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Capítulo14: Descubriendo un castigo

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Los meses habían pasado con rapidez y ya se encontraban a mediados de Abril. Desde los últimos acontecimientos suscitados en el castillos bastantes, cosas habían sucedido o más bien empeorados. Por una parte, Hermione se encargo de informar a su padre sobre la amenaza de Izar hacia ella, provocando que el patriarca Malfoy se presentara en la casa de los Black para amenazar a Sirius, afirmando que si Izar seguía metiéndose con Hermione, tendría serios problemas. Como era de esperarse Sirius no se dejo amedrentar con Lucius y lo hecho de su casa y se apareció en Hogwarts hecho una furia. Le exigió a Izar que se alejara de Hermione y que evitara meterse en problemas con esa familia, al igual que Harry, quien la verdad se sentía aliviado al recibir esa orden, ya que no le era grato verse involucrado en sucesos que tuvieran que ver con la castaña, porque siempre terminaba mal herido.

Desde ese esa advertencia hecha por Sirius a sus hijos, Izar pareció tomarse aun más bronca a la castaña, lo que había conllevado que los enfrentamientos entre los leones y las serpientes estuvieran a la orden del día, en los pasillos, en clases, en el gran comedor, en los jardines, en todo lugar donde pudieran tomarse, por lo que la enfermera se había visto obligada a doblar los turnos con su ayudante para poder tener la enfermería cubierta en todo momento.

Por su parte, Hermione había decidido dejar la pelea entre las casas como algo secundario, no se inmiscuía en los pleitos que pudieran formarse en los pasillos, dado que, para ella, ambas casas buscaban una buena excusa para poder atacarse con tranquilidad y ella se las había dado. Lo que a ella realmente le importaba era la conversación que había tenido con Snape y todo lo relacionado con esa extraña habitación. Desde que había salido del despacho del jefe de Slytherin, sentía que la estaban vigilando, en especial los cuadros por lo que no pudo volver a entrar a la habitación como ella pretendía. A cambio de ello, había tomado la afición de observar a todos a su alrededor, para averiguar quien podría ser la persona que había suplantado a Hagrid he intentaba tan desesperadamente llegar a lo que fuera que había en esa habitación del tercer piso.

Fue así como observo a los alumnos más grandes, a los profesores, incluso a Filch, pero realmente no lograba averiguar quien podía ser aquel personaje.

- … co-como ustedes ya-ya saben… -decía Quirrell comenzando con la clase de DCAO. Ya se acercaban los exámenes finales y todos los profesores sentían la necesidad de aterrarlos con anterioridad.

Hermione estaba sentada al lado de Draco, como siempre, en la fila donde se sentaban los Slytherin, no prestaba demasiada atención al profesor, solo pensaba y analizaba la situación como lo hacía desde hace ya un tiempo y aun no lograba encontrar respuesta. Además estaba la interrogante ¿Cómo se puede suplantar a otra persona con tanta facilidad? ¿Una poción? ¿Transformación? ¿Cómo?

Escribía y tachaba en un pergamino con apuntes que tenía sobre la mesa. "Mcgonagall es una animaga, pero ella solo se trasforma en gato" pensó tachando a la profesora de su lista.

"Tal vez una poción, pero ¿Cual?" No conocía suficiente de pociones como para conocer alguna que pudiera servir para suplantar a otra persona "¿Y si le pregunto a Snape? Tal vez el sepa de esa poción" pensó Hermione levantando la vista al tartamudo profesor que daba vuelas por la sala torpemente. "Pero aun no esta del todo descartado y si le digo algo, sabrá que estoy intentando averiguar y no me dará la información que necesito".

De pronto comenzó a desesperarse nuevamente, necesitaba ir a la biblioteca para averiguar si efectivamente existía alguna poción para suplantar a otra persona.

- Llévame las cosas a la enfermería cuando termine la clase –dijo Hermione en un susurro a Draco, quien la miro extrañado viendo como ella levantaba la mano y colocara cara de afligida.

- Profesor Quirrell ¿Puedo ir a la enfermería? No me siento bien –dijo Hermione con voz suplicante, voz que Draco reconoció de inmediato como falsa, la conocía demasiado bien.

- Claro señori-rita Malfoy, va-va-vaya –dijo el tartamudo profesor, girándose hacia el pizarrón para comenzar a escribir con la varita. Hermione tomo disimuladamente un pergamino y una pluma, se los metió en el bolsillo y salió de la sala ante la mirada de todos, cosa que a esas alturas del año era demasiado habitual para ella, como para alterarse.

Al cerrar la puerta, corrió por los vacíos pasillos hasta la biblioteca, freno en seco en la puerta del lugar y entro caminando tranquilamente para que Madame Pince no le llamara la atención. Recorrió las estanterías buscando libros de pociones, estaba casi segura que debía de ser alguna poción, no conocía hechizos que pudieran transformarte en otra persona a menos que fuerza un metamórfago, pero aun así no lograría tomar la forma idéntica de otra persona ¿o si?

"Deberé investigar lo otro antes de buscar en pociones" pensó Hermione mientras volvía sobre sus pasos y comenzaba a buscar entre los libros, hechizos e información de metamórfagos.

Así, pasaron cerca de las 2 horas que duraba la clase de DCAO, por lo que tuvo que dejar su investigación a un lado y correr hacia la enfermería y simular un dolor de estómago. Espero que Madame Pomfrey le diera la poción y camino hacia la salida, con un agrio sabor en la garganta producto de la poción. Camino solo unos metros más y luego se topo con Draco, Pansy, Zabinni, Crabbe y Goyle que se dirigían hacia la enfermería.

- ¿Te sientes bien? –Pregunto Draco con cierta preocupación mientras le entregaba su bolso.

- Sí, fue solo un malestar estomacal –dijo Hermione mirándole significativamente -¿Me acompañas a mi torre?

- Claro vamos –dijo Zabinni comenzando a caminar hacia la torre.

- No chicos, no se preocupen, no quiero hacerlos perder clases, vayan ustedes y Draco los alcanza luego –dijo Hermione con una sonrisa, arrastrando a su hermano por el pasillo, dejando a los cuatro Slytherin ahí parados mirándose las caras.

- Fue una forma educada de decir que quiere estar sola con su hermano –dijo Zabinni encogiéndose de hombros para comenzar caminar a su siguiente clase.

- ¿No irás a clases? –Pregunto Draco a su hermana mientras caminaban por un desierto pasillo.

- No, la enfermera me dio un pase para faltar hoy a clases –dijo Hermione como si nada mientras llegaban a la entrada de su torre –pero conversamos dentro, los cuadros son demasiado metiches.

Draco miro a los cuatros que los observaban a su alrededor para luego entrar tras su hermana y cerrar la puerta tras él.

- ¿Qué tienen que ver los cuadros? ¿En que estas metida ahora? –Pregunto Draco con cierta molestia.

- En nada, solo quiero averiguar algo –dijo Hermione con simpleza mientras caminaba hacia su habitación seguida de su hermano, quien observaba que las paredes estaban vacías, sin ningún cuadro.

- ¿Sacaste los cuadros? –Pregunto Draco sorprendido.

- Ya te dije, los cuadros son demasiado metiches y bocones –dijo Hermione cerrando la puerta tras de sí –necesito pedirte un favor.

- ¿Qué quieres esta vez? –Pregunto Draco sentándose elegantemente sobre la cama de su hermana.

- Necesito que me consigas un pase para entras a la sección prohibida en la biblioteca –dijo Hermione mirando seriamente a su hermano, permaneciendo apoyada en la puerta.

- ¿Para que? –Pregunto Draco no muy convencido.

- No seas preguntón, luego te lo digo, solo necesito corroborar algo en un libro de pociones y ya esta, pero resulto que lo que quiero corroborar no esta en ningún libro común –dijo Hermione sin querer dar más detalles.

- ¿Qué duda tienes? Quizás puedas preguntarle a Snape –dijo Draco sin dar su brazo a torcer.

- No, Snape no… ese grasiento me tiene vigilada porque para se lo pidió –dijo Hermione con cansancio –pero ¿Me vas a ayudar si o no?

- Está bien –dijo Draco mirando a su hermana con cierto recelo –pero si es para pociones, debo pedirle un pase a Snape.

- Me da igual a quien se lo pidas, solo consígueme uno –dijo Hermione metiendo sus manos en sus bolsillos –Pero no le digas a Snape que es para mi, invéntate una buena historia para que no sospeche.

- Me pides demasiado –dijo Draco colocándose de pie –espero que me recompenses después.

- Eso lo vemos luego, solo hazme ese favor –dijo Hermione dejándose caer en su cama –ahora vete a clases, debes darme los apuntes.

- Eres una tramposa, yo tampoco quiero entrar a clases –dijo Draco con cierto enfado mientras miraba a su hermana lanzarse a la cama.

- Tengo cosas en las que pensar –dijo Hermione como si nada mientras cerraba los ojos intentando descansar –otro día te cubro a ti, pero ahora déjame sola…

- No tiene remedio –dijo Draco saliendo con enfado de la habitación de su hermana hacia su siguiente clase.

Hermione suspiro sonoramente mientras intentaba despejar su mente, sentía que algo había pasado por alto, que no la dejaba descifrar el nombre de quien estuviera detrás de todo eso. Entre esos pensamientos, dejo que su mente fuera un poco más allá, desconectando su consciencia, quedándose completamente dormida, por varias horas. Paso el día en su habitación entre dormida y pensando en los posibles sospechosos hasta que dio la hora de la cena y se fue al gran comedor para comer algo.

Habían pasado algunos días desde la petición de Hermione a Draco y este se las había ingeniado para conseguirle el dichoso pase de la biblioteca y se lo había entregado a Hermione, desde ese día, la castaña pasaba de clases a la biblioteca, luego a comer, nuevamente a la biblioteca y cuando estaban por cerrar, se iba adormir a su torre para al día siguiente volver con la misma rutina.

Había revisado una docena de libros de pociones avanzadas y tras una larga y ardua semana, su trabajo dio frutos en un libro titulado Moste Potente Potionsde Pociones avanzadas, donde nombraba una poción que permitía transformarse en otra persona a voluntad.

Poción Multijugos

Efectos: Transforma a uno en quien quiere convertirse. Después de que pase una hora, uno vuelve a su estado natural

Ingredientes: Crisopos, sanguijuelas, Descurainia sophia y centinodia, polvo de cuerno de bicornio, piel en tiras de serpiente arbórea africana y algo de aquel en quien te quieres convertir.

- Esta es la poción que andaba buscando –susurro Hermione anotando con increíble rapidez todo lo relacionado con esa poción, sus efectos, sus ingredientes y su preparación. Con un sentimiento de euforia, salio de la biblioteca y se fue directo a su torre, eran cerca de las 8:30 de la noche, ya había cenado y por fin, después de tanto tiempo tenia algo concreto acerca de ese dichoso tipo que quería desesperadamente entrar en esa habitación. Dijo la contraseña y se metió a su torre, directo a su habitación, sacó los apuntes y comenzó a leerlos.

- Claramente esta poción no fue hecha por un niño, parece bastante complicada de hacer –dijo Hermione leyendo la preparación –y estos ingredientes no se los venderán a unos niños de escuela, debe de ser un adulto que conozca donde comprarlos porque no se encuentran en cualquier parte.

Leyó una y otra y otra vez, llegando a una conclusión. Snape, él era el único tan bueno en pociones como conseguir esos ingredientes tan tranquilamente y prepararla sin ningún problema. La duda ahora era ¿Estaba traicionando al viejo Dumbledor que lo mando cuidar lo que fuera que estaba ahí dentro? Porque si fuera así, era un excelente actor.

- Maldición –dijo Hermione levantándose de un salto para mirar el reloj, eran más de las 9:30, ya era toque de queda y no podía salir o tendría problemas –Oh, al diablo.

Tomo su túnica y salió en dirección al despacho de Snape para encararlo y aclarar de una buena vez sus dudas.

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- ¿Para que querría Hagrid que viniéramos tan urgente? –dijo Ron caminando bajo la capa de invisibilidad junto a Harry

- No tengo idea –dijo Harry llegando a las puertas de roble –saquémonos la capa y caminaremos mas rápido hasta la casa de Hagrid.

Los dos muchachos se encaminaron a toda marcha a la casa del guardabosque y tocaron la puerta, el imponente semi-gigante les abrió y los dejo pasar. Llevaba puesto un delantal de cocina demasiado femenino para él y unos guantes de cocina, tipo mitones.

- Hola Hagrid –dijo Harry totalmente extrañado de ver al guardabosque con ese atuendo.

- Hola chicos, siéntense –dijo Hagrid girándose a un caldero que estaba sobre el fuego, donde parecía haber algo que saltaba.

- ¿Qué tiene ahí Hagrid? –Pregunto Ron con cierto temor.

- Verán chicos… es la razón por la que los hice llamar –dijo Hagrid sacando de dentro del caldero un huevo de extraños colores café oscuro con manchones claros –quizás sea la única vez que vean nacer a una criatura como esta.

- ¿Qué es Hagrid? –Pregunto Harry con cierto temor.

- Ya lo veras –alcanzo a decir Hagrid antes que desde dentro del cascarón, comenzaran a picotear el huevo, haciéndoles pequeños agujeros que terminaron por quebrar por completo el cascaron, dejando salir a una extraña criatura escamosa, parecida a un pollo recién nacido, pero lleno de escamas, que tocía dejando salir unas pequeñas bocanas de humo negro.

- Es un… un dragón –dijo Harry en un susurro, admirando el pequeño animal.

- No es solo un dragón Harry, es un Ridgeback Noruego –dijo Ron con una sonrisa en el rostro –mi hermano Charlie trabajo con ellos en Rumania.

- Es hermoso –dijo Hagrid mirando con ternura al pequeño Dragón que se acercaba a su larga barba –cree que soy su mama.

Harry miró a Ron aguantando una pequeña risa al escucha el comentario del semi-gigante.

- ¿Qué piensas hacer con él Hagrid? –Pregunto Harry mirando al pequeño dragón que comenzaba a lanzar pequeñas cantidades de fuegos, que prendieron en parte la barba de Hagrid.

- Lo cuidaré –dijo Hagrid –este bosque es gigante, perfectamente podrá criarse aquí…

- Hagrid, no juegues –dijo Ron con cierto temor –por muy grande que sea el bosque, no puedes tener un dragón aquí, todo el mundo va a notarlo…

- Pero… ¿Qué quieren que haga con él? Es apenas un pequeño, no puedo abandonarlo a su suerte, ya su antiguo dueño lo regalo –dijo Hagrid con tristeza.

- ¿Su antiguo dueño? –Pregunto Harry mirando al guardabosque.

- Sí, un hombre en una taberna me lo regalo, dijo que tenia la apariencia de alguien rudo y que podría hacerme cargo de él –dijo Hagrid mirando al moreno –la verdad fue algo así como un regalo por darle una información.

- ¿Qué información? –Pregunto Ron intrigado.

- Quería como calmar a una bestia –dijo Hagrid con aire de sabiondo –yo le dije que dependía de la bestia, que debían conocerse muy bien para saber como calmarlas, por ejemplo Fluffy, él se calma con música…

- ¿Le hablaste a alguien de Fluffy? Hagrid, podrían arrestarte por tener un animal así sin registrarlo –dijo Ron alarmado.

- Ah no exageres Ron, además nadie salvo ustedes y Her… o sea, Malfoy, saben que esta aquí –dijo Hagrid volviendo su mirada al animal –bueno y los profesores que cuidan la piedra Filosofal… no debí decir eso…

- ¿Piedra Filosofal? –Pregunto Ron con los ojos desorbitados.

- No debí decirles eso chicos, eso es algo privado del profesor Dumbledor y el señor Flamel –dijo Hagrid colocándose de pie.

- Oye Hagrid… -dijo Harry intentando hacer más preguntas.

- Lo siento chicos, pero será mejor que se vayan, ya he metido suficiente la pata –dijo Hagrid haciendo que los chicos se levantaran.

- Oye Hagrid, si quieres le digo a Charlie que reciba al dragón en Rumania –dijo Ron mientras era empujado por Hagrid –son bastante buenos, hace unos años…

- No gracias Ron, Norberto se quedara conmigo… -dijo Hagrid mientras los levaba a la puerta –y no le digan a nadie lo que les dije.

Tras esas palabras Hagrid les cerró la puerta en la cara a los dos chicos, quienes no tuvieron más remedio que volver al castillo.

- Esto es increíble –dijo Harry pensando en la piedra.

- Sí, Hagrid tiene un dragón –dijo Ron totalmente ajeno a los pensamientos de Harry.

- ¿Qué están haciendo ustedes dos fuera de la cama? –dijo la voz de Minerva Mcgonagall en la espaldas de los dos chicos, haciendo que todos sus bellos se erizaran.

- Pro… profesora Mcgonagall –dijo Ron tan blanco como un papel, al girarse junto con.

- Estoy esperando su respuesta –dijo la mujer mirándolos severamente.

- Profesora… este, nosotros –dijo Harry sin saber que responder ¿Cómo fueron tan torpes de no ponerse la capa de invisibilidad?

- Acompáñenme los tres a mi despacho –dijo la mujer pasando por el lado de los dos chicos con un semblante enfadado, mientras los chicos se giraban viéndola pasar.

- ¿Los tres? –Pregunto Ron mirando a Harry extrañado.

- Caminen torpes –dijo Hermione apareciendo de la nada y pasando por el medio de ellos.

- ¡Caminen! –grito una iracunda profesora desde el final del pasillo.

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- Esto es inconcebible –dijo la profesora mirando a los tres chicos parados frente a ella –tres alumnos de mi casa, andando por los corredores a horas indebidas.

- No es tan tarde… -dijo Hermione despreocupadamente.

- ¡Silencio! –Dijo Mcgonagall mirando severamente a la castaña –usted aun no me dice que estaba haciendo merodeando por los pasillos señorita Malfoy.

- Ya le dije profesora, estaba buscando al profesor Snape porque tenía una duda, pero no estaba en su despacho –dijo Hermione despreocupadamente.

- ¿Acaso no podía esperar hasta mañana para aclarar su duda? –Pregunto la profesora de manera severa.

- No, no me gusta quedarme con la duda de algo o no puedo dormir y me desespero, así que quise ir a hablar con él –dijo Hermione mirando directo a los ojos.

- ¿Y ustedes? –Pregunto la profesora arremetiendo ahora contra los dos chicos.

- Nosotros… -dijo Ron aterrado, cuando la figura de Hagrid apareció atropelladamente por la puesta del despacho de la jefa de los leones.

- ¡Profesora es mi culpa! –Dijo Hagrid mirando a la profesora suplicante –yo le pedí a Harry y Ron que fueran a mi casa y se nos paso la hora…

- Eres un irresponsable Hagrid, sabes perfectamente que es totalmente indebido que dos chicos caminen solos a estas horas por los corredores –dijo Minerva encarando al guardabosques.

- Lo sé, es solo que… -dijo Hagrid intentando justificar a los chicos pero una nueva interrupción detuvo la conversación.

- Profesora Mcgonagall, mire lo que me he encontrado, parece un pollo con escamas –dijo la vos de Filch desde la entrada del despacho, haciendo que la profesora perdiera todos los estribos.

- ¡¿Qué demonios es lo que sucede ahora?! –gritó la mujer saliendo del despacho junto con los demás para encontrarse a la señora Norris acorralando contra la pared al pequeño Norberto.

- ¡Norberto! –grito Hagrid corriendo hacia el pequeño dragón para tomarlo entre sus manos y alejarlo de la gata.

- ¿Qué es esa cosa Hagrid? –Pregunto Filch mirando con suspicacia el animal que con tanto cuidado sostenía Hagrid entre sus manos.

- Es un dragón –dijo Hermione mirándolo a Hagrid con indiferencia, ganándose una mirada asesina de parte de Harry y Ron, quienes sabían que eso traería serios problemas al guardabosques.

- ¡¿Qué hace un dragón en el castillo Hagrid?! ¡¿Acaso estas loco?! –chillo Mcgonagall acercándose con la varita en alto hacia el guardabosque.

- No le haga daño, es solo un pequeño –dijo Hagrid protegiendo al pequeño dragón.

- No puedo creerlo –dijo Mcgonagall suspirando pesadamente, para luego girarse hacia los tres chicos –ustedes tres, vuelvan de inmediato a sus camas, mañana conversaremos seriamente con el director.

Harry y Ron, se les cortó la respiración al escuchar a la profesora, a diferencia de Hermione quien comenzó a caminar tranquilamente por el pasillo hasta perderse n la oscuridad de él.

- ¡Váyanse ahora! –grito Mcgonagall haciendo saltar a los dos chicos, quienes salieron corriendo por el pasillo hacia la torre de Gryffindor.

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- No van a expulsar –dijo un acongojado Ron mientras caminaban hacia el despacho del director, donde los esperaba la jefa e la casa de los leones y el director.

- Esperemos que no –dijo Harry igual de preocupado que Ron, mientras llegaba a la gárgola –turrón cremoso.

Al entraron vieron a su jefa de casa con el mismo seño fruncido que la noche anterior, parada junto al escritorio del director, además de espaldas a ellos, estaba Hermione mirando al frente con cierto aburrimiento.

- A-aquí estamos señor director –dijo Ron tartamudeando, acercándose hacia dos sillas que habían aparecido frente el escritorio de Dumbledor, al lado de Hermione.

- Que bueno que llegan jóvenes –dijo el director con una sonrisa en el rostro que distaba mucho del semblante serio de Mcgonagall –bien, ahora que estamos todos, podemos conversar de lo sucedido anoche.

- Sobre eso señor director… -intento decir Harry, pero la severa mirada de Mcgonagall lo hizo callar.

- Como ya le comente Dumbledor, encontré la noche de ayer, a estos tres jóvenes merodeando a altas horas de la noche, solos, por los pasillos del castillo –dijo la profesora con todo demasiado severo según Harry.

- Bueno jóvenes, ustedes están completamente informados de las reglas del castuillo respecto a los toques de queda y las salidas de los alumnas por los pasillos –dijo Dumbledor mirando a los tres estudiantes con un extraño rostros que les infundía calma –Ayer rompieron esa regla, por lo cual me veré en la necesidad de castigarlos…

Ron suspiro sonoramente al escuchar que la sanción era un castigo y no una expulsión, cosa que causo gracia en Dumbledor, eh indignación en Mcgonagall.

- ¿Está más tranquilo señor Weasley? –pregunto Dumbledor con una sonrisa divertida.

- Sí, pensé que nos expulsarían –dijo Ron con una sonrisa espontánea.

- No se alivie tanto señor Weasley, si sigue acumulando sanciones, realmente estará en peligro de expulsión –dijo la jefa de Gryffindor mirando a Ron y a Harry –y esto también va para usted señorita Malfoy.

- Sí profesora –dijo Hermione con voz calmada, con un dejo de aburrimiento – ¿puedo ir a desayunar ya?

- Sí, vaya señorita –dijo Dumbledor mirando a la castaña desaparecer por la puerta de su despacho.

- Nosotros también nos vamos –dijo Harry mientras se colocaba de pie junto a su amigo.

- Esperen un momento –dijo Dumbledor mirando a los chicos quienes se detuvieron –quisiera conversar acerca de Norberto, con ustedes.

- ¿Qué sucederá con el dragón señor? –Pregunto Ron con preocupación.

- Estaba pensando en mandarlo con su hermano Charlie a Rumania, señor Weasley ¿Cree usted que sea posible? –Pregunto Dumbledor con esa misma sonrisa.

- Por supuesto, mi hermano estaría encantado, los dragones son su pasión –dijo Ron con entusiasmo.

- Perfecto, entonces le mandare una lechuza para explicarle el tema –dijo Dumbledor mirando a Mcgonagall –Por favor Minerva, infórmale a Hagrid.

- Claro Albus –dijo la profesora desapareciendo del despacho.

- Antes que se retiren, les pediría que no comenten lo del dragón con nadie, no queremos que Hagrid tenga problemas –dijo el director mirando a los chicos con una sonrisa.

- Claro profesor, pierda cuidado –dijo Harry mucho más aliviado –que tenga un buen día.

- Igualmente jóvenes –dijo el director antes de verlos desaparecer.

- Uf… eso estuvo cerca –dijo Ron mientras caminaban con increíble alivio, hacia el gran comedor para desayunar.

- Demasiado –dijo Harry mientras entraban al gran comedor donde aun, no llegaban notados los alumnos –oye ¿Cuál será el castigo?

- Ni idea, pero lo que sea, espero que no sea con Malfoy, no tengo ganas de aguantarla ni a ella ni su gran ego –dijo Ron sentándose junto a Neville, para comenzar a devorar su desayuno.

- En eso te apoyo –dijo Harry mirando de reojo como la castaña desayunaba al comienzo de la mesa, totalmente sola, pero como siempre, parecía no importarle en lo más mínimo.

Los dos chicos se sentaron a desayunar tranquilamente, el resto de los alumnos comenzó a abandonar el gran comedor a sus clases, cuando la profesora Mcgonagall apareció en el salón, con el ceño fruncido y caminando directamente hacia ellos.

- Jóvenes, su castigo se cumplirá hoy en la noche con el profesor Quirrell –dijo la profesora sin siquiera mirarlos, dirigiéndose luego hacia la castaña que desayunaba tranquilamente unos metros más adelante.

- Espero que ella tengo otro castigo –dijo Ron viendo como la castaña asentía sin inmutarse y sin dejar de mirar su plato.

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- Muévete Ron, estamos atrasados –dijo Harry bajando a toda carrera unas escaleras.

- Ya voy –dijo Ron terminando de colocarse la túnica, mientras seguía la carrera de su amigo.

Corrieron a toda prisa un pasillo, doblaron hacia la izquierda a toda velocidad para terminar de bajar al primer piso donde se encontraba el aula de DCAO y el despacho de Quirrell.

Tocaron dos veces la puerta, para luego encontrarse con el rostro serio de la profesora Mcgonagall que miraba su reloj de muñeca.

- Llegan tarde jóvenes –dijo la mujer dejándolos pasar –siéntense al lado de la señorita Malfoy.

Para pesar de los chicos, la castaña Malfoy se encontraba sentada en un banco en la primera fila del aula, frente a Quirrell que se apoyaba torpemente sobre su escritorio. Los dos chicos se sentaron en la hilera frente donde estaba Hermione, mientras respiraban agitados por la larga carrera desde la torre de gryffindor, en el séptimo piso, hacia el aula del tartamudo profesor.

- Bi-bien jóvene-nes –dijo Quirrell irguiéndose para mirar a los tres jóvenes –como ya saben… su-su castigo será cumplido con-conmigo…

- Le ayudaran al profesor Quirrell en lo que necesite –dijo la profesora Mcgonagall mirando al trío severamente antes de irse.

- Bu-bueno chicos, manos a la o-obra –dijo Quirrell llevándose a los tres alumnos a una habitación contigua a su despacho, donde se encontraban algunos artículos para practicar defensa, algunas pociones y cosas regadas por todas partes al azar –tengo esto un po-poco desordenado, podrían co-comenzar aquí, ah y ne-necesito sus varitas… suerte.

Tras esas palabras y luego de retirar las tres varitas, el profesor cerró la puerta y dejo a los tres chicos mirándose las caras sin saber muy bien que hacer ni por donde comenzar.

- Bien, no quiero tener que verlos más de lo estrictamente necesario así que ustedes limpien un extremo de la habitación y yo el otro –dijo Hermione girándose hacia unos grandes armarios que había contra una pared, mientras los dos chicos giraban hacia el lado contrario, sin decir absolutamente nada.

Pasaron algunos minutos en completo silencio mientras limpiaban la habitación, pero Ron no podía dejar de mirar a la castaña bastante nervioso.

- No me gusta estar con ella aquí –susurro Ron lo más bajo que pudo.

- No tiene varita, igual que nosotros –susurro Harry como respuesta –además somos dos contra uno y ella es una chica.

Ron miro nuevamente a la castaña quien parecía ignorarlo completamente, por lo que prefirió seguir con lo que hacía y así poder terminar pronto.

- Maldición –dijo Ron mientras arrastraba unas mantas hacia unas grandes cajas donde estaban colocando todo –todo esto es culpa de Hagrid, si no nos hubiera llamado para ver su dragón.

- Solo él es tan idiota como para tener un dragón aquí, sabiendo que están prohibidos y que es casi imposible de domesticar –dijo Hermione colocando unos frascos en unas cajas de madera para pociones.

- A Hagrid se lo regalaron –dijo Ron enfureciéndose ante el comentario de la castaña.

- Sí, igual que deben haberlo hecho con esa bestia de tres cabezas que tiene en el tercer piso –dijo Hermione sin girarse –el muy idiota no es capaz de controlarse a si mismo y pretende controlar bestias como esas.

- Hagrid es completamente capaz de controlar a ese perro, solo necesita colocarle música y el se calmara y eso solo lo sabe Hagrid –dijo Ron rojo de furia, pero al haber pronunciado esa oración, se dio cuenta que había hablado mas de la cuenta y ahora tanto Hermione como Harry lo observaban con los ojos desmesuradamente abiertos.

- ¿Qué has dicho? –dijo Hermione en un tono amenazador.

- Eso es Ron –dijo Harry recordando la conversación con Hagrid, olvidándose de la presencia de la castaña –ese desconocido quería saber como burlar a Fluffy… por eso le regalo a Norberto… y te puedo asegurar que ese desconocido era Snape…

- Claro… -dijo Ron entendiendo a su amigo –Snape quiere llegar a la piedra Filosofal.

- ¡Alto ahí, exploradores! –Dijo Hermione mirando con gran sorpresa a los dos chicos – ¿Lo que ahí abajo es una… una piedra filosofal?

- Sí y pertenece a Du… -dijo Ron intentando refregarle la información que tenían.

- Ron, debemos avisarle al profesor Dumbledor –dijo Harry acercándose a la puerta para abrirla, pero esta estaba cerrado –estamos encerrados.

- ¡¿QUE?! –gritó Ron acercándose donde estaba su amigo para forcejear con la puerta, sin ningún resultado.

- ¡PROFESOR…! –grito Harry hacia fuera, mientras golpeaba con fuerza la puerta con la palma de la mano.

- Cállate –dijo Hermione haciendo que los dos chicos se asustaran, ya que su voz sonaba demasiado amenazadora.

Los dos chicos se quedaron quietos mientras la castaña comenzaba a remover toda la habitación, como si estuviera buscando algo.

- ¿Qué haces? –Pregunto Harry desconcertado al verla buscar con tanta desesperación –Oye Malfoy…

- Cállate –dijo Hermione mientras golpeaba con el pie, el piso de madera. Se movió por varios puntos de la habitación, hasta que dio con una porción de madera del piso que sonaba hueca, justo debajo del armario.

- Vengan, debemos mover esto –dijo Hermione intentando empujar ella sola el armario sin éxito, mientras los dos chicos la miraban sorprendidos –si lo que pienso es correcto, no es Snape el que quiere apoderarse de la piedra, sino Quirrell… ¡ahora ayúdenme idiotas!

Los dos chicos parecieron salir del transe al escuchar a la chica gritar, se acercaron rápidamente y comenzaron arrastrar el armario hacia un lado, dejando libre un pedazo de madera que parecía más nueva que el resto del piso.

- Debe se haber una trampilla –dijo Ron mirando el trozo de madera en el piso.

Hermione se arrodillo en el piso y paso la palma contra la madera para encontrar los contornos de la trampilla. Introdujo los dedos en dos orificios similares a nudos propios de la madera, jaló hacia arriba y sacó la tapa de la trampilla. Al mirar hacia dentro encontraron un caldero con una espesa poción verde musgo.

- ¿Qué es eso? –Pregunto Harry asqueado por el fuerte olor del líquido.

- Creo… que es poción multijugos –dijo Hermione atando cabos a gran velocidad.

- ¿Poción que? –Pregunto Ron sin entenderla.

- Es una poción que te permite adoptar la forma de la persona que quieras –dijo Hermione en todo de sabelotodo, mientras suspirando pesadamente.

- ¿Para que querría Quirrell esta poción? –Pregunto Harry mirando a la castaña que parecía en un dilema interno.

- Hace unas semanas, me encontré con un falso Hagrid en el tercer piso, no sabia quien era, solo que no era Hagrid –dijo Hermione sin dejar de mirar la pociones –fue Quirrell intentando suplantar a Hagrid para ver si así ese perro lo dejaba pasar, pero no le funciono por lo que presumo que engaño a Hagrid pasándole ese huevo de dragón a cambio de la información de cómo burlar al perro y como el híbrido es tan idiota, callo redondo.

Harry proceso toda la información a toda velocidad, colocándose nuevamente de pie para ir a golpear la puerta con mayor fuerza aun, mientras pedía ayuda a quien fuera.

- ¡AYUDENNOS, ESTAMOS ENCERRADOS! –gritaba Harry a todo pulmón mientras golpeaba con el puño la puerta.

- Resígnate, el muy maldito nos dejo encerrados y seguramente con un hechizo insonoro –dijo Hermione colocándose de pie con demasiada calma.

- ¿Y que propones que hagamos? ¿Quedarnos aquí encerrados como si nada? –dijo Ron mientras se acercaba a Harry para ayudarlo a golpear la puerta.

- Con algo de suerte, Quirrell nos subestimo y solo cerro la puerta con un simple hechizo en el cerrojo –dijo Hermione mirando el armario –lancemos el armario para romper la puerta.

- Nos pueden oír –dijo Harry mirando a la castaña.

- ¿A caso no es eso lo que pretendes gritando como niñita por ayuda? –Preguntó la castaña irónicamente –es seguro que nadie escuchara y si lo hacen al diablo… solo quiero salir de aquí.

Los dos chicos se miraron analizando las posibilidades para luego asentir y ayudar a la castaña a arrastrar el armario hacia la puerta. Colocaron un tope a un metro de la puerta, con una caja de madera llena de libros y se alejaron, tomaron vuelo y se lanzaron contra el armario para hacerlo caer con todo su peso hacia la puerta, haciendo que esta se partiera horizontalmente a la altura de la mitad, haciendo caer a los tres chicos sobre el armario del otro lado de la puerta.

Hermione fue la primera en colocarse de pie y salir corriendo por el despacho, bajar al aula y salir corriendo por el pasillo.

- Maldita, nos abandono –dijo Ron mientras ayudaba a Harry a colocarse de pie.

- Nosotros también debemos irnos –dijo Harry haciendo el mismo recorrido que la castaña a toda carrera, seguido de Ron.

Salieron al pasillo y echaron a correr hacia el despacho del director para informarle lo sucedido, pero no lograron llegar a su destino, ya que doblando por una esquina, se toparon cara a cara con un furibundo Quirrell caminando por el pasillo.

- ¿Qué hacen fuera de mi despacho? –Pregunto Quirrell sin ningún rastro de tartamudez.

- ¿Por qué nos encerró ahí? –Pregunto Ron con enfado, haciendo que el semblante de profesora cambiara.

- ¿Acaso quería volver intentar entrar a la habitación del tercer piso? –Pregunto Harry desafiante.

- Mocosos estúpidos –dijo Quirrell apuntándolos con su varita -¿Creen que un par de niñatos ilusos me van a detener? Sí Dumbledor no a logrado hacerlo, entonces nadie lo hará… ahora caminen, vamos a ir a visitar ese tierno perrito…

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Hermione corrió lo más rápido que sus piernas le dieron, necesitaba con urgencia a hablar con Snape y contarle lo que sucedía, seguramente él sabría exactamente que hacer.

Llegó en cosa de minutos a las mazmorras y toco la puerta del aula con desesperación, pero nadie abrió.

- Maldición –dijo Hermione mientras volvía a correr por los pasillos por si encontraba a alguien y lo encontró, pero no era precisamente a quien necesitaba.

- Miren a quien tenemos aquí… -dijo la voz de Peeves apareciendo repentinamente por un pasillo, asustando a la castaña –una pequeña leona busca pleitos.

- Cállate Peeves –dijo Hermione con intenciones de pasar de él, pero el fantasma al parecer tenia ganas de jugar.

- No… esos no son modales –dijo Peeves moviéndose alborotadamente -¿Qué haces por aquí?

Hermione suspiro con desesperación, cuando una idea se cruzo por su mente. Tal vez ese idita abría visto a Snape por alguna parte.

- ¿Has visto a Snape? –Pregunto Hermione de pronto.

- No, no… no se responde así –dijo Peeves en una forma similar a Mcgonagall.

- Necesito encontrar a Snape, Peeves ¿Lo has visto o no? –Pregunto Hermione con desesperación, mientras el fantasma no dejaba de girar a su alrededor.

- Puede ser… pero aun no eres educada –dijo Peeves dando más vueltas alrededor de la castaña, mientras esta no dejaba de girar a su alrededor.

- Peeves es de vida o muerte… -dijo Hermione viendo como Peeves no dejaba de girar a su alrededor mientras negaba con la cabeza –al diablo… si lo vez, dile que era Quirrell, era él con poción multijugos…

- No se de que hablas, pero creo que Filch estará feliz de encontrarte… -dijo Peeves dejando de girar de pronto – ¡FILCH, SQUIB ASQUEROSO, MIRA LO QUE ENCONTRE Y TU NO!

- Idiota –dijo Hermione mientras se echaba a correr nuevamente por el pasillo con la esperanza de encontrarse a Snape por el camino.

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Harry y Ron caminaban seguidos a dos pasos de Quirrell quien miraba hacia todos lados mientras se dirigían al tercer piso.

- Si alguien no nos ve, tendrá problemas –dijo Ron intentando ganar algo de tiempo o, con un poco de suerte, hacerlo cambiar de opinión.

- Nadie los extrañara –dijo Quirrell con una ritita burlona –y si ello llegara a suceder, entonces les haré creer que intentaron robar la piedra filosofal y murieron en el intento, de todas formas sus cuerpos quedaran ahí abajo…

Las últimas palabras del profesor hicieron que un frío desconocido recorriera las espaldas de los dos chicos, haciéndolos tensarse ante el terror de morir ahí abajo.

Siguieron caminando en total y absoluto silencio, cuando un ruido de pasos por un pasillo lateral llamo la atención de todos, haciendo que en cosa de segundos Quirrell les lanzara un hechizo inmovilizador y guardara su varia, para tomar a los dos chicos por los hombros, dejando caer parte de su peso sobre ellos.

Un segundo después de este movimiento, apareció Snape con un rostro serio y un caminar altivo.

- Profesor Quirrell –dijo Snape mirando a un acongojado profesor -¿Le sucede algo?

- No profesor, solo resbalé y mi pierna esta algo adolorida, los chicos me ayudan para ir a la enfermería –dijo Quirrell mientras apretaba con mas fuerza los hombros de los chicos, quienes no eran capaces de pronunciar palabra alguna.

- ¿Cómo resbaló profesor? –Pregunto Snape sin demasiado interés.

- Peeves –dijo Quirrell sonriendo y cerrando los ojos, admitiendo su supuesta torpeza.

- Será mejor que vaya a la enfermería –dijo Snape mientras seguía su camino.

Cuando el profesor de pociones desapareció por el pasillo, Quirrell se separo de los dos chicos y les quitó el hechizo.

- ¿Vieron? No fue nada difícil simular ante Snape, lo que les asegura que no fallare al decir que ustedes murieron trágicamente en esa habitación por culpa de su avaricia –dijo Quirrell volviendo a apuntarlos con su varita –ahora vamos, tenemos mucho que recorrer aun…

- Dumbledor lo descubrirá –dijo Harry de pronto en una holeada de terror ante lo que se les avecinaba.

- Dumbledor ni siquiera esta en el castillo Potter, jamás se enterara de lo que realmente ocurrió –y si llegara a hacer, yo ya estaré demasiado lejos junto a la piedra filosofal…

Siguieron su camino y comenzaron a subir las escaleras, cuando de pronto, al estar frente a la entrada del tercer piso, Quirrell pareció divisar algo al final de las escaleras y los lanzo hacia un lado, puntando con la varita.

- Me había olvidado de alguien –dijo Quirrell con voz amenazadora mientras subía con sigilo por las escaleras.

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Hermione comenzó a subir a los pisos superiores, con la esperanza de toparse a Snape o a alguien que no fuera un fantasma, pero no encontraba a nadie por lo que se apresuro a ir al tercer piso a aquella famosa habitación para cerciorarse que Quirrell no hubiera irrumpido allí.

Subió las escaleras a toda prisa, sin fijarse mayormente a su alrededor. Cuando estaba entrando al tercer piso sintió que alguien la empujaba con fuerza dentro del tercer piso y cerraba la puerta con un hechizo.

- Miren a quien tenemos aquí… -dijo la voz de Quirrell a sus espaldas, apuntándola con una varita mientras con la otra arrastraba del cuello a Ron y Harry –hasta que la curiosidad te venció ¿verdad?

- Eres astuto –dijo Hermione colocándose de pie, mientras metía rápidamente la mano a su túnica para tomar su varita, pero un rápido movimiento de Quirrell la desarmo.

- No, no… apenas eres una mocosa ¿Crees verdaderamente que podrás ganarle a un destacado profesor como yo? estas muy equivocada –dijo Quirrell lanzando a los dos chicos al lado de la castaña –ahora los cuatro bajaremos a buscar esa piedra filosofal, me servirán de escudo…

- Idiota, Snape esta enterado de todo lo que has estado haciendo –dijo Hermione intentando amedrentarlo para que los dejara ir.

- ¿De verdad? Cuando nos topamos con él, no me menciono nada –dijo Quirrell con una sonrisa burlona en el rostro –es muy malo mentirle a un profesor, jovencita… cruccio.

Hermione cayó al instante al piso, mientras se retorcía de dolor, siendo observada con terror por Harry y Ron, quienes no sabían que hacer.

Cuando la tortura cesó, Hermione a duras penas, se intento colocar de pie, peor el dolor era demasiado y cayo nuevamente al piso.

- Levántenla, tenemos que entrar –dijo Quirrell apuntando a los tres chicos, haciendo que los dos leones, tomaran por los brazos a Hermione para ayudarla a levantarse, pero esta rechazo la ayuda.

- Déjenme –dijo Hermione aforrándose a la pared con bastante dificultad para terminar de pararse.

- Bien jóvenes… van a vivir su única y más emocionante aventura –dijo Quirrell colocándolos a ellos delante de la puerta, como escudo mientras apuntaba con la varita hacia la puerta –Alohomora.

Continuará…

HOLA, HOLA... Primero que todo, MIL DISCULPAS por la demora, se que me he demorado una enormidad en actualizar, pero casi no eh tenido tiempo y mi muso y yo hemos estado algo distanciados, pero estamos reestableciendo los lazos, por eso es que no he actualizado ninguna de mis ff :(... pero aqui estoy otra vez, intentando poner lo mejor de mi personsa para que las cosas salgan un poco más rapido.

Ahora el ff. Ya las cosas se estan tomando curso hacia el final del primer año, y se me complico un poco como poder calzar los sucesos en una forma totalmente diferente, por eso tambien la maquina a funcionado un poco más lenta, jejeje... pero aqui estamos y espero de todo corazon que les haya gustado. Ya saben que si tienen dudas, solo rejenlas en un reviews y seran respondidas ya sea en la trama del capi siguiente o aqui abajito :).
Hablando de reviews, quiero agradecer a:

CELESTE576012; FRAN KTRIN BLACK; PATSY BLACK; MARI; ALEX; CHUKII; NATTI; MUSTACHI; SION-ALLEGRA; MIKA1791.

Aprovechando, quiero responder algunas cosas, como MAS HERMIONE Y MENOS JANE Y SIRIUS, respecto a ellos deben ser más tolerantes, a algunos de verdad le gusta qu ponga partes de esas parejas y la idea es poder complacerlos a todos, de mejor manera. esta pregunta verdaderamente de gusto PORQUE EL SOMBRERO COLOCO A HERMIONE EN GRYFFINDOR DE SI ES TAN MALA, primero hermione no es TAN mala intenta ser, aunque de todos modos tiene algo de malita, pero bueno y respecto al porque, la verdad eso se revelara en más adelante, pero les puedo asegurar que la respuesta les va a encantar ;)... es lo único que dire por ahora. Por ultimo algo que no puedo dejar pasar es la vuelta a las pistas de SION-ALLEGRA... chica, que puedo decir, verdaderamente se te extrañaba y es un agrado haber recibido noticias tuyas, cuidate muchachilla... y eso va para todos también.

Bien, me despido mandandoles un beso enorme a todos, cuidate muchisimo, que Dios los bendiga y espero volver actualizar pronto, no solo este ff sino los otros que tengo también...

Se despido su humilde servidora, media desaparecida y estresada, pero feliz de volver...

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ღ. .ღ..•°¤ konnyta ¤°•..ღ. .ღ

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