13º Desconfianza

Carlisle se quedó pensativo durante unos minutos, dejando a todos los demás expectantes, intentando comprender que tenía al cabeza de la familia tan preocupado.

-Carlisle ¿para que son?- Pregunto intrigada Bella.

-Esas capsulas son pertenecientes a los opiáceos, es la morfina que se utiliza tiene como ingrediente principal del opio, de donde proviene la denominación de opiáceos para estas sustancias. El opio contiene, además de morfina, otras sustancias que alteran la percepción y la conciencia, entre ellas la codeína, muy utilizada como antidoloroso y antitusivo. Todas estas sustancias pueden aliviar el dolor, producir agradables estados de indiferencia y sueño.

-Yo…Carlisle, no entiendo nada- Bella intentaba adivinar a donde quería llegar su suegro, pero por más que lo intentaba no lo conseguía, sintiéndose una ignorante. Edward al verla así la abrazo.

-No tendrías porque entenderlo, Bella.- Dijo Carlisle mientras le agarraba el mentón para hacer que lo mirara a los ojos- Esto sirve para que la mente se pare en un instante concreto, haciendo que no se recuerden ciertas cosas- Bella puso cara de terror-Eso quiere decir que tu madre te drogaba, Bella, por ello no recuerdas muchas cosas.

-¿Qué?- Bella se quedó pálida, sus manos taparon su rostro automáticamente- Eso no puede ser.

-Bella, cariño, escucha a Carlisle- Esme se arrodilló ante ella, acariciando sus manos.

-¡Es que no puede ser! ¿Por qué haría mi madre eso?

-Bella, no se el motivo que podría tener tu madre para darte eso, pero ese fármaco te drogaba haciendo que perdieras parte de tus recuerdos- Bella empezó a llorar de forma descontrolada- Intenta calmarte, prometo investigar todo lo posible hasta encontrar la causa, ¿de acuerdo?- Ella asintió- Ahora he de salir para hablar con los del congreso, pero no te preocupes, encontraremos el motivo, indagaremos en tu pasado.

Todos los demás se marcharon a hacer cosas, quedándose en el salón Bella meciendo a Leah entre sus brazos y Edward hablando con su madre. Bella se tranquilizó un poco meciendo a Leah, verla dormidita entre sus brazos le hacía sentirse cómoda y segura. Viendo que estaba profundamente dormida, la llevó con cuidado a su habitación.

No tardó mucho en subir las escaleras y en acostar a la pequeña en su cuarto, le dio un pequeño beso y fue hacia la puerta, al salir y cerrar se encontró con Edward mirándola con cara de mala leche.

-¿Se puede saber que haces?- Dijo Edward con voz algo grabe.

-Pues llevar a dormir a Leah ¿no lo ves?- Bella estaba un poco extrañada por la forma con la que él

le hablaba.

-¿¡Por qué no me avisas para que lo haga yo en lugar de cargar tú con el peso de la niña y correr el riesgo de que te suceda algo!- Gritaba Edward gesticulando mucho con sus manos, estaba nervioso.

-Creo que estas exagerando un poco. ¿No?

-Parece que esas drogas no solo te han afectado la memoria, también en tu raciocinio- Edward estaba enfadado.

Bella no entendió muy bien que era lo que quería decir Edward, pero si supo que la había ofendido, sintió en su cuerpo rabia y decidió encerrarse en la habitación de ambos, no quería saber nada, necesitaba descansar. Dejó la puerta sin cerrojo por si Leah despertaba y la buscaba.

Se tumbo en la cama pensando en lo que le había dicho Edward, intentando comprender que había hecho que él se pusiera de esa forma con ella. Se sentía miserable, sus ojos derramaban lagrimas, y su cuerpo lo tenia en forma fetal, después de unos minutos de llorar se quedo profundamente dormida.

"Se encontraba de nuevo en la casa de sus padres, no parecía haber nadie, todo estaba en silencio, miró por todo el piso inferior y nada, en el calendario vio que la fecha señalaba unos días antes de la muerte de su padre.

Subió lentamente las escaleras, dirigiéndose hacia su cuarto, entró en él y se dispuso a cerrar, se detuvo al lado de la puerta cuando escuchó unos ruidos, al quedarse escuchando se dio cuenta de que no eran ruidos, eran gemidos. Salió de su habitación y se encaminó al lugar del que procedían aquellos gemidos, la habitación de sus padres.

La puerta del cuarto estaba semiabierta, y pudo observar como su madre estaba desnuda, solo le cubría una pequeña sabana hasta la cintura, estaba encima de alguien, ella suponía que era su padre. Su madre gritaba eufórica de placer mientras su pelvis se movía con brusquedad, en unos segundos la postura cambió, y el hombre se puso encima de su madre, tapándose igual que ella hasta la cintura, entonces pudo ver a aquel hombre, tenía el mismo cuerpo que su padre, el mismo color de pelo, pero la cara... Esa cara no era la de su padre.

El hombre sonrió y embistió ferozmente a su madre, giró la cara y la vio allí, horrorizada, entonces sonrió y continuó poseyendo el cuerpo de su madre, gritando de placer mientras la observaba..."

Mientras Bella dormía, Edward entró en la habitación porque quería pedirle perdón por lo que le había dicho, ella no tenía culpa de nada de lo que le había pasado. Iba a empezar a hablar pero encontró a Bella dormida, se acercó a ella, acarició su mejilla y se asustó, tenía sudores fríos y suspiraba con angustia.

Veía como Bella empezaba a retorcerse en la cama, Edward sintió dolor al verla así, rabia por no saber que era lo que la estaba perturbando, por no poder ayudarla, no pudo controlarse y empezó a golpear todo lo que encontraba por medio del cuarto, arrasó con todo lo que había en la cómoda, y en las mesillas, sacó todo lo que encontraba en los armarios.

Leah se despertó con los sonidos procedentes de la habitación de Edward y Bella, asustada fue hacia la puerta y se asomó, vio a Edward como un loco, su rostro era frío, parecía una persona totalmente distinta, estaba histérico.

Edward ni si quiera se dio cuenta de que Leah había entrado, continuó tirando todo lo que veía y al lanzar una de las lámparas que tenia en la mesilla contra el cristal de la cómoda, haciendo que se partiera en mil pedazos, ocasionó que algunos de los cristales rozaran la cara de la pequeña y se le cortara haciendo que emanara un poquito de sangre.

Fue entonces cuando Edward, al verla allí con aquellos cortes en la cara, sintió miedo y culpabilidad. Leah empezó a llorar mientras que con su manita se tocaba la cara viendo que sangraba. Edward se acerco a ella y con un trozo de su manga le limpio los pequeños cortes, y con su mano apretó en el rostro de Leah para que se cortara el sangrado.

-Lo siento- repetía una y otra vez, pero la pequeña no decía nada, solo lloraba.

Bella despertó al escuchar el sonido de los cristales romperse, se incorporó y se asusto al ver lo destrozada que estaba su habitación, sin saber que era lo que había pasado. Se levantó sobresaltada y vio a Edward limpiando la cara de Leah.

-Pero... ¿Qué ha pasado?- Se levantó corriendo y fue hasta ellos.

-Yo... Lo siento Bella- Edward bajó la mirada de culpabilidad, evitando verla a los ojos- Me descontrolé, no la vi entrar...

-¡VETE DE AQUÍ!- Gritó señalando la puerta.

Edward no dijo nada y se fue, Bella cogió a Leah entre sus brazos y la meció, viendo que sus cortes ya no sangraban.

-Lo siento mi niña.

-No ha sido tu culpa- Respondió la pequeña con un hilo de voz.

-¿¡Qué rayos le pasa a Edward!

-No, de papá tampoco, fue mía, entre sin llamar y el medio sin querer- Siguió llorando, abrazada a ella.

Bella, al asegurarse que los cortes de Leah no eran de importancia, la dejó de nuevo en su habitación para que durmiera un rato más. Después bajó a buscar a Edward para aclarar las cosas. Bajó hasta la cocina, allí estaba él, mirando el suelo, sentado en una silla, parecía derrotado. Se acercó a él, se sentó en una silla frente a él.

-¿Puedes explicarme que es lo que te ha sucedido?- Bella se cruzó de brazos.

-Lo lamento, de verdad.

-Edward, estás extraño. ¿Por que te comportas así hoy?- Preguntó dejando salir sus lágrimas de frustración.

-Bella...- Edward intentó abrazarla- Tú estabas retorciéndote en sueños y me pudo la frustración por no saber que hacer.

-Hasta aquí hemos llegado Edward- Bella se echó hacia atrás, apartándose de él, en ese momento sonó el timbre, alguien llamaba a la puerta- Voy a abrir- Bella se levantó a abrir, apartándose de él.

Bella se secó las lágrimas mientras se dirigía hacia la puerta, intentando tener buena cara para cuando llegara a abrir. No quiso mirar hacia la cocina y ver el rostro de Edward. Cuando abrió la puerta se encontró con el comisario Seth.

-Buenas tardes inspector- Dijo con la mejor cara que podía poner- Pase- Lo guió hasta el salón y le dijo que se sentara, pero antes le presento a los demás miembros de la familia.

-Encantado- Le dijo a todos sonriendo- ¿Y Edward? Quería felicitar a los nuevos padres de Leah, la asistenta social me avisó de que ya habían firmado los papeles y me dije a mi mismo que era un buen motivo para hacerles una visita.

-Estoy aquí- Edward entró por la puerta y se sentó junto a Bella, ignorando su cara de disgusto.

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Se que no es muy bueno, pero ahora mismo no me sale nada mejor, he estado un poco agobiada con las oposiciones y esto es lo mejor que me ha salido, estoy abierta a sugerencias de cualquier tipo.

Gracias a los que me preguntáis por mi niña, la verdad es que está genial, solo me quedan dos mesecitos de embarazo y la tendré conmigo en brazos.

Dadme vuestra opinión, sea buena o mala.

Nos leemos en el siguiente capítulo