CAPÍTULO 14 ¿A qué nos enfrentamos?
- Haruka, por favor, ya ven a la cama.
Hacía días que Haruka estaba inmersa en sus investigaciones, y sus rondines por la casa de Serena y Darién. Siempre se había tomado muy enserio su papel de guardiana. Michiru sabía que era de suma importancia estar alerta, pero al mismo tiempo le preocupaba que su compañera estuviera agotando sus energías de esa manera.
Tiernamente apoyó su mano sobre el hombro de ella recargando parte de su cuerpo en la espalda de la chica, de esa forma tuvo acceso con la otra mano a la laptop cerrándola sin dejar que Haruka protestara.
- Pero Michiru…
- Pero nada, tienes que descansar, además, le dijo coquetamente. - No me gusta dormir sola, sabes que se me dificulta si no estás para acariciar mi cabello. ¡Anda, vamos a dormir! mañana nos reuniremos con las chicas.
- Como digas Michiru.
Parecía ser una noche tranquila, las dos jóvenes dormían plácidamente. Hotaru por su parte descansaba en su habitación. No habían querido involucrarla mucho por el momento, hasta no estar seguras del poder al que se enfrentaban iban a intentar que su hija adoptiva llevara una vida lo más normal posible.
Desde la batalla con Sailor Galaxia, y las cosas que le confesó sobre ella, Hotaru se había sentido utilizada, temía de sus acciones pensando que siempre había un plan malévolo detrás de todo, y tanto Haruka como Michiru lo habían notado.
El sueño de la niña era agitado, el sudor dejaba pequeños destellos por todo su rostro.
- ¿En dónde estoy? Hotaru caminaba por pasillos desolados, una ventisca cargada de arena le hacía daño en los ojos, tenía que buscar un refugio pronto.
Comenzó a correr por aquellos pasajes, sentía que siempre regresaba al mismo punto. Fue entonces que vio una puerta, y caminó en dirección a ella para abrirla.
Dentro, se trataba de una habitación algo descuidada, los pocos muebles que habían estaban destartalados, se notaba el abandono. Al fondo había una joven en el piso, su cabello rojo como el fuego brillaba sublimemente, aunque su vestimenta era vieja, y su rostro se veía marcado por la amargura aun así se alcazaba a apreciar su notable hermosura.
Alguien abrió la puerta de golpe, Hotaru sintió que se le saldría el corazón, nadie sabía que estaba ahí ¿y si se molestaban e intentaban atacarla?
Entró un hombre dando grandes pasos, su barba rojiza estaba salpicada de canas, llevaba un jubón viejo en donde se alcanzaba a ver un sol bordado, tan gastado que no era muy perceptible.
Pasó a un costado de Hotaru sin siquiera voltear a verla, parecía que no podían detectar su presencia.
- ¡Amaterasu, pronto, tenemos que irnos!
- ¡Pero padre, por piedad, ¿explícame qué está pasando?! ¡Se suponía que ya nos iríamos a la Tierra, y luego todos comenzaron a huir!
- ¡Ya cállate! Siempre con tus preguntas, te digo que nos vamos y es todo lo que vas a saber.
- Pero Endymion, ¿qué pasó con él, por qué no vino contigo? ¿Acaso hay guerra?
- Endymion, Endymion, ese imbécil es el que nos está persiguiendo.
- No, eso no es posible, él me ama, me dijiste que me amó desde que le platicaste de mi belleza, y le enseñaste la pintura que llevabas contigo.
Las lágrimas corrían por las mejillas de la Princesa que seguía sin comprender.
- No tengo tiempo para tus lloriqueos, le dijo jaloneándola hasta sacarla de la habitación.
- ¡Suéltala! gritó Hotaru, pero su voz no fue audible.
De pronto todo comenzó a disolverse y a dar vueltas.
- ¡Suéltalaaaaaa!
Hotaru y Michiru escucharon el grito de la niña y salieron corriendo hasta su habitación.
- ¡Hotaru, Hotaru, ¿estás bien?! Michiru pásame un poco de agua.
- Sí, dijo apresuradamente.
- Tranquila, estamos aquí, fue sólo un sueño, bebe esto.
Hotaru comenzaba a despertar, sentía los brazos de su papá Haruka como cariñosamente la llamaba cuidándola. Bebió toda el agua como si estuviera exhausta y sedienta.
- Papá Haruka, no pude protegerla.
Las chicas se voltearon a ver preocupadas, los sueños de Hotaru eran casi siempre premonitorios, significaba acaso que Serena estaba en peligro.
- Fue sólo un sueño mi niña, descansa, te vamos a cuidar.
== Templo Hikawa ==
Rei y Lita habían salido por la mañana del departamento de Darién, en esta ocasión sí se habían asegurado de dejarlo en compañía de Andrew.
Ambas estaban sentadas en las escaleras del templo esperando a las demás.
- Lita, estoy preocupada.
- ¿Sentiste algo ayer Rei?
- No estoy segura, al menos no sentí algo raro en Darién, era más como el entorno, como si algo maligno estuviera rondando.
- Tal vez eso quiera decir que el enemigo está cerca del departamento, hay que buscar cosas sospechosas, algún nuevo negocio o algo. ¿Crees que Ami se dé prisa con el análisis de las pastillas?
- Esperemos, todo esto es muy raro, y temo por Darién, sus cambios de humor son extraños, además, hoy en la mañana le mencioné algo sobre Rini y me dio la impresión de que no sabía de quién le hablaba.
A lo lejos se apreciaba que habían llegado Haruka y Michiru acompañadas de Hotaru.
- ¡¿Qué raro?! Dijo Rei, pensé que habían dicho que querían mantenerla al margen.
Una vez reunidas ambas abrazaron cariñosamente a Hotaru, tenían un buen rato sin verla.
- ¿Y las demás? Preguntó Haruka algo molesta.
- Ami está analizando el medicamento de Darién, al parecer consideró extraña la receta y decidió investigar, no creo que tarde.
Todavía tenían que detallar el altercado de la noche anterior entre Seiya y Darién, una vez que habían contado todo, el ceño fruncido de Haruka y la cara de Michiru les hicieron saber que estaban molestas.
- ¿Por qué no nos llamaron? Michiru observaba fríamente a las dos chicas que ya no sabían qué decir.
- Es que, realmente no pasó a mayores, Darién se debilitó y sólo lo llevamos a su casa a descansar, Rei se quedó conmigo, decidimos que es mejor cuidarlo entre las dos.
- Sí, Lita tiene razón, además estando cerca pude percibir que hay un aura maligna en su entorno, tal vez el enemigo esté más cerca de lo que pensamos.
- Muy bien, entonces hoy iremos a investigar un poco por el departamento, pero bueno, ¿en dónde estaban Serena y Mina cuando sucedió esto?
- Eh, pues ya no estaban, dijo Rei insegura.
- Sí, ¿pero a dónde habían ido? Los ojos de Haruka hacían casi imposible poder pronunciar alguna mentira piadosa.
- A mi casa naturalmente, todas voltearon para ver a Mina detrás muy sonriente acompañada de Serena.
- Vaya, ambas vienen muy felices. Michiru notó enseguida el brillo en sus miradas.
- Supongo que es el amor, ¿verdad Serena? Y soltó una carcajada.
- Déjense de tonterías por el momento, Haruka parecía irritada. -Tenemos mucho que investigar, sólo falta Ami, Luna, Artemis y esos tres antipáticos.
- Aquí estamos, dijeron los gatos dando un salto desde un árbol. – Nosotros también tenemos algo muy importante que decirles, pero cuando estemos todos, incluyendo a los Kou.
- ¿Los Kou? Mina parecía muy interesada en saber para qué los querían Luna y Artemis.
== Departamento Three Lights ==
Seiya había llevado a Serena a casa de Mina para no levantar sospechas, y habían acordado llegar por separado a la reunión. Cuando regresó al departamento por sus hermanos se encontró con la sorpresa de que Taiki se había ido por Ami, sólo estaba Yaten.
- ¡Vaya, parece que al fin mis hermanos se están comportando como hombrecitos! No iba a dejar escapar la oportunidad de burlarse de ellos. – Ayer llegaste muy tarde Yaten, pues si sólo era una cena.
Yaten sólo le dedicó una mirada tediosa, no iba a permitir que los comentarios sarcásticos de su hermano le arruinaran el día.
Flash Back.
- En realidad no, te invito porque quiero pasar un rato contigo.
- ¿De verdad? Mina estaba encantada con la proposición, tanto que rápidamente lo alcanzó hasta caminar a su lado.
- ¿Qué, te sorprende demasiado? porque si no quieres dímelo.
- No, no, para nada, vamos.
Yaten a diferencia de Seiya era de gustos muy refinados, siempre había sido el más especial de los tres, sabía que Mina era una chica sencilla, y aunque habría podido llevarla a cualquier fuente de sodas o al Crown por un pastel quería impresionarla un poco.
Una vez que subieron a su auto se dirigieron a la zona más exclusiva de la ciudad, Mina observaba maravillada las luces de la ciudad, le parecía increíble estar en el auto con el guapísimo de Yaten.
- ¿A dónde me vas a llevar?
- Ya lo verás, y apretó el acelerador.
Llegaron a uno de los restaurantes más caros de Tokio, en la entrada ya los estaba esperando el Valet parking.
- ¿La misma mesa de siempre joven?
- Sí, y que no me molesten, vengo acompañado.
Mina se sentía en una de esas películas que tanto le gustaba ver junto a Serena.
- ¡Wow! Creo que valió la pena gastarme toda mi mesada en ese taxi.
- ¿Dijiste algo?
- Eh, no, nada, y sonrió avergonzada.
Les ofrecieron una pequeña mesa apartada de los demás comensales, era tan íntima que parecía una cita romántica planeada. Después de ordenar, hubo un silencio incómodo.
Mina quería decirle algo, pero increíblemente estaba muy cohibida, sentía como las mejillas le ardían y por más que intentaba sacar a relucir a la Mina Aino irreverente y valiente no podía.
- Sabes, eres mucho más bonita cuando estás quieta.
Los ojos de Mina se encontraron con los de él, ¿por qué estaba actuando de esa forma, ¿qué intentaba decirle?
- Pero no me veas así Mina, lo digo porque es más fácil apreciar tu belleza. Sus manos se acercaron a las suyas, la rubia sentía que le iba a dar un infarto. Siempre había sido ella la que tomara la iniciativa o la que llevara el control, pero esta vez Yaten estaba siendo tan directo que la descontrolaba.
Por su parte el chico estaba haciendo un enorme esfuerzo por fingir una seguridad insólita.
- Vamos Yaten, tómale la mano, vamos no seas cobarde. El corazón de Mina casi se detuvo cuando sintió sus manos entorno a la de ella, eran tan suaves y cálidas.
El momento fue interrumpido por el mesero que se acercó con sus órdenes listas. El resto de la cena transcurrió en silencio, salvo algunos comentarios sin importancia sobre la comida y la sorpresa de Seiya, los dos parecían evadir el hecho de su acercamiento.
Una vez que salieron del restaurante y abordaron el auto, Yaten se animó a hacerle una invitación.
- Mina, ¿me acompañarías a un mirador cerca de aquí? Podemos ver las estrellas un rato. La chica no lo pensó ni medio segundo.
- Sí, vamos.
Llegaron, se bajaron y se sentaron en el cofre del auto, la vista era extraordinaria. En los corazones de ambos se apreciaba el alivio de haberse animado a romper la barrera que tenían.
Así permanecieron por horas, Mina le contó de su vida en Inglaterra y sus aventuras como Sailor V, Yaten por su parte le describió los maravillosos paisajes de Kinmoku y sus planes para Three Lights. El tiempo pasaba y parecía que no importaba, era como si éste se hubiera detenido.
Cuando se dieron cuenta de la hora, ambos bajaron del cofre de un salto.
- Mina, la pasé estupendo, gracias.
- Yo también, gracias a ti por la cena.
Sus cuerpos quedaron justo de frente.
- Bésala, ahora o nunca. Torpemente se acercó a ella, pero sólo atinó a darle un casto beso en la mejilla.
Con eso tuvo Mina para quedar completamente fascinada, su ídolo, su amor, al fin le había dado un beso, en la mejilla, pero se había atrevido. Sin pensarlo dos veces tomó de la cara a Yaten y le plantó un beso en los labios.
El chico se quedó pasmado unos segundos, sentía que su cuerpo no le respondía, mientras Mina se pegaba más y más a él. Corresponderle fue inevitable, sus labios comenzaron a moverse mientras sus manos buscaron la cintura de la chica.
- ¡Wow, eso fue…!
- Alucinante, lo sé. Se separaron y como si nada hubiese ocurrido subieron al auto, al llegar a casa de Mina, sólo se voltearon a ver con complicidad dejándose llevar por otro beso.
- Tengo que entrar ya, pero ¿saldremos de nuevo?
- Sí, eso tenlo por seguro, descansa Mina.
- Descansa Yaten.
Fin Flash Back.
- ¡Pero qué cara de tarado tienes hermano, no me digas que Mina te succionó el cerebro!
Los recuerdos de Yaten habían ocasionado que no escuchará en lo absoluto a su hermano.
- ¡Ay, ya cállate y apresúrate o Haruka te va a golpear por llegar tarde!
Haruka, el sólo escuchar su nombre lo hizo estremecer. – Bien, vámonos ya.
== Templo Hikawa ==
- ¡Pero qué desobligados son! Les dije que temprano.
- Cálmate papá Haruka, seguro ya vienen. La niña estaba algo emocionada porque Michiru le había regalado a escondidas el álbum de la banda, de todos el que se le hacía más guapo era Seiya, y no podía esperar por verlo.
Los dos hermanos llegaron corriendo hasta donde estaban las demás.
- ¡Vaya, hasta que se dignan estas estrellitas! La intención de Haruka era seguir molestando.
- Lo sentimos mucho, había un poco de tráfico, pero ya estamos aquí.
- ¿En dónde podrán estar Ami y Taiki? Serena estaba algo preocupada pues ella jamás llegaba impuntual.
- Seguramente siguen investigando las píldoras.
- ¿Cuáles píldoras? Preguntó Serena confundida.
- Creo que vamos a tener que empezar sin ellos, hay muchas cosas por discutir, está el sueño de Hotaru, el asunto de las píldoras.
- Y no olvides lo que tenemos que hablar con los Kou, dijo Luna interrumpiendo a Michiru.
- ¿Con nosotros? Exclamaron los dos al mismo tiempo.
- Sí chicos, Luna todavía no comprendía del todo, menos sabía cómo explicar los medallones que les iba a entregar, pero tenía que confiar, su Reina se lo había pedido.
