Capítulo 14: Felicidad

Poco a poco sus sentidos comenzaron a regresar a él cuando notó el calor y la suavidad de un cuerpo junto a él. Se sentía extraño, como si un gran vacío que por siglos había azotado su corazón se había llenado con la presencia de aquel muchachito débil y cobarde, pero a la vez insistente y hermoso.

Chase se dedicó a contemplarlo con calma, a memorizar su contextura, sus manos, sus piernas y su rostro sereno. Habían sido pocas las veces en que había visto a Jack así; sin miedo, sin temor ante él, y eso le dolía. Le dolía no poder decirle lo que sentía con claridad, odiaba su cobardía, porque a pesar de ser fuerte, no podía negar que era un cobarde, pero no sólo con Jack. Había sido un cobarde al dejar que la envidia que le tenía a Guan lo dominara. pero esta vez no volvería a cometer error alguno.

Con movimientos lentos y mucho cuidado, se levantó y se dirigió a la laguna para bañarse, pero antes de llegar a ella, otra idea cruzo por su cabeza. El guerrero tomó a Jack entre sus brazos con delicadeza, para después aproximarse a aquel puro manantial, donde se sumergió junto a su amado.

El joven se acurrucó en su pecho cuando su cuerpo entró en contacto con el agua, tratando de no irse del mundo de los sueños. Pero fue inútil. Poco a poco fue abriendo sus ojos y al recibir los rayos de sol terminó por volver al mundo real, un mundo real mucho mejor a cualquier sueño.

—Buenos días Jack —lo saludó Chase.

—Buenos. No eres un sueño otra vez ¿verdad? —para comprobar si esto era real, Jack tocó el rostro del guerrero.

—¿Qué clase de sueños tienes conmigo? —preguntó el guerrero con una voz en la que Jack no pudo reconocer emoción alguna.

—¿Qué clase de sueños? —Jack no sabía si contestar con la verdad, porque no estaba listo para contar tales fantasías a Chase, pero si mentía sería descubierto para luego ser castigado. —¿Qué prefieres oír?

—Qué te parece la verdad.

—La verdad es que ¡bueno! tú sabes ¿no? Lo que los chicos de mi edad piensan o fantasean —la voz de Jack se había hecho más aguda y susurrante mientras hablaba, pero aun así Chase entendió a la perfección.

—Ya veo, pero no me parece adecuado que utilices mi persona para desahogarte. Mereces un correctivo por eso.

—¿Cómo que correctivo? Vamos, acaso tú nunca has… ya sabes, pensado en otra persona y… hacer eso.

—Nunca he recurrido a las fantasías, siempre que he querido algo simplemente lo tomo.

Chase no le dio tiempo para contestar y simplemente agarró el mentón del joven con firmeza y le dio un beso salvaje que le quitó a Jack el aliento de un solo golpe.

El pelirrojo no podía hacer nada más que seguir el ritmo de Chase, o al menos intentarlo, porque éste estaba prácticamente devorando la boca del menor sin piedad.

Los labios de Jack fueron mordidos hasta quedar rojos y sensibles. Chase no dejó de acariciar la piel expuesta a sus manos, frotando lentamente sus cuerpos, haciendo que el joven que estaba entre sus brazos comenzara a dar pequeños, pero profundos gemidos.

Pasando los minutos, aquellos sonidos comenzaron a subir de intensidad debido a las caricias desesperadas que Chase infringía sobre su cuerpo, que ya estaba despertando ante tanta estimulación.

Pero para el asombró de Jack, el Guerrero Dragón se detuvo y lo miró por un largo minuto para después tomar el rostro del menor con firmeza, mirándolo a los ojos, nublados por el placer. Jack le sonrió con ternura, y ambos reanudaron su unión, volviéndose a entregar en un mar de pasión, determinación y amor.

Después de divertirse y comer, los monjes habían quedado rendidos en la arena. Kimiko y Raimundo estaban acurrucados en un tierno abrazo, mientras que Clay y Omi dormían apoyándose uno en la espalda del otro. O eso fue hasta que el pequeño monje del agua, dio un giro para acomodarse en el suelo, lo que hizo que el pobre Clay se fuera de espaldas a su lado.

—¿Q-que sucede? ¡estampida! —grito Clay, lo que hizo que dos de sus compañeros despertaran alarmados.

—¿Estampida? ¿De qué? Yo no veo nada —comento Kimiko.

—De seguro debes de haber estado soñando —dijo Raimundo antes de percatarse que estaba abrazando a Kimiko. —H-hola... —le dijo a la joven mientras sus mejillas se encendían levemente.

—Hola... - respondió Kimiko quedando igual que su ahora novio.

—Ustedes si saben despertar con energía —dijo alegremente Lilith desde lo alto de una roca.

—¡Lo siento! —se disculpó Clay con vergüenza. —soñaba que estaba en mi casa con unas reses cuando sentí una sacudida, desperté de espaldas y cubierto de arena —explicó el chico mientras acomodaba su sombrero y se tapaba los ojos.

—Descuida —Lilith le sonrió con naturalidad. —De todos modos, es sorprendente la gran concentración de Omi para dormir, realmente es admirable.

—De admirable no tiene de nada, vamos Omi ¡Levántate! —le grito Raimundo a su compañero en el oído, pero lamentablemente, además de conseguir su objetivo, se ganó un golpe del asustado monje.

—¡Nos atacan! —gritó el pequeño mientras se ponía en posición de ataque.

—¿Estampidas? ¿Ataques? Quiero despertar en su templo uno de estos días, se ve que la pasan bien —Lilith apenas contenía la risa mirando a los menores.

—¿Te gustaría unirte a nuestro templo? —pregunto con ilusión el pequeño monje.

—No, gracias, creo que tu casa se vendría abajo si la piso.

—¡Eso no es verdad! En el Templo Xiaolin todos son bienvenidos, en especial tú y Jack – aseguro Omi.

—Hablando de Jack ¿Alguien lo ha visto? - pregunto con desconfianza Raimundo.

—Otro que no esta es Chase Young, a él lo perdí de vista cuando estábamos nadando —comento con curiosidad Clay.

—Chase Young tenía que hablar con Jack Spicer —les comentó preocupado el menor de los monjes.

—¿Qué quería hablarle? —preguntó Kimiko alarmada, recordando lo que había ocurrido en el bosque.

—No estoy muy seguro, pero es algo que decidirá el futuro de ambos.

—¡No me digas que va a aceptarlo como discípulo! - dijo Raimundo colocando los ojos como plato.

—No es eso —los calmó la niña. —No es nada malo, pero dudo que se unan a nosotros aún ¿Les parece ir a nadar un rato? Dentro de poco los llevaré de vuelta al templo Xiaolin.

—¿No podemos quedarnos más días? —pregunto esperanzada Kimiko.

—No, ustedes no pertenecen aquí, si se quedan más tiempo podrían no volver a su mundo.

—Siendo así ¡el último que llega tendrá que lavar las escaleras del templo por una semana! - gritó Raimundo, mientras corría a la orilla como si no hubiera un mañana, seguido por Clay y Omi.

Lilith se quedó viendo alegre como los jóvenes se adentraban al mar, con una sonrisa en el rostro-

—Si no te apresuras te quedaras fregando el piso Kimiko —dijo la pequeña mientras se volvía al dragón de fuego que se habías quedado sentada mirándola.

—¿Crees que Jack se encuentre bien?

—Claro que si ¿Por qué debería estar mal?

—Bueno. Es algo extraño, nunca creí que Chase pudiera aceptar a Jack...y menos de esa forma.

—Tú sabias de los sentimientos de Jack y también sabes que no es de los que se den por vencidos, aunque se equivoque él sigue intentándolo, y como dicen; Quien la sigue la consigue ¿o no?

—Siento que lo dices también por Raimundo y por mi ¿verdad?

—Si, la vida siempre puede sorprendernos, nunca tenemos que quedarnos con las primeras impresiones y debemos amar cada momento que vivimos, sin importar si hay felicidad y tristeza en ellos, porque nos ayudan a crecer como personas y le da un valor a nuestra existencia.

—Eso quiere decir que esta felicidad no será eterna ¿Eso es lo que quieres decir?

—Tal vez. Depende de cuál sea la felicidad de la que me preguntes.

—¿Y eso que quiere decir...? —pregunto Kimiko cada vez más confundida.

—Eso... es un secreto.

Después de terminar su baño, Jack se quedó contemplando como el sol ascendía cada vez más alto. El pelirrojo trataba de ordenar sus ideas, sus emociones y sus planes. Si bien, siempre quiso estar con Chase, ahora que su sueño se había cumplido, tenía miedo ¿Como debía comportarse? No quería hacer algo que hiciera a Chase enojar, pero sabía que no podía dejarse dominar nuevamente por nadie.

—Chase... ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Hazlo —contesto Chase sentándose frente al joven.

—Bueno, quiero saber ¿Qué sucederá con nosotros ahora? Digo, yo tenía planes para comenzar de nuevo, alejado de todos ustedes y supongo que tú tendrás los tuyos así que, lo que sucedió anoche… afecta en algo tus planes ¿o todo seguirá igual...? —Dijo el genio del mal mientras posaba su vista en el piso.

—No pienso tomarte como aprendiz, si eso es lo que me quieres preguntar —contestó fríamente el pelinegro.

—Ya veo... entonces seguirá todo como antes.

Esas palabras le dolieron a Jack. Sabía que no debía hacerse ilusiones, pero todo lo que había vivido en las últimas horas le hizo pensar que ellos podían tener esperanzas. Lamentablemente, todo había sido una fantasía.

—Bueno, si es así lo mejor será irnos y continuar como siempre.

El joven se levantó rápidamente y a sólo unos centímetros de la puerta fue detenido por el señor dragón, que lo había apresado entre sus brazos.

—No he terminado de hablar Jack —le susurró en el oído Chase de forma demandante.

—No necesito escuchar el resto, ya me se tus argumentos, me los has dicho muchas veces.

—Eso era antes, y esto es ahora.

—¿Qué quieres decir?

—No te tomare como un aprendiz, porque hay que ser realistas; no tienes el talento necesario para serlo. El combate físico no es tu fuerte, pero eso no significa que no te quiera a mi lado.

—¿Entonces?

—No te quiero como mi aprendiz o un secuaz…. Te quiero como mi compañero, como mi amante. —finalizó mientras volteaba a un asombrado Jack entre sus brazos.

—¿De verdad? —lágrimas se amontonaron en los ojos del joven, mientras su sonrisa iluminaba su rostro. —¿Tú quieres de verdad estar conmigo?

—No me hagas volver a repetir algo que además es obvio, yo no voy a permitir que te vayas otra vez.

—Pero... yo tenía pensado hacer varios proyectos en mi laboratorio y si me quedó contigo necesito llevármelo todo y puede ser complicado, y…-

—Entonces hazlo Jack —Chase le acarició el rostro con firmeza. —Lleva todo lo que necesites Jack, no creas que te dejaré ir.

—¿Me dejaras ir a vivir contigo? —Los ojos de Jack llegaron a ocupar todo su rostro por la sorpresa. —o primero saldremos como pareja antes de vivir juntos ¿o… o…?

—Si quieres esperar a mudarte está bien para mi —Chase no pareció estar de acuerdo a pesar de lo que había dicho. —Pero te tendré vigilado. Respetare lo que decidas.

—Bien, eso hará que no entremos en una rutina.

—Y nos acostumbraremos el uno al otro.

—Entonces tú y yo seremos como ¿novios?

—Prefiero el término amantes —le corrigió Chase mientras volvía a apoderarse de esos labios rojos, de los que no tardaron en salir suspiros y gemidos que encantaban los oídos del guerrero.

Jack se dejaba llevar por las caricias que recorrían su cuerpo con una pasión que le quemaba, nublando su mente y prendiendo su alma y cuerpo, pero antes de que la situación se le fuera de las manos, un golpe en la puerta lo trajo a realidad.

—Ya están todos listos para partir, solo faltan ustedes —les anuncio Lilith.

—Y-ya vamos —dijo Jack tratando de controlar su respiración, antes de abrir la puerta. —Ya estamos listos.

—¿Seguros? —pregunto la niña ladeando la cabeza sin mostrarse muy convencida.

—Si ¡vamos! —con pasos rígidos el joven genio del mal salía de la cabaña a toda prisa después de tomar a la dormida Kitty-bot en sus brazos, dejando solos a Chase y a la pequeña.

—Me alegra saber que todo se haya solucionado entre ustedes.

—¿Realmente estás feliz? —cuestionó con frialdad el guerrero.

—Por supuesto, la felicidad de Jack también es la mía.

—Mentirosa —Chase se inclinó hacia adelante para ver a la niña directamente a los ojos. —Puede que todos crean tu cuento, pero a mí no me engañas, sé que los de tu especie ocultan siempre cosas y que tú interés en Jack no es más que una pantalla para esconder tus verdaderos deseos.

—¿Quién sabe? tal vez si o tal vez no —Lilith acercó su rostro al oído de Chase. —con los de mi tipo nunca se sabe ¿verdad?

—Sólo te diré una cosa niñita, si lastimes a Jack, te matare de la forma más cruel que te puedas imaginar.

—¡Entendido! —Lilith se dio la vuelta para abrir la puerta. —Pero yo te diré algo también; si eres tú quien lastima a Jack, te matare de una forma que ni en tus peores pesadillas te has imaginado.

La niña salió sin mirar al dragón, quien la miró con ojos ardiendo en ira.

Los guerreros Xiaolin ya estaban reunidos en la playa cuando Jack llego, seguido de una alegre Lilith y de un serio Chase, lo que llamó la atención de todos.

—Bien, voy a crear un túnel que los llevara al Templo Xiaolin —les anunció la niña. —Tendrán que pasar de uno en uno, aún no he recuperado toda mi energía por lo que sería peligroso que fueran todos juntos.

—¿Qué pasaría si pasamos todos juntos? —preguntó con curiosidad el monje del agua.

—Si llego a fallar, lo mejor que les pasaría sería explotar en miles de pedacitos.

—¿Estás segura de que esto no fallara? —cuestionó con temor Kimiko.

—Por eso irán uno por uno ¡vamos! no tenemos todo el día —respondió la niña con entusiasmo.

—Está bien, damas primero —habló Raimundo con una gran sonrisa.

—Muy gracioso Raimundo —se quejó la chica. —Cuando quieras Lilith.

—Eres valiente Kimiko —la niña levantó las manos y concentró su energía, haciendo que un circulo apareciera, revelando en el centro el Templo de los monjes. —Sólo camina recto.

Kimiko miró con desconfianza el portal, pero de nada le servía duda ahora, no si quería volver a casa. Con pasos lentos, la chica caminó hasta la grieta, la que atravesó en dos pasos. La chica sonrió complacida cuando se encontró en terreno conocido.

—Bien, ahora sigues tu Raimundo —ordenó Lilith.

Cuando los jóvenes tuvieron la impresión de que el túnel era seguro, pasaron uno por uno relajados. El último que tenía que cruzar era Omi, quien se detuvo por un momento para mirar a Jack, con una mezcla de ilusión e incertidumbre en sus ojos.

El pequeño le dio al pelirrojo una sonrisa de despedida, y avanzó lentamente al túnel para llegar al otro lado. Una vez fuera de la isla, el monje sintió una gran pena, ya que había fallado en su intento de volver a Jack una buena persona.

Cuando Omi desapareció, la imagen dentro del circulo cambió y los dos hombres vieron los territorios de Chase Young, lo que le dio a entender a Chase que era su turno.

Al ver esto, Jack sintió un nudo en la garganta, ya que el que tenía que partir ahora era Chase y eso lo hacía dudar si todo volvería a ser como antes o mantendrían las promesas de amor de hace un rato.

—Chase —susurro Jack.

—Estaremos en contacto —le dijo el guerrero, tomando su mano por unos segundos, para luego avanzar con elegancia a través del portal, hasta que de repente el circulo desapareció.

—¿Y el portal? —preguntó alarmado el joven.

—Dame unos segundos Jack —le pidió la niña desplomándose en la arena. —Estoy algo cansada.

Jack se acercó a la menor que ahora respiraba con algo de dificultad por el simple hechizo de un portal.

—¿Estás bien? —Jack se acercó y colocó su mano en el hombro de Lilith.

—Si, es solo que este lugar es de difícil acceso, está muy protegido —Lilith le sonrió para tranquilizarlo. —Dame unos minutos y volveré a abrir un portal para que tú y Kitty-bot regresen a donde quieras. Por mientras, date una vuelta por el lugar.

—Está bien —Jack miró preocupado a la niña, pero asintió. —Llámame cuando estés lista Lilith.

Jack no quería presionar a la pequeña, realmente se veía cansada y él no quería correr el riesgo de explotar en mil pedazos.

El joven se alejó hacia la blanca costa, contemplando el ocaso. Aprovechaba el tiempo para recordar lo que le había sucedido. Podía decir sin exagerar que había sido el mejor momento de su vida. Con sólo pensar en todo lo que había sucedido con Chase, sentía sus piernas debilitarse por la emoción.

Su corazón estaba cada vez más acelerado, latiendo sin control. Todo había sido perfecto. Con mucho cuidado, el joven se sentó en la arena, necesitaba descansar, pero también despejarse, y así se quedó por unos minutos hasta que una voz lo volvió a la realidad.

—Ya estoy lista —le anunció la niña. —¿Recordando un buen momento? Al parece te fue bien con el señor Dragón.

—Si, y en parte se debe a que entretuviste a los monjes, muchas gracias.

—No me des las gracias, fue divertido para ambos. Omi es divertido.

—Supongo que, aunque estuviste con ellos, no perdiste detalle de lo que yo hacía ¿verdad? – dijo Jack ocultando su rostro de la pequeña.

—¿Qué clase de pervertida crees que soy? —le respondió la niña ofendida.

—¿una que no perdería detalle? —Jack estaba colorado como un tomate.

—No los espíe, fui una buena niña y espere a que regresaras para que fueras tú quien me lo contara.

—¿Es una broma? ¡No puedo contarte eso!

—¿Por qué no? —Lilith se rió sin pena de él. —Al menos dime como estás ahora.

—Estoy bien, bueno, algo adolorido.

—Que es bestia ese hombre tuyo —susurró Lilith.

—¡D-dormí en mala posición! —se exaltó Jack.

—¿Así le llaman ahora? Son pocos originales, pero de todos modos eso ya no importa, porque eres feliz ¿Verdad?

—Bueno, llegamos a un acuerdo, seremos amantes por así decirlo.

—¿Amantes? No pensé que le temiera al compromiso.

—Es más temer a la monotonía… y tiempo, para que él lo asuma, supongo, además yo tengo cosas que hacer, y dijo que él también tenía asuntos que atender.

—Es verdad, la monotonía es algo que puede matar las relaciones.

—Tú has vivido muchos años... ¿has tenido muchas parejas? —preguntó Jack con curiosidad.

—En toda mi larga vida sólo he tenido dos parejas.

—¿La monotonía acabo la relación?

—No, la primera murió por falta de libertad, además de otras circunstancias, y la segunda… no es que haya terminado, más bien, él está encerrado, y yo no puedo dejarlo, es mi esposo.

—Es aquel demonio, Asmodeus ¿Verdad? ¿No has pensado en liberarlo? —preguntó con nerviosismo el genio maligno.

—Si, pero no puedo acercarme a donde él está, así que lo deje – le respondió con una sonrisa apenada la pequeña.

—Lilith… —Jack tenía una pregunta desde el momento que quedó inconsciente antes de transformarse. —Ese recuerdo que vi antes de ser fénix ¿era el recuerdo que me disté?

—Si —Lilith miró con nostalgia el lugar. —Yo quería volver a este lugar, pero la única forma era que tu pudieras ver ese recuerdo, pero no porque lo abrieras, más bien… que tu corazón lo aceptara. Este gran lugar es mi hogar, gracias Jack, me has traído paz.

—¿Te sientes sola?

—Ya no.

—Estás mintiendo.

—Es la verdad, no siento soledad, ni pena —la niña se levantó y lo miró con seriedad. —es algo que ya quedo en el pasado.

—Eso no significa que no duela.

—Tranquilo —la niña lo abrazó por el cuello y Jack sintió un escalofrío correr por su cuerpo. —Cierra los ojos Jack.

—De verdad, eres pésima mintiendo —le dijo Jack antes de cerrar los ojos.

—Ya te dije que eso quedo en el pasado —le habló la niña con calma. —ese es mi precio y tú debes estar tranquilo, vive lo que yo no pude Jack; se feliz.

—Feliz —Jack sintió como un fuerte viento lo golpeó en el rostro y cuando abrió los ojos se encontró en el sofá de su departamento en japón, con su Kitty-bot en modo pequeño sobre su regazo. El chico se sintió confundido y no fue hasta que sintió la brisa colarse por la ventana que se movió. —¿De qué precio hablaba?

Pero Jack no recibió respuesta. El pelirrojo se acomodo en el diván y contemplo el cielo, prometiéndose que sin importarle el cómo, definitivamente... él sería feliz.

…FIN…

Bien, golpes, patadas y pedradas serán recibidas. Sé que me demore mucho tiempo, y sinceramente no tengo una razón para explicarme, pero realmente siento mucho el haberme demorado, y más en el último capítulo, el cual debería haber sido más fácil de escribir, pero no fue así.

Muchas gracias a los que me siguieron en esta locura, los aprecio mucho, el que lo leyeran y comentaran fue una gran alegría para mí, sus criticas me ayudaron a mejorar como escritora y persona, a todos ustedes, muchísimas gracias.