¡Feliz año nuevo a todos ustedes!

He aquí mi regalo :p


Su "pequeña" obsesión por Sakura, como a él le gustaba llamarle, había empezado por culpa del difunto Jiraiya cuando la chica habían recién cumplido los 15 años.

Sí, indirectamente Jiraiya era responsable de que el jounin hubiese empezado a notar que su dulce alumna se estaba convirtiendo en una mujer de belleza exótica.

El volumen de Icha Icha Paradise de ese año, tuvo por protagonista a una joven de 18 años, de pelo verde y ojos rosados.

"Justo lo contrario que Sakura", había pensado el copyninja mientras observaba a su alumna realizar la serie de quinientas lagartijas que le había mandado.

En el libro, todos los hombres caían a los pies de la heroína. Cautivados por los colores tan llamativos que poseía en sus ojos y su larga cabellera, presos de su floreciente belleza.

Kakashi no pudo evitar pensar que a Sakura le pasaría eso mismo.

Largas filas de pretendientes a lo largo de toda su vida. Probablemente algunos señores feudales y sus hijos engrosarían la lista, al igual que jóvenes donjuanes en busca de añadirla a su colección.

No le hubiese gustado ser el padre de una chica tan linda como Sakura, reflexionó. El pobre hombre tendría que soportar a todos esos pretendientes.

Sin embargo, él sabía que la joven kunoichi deseaba más que nada en el mundo sentirse útil. Y eso no lo lograría convirtiéndose en la flamante esposa de cualquier persona. Ella sería una reconocida ninja médico. Quizás incluso mejor que la propia Tsunade. Y cuando el tiempo llegara, se casaría con otro ninja. Alguien que pudiera entender todas aquellas responsabilidades que cargaría sobre sus hombros.

Hombros, que ahora que lo pensaba, se estaban convirtiendo en unos bastante sexies.

¿Qué otra parte del cuerpo de la Haruno habría cambiado sin que él se diera cuenta? Bajó su mirada hasta los blancos muslos. Los mismos se veían extremadamente femeninos a pesar del arduo entrenamiento al que se sometía.

Los ojos de Kakashi se abrieron de los par en par cuando detalló la curva de su trasero.

Era tan... Abultado y...

-¿Cuántas faltan, sensei? -interrogó la joven, sin detener el acelerado ritmo con el que realizaba los ejercicios.

El hombre fue atrapado fuera de base. Se había distraído tanto en sus cavilaciones sobre el futuro de la chica y lo esbelto que se había tornado su cuerpo que había perdido por completo la cuenta de las repeticiones.

-Cincuenta más y pasamos a otro ejercicio de taijutsu-respondió, de forma automática.

A partir de ese día, los pervertidos pensamientos que el ninja tenía se centraron casi exclusivamente en la joven del pelo rosado.

Pelo rosado que, meses después, Sakura había cortado hasta la nuca. Su hermosa cabellera se había ido, y según ella, también las "tontas" ilusiones respecto al Uchiha. Recuperaría a su amigo, pero los sentimientos románticos que albergaba hacia él, quedaban confinados al bote de basura, al igual que su pelo.

Kakashi, que nunca había sentido predilección por las mujeres de pelo corto, empezó a admirar el cambio que había hecho su alumna. El elegante y largo cuello quedaba al descubierto, y se veía todavía más adulta.

-Me gusta tu nuevo corte-comentó, intentando sonar desinteresado. Le regaló una pequeña sonrisa a la muchacha. Ella se sonrojó.

-Gracias-respondió Sakura. Kakashi era la primera persona que elogiaba su nuevo estilo.

Los reproches sobre el hecho de que la chica era demasiado joven para él se acabaron en ese mismo instante. Con casi dieciséis años y ese nuevo corte, Sakura parecía de veinte. Y veinte años no sonaba tan mal como quince, o dieciséis.

Esperaría esos cuatro años para tener su oportunidad.

Numerosas veces había citado a la joven kunoichi con excusas tontas solo para conversar un rato con ella. Maldecía el momento en que Sakura había dejado de ser una niña para convertirse en una hermosa, deseable e interesante mujer.

Procuraba mantener un rostro serio en esas ocasiones, pero era inútil. No podía evitar sonreir más de lo normal cuando estaba con ella. Por suerte, con la excusa de supervisar el avance de Sakura ya que Tsunade se encontraba ocupada Muchas veces, había podido conseguir que la Hokage le cediera sesiones de entrenamiento privadas con su pupila.

Desde entonces, había mantenido un control más o menos directo sobre la vida de la kunoichi: Sugiriendo misiones en las que no tuviera que dar un uso distinto al de pelear, planificando entrenamientos sorpresas cuando cualquier chico se animaba a invitarla a salir y espantando de manera no muy sutil a los que eran demasiado insistentes.

Aunque todavía se lamentaba por lo haber podido mantener a raya a todos.

Recordó a aquel molesto niño de la Aldea Oculta de la Arena.

Odiaba a ese chico con toda su alma puesto que había sido él quien desvirgara a su preciosa alumna. También detestaba a Tsunade por aquel episodio, ya que había sido ella quien coaccionara a la muchacha a hacerlo.

-Kakashi, ¿Te importaría dejarnos a solas por un instante? Tengo algo que hablar con Sakura-había dicho La Quinta. El rubor que apareció en las mejillas de Sakura no pasó desapercibido para el jounin, que a pesar de eso, asintió con un movimiento de su cabeza y salió de la habitación con agilidad similar a la de un gato. Se quedó justo enfrente de la puerta para espiar la conversación de las dos mujeres.

Escuchó cómo la mujer ofrecía asiento a la de pelo rosado.

-¿Cómo avanza tu relación con el encantador joven que conociste en la Aldea Oculta de la Arena? - - había preguntado la rubia.

-V-Vamos... B-Bien-respondió la muchacha. Se hizo silencio en la habitación por unos segundos-Él es un buen chico, Tsunade-sama, pero no creo que sea el adecuado para iniciar mi vida sexual-soltó finalmente la chica.

Se oyó un fuerte golpe contra la madera. Kakashi asumió que sería el puño de la Hogake contra su escritorio.

-¡Eres una kunoichi de alto nivel perteneciente a la aldea Oculta de la Hoja!-espetó-¡Y como tal debes estar preparada para cualquier situación! ¿Qué harías si mañana mismo te enviara en una misión y unos cabrones te violaran? Eso sí sería una terrible forma de empezar tu vida sexual.

-Tsunade-sama... Yo...

-No quiero oír ninguna excusa-cortó la Gondaime-Ve, y pierde la virginidad con ese chico. Relájate. El sexo puede llegar a ser algo muy divertido.

Kakashi había apretado con fuerza sus puños mientras Tsunade decía esas palabras. La mujer tenía razón en parte. Era mejor que Sakura perdiera su virginidad a manos de alguien a quien conociera y que apreciara de forma moderada que a manos de un sucio violador. Pero ¡Demonios! ¿Por qué tenía que ser aquel niñato?

Estaba seguro que aquel chico no lo haría tan bien. Que Sakura sufriría. Ella se merecía una primera vez que pudiera atesorar como su despertar sexual. Alguien debía guiarla.

Y ¡Maldita sea! Él quería hacerlo.

Repentinamente, la puerta se abrió frente a él, los ojos verdes apareciendo de la nada, observándolo curiosos.

-Kakashi-sensei-susurró la sorprendida muchachq muchacha. Sus mejillas estaban del mismo color que su pelo. ¿Habría escuchado su conversación con Tsunade?

-Sakura-dijo él, sonriendo. Su rostro no mostraba el deslumbramiento que había sentido cuando esas esmeraldas se habían fijado en él y su sonrisa no era ni la mitad de grande de lo que se le antojaba mostrar a la joven kunoichi-Olvidé entregarle algo a Tsunade-sama-Se justificó-Nos vemos mañana para tu práctica.

Entró al lugar apresuradamente, evitando mirar a su alumna, quien terminó por salir a los pocos segundos.

-¿Vas a decirme que hacías espiándonos o esperarás todo el rato que Sakura termine de bajar las escaleras? - - preguntó la Hogake, su mirada fija en una solicitud de tres guardaespaldas que hacía un señor feudal de su país.

-No puedo creer que estés haciendo que Sakura le entregue su virginidad a ese tonto niño-soltó él jounin, cruzándose de brazos.

Tsunade levantó la vista tan sólo un instante de sus papeles y preguntó:

-¿A quién sugieres entonces?

-A alguien más experimentado y maduro-respondió sin vacilar el hombre.

-¿Alguien como...?

-Yo-dijo. Y tan pronto lo hizo, fue estampado contra la pared.

-¿Quieres cogerte a tu propia alumna, maldito viejo verde?-interrogó la mujer, fulminándolo con la mirada. En verdad Tsunade poseía un carácter explosivo-¿Y encima pretendes que te ayude a conseguirlo?

"¿Cómo pudo golpearme a esa distancia?" se preguntó el ninja, que todavía sentía el puño en su estómago.

-Me preocupa Sakura-jadeó él-Y estoy seguro que cualquier hombre en su sano juicio quisiera...

-Como digas "cogérsela" vas a ver-dijo Tsunade entre dientes.

-Iba a decir "quisiera tener algo con ella" - - aclaró el jounin, riendo nerviosamente.

-¿Tú...-comenzó la Hogake, su dedo índice señalando al hombre-Quieres tener algo con ella?

Kakashi desvió su mirada.

-La Gondaime Hogake te está haciendo una pregunta, Kakashi. Responde.

-Sí-soltó Kakashi en un suspiro. Su rostro reflejaba la angustia que sentía al revelar por fin a alguien más ese secreto.

Tsunade lo miró, sorprendida.

-¿En serio, Kakashi? Tiene dieciséis-reprochó-Le llevas casi quince años.

-Lo sé-replicó él-Pero en un par de años... Cuando ella tenga al menos veinte años...

-La diferencia no se verá tan mal-completó la mujer.

-Precisamente. Veinte y treinta y cuatro no suenan tan mal como... Dieciséis y treinta.

-¿Y pretendes que ella se mantenga lejos de otros hombres mientras que la diferencia de edad deja de ser un problema?

Y con ese argumento, Kakashi había quedado desarmado. De mala gana, prometió que dejaría que el muchacho iniciara a su tierna e inocente alumna en las artes amatorias.

Pero no mencionó que después haría todo lo posible por alejarlo de la chica. A él y a cualquiera que intentara ir demasiado lejos.

Kakashi supo de inmediato cuándo su alumna dejó de ser virgen.

El humor de la kunoichi había mejorado de forma notable, al igual que su concentración durante los entrenamientos. Y podían llamarlo paranoico, pero juraba que la chica hasta caminaba distinto.

Notó que los encuentros con el joven de la Arena sucedían con cierta frecuencia y empezó a preocuparse. A ese ritmo, Sakura empezaría a tener una relación estable con el muchacho.

Tan solo unas semanas antes de que Naruto regresara a la aldea, Kakashi había decidido que haría que la chica terminara con aquel idilio. Sin avisar, se había presentado en el hogar de la kunoichi, fingiendo estar molesto porque Tsunade le había informado que tendrían que posponer su práctica de control semanal.

-Estoy sumamente preocupado por ti, Sakura-había empezado. Su tono era serio, su voz inusualmente grave. Era la misma táctica que había utilizado las innumerables veces que los había regañado cuando eran niños-Has estado distraída durante las prácticas desde hace un par de semanas -mintió-Pareces estar en otro lado siempre, tardas más de lo que se exige en las misiones que se te asignan y ahora Tsunade me dice que quieres posponer tu entrenamiento rutinario... ¿Todo anda bien, Sakura?

El corazón de la de ojos verdes dio un vuelco debido a las palabras del jounin. Sus mejillas se tiñeron de un adorable rosa mientras buscaba alguna excusa convincente.

-¿Todo esto es por aquel chico que has estado viendo?-preguntó él. Su cara no reflejaba emoción alguna. Intimidada por su maestro e incapaz de mentir con esa dura mirada posada sobre sus ojos, Sakura asintió. El copyninja suspiró teatralmente-No pensé que mi mejor estudiante tendría alguna vez ese tipo de problemas.

-¿M-Mejor estudiante?

-Sí-afirmó-Sakura...-el nombre de la kunoichi se sentía como la miel entre sus labios. Se vio obligado a carraspear-Sakura-repitió, esa vez con más severidad-A lo largo de tu vida encontrarás diversos obstáculos en tu camino para convertirte en una ninja de alto nivel. Enfrentarás situaciones tan dolorosas como la de Sasuke-kun al menos un par de veces más a lo largo de toda tu vida, encontrarás pruebas tanto más difíciles que las de los exámenes chuunin y te toparás con personas que te harán flaquear en tus objetivos.

-Sensei...

-Escucha, por favor-suplicó él jounin-Estas personas no siempre serán ninjas corruptos como Orochimaru, o Kabuto-kun-explicó-La mayoría de las veces serán las personas con las que te relacionas que te harán pensar que completar misiones y entrenar para defender a la aldea no es tan importante. Esas personas son las que hacen que corramos verdadero peligro. Eres una aprendiz de ninja médico. Una de las mejores, con más talento que he visto. ¿De verdad dejarás perder eso por un simple muchacho de otra aldea?

-Kakashi-sensei, es solo un entrenamiento al que...

-Hoy es solo un entrenamiento-corrigió el hombre-Mañana podría pedirte que lo vayas a visitar a su aldea y pierdas fácilmente dos semanas de trabajo y entrenamiento. ¿Entiendes a lo que me refiero?

-S-Sí, sensei.

-Bien, espero que hayas cambiado tu opinión sobre posponer el entrenamiento.

-Sí, sensei-repitió la joven, derrotada.

-¡De acuerdo!-dijo él hombre, sonriendo-Nos vemos entonces, Sakura-chan.

Desordenó cariñosamente el rosado pelo y salió del lugar con pereza, pero con el mejor humor que había tenido en semanas.

Supo que su alumna y el joven de la Arena habían continuado su relación por unas semanas más hasta que Sakura misma había finalizado la relación.

Kakashi se sintió aliviado al enterarse de esa noticia. Y en ese instante se prometió que no dejaría que ningún otro mocoso se acercara a Sakura.


Perder la virginidad no había sido una experiencia traumante para Sakura. Por primera vez, seguir un consejo de Tsunade que no tratara de técnicas médicas había dado resultado. El chico había resultado ser una buena persona, y un amante decente como después pudo comprobar en sus posteriores experiencias.

La relación había terminado tan naturalmente como había empezado. Debido a la charla con Kakashi, Sakura había retomado cada una de sus responsabilidades con el doble de seriedad, por lo que dejó de permitirse escapadas a la aldea aliada. Y con eso, se acabaron sus constantes encuentros. No se veían tanto, no coincidían en nada... Sakura había hecho lo correcto en terminar con él. No hubiesen llegado a ninguna parte.

¿O no?

Ahora dudaba de todo por culpa de la confesión de su maestro.

¿Con cuántos chicos se había privado de tener una relación seria por aquellas palabras de su maestro?

Si Kakashi había sido sincero respecto a sus sentimientos por ella, tendría que dejarle claro muchas cosas.

La kunoichi decidió que hablaría con el jounin en cuanto hubiese logrado aclarar sus pensamientos.


Naruto estaba encantado con la belleza de la enorme mansión Hyuuga. Jamás en su vida había estado en un lugar que demostrara tal poderío con sólo su estructura física.

Su tímida novia lo arrastraba por los pasillos del lugar a un paso apresurado mientras él observaba embobado cada detalle de la majestuosa edificación. Subieron un par de escaleras y recorrieron un sinfín de corredores. Naruto contó quince habitaciones tan solo en la planta baja.

Finalmente, se detuvieron frente a una puerta.

-Llegamos-jadeó la Hyuuga, aliviada. Hizo que el rubio entrara en la habitación justo después de que ella lo hizo, y tan pronto estuvo dentro, puso seguro a la puerta.

Naruto observó desconcertado el lugar a donde la muchacha lo había llevado.

-¿Esta es tu habitación, Hinata-chan?-preguntó él. El lugar era tan grande como la sala de su casa y su cocina combinadas-¡Es enorme!

Avergonzada, Hinata asintió.

-Mira, ¡Tienes un baño para ti sola!-exclamó cuando abrió la puerta que estaba a su lado-¡Y también es enorme! Ah, ¿Qué haces con tanto espacio libre?

-N-Nada-respondió la joven, con sus mejillas ligeramente sonrojadas.

-Vamos, es imposible que tengas todo este espacio y que...

La frase quedó incompleta cuando al darse la vuelta para conversar con la muchacha, observó que la misma estaba sentada en la gigantesca cama con sus torneadas piernas cruzadas y se había despojado de su suéter, dejándola solo con aquella provocativa camisa de tirantes.

Sin pensar mucho, se acercó a ella y se sentó a su lado.

-T-Te q-quitaste el sueter-musitó. Su mirada estaba fija en los enormes pechos.

De inmediato, la joven hizo el ademán de taparse, pero Naruto se lo impidió. La tomó por las muñecas y la miró a los ojos con una expresión inescrutable en su rostro.

-¿Por qué siempre te tapas? - - preguntó de repente.

La chica se sonrojó completamente. Él la contemplaba serio, esperando a que ella respondiese.

-Es que... Me da pena-reconoció la Hyuuga.

Naruto frunció el ceño.

-¿Te da pena andar un poco descubierta pero no montarte sobre mí y meter tu misma mi pene en...?

-¡SÍ!-respondió ella antes de que el joven pudiera terminar la idea.

-¿Por qué?

-P-Porque... T-Te hice sentir b-Bien con e-eso que hi-hice-replicó-En cambio, e-Esto...

-También me hace sentir bien-interrumpió él.

Hinata lo miró sorprendida.

-N-No entiendo c-cómo e-esto te haría sentir... B-Bien.

El rubio rió suavemente.

-¿Quieres saberlo?-interrogó el chico. Ella asintió con un movimiento de su cabeza.

Naruto llevó a la muchacha hasta el gran espejo que estaba en una esquina de la habitación. Con delicadeza, la despojó de sus pantalones. Hinata estaba inmóvil. Se posicionó tras su espalda y la pegó a su cuerpo, tomándola de las caderas.

-Es muy simple-dijo él. Paseó sus manos por la suave piel de los femeninos brazos hasta apretar con firmeza las tiernas manos. Dirigió su mirada al espejo, encontrándose ahí con la de la Hyuuga-Tú eres mi novia. Y eres preciosa-soltó una de las manos para dedicarse a recorrer el costado del torso de la joven-Me haces sentir bien cuando me dejas verte así porque esa mujer tan fascinante y hermosa que está en el espejo quiere que yo la vea de esa forma porque es mi chica. Mía. Y de nadie más.

Hinata casi pudo sentir cómo sus braguitas caían al piso ante las palabras del muchacho. Él besó cariñosamente el terso cuello y, casi en un suspiro, soltó las dos palabras que no había sabido decir después de la primera noche que pasaron juntos.

-Te amo-susurró, con sus ojos cerrados y su cabeza apoyada en el hombro de ella.

El corazón de la Hyuuga dio un vuelco, acelerándose como si acabará de correr una larguísima maratón y llevando en partes iguales sangre a sus mejillas y a sus partes bajas.

-Te amo-repitió él al notar que ella no hablaba ni se movía, esa vez lo dijo sonriendo y con los ojos bien abiertos.

Las orbes azules hipnotizaron a Hinata a través del espejo. ¿No estaría soñando?

-Nee, Hinata-chan-la llamó el rubio-¿Me estás escuchando? Te amo-reiteró.

Y eso fue suficiente para que ella, que había estado mordiendo el interior de su mejilla para asegurarse que no estaba soñando, se abalanzara sobre el rubio, colgándose de su cuello con sus brazos y enrollando sus piernas alrededor de su cintura.

-¡Yo también te amo!-dijo ella. Él rió por el comportamiento de la muchacha. Estaba colgada a él, sin que él siquiera la tocase-¡Te amo mucho, Naruto-kun!

Él la abrazó con fuerza.

-Puedes llamarme simplemente "Naruto" si lo deseas-acotó después de un buen rato de estar abrazados en silencio.

Hinata reflexionó un instante al respecto.

-Naruto-probó. Su nombre en esos delicados labios sonaba muy bien, pensó el chico-Naruto, Naruto, Naruto, Naruto-repitió. Se detuvo-Es raro decirte Naruto, Naruto-kun-protestó ella, inflando sus mofletes.

-Puedes llamarme como quieras entonces-dijo, entre risas.

Ella titubeó unos instantes.

-¿Cómo yo quiera?-preguntó. Él asintió. Una idea cruzó por la mente de la Hyuuga.

Acercó su rostro a la oreja del sonriente joven y dijo lenta y claramente:

-Naruto-sama.

Las risas cesaron. Ella alejó su rostro del de él para observar la reacción de su amado.

El ya intranquilo pene del chico dio un tirón cuando esa voz tan sensual soltó esas palabras estando tan cerca de él. Casi inconscientemente había empezado a besar los hermosos labios de donde había salido ese mote y a amasar las perfectas nalgas con ambas manos.

Ella se frotaba con suavidad contra su erecto miembro mientras acariciaba el rubio pelo de la nuca del joven.

Sin pensarlo mucho, Naruto se deshizo de la camisa de tirantes que tanto lo había provocado instantes atrás y del molesto sostén que cubría los enormes senos, los cuales acarició con una sola mano y con el mismo entusiasmo con que hacía con la parte posterior de ella.

-Esto es... Injusto-reclamó Hinata entre beso y beso-Otra vez... Me dejaste casi... Desnuda. Y tú... Sigues... Vestido.

Naruto soltó algo parecido a una risa. En un rápido movimiento, tumbó a Hinata sobre la gran cama y empezó a desvestirse todavía estando de pie.

-¿Mejor?-interrogó él cuando hubo terminado. Para quedar en igualdad de condiciones había mantenido sus bóxers.

-Mucho-respondió la chica. Maravillada, se permitió incorporarse en el borde de la cama y acariciar la marcada erección del joven sobre la tela. Él la miraba miraba fascinado. Las antes tímidas manos lo recorrían con la seguridad propia de una amante experimentada mientras los perlados ojos alternaban miradas entre su hinchado miembro y su rostro con expresión de deleite. Pasados unos instantes, la joven despojó a Naruto de esa última prenda.

Contuvo el aliento.

¿Nunca dejaría de sorprenderse de lo grande que era el chico?

Llevó el duro pedazo de carne a su boca e inició el esperado vaivén al tiempo que acariciaba con ternura los suaves testículos y lo masturbaba.

-Pa-Para-pidió él. Las traviesas manos se disponían a apretarlo entre los perfectos senos. La chica se detuvo de inmediato. Naruto beso suavemente sus labios y la recostó de nuevo en la cama. Bajó las braguitas de Hinata hasta las rodillas y... La observó.

Estaba más hermosa que otras veces. ¿Era por el hecho de que había podido darse cuenta de sus sentimientos que le parecía ver algo especial en el sonrojado rostro?

No lo sabía.

Lo que sí sabía es que a partir de ese momento, no se separaría de Hinata.

-Te amo-musitó, justo antes de enterrarse profundamente en ella.

La Hyuuga lo recibió encantada. Él se movía con lentitud.

-Yo también te amo, Naruto-suspiró ella. Recorrió la musculosa espalda con sus manos y se abrazó aún más al rubio.

Él estaba concentrado en sus suaves envestidas. Por su cara, se podía decir que eyacularía de un momento a otro.

Veinte embestidas más tarde y sin decir una palabra, se retiró de ella respirando agitadamente.

-¿Cómo es posible que haciéndote el amor más lento me den ganas de terminar más rápido?-preguntó, frustrado.

Entendía la frustración del rubio. Tampoco comprendía cómo teniendo sexo lento, se había sumido en un trance de puro placer tan intenso que alcanzar el clímax casi le había parecido redundante.

-Vayamos más lento todavía-propuso, sonriente. Se sentó en las fuertes piernas del joven y volvió a introducir el duro miembro dentro de ella. Él siseó de placer-No me moveré-avisó.

Y de esa forma tan inocente, Hinata lo estaba llevando a la perdición.

Naruto sabía que si se movía eyacularía, pero sin moverse, tan solo con ella ceñida a su alrededor, y sus suaves labios besando los de él, ya sentía que iba a acabar.

-Naruto-kun... Esto también se siente muy bien-murmuró ella contra sus labios. Él acarició con ternura la espalda de la chica. Sus paredes empezaban a apretarlo muy fuerte y a contraerse ritmicamente.

Era inminente su pronta eyaculación.

Se abrazo férreamente a la Hyuuga y la llenó con su esencia en cuanto el placer fue insoportable.

Aliviado, comprobó que ella también había alcanzado el orgasmo. Y al parecer, había sido tan intenso como el de él. Su cabeza descansaba en su fornido hombro.

-¿Te he dicho ya hoy que te amo?-preguntó el rubio juguetonamente mientras apartaba un mechón de pelo del angelical rostro. Ella rió.

-No, las primeras cuatro veces no cuentan-bromeó-Pero yo también te amo, Naruto-kun.

Permanecieron abrazados largo rato antes de que alguno de los dos hablara.

-No tenía idea de que se podía hacer eso que acabas de hacerme-elogió el rubio.

-Yo tampoco-reconoció ella.

Naruto rió.

-¿Quieres ir a comer a Ichiraku?-propuso. Eran casi las ocho de la noche. Hinata asintió-¿Y vendrás a dormir conmigo hoy, a mi apartamento?

-Sí, Naruto-kun-respondió la kunoichi, mientras mordisquear el cuello del joven.

-Y... ¿Cuándo lleguemos a mi apartamento puedes volver a hacerme eso que me acabas de hacer?- - preguntó él, con sus mejillas sonrojadas.

Ella también se sonrojó, pero agitó su cabeza vigorosamente en un gesto afirmativo.


Bien, ¿Qué opinan de este cap? :p

¡No pude evitar incluir el KakaSaku! ¿Qué les ha parecido?

Agradezco a cada persona que se ha molestado en dejar review y darle follow o favorite a la historia :D no saben lo mucho que significan esos pequeños gestos para mí.

¡Los mejores deseos para este nuevo año!