Capítulo 13
Se detuvo en frente de la puerta de la habitación de Marley, quedándose pensativa por un momento; aunque, en verdad, llevaba pensando sobre ello desde hacía varios días, sin poder evitar sopesar la posibilidad de confesar a la joven que se habían besado, y que ella había intentado huir para no tener que enfrentarse a algo. Algo que estaba sucediendo, y que estaba siendo lo increíblemente fuerte como para dejarle a ella desconcertada.
Pero también una voz interna le decía que no se lo podía contar. Que tenía que seguir con esa mentira durante un tiempo más, y que no le iba a importar hacerlo, puesto que lo que opinasen los demás, lo que creyese Jake, y todo, le resultaba un peso importante para poder ser feliz o no. ¿Por qué sentía que lo que hacía estaba mal, cuando en parte se sentía tan bien al hacerlo? ¿Por qué tenía que estar mal aquello que le hacía tanto bien?
Apretó los labios ligeramente, pensando en lo que estaría haciendo Marley en su habitación. En el tiempo que llevaba la chica allí, no había llegado a entrar nunca en su habitación. Era algo que la castaña le había pedido, y que ella había decidido respetar, aunque tampoco entendía el misterio para no poder estar en su cuarto, aunque fuese con ella, y no a solas. Pero era lo que su amiga quería, y no le quedaba más remedio que aceptarlo. También, al fin y al cabo, seguramente que quería tener su momento de privacidad para ella misma.
Tragó saliva, y respirando profundamente, se dirigió hacia la entrada, apartando la vista de la puerta, la que al cabo de unos segundos, se abrió. Se asustó, aunque rápidamente se relajó, puesto que no le había descubierto en frente justamente, sino que le había encontrado justo cuando estaba a punto de salir por la puerta. Hizo caso omiso, y se colocó el abrigo. Ese día hacía frío, y aunque mucha gente se quedaría en casa, a ella le apetecía salir a caminar un poco.
― ¿Kitty? ―Se maldijo por dentro, aunque la voz de ella hacía que el sentimiento de desagrado desapareciese en tan solo segundos.
Si bien era cierto que maldecía estar sintiendo lo que sentía por Marley, debido a la lógica, el corazón hacía que ella sonriese y mostrase una de las mayores sonrisas que jamás hubiese podido mostrar. Hacía que todo mereciese la mena por Rose, la que se detuvo detrás suyo, esperando a que se girase. Cuando lo hizo, tembló, al encontrarse con esos ojos azules claros que eran como una especie de emboscada contra su templanza.
―Marls, hola...
― ¿Marls? ¿Desde cuando me llamas Marls? ―Preguntó la chica, divertida, mientras Kitty notaba como sus mejillas se teñían en un cierto tono rojizo, mordiéndose el labio inferior ligeramente, sonriendo divertida.
―No sé, me ha salido así―replicó mientras se encogía de hombros, conteniendo en suspiro―. ¿Ocurre algo?
―Quería hablar de lo de ayer...Lo del bar.
Se detuvo en seco al escuchar sus palabras, mordiéndose el labio ligeramente. No quería hablar de lo que había sucedido el día anterior, de la canción, ni de nada por el estilo. Solamente quería permanecer calmada, y no pensar sobre ello. ¿Cómo iba a explicar lo que había ocurrido con Marley? En este caso, ¿qué excusa podía decir?
―Nos quedó bien la canción―interrumpió cualquier pensamiento de la castaña, que la miró alzando una ceja.
― ¿Tú crees?
―Sí―respondió convencida Kitty. En verdad sí que se creía lo que estaba comentando, para así poder evitar cualquier otra cosa que le quisiese decir su amiga―. Es decir, cantamos bien las dos juntas... ¿Recuerdas el dueto que hicimos en el Glee club?
Pudo observar como se esbozaba una sonrisa en el rostro de la joven más alta, que la observaba con un brillo especial en su mirada ante la mención del dueto que habían hecho en su momento juntas. Sí, Marley recordaba perfectamente el dueto que habían hecho las dos chicas juntas, y estaba segura de que ambas lo hacían con cierto cariño y afecto, aunque la situación entre ellas por aquel entonces no fuese nada agradable.
―Sí...La verdad es que nos quedó muy bien―comentó mientras la seguía observando atentamente con sus ojos azules.
―Perfecto, más bien―susurró, y Marley se la quedó mirando de repente con seriedad.
― ¿Eso fue real? Me refiero, al momento antes del baile, y cuando nos abrazamos al terminar―explicó la castaña, mordiéndose el labio inferior, dubitativa―. ¿Fue sincero? ¿En ese momento llegaste a sentir algo de afecto, o en cambio, fingías, como hacías casi siempre?
La pregunta le pilló desprevenida a la rubia, entreabriendo los labios, sorprendida. Después de quedó un momento pensando sobre ello. Era cierto que detestaba a su amiga en esa época, pero esos recuerdos los recordaba con afecto y cariño. Aquellas palabras eran sinceras, fue sincero todo lo que le dijo antes de actuar, aunque se lo hubiese dicho para darle seguridad. Y ese abrazo que se dieron después, fue totalmente real. Ella quería abrazarla contra ella. Ella en esos momentos se dejó llevar por lo que sentía en aquellos instantes. Y nunca se arrepentiría de todo aquello.
―Sí, Marley, fue real...Recuerdo eso con mucho cariño―confesó, esbozando la otra una sonrisa como respuesta―. En esos momentos, creo que de verdad podríamos haber sido buenas amigas.
―De alguna manera u otra, acabamos siendo amigas, ¿no? ―Preguntó con cierta timidez, sonsacando una tierna sonrisa de la más bajita.
―Sí, y buenas amigas, creo―murmuró, encogiéndose de hombros, y Marley le volvió a dedicar una sonrisa, esta más relajada, y a la vez, extensa, lo que provocó que un escalofrío recorriese todo su cuerpo.
― ¿Estás enojada? Ayer te marchaste del escenario algo extraña y luego con ellos estabas un poco rara―se atrevió a comentar apresuradamente Marley, sorprendiendo a Kitty. Pensaba que había disimulado bastante bien; y Marley le debió de leer la mente―. Se te notaba un poco tu estado de humor, aunque lo intentases disimular...Eres un poco...―se quedó sopesando la palabra, como si no quisiese estropear la charla amistosa―. A veces tienes un poco de carácter.
―Bueno, sí que tengo carácter―susurró con una sonrisa divertida, sacudiendo la cabeza―. No ocurría nada, solamente me puse de mal humor―Marley frunció el ceño ante esa contestación―. ¿Qué?
―No parecía que fuese eso..., es decir, parecía que te había ocurrido algo―dijo en un cierto tono bajo que extrañó a la animadora, pero no iba a comentar nada al respecto de eso.
―Pues era eso, ¿qué iba a ser sino? ―Cuestionó, intentando quitarle yerro al asunto.
La más alta parecía meditar sobre ello, y Kitty se removió nerviosa en su propio sitio. Era curioso, pero ahora, la castaña lograba ponerla de los nervios, mientras que, al contrario, ella no era capaz de causar ninguna especie de efecto en ella, o eso le parecía. Al menos, ya no la ponía tan nerviosa como antes. Suponía que era porque, en esos días, se estaba sintiendo demasiado vulnerable, y encuentros como estos, en los que Marley parecía tener control en ella, con detalles que le ponían en un compromiso, hacía que se sintiese cada vez más débil
― ¿A dónde vas? ―Quiso saber la castaña de repente, interrumpiendo el interrogatorio, y esbozando una suave sonrisa que hizo que Kitty también sonriese, sintiéndose un poco idiota por ello.
No podía ser que Marley consiguiese con una sonrisa que se derritiese por completo. Ni podía hacer que los nervios de ser descubierta pasasen a ser nervios de adolescente enamorada de la que era su mejor amiga. Se le detuvo el corazón ante ese pensamiento, respirando profundamente.
―Me voy a dar una vuelta―susurró, encogiéndose de hombros, girándose para marcharse.
― ¿Puedo ir contigo? Tengo ganas de salir y así pasamos un rato juntas―murmuró con timidez la muchacha, deteniéndose Kitty al escucharla.
¿Qué era lo que podía hacer? Tenía la opción de decirle que no, y marcharse sola. Podría así estar tranquila y alejarse así de la muchacha, que la miraba de una manera que casi le estaba suplicando el poder acompañarla. Pero por otra parte, no quería estar sin ella, ni tampoco quería alejarla, en verdad. Podría decirle que sí, y así poder estar las dos juntas. Estar junto a la joven de cabello castaño, mirada de ángel y sonrisa de persona dulce y tierna.
―Supongo que sí...
Marley se rió, contenta, y salió corriendo hacia su cuarto, quedándose Kitty esperando en medio del salón, suspirando. No sabía si se iba a arrepentir de aquello o no, pero no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa al ver tan animada a su compañera de piso.
Sí, estaba segura de que se iba a arrepentir de eso.
― ¡No me pienso montar ahí!
―Venga, vamos, no es tan malo―se quejó la otra, con una sonrisa divertida.
―No sé patinar―se justificó la rubia, bajo la mirada de la castaña, que le dedicó una sonrisa inocente.
―Yo te puedo ayudar a patinar, Kit Cat...
― ¿En serio, Rose? ―Preguntó con ironía, respecto al mote― No me pienso montar ahí.
Marley le dedicó una sonrisa pícara para después observarla con una mirada de pena, lo que hizo que Kitty desviase la vista hacia otro lugar, intentando resistirse ante la petición de su amiga, que tenía los ojos azules clavados en su rostro, haciendo una especie de pucheros que hizo que Kitty tuviese que intentar contener la risa. No podía usar esas trampas para convencerla de hacer algo que no quería hacer.
―Kitty...―dijo en tono suave, intentando así convencerla, con adorabilidad. La aludida rodó los ojos, intentando contenerse, respirando profundamente.
―No―respondió con tono tajante, aunque como le siguiese insistiendo, iba a lograr lo que pretendía.
―Por favor...
―No.
―No te pienso soltar la mano―aseguró la castaña, haciendo que Kitty dudase.
La rubia la miró de reojo, con los brazos en jarras sobre sus pechos, arqueando una ceja como respuesta; de mientras, Marley le dedicaba una sonrisa adorable y ponía pucheros un poco, haciendo que suspirase la otra. No era justo, y tenía claro que no se iba a sentir sana mentalmente si se iba a encontrar en esa situación varias veces. Y la idea de que Marley le tomase de la mano, honestamente, era muy tentadora. Tan tentadora que le estaba haciendo dudar.
Dirigió un momento la mirada a la pista de hielo de patinaje, que habían colocado en una de las zonas del Central Park, y pudo ver como varios chicos se montaban en la pista, y como algunos, por torpeza, se caían al suelo. Pese a que ella era animadora, no se le daba bien patinar desde que, de pequeña, había tenido una mala experiencia con una mala caída, lo que le hizo tener miedo a patinar, tanto sobre ruedas como sobre el hielo. Sin embargo, no sabía porque, pero la idea de patinar junto con Marley, tomadas de la mano, no se le hacía una imagen tan desagradable.
― ¿De verdad? ―Entrecerró los ojos, lanzándole una mirada fulminante.
―En serio, no te pienso soltar en ningún momento―le sonrió para calmarla―, pero entremos, por favor...
―No puede ser que hagas conmigo lo que quieras, Rose―suspiró derrotada Kitty, mientras Marley sonreía, victoriosa.
Le tomó con delicadeza de la mano, haciendo que su corazón diese un brinco ante el contacto de su mano con la suya, y sus dedos se entrelazaron casi como si fuese algo típico entre ellas. Como si fuese una conexión especial. Como si fuese una experiencia única que solamente ellas vivían. Casi podía notar que era algo perfecto, una compenetración entre ellas, y que sus dedos encajaban perfectamente los unos con los otros.
―No tienes por qué hacerlo si no quieres―le dijo en un susurro mientras acariciaba su mano, esperando en la cola para entrar en la pista de patinaje.
Kitty la observó de reojo, mientras podía así recorrer con la mirada su figura de perfil. Su barbilla, sus labios ligeramente apretados en una leve sonrisa, su nariz pequeña, su frente, y el puente de la nariz al entrecejo. Podía percatarse de como su cabello se acomodaba en su rostro, y sobre los hombros, aunque a veces se levantaba debido al viento que había. Pero era tan suave ese movimiento, que a penas uno se podía percatar de ello.
―Pero sí quiero―susurró, mientras se encontraba con los ojos azules de Marley, que entreabrió los labios, como si se sorprendiese―. Sí que quiero.
La castaña esbozó una sonrisa ante la respuesta y se detuvo en frente del chico que estaba atendiendo. El muchacho cuando la miró, le dedicó una sonrisa que hizo que Kitty frunciese el ceño ligeramente. Solamente con observar cómo la miraba mientras ella pedía dos pares de patines, carraspeando ligeramente cuando, finalmente, se apartaron para colocarse los patines.
― ¿Tienes pensado salir con alguien? ―Preguntó al cabo de un rato, sin poder contenerse. Sabía que no debía preguntar, que ni si quiera debía importarle; pero no podía evitar sentirse morirse por dentro imaginando a Marley con otra persona.
― ¿Por qué lo preguntas? ―La miró confusa la castaña, mientras la rubia le dedicaba una leve sonrisa. Marley siempre era así de inocente.
―Porque a ese chico le gustabas...Y era mono.
―No me había fijado―murmuró con timidez, mientras de mordía el labio inferior―. No creo. O sea...
― ¿Qué? ―Preguntó al ver que no seguía hablando, mientras se terminaba de colocar los patines, intentando permanecer de pie, y no perder el equilibrio. No le gustaban nada los patines.
―Es que no me gusta él...Ni me había fijado que era guapo―comentó.
Pudo ver como se apartaba un mechón de cabello que se caía, colocándolo tras la oreja, y se incorporó con los patines, quedando perfectamente equilibrada y relajada, al contrario de lo que estaba ella. Quería sentirse igual de segura, pero le costaba, respirando profundamente. Le costaba además concentrarse, debido a que no podía dejar de pensar en que la muchacha podía fijarse en otra persona, aunque en este caso, no era así. ¿Sería por qué estaba enamorada de Ryder? ¿O de alguien?
― ¿Y no te gusta nadie? ―Quiso saber, mientras se acercaba con cuidado, casi cayéndose al agarrarse a la barandilla, que estaba al lado de la entrada.
Marley se rió ligeramente, y se acercó con cuidado a ella, tendiéndole las manos para que se agarrase. Kitty la miró un momento a los ojos, sonriendo ladeadamente un poco, como pidiendo sí podía confiar con ella. Era un intercambio de palabras, como una conversación silenciosa, pero que se decía en ella todo. Porque Marley le estaba diciendo a su amiga que podía confiar en ella. Que ella le iba a ayudar, y le iba a apoyar.
―Hay alguien pero...―dudó en seguir.
― ¿Pero? ¿Es Ryder?
―No, no es Ryder―contestó sin más.
Tiró de ella, haciendo que ambas entrasen en la pista de hielo. Podía notar un poco el ambiente era diferente, y el frío se instalaba en el lugar, soltando una bocanada de aire, que se hacía visible en frente de ella. Marley se rió ante eso, sujetando bien sus manos, mientras miraba hacia el cielo, notando los copos de nieve caer sobre ella. La rubia la miró con fascinación, al igual que el lugar, que se estaba viendo hermoso ante la nieve que se iba cerniendo sobre la ciudad de New York.
―Está nevando...―musitó Marley en bajo, mientras volvía la mirada hacia su amiga.
―Es precioso―dijo Kitty―. No he visto nada tan bonito como esto, creo―susurro, pensando que estaba mintiendo, porque Marley para ella era lo más bonito que había visto en la vida.
―Yo creo que sí que he visto algo más bonito―dijo Marley mientras sonreía con ternura, mirándola Kitty, descubriendo que sus ojos estaban clavados sobre los suyos―. Y...
Antes de seguir, Kitty se estremeció, sintiendo como un chico la empujaba al pasar sin querer, haciendo que perdiese el equilibrio. Marley rápidamente la sujetó por la cintura, haciendo que su cuerpo se pegase contra el suyo, en una especie de abrazo, procurando agarrarse a sus brazos, cerrando los ojos debido al susto. Podía notar su corazón acelerado, y no tenía claro si era porque casi se había caído, o porque su cuerpo estaba pegado contra el de la castaña. Casi podía notar su respiración contra la de ella, su aliento sobre el rostro. Por ello, tragó saliva, manteniendo la cabeza agachada, para no encontrarse con su mirada.
Cuando, finalmente, decidió que podía permanecer serena, alzó la barbilla, y así su rostro, separándose un poco; pero no mucho, debido a que Marley no permitía que se separase mucho. Sus ojos verdes se encontraron con los ojos azules de su amiga, que mantenía un gesto en su rostro de preocupación, apretando los labios ligeramente.
― ¿Estás bien? ―Susurró Marley mientras le seguía sujetando por la cintura.
Le costaba saber si estaba bien. Le costaba aclararse y situarse en el lugar. Le costaba aceptar lo que estaba sucediendo en su interior. ¿Estaba bien de verdad? Tragó saliva despacio, notando como sus manos se aferraban más a los brazos de la más alta, que la seguía rodeando con estos la cintura, sosteniéndola. La nieve se cernía sobre ellas, y su aliento hacía que se estremeciese más, debido al contraste del calor de este con el frío del lugar. ¿Cómo iba a pensar con claridad si estaba ahí Marley sujetándola, de esa manera?
―Sí, sí...Creo que sí―murmuró, mientras miraba a su alrededor―. Cómo encuentre a ese chico, le mato―bromeó, divertida, haciendo que Marley se riese.
―No le hagas nada, no creo que lo hiciese a posta...
―Igualmente, casi me mata―replicó, arrugando la nariz.
―No iba a dejar que te cayeses―susurró en bajo, sujetándola.
― ¿En serio? ―Inquirió Kitty en voz baja.
Los ojos de Marley se centraron en su rostro, pasando una mano hacia su rostro, para dejar una leve caricia en este con la mano, pasando el pulgar por su piel, que se encontraba congelada, y con un ligero tono rojizo. La más baja entreabrió los labios, un poco sorprendida, recorriéndole un escalofrío por todo el cuerpo. Contuvo el aliento, y aunque podía ser un momento extraño, se sentía como si fuese perfecto. Como si fuese lo correcto.
―En serio...―dijo en bajo.
―No me dejes caer―susurró Kitty, tragando saliva. Marley esbozó una leve sonrisa.
―Sí tú caes, yo caigo contigo...
Y Kitty supo que, sí caía, Marley caería con ella.
Hola hola :3 Aquí tenemos otro capítulo. Ya veis que no hay mucho drama, pero que me gusta ir poco a poco con el romance. Y creo que va surgiendo, ¿no? Al menos se nota más cercanía entre Kitty y Marley ;)
pkn150: Te respondo a los dos comentarios, de los dos capítulos. Primero, parece que Marley no sabe nada...Aunque...Quién sabe qué puede pasar ;) Y segundo...Sí, Jake sabe algo...No sabe el qué, porque ni ellas mismas lo saben, pero él nota algo, y eso le asusta. La pregunta es... ¿Jake será malo? Jijiji ya lo iremos viendo ;) Un besuco y cuídate también. Gracias por comentar :3
Dark: ¡Hola! Gracias por comentar, como siempre :3 Sí, Jake puede dar miedito, aunque nunca se sabe...Tal vez no es él el que de tanto peligro como otro castaño que yo me sé ;) pero no se sabe...Puede que Jake sea malo, o puede que sea bueno. Ya lo iremos viendo poco a poco, pero no perdáis de vista al otro jajaja. Un besuco :3
cat: Jajajaja veo que te encanta, y...¡Me maravilla saberlo! Pues Jake parece que se empieza a enterar de algo, o se pone nervioso de que pase algo. Y nuestra Kitty está que no puede con lo que siente por Marley... ¡La vuelve loca! Jajaja pero eso es el amor...Un besuco y gracias por comentar :3
lo: Holis, y muchas gracias :3 está hecho a posta lo de Marley ahora porque quiero dar más juego a Kitty, que me parece más complicada en el amor, sobre todo con una chica, y honestamente, de Marley se va a saber pero más adelante. Por supuesto que se van a saber cosas de ella, más que nada porque nuestra chica también, al igual que tiene Kitty sus charlas con Quinn, esta las va a tener con Santana. Me encanta la relación "Mentora-Alumna" y no va a haber excepción. Solo pido algo de paciencia. Queda menos para saber más de Marley. Igual me ha gustado saber que te interesa, porque es lo que pretendo, que eso interese. Un besuco :3
