Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo Don't missSwan me, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
A mi hija Kath porque sus rw andan desaparecidos, a mi princesita Gen porque la adoro, a Alex porque es un sol, a mi preciosa mujer Laura porque estoy orgullosa de sus éxitos, a Bego porque lo merece y a Natalia porque es la mejor.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, Laura Brooks, El palacete, el lado ciego del amor, Carne fresca, Mi pequeña Emma, en carrera y a esthefybautista.
CAPÍTULO 14 SIN MÁSCARAS
Emma se quedó blanca ante la furia en los ojos de su mujer. Sabía que tarde o temprano esta comprendería sus intenciones para con su familia pero no lo esperaba tan pronto, no en ese momento en el que acababa de llegar, agotada de su viaje por sus distintas fábricas y negocios esparcidos por toda la isla.
Regina la miraba con odio dibujado en sus pupilas, apretando con rabia la misiva que había recibido de su hogar y Emma comprendió que se enfrentaba a un momento crucial en su matrimonio, tenía razones para estar furiosa ya que ignoraba la auténtica naturaleza de su padre.
Sin ser capaz de soportar la tensión que en unos instantes se apoderó del despacho, con ambas mujeres mirándose en silencio, Anthony carraspeó para hacerse notar sobresaltándolas a ambas que se habían olvidado de su presencia.
-"Me parece que yo me voy a ir marchando, aquí ya no hago falta…"
-Tú no te vas pirata, te quedas aquí pues tienes tanta culpa como Emma en este asunto
Palideciendo durante unos instantes, no se atrevió a mover un solo músculo, aterrorizado ante la idea de enfrentarse a la furia de esa mujer y dando gracias mentalmente a que su tripulación no pudiese verlo en esas circunstancias pues perdería el respeto que le tenían sin duda alguna.
Emma suspiró, tenía que hacerle entender a Regina el por qué de sus actos pero no sabía cómo abordar el tema, le dio mil vueltas a la cabeza pues si algo temía era perder a su esposa, no podía consentirlo.
-"Escucha Regina, tú no lo entiendes pero tengo mis motivos para hacer lo que he hecho y son motivos de peso"
-No hay motivo alguno para arruinar a la familia de tu esposa, de la mujer a quien dices amar
-"Créeme que los hay, y no tiene nada que ver contigo, desde el principio intenté mantenerte al margen pero me has descubierto y al menos mereces una explicación"
-Digas lo que digas no voy a creerte, los problemas que podías tener con mi familia tendrían que haber terminado cuando me desposaste… Son mis padres, también son tu familia Emma, no se merecían algo así
Emma suspiró, atormentada, Regina no entendería el alcance de su odio hacia Henry porque no quería escuchar, aun así tenía que intentarlo.
-"No son mi familia, tú y James sois mi familia pero tu padre jamás formará parte de ella Regina, mi odio por el es demasiado intenso y no va a desaparecer con el tiempo ¿Sabes por qué?"
-¿Por qué odiar tanto a quien ni siquiera conocías hasta venir a Storybrook?
-"Porque sí le conocía Regina, yo nací en Storybrooke, crecí ahí, bastante cerca de tu casa. Mis padres no tenían mucho pero al parecer lo poco que poseían era del interés de tu padre. Él los asesinó, a todos, a mis padres, los criados, los campesinos que trabajaban nuestros campos, quemó mi hogar reduciéndolo a cenizas pero yo sobreviví… Me habría asesinado también si uno de sus hombres no hubiese tenido piedad de mi, me vendió como esclava y el resto de la historia ya la conoces…"
Regina palideció unos instantes, para enfurecerse nuevamente y gritar con rabia pues Emma estaba mintiendo, no podía ser cierto, ella conocía a su padre y no era capaz de un acto tan ruin y cruel como el que Emma le había relatado.
-Mientes, mi padre no es un asesino… No me esperaba un acto tan cruel por tu parte, has destrozado a mi familia ¿Dices amarme? Ya no te creo
-"Claro que te amo, si no te amara no habría arriesgado todo por ti, por casarme contigo, por convertirte en mi mujer…"
-¿Me amas? Entonces pruébalo y lo creeré
-"¿Qué quieres que haga?"
-Volvamos a Storybrooke, ayuda a mis padres a salir del entuerto que les has causado y volveré a creer que eres la mujer de la que me enamoré.
SQ
¿Cómo había llegado a esa situación? Ni él mismo lo sabía… Frente al timón de su navío resoplaba con fuerza deseando matar a golpes al estúpido conde y retirarle su amistad. Hacía años que se conocían, incluso sabía que era uno de los pocos conocedores de su secreto, pagaba bien y no merecía la pena traicionarle, además siempre había admirado su valor para mantener esa doble vida siempre rozando el filo del abismo… Pero en esos momentos la odiaba con toda su alma por, tras tantos años de duro trabajo persiguiendo los barcos mercantes de los Mills y hundiéndolos para dejarlos en la miseria, ahora navegaba con la familia Swan al completo a bordo de su navío rumbo al otro lado del mundo, donde el conde pensaba echar por tierra el trabajo de cinco largos años… Estúpido conde enamorado, las mujeres, a sí, las mujeres siempre lo tienen que complicar todo…
Perdido en sus pensamientos, de pronto sus ojos se posaron sobre la doncella institutriz del joven heredero, esta paseaba por cubierta con un libro en las manos y su pequeña hija correteando a su alrededor, llamando su atención cada vez que una nube le parecía un dragón y haciéndola sonreír, provocando en el pirata una ternura que no conocía en su persona. Después de todo, no era tan malo tener a la familia Swan al completo a bordo si con ello podía disfrutar de verla a ella.
Bajó a cubierta de un salto, sobresaltando a la muchacha y ganándose una mirada curiosa por parte de la pequeña.
-"Me habéis asustado, tened más cuidado"
-¿Os he asustado princesa? ¿Un barco no os parece castillo suficiente?
-"No soy una princesa y no me hables así, pienso pegarte si es necesario"
-¿Con el libro? A lo mejor me haces daño pero no tanto como a mi pobre corazón, no soporta el rechazo
-"Idiota"
Él sonrió pues en medio de su mueca de disgusto supo adivinar una pequeña sonrisa, a su princesa le gustaban sus charlas y peleas casi tanto como a él y lo sabía.
-Igualmente, no he venido a hablar contigo sino con la pequeña princesita… ¿O debería llamarla bucanerita?
Ante la mirada atónita de su madre, el joven pirata se agachó poniéndose a la altura de Stella sonriendo mientras la pequeña ya reía, ese hombre le parecía muy gracioso desde que habían embarcado.
-Dime bucanerita, ¿Me ayudas a llevar el barco?
Abriendo los ojos desmesuradamente y con una alegría infinita, la pequeña se acercó a su madre saltando rogándole entre gritos permiso para ir con el capitán, mientras este esperaba paciente cualquier tipo de reacción por parte de la joven.
-Mami, mami ¿Puero?
-"Está bien, pero solo si yo te estoy mirando"
Stella salto a los brazos de Anthony que, rápidamente, la sentó en sus hombros cogiendo a su madre de la mano y, por una vez, esta no le rechazó haciendo que en sus ojos brillara la esperanza.
-"Bien jugado pirata"
-A sus órdenes alteza
SQ
Durante todo el trayecto en barco, Regina apenas le dirigió unas palabras a Emma aunque está le aseguraba que no mentía con respecto a Henry. Por un lado quería creerla al ver sus ojos desolados ante sus rechazos pero era demasiado horrible pensar que su padre fuese un asesino.
Compartían camarote por el bien del pequeño James, tan pequeño no comprendía que sus padres estuviesen peleados pero ni se tocaban ni se miraban. Regina podía escuchar los suaves sollozos de su esposa noche tras noche, sentía su sufrimiento ante la situación pero era orgullosa y no pensaba dar su brazo a torcer, los actos de su mujer habían sido horribles y tenía que ganarse su perdón.
Cuando por fin llegaron a puerto, fue un enorme alivio para las dos pues en el espacio tan reducido que les ofrecía el navío se ahogaban en sus propios reproches. Un carruaje las condujo a la hacienda que Emma había mantenido intacta desde que se habían marchado a Londres poco después de su boda. Una vez ahí, Regina empezó a dirigir a los criados para acomodarlo todo a su gusto, mientras Laura se encargaba de los niños, agotados tras tan largo viaje y Emma simplemente, había desaparecido nada más bajar del carruaje. Por uno de los criados supo que había mandado ensillar un caballo y se había marchado, escaqueándose así de encuentros desafortunados con su mujer.
Una vez se hubo instalado, mandó a uno de sus hombres con una misiva avisando a sus padres de su llegada y pidiendo que los trajeran ante ella, deseando consolarlos en su desolación.
No tardó más de media hora en regresar y con él, Henry y Cora Mills, felices por ver nuevamente a su hija después de tantos años y por fin conocer a su pequeño nieto James.
Una vez hechas las presentaciones y cuando James, cansado, se fue buscando los brazos de Laura para que esta lo acostara en su camita, Regina se quedó a solas con sus padres y mandó a los criados que sirvieran té y los dejaran ya que, tras tanto tiempo, deseaba disfrutar de su compañía. Una vez a solas, decidió contarles el motivo de su visita con una sonrisa en los labios ya que iba a ayudarlos.
-Padre el motivo por el que mi esposo y yo volvimos fue la misiva de madre informándonos de vuestra mala fortuna, mi esposo se ha comprometido conmigo a manteneros económicamente hasta que recuperéis lo perdido
-"Es una gran noticia hija, han sido unos años muy duros, los piratas parecían obsesionados con nuestros barcos, no se salvó ninguno"
Regina ocultó tras la taza de té su mueca de disgusto… si su padre supiera que Emma estaba detrás de todo… por lo menos su mujer mantenía su promesa y ahí estaban para reflotar la fortuna de sus padres y enmendar el error que había cometido.
Tras beberse el té y una charla banal sobre la vida en Londres, Henry le pidió a su esposa que se marchase un momento ya que deseaba hablar con su hija a solas y Cora, obediente, se marchó en busca de la mujer que había criado a su nieto para conocerla un poco más ya que le había parecido una muchacha encantadora, dejando a padre e hija, uno frente al otro, dispuestos a charlar.
-"Hija mía, está muy bien que tu noble esposo quiera ayudarnos a conseguir nuevamente lo que teníamos pero me temo que llevará tiempo y no creo que tu pobre madre y yo podamos esperar tanto.
-La mala fortuna se ha encaprichado con vosotros padre, pero nada os va a faltar, james se encargará personalmente, me lo ha prometido
-"Lo sé y es muy noble por su parte, pero existe un camino más fácil que no pase por ser mantenidos de un conde"
-¿Qué camino estáis planteando?
-"Tú eres condesa, y la madre del único heredero al título… Si tu esposo, simplemente falleciera de forma trágica todas sus posesiones pasarían a tu hijo y hasta que el pequeño sea mayor de edad tú las regentarías, serías la mujer más poderosa de Inglaterra y nosotros recuperaríamos lo perdido"
-¿Me estáis insinuando que debo deshacerme de mi esposo?
-"Por tu bien y el de tu familia, el ya ha cumplido su cometido, engendrar un hijo que heredará sus bienes, ya no le necesitas"
El rostro de Regina, congelado ante las palabras de su padre, cambio de la sorpresa al horror, Emma no mentía con respecto a su padre, era capaz de cualquier cosa, incluso de matar… La ira se apoderó de ella en un instante, ira contra su padre por todo lo que Emma tuvo que sufrir por su culpa, por insinuarle que debía asesinarla, ira por haber despreciado a la mujer que solo le había demostrado amor y devoción durante cinco años por un ser repugnante como él.
-Fuera de mi casa
-¿Perdón? ¿Me estás echando? Soy tu padre Regina no puedes hacer eso"
-Por supuesto que puedo, fuera de mi casa, no quiero volver a verte
-"No tienes derecho a echarme, no eres más que una mujer y yo soy tu padre"
-He dicho que te marches, ahora.
SQ
Cabalgó durante horas, gritando, expulsando de si misma la rabia y el odio, el rencor, la decepción, el dolor… Regina acabaría con ella, un mes sin apenas hablar y su alma le dolía como si mil puñaladas la desgarraran por dentro. Si tenía que humillarse ante su enemigo lo haría, si tenía que olvidar su venganza lo haría pues desde el momento que los ojos de Regina se tornaron fríos al mirarla supo que no le importaba nada más que recuperarla, ella era su mundo, su perdición, ella y James eran lo único que realmente le importaba en la vida.
Cuando se cansó de cabalgar por el campo, volvió a su casa sin darse cuenta de que ya caía la tarde y, en la entrada, encontró el carruaje que le advirtió que tenían visita, seguramente los Mills ya que Regina habría querido encontrarse con sus padres.
Entró en el vestíbulo y rápidamente su mayordomo le retiró la capa y el sombrero, indicándole que su esposa se encontraba en la salita del té. De camino a encontrarse con ella, se topó con Laura hablando con Cora, su suegra mostró gran alegría al verlo, agradeciéndole con lágrimas en los ojos y de forma sincera que quisiera socorrerlos… Iba a responderle que no debía agradecerle nada cuando escuchó los gritos de su esposa desde la salita sobresaltándose.
Disculpándose con Cora, también turbada al escuchar a su hija tan furiosa, se dirigió con paso firme para socorrer a su esposa.
Entró en la salita para encontrarse frente a frente con Regina, roja de la ira con los puños apretados y fusilando a su padre con la mirada. Henry la enfrentaba con burla lo que encendió la ira de Emma con creces.
-¿Quién te crees que eres mujer para echarme a mi de ninguna parte? Soy tu padre, debes respetarme por encima de todo.
-"Ella es la dueña de esta casa señor Mills, y si le ha pedido que se marche debe obedecerla de inmediato, tiene cinco minutos para salir de aquí o pediré que mis hombres lo echen por la fuerza"
Henry se sobresaltó al escuchar la voz del conde a sus espaldas y, al girarse y enfrentarse a su mirada, le sobrecogió el mido ya que los ojos azules de James Swan estaban cargados de odio.
-Pero…
-"Nada de peros, no sé que le ha dicho a mi esposa para que se halle en este estado, si le ha dicho que se marche usted simplemente obedezca… Que sea la última vez que cuestiona una orden de mi mujer en esta casa y que sea la última vez que le levanta la voz y le falta al respeto porque de ser así mi ayuda económica cesará y no me importará que tengan que malvender sus bienes y vivir en un establo con los cerdos ¿Ha quedado claro?"
Henry no contestó, simplemente se quedó unos minutos observando al conde con odio, para después marcharse seguido de cerca por su esposa que no entendía muy bien que había pasado. Una vez solas, Emma cerró la puerta de la salita y a grandes zancazos llegó hasta su esposa para sujetarla con fuerza entre sus brazos mientras esta se derrumbaba y comenzaba a llorar en silencio.
-"Hey, mi amor, tranquila… ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué te ha hecho ese mal nacido?"
-Tú tenías razón, Emma… Tenías razón
-"Tranquila mi amor, ya pasó, no dejaré que te haga nada, estoy aquí contigo"
-Me ha pedido que te asesinara ¿Te lo puedes creer? Que te matara para tener tu fortuna… tenías razón, en todo ¿Podrás perdonarme?
-"No hay nada que perdonar… Igualmente me dejé llevar por el odio, la venganza no lleva a ninguna parte, voy a ayudarlos como prometí aunque solo sea por tu madre…"
-Está bien, pero no te acerques a él, no quiero que te pase nada malo
Por primera vez en más de un mes, Emma se antevió a unir sus labios con los de su mujer en un tierno beso, manteniendo su abrazo y regalándole fuerza.
-"No va a pasarme nada mi amor, ya lo verás, te lo prometo…"
Con una sonrisa, Regina volvió a atrapar sus labios en un beso más apasionado que el anterior, había echado de menos sus labios, sus manos, sentirla cerca, ser suya por completo. Ahora sin más máscaras que tirar, con toda la verdad a la luz y todas las cartas sobre la mesa, se sentían ligeras, más unidas que nunca, sin saber cuán lejos estaba Emma de poder cumplir esa pequeña promesa.
