector. Había tenido sospechas cuando los veía. Pero ahora me queda claro que él está loco por ella.
-Lo prometo – tomo mis palillos para partirlos y empezar a comer algo –prometo que no va a pasar nada malo.
-¿Has sabido algo de Ryoga? – pregunta de golpe. Dejo caer mi comida y mi estómago se retuerce de los nervios al escuchar su nombre.
-Está bien – murmuro. Recordar a Ryoga era como volver aflorar las dudas que tengo sobre Ranma –Estamos llevando… las cosas bien.
-Akane, sé que lo quieres y el a ti – Toshi la miro con reproche pero inmediatamente ella se excusó – me refiero a que siempre estuvo ahí para ella. El hecho de que no sean novios no quiere decir que él la vaya a dejar a un lado. Lo conozco. Y sé que Akane siempre se preocupara por él.
Sus palabras filtran en mi interior. Sé que siempre Ryoga tendrá un lugar irremplazable en mi corazón ya que con él aprendí muchas cosas. Pero, lamentablemente lo que siento por Ranma es mucho más grande de lo que debería haber sentido por Ryoga. Me hace falta en ocasiones.
-¡Hola chicos! – una chica de cabello largo y negro se acerca a nosotros. Haciéndome volver de los pensamientos.
Genial, viene acompañada de Shamppo y mis ganas de comer se van por el desagüe. Recuerdo a la prima de Mousse Ming, ella si me simpatiza, pero que venga con Shamppo me dan ganas de decirle que se vaya.
-Hola chicas ¿Cómo las trata la vida? – Toshi siempre tan amistoso. Desearía que no lo fuera ahora.
-Los vimos y quisimos pasar a saludar – el tono de voz de Shamppo no me da buena espina.
Prefiero no decir nada.
-Hola Akane, hace mucho no te veía ¿Cómo estás? – Ming me sonríe y le devuelvo la sonrisa –Por ahí me enteré que estas saliendo con el chico más indomable y sexy de la universidad –me guiña el ojo emocionada. No siento la misma emoción en este momento. Solo quisiera irme.
-Sí, ¿Cómo estás tú? – no quiero entrar en detalles en este momento.
Shamppo me mira de arriba abajo, su mirada es como veneno de serpiente.
-Bueno, ocupada con los estudios, tú sabes.
Ming toma asiento a mi lado. Shamppo toma una silla y la pone a lado de Toshi. Genial, justo frente de mí. Toshi se acerca mucho más a Nabiki, a ella no parece molestarle.
Finjo no ver a Shamppo y saco mi celular.
-Parece que los rumores son ciertos. Ahora sales con Ranma ¿me equivoco? – Shamppo apoya su codo sobre la mesa y el mentón sobre su mano. Sonríe de oreja a oreja. Me dan ganas de saltar de mi asiento y sacarle los ojos. Tiene la sonrisa más falsa que he visto en mi vida.
-Yo creo que hacen una linda pareja – dice Ming mirando el menú –No seas envidiosa, Shamppo.
-No es envidia. Al contrario. Es una noticia muy interesante – Shamppo sigue sonriendo. Parece como si ocultara alguna broma sobre el asunto.
Decido no mirarla más y le mando un mensaje a Ranma.
Me arruinaron el almuerzo.
A los pocos segundos contesta.
¿Paso algo malo? ¿A quién tengo que patearle el trasero?
Mientras los demás conversan sobre algo de una fiesta yo sigo con Ranma:
Llego tu "querida" Shamppo y se me quito el hambre. Prefiero que me torturen a tener que compartir la mesa con ella. Para colmo, está sentada frente a mí. Creo que me voy a quedar ciega.
El teléfono vibra enseguida. Ranma está llamando. Miro a todos y no sé si contestar, siempre me pareció una falta una de respeto hablar en la mesa mientras todos comen.
-Aw que tierno, la está llamando – Ming aplaude, parece emocionada.
-¿No puedes comer tranquila? No le contestes – dice mi hermana con fastidio.
No digo nada y dejo el teléfono en la mesa. Ranma puede esperar.
-Hay una fiesta en dos días ¿Les parece si vamos todos juntos? – Dice Ming.
El teléfono de Shamppo empieza a sonar. Cuando lo saca sus cejas se alzan y una sonrisa se forma en su rostro. Parece que rechaza la llamada y guarda con satisfacción su teléfono.
-De seguro Ranma no dejará que la "princesa" vaya – Shamppo hace comillas con sus dedos mientras me mira.
La rabia sube a mi cabeza y respiro hondo para no alterarme.
-No le hagas caso, Akane. Óyeme tú, mi hermana no necesita el permiso de nadie para hacer lo que quiera.
-Estoy de acuerdo. Mi cuñada puede ir donde quiera ¿No es así, pequeña?
No presto atención ya que veo que Ranma sigue llamando.
-Eh… si – no sé si contestar o no. tomo el teléfono y corto la llama. Le mando un mensaje.
¿Paso algo malo?
-¡Bien! Entonces todos vamos a la fiesta – Ming pega un brinquito y me abraza. Yo sigo sin prestar atención ya que estoy esperando ver algún mensaje de Ranma.
Y en ese segundo, al alzar la vista. Miro por encima del hombro de Shamppo y veo a un Ranma caminando hacia nosotros con cara muy cabreada.
Mi cuerpo se pone rígido y todos voltean a ver mi reacción. Nabiki suelta un bufido, se cruza de brazos y se deja caer en el asiento.
-Pero miren a quien tenemos aquí – comenta Shamppo mientras juega con su cabello –Justamente estábamos hablando de ti.
Ranma se queda quito por un segundo, pálido. Me mira buscando alguna reacción de mi parte, pero estoy sorprendida al verlo aquí. Deja escapar una exhalación de su cuerpo y me extiende su mano.
-Akane, vámonos – dice Ranma. Parece agitado.
Yo no sé cómo reaccionar. Ranma está de pie, a mi lado, cabreado y yo no entiendo el porqué.
-Akane no se va – dice Nabiki de su puesto.
Ranma ni siquiera la mira.
-Akane –Me llama, se pasa la mano por la cara.
Esto no me gusta. No me gusta su actitud y no me gusta la forma en que me pide las cosas.
-Oye hermano, calma, Akane no ha acabado de comer – Toshi señala mi plato a la mitad.
-Yo la llevaré a comer. Necesito hablar con ella de algo urgente.
La verdad, a estas alturas. Hambre es lo que menos siento
Shamppo me mira alzando la ceja y con su sonrisa de serpiente. Suelto un suspiro. No me voy porque Ranma este aquí, me voy porque no puedo estar ni un segundo aquí con esta tipa. Me levanto. Ranma toma mi bolso y me toma de la mano.
-Te llamo luego Nabiki.
-Sí, claro – Nabiki rueda los ojos – ¡No dejes que te dominen!
-Te quiero – alcanzo a decir ya que Ranma está sacándome de allí.
Cuando entramos al auto el suelta un suspiro.
-¿Por qué no me contestabas?
-Estábamos comiendo ¿Qué diablos te pasa? ¿Qué fue todo eso?
-Pensé que se te había quitado el hambre.
Ranma apenas me mira ¿Qué paso con el chico cariñoso de esta mañana?
-¿Estás enojado porque no te conteste?
Arranca el coche y nos vamos de ahí.
-No.
-¿Entonces qué te pasa? – noto como aprieta las manos en el volante hasta que sus nudillos se vuelven blancos. Tiene el cuerpo tenso.
-Solo, solo… - hace un cambio en la palanca algo brusco - ¡la próxima vez contéstame el puto teléfono cuando te llame! – sisea entre dientes.
Me deja con la boca abierta. Aquí estamos, retrocediendo cientos y miles de pasos. Simplemente no puedo dejar que me hable así después de haberme sacado de allí de esa manera.
Que se joda.
-Para – me cruzo de brazos. No me escucha y lo miro con rabia - ¡Que pares el maldito auto! – grito.
Ranma me mira sorprendido.
-¿Qué?
Para mi suerte, el semáforo marca rojo. Con un movimiento rápido y agradecida por no haberme puesto cinturón de seguridad, bajo del auto. Ranma grita mi nombre pero apenas me detengo. Tengo tanta rabia que solo miro en frente y no a mis lados. Un pito muy fuerte hace que el corazón se me detenga, gritos ahogados, insultos y maldiciones apenas son audibles para mí. El auto rojo freno justo frente de mí, a unos centímetros. Mi mano esta encima del capó auto y mis rodillas están pegadas a las parrillas del coche. Mi corazón martillea con demasiada fuerza que siento que se va a salir. Al igual que mi alma. Mi cuerpo está casi encima del auto, creo que me golpeo, creo, no lo sé. Estoy en estado de shock.
-¡Maldita estúpida! ¿¡Que te pasa!? ¿¡Acaso quieres morir!?– grita un hombre robusto que sale del auto.
Niego con la cabeza, estoy aturdida como para formular alguna palabra. Mis pies tropiezan cuando quiero seguir caminando. Mi piernas tiemblan violentamente. Me toman del brazo. Cuando alzo la mirada, Ranma está a mi lado, abrazándome mientras asesina con la mirada a ese hombre. Esta tan blanco como el papel.
-¿¡Qué diablos pasa contigo puto enfermo!? ¿¡Acaso no ves que está en rojo!? – grita sin soltarme.
Puedo escuchar su corazón, está igual que el mío. Hasta puedo sentir como su cuerpo está temblando.
-¡La próxima vez dile a tu noviecita que no se tire del auto! ¡Si quiere morirse dile que se tire de un puente!
-Hijo de puta… - sisea Ranma. Lo agarro fuerte porque sé que quiere ir a partirle la cara.
Su respiración es agitada, pero aun así, se controla. Me lleva hasta el auto. Estoy hecha un manojo de nervios. Un auto estuvo a punto de matarme. Mis manos tiemblan. Ni siquiera me doy cuenta cuando Ranma aparca a un lado de la calle y me toma en sus brazos para tenerme encima de él.
Me abraza fuerte, cierro los ojos al sentir su respiración en mi cuello y mi cuerpo deja salir el aire que había tenido retenido. Respirar es difícil, ahora con el abrazándome caigo en cuenta de lo estúpida que he sido. Aprieta mi cuerpo firmemente.
-No vuelvas hacerme eso… - susurra sobre mi cuello.
Lo abrazo. Fuerte. Mi cuerpo tiembla. Estoy muy asustada. Siento las cálidas lagrimas resbalar por mis mejillas.
Mi cuerpo se agita en llanto.
Ranma me aparta y me toma del rostro con sus manos. Me examina, en sus ojos puedo ver el pánico.
-¿Estas bien? ¿Te lastimaste? – niego con la cabeza lentamente.
Me besa, un beso fuerte y firme. Me abraza de nuevo dejando escapar un gran suspiro lleno de alivio.
-No sé qué hubiera hecho si te hubiera pasado algo – hunde su cara en mi cuello y respira fuerte - ¿En qué diablos estabas pensando? Mierda, sentí como el alma se me iba del cuerpo. Casi me muero.
-Lo siento… - murmuro.
-Ya, ya paso… - me aparta para mirarme a los ojos. Limpia mis lágrimas con sus pulgares –Perdóname tu a mí. Por mi culpa... – traga en seco y cierra los ojos – Por mi culpa casi te pasa algo malo. Estaba tan enojado, lo siento tanto. No me gusta que estés cerca de Shamppo –
Arrugo el entrecejo.
-¿Por qué?
-Ella es mala, Akane. Es una persona en quien no confío y no me gusta que estés cerca de ella. ¿Me prometes que te alejaras de ella?
Asiento con la cabeza. No porque este en plan de obedecerlo, si no, porque estoy aun un poco aturdida por lo ocurrido y a mí tampoco me agrada la compañía de Shamppo.
-Lo prometo.
Me besa. Me toma de la nuca y su mano se apoya en mis piernas. Me besa fuerte, ansioso, con esa pasión que suele haber entre nosotros cuando las cosas se ponen intensas. Me aferro a su cuello y lo beso como si la vida dependiera de ello.
No sé cuánto tiempo paso, pero nos separamos para poder tomar aire.
-¿Por eso estabas tan molesto?
-Sí y… no –cierra los ojos fuertemente, aprieta sus labios y por su expresión sé que lo que va a decir es difícil para el -Mis padres, ellos llegaron – abro los ojos sorprendida. El parece cauteloso –No quiero ir a casa solo y tener que escuchar sus mierdas. Akane, tengo que pedirte algo muy pero muy importante.
Asiento suavemente. El parece preocupado, parece asustado, como si le costara mucho decir lo que tiene que decir. Toma aire y dice:
-¿Vendrías a casa conmigo?
Un peso sale de mi cuerpo y me siento aliviada.
-¿Era eso? Claro – no creo que sea tan malo conocer a sus padres. Me dan un poco de nervios, pero, una cena no tiene nada de malo.
Ranma sigue estando serio y preocupado.
-Me refería… a que, a que te quedes conmigo por un tiempo. Tu. En mi casa. Viviendo.
-¿Qué?
Y el tiempo se detiene.
