Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.

¡Hola! Domingo al fin, casi no llego para actualizar pero hice un esfuerzo así como mis betas y aquí esta el capítulo ^^

Quiero agradecer todo el apoyo que esta recibiendo el fic, ha habido muchísimos comentarios y estoy realmente contenta, me anima mucho a seguir por ello hice el esfuerzo ayer de quedarme de madrugada para tenerlo para hoy.

El Soundtrack de este capítulo es "tiempo a solas" –La Oreja de Van Gogh http : / / www . youtube . com / watch?v=yC285q6tR4g


Capitulo 13

Bella solo oía en su cabeza esas palabras que se repetían una y otra vez: "catorce semanas", "embarazo" sus manos seguían encima de su vientre mientras su respiración comenzó a acelerarse cuando se dio cuenta de lo que aquello significaba, el aliento le faltaba.

- Bella ¿te encuentras bien? –oyó la voz de fondo del hombre que le había dado la noticia, pero no podía mirarlo, su vista estaba perdida, intentó levantarse para salir de allí, pero una mano se lo impidió sujetándole el brazo, los jadeos que salían de su garganta la estaban casi ahogando y comenzaba a sentirse mareada- voy a buscar ayuda –cuando la mano se apartaba de su brazo oyó una voz nueva en aquel despacho.

- Nahuel, necesito el informe de...-esa voz se detuvo antes de proseguir - ¿qué le ha pasado?

- No sé, creo que le esta dando un ataque de pánico, no sabía que estaba embarazada. –Alguien se agachó delante de ella, sentía que sus pulmones se oprimían, intentó mirar al hombre que le hablaba, su cara se le hizo conocida pero no sabía de qué, entonces vio en esa cara una expresión de terror y como alzaba su mirada hacia Nahuel.

- Hay que llevarla a un hospital.

Fue las últimas palabras que su mente pudo reproducir, todo se volvió negro, perdió el conocimiento cuando alguien la tomaba en brazos.

Sus ojos se abrieron poco a poco mientras intentaba acostumbrarse a la luz, se sintió desorientada sin saber que hacía en esa habitación, pero solo pasaron unos segundos cuando todo volvió a ella, instintivamente se llevó las manos hacia su vientre y varias lágrimas recorrieron su rostro ¿cómo no se había dado cuenta antes? Llevaba tres retrasos en su periodo pero lo había achacado al estrés de todas esas semanas, era muy común en ella que cuando tenia una situación de tensión su regla simplemente desaparecía, pero también había engordado algo en las últimas semanas, lo había notado en sus pantalones y faldas, en Eclipse no tenía una buena alimentación así que imaginó que podría haber ganado algo de peso, nunca se le hubiera pasado por la cabeza aquello ni siquiera había tenido nauseas.

Acarició nuevamente con suavidad su vientre pensando cuando podría haber sido, entonces evocó cada una de las últimas noche y se dio cuenta que ninguno de los dos se había preocupado por poner medios, las reglas habían sido olvidadas empezando por la de no besar sus labios, cerró sus ojos mientras lloraba en silencio.

"... No hay camino ya, sólo estelas en el mar

de mi vida dibujando su final

Y si pudiera ir donde estás

coger tu mano y cara a cara volar

te diría que te quiero sin piedad... "

Ahora estaba sola, se había alejado y no podía dar marcha atrás, nunca sabría las respuestas a las preguntas que se formulaban en su cabeza ¿Y si se hubiera enterado antes de su embarazo? ¿Habría sido suficiente para no alejarse de él?...

Su mirada se dirigió hacia la ventana de la habitación del hospital ¿qué iba a hacer ahora? no pudo responder a su pregunta por que alguien golpeó en su puerta, giró la cabeza hacia ella y vio a un hombre entrar, el mismo hombre que se arrodilló delante de ella en el despacho de su jefe de Recursos Humanos. Al verlo con la claridad que le faltó en su ataque de ansiedad, le vino una imagen a su cabeza, por eso recordaba su cara, era el mismo hombre que se había encontrado en el ascensor en su primer día de trabajo. Se acercó hasta ella mientras le sonreía.

- ¡Hola! Veo que has despertado, nos diste un buen susto en la oficina. – Bajó su cabeza avergonzada.

- Lo siento.

- No tienes que pedir disculpas, lo importante es que estás bien –mordió su labio mirándole mientras asentía.

- No tendría por que estar aquí, seguro que tiene trabajo en la oficina y yo solo le estoy haciendo perder horas.

Sonrió mirándola- no te preocupes por eso creo que nadie me echará la bronca por no ir siendo el responsable de ese edificio.

Abrió su boca sorprendida ¡era el dueño de M&B Corporation y la estaba acompañando en el hospital!

- Siento tanto lo que ocurrió, no debería perder su tiempo estando aquí.

- No lo digas ni en broma, me preocupo por mis empleados y no iba a dejar que te ocurriera nada, llámame Emmett, no me gusta nada que las personas que trabajan en la empresa se crean inferiores a mi –le sonrió asintiendo.

- Gracias por todo. Puedes llamarme Bella.

- Encantado, Bella –rió cuando le vio extender su mano para que se la estrechara, acto seguido la cogió y ambos dieron una sacudida- ahora lo importante es que te recuperes –hizo una pausa antes de seguir hablando- por ti pero sobre todo por el bebé.

Bajó su mirada hacia la mano que todavía estaba sobre su vientre, cerró sus ojos para evitar que una nueva lágrima cayera.

- ¡Ey! Se que puede ser duro y más si te enteraste tan precipitadamente pero créeme es lo mejor que te puede pasar en la vida, seguro que tu pareja estará feliz cuando se lo digas –lo miró con pánico en los ojos, él creía que había alguien con ella, pero no era así, no pudo contener más sus lágrimas debido a sus palabras, él se acercó más a ella viendo que se había equivocado en sus palabras de ánimo, pero la puerta fue abierta apresuradamente y ambos miraron hacia allí viendo a una chica con la cara desencajada que se acercaba a la cama de Bella.

- Bella –su respiración era descompasada parecía que hubiera estado corriendo para llegar allí -¿te encuentras bien? Solo me dijeron que estabas en el hospital y salí del restaurante en cuanto me enteré, por favor dime que no es nada…

- Estoy bien –intentó ocultar las ganas de llorar.

- Será mejor que las deje a solas – Angela se dio cuenta entonces que había alguien más en la habitación- mañana no quiero verte por la oficina, tienes el día libre para descansar –quería decirle que no necesitaba un día libre, pero entonces Emmett se dirigió a su amiga- si hace falta oblígala a quedarse en su casa –Angela asintió con decisión- nos vemos en dos días Bella. –se despidió de ambas y salió por la puerta.

En cuanto se quedaron a solas Angela volvió a mirarle y no pudo contener sus lágrimas, su amiga la abrazó consolándola- por favor, peque, qué te tiene así, dime qué ha pasado.

Se separó de su abrazo y la miró- ¿Qué voy a hacer Angela? –su amiga la miró sin comprender- estoy embarazada de tres meses.

Angela llevó sus manos hacia su boca mientras sus ojos se aguaban en lágrimas- voy a ser tía –dijo incrédula, Bella rió mientras lloraba ante aquella reacción, asintió mirándola- no quiero que llores más, ni pienses que estás sola por que nunca lo vas a estar.

- Si no me hubiera ido, él….

- Ninguna de las dos podría pensar en esto, pero ha sucedido, ahora no nos podemos lamentar peque –la abrazó acariciando su pelo - Tienes que seguir adelante por este bichito que crece en tu interior – la miró y pudo ver sus ojos brillantes, sonrieron- ya tengo ganas de verle la carita.

- Todavía queda mucho Ang –se encogió de hombros.

- Pienso consentirle muchísimo –negó mirándola antes de volver a unirse en un abrazo.- por cierto ¿quien era ese pedazo de hombre que estaba aquí?

- Era el jefe de la empresa, me desmayé justo cuando él entraba al despacho de Recursos

Humanos donde me dieron la noticia y me trajo hasta aquí.

- Desde luego ese hombre tiene buen corazón, se ha quedado contigo hasta que llegé –la vio pensativa- ¿no crees que es un buen partido?

- ¡Angela! –Le riño mientras esta se encogía de hombros.

-Sólo digo lo que pienso –después le guiñó un ojo, sino hubiera sido por ella quizás no hubiera sacado las fuerzas para seguir adelante con todo aquello.

Poco después le habían dado el alta no sin antes explicarle que tenía que intentar relajarse pues el estrés no era bueno para el bebé, le dieron cita con el ginecólogo, dentro de tres días vería a su bebe en el monitor. Después de todo el pánico que sintió al enterarse de la noticia se había comenzado a hacer a la idea que dentro de seis meses iba a ser mamá, aunque sentía remordimientos por dentro al privar a Edward de poder conocer a su hijo, pero intentaba acallarlos convenciéndose que era lo mejor, él no sabía de su existencia por lo que no tendría que sentir esa culpa que la comía por dentro, sacudió su cabeza mientras comenzaba a vestirse para ir hacia la oficina, pronto tendría que comprarse ropa premamá, los pantalones le abrochaban con dificultad.

Llegó a la cocina para prepararse algo de desayunar, no era muy de comer desayuno pero sabiendo que una vida crecía en su interior tenía que cuidarse lo máximo posible, sonrió acariciando su barriga, era tan maravilloso que él le hubiera dejado ese regalo que le recordara los únicos momentos en los que se había sentido amada y respetada, la sonrisa se volvió un poco triste y antes de que pudiera empezar a llorar, "estas malditas hormonas", una voz le sobresaltó.

- ¿Se puede saber que haces vestida y levantada? –Angela estaba en la puerta de la cocina cruzada de brazos y mirándola mientras conseguía una respuesta a su pregunta.

- ¿Ir a trabajar? –le dijo irónicamente alzando una ceja, diablos no sabia que hacía allí, pensaba que ya se había marchado al restaurante y así podría haber ido a la oficina- ¿no deberías estar en el restaurante?

- Alec me cambió el día libre, así que estoy aquí para cuidarte y de ningún modo iras a trabajar, ya escuchaste a tu jefe no te quiere ver por allí –le guiñó un ojo mientras ella rodaba los suyos, esa estúpida idea de Angela de conquistar a su jefe era tan ridícula.

- Angela estoy embarazada –puso un pucherito- no me trates como a una enferma.

- Hoy sí, solo te daré mimos y no te moverás del sofá.

Sabía que su amiga era demasiado obstinada así que no le quedo más remedio que volver a su cuarto y ponerse ropa más cómoda, le esperaba un largo día encerrada en su apartamento.

….

Después de prometerle a Angela que si se encontraba mal volvería casa, pudo salir de nuevo hacía su oficina para trabajar, aunque se lo había pasado genial el día anterior con ella no quería estar encerrada todos los días en su apartamento, necesitaba el aire y ocupar su mente en el trabajo para no darle más vueltas a sus remordimientos.

Llevaba más de tres horas intentando cuadrar las facturas del último mes, odiaba realizar las cuentas, un suave golpe en su puerta la hizo levantar la cabeza de todos aquellos papeles para dar permiso a la persona que estaba tras ella.

- ¿Estás muy ocupada, Bella? –la cabeza de Emmett se asomó por su puerta, se vio sorprendida al tener a su jefe allí.

- No. – Entró cerrando tras de sí la puerta y se sentó delante de ella - ¿En qué puedo ayudarte?

Emmett observó todas las facturas esparcidas por la mesa- Odio todo lo relativo a la contabilidad –Bella sonrió mientras intentaba poner en orden todo su escritorio- no te preocupes, no me sentiré ofendido porque tengas todo desordenado- se puso colorada al oír aquello, Emmett rió- yo soy igual, Rose me riñe por ello. -Bella le sonrió- bueno pero no estoy aquí para hablarte de cómo mi mujer me regaña por ser un desastre –sonrió interiormente al oír aquello "punto para mi Ang, esta casado, no podrás juntarme con el"- ¿Cómo te encuentras?

- Bien –le contestó sorprendida, había bajado a su oficina para preocuparse por ella- no tenías que molestarte en venir hasta aquí.

- Bella solo he tenido que bajar en el ascensor, además mi socio se estaba poniendo un poquito pesado con unos informes –se acercó a ella y le hablo bajito- entre tu y yo, necesitaba huir. -rió con ganas al oírle- me alegra que estés tan contenta –se quedó un minuto callado, parecía que reflexionaba- también quería pedirte disculpas por si metí la pata el otro día diciéndote algo indebido.

- Oh Emmett, te estoy tremendamente agradecida por tu ayuda, nada de lo que dijeras podría molestarme.

Asintió mirándola, se acomodó en su silla- no me quiero meter en tu vida pero por tu reacción del otro día…veras… quería preguntarte algo… ¿hay un padre para tu bebé? –ella bajó su mirada negando- bueno esto te lo tendría que decir Nahuel, pero ya que estoy aquí –suspiró y Bella alzó la mirada alarmada quizás aquello sería un motivo para despedirla, no, eso era absurdo, podría llevarlo a los tribunales por ello, su cabeza estaba dando vueltas hasta que volvió a hablar- hay un programa para madres solteras en la empresa, después de dar a luz a tu bebé podrías coger más meses de baja y cuando puedas reincorporarte, incluso podríamos ayudarte a pagar una guardería.

Suspiró apoyándose en su silla- ¡oh!

- ¿Te encuentras bien?

- Si, más que bien, por un momento llegué a pensar que ibas a despedirme.

Rió alto mirándola- nunca se me ocurriría hacer eso.

- Gracias, no sabes lo que eso significa para mí.

- Sé que por un hijo das hasta tu propia vida –sonrió con ternura diciendo esas palabras.

- ¿Tienes hijos? –llevó las manos hacia su boca ¿como había sido tan atrevida? era su jefe, Emmett sonrió.

- Sí, no te dé vergüenza preguntarme, soy uno más, no el jefazo- le sonrió- mi pequeña Lily tiene cinco años, mi pequeña princesa, es un trasto, a Rose y a mi nos trae de cabeza pero es tan maravilloso.

Bella se sorprendió por la ternura y cariño con la que él hablaba de su niña, puede que en primer lugar diera aspecto de ser un hombre duro pero allí enfrente tenía a un gran padre.

- No puedo imaginarme siquiera todo lo que sentiré al tenerle en mis brazos.

- Es lo mejor que te puede pasar en la vida –vio como se levantaba- bueno no quiero entretenerte más –asintió mientras le acompañaba hasta la puerta- recuerda que no soy solo tu jefe, si necesitas algo puedes acudir a mi.

Lo miró ¿Por qué ese hombre le ofrecía tanta ayuda? Es como si la cuidara- Gracias –lo vio salir, apoyó su espalda contra la puerta, quizás en el mundo si existiera la gente buena, después de haber vivido en un mundo horrible en el cual cada uno salvaba su propio pellejo, aquello le sorprendía más, nunca imaginó ver que un hombre le ofrecería su ayuda incondicional sin ni siquiera conocerla y sobre todo sin pedirle nada a cambio.

Había sido un día agotador, quería llegar a su casa para poder descansar, cuando abrió la puerta Angela ya estaba allí preparando al cena.

- ¿Cómo te fue peque?

Dejó sus cosas en la entrada y fue a ayudarla- Muy bien, aunque harta de números - empezó a pelar las patatas que se encontraban en la mesa- Emmett vino a verme hoy.

- ¡Guau! Emmett fue a verte, eso es una señal querida.

Bella le sonrió burlonamente- nada de eso, esta felizmente casado y tiene una niña.

- ¿Y cómo sabes todo eso si apenas lo conoces? ¿Y sobre todo siendo tu jefe?

Tuvo que contarle toda la charla que tuvo con él para que no se hiciera ideas equivocadas en lo referente a su jefe y sobre todo asegurarle que en ningún momento se podría enamorar de él ya que no le gustaba.

La cena le había sentado de maravilla. Estaba sentada en el salón mientras Angela limpiaba los platos, no le había dejado moverse de allí, tendría que hablar seriamente con ella para hacerle ver que podría hacer cosas normales. Estaba quedándose dormida cuando un nombre llamó su atención en la televisión, abrió los ojos y su corazón saltó al mirar la fotografía que salía en las noticias de la BBC.

- ¡Angela! –grito.

- ¿Qué pasa, te encuentras bien? –no pudo articular palabra solo le señaló la televisión y su amiga se quedo completamente estática al igual que ella.

La imagen de Aro Volturi estaba en la televisión mientras un rotulo se leía debajo; "Encarcelado por el FBI" ambas guardaron silencio para escuchar lo que estaban diciendo.

-"…El empresario Aro Volturi ha sido detenido hoy en su empresa, la cual en realidad era una tapadera para ocultar sus verdaderos negocios, este informativo ha podido obtener algunos datos al respecto que lo involucrarían en asesinatos, trata de blancas y tráfico de drogas a gran escala…"

No pudo escuchar más, únicamente su cabeza le repetía que por fin se había hecho justicia, estaba entre rejas, no solo Angela y ella estaban a salvo sino todas las demás chicas que estaban en Eclipse sin la oportunidad de escapar, sabían de sus negocios con las drogas y también intuían que podía haber mandado asesinar a gente, no por nada Fred desapareció de la noche a la mañana. Su amiga le sacó de sus pensamientos.

- Así que tenía una empresa tapadera, por eso durante el día apenas aparecía por allí a no ser que hubiera problemas.

- Angela, ya no tendremos que tener miedo a que nos encuentre –la miró y asintió mientras ambas se abrazaban llorando.

Estuvieron más de una hora hablando sobre que sería ahora de todas las chicas de Eclipse y recordando buenos momentos con ellas. Mirando el techo de su habitación, no dejaba de darle vueltas a todo. ¿Qué hubiera pasado si ella estuviera allí? ¿Podría haber rehecho su vida con él? Se quitó todos esos pensamientos de la cabeza, si por algo había huido era por que a pesar de que Aro fuera encarcelado muchos conocían su pasado, siempre sería una de las putas de Eclipse, con ese pensamiento se fue a dormir.

Una niña que no aparentaba mas de cuatro años corría por un jardín lleno de flores mientras un hombre iba detrás de ella para atraparla, la niña no hacia más que reír.

- No, papi, cosquillas no –decía cuando fue alcanzada, ambos se tiraron al suelo riendo, los miró sonriendo, la niña alzó su mirada y pudo ver sus preciosos ojos verdes - ¡Mami, ven! –no la hizo esperar más y se dirigió hasta ella, cuando iba a alcanzarlos alguien se puso delante de ellos y la sonrió siniestramente.

- Nunca podrás ser feliz, yo me encargaré de ello –corrió hasta él pero antes de alcanzar a Aro la niña y el hombre habían desaparecido con él.

- Edward…-gritó incorporándose en su cama mientras sudaba, su respiración era arrítmica, la puerta de su habitación fue abierta repentinamente, Angela la miraba asustada y se acercó a ella.

- Cariño, solo fue una pesadilla –la abrazó y ella lloró en su hombro recordando como ese miserable le había quitado a su familia, recordó aquella niña tan bonita, las lágrimas no dejaban de salir mientras sujetaba su abdomen con miedo, Angela se quedó con ella hasta que pudo tranquilizarse y volver a dormir pero esta vez temiendo que Aro volviera a ser su pesadilla.

A la mañana siguiente se levantó demasiado cansada, sus párpados se caían de sueño, había sido una noche intranquila después de aquel sueño, a pesar de todo,su ánimo estaba por las nubes esa mañana, vería a su bebé. Angela estaba de tarde en el restaurante así que podría acompañarla a la ecografia, el centro médico se encontraba cerca de la City por lo que después podría ir a trabajar sin perder mucho tiempo.

Estaba tumbada en una camilla esperando a que el doctor la atendiera, la mano de Angela agarraba fuerte la suya, sabían que al igual que ella, estaba emocionaba por ver a su pequeño bichito como ella lo llamaba. Pocos minutos después alguien entró por la puerta con una carpeta en sus manos.

- Bien –miró sus papeles- Isabella Swan, soy el doctor Eric Yorkie–la miró y ella asintió, después miró hacia Angela y arqueó una ceja- ¿al papá le dio miedo venir?

Bajó la mirada tristemente, sintió en esos momentos el apretón por parte de su amiga, la miró sonriéndole para que supiera que estaba bien, después devolvió la mirada al doctor- mi bebé no tiene papá.

- ¡Oh! Discúlpeme, fue una imprudencia por mi parte preguntarle algo como eso –en verdad lo vio arrepentido.

- No se preocupe, sé que siendo madre soltera mucha gente preguntará por el papa –desvió la mirada.

- Bueno, has venido para estar alegre no triste, así que vamos a ver a tu bebé –Bella le devolvió la sonrisa- tienes que subirte la camisa y dejar el vientre al descubierto- lo hizo mientras miraba como él cogía el ecografo y un bote- se sentirá frío pero serán unos segundos –derramó el liquido sobre su barriga sintiendo el frío, el ecografo se movía alrededor de su ombligo- mira, aquí está –señaló la pantalla y por primera vez miró a su hijo, las lágrimas recorrían su rostro,alzó la vista mirando a Angela que estaba igual de emocionada, ambas se sonrieron y volvieron a mirar la pantalla.

No dejaba de mirar aquel trocito de papel donde salía su pequeña cosita, el médico le había dicho que en un par de semanas más podría saber el sexo del bebé, esperaba que fuera niña, igual de bonita a la que salió en su sueño, acarició la ecografia y la volvió a guardar en su bolso, la puerta de su despacho se abrió y miró a Ben.

- ¿Podría mirar estos informes y después subirlos arriba? –Asintió mientras cogía los papeles- no importa que tardes, a Emmett no le corre prisa. –cuando terminó de hablar le sonrió para después salir, observó los informes y se puso a trabajar en ellos.

No había tardo mucho en revisar los papeles que le había dado Ben por lo que ya estaba en la última planta del edificio, se dirigía hacía el despacho de Emmett cuando vio a una niña pequeña escondiéndose detrás de una gran maceta que había en una de las esquinas de esa habitación, sonrió observándola y se acercó a ella lo más silenciosamente posible, cuando llegó hasta donde se encontraba se agachó.

- ¿Que haces aquí escondida? –la niña se giró, era una preciosidad, con su pelo rubio rizado y aquellos ojos azules como el cielo, vio como una gran sonrisa se transformaba en su rostro.

- Tía Maddie –acto seguido la abrazó con fuerza, se quedó estática ante la reacción de la pequeña- estoy escondiéndome de papá –le dijo al soltarla- contaba muy rápido los números y tuve que correr.

Sonrió ante su desparpajo, iba a hablar para decirle que se había equivocado y ella no era su tía cuando otra voz la interrumpió.

- ¡Lily! –la niña miró hacia el hombre que la hablaba- te encontré - la niña corrió hacía él riéndose, Bella se levantó para mirar como Emmett cogía a su hija, una mujer se acercó a ellos, Bella se quedó impresionada ante su belleza, era como una modelo, alta y rubia…debía de ser la mujer de Emmett.

- Papi, mami, la tía Maddie está aquí –Emmett la miró apenado y le dejó un beso en su frente.

- Cariño, sabes que la tía Maddie ya no está.

- No papi, mira está allí –en ese momento señaló a Bella y ésta bajó la cabeza avergonzada al ser descubierta mirando aquella escena familiar, cuando levantó su mirada los tres la observaban.

- Dios es exactamente igual a…. – la mujer rubia no pudo terminar su frase pues Emmett le golpeó ligeramente su brazo, a pesar de su sutileza, Bella lo había visto, Rosalie miró a su marido pidiéndole disculpas con su mirada, aquello era muy extraño, debía salir de allí.

-Vine a traerte los informes de Ben, está todo correcto –le extendió la carpeta a Emmett.

- Si, me dijo que los traerías aquí –le pasó la niña a Rose y cogió la carpeta, arrascó su cabeza, parecía avergonzado ante las palabras de su mujer- bueno te presento a mi esposa Rosalie –le sonrió y estrechó su mano- y bueno, a mi pequeña Lilian.

- Si, es una niña hermosa y muy simpática –le guiñó un ojo a la niña, ésta le devolvió la sonrisa- tengo que volver a mi despacho, un placer –le dijo a Rosalie mientras Emmett la miraba apenado, después se dirigió hacia el ascensor y pudo oír como Lily le decía a su padre que quería jugar con la tía Maddie; entró rápidamente en el ascensor antes de que se dieran cuenta que la había escuchado, apoyó su espalda en la pared suspirando. ¿Qué había sido todo eso? ¿Por qué esa niña se creía que era su tía? Incluso no entendía el comportamiento de Emmett hacia ella desde que se conocieron en el ascensor, esa mirada durante todo el trayecto y después del hospital cada vez que la observaba era como si la conociera de antes, su mirada le mostraba una ternura y un cariño infinito, la puerta del ascensor se abrió y la sacó de sus pensamientos, quizás se hacia ideas equivocadas y la niña simplemente la confundió, suspiró dirigiéndose a su puesto de trabajo e intentando olvidarse del tema.

….

Hacía casi un mes que se encontraba trabajando, las cosas no podrían ir mejor, se sentía muy a gusto en la empresa, le costó adaptarse al ritmo que exigían pero una vez lo consiguió todo fue sobre ruedas, su embarazo iba bien, ya comenzaba a notarse su barriga de casi cuatro meses, pronto sabría el sexo del bebé, estaba tan emocionada con ello.

El ascensor llegó hasta la última planta, tenía que ir al despacho de Emmett a revisar la contabilidad de algunas de las cuentas, pero antes de llegar chocó con otra persona y todos los papeles fueron al suelo, se agachó a recogerlos.

-Lo siento, no iba mirando hacia delante y te golpeé.

- No te preocupes –una vez que todos los informes estuvieron ordenados, ambos se levantaron y pudo mirar al hombre con el que se había chocado, era moreno y muy alto tanto que tuvo que levantar un poco su cabeza para mirar sus ojos que eran azabaches.

- Vaya, trabajas aquí y nunca te he visto, soy Jacob Black –le dijo sonriéndole pícaramente y extendiendo su mano, Bella la estrechó pero el tenía otros planes ya que llevó sus labios hacia su mano, rió observándole, le pareció tan gracioso aquel gesto- ¿tu nombre es?

- Bella Swan.

- Como nadie en esta empresa me ha hablado de ti, hubiera ido a conocerte antes –negó mientras se mordía el labio- dios no hagas eso por que me derretiré aquí mismo –volvió a reírse.

- A mi se me conquista con más que un simple coqueteo, Señor Black –él quería jugar pero ella sabía hacerlo muy bien, llevaba años haciéndolo.

- Entonces tendré que pasar a las acciones, señorita… salgamos esta noche.

- ¿Disculpa? - Preguntó y no pudo evitar dar una risita por su descaro.

- Tú anunciaste un reto y a mi me encanta las competencias… por algo llegué a donde estoy desde tan bajo.

- ¿Se puede saber qué reto hice? - Preguntó asombrada.

- Me dijiste que no se te conquistaba con palabras… ahora tengo que adivinar con que se te conquista… - dijo sonriendo coquetamente y con un brillo juguetón en sus ojos. Ella rió sin poder evitarlo, no solo era descarado sino, un hombre con demasiada confianza en sí mismo.

- No tengo forma de ganar ¿verdad? - Le preguntó y lo vio enarcar una ceja - Así diga si o no igual pierdo.

El tal Jacob sonrió ampliamente y se acercó otro paso - Me has conquistado… - anunció un poco teatralmente -además de hermosura y coquetería hay inteligencia y astucia… Soy tu esclavo… haz lo que quieras conmigo.

Bella rió de nuevo y negó con la cabeza.

- Creo que la huida es mi mejor táctica… - murmuró y comenzó a caminar hacia el despacho.

- Puedes huir todo lo que quieras cariño, pero recuerda que tú misma lo dijiste… no hay forma de que ganes…

Ella negó con la cabeza divertida y cuando sus nudillos iban a rozar la puerta un dolor en su vientre la detuvo, llevó una de sus manos allí respirando profundamente, el dolor pasó.

- Bebé no le des esos sustos a mami –sonrió acariciando su barriga, otra vez esa sensación punzante pero esta vez con más intensidad, los papeles volvieron a caer al suelo cuando llevó ambas manos a su vientre y se dobló por la mitad ante el dolor, su respiración empezó a acelerarse cuando su vista bajó y pudo observar como sus pantalones estaban manchados de sangre.

- No, no…- creyó oír la voz del hombre con el que se acaba de encontrar pidiendo ayuda, de nuevo como semanas atrás todo se volvió completamente negro.


¿Os gusto?

Espero que no me matéis, jeje

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^

Muchas gracias a mis dos Betas Vicky y Beth por el gran esfuerzo que han hecho esta semana para tener el capítulo hoy.

Nos leemos en el siguiente

Gracias se os quiere

xao