Disclaimer: Todo le pertenece a Stephanie Meyer. Yo solo juego con los personajes.
Summary: Después de la imprimación sabes que esa persona siempre estará contigo, ¿pero qué haces cuando llega alguien más? Alguien que esta dispuesto a amarte de la misma manera. ¿Y si nuestro destino no esta escrito aún? Renesmee/Alec.
Capítulo XIV — No Somos Los Mismos.
Renesmee P.O.V
Apenas me dejo, empecé a ir hacia mi casa, cuando llegue, todos habían entrado a la casa ya, sabía que esperaban por mí. No estaba muy segura de cómo enfrentar aquello.
Respirando profundamente, abrí la puerta. Todos estaban allí en la sala, mi madre y Rosalie sentadas en el sillón, Emmet sentado el codo del sofá, Alice y Jasper sentados en el suelo, mis abuelos de pie cerca de la escalera y mi padre levantado también, recostado de la escalera.
Mi madre fue la primera en hablar. — ¿Por qué Jacob se fue?
Desvié la mirada al suelo. — Me encontró con Alec.
Mi papa fue quien intervino esa vez. — ¿Desde cuándo lo estás viendo?
Levante la vista, sin embargo no lo podía ver a los ojos. — Desde que llego, lo conocí el día del ataque de los neófitos.
— Es un Vulturi — Comento Emmet, pero no se veía enojado, o eso era lo que yo veía.
Mi papa continúo. — Eso es cierto, es un peligro.
Estreche mi mirada hacia él. — No lo es. — Le defendí de inmediato.
— No lo conoces, no sabes quién es.
— ¿Y tu si?
¡Nessie! — Regaño mi mama. — Tiene razón, en parte.
¿Que acababa de decir? Ella me había apoyado el día anterior, ¿que había ocurrido? — No, no la tiene, y tú lo sabes.
Ella suspiro, cambio el tema. — ¿Donde está él ahora?
Desvié la mirada. — Volvió a Italia.
Mi padre estuvo a punto de hablar, pero mi abuela le interrumpió. — ¿Volverá?
— Si. — Dije con toda seguridad, él lo había prometido, Alec prometió volver, y yo le creería.
Lo mejor será esperar a que regrese, él también debe habla con nosotros. — Zanjo el tema mi abuelo, estaba segura de que nadie mas presionaría con el temo, bueno, nadie más aparte de mis padres.
Tuve razón, mi mama volvió a hablar. — ¿Y qué hay de Jacob?
Todos se quedaron en silencio. Jake..., suspire, sentía un vacio dentro de mí, y quizá eso no era culpa de la imprimación. — No lo sé, se fue... y estoy segura de que esto no me lo perdonara.
— Él te quiere, pequeña. — Dijo mi abuela Esme con un tono maternal.
— Pero no sé si lo suficiente como para dejar pasar esto. — Limpiando la lágrima que había caído de mi mejilla, me apresure hasta mi cuarto.
Alec P.O.V
Pase casi un día entero yendo de Londres a Volterra, incluso debiendo ir por mar, para cuando llegue a Volterra, estaba anocheciendo.
Perfecto.
Nadie me vería, sin tener que aparentar ser un humano rezagado, fue directamente a la entrada principal debajo de la torre del reloj. Pase mi mano por mi cabello, peinándolo levemente.
Alec Vulturi había regresado con la guardia, y no era el mismo que se había hacia dos meses.
¿Podía haber cambiado tanto en esos días? Al parecer sí, me respondí de inmediato. Llegue hasta una de las salas. Heidi estaba sentada en el escritorio, Demetri estaba de pie frente a ella.
Ella alzó las cejas al verme, sin embargo, Demetri bufó. — Por fin apareces ¿eh? — Dijo él.
Lo fulminé con la mirada, me volví hacia Heidi. — ¿Dónde está mi hermana?
Esa vez Demetri rió, incluso ella me observó con ¿lástima? — Imagino que en su habitación, Alec, está bastante molesta.
— Creo que por fin te tocara sentir su don.
Si no cierras la boca tú sentirás el mío. — Gruñí antes de irme por la otra puerta.
Ahora, además de Jane, ¿todos me reclamarían el tiempo que estuve fuera? Bufé mientras empezaba a ir a mi propia habitación.
Allí tome una de las túnicas que tenia, la acomodé sobre la ropa que llevaba. Salí del cuarto, unos metros mas allá, estaba el de Jane.
Antes de que llegara, ella abrió la puerta, sus ojos rojos se posaron en los míos. Por un momento creí que si utilizaría su don sobre mí.
— ¿Que estás haciendo aquí? — Dijo entre dientes, podía jurar que se estaba conteniendo.
— Acabo de llegar, te prometí que volvería. — Pero no estaba seguro de que la cumpliría la próxima vez que se fuera.
Ella bufó. —No creo en tus malditas promesas, Alec.
Jane, por favor, todo fue un malentendido, tuve que partir de inmediato.
Tomó el cuello de mi túnica y me empujo hacia el interior de su habitación. — ¿Tan apurado estabas que tardaste dos meses en volver? — Dijo con su típico sarcasmo.
— Jane, no es para tanto, por favor. — Ella me fulmino con la mirada. Y quizá fue una ilusión, pero la cabeza me dolió en ese momento. De verdad, estaba furiosa conmigo. — Iré a ver a los maestros, hablaremos cuando vuelva.
Más te vale que vuelvas, Alec. — Contesto antes de que saliera de la habitación. Fruncí los labios, me costaría que ella me disculpara de todo.
No tardé mucho en ir hasta la sala principal. Allí estaban solo dos miembros de la guardia
— Alec. — Saludaron ambos.
Emmanuel, Saraghina. — Dije antes de abrir las grandes puertas.
Allí, como siempre, estaban mis tres maestros, me detuve frente a ellos. — Maestros. — Incliné mi cabeza.
Aro fue quien hablo de primero. — Alec, ¡has vuelto! He de imaginar que traes buenas noticias.
Asentí. — Bastante, maestros, los encontré.
— ¿Y bien? — Mirándolo, sabía que lo único que quería era que le diera mi mano, pero no podía, no podía arriesgarme a ellos, las sujete detrás de mí, como un gesto desinteresado. Aro no se inmuto, espero por mi respuesta.
Se ha convertido en una inmortal, sin embargo, sigue teniendo una parte humana, no caza a menudo, puede sostenerse con su comida. — Indague en mis pensamientos, no tenía muy claro que decirles. — Vive con todo el clan Cullen allí en Londres, también tiene relación con los metamorfos.
Cayo frunció el ceño. — ¿Está alguno con ella?
Asentí. — Si, pero antes de regresar, volvió a Estados Unidos, tiene una relación bastante estrecha con la hibrida. — Allí, hablando, no pude evitar volverme a sentir un soldado de la guardia Vulturi, un asesino, y aquella era una verdad que nunca podría negar.
Eso podría ser un problema más adelante, pero no hay por qué preocuparnos ahora. — Murmuro Aro volviendo a su silla, cruzo las piernas, mirándome fijamente. — ¿Algo más que quieras decirnos, Alec?
Negué con mi cabeza. — No, maestro.
¿Entonces he de decir que has concluido que la hibrida Cullen no es una amenaza para nuestro secreto?
Solté mis manos. — No aun, pero no sabemos en que pueda convertirse más adelante, maestro, los Cullen son una caja de sorpresas. — Aquello pareció complacerlos, porque los tres sonrieron levemente. Me sentí asqueado diciendo eso ¿podía ser tan mezquino?
Se extrañaba tu presencia, querido Alec, ve con Jane, se nota que fue a quien más le dolió tu partida.
Sonreí con ironía. — Me dolerá a mí.
Aro rió entre dientes. — Eso es todo. — Inclinando mi cabeza de nuevo, empecé a irme de regreso a la habitación de Jane.
Cuando volví, seguía allí dentro de su cuarto. Me acerque a ella y coloque mi mano sobre su delgado hombro. — Jane, disculpa. — Sabia que eso era lo que quería, y después de todo, era mi culpa que estuviera así.
— Jamás te habías ido sin mí. — Seguía de espalda a mí, suspire.
Estuve con los Cullen, por eso no te lleve.
Ella bufo y se volvió hacia mí, fruncía el ceño. — ¿Incluso los Cullen tienen que separarme de ti?
— No digas eso, Jane, fue una misión, ya regrese y estoy aquí. — Mi melliza me observó y luego su mirada se suavizo.
Todo estará bien con una sola condición.
Alce una ceja. — ¿Cual?
— No puedes irte sin mí de nuevo, no quiero volver a ser compañera de Emmanuel y Saraghina. —Frunció su nariz con desagrado.
— ¿Por que estabas con ellos? — Jane era mucho más importante en la guardia que ellos dos, Saraghina podía destruir cosas con sus manos, Aro estaba seguro que tenía bastante potencial, pero apenas tenía una década como inmortal, tenía mucho camino que recorrer. Emmanuel por su parte, no tenia don alguno, sin embargo, sus habilidades de pelea eran increíbles, tenía ya más de un siglo con ellos.
Aro me lo pidió. — Y se encogió de hombros. Asentí en silencio, sopesando las palabras, no tenían demasiada importancia, al menos no en el momento.
Si dejaba a los Vulturi, quizá Jane tendría que quedarse con ellos por siempre. Torcí el gesto, no era un pensamiento agradable, no cuando estaba refiriéndome a mi propia hermana.
— Tienes sed. — Rompió el silencio Jane unos minutos después, había sentido su mirada sobre mi todo ese rato.
Al escucharlo, sentí mi propia garganta empezando a arder con más intensidad. Tenía razón, necesitaba alimentarme.
Quería regresar aquí antes... — Mentí — Pero tienes razón.
Una sonrisa empezó a dibujarse en los labios de Jane. — ¿Vamos? — Y alzo sus cejas sutilmente. Supe en ese momento que ya no estaba molesta. Después de tanto años junto a ella, había aprendido sus puntos débiles a la perfección.
Algo que podía ser tanto mi bendición como mi perdición.
Claro. — Corrí junto a ella hasta salir del edificio. Estábamos en la parte más alta del lugar, nuestra privilegiada vista nos permitía ver por completo el panorama. Observe a mi hermana empezar a saltar por los techos casi pegados totalmente.
Observe al cielo, la noche había caído como un manto negro sobre Volterra, no había pista alguna de la luna, se encontraba escondida detrás de las grises nubes.
Como si se escondiera de algo que fuera a pasar.
Puse los ojos en blanco ante mi propio pensamiento antes de empezar a correr. Una única cosa dominando mis instintos.
La sed.
Jé, vieron? cumplí, aquí estoy antes de que termine la semana, y al igual que yo, ustedes tambien me hicieron algo grandioso, gracias por todo el apoyo que le estand dando a la historia, en realidad, no tienen idea de lo sorprendida que estoy.
Gracias por todos y cada uno de los reviews que me han dejado. No tienen idea de como aprecio cada una de las palabras que escriben.
Siempre se me olvida decirles que hice un banner de la historia, lo pueden encontrar en mi perfil, no es lo mejor, pero por algo se empieza ¿no?
Saludos niñas hermosas y gracias por leer la historia.
SofiaLugo.
