Notas de la autora: ¡Hola! :D les vengo con una novedad en el fic. Escribí esta historia hace mucho tiempo (más de 7 años) y cuando la retomé me fijé que ya no me gustaba el mezclar los diálogos teatrales con el texto narrativo, sin embargo, me dio pereza en su momento cambiarlo todo; entonces recibí un review precioso en el capítulo anterior por parte de un guest llamado Yuffie forever y entre sus sugerencias mencionaba lo de cambiar los diálogos a texto narrativo, gracias a eso me animé a hacerlo y aquí están los resultados, espero que les guste, me esforcé mucho y me parece que ahora el fic se ve mejor :) Cambié también la narrativa en los capítulos anteriores para tener consistencia, sin embargo no cambié la historia ni los diálogos de los personajes, así que no es necesario que vuelvan a leerlos.

Nuevamente gracias a Bechan in Wonderland, esta vez por darme consejos a la hora de escribir diálogos en texto narrativo, a Yuffie forever por tan lindo y completo review, me halagas y animas a seguir dando lo mejor :) y a todos aquellos que se tomaron un momentico para comentar algo de la historia.


Capítulo 14: Preparativos

La vida se les había complicado últimamente a los integrantes de Avalancha. A pesar de que el mundo se había sanado de manera considerable estos últimos años, aún quedaban cicatrices muy profundas en el planeta, casi imposibles de cerrar luego de la devastación de Meteorito, y más recientemente, la resurrección de Omega; esto obligaba a todo el mundo a esforzarse aún más para sobrevivir. Edge se encontraba sobre poblada debido a las diversas migraciones de los residentes de Kalm y Junon luego de que sus pueblos fueran destruidos por los Deepground Soldiers. Esta situación también afectaba a los héroes del planeta: Barret y Cloud trabajaban día y noche para poder llevar el pan a la casa; Marlene, Denzel y Tifa pasaban la mayor parte del tiempo en el Séptimo Cielo, los niños sentían profundamente la ausencia de una figura paternal entre ellos, por ello Denzel se tomaba el papel de hombre de la casa demasiado en serio, Marlene ya no encontraba manera para animarlos a todos, pues ella misma se sentía triste; mientras Tifa se sentía presa dentro de su propia casa y agobiada en medio de tanto desequilibrio.

La situación de Vincent no variaba mucho, vivía esclavizado a los trabajos de la WRO con el propósito de rehacer su vida como un mortal normal, obviamente también le motivaba el ayudar a mantener el orden en el planeta, pero en ocasiones maldecía el haber aceptado tal labor, podía resultar demasiada carga. Empezar de cero realmente había resultado más duro de lo que esperaba, igualmente estaba presente esa pérdida de toda lógica y razón al estar junto con Yuffie, los hechos ocurridos en Iciclos lo habían mantenido pensativo todo este tiempo enredando su cabeza aún más de lo que estaba. La ninja se encontraba en una situación similar, por primera vez en su vida creía estar sintiendo una atracción real hacía un hombre, anteriormente solo se había limitado a admirar chicos atractivos, incluso de vez en cuando se había permitido tener una que otra cita, pero lo que pasaba con Vincent era diferente y desconocido, esa mezcla de sentimientos no la terminaba de asimilar.

Cid ahora iba a ser papá, eso conllevaba algunos cambios en su vida para el bienestar de su familia, sin contar además su responsabilidad en la construcción del aeropuerto "Viento Fuerte", un sueño que comenzaba a materializarse al fin. Nanaki ahora era el líder en Cañón Cosmo, una responsabilidad demasiado importante como para que un felino de su edad pudiera mantenerlo del todo bajo control. Reeve aún no superaba por completo la súbita pérdida de Shalua, ahora además debía presenciar cómo el mundo pisoteaba y discriminaba a Shelke a su antojo solo por ser diferente. Y finalmente, la pequeña de cabellos naranja también tenía su crisis existencial, se sentía como un fenómeno al que todos le tenían miedo, un monstruo que no podía andar suelto por las calles pues representaba una gran amenaza; ella solo quería vivir como una niña normal.


-Ya veo...así que eso es lo que pasó-dijo Vincent con languidez.

-¡Ese jabalí mal oliente es un gran imbécil!-enfatizó Reeve.

Dicho par se encontraba en la barra del bar, Tuesti acababa de contarle al pistolero el mal rato que habían pasado en el primer día de instituto de Shelke. Vincent suspiró amargado, de haber estado allí no hubiese podido contenerse de arremeter con un balazo en la cabeza de "Jabalí" del director.

-¿Está arriba?-inquirió el de ojos carmesí.

-Eso creo...

-Iré a hablar con ella.

Y sin decir más el ex Turco se levantó, Reeve lo siguió con la vista hasta que se perdió detrás de la pared. El cuarto de Shelke era el mismo de Marlene y Denzel, el primero al subir las escaleras a mano derecha. La puerta estaba cerrada, sin embargo al girar la perilla un ligero sonido indicó que no tenía el seguro puesto. Vincent no penetró por completo en la habitación, primeramente se limitó a echar un vistazo. El cuarto apenas estaba iluminado por sublimes rayos solares que se adentraban entre las persianas a medio cerrar.

Sobre la cama más cercana a la ventana se encontraba sentada Shelke, aferrada fuertemente a sus piernas flexionadas y cubierta por su manta cuadriculada hasta la cintura, su cabecita se apoyaba sobre sus rodillas y su mirada se notaba vacía. Lentamente el pistolero fue abriendo totalmente las puertas para entrar, Shelke estaba tan perdida en sus pensamientos que no pareció notar su presencia; él cerró la puerta tras de sí sin quitarle la vista de encima a la chica. Permaneció de pie unos instantes detallando cada rasgo adolorido de la niña, recordó entonces la ocasión en que Nero la había consumido en su oscuridad, en ese entonces se veía tan desdichada como ahora.

-Deja de mirarme con lastima...

Vincent abrió sus ojos sorprendido, por un momento pensó que volvía escuchar hablar a la antigua Shelke, esa que había sido capaz de enfrentarlo y matar a todos con frialdad. Su piel se erizo al pensar en ello, no quería que aquella persona se hiciera presente de nuevo.

-No necesito la lastima de nadie-recalcó la muchacha.

-No te tengo lástima. Por el contrario, creo que te comprendo-el pistolero se acercó a la cama y se sentó en una de las esquinas del colchón -Recuerda que pasé por algo similar. Shinra también experimento conmigo y al igual que tu perdí mi identidad, mi juventud, mis sueños...incluso perdí a la mujer que amaba. La gente te ve como un monstruo y huye de ti...pero...

-¿Pero?-interrumpió Shelke.

El hombre volteó a mirarla. Su expresión era la más seria que jamás Shelke había visto, sin embargo no le inspiraba ningún tipo de temor, al contrario, le generaba confianza.

-No hay nada que se pueda hacer...-concluyó él.

Shelke parpadeó y mostró verdadera impresión, algo no muy común en ella, le tomó desprevenida aquella respuesta tan tajante. Vincent prosiguió.

-Si hay algo que aprendí después de todo lo que he pasado, es que las cosas no se pueden cambiar simplemente por desearlas, hay que trabajar por ello.

-Intente cambiar y ya viste lo que pasó.

-Si te rindes tan fácilmente nunca conseguirás lo que quieres-dijo él con voz tan prepotente que parecía un regaño más que un consejo. Shelke abrió sus orbes azules dubitativa -No es solo en esto Shelke, toda tu vida estará llena de altibajos, no obstante...no quiero que actúes de la forma tan estúpida como yo lo hice...

-No entiendo...

-Yo me até tanto al recuerdo de Lucrecia, a la culpa y a un maldito sentimiento de venganza que no supe aprovechar muchos momentos de mi inmortalidad-El caballero colocó una de sus grandes manos sobre las de Shelke para reconfortarla -Hay cosas que se pueden cambiar, otras no... si puedes cambiar alguna debes trabajar por ello y si no es posible habrá que aceptarlo, pero sin dejar de vivir.

-Vincent...

-El mundo está lleno de idiotas, esa gente no importa en lo absoluto, los que si importan somos los que sabemos quién eres realmente.

-...

-Puede que necesites baños de Mako y te brillen los ojos cuando te enojas, pero para nosotros seguirás siendo Shelke.

La pequeña bajó su cabeza intentando ocultar las lágrimas que comenzaban a asomarse, sin embargo sus pequeños hipos la delataron, Vincent solo atinó a mirarla con preocupación. Y sin poder contenerse más, la ex Tsviet se abalanzó sobre él rodeándolo por la cintura y apoyó su cabeza en el amplio pecho masculino mientras se ahogaba en llanto. Vincent le acarició la cabeza con sutileza apoyando su barbilla en los cabellos naranjas de ella.

-Gracias...

-Vamos, no lo dije para que lloraras...

El pistolero le hizo levantar su cara infantil y le limpió las lágrimas con uno de sus dedos, el rubor no se hizo esperar en las mejillitas de la niña, quien apenada volvió a posar su cabeza en el pecho del chico mientras respiraba aceleradamente intentando calmar su llanto. Disfrutó del latir del corazón de él y de la suave sensación protectora que le inspiraba.

Vincent sonrió, en él se había desarrollado un fuerte sentimiento para con Shelke, más que una carga que Shalua le hubiera impuesto, la pequeña se había transformado en una hermana menor para él...aunque Shelke no lo veía de esa misma forma.


La puerta del cuarto de los niños se abrió finalmente, y de ella salió Vincent un tanto distante, él no se caracterizaba por su cualidad de animar a las personas, pero últimamente se estaba prestando para ello.

-Definitivamente has cambiado.

Vincent volteó sorprendido hacia el lugar de donde provenía la familiar voz. La ninja estaba apoyada sobre una pared en un rincón, lentamente fue saliendo de las penumbras y se acercó él.

-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas-sermoneó el pistolero.

-¡Ja! No es cierto, no has cambiado tanto...

Los ojos neutrales del chico la observaron por un momento con desinterés mientras ella se cruzaba de brazos desafiante.

-Reeve me ha contado...pobre mocosa, hasta me da pena.

-No tienes porque, ella estará bien ahora.

-Oh claro, ahora que has venido a consolarla seguro estará mejor, ¡eres un héroe!

Por su actitud cansina, Vincent asumió que Yuffie aún no sabía lo de Shalua, ella le tenía mucho aprecio así que no se la imaginaba vociferando cosas así teniendo conocimiento de lo que ocurría. Él no sería quien se lo informara, ese sería el trabajo de Reeve.

-Me voy-dijo él contundentemente.

-¡HEY!-chilló ella ofendida.

-No me apetece discutir ahora.

Vincent continuó con su trayecto para bajar las escaleras.

-Si buscas a Reeve, ya se ha ido. Supongo que sabía que podrías resolver este asunto.

-Ese tipo...todo lo calcula con exactitud.

-¡Justo como siempre!

Y sin decir más la ninja se giró sobre sí misma, se adentró en su habitación y se sentó en el borde de su cama. Seguidamente entró Vincent y como siempre, se colocó frente a la ventana a mirar quien sabe qué. Yuffie lo miraba con indiferencia mientras balanceaba sus piernas. Ambos suspiraron.

-Reeve no nos ha dado ninguna misión hoy-señaló Yuffie.

-Considerémonos afortunados.

-¡Que aburrido!

Una repentina brisa se adentró por los ventanales agitando los cabellos de ambos, luego hubo muchos minutos de incómodo silencio. Vincent suspiró nuevamente...

-Creo...que me iré.

Yuffie levantó una ceja, giró su cabeza lentamente hacía donde estaba él y parpadeó un par de veces intentando procesar lo que había escuchado.

-¿Cómo?

-Me han dado una buena oferta para un apartamento.

-¿Ah sí?...

-Últimamente todos están llenos de problemas, lo mejor será llevarme mis preocupaciones conmigo.

La chica suavizó sus rasgos mostrando algo de desilusión. No de nuevo...ese nudo en la boca del estómago...

-¿Piensas eso?

Vincent se volvió a mirar a Yuffie con dureza –Por supuesto, y tú deberías hacer lo mismo-pensó, pero no quiso desatar la ira de la muchacha hablando en voz alta.

-Esta no es mi casa, tú debes saber tanto como yo que no podemos vivir eternamente aquí.

Otro largo e incómodo silencio. Yuffie apretaba sus puños sobre sus rodillas preparándose psicológicamente para preguntar algo, aquello rondaba su cabeza desde que Vincent le dijo por primera vez que se iría del Séptimo Cielo en cuanto pudiera.

-Y...¿te irás sólo?

-¿A qué te refieres?-inquirió Vincent algo desorientado.

-No lo sé...pensé que quizás te llevarías a Shelke contigo.

-Ya lo he hablado con ella y con Reeve, llegamos a la conclusión de que lo mejor será que permanezca aquí, se siente bien ayudando y está cómoda-Vincent hizo una pequeña pausa intentando buscar las palabras adecuadas para explicarse -Tifa ya la ve como parte de la familia, ella cuidará de Shelke mejor de lo que podría hacerlo yo.

Yuffie lo entendió a la perfección y suspiró aliviada, el que Vincent vivera junto a aquella niña con los recuerdos de su amada no le haría bien a ninguno de los dos. Sin embargo, ella notó la incomodidad de Vincent al explicarse, probablemente le embargó algo de culpa al no sentirse digno para cuidar de Shelke. Si esa niña podía ser integrada a la familia del Séptimo Cielo, ¿por qué él no?, ¿por qué él no quería estar con ellos?

-No te gusta aquí, ¿cierto?-dijo ella casi sin pensarlo.

El pistolero suspiró, definitivamente sus sentimientos siempre eran mal interpretados... o simplemente él no sabía exteriorizarlos.

-Yo no he dicho eso, simplemente quiero aligerar un poco la carga, si me voy habrá un plato menos que servir, una cama disponible, Tifa no tendrá que encargarse de mi comodidad y yo en realidad...prefiero tener mi privacidad...

Yuffie bajó su cabeza con frustración. Él tenía razón, Cloud, Tifa y Barret podían ser sus amigos pero todo tenía un límite, ya estaban invadiendo la privacidad de sus amigos e incluso ellos mismos no tenían privacidad; a la chica poco le importaba pero el reservado Vincent era diferente. Ella sabía que al ex Turco le molestaba estar siempre rodeado de gente y que lo mejor para él sería que se fuese, al fin y al cabo, para eso ha trabajado. No obstante, dentro de ella algo le decía a gritos que no lo dejara ir... comenzaría a verlo menos, solo se encontrarían en el trabajo si Reeve los asignaba en la misma área y su piel se puso de gallina al pensar que el pistolero pudiera alejarse de todos nuevamente.

-Después de todo tu eres así...-Yuffie dejó escapar nuevamente sus pensamientos en voz alta.

La cara de él reflejaba cada vez más confusión, Yuffie reaccionó por fin e intentó pintar su mejor sonrisa, debía apoyarlo como una buena amiga.

-¡Pues me alegro por ti, Vince! Finalmente tendrás tu propio espacio.

-Espero que aún esté disponible.

-¿Quién te lo ofreció?-inquirió la ninja cruzándose de brazos.

-Un viejo conocido de Reeve, me dejara los tres primeros meses gratis.

-Espera...¿Reeve? ¿Y te sientes tan confiado?

-Siendo él el mediador hay razones para dudar, pero quiero arriesgarme.

-¿Y qué te pidió a cambio de esos tres meses gratis?-Yuffie ya conocía el modus operandi del Comisionado.

-Que limpiara el departamento, dice que esta vuelto un asco.

-¡Ya sabía yo que era demasiado bueno para ser verdad!

-Pero reitero, quiero arriesgarme.

Yuffie lo miró unos momentos, seguidamente sonrió, definitivamente le agradaba esta nueva actitud en él, estaba determinado a dar un nuevo rumbo a su vida y ella lo menos que podía hacer era darle una mano, quería que fuera feliz.

-¡Pues cuenta conmigo, compañero!

-¿Perdón?

La ninja se levantó de la cama de un salto y con sus exageradas poses triunfantes prosiguió.

-Me refiero a que te ayudare a limpiar tu nueva casa.

-¿Segura?

-Pues claro que sí, ¿algún problema?

-Es que pensé que no te gustaban ese tipo de cosas domésticas.

-Cierto, no me gustan… ¡pero eso es lo de menos!-declaró ella luego de pensárselo unos instantes.

-Vuelven las malas corazonadas...-ahora él pensó en voz alta a la vez que masajeaba su entrecejo.

-¡Ah ya deja de quejarte, no seas ingrato! Avísale a Reeve que aceptas.


Hace poco se había construido una nueva carretera asfaltada que salía de Edge, pasaba por Kalm, Healen Lodge y conducía directamente al futuro aeropuerto "Viento Fuerte", por ella se encontraba circulando una furgoneta de la WRO y en su interior estaba Reeve mirando por una de las ventanas. Tenía la esperanza de que Vincent pudiera sacar a Shelke de su patético estado, sabía que el hombre de ojos rojos era el más adecuado para ello pues comprendía los sentimientos de él hacia la pequeña chica naranja. El Comisionado de la WRO también sabía que lo que Shelke sentía por Vincent era muy diferente...pero esa relación nunca se llevaría a cabo, no importaba que ella tuviera dentro de sí los recuerdos de la Doctora Crescent. Lucrecia era Lucrecia y Shelke era Shelke. Reeve rezó a todos los dioses para que la chica comprendiese eso rápidamente, de esa forma sufriría menos.

Registró dentro de su bolsillo para extraer su celular que se encontraba vibrando desde hace segundos, abrió la tapa para contestar la llamada sin siquiera ver en la pantalla de quien se trataba.

-¿Diga?

-Reeve, tanto tiempo.

El hombre abrió sus ojos como platos al escuchar la profunda voz masculina que se transmitía a través del auricular, una voz demasiado familiar que provocó que su sangre se congelara en un instante.

-Qui-¿Quién es?

-No te hagas el estúpido, tu sabes muy bien quien soy.

-No puede ser...¿Por qué estás llamándome? ¿Cómo conseguiste mi número?

-Jaja, debes saber que yo tengo mis contactos, Reeve.

-¿Qué es lo que quieres?

Tragó grueso y comenzó a sudar frío esperando una respuesta. Sin embargo lo único que recibió fueron pequeñas risas maquiavélicas. Reeve pasó su lengua sobre sus labios intentando hidratarlos un poco, se estaban resecando rápidamente.

-¿Por qué tan asustado, Reeve?-inquirió el misterioso hombre.

-¡¿Qué coño quieres?!

-Al grano, ¿eh?, perfecto. Creo que ya va siendo hora de que le reveles al mundo la fuente de todo tu poder.

-¿A qué...te refieres?

-Sabes que sin mí seguirías siendo un pobre diablo frustrado, arrepentido de todo lo que te ocurrió en el pasado.

-¿? ¡Entonces si eras tú!

-Estoy seguro de que ya lo sabías, simplemente te lo estabas negando a ti mismo.

Reeve guardó un silencio sepulcral unos instantes, las palabras se atascaron en su garganta.

-¿Te comió la lengua el gato?

-¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Vas a cobrarme por todo?, ¿es eso?

-No soy tan malvado, toda tu vida no sería suficiente para que devuelvas todos los favores que has recibido de mi parte.

-¡¿Entonces a qué debo el honor de tu llamada?!

-Simplemente me harté de que todo el mundo aclame por ti mientras yo permanezco oculto en las penumbras, es hora de que el mundo sepa quién es el verdadero reconstructor del planeta.

-¡Eres sólo un bastando egocéntrico!

-No, no, no Reeve, no te conviene hacerme enojar.

Reeve rechinó sus dientes con furia, estaba completamente maniatado, él sabía que tarde o temprano esto ocurriría.

-¿Qué pretendes?

-¡Vamos a renacer como el Fénix!

-¿Y qué tengo que ver yo con eso?

-Así me gusta, captas rápido. Muy bien, te ordeno...

-¡A mí nadie me ordena nada!-gritó el Comisionado queriendo enfatizar su autoridad.

-No estás en posición de replicar nada, gusano.

-¡Tu!...

La voz masculina le interrumpió sin piedad.

-Vas a organizar una reunión...no, ¡una gran ceremonia! Con grandes banquetes, invitados importantes, servidumbre de primera, banda sonora inigualable y sobre todo llena de los periodistas y las televisoras más vistas ¡Todo debe ser perfecto para nuestra llegada!

-¡¿Aja...y de donde pretendes que saque los gils para esa tontería?!

-Por el dinero no te preocupes, y por las invitaciones tampoco, simplemente asegúrate de encontrar un lugar amplio con buenos jardines, contrata a los camareros y haz que tus subordinados preparen la decoración y se encarguen de la seguridad. Llegaremos de incógnito, nadie debe saber el motivo de la fiesta.

-¿Algo más, majestad?

-Si, hay otra cosa...quiero que traigas a los invitados de honor, AVALANCHA. Quiero que todos sus miembros estén allí.

-¡Si les haces algo te juro que…!

-Jajaja, Cálmate Tuesti, prometo no lastimar a ninguno de tus amiguitos. ¿Y entonces, que dices?

-Supongo que no puedo negarme, ¿correcto?

-Correcto. Tienes una semana.

-¡¿Una semana?! ¡¿Cómo pretendes que haga todo eso en una semana?!

-Si puedes construir todo un ejército de gatos inútiles, podrás fácilmente organizar una pequeña fiesta.

-Pero...

-Te devolveré la llamada en una semana, Tuesti. Cambio y fuera.

La onomatopeya del celular colgado se hizo escuchar, Reeve miró su teléfono asqueado y cerró su tapa tan fuerte que esta se desprendió y cayó bajo uno de los asientos.

-¡Perfecto! Ahora tendré que comprar uno nuevo.

El hombre arrojó su móvil hacia una de las ventanas rabiosamente, el teléfono salió disparado hacia las llanuras al romper el cristal. Reeve apoyó sus codos sobre sus rodillas y bajó la cabeza mirando fijamente el suelo con desespero, por su frente se hacían visibles gordas gotas de sudor helado.

-Ese hijo de puta, ¿qué planeará ahora?


-Es la contestadora...-reveló Vincent.

-¡¿Para qué demonios ese Reeve se compra un móvil si lo va a tener apagado?!-refunfuñó Yuffie.

-Tendré que avisarle lo de la aceptación de la oferta más tarde.

La kunoichi exhaló con un puchero mientras se dejaba caer sobre su almohada. Vincent permanecía sentado en el borde de su cama y sin siquiera haber terminado de cerrar la tapa de su teléfono ya en la pantalla aparecía una notificación que indicaba la llegada de un mensaje de texto. Ambos se sorprendieron ante la peculiar ocurrencia, Vincent presionó un botón con su dedo pulgar y se dispuso a leer.

-Es un mensaje de Reeve, aunque no es de su número de teléfono- informó en voz alta el pistolero.

-Jaja, que casualidad- dijo Yuffie.

-Dice que quiere vernos a todos en el aeropuerto dentro de dos horas.

-¿Y eso?, que raro.

-Me extraña aún más que no haya enviado el mensaje desde su celular.

-Quizás se le agotó la batería.

-Algo no está bien...

-¡Oh vamos! No empieces con tu pesimismo, cualquier cosa es mejor que quedarnos aquí sentados sin hacer nada. ¡Avisemos a Tifa y a los otros!

Y como una ráfaga de viento, Yuffie salió de la habitación a informar a los chicos sobre la inesperada y extraña invitación de Reeve. Vincent permaneció mirando el marco de la puerta por unos instantes, tenía un mal presentimiento sobre esto.


Los chicos habían conseguido llegar al lugar de la cita a la hora prevista, Cloud y Tifa fueron en la moto, Yuffie, Vincent y Barret fueron a bordo de la furgoneta que éste último utilizaba para transportarse diariamente. Los niños se habían quedado en casa cuidando el bar junto con Shelke.

Al entrar en el aeropuerto los muchachos se encontraron con un verdadero caos, todos los soldados corrían de un lado a otro llevando cajas y adornos, algunas de las féminas tenían más de tres teléfonos en mano y otros más tenían las manos ocupadas con un sin número de tarjetas. El bullicio era insoportable.

-¡¿Pero qué mierda está pasando aquí?!-vociferó Barret.

-Eso mismo me gustaría saber-dijo Nanaki desde una esquina con su impasible voz.

Todos se sorprendieron de ver a su cuadrúpedo amigo en aquel lugar, Cañón Cosmo queda bastante lejos.

-¿También te llamó Reeve?-le preguntó Cloud.

-No solo me llamó, me mandó a buscar en una de sus naves más rápidas.

-Al parecer todo este asunto es bastante serio...- dijo Tifa mostrando preocupación.

Entre tanto alboroto se pudo diferenciar la figura de Cid intentando cruzar a través del río de personas.

-¡¿Pero qué carajo?! ¡¿Qué les pasa a todos?!

-¡Cid!-le llamó Cloud.

-¿Eh? ¡Vaya, que bien! Al fin encuentro a alguien cuerdo en este sitio.

-¿Qué sucedió?

-No tengo idea, acabo de llegar y todos estos idiotas ya estaban corriendo de un lado a otro sin control.

-¿No será que Reeve necesita nuestra ayuda para calmar a todos estos pelmazos?-sugirió Barret preparando su brazo mecánico para disparar.

-¡Por supuesto que no!-todos voltearon simultáneamente y se encontraron con el pequeño Cait Sith detrás de ellos -Si quisiéramos que parasen ya se los hubiésemos ordenado.

-¿Quieres decir que Reeve no está molesto con todo este alboroto?-preguntó Tifa parpadeando rápidamente.

-¿Molesto? ¡Al contrario! Él ha dado las órdenes de que movilizaran todas estas cosas.

-¿Qué se trae entre manos ahora?-Cloud miró al gato con desconfianza.

-Acompáñenme, él los está esperando en su oficina.

Cait Sith tomó un pequeño silbato que guindaba de su cuello con una cuerda y lo hizo sonar fuertemente provocando que todo el personal parara en seco atento de las nuevas instrucciones.

-¡Tómenselo con calma, viejos! Déjennos pasar un momento y luego continúan con sus labores, ¿vale?

-¡SI, SEÑOR!

Los subordinados se postraron a los lados del pasillo dejando libre un ligero espacio para que el personal de AVALANCHA se desplazara sin problemas. La expresión caricaturesca de todos fue inevitable, al parecer Cait Sith tenía más autoridad de la que ellos pensaban. El gatito comenzó a caminar y fue seguido por el resto de sus compañeros

-Hey... ¿desde cuándo Reeve tiene una oficina?- masculló Cid cayendo en cuenta de los lujos que se permitía el Comisionado.

-Tú deberías saberlo, te la pasas aquí metido de cabeza...-respondió con desidia el espadachín.

Resulta ser que la oficina de Reeve estaba lo suficientemente escondida en un pasillo oscuro como para que ni el mismo Cid lo notara. El pasadizo no tenía la más mínima iluminación y daba la impresión de que algo lúgubre y espeluznante se ocultaba allí. Cait Sith encendió sus ojos linternas y gracias a ello los chicos pudieron distinguir al fondo una puerta de madera tallada cuidadosamente, parecía algún tipo de artesanía tribal.

-Es allí- indicó el felino.

-Entremos pues-proclamó Cloud con la autoridad que siempre se atribuyó.

-...¿Podría alguien girar la perilla? es que no alcanzo-pidió Cait Sith con timidez.

Todos suspiraron hastiados y fue el líder Cloud quien se permitió abrir la puerta. Detrás de ella se escondía una habitación fuertemente iluminada, la pared era de color blanco tirando a gris, el escritorio era de metal, y el suelo se encontraba forrado con una alfombra roja. Detrás del escritorio y de espaldas se encontraba Reeve, con sus manos cruzadas hacia atrás. Los muchachos penetraron en el recinto algo inseguros.

-¡Así que para acá venías cuando desaparecías de repente!-le sermoneó el piloto.

-Este no es momento de hablar de eso Cid, los he convocado por un asunto realmente importante.

La voz de Comisionado sonó tan seria y fúnebre que hasta el mismo Vincent se sintió intimidado. Definitivamente algo grave estaba pasando.

-¡Basta de misterios! ¡Habla de una vez!-exigió Barret.

-Chicos...nos encontramos en una situación delicada, una situación que podría decidir el futuro de la WRO, si no actuamos con prudencia podríamos perder todo lo que hemos conseguido. Sabía que este día llegaría tarde o temprano, por eso solicito toda su colaboración, compañeros.

-Reeve, me estas asustando...-confesó Tifa mientras daba un paso hacia atrás.

-¿Qué demonios ocurre?-Cloud comenzaba a perder la paciencia.

La habitación permaneció en silencio largo rato, el aire se iba cargando de tensión por cada segundo muerto, todos esperaban ansiosos con sus pupilas dilatadas a que finalmente Reeve terminara de confesar lo que pasaba...

-...Organizaremos una fiesta.

Todos cayeron patas arriba ante ese comentario. Los gritos no se hicieron esperar.

-¡¿Me has mandado a traer desde tan lejos solo para decirme que organizarás una fiesta?!-reclamó Nanaki, pocas veces se le veía tan enojado.

-Definitivamente eres un idiota, ¡¿no podías habérnoslo dicho por teléfono?!-prosiguió Cid.

-¡Eres un dramático sin oficio!-se les unió Yuffie.

Reeve dio un estridente puñetazo a la mesa de metal haciendo que todos callaran en seco.

-¡SILENCIO! ¡Esto no es una simple fiesta!

-¿Entonces qué es?-preguntó Vincent con una calma que sus compañeros envidiaron.

-A esta ceremonia asistirán personas de prestigio, gente importante, periodistas y reporteros reconocidos, ¡cualquier error nos podría costar la Organización!

-¿Para qué coño vendrá tanta gente? ¡¿Y cómo es eso de que podríamos perder la Organización?!-preguntó Cid.

-...No puedo decirles los detalles, solo les puedo adelantar que vendrá alguien con el poder suficiente para arruinar todo lo que hemos logrado con la WRO. Esa persona me ha pedido que los invite sin falta.

-¿Qué quiere ese tipo con nosotros? ¿Por qué tanto afán en que vayamos?-inquirió Cloud dando un paso firme al frente.

-No lo sé-confesó Reeve.

-¡Ah, carajo!, me largo de aquí-declaró Barret.

-¡Chicos, esto es en serio! Necesito su colaboración...

-¿Y qué podríamos hacer nosotros?-interrumpió Tifa.

-Simplemente pónganse la mejor pinta que tengan y no vayan a faltar a esa reunión.

-¿Es una fiesta formal?-Yuffie frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-¡Pues claro!-contestó el arquitecto algo irritado por la tonta pregunta.

-¡Arg!, no me apetece vestirme de gala-dijo Yuffie ahora rascándose la oreja con el dedo meñique.

-De acuerdo, entonces te quedarás sin trabajo-amenazó Reeve.

-¿Es que si no voy me despedirás?

-¡Si no lo hago yo, lo hará el bastardo que vendrá a la fiesta!

El hasta ahora callado Cait Sith dió un salto acrobático cayendo sobre el frío escritorio, hizo sonar su silbato nuevamente atrayendo así la atención de todos.

-¡No sean así muchachos! Reeve no pretende nada malo, ni siquiera el mismo sabe el motivo real de la ceremonia.

-¡Por favor, amigos!-suplicó el Comisionado poniendo la cara de imploración más patética que tenía junto con Cait Sith. El grupo hizo rodar sus ojos, derrotados.

-Bueno, no creo que nos haga mal ir a una fiestecita...-cedió la luchadora.

-...Si Tifa acepta, yo también-le apoyó Cloud.

-Iré, ¡pero más te vale que no sea otro truco sucio, Tuesti!-amenazó Barret.

-¡Juro que no!

-No hay opción, entonces-se unió Nanaki a la moción.

-¡ARG! Vale. Odio ese tipo de eventos, ¡pero por mi trabajo lo que sea!-dijo Cid rascándose la cabeza con obstinación.

-¡Mil gracias!...-Reeve mostró una enorme sonrisa complacido, luego giró a ver al par que todavía no se había pronunciado -¿y ustedes dos, qué?

Yuffie y Vincent se miraron simultáneamente dando a entender que ninguno de los dos estaba feliz con esta invitación tan repentina, el mal presentimiento de Vincent seguía estando presente, y Yuffie... simplemente no quería tener que vestirse de gala.

-Bien, iré-dijo Vincent con contundencia -¿Dónde y cuándo es la fiesta?

-Eso es lo que estoy organizando, por eso tanto jaleo allá afuera. Todos están contactando personas y locales para realizar la reunión.

-¿Cuándo tendrás definido algo?

-...Probablemente pasado mañana.

-Bien, esperamos tus mensajes de aviso a nuestros móviles.

Reeve ahora miraba a Yuffie con cara de borrego a medio morir, ella apretó sus dientes con rabia, no sería ella quien echara todo por la borda.

-Que molestia... pero supongo que no tengo alternativa.

-¡Son los mejores!-dijo Reeve rodeando a aquel par por el cuello con felicidad. Ellos lanzaron un par de quejidos a los que nadie les prestó atención.

-Muy bien, ya escucharon-comenzó a proclamar Cait Sith por su megáfono -Esperen nuevas noticias sobre esta gran celebración, mientras tanto les recomiendo buscar unos buenos trajes, vendrá gente muy importante y reporteros, ¡así que por favor absténganse de vestirse como vagabundos!


Curiosamente, Reeve no volvió a tener contacto con los chicos y ya habían pasado 5 días desde la última vez que estuvieron en el aeropuerto. No se volvió a solicitar ni a Vincent ni a Yuffie para la realización de alguna misión, tampoco se llegó a enviar un mensaje ni una llamada a alguno de los del grupo AVALANCHA. Gracias a esto, el pistolero pudo aprovechar esos días de ocio para acomodar sus ideas y encontrar posibles soluciones a sus problemas. Ya era definitivo, estaba completamente decidido a arriesgarse aceptando la oferta de Reeve...eso no solo aligeraría la tensión en el bar, sino también en él mismo. Si se iba, finalmente podría tener algo de privacidad y soledad, sin embargo planeaba ir de visita de vez en cuando para de esa forma no descuidar a Shelke.

Igualmente prefería estar lejos de Yuffie para despejar un poco su cabeza, después de diversos análisis había llegado a una simple conclusión: todo lo que estaba sintiendo era por su reciente cercanía a la kunoichi. Él procuraba no encariñarse demasiado con las personas, Lucrecia había sido una excepción y su amor creció tanto que terminó transformándose en una desgracia para ambos, no quería repetir un proceso similar con Yuffie. Estaba convencido de que todo el que se le acercaba demasiado terminaba sufriendo algo terrible; ni siquiera tenía lo suficientemente claro de qué sentía hacía ella, no quería lastimarla bajo ningún concepto, lo mejor sería alejarse antes de que se encariñara más con esa chica.

Casualmente la ninja acababa de entrar a la habitación en donde Vincent reposaba sobre una de las camas. Los sentidos del muchacho se pusieron alerta ante la inesperada llegada, ella estaba de compras con Tifa.

-¡ARG!

Vincent simplemente la siguió con la mirada hasta que ella se abalanzó sobre su colchón quedando con la cabeza enterrada entre las almohadas. La chica se retorció luego de unos instantes sobre las sábanas desarreglándolas en su totalidad y hastiada se sentó sobre la cama con un rostro de pocos amigos.

-¡¿No vas a preguntarme qué me pasa?!

El pistolero se giró un poco hacia su izquierda apoyando su codo sobre el colchón y posando su mentón sobre su mano.

-¿Para qué preguntar lo obvio?

-¡UY! ¡Como me haces enojar cuando hablas de esa forma!

Y con un nuevo puchero se acurrucó en su propio cuerpo rodeando sus rodillas con sus brazos y enterrando su mentón entre sus piernas flexionadas.

-Pudiste simplemente haber rechazado la invitación de Tifa al centro comercial...

-¡¿Y que querías que hiciera?! Prácticamente me llevó arrastrada hasta allá.

Por la mente del chico surcaron los breves recuerdos de las ocasiones en las que Yuffie había hecho algo parecido con él. En su subconsciente se rio un poco, quizás feliz porque a la chica le estaban dando una cucharada de su propia medicina.

-¿Y finalmente encontraste un traje?-preguntó él siguiendo la corriente.

-¡Todos esos vestidos de gala me parecen horrendos! ¿Cómo alguien puede caminar con esas cosas puestas? ¡Y de paso, sobre tacones!

-Tomaré eso como un no...

-¡Me alegra que captaras! ¡No voy a ponerme esas fachas, me niego!

-Bien.

Y con esto Vincent volvió a recostarse sobre su cama colocando los brazos detrás de su nuca. Yuffie lo miró exasperada y volvió a colocarse en su posición de autocompasión.

Minutos luego, el pequeño bolso del cinturón de Yuffie comenzó a vibrar y la melodía del Gold Saucer se hizo escuchar, era la llegada de un mensaje de texto. En el móvil de Vincent se llevó a cabo el mismo procedimiento de manera casi simultánea, ambos leyeron el escrito digital en sus respectivos teléfonos.

-Es Reeve...-informó él.

-¿A ti también?

-Debe haber un error...-el pistolero abrió sus ojos de par en par al terminar de leer el mensaje.

-¿Ah?...¡¿QUÉ?!-Yuffie también se mostró impactada al leer el mensaje.

-No es posible que vaya a realizar una fiesta en ese lugar.

El hombre de cabellos azabaches no pudo evitar mostrarse afectado, cuando se trataba de ese sitio y de Lucrecia su cara se tornaba lánguida y Yuffie siempre lo notaba, pero nunca sabía cómo podía ayudarlo a sobrellevar esa tormenta de horribles pensamientos. Torpemente iba a intentar consolarlo, pero de repente la puerta fue abierta de manera brutal y por ella penetraron Tifa y Cloud.

-¡¿Les ha llegado el mensaje?!- preguntó el rubio a gritos.

-Si...- le contestó Vincent con voz desvanecida.

-¿También dice que la fiesta será en la Mansión Shinra de Nibelheim?- Tifa volvió a interrogar, tampoco se lo creía.

-¿A ustedes igual?- Yuffie se unió a la crisis colectiva.

-¡Definitivamente a Reeve se le zafó un tornillo!- proclamó Cloud despeinando un poco su cabello de pinchos.

Seguidamente una manita haló las ropas de Tifa, ella se giró para descubrir que se trataba del pequeño Denzel.

-Tifa, el señor Cid está aquí.

-¡Hola!- saludó el pistolero como si nada.

-¿Tu qué haces aquí?-a Cloud siempre se le salía lo descortés, Tifa le miró con desaprobación.

-El maricon de Reeve les envió un mensaje, ¿cierto?, supuse que no se lo creerían y como estaba cerca pasé a confirmarles la información...y de paso vine por mi cerveza de cortesía- Cid mostró su gran sonrisa a la vez que alzaba el vaso de alcohol que traía en la mano.

-¿De dónde has tomado eso?, ¿y quién te dijo que es gratis?-le regañó la luchadora.

-¡Bah!, ¿no somos amigos, pues?- Tifa le propinó una mirada asesina que él simplemente ignoró con descaro -... en fin, volviendo al punto: Reeve se ha vuelto loco, lleva intentado acondicionar esa pila de mierda desde hace 3 días...no sé si lo logrará al final.

-Lo hemos perdido chicos, ¡Reeve se chifló totalmente!- constató Yuffie.

Vincent bajó su mirada nuevamente al mensaje del celular...tendría que ir nuevamente a esa mugrosa mansión, justo cuando empezaba a recuperarse.

-¿Y cómo haremos para llegar hasta allá? Nibelheim está muy lejos- preguntó Cloud.

-Un día antes mandarán una nave a buscarnos, nos quedaremos en una posada de la comarca esa noche-contestó Cid tomando un nuevo sorbo de su bebida.

-¿Ese tipo caga gils, o qué?

-No sé, no sé, ¡NO SE! Yo simplemente vine a avisarles, estoy tan desconcertado como ustedes.

-¿Iremos entonces?-preguntó Yuffie a sus compañeros.

-Yo me arriesgo, ahora más que nunca necesito el empleo- contestó el piloto -... ¡así que no me vayan a dejar solo, sabandijas!

-Él tiene razón, todos para uno, y uno para todos-Tifa le apoyó.

-¡Más les vale! Vendrán a buscarlos mañana a las 10:00am. Esperen la nave fuera de Edge, ¿comprendido, mocosos?

Todos asintieron a la vez aun sin estar muy convencidos de todo el asunto. Cid los miró con desgano, tomó el sobrante de su cerveza de golpe y se volvió hacia Denzel.

-Muy bien niño, ve a abrirme la puerta.

-Tengo un nombre, ¿sabes?

-No discutas Denzel, baja a abrirle-ordenó Cloud. El niño obedeció fielmente y guío al piloto hasta la salida.

-Por cierto Yuffie, ¿has pensado qué vas a hacer? no has escogido ningún traje...-preguntó la luchadora a su amiga.

-¡Bah!, eso es lo de menos.

-Ok, como quieras-Tifa suspiró derrotada -Voy a llevar a Shelke a que escoja su ropa entonces.

-¡¿La mocosa también irá?!

-Así es, Reeve la ha invitado cordialmente.

-Esa ceremonia será realmente patética...-y Yuffie se dejó caer sobre su cama de golpe.

Cloud se acercó al pistolero, puso sus manos sobre su cintura y le preguntó con severidad:

-¿Y tú Vincent?, ¿ya has escogido algún traje?

-No...

-¿Y...qué estas esperando?

-No estoy muy emocionado con la idea.

-Oh vamos, yo tampoco, todo sea por el bien de la Organización.

Al ex Turco no le hacía ilusión ir a esa fiesta, desde un principio él sabía que la cosa vendría mal, y ahora que la ceremonia se realizaría en la mansión…

-Basta de pensarlo tanto, te espero abajo, iremos a una tienda donde venden muy buenos trajes- decretó el espadachín.

-Creo que no tengo opción, ¿no, jefe?

-Acertaste. El sitio no está lejos, así que no te preocupes.

-Bien, ya bajo...

Y así, la luchadora y el rubio se dispusieron a salir del cuarto. Vincent suspiró profundamente al tiempo que pasaba una mano por sus largos cabellos. Yuffie se puso de pie de un brinco y se volvió hacia el pistolero.

-¡Quita esa cara Vince! Sé que la Mansión Shinra te trae malos recuerdos, pero no estarás solo esta vez.

Vincent aflojó un poco su expresión algo confundido y Yuffie soltó una pequeña risita.

-Creo que voy a darme una ducha, Cloud te espera abajo, será mejor que te apresures.

El pistolero arqueó una ceja, nuevamente en Yuffie se hacía presente ese repentino cambio de actitud. La chica se volvió a mirarlo con una gran sonrisa doblando un poco su tronco hacia delante.

-Solo procura escoger un traje que te haga ver muy guapo.

Él permaneció callado ahora con expresión neutra, sin embargo en sus ojos se hacía notable su cada vez mayor confusión. Yuffie no dijo nada más, simplemente se limitó a salir del cuarto dando brincos dejando la puerta abierta -¿A ésta qué le picó ahora?-


Fin de capítulo 14

Notas de la autora: ¡Uy, peligro, peligro! ¿Cómo saldrá Vincent luego de su visita a la mansión? ¿Yuffie aprenderá a utilizar tacones finalmente? ¡Nos vemos en el próximo capítulo!