Todos los personajes pertenecen a MAPPA y sus creadoras (Yamamoto-sensei y Kubo-sensei), la historia sí es mía C:

Advertencias: este fanfiction tendrá muchas menciones sobre la religión católica y su organización, así que si no deseas terminar en el infierno conmigo y deseas proteger tu alma, tal vez deberías retírarte. Nada de esto se realiza con la intención de ofender.


CAPÍTULO XIII

El infierno entero se estremeció.

La tierra bajo los pies de todos rugió y el viento guardó silencio. Nubes de tormenta se acercaron –acechando- y todo aguardó mientras sus ojos me recorrieron con cuidado –podía sentir la energía bullendo bajo la superficie, esperando-. Cada golpe y rasguño, cada pequeño rastro del mal momento que había pasado estaban ahí para que los mirara.

Estaba parado y mirándome de hito a hito, con su ropa demoniaca y toda su pecaminosa apariencia –colmillos, cuernos y alas incluidos-. Le vi retraer los labios y mostrar sus dientes en un gruñido bajo, antes de que se acuclillara frente a mí. En ese momento era todo ojos viperinos y furia animal contenida, mientras llevaba una de sus manos a mi rostro, para quitarme el cabello de la cara.

Levanté el rostro y cerré los ojos ante la caricia, yo también estaba esperando.

El beso llegó suave, como una ola en un día calmo. Sus labios estaban tibios, igual que su aliento chocando en mi piel y fue lento. Me aferré a sus hombros y me perdí en él, en su olor y sabor. En aquel beso dulce y apacible que existía sólo para reencontrarnos y consolarme. Para decirme que había acabado, que estaba a salvo.

-Chris olvidó mencionar tu estado- soltó entre dientes cuando terminó el beso y se separó para mirarme, sus ojos fijos en mi cara amoratada –, debí haber venido antes…

-yo no…- supongo que estaba a punto de decirle algo sobre que había aguantado o no era nada; sin embargo, él se limitó a fruncir el ceño y entrecerrar los ojos.

-ni siquiera intentes justificar nada de esto…- me puso de pie con mucho cuidado, prácticamente todo mi peso era sostenido por él. Miró el estado de mi pierna que, antes de todo aquello, había estado por sanar y ahora tenía flexionada sin poder soportarme ni equilibrarme apropiadamente -. Voy a matarla…

-Víktor…- no es que no deseara que obtuviera su merecido, pero en ese momento lo único que me importaba era que él estaba a mi lado. De verdad. Lo apreté con la poca fuerza que me quedaba y enterré mi rostro contra su pecho, respirándolo por entero –estás aquí.

Sentí sus labios contra mi cabello, en un beso ligero.

-aquí estoy.

Debí quedarme dormido en ese momento o, bueno, quizá me desmayé; cuando volví en mí, estaba recostado sobre una superficie acolchada y cálida. Totalmente diferente a mi rugoso y frío lugar en medio de mi calabozo. El cambio de condiciones me desconcertó lo suficiente para sentarme de golpe –aunque el movimiento repentino dolió bastante- y observar todo a mí alrededor.

No estaba en la celda.

Me encontraba en medio de lo que parecía un amplio futón de color azul y tenía una sábana de seda cubriendo la parte inferior de mi cuerpo; me observé con cuidado, los raspones habían sido limpiados con cuidado y las heridas abiertas tenían gasas y vendas colocadas con precisión. Levanté la tela para ver una rodillera improvisada en mi pierna mala y nada más.

Estaba tan desnudo como el día que nací.

Enrojecí hasta la punta del cabello y me enredé completamente en la sábana antes de intentar ponerme de pie. Dolía, pero no era nada que a lo que no me hubiese acostumbrado en el tiempo allí. Caminé, medio renqueando, hasta el único pasillo –no había puertas a la vista, sólo un enorme ventanal cubierto con cortinas oscuras- que había en la habitación, esperando encontrarme primero a Víktor que atravesarme con algún desconocido.

El pasillo de color crema llevaba hasta lo que parecía ser una sala de estar con sillones y mesa para el té incluidos. Eso me chocó bastante, después de todo el tiempo que había permanecido entre mazmorras y el sitio para los espectáculos de tortura, era un contraste demasiado intenso para mí. Me quedé paralizado en el umbral.

-¿Yuuri?

La voz de Víktor me sacó de mi entumecimiento conmocionado y me giré lo suficiente para verlo entrar por una puerta medio oculta tras un librero de madera oscura; llevaba puesta una camisola de velo negro que le llegaba por debajo de las rodillas, abierta por completo –ni siquiera tenía botones- y pantalones del mismo color, de una tela –que parecía- suave que no alcancé a reconocer.

Las alas las tenía replegadas tras la espalda, pero sus cuernos se erguían orgullosos entre su cabello plateado.

-¿por qué te has levantado?, ¿algo está mal?, ¿te duele algo…?

-ah, no…- me miré de nuevo, la sábana alrededor de mi pecho y dejando al descubierto sólo mis hombros y tobillos -¿dónde está mi ropa?

Lo vi achicar los ojos, me imaginé que era por lo extraña que le parecía mi pregunta, en medio de la situación.

-estaba… sucia- gruñó, caminando hasta colocarse a un respiro de mí; supuse que "sucia" era el eufemismo para el estado deplorable en el que se encontraba mi ropa, llena de sangre y suciedad –deberías estar descansando.

-no me siento cansado –bueno, no tanto como él debía suponer.

-pero estás malherido…

Fue mi turno para achicar los ojos. Lo tenía a mi lado por fin, no quería iniciar una discusión por algo como eso; así que cambié drásticamente de tema, sin ninguna sutileza.

-te extrañé.

Pude ver su lucha para frenar una sonrisa, aunque esbozó una. Pequeñita.

-yo también- sus dedos viajaron hasta mi rostro, paseándose con cuidado desde la sien hasta mi barbilla -. Desearía tanto seguir siendo un ángel, justo ahora…

-¿qué?, ¿por qué?

-ellos son los únicos con poder de sanación- algo rondó en el fondo de sus ojos, algo oscuro -, nosotros sólo tenemos poder para destruir.

Actuando sin pensarlo –obviamente-, dejé que mis brazos le rodearan y me aferré a la tela de su espalda; no había pasado por todo aquello para pasar mis primeros momentos de regreso a él con pensamientos tan terriblemente oscuros. Mi nariz terminó de nuevo en su pecho, respirando su esencia.

Casi no noté la sábana deslizarse por mi cuerpo y caer al piso. Al menos hasta que sus propios brazos me encerraron contra él y sus manos acariciaron mi espalda desnuda. Chillé avergonzado.

Sin embargo, él no me soltó ni yo lo hice; sólo enrojecí contra su calor. Dejándome llevar un poco en ese precioso momento.

-bueno… aunque me gusta tu trasero- sentí su risa contra mi coronilla – y mucho, pronto tendremos visitantes, si ya no deseas estar recostado, por lo menos debes vestirte… no quiero que nadie más te vea así.

No pude estar sino de acuerdo con ello, aunque no pude hacer nada para impedir que Víktor me volviera a envolver en la sábana; puesto que solté un quejido bastante llamativo cuando intenté agacharme para hacerlo por mí mismo. Así que rojo como amapola, esperé hasta que me lo colocó encima para regresar medio cojeando de regreso a la habitación.

De una cómoda en la que yo no había reparado hasta el momento, sacó un par de prendas que dejó a mi lado cuando me senté sobre el futón.

-¿podrías… darme algo de privacidad?

Tenía los ojos en sus pies, sus pies que estaban descalzos y tenían pequeñas manchas azules sobre su piel, del mismo tono que sus ojos. Pensé que podría ahogarme de vergüenza en ese momento, pero Víktor tenía otras ideas.

-no.

-¡¿disculpa?!- levanté la vista y lo miré escandalizado.

-no quiero perderte de vista de nuevo… nunca.

-sólo quiero vestirme…

-cerraré los ojos- y eso hizo, de pie frente a mí, parpadeó un par de veces antes de, finalmente, dejar sus ojos cerrados.

-no los abras, por favor.

Cuando pasaron varios segundos sin que cambiara de opinión, comencé a vestirme con lo que me había dado; aunque la selección no hubiese sido jamás algo hecho por mí. No había ropa interior, lo que me tendría permanentemente sonrojado a causa de la pena y el resto eran una camisola de lo que parecía ser seda azul zafiro y pantalones de algo muy similar al cuero negros.

Tuve cuidado con las gasas y vendas, agradecí que la camisola fuese bastante suelta y me permitiera maniobrar sin remover gran cosa de las curaciones ni obligarme a hacer mucho esfuerzo para ponerla sobre mi cuerpo.

Los pantalones sólo quedaron un poco más largos y tuve que remangarlos en los tobillos, la camisa parecía haber sido cortada justo para mí.

Sonreí al notar que Víktor había permanecido con los ojos cerrados –o eso era lo que yo quería pensar- todo el tiempo; caminé el par de pasos que nos separaban para recargarme sobre él. Mi cara en el hueco de su hombro.

Podía darme cuenta de que estaba siendo extremadamente pegajoso y no lograba hacer que me importara lo suficiente; había sido un tiempo bastante duro y le necesitaba cerca para creer que había terminado, que él estaba ahí y que la tortura había finalizado –que yo seguía vivo y humano-. Había sobrevivido a ello. Estábamos juntos de nuevo.

Deseaba engañarme un poco.

Sabía, dentro de mí que esa paz que estaba teniendo era efímera y pronto, sino es que ya había comenzado, la ira de Víktor se desataría. Podía sentirla, agitándose bajo su piel y su expresión calmada.

-gracias por la ropa y… por sacarme de ahí.

Sentí la energía oscura ondular a mi alrededor, pero el rostro de Víktor permaneció tranquilo.

-he tenido una pequeña charla con Chris sobre eso- comenzó a decir, llevando sus manos hacia mis brazos y frotarlos con movimientos inconscientes mientras hablaba -, le recordé que debía cuidarte y alertarme ante cualquier cosa que fuese demasiado para ti…

-eso hizo.

-no- gruñó -, dejó que llegara demasiado lejos. De haber sabido en qué condición te encontrabas, habría ido por ti antes.

-necesitabas tiempo.

-necesitaba que estuvieses bien- me regaló un rápido beso en la frente -. Lo necesito. Ellos lo pagarán.

-bien- dije, porque sabía que ninguna otra cosa sería escuchada y, honestamente, no sentía deseo alguno de que cambiara de idea. Tal vez me había convertido en un alguien terrible, mezquino y vengativo; no era relevante, yo también deseaba que pagaran.

-de tu vieja ropa logré rescatar algo- caminó de nuevo hasta la cómoda y, de otro de los cajones, sacó algo y me lo colocó con cuidado sobre la palma.

Miré el objeto y sentí el familiar tacto de la madera contra mi piel. No podía creer que estuviese ahí, en mi mano.

-gracias…- mis ojos danzando entre las cuentas del rosario que Víktor había rescatado de su escondite en mis bolsillos y él. Cerré la mano y los ojos con fuerza, aferrándome no sólo al rosario, sino a la sensación de tenerlas ahí y tenerlo a él. A la sensación maravillosa de poder creer en algo. Tener fe. En el amor.

Lo sentí abrazarme de nuevo y le dejé hacerlo, porque yo era un hombre de creencias, de fe y de religión. Y acababa de darme cuenta de que mi religión ya no era algo tan común como la creencia en algún Dios. Mi religión era esto que sentía, esto a lo que me aferraba. Era él. Era yo. Era el estar juntos así.

Dios, perdóname. Pero es él. Sobre cualquier cosa, es él.

Escuchamos a alguien entrar a la habitación y logramos ignorarlo bastante bien hasta que se limpió la garganta bastante ruidosamente. Nos separamos para ver al recién llegado. Un demonio que no conocía.

-lamento la interrupción- dijo éste, cruzándose de brazos y mirándolos con irritación -, pero hay gente esperando.

Sonreí, era una alegría enorme volver a ver otra cara conocida.

-¿Yurio?- pregunté, sólo girándome un poco y dejando que Víktor sostuviera mi peso; no estaba en condiciones de ir hasta él y palparlo para saber si era real, pero verlo frente a mí me bastaba.

-hola, cerdo- caminó dentro de la habitación y pude ver, nuevamente, su caminar felino y lleno de gracia; sus ropas eran de un verde intenso y combinaban a la perfección con sus cuernos puntiagudos.

-¿han llegado todos?- Víktor comenzó a moverme a través del cuarto y el pasillo, el suelo bajo mis pies descalzos era cálido lo que comprendí al notar que nadie ahí llevaba zapatos.

-están todos esperándote con noticias- contestó el rubio caminando a nuestro lado, su voz sonaba aburrida; aunque podía notar la tensión en el fondo de ella -; como imaginarás, hubo quien no se tomó muy bien el que quemaras hasta los cimientos las mazmorras de Jean.

Víktor esbozó una sonrisa leve.

-qué lástima.

Yuri soltó una risa alegre.

-debiste haberme esperado- gruñó, siguiendo con la broma y clavando sus ojos verdes en mí, recorriendo cada morete y golpe que la ropa había dejado expuesto -. Podríamos haber iniciado la cacería allí mismo.

Víktor sonrió ladinamente, apretándome un poco más a su costado.

-no seas impaciente…- sus ojos se volvieron fríos y distantes –Quiero que estén conscientes de que voy por ellos, quiero que me esperen y teman por el momento en que les alcance… quiero oler su miedo, después de que mate a todos a su alrededor…

-¿quieres hacer de esto una telenovela? Estás dramatizándolo todo. Sólo deberíamos entrar ahí y librar a el universo entero de ellos…

-¿y por qué no hacer un poco de drama?- me observó de nuevo, pasando una mano por mi rostro amoratado –Creo que merecen eso y más…

Yurio también me observó, lo que terminó por cohibirme bastante, en medio de su conversación sobre planes de muerte y destrucción.

-estoy de acuerdo…- sonrió –creo que disfrutaré cuando Mila decida jugar con ellos, porque la dejarás, ¿verdad? Déjala jugar sólo un poco con ellos…

-por supuesto.

Con aquellas últimas palabras dieron por terminada la conversación –llenándome con un montón de preguntas sobre quién era Mila y qué podría hacerles a J.J. e Isabella como para que Yuri se entusiasmara de esa forma con sólo mencionarla. Por otra parte, en algún lugar recóndito en mi interior, me alegraba saber que Yurio quería cobrar venganza en mi nombre; esa parte de mí que no había tenido muchos amigos antes se sintió exultante-, hasta que llegamos a la sala donde nos reuniríamos con el resto.

En una larga mesa, estaban sentados más demonios de los que había visto jamás de cerca. Todos se veían imponentes, seductores y mortalmente peligrosos. Y todos me estaban viendo a mí.


Hola, hola! Vengo a dejarles otro capítulo más, un poco más tranquilo... pero es sólo la calma antes de la tormenta (para J.J.). Bueno, varias cosas el día de hoy:

1. La ganadora es... WidowSlayer, quien fue la primera en adivinar (lo adivinaron varias, pero ella fue la primera, so.. u.u) y tendrá un lindo one-shot de su pareja preferida! esperaré para que comentes y me digas quién te gustaría C:

Tal vez debería ser más original con los premios, pero no se me dan los drabbles y no tengo aptitudes en el diseño como dar banners o cosas así u.u

2. Como mencioné, este no será el último concurso/pregunta que haga... en realidad hay otra hoy: ¿quiénes creen que estén en el equipo Víktor?, sólo diré que en esa mesa y observando a Yuuri hay 3 demonios que no he mencionado aún, 2 hombres y 1 mujer (Mila, Chris y Yurio no cuentan porque ya los dije)... la que me adivine la mayoría se lleva el siguiente one shot (:

3. Lectora Fantasma: no, no te diré! muajajajaja... pero este fin de semana estará listo :D

4. zryvanerkic: sobre lo que preguntas sobre las frases en latín puedo decir que sí y no. Me explico, cuando estuve investigando sobre los exorcismos tuve que fiarme de lo que encontré en internet y un par de libros que me encontré sobre el tema y ponerle un poco de lo mío, que bueno esto es ficción; pero si respeté lo que se menciona sobre cómo hacerlo: desde las investigaciones antes de enviar a un sacerdote exorcista hasta los rituales con el agua bendita, oraciones pidiendo a los santos interceder, etc. (aunque en la historia Yuuri sólo se ha podido ver haciendo uno y a medias porque Yurio no se lo dejó fácil) así que las oraciones que pongo efectivamente existen y sirven para los exorcismos, aunque en ningún sitio se diga que deben ser en latín (otro dato curioso: se supone que el primer ritual exorcista y del que proviene el que actualmente se usa era romano, so...)

5. Gracias por las felicitaciones del día del maestro, me hicieron muy muy feliz... gracias también por regalarme su tiempo para leer mi historia, sus reviews, favoritos, follows y lecturas fantasmas... Son el alimento que mi musa escritora devora felizmente C:

También me hace feliz saber que en cuanto redacción y ese tipo de asuntos no las he decepcionado :D

Les quiere:

~Clarisee (Silvia)