¡Hey! Aquí AniKamia.
Bueno, tal como había predicho, no pude actualizar a tiempo la semana pasada, pero esta vez les traigo un capítulo bien fuffly 3. Andaba deprimida cuando vi a mis Aqours cantar el ending de la segunda temporada de Sunshine, así que pensé en también haceros sufrir a ustedes QnQ, pero no, todavía no.
Haha bueno, si todo va bien quizá el Domingo o el Lunes vuelva a haber actualización para ponerme al corriente, pero solo es un "tal vez". Muchas gracias por su apoyo 3, ya vi por ahí que algunos leen mis dos fics en emisión 3, gracias uwu.
Ahora, respondo reviews.
*AaronVS3: Puede que sí dure e.e, tal vez, quién sabe e.e hehe xD
*Ritsuki Kurosawi: Bueno muchos marcan las historias de love live sunshine en la categoría de "Love Live! School Idol Project", así que muy pocos se aventuran a leer los fics de la categoría de sunshine. Los que publicamos en esta categoría no somos tan conocidos, pero ni modo, las cosas como son y si es Sunshine, pues Sunshine 3. You se ganará a Riko o morirá en el intento e.e, quizá muera xD
*Ryuuky: Asddfghhjklñ no te preocupes por lo del review largo, amo leer lo que piensan xD, aunque realmente nunca me esperé tener un comentario tan largo, leer el tuyo me ha encantado TwT, es de los primeros grandes reviews que recibo y eso me hace muy feliz 3. Muchas gracias. Por otro lado... Haha esa You es una loquilla, pero Riko lo es aún más, solo deja que agarre más confianza e.e Pd. Dia dice que "Buu buu desu wa!" con eso de que Leah raptará a su hermana xD.
*Dianaprince24: DiaChika is love, DiaChika is life 3, la verdad a mi me ha encantado el ship desde que vi una tira donde se besan después de discutir xD. Anuncio: Leah sigue viva, pero veamos por cuanto xD.
*Love Live: Y la datenshi sufrirá aun más (? Vale no, la verdad no la quiero atar a algo que la hace sufrir, es demasiado para mi ángel caído /3
Bueno, con todo dicho, los dejo leer.
¡Qué tengan un buen fin de semana! Y que disfruten sus vacaciónes uwu.
Pasaron las semanas y después los meses, los lazos de amistad se fortalecían entre las chicas, así como el amor que había surgido en Kanan, Mari, Yoshiko y Riko.
Kanan era la que se había podido controlar más, pero era la que avanzaba menos, ya que se había resignado casi completamente a alguna vez tener el amor de su sirena, aunque esta le daba pequeños rayos de esperanza, de cualquier manera no se permitía perder el control; incluso lograba mantener un rostro impasible cada que algún chico o chica se acercaba demasiado a Mari, aunque por dentro hirviera de celos. Lo cierto es que más que cuidarse, tenía miedo de abrirse de nuevo a la rubia, pues aquella reacción en la playa le había hecho sentir, por primera vez en su vida: Inseguridad de lo que sentía. Sin embargo, seguía siendo la misma Kanan con todas sus amigas, incluyendo la rubia. Una chica alegre y sincera… O al menos lo más que podía.
Mari por su lado se tornaba impaciente, le molestaba esa actitud tan indiferente en su peliazulada, aunque tenía que guardarse el coraje en el instituto, sin embargo, una vez se quedaba a solas con Chika, Riko, Ruby, Hanamaru y Dia dejaba salir su frustración. Era cierto que tenía miedo de perder a Kanan y por eso no se acercaba a ella en plan romántico, pero eso no le daba derecho a ignorar sus sentimientos de esa manera. Pero, ¿cuáles sentimientos?
Yoshiko se estaba llevando la peor parte de todas ellas, ya que, mientras Hanamaru había superado con éxito a You, el ángel caído estaba lejos de poder disminuir su amor por la castaña; entre más intentaba mantener en línea sus sentimientos, la sonrisa de Maru hacía que quebrara una y otra vez el límite que se intentaba imponer. Y aunque podría parecer que la peliazulada estaba satisfecha con la amistad de su ángel, lo cierto era que al llegar a su casa se tumbaba en su cama y enterraba su cara en la almohada, sintiendo el peso de lo imposible sobre su espalda. Ya habían pasado casi cinco meses, pero a pesar de su firme convicción, no sabía cómo avanzar.
Riko y You... Bueno...Y entonces, llegó un nuevo día a Uchiura, los pájaros cantaban y el mar estaba tranquilo.
— ¡You Watanabe, alto ahí!— gritaba una pianista enfurecida.
— ¡Moriré si me detengo!
— ¡Por supuesto que sí!
— ¡Ni loca!
— ¡Tú te lo buscaste!
Esa era la extraña relación que habían formado la co capitana del equipo de natación y la pianista principal del club de música. Era un juego que se traían desde la primera vez que fueron a "Akua dance".
Pero, ¿qué había ocurrido esa mañana para que You tuviera que correr por su vida una vez más? La pelirroja había llegado temprano a Uranohoshi para practicar una melodía que no había abandonado su mente desde la noche anterior. Los pasillos y salones aledaños se llenaron de la suave melodía que salía del club de música; de la nada, escuchó aplausos, así que levantó la vista para poder ver quién era. Unos audaces pero opacos ojos azules la recibieron y por un momento olvidó como respirar.
— Se oye bastante bonito— halagó.
— ¿En serio? Gracias— sonrió con un ligero rubor coronando sus mejillas.
— Me parece haber escuchado una melodía similar en un anuncio de goma de mascar.
— ¿Qué?— Riko borró la sonrisa de su rostro y la miró con indignación — Mi música no animaría un comercial de goma de mascar.
— Tienes razón, es demasiado alegre para ti— dijo You mientras sonreía.
— Tú...— Riko tomó su mochila y la peligrisácea supo que era tiempo de correr.
— ¡Adiós!— y empezó su huida.
Sin duda era una extraña amistad la de ellas dos, y aunque la pianista fuera el foco de sus bromas algunas veces, la mayoría del tiempo fluía tranquilamente entre ambas.
Hanamaru había encontrado un nuevo aire, ya tenía algún tiempo que su corazón ya no se oprimía al ver o pensar en You, incluso ahora se sumaba a Mari, Chika y Ruby para animar a cierta pelirroja terca a intentar algo con la co capitana del equipo de natación. Sin embargo, toda esa paz que ahora sentía le había costado lágrimas y sufrimiento; ver a Ame acercarse tanto a You era doloroso, y oír a la peligrisácea llamar "cariño" a Riko lo era aún más; sin embargo pudo aceptar el rechazo y mirar hacia adelante con valentía. Gracias a Leah había hecho una gran amistad con Ruby y Dia, aunque su acercamiento con la pelinegra fue más una labor de Ruby, ya que la mayor de las Kurosawa no soportaba a Leah. El caso de Yoshiko ahora parecía un distante sueño para ella, ya que, si bien, se habían vuelto más cercanas, el ángel caído no le había vuelto a mencionar nada acerca de sus sentimientos, incluso Hanamaru se había olvidado de ellos, pero pronto volvería a preguntarse de quién era el corazón del ángel caído.
En cuanto a la promesa de ayudar a You a encontrar su "por qué", veía sus esfuerzos fracasar una y otra vez. Ya eran habituales estas respuestas de la peligrisácea a sus preguntas:
— ¿Qué sentiste hoy al nadar zura?
— ¡El agua estaba muy fría!
— ¿Algo más?
— Um... No.
— ¿No te emociona algo que quieras hacer en el futuro?
— No realmente, solo quiero vivir bien.
— ¿No planeas enamorarte?
— ¿Enamorarme? No creo sinceramente, no puedo sentir nada así, te lo he dicho... Y mira que me he esforzado.
Y así iba cada vez que intentaba hacerla buscar una razón verdadera o cariñosa para hacer lo que hacía, pero tal parecía que solo existía lo "normal" y "lo que está bien" en su mundo, y nada pasaba de esas palabras. No se daría por vencida aun así, tenía una idea, pero necesitaba que aquella chica enojona fuera más sincera con sus sentimientos, pues ella conocía lo que era la atracción, y ahora, podía ver esos sentimientos en Riko.
Ruby y Leah habían formado una extraña relación, ya que su amistad se había fortalecido, pero también parecía que había algo más, sin embargo, ninguna de las dos se molestaba en detenerse a analizar esa atracción ya que, si era lo suficientemente fuerte, alcanzaría su ritmo tarde o temprano. Pero por ahora, querían disfrutar de esos lindos y agradables sentimientos.
La "bravucona de Sakuranomiya", aunque no lo demostrara, intentaba moderar su carácter, pero cierta chica gótica "cabeza hueca" no la ayudaba en nada (sí Leah, hablamos de ti), y es que parecía que le gustaba provocarla cada vez que iba a ver a su hermana o hablaba con ella. Sin embargo, Chika le había dado un gran impulso a pesar de que aquella ojicarmín estuviera quizá más loca que Leah, pero al contrario de la pelipúrpura, Chika tenía algo que la hacía sentir bien y a gusto con su compañía.
La única que no había dado ni un paso para adelante o un paso para atrás era, precisamente, esa enérgica pelimandarina, pues a pesar de que se contenía menos, solo se dejaba ser con sus amigas y seguía cohibida a los ojos de los demás, así como seguía siendo el blanco de los recados de Sasha y compañía. Le costaba mucho decir que no, pero se encontraba conforme con esa situación. O más bien, no tenía el carácter para salir de ella. Era más fácil rendirse, aunque ella se engañaba pensando que así evitaba problemas.
Ruby y Chika estaban de pie frente a Mari, Riko y la profesora del club de música. La letra del himno estaba lista, aunque en realidad ya lo estaba hacía varios meses, pero la profesora se había ausentado. Ahora la competencia del equipo de natación estaba cerca, así que debían apresurarse.
— Bien, entonces está lista.
— Buen trabajo ambas— dijo Mari con alegría.
— Muchas gracias, aunque Ruby fue quien hizo la mayoría del trabajo, yo solo acomodé la letra y los tiempos.
— ¡Claro que no!— rebatió Ruby a Chika — Tú también aportaste muchas ideas.
— Bueno, ambas, lo hicieron excelente— felicitó la profesora — Ahora vayan a sus clases, la hora de la comida está por comenzar y el himno será cantado y tocado hoy por ustedes.
— Sí— respondieron todas al unísono.
Era la demostración del equipo de natación antes de partir a Tokio a competir, así que habría dos eventos a celebrar ese día en Uranohoshi: El estreno del himno del equipo de natación y el debut de Yoshiko, quien había obtenido una gran atención por parte de la comunidad estudiantil de Uchiura al convertirse en uno de los mejores elementos del equipo a pesar de ser una novata (apenas ese año había ingresado en la natación), y como no, si tenía como instructoras a dos estrellas del equipo: Kanan Matsuura y You Watanabe.
No se habló de otra cosa, y llegada la hora de los clubs, todas las estudiantes se hallaban congregadas en las gradas de la piscina.
— ¡Matsuura! ¡Te estaré apoyando!
— ¡You, te miraremos lucirte como siempre!
— ¡La novata se ve tan genial!
— ¿Han escuchado su voz cuando pasa a ángel caído? ¡Es tan sexy!
Todos los integrantes del equipo habían recibido este tipo de elogios, pero estos cuatro eran los que habían hecho que tanto Mari como Riko y You fruncieran el ceño (la peligrisácea no concebía comentarios tan subidos de tono de algunas chicas con respecto a su amiga). Por su lado, Hanamaru no se atrevía a hablar con Yoshiko, pues estaba rodeada de chicas que la miraban con ojos centelleantes: ya fuera de admiración o lo que sea, ese era el momento del ángel caído, ella hablaría con la peliazulada después para felicitarla por su primera exhibición de natación.
Las chicas hicieron gala de sus mejores movimientos en el agua, todas eran muy rápidas pero no se comparaban a You, Kanan, Ame y Yoshiko, que tal parecía que habían vivido en el agua toda su vida, y apenas entraban, se resbalaban por la alberca olímpica con una facilidad que dejó admiradas a muchas.
Llegó la hora de recitar el himno que habían preparado para esa ocasión, así que todas se pusieron de pie y miraron a Riko, Chika , Dia y Mari subir a la tarima; la rubia llevaba un violín en las manos, lo tocaría junto al piano. Chika y Dia habían sido elegidas como las que cantarían frente a toda la escuela la letra del himno; Ruby había insistido en que la mayor de las Kurosawa tomara su lugar, ya que la pelirroja padecía de pánico escénico. Confiaba en la gran voz de su hermana.
— Miren, la bravucona ahora se cree estrella— susurró entre sus amigas Sasha y estas comenzaron a reír, justo como solían hacerlo siempre que escuchaban algún mal comentario de su líder.
— Hey— Kanan las llamó, pues estaba detrás de ellas junto a You, Hanamaru, Yoshiko y Ruby; pero estas últimas se reservaron sus comentarios pues sabían con la mirada de las demás que todas pensaban lo mismo, así que dejarían hablar a la amante de los delfines.
— ¿Matsuura?— la peliazulada le daba miedo desde su pelea en secundaria, aunque en la misma medida, le tenía coraje — ¿Qué?
— Creí que habías dejado el hábito de hablar de los demás a sus espaldas— dijo con una mirada severa mientras alzaba una ceja.
— ¿Qué? ¿Qué tiene que ver contigo?
— Es mi amiga, no la molesten— exigió. Su tono de voz era grave y la chica de cabello castaño oscuro no se atrevió a replicar; simplemente les dio la espalda.
Kanan fijó su vista en la tarima y sus ojos se encontraron con los de Mari, los cuales la miraban con duda. Le sonrió, pues pudo deducir que se preguntaba qué era lo que le pasaba. Las mejillas de la rubia se tiñeron de rojo y Kanan pensó que era adorable mientras una sonrisa se colaba por sus labios. Seguro estaba nerviosa por la presentación, o al menos eso pensó.
"Contrólate Kanan, no es momento para eso" se dijo mientras suspiraba.
— ¡You! ¡Ven!— gritaba Hanamaru. Gracias a Kanan y Yochan había logrado llevar a Riko, Mari, You y las anteriores nombradas a un pequeño viaje de buceo. Aunque la rubia no era parte del plan, pero a ella la había invitado Kanan.
— Conozco bien este mar Hanamaru, no me voy a perder— contestó con auto suficiencia.
— Si te olvidas de cargar las llaves de tu casa, ¿en serio quieres que estemos tranquilas si te alejas demasiado? Eres muy descuidada— respondió la pianista, retando a la peligrisácea.
— ¡A menos que puedas nadar tan rápido como yo, no puedes decirme nada!— sentenció You con una sonrisa.
— Ustedes dos, procuren no asesinarse— dijo Yoshiko mientras se ponía el visor.
Hanamaru había pensado que sería buena idea llevar a Riko, pues ambas parecían extrañamente cómodas la una con la otra a pesar de su juego de quién molestaba más a quien. Pero ni siquiera la presencia de la pelirroja ayudaba a cambiar las respuestas que la capitana del equipo de natación daba a sus preguntas. Una vez salió del agua dejando a Riko y You solas, se sentó en la playa.
— No te sobre esfuerces— le dijo Yoshiko a Hanamaru al verla inflar las mejillas por quinta vez. La conocía bien y sabía que ese gesto solo lo utilizaba cuando no entendía nada de lo que le decían o no estaba de acuerdo con la situación; aquí podrían aplicarse ambas.
— Buscar la inspiración de alguien es más difícil de lo que creí zura— susurró mientras apoyaba su cabeza en el hombro del ángel caído.
— Es que ni siquiera deberías de buscarla tú— habló con algo de molestia, pero inhaló y exhaló al darse cuenta — Zuramaru, las cosas importantes no llegan si no nos esforzamos por ellas, debes actuar así como dejar que todo fluya, la torpe de mi amiga solo está dejando que las cosas sigan su curso pero no pone ni el más mínimo esfuerzo y/o pasión en lo que hace, debe aprender a salir de esa mediocridad. No se da cuenta de que ni la vida ni el tiempo se van a detener a ver a qué hora se digna a avanzar, ellos la dejarán atrás y ese día no podrá volver la vista al pasado, porque no tendrá uno.
— Yochan…— Maru la miró fijamente, por un momento, le pareció que el ángel caído había vivido miles de años más que ella, no había escuchado palabras tan sabias acerca del caso de la peligrisácea desde que había hablado con Leah.
— ¿Qué?— preguntó el ángel caído.
— Nada, es sorprendente lo que has dicho zura— alabó Hanamaru — Creo que tienes razón… Quizá no haga falta que yo la ayude, sino la vida misma.
— Tiene que rasparse un poco para entender lo que vale cada cosa, déjala averiguarlo.
— ¿Cómo es que tienes la madurez para pensar así zura?
— ¿Madurez?— Yoshiko rió y Maru la miró confundida — No Zuramaru, no soy madura, si lo fuera…— "Quizá no hubiera sentido celos de mi amiga y podría haberte superado" pensó, pero solo eso. Su forma de lidiar con sus sentimientos era el enfocarse en entrenar muy duro bajo el furor de Kanan y You. Eso le había dado un buen lugar en el equipo — De cualquier manera, es algo que leí en un libro— alzó la vista para recordar — Un hombre se convierte en esclavo después de ser engañado por un capataz, y en una de sus desafortunadas noches, él ve un capullo de mariposa que está a punto de salir. Primero siente pena por el insecto, pero lo mira con gran interés, pero se ve que es doloroso para la futura mariposa salir del capullo, entonces él ayuda a la mariposa a salir de el, y así esta sale de su prisión, pero no vuela. Uno de los pocos amigos que pudo hacer en ese barco le explica que no volará porque él la ha ayudado a salir, ¿lo entiendes Zuramaru?— preguntó la datenshi.
— Eso creo… La mariposa necesitaba romper sola el capullo zura, ¿no?
— Sí, pero como alguien le ayudó, era muy débil como para volar. Es lo mismo que pasará con You si seguimos queriendo arreglarle la vida— sentenció Yoshiko. Debía admitir que por mucho tiempo ella y Kanan quisieron ayudar de la misma manera desesperada a su amiga, pero al final se dieron cuenta de que debían dejarla volar al sol y quemarse. La ayudaban, pero de manera adecuada— Va a ser como una mariposa a la que ayudamos a salir del capullo y que no podrá volar.
— Lo entiendo zura— en un reflejo, Hanamaru tomó la mano de Yoshiko — Espero pronto pueda aprender entonces.
— L-Lo hará— finalizó el ángel caído con todo el control que pudo poner en sus palabras y acciones al sentí la suave mano de Maru envolver la suya.
— ¡El agua está tan fría!
— ¿Estás bien?
— Sí, solo no esperé que el mar fuera tan frío.
— No lo es, solo que no estás acostumbrada, aunque también puede ser que el sol no ha calentado lo suficiente.
— Sí, eso creo— dijo Riko antes de ponerse el equipo, tal y como Kanan les había enseñado. Aunque ni por eso la peliazulada les había quitado la vista de encima. Una vez les aseguró el equipo, las dejó entrar al agua.
Mirar dentro del mar por primera vez era una experiencia nueva para Riko, y aunque sabía que no podía caer en el agua, una vez se acercaron a un arrecife que tenía una gran pendiente casi totalmente recta, no pudo evitar aferrarse al brazo de la pequeña marinera. Sentía que iba a caer y se perdería en el océano. Sin embargo, al sentir la mano de You sobre la suya que yacía en el hombro de la peligrisácea, pudo relajarse un poco; quiso quitar su mano, pero el miedo era más fuerte que su pena. Los corales y peces se presentaron ante ellas, y aunque algunos parecían un tanto amenazantes para Riko, no se quejó.
No podían hablar, pero realmente no hacía falta. Al cabo de algunos minutos la pianista se acostumbró un poco al vaivén tranquilo de las olas y las ligeras corrientes que pasaban, así que se aventuró a nadar por su cuenta. Miró a You, parecía un pez que volvía a su hábitat, debía gustarle mucho el mar. Las luces del próximo atardecer se filtraban por el agua y le daban una imagen hipnotizante del arrecife en el que estaban, pero aún más, esa luz le daba a You un aspecto misterioso y genial; su corazón se sentía emocionado.
Cuando salieron del agua, la peligrisácea ayudó a Riko a quitarse el equipo.
— Eso fue hermoso You— dijo con entusiasmo.
— ¿Verdad? El mar es asombroso.
— Aunque da un poco de miedo…
— Das más miedo tú molesta.
— ¿Tenías que arruinar el momento Watanabe?
— Es inevitable Miss Sakurauchi— You la miró con una sonrisa que pretendía ser galante, y aunque eso hizo sonrojar a la pianista, no se dejaría vencer tan fácil.
— No te hagas esto, por favor— Riko comenzó a reír para simular su nerviosismo — Con eso no conquistas a nadie.
— ¿Crees?
— Obviamente.
— Creo que más bien no es suficiente para descongelar tu frío corazón.
— Mejor fría que desesperada como esa tal Ame.
— Ahí vamos— You sonrió.
— ¿Ahí vamos? ¡Pero no he dicho nada malo de ella!
— Pero siempre te quejas de su comportamiento— la peligriácea sonrió.
— ¡Es porque es muy melosa contigo!
— ¿Hay algún problema con eso cariño?— You alzó una ceja.
— ¡No!
— ¿Entonces amor?— esas palabras eran golpes bajos para el bien del corazón de Riko, aunque la ojiazul no lo sabía. A este paso, la pianista moriría de una arritmia, o quizá de un coraje.
— ¡No me llames así!
— ¿Te pone nerviosa Riko Sakurauchi?— siguió con su ataque.
— ¡Te odio You Watanabe!
— Yo también te amo— sonrió y se echó a nadar a la costa, pues sabía que cuando decía eso, Riko se lanzaba sobre ella para pegarle unos débiles y graciosos golpes. Lo decía como una broma, era claro, pero la verdad es que algo se sentía raro en esa frase, sin embargo, no era como que tuviera tiempo de analizar esa sensación; no cuando su vida corría peligro a merced de la fiera pelirroja.
— Quién diría que esa tierna niña que le daba miedo caer al agua ahora sería toda una buceadora profesional— dijo Mari con una sonrisa felina. Se estaba quitando el equipo quedando solamente con un traje de escalas azules que cubría y delineaba la figura de su cuerpo; ciertamente una imagen que hizo que a Kanan se le agolpara la sangre en la nariz.
— Bueno, si quería ayudar a mi padre debía aprender en algún momento, él me impulsó a dejar de tenerle miedo al mar.
—Really? ¿Qué hizo?
— Primero me enseñó a nadar en la alberca del pueblo— dijo mientras avanzaba hacia Mari con una expresión serena y una sonrisa, realmente eran recuerdos preciados para ella — Después me trajo a este puente para mirar el atardecer, puso sus manos en mis hombros y…— Kanan, que había hecho todo lo que estaba narrando, empujó a Mari al agua — Y me aventó al mar— rió.
— ¡Oye! Why?!
— Quería ver tu cara— dijo mientras reía con más fuerza.
— Oh no babe— Mari saltó en el agua tal como una sirena y tomó impulso con el puente de madera— You come with me!— Tomó a Kanan del traje y la sumergió en el mar junto a ella.
Dentro del agua, Kanan pudo ver la gran sonrisa que tenía Mari en su rostro. Ahí, dentro del mar, con el cabello ondeando grácilmente con la corriente y las burbujas a su alrededor, la rubia parecía una sirena de verdad, su amada sirena; y Kanan, Kanan con gusto sería el marinero que se dejaría arrastrar al fondo del mar por ella.
Aunque la verdad era que ambas ya estaban más que en el fondo de un mar de incertidumbre, risas, lágrimas, dolor y dicha. El mar más terrible y despiadado, pero a la vez gentil y tierno de todos, algunos viajeros y aventureros de la vida suelen llamarlo "amor".
Salieron del agua y comenzaron a reír.
— No juegas limpio Mari— dijo la peliazulada mientras se pasaba las manos por la cara.
— ¡Lo dice quién me aventó al agua sin previo aviso!— Mari agitó su cabello para que las gotas cayeran directo hacia su amiga.
— Lo siento— se disculpó mientras reía y se acercaba al pequeño puente para subir. Una vez lo hizo, extendió su mano a Mari para que la tomara.
— You are like a prince!— dijo Mari mientras aceptaba su ayuda. Sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo y agolparse en su pecho.
— Antes también decías lo mismo.
— No has cambiado nada honey— la rubia le guiñó el ojo.
Una vez tuvo a su sirena frente a ella, ambas se miraron mientras sonreían con una alegría que no podía describirse con palabras, no repararon en la pelea de You y Riko a la lejanía o en la presencia de Yohane y Hanamaru en la playa; en ese momento solo existían ellas dos y casi por impulso, Mari abrazó a Kanan. No sabía por qué lo estaba haciendo, pero necesitaba ese abrazo ya.
— ¿Mari?
— ¿Mm?
— ¿Ocurre algo?
— Not really, solo sentí ganas de abrazarte, ¿está bien?
Kanan no sabía cómo reaccionar a eso, pero tampoco es que le desagradara el contacto de la rubia, así que, envolviéndola en sus brazos de igual manera, se aferró a ella.
— Está bien— respondió casi en un susurro.
— ¡Ea tortolitas!— Yoshiko las sacó de su pequeño mundo, no solo a ellas, sino también a You y Riko — ¡Maru y yo ya tenemos hambre, ¿y ustedes?!
— ¡Yoshiko!— gritaron Kanan y You.
— ¡Es Yohane!— les respondió.
Todas rieron y se acercaron a sus amigas. El padre de Kanan había traído algunos cortes de carne, pescado y bebidas de fruta, así que decidieron llamar a las demás chicas.
