Hola a todos :) Aquí un nuevo capítulo, gracias a todos lo que se dan el tiempo de comentar :3 enserio me alegra mucho leerlos.

Las vacaciones de invierno llegaron a su fin y con ello la hora de volver a la rutina se hizo presente. El domingo a las once de la mañana el expreso de Hogwarts partió rumbo al castillo para llevar a los alumnos de vuelta.

Esa noche durante la cena en el gran comedor, Pansy había volteado varias veces hacia la mesa de profesores y le sorprendió no haber visto a Charlie, cosa que le había preocupado. Desde que había leído su carta se había estado debatiendo entre si contestarle y que contestarle.

Al terminar de comer volteo por última vez como si por arte de magia algo lo hubiera hecho aparecer, pero al ver el lugar vacío, decepcionada, se puso de pie y se dispuso a ir a su sala común.

Mientras caminaba por los pasillos pensaba en ¿por qué no había ido a cenar? ¿Seguiría en Hogwarts? ¿Debió haberle escrito antes? Todas esas preguntas la hicieron sentirse asfixiada y termino saliendo al patio empedrado en lugar de ir a su sala común. A pesar de que el frio calaba hasta los huesos tenía ganas de estar ahí y comenzó a caminar en dirección al viaducto, la noche, la neblina y la poca iluminación no permitían que viera con claridad, pero cuando ya estaba en la esquina del puente pudo ver una silueta que le pareció un tanto familiar, siguió acercándose y cuando pudo distinguir esa cabellera roja, su corazón y pies se detuvieron a la vez que sus ojos y boca se abrieron.

Él aún no se percataba de su presencia y por un momento pensó en qué debía hacer. Ella había querido responderle desde el principio, pero su orgullo no la dejaba, pero al final, al verlo ahí parado, viendo hacia la nada, todo ido, de alguna forma la ablando y le hizo querer hablarle.

— ¿Por qué no fuiste a cenar Charlie? —Pregunto levantando su ceja y el muchacho volteo sorprendido como si saliera de un trance y clavó su mirada en ella. Por unos segundos el silencio reino, hasta que el chico recobro la cordura y le contestó.

— ¡Por Merlín, te vas a congelar! ¿Por qué estas fuera?

—¿Respondes a una pregunta con otra pregunta? —sonrió

Charlie no sabía que contestarle, porque no sabía que significaba esa conversación, pues ella nunca había respondido a su carta, sin embargo al sentir la brisa de aire helado rozar sus mejillas, se quitó la túnica de invierno y rápidamente envolvió a la slytherin con ella, quien puso algo de resistencia.

— ¡Oye, no, espera! Tú también te vas a congelar.

—Para nada, créeme que tolero el frio bastante bien.

—Gracias.

Él le sonrió y de nuevo estuvieron en silencio pero esta vez ambos con la mirada hacia el oscuro lago que reflejaba las estrellas.

—Charlie…—suspiró. — no te contesté porque no tenía idea de que decirte y también porque seguía un poco molesta…. Entiendo porque lo hiciste y tienes razón creo fuimos tontos y tu trabajo e imagen como profesor estaban en juego, pero me agradas y eso no me pasa muy seguido con la gente, espero podamos seguir siendo amigos. —Dijo algo dolida pues en el fondo no quería ser solo su amiga, pero la idea de ni siquiera poder ser eso, le parecía peor.

—Pansy… enserio lo siento, fui estúpido al dejar de hablarte así como si nada y no explicarte lo que sucedía y tú también me agradas mucho, enserio sufrí mucho tu ausencia.

La slytherin sonrió satisfecha al escuchar que había estado sufriendo con su castigo, pero estaba feliz de saber que ambos ya habían tenido suficiente y que tal vez las cosas poco a poco irían acomodándose.

—Me alegra saber que estamos bien…—dijo Pansy y Charlie puso su mano sobre la de ella quien la tenía recargada en la barandilla de piedra, permanecieron por un rato ahí en silencio, felices de aunque sea tener ese contacto físico pues aunque no fue mucho, si significaba bastante para los dos. — creo que ya es hora de que regrese a mi sala común. —La chica se quitó la túnica pero el pelirrojo la detuvo con una mano.

—Descuida puedes devolvérmela luego.

Pansy levanto la ceja con una mirada y sonrisa seductora que derritió a Charlie, dio vuelta y se fue.

—Nos vemos en clase Charlie.

—Espero de ahora en adelante vayas con una mejor actitud si no quieres una mala nota este trimestre. —le gritó mientras ella seguía caminando, pero la slytherin volteó y le contestó.

—Creo que no te puse mucha atención desde que me moleste contigo, así que necesitare asesorías. —dijo levantando los hombros, seguido se dio vuelta y siguió con su camino.

—El sábado en la mañana te veo en la lechuceria, ocho en punto, no llegues tarde.

La chica sonrió y volteo una vez más.

—Ahí estaré.

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El martes durante la clase de cuidado de criaturas mágicas de los alumnos del último año, estuvieron en el aula por la nevada y Charlie decidió aprovechar la ocasión para hacer un examen que pusiera a prueba todos los temas vistos antes de las vacaciones de invierno.

—Descuiden, solo quiero hacerlos recordar lo que se supone ya saben. —dijo mientras las hojas iban volando hacia las mesas de sus alumnos.

Durante el lapso que duro el test Charlie les dedicaba de vez en cuando algunas miradas divertidas a sus alumnos, aunque a cierta slytherin en especial le dedicaba más miradas de lo normal, curiosamente ella ni siquiera lo notaba pues estaba muy concentrada, pero a Charlie le hacía gracia ver como se había atoraba en las ultimas preguntas.

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Finalmente el sábado por la mañana llegó, y en cuanto Pansy salió a los terrenos del castillo y sintió el frio de Enero, se preguntó porque rayos había accedido a verlo tan temprano.

—Buenos días, llegas tarde. —Dijo Charlie en cuanto la vio entrar a la lechuceria.

—Antes di que estoy aquí, pensé en regresar a mi cama en cuanto puse un pie fuera del castillo.

Charlie sonrió y se acercó dejando de lado el viejo balde lleno de ratas muertas que llevaba.

—Lo siento, sé que es el peor lugar y el peor momento, pero sabía que nadie estaría por aquí a esta hora y si alguien llegara a aparecerse sé que me creerían si les menciono que estas castigada.

Los dos comenzaron a reírse a carcajadas por lo horrible de la situación, las ratas muertas en el balde, el insoportable frio, el aroma a ave y el popo de lechuza sin mencionar las plumas que se pegaban a la ropa.

—Hasta yo creo que es un castigo, ¿por qué pensarían que se está aquí por gusto?

— ¿Sí?, pues yo comenzaba a pensar que te gustaba… es la segunda vez que vienes por voluntad si bien recuerdo.

—Ja-ja-ja muy chistoso. —Dijo sarcástica a la vez que le lanzo una bola de nieve en la espalda, después levantó el balde de ratas y se dispuso a ayudar a Charlie a alimentar a las lechuzas más viejas.

—Solo bromeaba…. Sabes algo, a pesar de que creo que te costaron un poco las últimas preguntas del cuestionario, hiciste un buen trabajo.

—Tal vez no te ponía atención pero no me daría el lujo de no acreditar, así que trataba de entender las cosas por mi cuenta.

—Pues hiciste un buen trabajo.

— ¿Qué tal tus vacaciones de invierno? note que te quedaste…

Charlie recordó el día que la vio en el vestíbulo del castillo antes de subir a las carrosas y como su mirada lo había destruido y hecho sentir pequeñito.

—Bueno soy jefe de gryffindor, no podía irme a casa, aunque trate de visitar a la familia y pase Navidad con ellos… hablando de eso, no me lo vas a creer. —dijo en tono animado y volteando a ver a la chica, a lo que ella volteo con una sonrisa. —George le propuso matrimonio a Angelina… él poco a poco ha vuelto a ser el de antes desde que esta con ella.

— ¿Enserio?... vaya, quién lo diría… me alegro por él.

—Piensan tener su boda en primavera, al parecer será e finales de abril. —Charlie clavo su mirada en ella, haciéndola que volteara a verlo a los ojos. —Pensé que podrías acompañarme.

Pansy quedo boquiabierta, sin saber exactamente qué contestarle.

—Charlie… Me encantaría pero creo que debes pensarlo bien, ¿enserio quieres que nos vean juntos en público? Además tal vez deberías decirle a tu hermano, sé que no soy de sus personas favoritas.

—Pues me dijo que podía invitar a quien yo quisiera y no solo George también Angelina así que sé que no hay problema por eso y en cuanto a lo otro creo que me voy a arriesgar, pero descuida no tienes que contestarme ahora.

Como habían terminado de alimentar a las lechuzas salieron del lugar y comenzaron a caminar en dirección a Hogsmeade pues era sábado y podían salir del castillo.

— ¿Qué te parece un chocolate caliente? —Pregunto Charlie

—Suena bien, pero no creo que Hogsmeade sea la mejor opción alguien podría vernos.

—Bien, ¿y si nos aparecemos en el callejón Diagon? Podríamos ir al caldero chorreante.

—De acuerdo.

Ambos salieron por la reja del castillo y al ser aún muy temprano no había ningún alumno de Hogwarts por el pueblo, así que al no haber testigos se tomaron de las manos y se aparecieron en el callejón Diagon. Entraron en el caldero chorreante y se sentaron en una de las mesas del fondo cerca de la chimenea, pidieron algo para desayunar y por supuesto chocolate caliente para acompañar, el lugar estaba casi completamente vacío pues sin contar a un señor del otro lado del local eran los únicos clientes.

—Por cierto, hay algo más que no te conté, es un secreto enorme, nadie en la familia excepto yo lo sabe, pero te lo quiero contar porque necesitaré de tu ayuda.

Pansy sonrió al sentirse especial por la confianza que Charlie le tenía.

— Creo que no conoces a mi hermano Bill, pero bueno él y su esposa Fleur están esperando a su primer bebé y yo seré su padrino.

— ¿Enserio tu hermano se casó con la chica francesa que participo en el torneo de los tres magos?

—Si hace como año y medio.

—Merlín, enserio que los Weasley no pierden el tiempo. —Bromeo y dio un sorbo a su chocolate

Charlie comenzó a reír y se sonrojo— Bueno y el secreto es que voy a tener una ahijada, tendrán una niña, y pensé que tú me podrías ayudar con eso, no creo ser el más adecuado para escoger regalos y ropa para niña, en especial si su madre es Fleur…

— ¡Me encantaría ayudarte!, creo que sería divertido, además adoro las cosas de bebé siempre son encantadoras, es más terminando de desayunar demos una vuelta por las tiendas en el callejón, siempre quise entrar a Rachel&Grace pero nunca tuve una excusa y solo me conformaba mirando los aparadores con esa ropita pequeñita.

Pansy parecía realmente entusiasmada y Charlie no pudo negarse a ir con ella a dar una vuelta por las tiendas, además seguramente sería más fácil conseguir cosas lindas con su ayuda. Durante el desayuno Pansy le conto lo aburridas que habían sido sus vacaciones pues no había hecho gran cosa e incluso a pesar de haber realizado su típica fiesta no había estado con ánimos y no la había disfrutado, a lo que Charlie solo pudo responderle jurándole que le compensaría de alguna forma.

Comenzaron a caminar entre el callejón y pronto llegaron a la tienda que buscaban, la cual por dentro tenia luminosos estantes blancos, llenos de ropa y artículos para bebé, ambos entraron y comenzaron a curiosear, Pansy lucía muy emocionada y rápidamente comenzó a armar algunos lindos conjuntos con los montones de cosas que había, tomo un pequeñito vestido floreado en tono rosa pálido, con un sweater gris y unos zapatitos rosados, mientras Charlie miraba los gorritos y guantes, ambos chicos lucían realmente encantadores o eso es lo que pensó la pequeña elfa que atendía la tiendo y salió de repente para ver si podía ayudarlos en algo.

Al final compraron algunas cosas, entre ellas el conjunto que Pansy había elegido con todo y zapatitos, además de una caja musical que prometía dormir al bebé en menos de cinco minutos y un hermoso abrigo rojo. Le pagaron a la alfa y para sorpresa de ambos los felicito por su bebe a lo que Charlie solo se hecho a reír, mientras que Pansy solo puso mala cara y no dijo nada hasta que los dos estuvieron fuera.

— ¡No puedo creerlo! ¡Me dijo gorda!, cree que estoy embarazada, la odio, no regresaremos aquí.

—Olvídalo, fue divertido, además tal vez no lo dijo porque parecieras embarazada sino porque lucias emocionada viendo todo, como cualquier madre que va a comprar cosas para su bebé.

Ambos caminaban por el callejón tan concentrados en su plática que no notaron que Draco se había cruzado con ellos cuando estaban pasando a un lado de Gringotts, pero tan sorprendido estaba el rubio de lo que veía que ni siquiera se atrevió a interrumpirlos.