Capítulo 14
Cuando Becky y Ayumi vieron aparecer a Ken con cara de pocos amigos y a Takeshi con cara de susto, comprendieron que algo malo había pasado.
-¿Pasó algo malo? –quiso saber Becky, mientras veía a Ken guardando sus cosas para irse
-No quiero hablar de eso. Nos vemos en la casa –dijo él, agarrando lo que había llevado y marchándose
-¿Pero qué pasó? –preguntó Ayumi preocupada
-Al final Ken y Paola sí se vieron –explicó Takeshi desolado, dejándose caer sentado en la arena- Y fue un desastre más grande del esperado
-¿Por qué? –inquirió Becky confundida
-Al parecer Paola se desmayó y Ken, que estaba cerca de ahí, la llevó al centro de salud
-¿En serio? –dijo Ayumi esperanzada- ¿Y qué pasó luego?
-A continuación Ken la vio intentando irse furtivamente del lugar –prosiguió Takeshi compungido- No me quiso decir si hablaron o de qué hablaron, porque cuando entré Izawa-senpai ya estaba ahí también
-Qué oportuno –gruñó Becky, que aún sin conocerlo estaba comenzando a sentir antipatía por Mamoru
-¿Y ahora qué hacemos? –preguntó Ayumi con tristeza- Porque seguramente ahora el senpai querrá irse de regreso a Saitama
-Paola es una idiota –dijo Becky con toda la honestidad que le nació- ¿Cómo es posible que no se dé cuenta que él también está sufriendo? ¡Pero si la veo me va a oír!
-Becky, no puedes decirle nada, se lo dijimos a Ken –le recordó Takeshi
-Ustedes se lo dijeron, yo no, y bien que muy cínicamente cruzaron los dedos –devolvió ella en tono acusatorio- Si yo la veo le diré sus buenas frescas, porque ya es el colmo que siga pensando que es la única víctima aquí, y encima de todo vacacionando con el Izawa ése –añadió con fastidio
-Por qué hablas así de él, si no te hizo nada –defendió Ayumi
-¿Sabes qué? En este mismo momento paso a ser del equipo del senpai –anunció Becky ceremonialmente, ignorando a su amiga- Así que tú te quedas sola en el equipo de Paola
-Mejor recojamos todo y vayamos a hacerle compañía a Ken –sugirió Takeshi, recogiendo las cosas que habían llevado, siendo apoyado por las otras dos
En cuanto llegó a la casa donde se hospedaban, Ken subió a su habitación y volvió a encerrarse ahí. Arrojó el maletín que llevaba sobre el piso y miró el piso con coraje.
-Si tú puedes seguir adelante yo también lo haré –anunció en tono de amenaza, sentándose luego en la cama sintiéndose abatido, con las manos en la cabeza- Terca intransigente… -añadió reclamándole a alguien que no estaba ahí
Luego, lentamente bajó las manos y se quedó mirándolas. Entonces recordó la sensación de llevar el cuerpo de Paola, y un sentimiento de nostalgia lo embargó. ¿Por qué era tan difícil decirle a alguien que la quieres? ¿por qué era tan difícil para una persona que tanto quieres oír tus disculpas y aceptarlas? ¿desde cuándo ellos se habían vuelto tan lejanos? ¿desde cuándo se decían cosas tan hirientes? ¿desde cuándo?
Cuando Paola llegó a la casa donde estaban quedándose, Mamoru le ayudó a acomodar y a echarse en su futón para que descansara un rato, mandando a Taki por agua fría y a Kisugi a regular el aire acondicionado a una temperatura más fresca.
-¿No estás exagerando? –le preguntó Paola, conmovida por la preocupación y cuidado con que él la trataba
-Aquí dice que tienes que descansar, hidratarte y no estar expuesta al calor –explicó el muchacho seriamente- Así que trata de dormir un rato, yo estaré aquí afuera
-No necesitas quedarte, pueden salir e ir a dar una vuelta. No quiero que te aburras aquí por mi culpa
-No digas eso, cómo voy a irme dejándote sola aquí –la regañó Mamoru, acomodándole la almohada- Así que duerme un rato, mientras tanto yo prepararé algo de cenar
-Gracias Mamoru –dijo Paola sonriendo con sinceridad
Él respondió con una sonrisa, y salió cerrando la puerta con suavidad. Cuando volteó sus dos amigos lo veían acusadoramente.
-Eres un idiota –dijo Taki en voz baja, para que Paola no los escuche
-No sé a qué viene eso, pero no tengo tiempo para escuchar sus insultos –respondió su amigo, pasando de largo hacia la cocina
-¿De verdad no piensas decirle y vas a seguir así, simplemente actuando de su ángel guardián? –quiso saber Kisugi
-No tengo nada que decirle, ¿de qué hablan? –fingió demencia Mamoru
-Él también está aquí, ¿crees que es coincidencia? Porque yo no –sentenció Taki- Tú quieres que se sienta mejor, quieres hacerle sentir que puedes cuidarla, y entonces él aparece y todo se va al demonio
-¿Me puedes decir de qué estás hablando?
-Sí, sí, finge demencia, al final tú saldrás perdiendo –advirtió Hajime, marchándose a su habitación
-Viste a Wakashimazu con Paola y no hiciste ni dijiste nada, eres un idiota –repitió esta vez Kisugi
-Y qué querían, ¿que le arme un escándalo en pleno centro de salud? –preguntó Mamoru con sarcasmo- ¿Que le diga lo cab*** que es por hacerla sufrir así? Como que no correspondía, ¿no creen?
Ignorando las palabras de su amigo, Mamoru se puso a preparar la cena, mientras Kisugi se paraba cerca de él mirándolo con curiosidad.
-Qué tanto me ves –inquirió Mamoru de pocas pulgas- ¿Ayuda en algo, no? Fíjate si Paola ya se durmió
Kisugi no dijo nada. Fue a abrir la puerta de la habitación donde la chica dormía y luego la cerró con cuidado, para volver al lugar donde estaba antes.
-Ya está durmiendo –anunció simplemente
-Menos mal –dijo Mamoru, sin dejar de hacer lo que hacía
-¿Desde cuándo te gusta? –preguntó Kisugi a quemarropa, dejando sorprendido a su amigo
-No sé de qué hablas –insistió el otro chico, tratando de parecer tranquilo
-Deja de fingir demencia, al menos espero que a mí puedas contármelo, ya que hasta ahora lo único que hemos hecho es creer en meras especulaciones y burlarnos por eso –explicó Kisugi seriamente
-Especulaciones de qué –inquirió Mamoru comenzando a impacientarse
-Desde que somos niños, entre broma y broma, siempre hemos creído que a ti te gustaba Paola, pero cuando éramos niños era sólo eso, puras bromas –prosiguió el otro chico- En verdad era gracioso molestarte con eso, hasta que el tiempo pasó y de molestarte pasaste a ponerte nervioso cuando te lo decíamos
-Es que me acostumbré a que se burlen con eso –inventó Mamoru
-¿Y por la costumbre te pones tan nervioso cuando estás con ella? –insistió su amigo- Y no digas que no, porque en el partido de fútbol que jugamos Hajime fue muy listo, no sólo porque usó eso para ganarnos, sino porque demostró que no es casualidad lo que pasa contigo cuando estás con ella
-Sólo era un juego –replicó Mamoru cada vez más incómodo
-¿Un juego? No te creo ni media. Repito mi pregunta, ¿desde cuándo te gusta Paola? –preguntó Kisugi sin dejar de mirar a su amigo inquisitivamente
Mamoru no dijo nada, siguió preparando la cena. Después de varios minutos de silencio, al no recibir respuesta, Kisugi iba a darse por vencido, pero de pronto Mamoru habló.
-No lo sé, supongo que desde siempre, aunque fue desde hace 3 años que no dejo de pensar en ella –admitió avergonzado, dejando de lado lo que estaba haciendo
-¿3 años? –repitió Kisugi sorprendido
-Sí, la vi el día de Navidad hace tres años en casa de sus tíos, y no sé, se veía tan diferente –trató de explicar Mamoru, levantando la mirada pensativo- No podía creer que aquella chica fuera la niña que solía ser mi amiga
-La amiga que fue tu primer amor, ¿no? –inquirió el otro muchacho
-Sí –respondió Mamoru escuetamente
-Pero después que ella se fue apenas la veías, ¿cómo es posible que te guste alguien después de tanto tiempo? –preguntó Kisugi con curiosidad
-No sé, pero si existe algo como un segundo enamoramiento de la misma persona, supongo que eso me pasó a mí –confesó Mamoru avergonzado por estar hablando de ese tema, bajando otra vez la mirada para continuar haciendo lo que hacía, aunque se notaba que la conversación lo había desconcentrado, ya que si no era por el vendaje que tenía en el dedo por la cortada del día anterior, su dedo hubiera sido cortado algunas veces más
Sorprendido ante semejante respuesta su amigo no supo qué más decir, así que prefirió no insistir más en el tema y ofrecerle ayuda yendo a poner la mesa para la cena.
Al día siguiente, Mamoru, Taki y Kisugi desayunaban en un extraño silencio. Hajime los veía alternativamente, sospechando que algo habían hablado después que él se retiró a su habitación y que no soltarían prenda tan fácilmente. Oyeron una puerta abrirse y entonces apareció Paola, con el rostro que aún reflejaba cansancio.
-Buenos días –saludó con una débil sonrisa, sentándose junto a Mamoru
-¿Ya te sientes mejor? –preguntó él rápidamente
-Aún siento la cabeza como pesada, pero al menos el mareo ya se fue –explicó ella, sirviéndose un poco de jugo
-¿No estás embarazada, o sí? –preguntó Taki mirándola escrutadoramente, provocando que la chica escupa su jugo ante semejante cuestionamiento
-¡Claro que no! –exclamó ofendida, limpiándose la boca, mientras Kisugi, que estaba frente a ella, hacía lo mismo con todo su rostro empapado en el jugo que ella le había escupido- Ups, perdón Teppei, pero él tiene la culpa –se disculpó, pasándole varias servilletas de papel
-Por qué siempre hallas la manera de preguntar cosas que no debes –lo regañó Mamoru
-Sólo era una simple pregunta –replicó Taki con supuesta inocencia- Además, así analizando, es imposible que en dos noches quede embarazada, ¿no? –añadió, provocando esta vez que tanto Paola como Mamoru escupan lo que tenían en la boca
Fastidiado, Kisugi se puso de pie sin decir nada y se fue a lavar la cara y a cambiar la camiseta, mientras Taki se limpiaba sonriendo divertido los arroces que Mamoru le había echado encima.
Entre tanto, en la otra casa, Becky trataba de aligerar el ambiente hablando de las principales atracciones que podían encontrar en Miyakojima, ya que ella consideraba que no era tan interesante ponerse de panza al sol en la playa todo el día. Así que sacó una libreta con apuntes de los lugares más votados como los mejores puntos turísticos para visitar. Takeshi la atendía concentrado y asentía de cuando en cuando, mientras Ayumi fingía prestar atención, mirando de reojo a Ken que comía sin decir nada.
-Pues podemos ir a todos esos lugares, suena divertido –dijo Takeshi sonriendo- Y tal vez en la noche podemos ir a esta discoteca a bailar. Me dijeron que es de lo mejor que hay por aquí, y precisamente hoy habrá muchos eventos divertidos en honor de los turistas de diferentes nacionalidades que están de visita –contó contento, sacando de su bolsillo unos tickets
-¿De dónde sacaste eso? –preguntó Becky curiosa
-Hoy que fui a comprar el desayuno una chica se acercó a hablarme y me regaló estos tickets –explicó Takeshi con inocencia- Supongo que se los estaba regalando a todos
-Takeshi-kun, estos pases son VIP –le hizo notar Ayumi algo escéptica- No creo que los haya estado regalando así como así
-¿Cómo que te regaló pases VIP? ¿pues qué te dijo? –inquirió Becky desconfiada, leyendo lo que decían los tickets
-Sólo se me acercó y comenzó a hablarme, me preguntó que de dónde era y qué hacía aquí, ese tipo de cosas –contó Takeshi, llamando hasta la atención de Ken por su ingenuidad- Me dijo que esta noche habría un evento muy divertido en esa discoteca, que debería ir, que ella estaría ahí. Entonces le dije que no vine solo, que vine con mis amigos, y por eso me dio estos cuatro tickets
-Espera un momento, ¿ella te aclaró que estaría ahí? –preguntó Becky frunciendo el ceño- ¿Y tú sólo le dijiste que viniste con tus amigos?
-Sí, ustedes –aclaró Takeshi sin entender lo malo del asunto
-¿No le aclaraste que tenías novia? –insistió Becky, sintiendo una desagradable opresión en la boca del estómago
-No me dio oportunidad, además no consideré que fuera necesario si sólo estaba promocionando un evento –explicó su novio con inocencia
-Pero qué bobo eres, ¡esa mujer estaba coqueteando contigo! –se exasperó Becky enojada
-¿Qué? Eso no es cierto –replicó Takeshi- Además no soy ningún bobo
-Ni se les ocurra pelear –les advirtió Ayumi, viendo que Ken volvía a bajar la mirada- Takeshi-kun fuiste muy ingenuo, esa mujer seguramente estaba coqueteándote
-No sé, no lo creo, y si fuera así a mí qué me importa –se ofendió el muchacho, haciendo un puchero- La única chica que me gusta es Becky –aclaró sin dejar el gesto, logrando que la chica se sonroje
-Tienes que espabilar o tu novia no será la única que sufra, sino tú también –le aconsejó Ken, y los otros tres voltearon a verlo ya que finalmente había dicho algo- No todas las personas son confiables, te lo he dicho mil veces, y en el caso de las mujeres el asunto es particularmente especial
-Pero ella sólo estaba siendo amable –replicó su amigo
-Takeshi, tienes que aprender a diferenciar la amabilidad del flirteo –continuó Ken, mirándolo seriamente- Coincido con ellas, yo también creo que esa mujer estaba coqueteando contigo, sino no te habría dado esos pases de diez mil yenes
-¡¿Diez mil?! –exclamó Takeshi alarmado, quitándole los tickets a Becky y percatándose recién del costo- Ay no, creo que realmente estaba coqueteando y no me di cuenta –se lamentó avergonzado
-Lo hecho, hecho está –dijo Becky extrañamente tranquila- Ya que la zor… mujer ésa te regaló estos tickets, hay que ir –sugirió con una sonrisa triunfal
-¿Estás segura? –preguntó Takeshi desconcertado, ya que hace tan sólo unos segundos ella le estaba echando en cara lo bobo que era por aceptar los tickets
-Claro, así Wakashimazu-senpai se distraerá un poco –dijo Becky convencida, y el aludido simplemente la miró de reojo
-¿Quieres ir a mostrarle a la mujer que Takeshi tiene novia? –preguntó Ken mordazmente
-Eres muy perspicaz, senpai –lo halagó Ayumi evitando reír, ya que ella estaba pensando lo mismo
-¿Yo? Claro que no, ni que fuera una gata marcando su territorio –fingió ofenderse Becky, aunque por lo rojo de su rostro develaba que habían dado en el clavo
-¿Entonces ustedes también quieren ir? –preguntó Takeshi sin darle mayor importancia a las razones que supuestamente Becky tenía
-A mí me gustaría –admitió Ayumi con timidez- Pero tampoco podemos dejar al senpai aquí solo
-No les arruinaré sus vacaciones, después de todo armaron todo esto por mí –dijo Ken con cierto dejo de tristeza en la voz- Así que supongo que estoy en deuda con ustedes y negarme a ir no estaría bien
-¡Yey! Esto va a estar divertido –dijo Takeshi sonriendo, mientras Becky seguía mirándolo con orgullo, complacida por las palabras vertidas anteriormente acerca de que ella era la única chica que le gustaba
Después de desayunar, cada dueto fue a arreglar su habitación, una condición que Mamoru había impuesto, más que nada a los vagos de sus amigos, si es que querían salir ese día. Mientras Taki y Kisugi trataban de limpiar su desorden, que los otros dos no entendían cómo lo habían hecho en apenas dos días, Paola y Mamoru terminaron de lavar los platos y se fueron luego a su habitación.
-Voy a dejar los futones en el piso para que se ventilen –anunció Mamoru, sacando los cobertores al pequeño balcón que tenía la habitación
-Okay, yo no tengo problema –respondió Paola, pasando y repasando sobre los futones, sacando algunas cosas para irse a bañar- Voy a bañarme primero, no creo que esos dos terminen de limpiar antes de que yo salga
-Yo tampoco lo creo –vaticinó Mamoru con crueldad
Poco después que Paola se fue al baño, su celular comenzó a sonar. Mamoru lo escuchó y al principio no hizo caso, pero después de una tercera insistencia pensó que tal vez era algo urgente y por eso la llamaban tanto. Levantó el teléfono y miró la pantalla, decía "Kazukito". El muchacho hizo un gesto de disconformidad al tener que contestar esa llamada, pero no le quedó de otra.
-¿Aló?
-…perdón, ¿quién es? –escuchó al otro lado del teléfono, reconociendo que efectivamente se trataba del Kazuki que él pensaba
-Soy Izawa, Paola ahora no puede contestar porque está en la ducha. ¿Quieres que le dé algún recado? –explicó Mamoru con inocencia
-…
No hubo respuesta, lo único que Mamoru logró distinguir fue que aparentemente el otro chico tapó el celular para decir algo que no alcanzó a descifrar.
-¿Puedo saber por qué tienes el celular de Paola cuando ella está en la ducha? –quiso saber Kazuki de pocas pulgas, hablando repentinamente de nuevo
-¿Porque vinimos de vacaciones juntos? –dijo Mamoru como si fuera algo tan simple
-Oye Mamoru, ¿no dejé mi agarrador de cabello por ahí? –dijo Paola, asomando la cara por la puerta entreabierta del baño
-Aquí no parece estar –respondió él, mirando alrededor, alejando un poco el teléfono
-¿No cayó por tu futón? O tal vez lo dejé en el mío –continuó la chica
-No, aquí no está. Por cierto, Sorimachi está al teléfono y quiere hablar contigo –anunció el muchacho, mientras el que estaba en la otra línea se quedaba estupefacto al oír la conversación
-Dile que luego le llamo –pidió Paola, cerrando la puerta
-Paola dice que luego te llamará –dijo Mamoru al teléfono, con toda la paciencia que tenía
-Sí, lo oí –espetó Kazuki notablemente molesto- Pero no me quedó claro, ¿ustedes están durmiendo juntos?
-Eh…técnicamente no, pero básicamente sí –dudó Izawa al verse agarrado en curva ante la pregunta
-¿Qué?
-Ella te lo va a explicar cuando te llame –dijo Mamoru comenzando a ponerse nervioso- Si no quieres dejar ningún recado urgente entonces voy a colgar. Que estés muy bien, adiós –añadió, colgando rápidamente, mientras Kazuki miraba su teléfono indignado- Ay Dios, quién me manda a contestar –se lamentó luego, dejando el teléfono donde lo había alzado
Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.
Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
