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La Antorcha de la Llama Verde

Sus ojos estaban clavados sobre la gran pila de libros y pergaminos que Sirius acababa de poner sobre una mesa ubicada al pie de su cama.

- ¿Para qué trajiste todo eso? – preguntó Harry.

- Son tus tareas de las últimas dos semanas – explicó Sirius – He pasado mucho tiempo en este hospital como para saber que lo único que puedes hacer es aburrirte, así que decidí traerte un poco de entretenimiento – repensó sus palabras - Aunque dudo mucho que las palabras tarea y entretenimiento puedan ir en la misma oración.

- Piénsalo de esta manera, Harry – habló Melisa – Si adelantas la tarea ahora, no gastarás tus vacaciones poniéndote al corriente.

- Tienen razón – admitió Harry no muy convencido con la idea.

- Aquí están las instrucciones exactas de cada tarea – expuso Sirius al colocar un último pergamino sobre la pila – Hermione las escribió.

- Voy por algo a la cafetería – anunció Melisa mientras caminaba a la puerta del cuarto - ¿Quieren algo? – Harry y Sirius negaron con la cabeza – Bueno – a continuación, salió del cuarto cerrando la puerta tras ella.

- ¿Y qué tal la loca de Arabella? – inquirió Sirius sentándose en la silla que horas antes Arabella utilizó.

- Bien – respondió Harry – Hablamos un poco mamá.

- Vaya – dijo Sirius – Sólo no le preguntes mucho. Arabella se pone muy sensible cuando se trata de Lily.

- Si, ella misma me lo comentó – añadió Harry - ¿Y qué hacía aquí? ¿Ella y Remus no iban a casarse por estos días?

- Ya no, Arabella pospuso la boda hasta el verano – informó Sirius.

- ¿Por qué? – preguntó Harry sorprendido. Según sus recuerdos, Arabella deseaba casarse con Remus lo más pronto posible.

- Arabella quiere que tú estés en la ceremonia – explicó Sirius – Por eso atrasó todos los planes

- No era necesario – señaló Harry con un poco de culpa.

- No te preocupes – lo tranquilizó Sirius – Si esperó años a Remus, puede esperar unos cuantos meses.

- Sirius, ¿te acuerdas del libro que cogí de tu despacho? – preguntó Harry cambiando el tema. Realmente estaba intrigado por aquel libro que aparecía constantemente en sus visiones.

- ¿Cuál? – regresó la pregunta Sirius.

- "Instrumentos raros de la magia" – respondió Harry.

- Ah, ese – dijo Sirius – Si, ¿por qué?

- Se me ocurrió leerlo – señaló Harry -, para pasar el tiempo.

- ¿Pasar el tiempo? – repitió Sirius señalando la gran pila de libros y pergaminos frente a los dos.

- Bueno, eso fue antes de que trajeran todo eso – clarificó Harry - ¿Podrías traérmelo? Está en mi baúl en Hogwarts.

- No entiendo para que quieres un libro más, pero si lo quieres, te lo traigo – asintió Sirius con una sonrisa.

- Gracias – agradeció Harry.

El resto de la noche y la gran parte del día siguiente fueron momentos de ansiedad para Harry. Sólo esperaba el instante en que Sirius entrará al cuarto con el famoso libro en sus manos, hecho que le impedía concentrarse totalmente en sus tareas. Se había convertido en una necesidad ver ese libro, leerlo. Algo, no sólo sus visiones, le decían que ese libro poseía información importante. Finalmente, cuando Sirius arribó con el libro, muy a su pesar, tuvo que esperar a que Sirius y Melisa se quedaran dormidos, con el fin de leer el libro sin ningún tipo de interrupción. Por supuesto que no fue tarea fácil, pues ambos merodeadores tenían la mala costumbre de dormirse muy entrada la noche y a Harry le costó demasiada fuerza de voluntad no ceder ante el sueño. Una vez dormidos los dos, Harry tomó su varita de la mesita de noche, hizo un conjuro Lumos y comenzó a hojear el libro. Pasados algunos minutos sin encontrar nada interesante, decidió dirigirse al índice del libro, cuyas páginas eran de color hueso y las palabras de un profundo negro. Leyó el índice punto por punto.

Capítulo 1: Instrumentos para viajar

Capítulo 2: Instrumentos para el hogar

Capítulo 3: Instrumentos de tenebrismo

Capítulo 4: Instrumentos de comunicación

Capítulo 5: Instrumentos que proporcionan ayuda en circunstancias de peligro.

Capítulo 6: Instrumentos olvidados de la magia

Capítulo 7: Instrumentos usados de la manera incorrecta

Capítulo 8: Instrumentos usados muy rara vez

Capítulo 9: Instrumentos extraños

Capítulo 10: Instrumentos creados con Oclumancia y Legeremancia

Releyó el título del capítulo diez: "Instrumentos creados con Oclumancia y Legeremancia". Harry abrió el libro en la página donde comenzaba el capítulo diez. Pasó la hoja de introducción y llegó con el primer objeto, el cual le era muy familiar: el Espejo de Oesed. A diferencia del resto de los objetos que Harry había visto en el libro, éste sólo llevaba una pequeña reseña:

"El Espejo de Oesed, de fecha de creación desconocida, posee un funcionamiento misterioso. Algunos investigadores afirman que el espejo únicamente muestra los más profundos y desesperados deseos del corazón, cualidad capaz de llevar al mago más experimentado a la locura, y esta teoría es apoyada por la inscripción presente en su marco: 'Oesed lenoz arocut edon isara cut se onotse', cuya traducción fiel sería 'No te muestro tu cara si no de tu corazón el deseo'. Sin embargo, pocos investigadores asegurar que el espejo funciona de manera idéntica a las llamadas visiones que llegan a sufrir los depositarios de los poderes de Legeremancia y Oclumancia. Tras siglos de debates, la primera teoría es la más acertada, pues hasta hora no se ha podido comprobar la realización de ninguno de los hechos presenciados en el espejo."

Harry se recordó a él mismo frente al Espejo de Oesed, reunido con su familia. Apoyaba la primera teoría, además, de no ser cierta, Dumbledore se lo habría dicho. Pasó la página, topándose una vez más con otro objeto conocido: la Llave de las Puertas Abiertas. Miró la explicación, más pequeña que la del Espejo de Oesed.

"Instrumento ancestral de gran poder capaz de abrir cualquier cosa, desde una simple puerta hasta la mente. Su origen está ligado a otro mítico artefacto (véase siguiente página). Ambos se complementan, sin embargo, no es necesario poseer ambos para que cada uno funcione. Su unión radica en el poder que la Llave desata en dicho objeto al ser unidos. Sólo aquellos poseedores del poder de la Legeremancia son aptos para usarla."

Miró la Llave de las Puertas Abiertas colgada a su cuello junto con la medalla en forma de rayo regalo de Melisa. "Su origen está ligado a otro mítico artefacto (véase siguiente página)" releyó Harry. Y como si fuera una orden, Harry cambió la página. Tan sólo leer el nombre del siguiente objeto provocó que una nueva serie de recuerdos atravesara su cabeza, acompañada de un fuerte dolor de cabeza. El ataque de Voldemort a Hogwarts hace algunos meses y sus visiones en la Cámara de los Secretos con Fidelius Mcford, todo llegó de golpe a la cabeza de Harry taladrándola y, por si fuera poco, la suplicante voz presente en sus últimas visiones le hablaba al oído una vez más. Cerró el libro de un solo golpe y tomó su la cabeza con ambas manos. De repente, su mirada se volvió borrosa hasta quedar en la total penumbra. Miró a todos lados, en busca de alguna fuente de luz, la cual encontró no muy lejos de él. Soltó su cabeza y caminó lentamente hacia ella. Era una luz esmeralda que se hacía cada vez más grande conforme avanzaba. Sin embargo, cuando la alcanzó, su sorpresa fue total. La luz emanaba de una pequeña niña sentada en el suelo. Su piel, cabello y ojos eran de ese tono esmeralda. Su cabello ondulado estaba suelto y le llegaba hasta los hombros; sus ojos verdes no paraban de derramar lágrimas; iba vestida con un hermoso vestido muy simple. La pequeña niña no podía tener más de cinco o seis años.

- ¿Por qué lloras? – preguntó Harry a cierta distancia de la niña. La pequeña niña levantó su mirada del suelo y vio a Harry con ojos hinchados y desesperados.

- Tengo miedo – respondió la niña.

- ¿De qué? – inquirió Harry. La niña miró atrás de ella, acto que imitó Harry. Una extraña luz roja brillaba lejos de ellos.

- Cada vez se acerca más – habló la niña regresando sus ojos a Harry – Ayúdame.

- ¿Cómo? – preguntó Harry.

- ¡ENCUÉNTRAME! – gritó la niña, un grito desgarrador que hizo retumbar la cabeza de Harry.

Abrió los ojos incorporándose en el acto completamente agitado. Miró a su alrededor. Se encontraba en su cuarto en San Mungo y no sólo eso. Sirius, Melisa y el sanador Caller rodeaban su cama con semblantes preocupados. Después de una rápida revisión, el sanador aseguró que todo fue causado por una visión y le suministró una poción con el fin de que se relajara y durmiera. Harry agradeció la poción; estaba seguro de que sin ella jamás habría podido dormirse, pues el grito de la niña aún resonaba en su cabeza antes de quedar profundamente dormido.

Al despertar, su atención fue de inmediato a Sirius, sentado en la silla colocada a lado de su cama.

- Buenas noches – saludó Sirius con su característico humor – Al fin despertaste.

- ¿Al fin? – repitió Harry.

- Dormiste casi todo el día – señaló Sirius – Melisa y yo acabamos de llegar de Hogwarts.

- No puedo creerlo – habló Harry.

- Caller dijo que tu mente quedó muy cansada de tu última visión – explicó Sirius y luego preguntó - ¿Algo de lo que debamos preocuparnos?

- No lo sé – confesó Harry recordando su visión – Había un niña asustada que me pidió ayuda.

- Raro – pensó Sirius en voz alta.

- Pero antes de eso, vi algo – continuó Harry mientras buscaba con la mirada el libro de la noche anterior.

- ¿Esto? – inquirió Sirius con el libro en sus manos.

- Si – asintió Harry alargando la mano hacia el libro. Sirius le entregó el libro. Con el libro en sus manos, lo abrió en búsqueda de la última página que recordaba. Una vez encontrada, le dio el libro a Sirius. El animago tomó el libró y leyó el título de la página.

- "Antorcha de la Llama Verde" – leyó Sirius – Me suena conocido.

- ¿En serio? – preguntó Harry.

- Si, pero no sé de dónde – asintió Sirius. En ese momento, la puerta del cuarto se abrió y entró en éste Melisa con dos vasos de café, uno en cada mano.

- Buenos días, dormilón – saludó Melisa con diversión acercándose a ellos. Le ofreció uno de los cafés a Sirius, quien lo tomó.

- Oye, Melisa, ¿alguna vez oíste algo sobre la Antorcha de la Llama Verde? – inquirió Sirius.

- Por supuesto – afirmó Melisa – El profesor Mcford siempre hablaba sobre ella.

- Yo no recuerdo haberlo escuchado de él – señaló Sirius – Yo lo recuerdo de otro lado.

- ¿Qué es la Antorcha de la Llama Verde? – preguntó Harry con interés.

- Es un objeto mítico, no hay pruebas de que exista – comenzó Melisa – Según el profesor Mcford, es un artefacto creado con Legeremancia que tiene dos funciones: la primera, concede cualquier deseo que le pidas; la segunda, si controlas tu habilidad de Legeremancia totalmente, puedes absorber su poder y hacerlo parte de ti.

- Por eso Voldemort la busca – señaló Harry.

- ¿Voldemort la busca? – repitió Sirius.

- Cuando entró a Hogwarts, Voldemort dijo que entró a buscar la Antorcha de la Llama Verde, sin embargo, no la encontró – expuso Harry.

- Si Voldemort se preocupa por algo inexistente, eso quiere decir que no es tan inexistente – indicó Sirius y después, como si hubiera descubierto algo, añadió - ¿Y si la niña no era una niña sino la Antorcha? ¿Qué fue lo que te dijo?

- ¿Cuál niña? – inquirió Melisa sin entender.

- Tuve una visión donde una niña me pedía ayuda – clarificó Harry – Solamente me dijo que estaba asustada por que algo se acercaba a ella cada vez más.

- Si la niña es la Antorcha… - inició Melisa.

- Ese algo es Voldemort – concluyó Sirius – Por eso te pide ayuda, para que la defiendas de Voldemort.

- No lo sé – habló Harry.

- Bueno, suponiendo que la Antorcha existe, estamos en medio de un gran problema – puntualizó Sirius.

- Yo tengo una forma para saber si en verdad existe – intervino Melisa con su insignia de la Orden del Fénix en mano.

En cuestión de horas, la habitación de Harry en San Mungo se convirtió en la sede de una reunión de emergencia de la Orden del Fénix. Los elegidos, Snape, la profesora Mcgonagall, Alexi y Narcisa fueron los únicos convocados.

- ¿Y bien? ¿A qué se debe esta pequeña reunión? – preguntó Alexi un tanto nerviosa. Harry recordó el miedo de Alexi por los hospitales durante la noche.

- Me encantaría saberlo – apoyó la profesora Mcgonagall.

- Los llamamos por una visión que Harry tuvo anoche – comenzó Sirius – En ella aparecía la Antorcha de la Llama Verde.

- ¿La Antorcha de qué? – inquirió Arabella.

- La Antorcha de la Llama Verde – repitió Sirius – Esta le pidió ayuda a Harry.

- Número uno, ¿qué es la Antorcha de la Llama Verde?, y número 2, ¿por qué le pidió ayuda a Harry? – volvió a preguntar Arabella.

- La Antorcha de la Llama Verde es un objeto mítico, es decir, no existe – señaló Snape – Se dice que es capaz de cumplir cualquier deseo o de aumentar el poder de un mago con absoluto control de la Legeremancia.

- La Antorcha de la Llama Verde existe – corrigió Mcgonagall llamando la atención de todos – Si no fuera así, Voldemort no estaría buscándola en este momento.

- ¿Voldemort la quiere? – inquirió Narcisa.

- Eso creemos, pero como tú y Snape parecen no saber nada del tema, lo más seguro es que no sea cierto – señaló Melisa.

- Voldemort la quiere, ese es un hecho – aseguró Mcgonagall – Ha sido su obsesión desde que se convirtió en Lord Voldemort. Por suerte, no ha tenido suerte en su búsqueda.

- Lo que necesitamos saber es que tan cerca está Voldemort de la Antorcha – habló Sirius.

- Investigaré todo lo que pueda – indicó Snape.

- Y no hallarás nada – aseguró Alexi cómodamente sentada – Voldemort nunca te hablará sobre la Antorcha. Es un tema suyo y de nadie más.

- ¿Tú sabes algo? – preguntó Harry. Alexi sonrió con autosuficiencia.

- Sé todo lo que quieran saber – respondió Alexi. Todos la miraron con sorpresa.

- ¿Y? Habla – ordenó Arabella.

- No, gracias, me gusta vivir – negó Alexi – Hice el Juramento Inquebrantable – La desilusión se marcó en la cara de todos, excepto en la de Harry.

- ¿Cuál es el Juramento Inquebrantable? – inquirió Harry.

- Es un juramento mágico para asegurar que una persona cumpla con una promesa – explicó Sirius – En caso de romper el juramento, el castigo es la muerte – Harry comprendió la desilusión en el rostro de todos.

- Sin embargo, sé algo que si puedo decir – soltó Alexi.

- Mejor no hables sobre eso, Alexi – intervino Remus – No queremos que mueras aquí.

- Esto no tiene nada que ver con el juramento, mas tiene todo que ver con la Antorcha – señaló Alexi.

- ¿De qué se trata? – preguntó Sirius.

- En el Departamento de Misterios existe una puerta que no se abre, no importa como lo intentes, jamás lo hace – declaró Alexi – Entre los inefables la llamamos la "Sala del Amor" porque hace muchos años, antes de que fuera sellada, se utilizaba con el fin de investigar ese sentimiento. En fin, lo importante es que alguien hace mucho tiempo me dijo que detrás de esa puerta estaba la Antorcha de la Llama Verde. Yo nunca se lo comenté a Voldemort porque él ya lo sabía, así que técnicamente no importa si se los digo o no, porque sólo juré no decir nada de lo que él me dijo.

- ¿Quién te dijo eso? – inquirió la profesora Mcgonagall.

- Celeste Lovegood – confesó Alexi.

- ¡Claro! – saltó Sirius - ¡De ahí lo oí! Entre los mil disparates que decía Celeste, la Antorcha era uno de ellos.

- ¿La madre de Luna sabía sobre la Antorcha? – preguntó Harry haciendo caso omiso a la palabra "disparates" en la oración de Sirius.

- Si – asintió Alexi – Por supuesto que nunca se lo dije a Voldemort. Celeste habría muerto antes de tiempo si lo hubiera hecho.

- ¿Cómo? – inquirió Harry sorprendido. Alexi se encogió de hombros.

- No tengo idea – respondió Alexi.

- Si Celeste sabía sobre la Antorcha, entonces es posible que Luna sepa algo – señaló Remus.

- Es lo más probable, Celeste tenía una particular obsesión con la Antorcha – apoyó Alexi.

- Lo importante ahora es descartar la información que tenemos – indicó Mcgonagall.

- Pero, ¿cómo vamos a entrar por una puerta que no se abre? – preguntó Mundungus – Suena imposible.

- No lo creo – puntualizó Harry tomando la Llave de las Puertas Abiertas entre sus manos.


Muy bien, aquí está otro capítulo más que espero les guste. Creo que es el capítulo más corto de toda la historia. Sé que aún hay personas leyendo la historia (gracias, contador :D) y si alguien quiere dejar algún comentario, sea bueno o malo, lo aceptaré con agrado. Trataré de actualizar el próximo capítulo pronto.

Adiós ;)