Gracias a mis lectoras que han estado conmigo desde el inicio y a las nuevas que han empezado a leer esta historia.
Desclaimer: esta historia no es mía, si no de la escritora Sarah Holland y los personajes de la exitosa serie Inuyasha, excepto Lizmarie que es producto de mi imaginación jeejjee se me olvido mencionarlo en el capitulo anterior, pero no está de más mencionarlo ahora.
Sin más que decir a leer y espero que el capitulo sea de su total agrado me disculpo por no haber subido antes, pero estoy terminando la universidad y tenía que hacer practica y trabajo de tesis así que uff es algo difícil trabajar, hacer practica, tesis y labor social así que alguien podrán imaginarse eso es HORRIBLE las horas del día no alcanzan, (en una esquina con una sombra negra atrás y con la cabeza agachada) tuve que dejar en último plano la continuación de la historia, (ahora con estrellas en los ojos) pero he vuelto gracias a mis queridas lectoras que me daban ánimos para continuar así que sin más excusas a leeeeerrrr.
CAPITULO 12
UN HERMOSO VESTIDO
Luego de la charla tan emocionante de esa mañana Kagome seguía en su habitación tratando de averiguar más de Naraku Balanchine y de Sesshomaru pero por mucho que lo pensaba no encontraba razón para ese odio irracional de este último por Naraku. Así que se llevo su taza de chocolate a la terraza del salón y contemplo a Montecarlo a medida que el sol adquiría un intenso color amarillo y comenzaba a calentar al principado.
Tampoco olvidaba lo último que dijo Rin antes de que ella dejara su habitación.
Diviértete comprando tu vestido le había dicho antes de cerrar la puerta de su habitación, Kagome se sentía un poco rara y se preguntaba ¿Por qué estaba Rin tan a favor de esa relación? Debería estar enfadada con su hermano. Seguro sabía que Sesshomaru sólo estaba jugando con ella, pero si ella había participado en ese juego al menos debería mostrar un poco de desaprobación en vez de estar de acuerdo. Con ese pensamiento siguió hasta que el reloj de la estancia dio el doce menos cuarto, estaba tan distraída que se le había ido toda la mañana pensando, así que se dirigió al hotel Shikon.
Sesshomaru llego al vestíbulo de recepción justo cuando ella entraba por la puerta giratoria de cristal.
- Muy puntual – sonrió y se inclino para darle un beso en la mejilla -. Veo que has dejado la rebeldía en casa…
- No, la he traído conmigo – mascullo sonriendo de manera encantadora, pero mostrando odio en la mirada -. Pero la oculto para echártela encima cuando nadie nos vea.
- ¡Vamos! – se rio y volvió a besarla.
La boutique estaba en el Boulevard des Moilins y entraron al lujoso vestíbulo con aire acondicionado a través de unas puertas ahumadas. Las dependientas saludaron a Sesshomaru con el respecto y la admiración que causaba siempre en Mónaco.
Los llevaron a una gran habitación en el siguiente piso; el suelo estaba alfombrado de blanco y en un extremo había dos sofás blancos y una fila de espejos, donde estaban los probadores. Las modelos se pasearon despacio frente a ellos mientras Kagome permanecía sentada muy tensa, al lado de Sesshomaru, en un sofá.
- Ese – dijo él de pronto, señalando un vestido.
Kagome admiro el vestido de gala de color crema con bordados en hilo dorado, de cintura ceñida, escote bajo y mangas que se iniciaban por debajo de los hombros.
- Ve a probártelo – sugirió Sesshomaru con voz autoritaria.
Kagome se puso de pie furiosa y se dirigió a los probadores, consciente de que las dependientes suponían que ella era la amante de Sesshomaru y que él le hacia un regalo caro.
Lo odio por hacerle eso. Le hubiera encantado romper el vestido y tirárselo a la cara delante de esas mujeres. Pero por supuesto, no lo hizo. Se lo puso, permitió que las mujeres le subieran la cremallera y salió. El tafetán de seda susurro cuando salió para pasearse frente a Sesshomaru sonriendo con odio.
El contuvo el aliento al verla.
Boquiabierto, guardo silencio mientras sus ojos la observaban de los pies a la cabeza; fijo la vista cuando la luz capto los hilos dorados que brillaban sobre ella como si fuera una princesa de un cuento de hadas, la cintura resaltaba debido al corpiño ceñido y la falda amplia. Sus senos ofrecían una invitación sensual; tenía los hombros descubiertos y sus esbeltos brazos parecían más delicados por las tiras de tafetán que simulaban ser mangas; y su hermoso cabello negro se veía despampanante sobre el vestido.
- Chérie – murmuro Sesshomaru impresionado -. Me quitas el aliento – se volvió hacia las dependientas y anuncio tranquilo -: Nos llevaremos el vestido. Envuélvanlo. Kagome, cámbiate. Tengo otra cita dentro de 10 minutos.
Kagome se volvió y regreso al probador, estaba lívida de rabia por el comportamiento de él. Se sorprendió de que las dependientas la trataran con respeto. Sólo Dios sabía lo que estaban pensando.
Salieron de la tienda a la calle llena de gente y vehículos. El Rolls descapotable los esperaba y el chofer leía el Nice-Martin. Lo cerro y encendió el motor mientras Sesshomaru ayudaba a Kagome a sentarse en el asiento de atrás con la enorme caja que contenía el vestido.
- Es justo lo que imagine que vestirías – comento Sesshomaru cuando iniciaron la marcha entre el congestionado trafico -. Hemos tenido suerte de encontrarlo.
- Me encantaría hacerlo jirones con unas tijeras y metértelos por tu garganta egoísta – lo miro con rabia.
El movió la cabeza sin dejar de observarla.
- ¿Tienes una idea de cómo me miraron esas mujeres? - Preguntó la joven con la voz temblorosa de rabia...
- Kagome…
- ¡Me llevaste allí dentro, me compraste el vestido que tú elegiste, me diste órdenes como si fuera una cualquiera!
- ¡Calla! – mascullo él entre dientes con ojos relampaguean tes -. ¡No te trate así! Simplemente te compré el vestido que usaras para ir al baile.
- ¡No asistiré a ese baile! - dijo ya sin fuerzas para seguir discutiendo con él.
- ¡Iras! – trono y le agarro la muñeca con tanta fuerza que le hizo daño -. ¡Y lo que es más, lucirás ese vestido, les sonreirás a los fotógrafos de la prensa y serás atenta conmigo durante toda la velada!
- ¡Me niego a permitir que sigas insistiendo en este tipo de relación que te has dispuesto a crear!– respondió furiosa
- ¡Muy bien! ¡Me tomare la tarde libre, te llevaré a la cama y te haré el regalo mas grande de todos!
- Esa es tu respuesta para todo – le respondió con amargura – solo piensas en eso – le dijo de manera retadora.
Sesshomaru la miro y vio en su mirada tristeza y decepción. La soltó y analizo su mirada, se dio cuenta que había sido duro con ella, ella desvió la mirada no podía seguir mirando esos ojos dorados, por un momento vio dolor en ellos pero su miedo era mucho más grande y se negó a creerlo.
Sesshomaru comprendió que había actuado mal y cambio su tono de voz a uno más tranquilo e izo que volviera a mirarlo.
- Deja de luchar contra mí, Chérie. Recuerda estamos muy cerca, es por eso que tratas de rebelarte. Pero no permitas que te domine el miedo. Esta noche toda se aclarara. Ten confianza en mi y deja que te guié …
- ¡Con tus manos expertas! – dijo en tono amargo -. Ah, si, ¿Cómo he podido olvidar esas manos expertas? Y desvió otra vez la mirada.
Antes de que Sesshomaru pudiera responder, el coche se detuvo ante el apartamento.
- Estaré en casa a las siete – murmuro Sesshomaru al inclinarse para darle un beso en la pálida mejilla, ella ladeo su cabeza no quería que la besara.
Él paso por alto ese movimineto y siguió.
- Saldremos para el baile a las nueve, de modo que procura estar lista a esa hora. Además… - ella levanto la vista para mirarlo de frente -. Ponte la ropa interior de color crema debajo del vestido – le rozo los labios con sus dedos -. Las medias irán bien con lo demás, igual que el aroma de Chanel Núm. 5.
Kagome salió del coche y dio un portazo; con el corazón agonizante, camino furiosa al vestíbulo del edificio. Se apoyo en la pared del ascensor mientras subía y pensó en lo que Sesshomaru le haría esa noche, trataría de hacerle el amor después del baile. Él no le tenía ni una pizca de cariño, solo sentía un deseo lujurioso. Sintió que las lágrimas le humedecían los ojos, parpadeo para contenerlas, le temblaron los labios; estaba sumida en sus estremecedoras emociones que no se dio cuenta cuando llego al piso superior y se dirigió al apartamento, el cual abrió con la llave que Rin le había dado.
- ¿Eres tú, Kagome? – grito Rin desde el salón.
- Si – entro y dejo las llaves y la caja sobre el sofá. Evito mirar a su amiga a los ojos para poder ocultar sus lágrimas contenidas -. ¿Has dormido bien?
- Si un poco – respondió Rin y observo la caja -. ¿Qué te ha comprado mi indulgente hermano? ¿Un vestido de fiesta? Tengo que verlo… - le dijo Rin, al parecer había recuperado su buen humor.
Con el rostro lleno de dolor, Kagome le paso la caja.
- ¡Dios mío! - murmuro Rin al sacar el vestido de la caja. Se puso de pie con la prenda en las manos a todo el largo que daba y mirándola fijamente.
- Ha sido muy generoso al comprármelo – Kagome trato de sonreír.
- ¡Es muy romántico! – exclamo Rin -. ¡Hace años que no hace algo tan romántico!
- ¿De veras…? – se volvió y entreabrió los labios al observar el vestido.
- Si, Kagome. Pensé que te compraría un vestido ceñido. Un sensual vestido rojo o algo con lentejuelas negras. Pero esto, ay, Kagome, es algo inesperado.
- ¿De veras? – pregunto con repentinas esperanzas -. Es decir, ¿Lo dices en serio, Rin?
- Chérie, no le comentes a Sesshomaru que he dicho eso, se enfurecería.
Kagome guardo silencio y su mirada era intensa.
- Pero es verdad – Rin le devolvió el vestido y sonrió -. Hoy serás la bella de la noche apoyada del brazo de la bestia jajaja – Rin rió por lo bajo, Kagome la miro con asombro – digo que iras apoyada en el brazo de mi apuesto hermano. – le quiño el ojo y le sonrió.
Después de eso, Kagome se fue a su habitación. Se sentó en la cama, observo el vestido y se puso a meditar. No podía creer que Rin hubiera dicho la verdad.
Claro en efecto, el vestido era romántico. Y si él se sentía romántico por primera vez después de muchos años…
No se atrevió a ilusionarse, ni a creerlo temía estar equivocada. Se sentiría muy herida si creía que él albergaba sentimientos románticos hacia ella para luego descubrir que era una mentira malvada y terrible y que no sentía más que lujuria.
Se sentó en el pequeño balcón que tenía su habitación y empezó a analizar todas las cosas que Rin le había dicho y como ella se había apartado cuando se dio cuenta que Sesshomaru estaba interesado en ella, y pensó en lo que le había dicho antes; mi madre siempre me lo decía, Rin tú serás la que guiara a Sesshomaru en la vida ya que sabrás mirar más allá de lo que él solo ve, entonces pensé si eso es cierto entonces Rin sabe algo y es por eso que se ha mantenido alejada de esta relación. Y con esos pensamientos se quedo allí en el balcón, dándose un poco de esperanza para confiar en Sesshomaru.
A las seis de la tarde Kagome comenzó a prepararse para el baile. Empezó a sentirse atraída por el mundo sensual que Sesshomaru le había presentado y se paso media hora en el baño aromatizado con el aceite de Chanel. Emergió con la piel satinada, se seco el cabello, camino desnuda por la habitación mientras el ventilador giraba en el techo, se aromatizo el cuerpo con el talco.
Era consciente de que tenía el cuerpo excitado. Pensaba en Sesshomaru sentía su presencia en la habitación como si él estuviera observándola. Se estremeció al abrir el cajón de la ropa interior, se puso las braguillas de encaje de color crema y las medias con bordes superiores de encaje que le acariciaron los muslos. Se mintió al decirse que no se había puesto todo eso para que Sesshomaru disfrutara de su cuerpo se dirigió al tocador con el corazón desbocado. Se maquillo con colores tenues que contrastaban con su piel, se puso algunas joyas y se cepillo el largo cabello negro.
Pero había algo que se metió en sus pensamientos mientras terminaba de arreglarse, y por un momento el nombre de Naraku Balanchine apareció en su mente, y pensó si lo vería en la fiesta y si era así, si podía acercarse a él sin que Sesshomaru se diera cuenta y se molestara.
Finalmente, se puso el magnífico vestido de fiesta, se subió la cremallera y se contemplo en el espejo.
Estoy muy guapa, pensó impresionada.
Continuara...
Espero que les allá gustado, lo sé es corto 1800 palabras según Word pero tratare de subir otro lo más pronto posible, ya lo estoy escribiendo y podremos ver que pasara en el magnífico baile del principado, acerca del secreto, bueno veremos que sucede, con decirles que ni yo misma se cual será que dramática jjjaja. Pero tengo una idea sin más que decir me despido.
De nuevo Gracias a mis queridas lectoras por leer esta historia y no dejen de darme ánimos con sus review ya que son el alimento para esta humilde escritora.
Ahora si chaito, arrivederci, sayonara, good bay desde Panamá.
