Rue miraba el mapa de luz en la pared de la gran sala asustado, todas las formas en él parecían retorcerse y moverse como si la misma tierra hubiera cobrado vida. Y aún siendo un niño él entendía que aquello no podía ser bueno.

Los túneles de piedra, las cavernas, las propias entrañas de la tierra habían enloquecido. Mientras el joven unicornio aun trataba de entender lo que ocurría hubo un gran terremoto, que obligo al pequeño a sujetarse a la consola. Pero al tocarla sintió algo extraño, algo que le traspaso la piel y los huesos, algo que parecía un susurro en lo más profundo de su mente, era como "una voz sin palabras". Y había en aquella voz una especie de tristeza, Un dolor que toco lo más profundo del corazón de Rue, así como las palabras tocaron su alma.

Debes abrir la puerta, el futuro se está decidiendo y pronto llegara el momento de elegir, pequeño.

Estas palabras resonaron en su mente. Era como si alguien le susurrara suavemente un secreto al oído, alguien que además estaba triste.

Y así mientras el niño se aferraba con fuerza a los controles de aquella "cosa" y la tierra se estremecía, una criatura poderosa regresaba a ese mundo después de una larga ausencia. Un ser de muchos nombres en muchas lenguas: La tormenta que vendrá, la furia, el último, el Valeyard, el Doctor.

Se dice que después de la tormenta llega la calma, pero a veces la calma resulta más aterradora que la propia tormenta. Pues en la tormenta sabes que esperar pero de el silencio y la soledad no.

Cuando final mente todo dejo de moverse, el unicornio vio que el mapa había vuelto a la normalidad, lo primero que hiso fue intentar comunicarse con el Profesor.

_Profesor me oyes. Pero no hubo respuesta.

_Por favor contesta. Grito el pequeño desesperado.

Y hubiera gritado una tercera y cuarta vez, si el sonido de unos golpes metálicos no hubieran llamado su atención.

El ruido venia de la puerta. Rue se acerco nervioso.

_Hay alguien en casa. Se escucho a trabes de la puerta.

_¿Quién eres? Pregunto el niño.

_La poni del correo.

El unicornio no comprendía lo que pasaba. Tenía miedo pero a la vez se preguntaba qué rayos ocurría.

_Tengo una carta para el Profesor. Se escucho a través de la puerta

_El no está y además crees que soy idiota. Estamos bajo el suelo, no hay forma de que ningún mensajero llegue aquí y además no tengo idea de quién es usted. Respondió Rue.

_No soy mensajera, soy un cartero y yo si se quién eres tú.

_Crees que voy a tragarme esa estupidez. Respondió el unicornio enojado.

_Bueno se que te llamas Rue Mooncrystal, eres del valle sombrío, donde fue derrotado el gran dragón hechicero y eres hijo de…Pero no pudo terminar la frase porque el unicornio grito desde el interior.

_Cállate, cállate. Hablo el unicornio furioso.

Entonces Rue movido en parte por su enojo, en parte por las palabras que a un resonaban en su mente abrió la puerta. Tenía el cuerno envuelto en una gran llama azul. Tenía la intención de hacer pedazos lo que estuviera del otro lado.

Pero lo que encontró al abrirla puerta fue a una pegaso gris de crines amarillas. Con unos ojos extraños que parecían extraviados. Sonreía tranquila y sostenía en un casco un sobre blanco.

_Lo siento mucho, de verdad. No era mi intención hacerte enojar, sabes es importante que recibas esto. Hablo la pegaso, dejando ver una genuina culpa.

Sin embargo Rue temblaba furioso y la rabia que se veía en sus ojos se mesclaba con sus lágrimas, y pregunto o mejor dicho amenazo a la poni gris.

-¿Quién te hablo de mi?

Y luego serró los ojos y grito.

_Ya no queda nadie que sepa quién soy, me oyes nadie…Y del valle sombrío no queda nada, ni siquiera crece la yerba y la tierra está muerta.

La pegaso agacho la cabeza y respondió casi a punto de llorar.

_Me lo conto un poni que estuvo ahí, un buen amigo. Y hablando de amigos. Dijo algo molesta mientras volvía a levantar la cabeza. Hay otro poni al cual pienso golpear tan fuerte, que va a acabar regenerándose de nuevo. Hacerme enfardar así a un niño. Contesto la poni gris mientras ponía con cuidado la carta en el suelo delante del pequeño.

Rue por naturaleza poseía un corazón bondadoso, como también lo había tenido también su madre, una virtud que el mismo tenía como debilidad. Por eso de los tres amigos era el que parecía siempre el más severo y duro. Y de los tres era el que menos sonreía. Así que, aunque se mantuvo listo para atacar realmente no le hubiera podio hacer daño a la extraña mensajera y menos aun, de pues de verla casi llorara.

_Bueno adiós pequeño y de verdad lo siento. Y la poni gris se puso de pie para partir.

_Un momento me debes una explicación. Dijo Rue mientras tomaba con su magia el sobre y lo hacía flotar a su lado.

La pegaso gris se detuvo y volvió la cabeza hacia Rue.

_Me llamo Derpy y la próxima vez que tu y yo nos veamos, será la primera vez para mí, así que no sabré quien eres, por favor tenme algo de paciencia, era muy joven en aquella época. Ya sabes cosas del tiempo. Y por cierto te queda bien el negro.

_¿Qué? Pregunto Rue.

Pero la poni gris le sonrió y se alejo en la obscuridad. Pero Rue no se atrevió a seguirla. Había cosas más urgentes de que preocuparse y regreso al interior de la tardis para intentar contactar al Profesor.

Derpy pensaba en lo que acababa de pasar y en lo que había hecho.

_Después de todo este tiempo y aun no puedo permanecer enojada con él.

La pegaso vio la cabina azul en medio de la obscuridad, su querida cabina azul. Mas grande por dentro que por fuera, vieja y nueva, llena de Tantas historias y recuerdos.

Y recordó los días cuando era joven. Cuando conoció al Doctor y todo su mundo se voltio de cabeza.

El Doctor frente a la tardis hablándole mientras la invitaba a entrar:

Vamos, Derpy todo el tiempo y el espacio. Todo lo que ha sido o será, donde sea cuando sea. Con una sola condición, debe ser increíble. Y la pegaso lloro mientras lo recordaba.

_Bueno, no se puede correr para siempre. Llega el día en que hay que parar. Pero no será hoy. Y se enjugo las lágrimas con una sonrisa.

_Vamos Derpy una última carrera loca y desesperada. Tú y él para salvar el mundo, como en los viejos tiempos. Se dijo así misma y se dirigió a la tardis.

Rue se detuvo frente a la consola de la tardis y se quedo pensativo por unos instantes. Cerró los ojos y el cuerno le brillo con una suave luz azul.

_Aunque el Profesor diga que no, puedo sentir magia en ti, magia de mi gente y también siento que estas triste.

En ese momento una voz familiar se oyó en la habitación.

Enano me oyes, estas bien… _

El frio entraba por la piel como un cuchillo pero el dolor parecía venir de adentro asía fuera. Como una especie de fuego que se avivaba en el interior del profesor y se abría camino a través de sus entrañas.

Sin embargo su mente se hallaba a la deriva de un mar de sonidos. La voz de un niño, la voz de una amiga, la voz de una gran señora de ponis… Todas esas voces llamándolo a despertar.

Pero de repente una sensación familiar lo hiso salir del limbo de la inconsciencia, un eco de su propio mundo.

_No puede ser, hay otro aquí. Grito el Profesor mientras se levantaba del suelo donde hacia unos minutos yacía inconsciente.

Ante el asombro de todos caminaba tropezando y cayendo mientras repetía como un loco. Que había otro ahí, uno como él, que lo sentía. Aunque los que lo veían no entendían de que hablaba por que no solo sus palabras eran confusas, si no porque apenas se escuchaban, Hasta que se detuvo en seco y se dejo caer.

_ Desapareció, solo se fue. Dijo el poni gris jadeando con la mirada clavada en el suelo.

_Oye te diste un golpe tremendo cuando esa cosa te soltó así que cálmate. Dijo Brisa con una dulzura que sorprendió a todos.

_Brisa, no lo imaginé, había otro. Tal vez alguien más escapo y termino aquí como yo. Tal vez…tal vez no soy ultimo…

La poni amarilla lo abrazó. Y le hablo con suavidad para que solo el escuchara. _Atrapado aquí no vas averiguar nada. Hay que salir de aquí y luego iremos hasta el fin del mundo si es necesario y encontraremos a quien haya que encontrar.

_Si, hay que movernos, oírte hablar así me está dando miedo.

_Eres un Idiota, le dijo Brisa. Y los dos ponis se rieron.

Y el Profesor se puso de pie y noto que un olor a vinagre llenaba el aire. Olor que provenía de los pedazos de las criaturas que hacía unos momentos los tenían acorralados. Ahora no eran más que despojos de carne pálida regada por todas partes y charcos de una sustancia transparente y verdosa que al parecer era su sangre.

_No quería que terminara así. Dijo con un tono de tristeza.

_¿Por qué no? Hablo Moonstone enojado _Eran tus enemigos, eran ellos o nosotros, eran…

_Tenían hambre le interrumpió el Profesor. Ahora dime si ese "crimen" se debe pagar con la vida.

_Entonces por qué lo hiciste, fuiste tú el que abrió esa cosa en la pared. Respondió el soldado a un más molesto.

_Quería una distracción para cambiar la situación, pensé que si lo distraía ustedes podrían usar su magia y tomar la ventaja.

Moonstone se rio _Pues definitivamente tomaste la ventaja, los exterminaste.

Al oír esto último el profesor estallo en cólera.

_No se qué te hiso aflojar la lengua pero te voy a decir algo y espero que te quede muy claro. ESTOY ARTO DE VER MUERTE POR TODOS LADOS. Grito el poni gris a Moonstone.

_! Suficiente. Ordeno topaz. _Vamos a reunir a todos y nos largamos de aquí. Moonstone vienes con migó, tenemos que hablar . Brisa atiende las heridas del Profesor. Nos vamos en veinte minutos.

Después de quedar solos Topaz le hablo Moonstone.

_¿Por qué hiciste eso amor?

_Por su culpa nuestro hijo está muerto. Contesto Moonstone Mientras le corrían las lagrimas por el rostro.

Topaz lo abraso y empezó a lamerle las lágrimas.

_La tristeza sabe amarga y sabes que no me gusta lo amargo.

Moonstone le aparto la mirada.

Topaz le hizo volver el rostro de nuevo asía ella.

_Tu sabes que tu amor es el único alimento que quiero. El Profesor es una joya que me gustaría exhibir, pero tú eres mi fuente personal de delicias.

A Topaz le brillaban lo ojos con una luz verde.

_ Vamos dame de comer.

Moonstone sonrió y hiso una profunda reverencia.

_Por siembre suyo mi reina.

Entonces los dos se fundieron en un beso que Trajo a uno el placer del amor y al otro el placer de un banquete.

Mientras tanto Profesor y Brisa se reunían que el resto del grupo.

_Gracias, le dijo el Profesor a su amiga amarilla.

_¿Por qué?

_Por decir "iremos".

La poni se puso roja como un tomate.

_Bueno tú viniste aquí por mi así que lo menos que puedo hacer…es…este bueno.

_Cálmate, solo te lo estoy agradeciendo, no pidiéndote matrimonio. Contesto el Profesor.

_Ja, ya quisieras. Respondió Brisa. Bueno al menos ahora debería ser más fácil.

El Profesor se toco una oreja y empezó Hablar.

_ Enano me oyes, estas bien…