Cloeh:La vocecita ya se calló y eso porque ya le expliqué lo que va a pasar, lo malo es que no puedo decirte a ti y… (la vocecita mete su cuchara:-dile que Leo va a estar bien, más o menos, y que a los demás no les pasará nada, y que Yuder lo va a pasar muy pero muy mal y…) ejem….lo siento, no sé cómo se coló…no puedo revelarte nada, pero sí te digo que le atinaste que un Nori atacará a los que van al rescate de Leo, esto lo leerás en el siguiente capitulo. Gracias por las porras y por estar tan al pendiente del desarrollo de esta historia.
XD
Aquí también explico más detalles del más allá, ojala y no los aburra. Y hay un poco de acción, espero que haya queda bien.
Disclamer:
LAS TORTUGAS NINJA no son mías, al contrario, mi corazón es de ellos, en especial de Leonardo, más que a nadie en el mundo mi corazoncito de pollo le pertenece a mi idolatradísimo Leo. No obtengo ningún beneficio económico por escribir este fic, lo único que espero obtener son reviews por expresar lo que siento hacia mis adoradas tortugas.
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ESPEJISMO
14. Espera
Una rara sensación de humedad los envuelve, pareciera que se han sumergido en una piscina, se sienten rodeados por agua e inconscientemente sostienen el poco aire que llevan en sus pulmones, porque de nada sirve inhalar ya que a la velocidad a la que son transportados ejerce una aplastante presión en sus cuerpos, lo que les impide siquiera un suspiro o incluso abrir los ojos.
Pero la falta de aire o de visión pasan a ser una mera trivialidad cuando Rafa siente que la mano de su hermano se le resbala.
-'¡Miguel!'
Aprieta su mano con toda su fuerza. No importa si le rompe los huesos, no lo soltará.
Miguel intenta sujetarse con más fuerza al sentir que se resbala pero el apretón de Rafa le impide mover sus dedos, hasta le parece sentir que alguna parte de su mano se está quebrando. Entonces un tremendo dolor recorre sus dedos hasta su hombro, sólo atina a apretar sus dientes y cerrar más la mano con la que sostiene a Don, más para aliviar la tensión del dolor que por el hecho de que se le esté resbalando.
Transcurre angustiosa y tremendamente lento el tiempo, y cuando están a punto de reventárseles los pulmones por la falta del vital alivio, una luz ilumina sus parpados y la presión desaparece permitiéndoles tragar aire finalmente. Ya sin la sensación de aplastamiento, se sienten que flotan de nuevo, pero ninguno se atreve a abrir los ojos por una nausea que se arremolina en sus estómagos, provocada por el vertiginoso viaje. Instantes después Aleyda los conduce a tierra firme y se desploman en el suelo. Están muy cansados pero aliviados de que el viaje haya terminado.
-¿Ya… lle…gam…mos?-dice Miguel sintiéndose horriblemente mareado y adolorido de su muñeca.
-Disculpen el ajetreado viaje, dado que los Mitzle son quienes cruzan el umbral y no poseen un cuerpo físico, no sienten dolor alguno, salvo ustedes que…
-¡Ya… lo…sabemos!-se incorpora Rafa con dificultad-aún… respiramos… aún… sentimos.
Don se pone de pie algo aturdido, pero no es impedimento para que de un vistazo al lugar donde llegaron. Es un risco como de dos kilómetros de ancho y de superficie muy irregular, con varios picos y protuberancias salientes sobre ésta. Con cuidado se acerca a la orilla y se asoma un poco para mirar hacia abajo. Parece que hay agua en el fondo, es cristalina. El risco es muy alto, probablemente unos diez kilómetros y sorprendentemente es por completo recto y liso, más que risco, parece un pílar, salvo que no es cilíndrico sino que su contorno es caprichosamente deforme. Y no es el único. Alrededor hay miles de estas formaciones rocosas, de todos los tamaños y grosores. Mira hacia arriba, lo que podría ser el cielo, un cielo sin nubes ni sol, es de un tono rosa muy suave y lo más peculiar que observa, son unas cuantas sombras muy dispersas que vuelan. Voltea de nuevo al suelo, también hay algunas sombras que se arrastran o caminan. No hay muchas de estas sombras alrededor, pero si observa a la distancia, ese lugar es enorme, infinito más bien, con sombras dispersas aquí y allá, pudieran ser un número considerablemente alto. Le da curiosidad y está por preguntarle a Aleyda sobre aquello cuando Splinter habla.
-Leonardo está aún distanciado de nosotros.-sentencia, arrodillado y con los ojos cerrados.
Miguel, con cara de querer devolver el desayuno, imita a su mentor, sólo que el permanece de pie.
-Viene de esa dirección.-abre los ojos señalando hacia algún punto distante y conteniendo las nauseas, pero no logra hacer lo mismo con el dolor en su muñeca.- ¡Ay mi manita!-se soba en un vano intento por aliviar el tormento.
A lo lejos apenas se logran divisar dos figuras que vuelan directo hacia ellos.
Don ayuda a Splinter a ponerse de pie y se acercan a Aleyda, que ya espera la llegada de Leonardo, oculta detrás de un pico que sobresale de la superficie del risco. Cuando se acercan, ella les indica con su dedo índice que no hagan ruido. Rafa y Miguel se unen al escondite.
-Si que logramos darle alcance, hasta les aventajamos-dice Don.-Pero ¿cómo los detenemos?
-Primero le pediré a Leonardo que se detenga aquí y hablarán con él, deben convencerlo de regresar, de esta manera se romperá el dominio de Yuder que tiene sobre él. Mientras yo me encargo del príncipe.
-Simple, pero efectivo-alaba Don.
Rafa examina a Miguel
-Déjame ver.
-¡Auch! ¡Duele! Me falseaste la muñeca.
-¿Pues qué querías? ¿Que te soltara?
-No.-dice apenado.
-Chillas por tan poco, un suave masaje y quedas como nuevo-con una mano sostiene un poco más debajo de la muñeca falseada de Miguel y con la otra mano le soba apenas con la punta de sus dos dedos.
-Aiii.
-Tranquilo, ahorita lo arreglo….sana, sana, colita de rana…si no sanas hoy…
Y de un rápido movimiento, deja de sobarle la muñeca a Miguel, le toma el dedo índice y le da un fuerte tirón.
-¡¡Aaaaaahhhh!!
Miguel se suelta de inmediato para sobarse él mismo.
-….sanarás mañana.
-Silencio Miguel, menos mal que están lejos todavía, pero no me sorprendería que hayan oído tus gritos-le advierte Don.
-¿Por qué lo hiciste? Para desquitarte ¿Verdad?-reclama con indignación el adolorido.
Una pequeña lágrima se asoma tímidamente en su ojo.
-¿Qué comes que adivinas?-Rafa le sonríe con malicia pura.
-Te voy a acusar con Leo.
-Échamelo, también tengo algo pendiente con él, aunque…-le pasa un brazo por el hombro y le susurra-si me dices cómo le haces para ubicar un aura…lo perdono.
-Bueno…- pasado el susto, Miguel logra disimular una sonrisa por el elogio, Rafa reconoce que no sabe percibir auras y él sí-Leo me enseñó una manera muy práctica, por eso…-lo piensa un segundo, sabe que si revela la verdad, Rafa lo estrangulará-… él y yo…siempre los encontrábamos a Don y a ti cuando jugábamos a las escondidillas.
-Ah, con que eso hacían y por eso siempre ganaban ¡Tramposos!-reclama.
-Por favor hijos guarden silencio.
-No es mi culpa que no supieras esconderte, pero con gusto, otro día te doy clases.
-Conste.
-Disculpe Itzama ¿Podría explicarnos qué es este lugar exactamente?- la curiosidad de Don no pudo reprimirse más.
-Por supuesto. Este lugar es donde llegan los Mitzles, El Kibalch. Dependiendo de las acciones que realizó en vida, al Mitzle se le presentará los obstáculos para llegar donde la Diosa Kimnale, para que se le juzgue y sea enviado al Cielo o al Infierno.
-Otra vez va a hablar de…- Miguel empieza a titiritar.
-Cállese-lo regaña Rafa.
-El individuo que no llevó una vida honesta debe llegar donde la Diosa Kimnale caminando.
-Son las sombras que está ahí abajo.-corrobora Don
-Ustedes ven sombras, pero realmente tienen el aspecto físico que tenían cuando dejaron de respirar, salvo que, dependiendo que tan limpia esté su conciencia, es con el semblante con el que se presentará ante la Diosa Kimnale: por sus malas obras, llevarán ropas rasgadas y harapientas; será un largo y angustiante camino. Por el contrario, si su vida fue honesta, llegará donde Lady Kimnale por los cielos.
-Las sombras de allá arriba.-acerta Don.
-Correcto. Es un reconocimiento a sus buenas obras, facilitándole el viaje, salvo que la fortaleza de su espíritu es lo que determinará su capacidad para mantenerse en vuelo, si se extenúan rápido, puede descansar en estos montículos, para eso existen, para que el alma se detenga a descansar y una vez recuperadas sus fuerzas, continúe su camino.
-¿El agua les proporciona algún beneficio?-sigue Don satisfaciendo su curiosidad.
-Son las lágrimas de las personas quienes han sufrido la pérdida, su utilidad es lavar algo de la carga de quienes tendrán un largo camino, y la luz la proporcionan las plegarias que elevan los dolidos, que desean paz a sus seres queridos.
-Fascinante.
-Y así, tan variable e intrigante que son las emociones y las acciones, es la variedad con que puede verse un Mitzle. Puede estar en camino el ser más abominable…
-Dios la oiga-dice Rafa, teniendo en mente cierto ser pequeño muy malvado.
-…y quizás traiga puesto un smoking debido a su soberbia, mas también hay seres, aunque muy escasos, que pueden mostrar en toda su magnitud, hasta donde puede ser capaz de lograr el más poderosos de los sentimientos.
-Ya están cerca-les avisa Splinter
Se reubican, evitando ser vistos.
Rápidamente las figuras a la distancia se van definiendo.
Pasa sólo un momento para que pueden ver con claridad a Yuder y a Leo, quien todavía tiene el aspecto de humano, salvo que hay algo muy raro que emerge de su espalda, ese algo sale de su espalda y se extiende a cada costado suyo, ese algo se mueve de abajo hacia arriba, llevando un ritmo constante, y al moverse al unísono, ese algo resplandece con cada sutil movimiento a pesar de que en ese lugar no hay ningún astro rey que brinde sus rayos para iluminar tan enigmático lugar.
-¡Por todos los Dioses!-exclama Aleyda con voz ahogada.
Ha notado el peculiar brillo que brota de la espalda de Leo, y es tan atrayente este brillo que no nota otro resplandor, más tenue, alrededor de su cuello.
-¿Qué sucede Itzama? –pregunta Splinter temiendo que algo malo suceda.
Aleyda sale del escondite para acercarse más. Su rostro refleja una gran consternación.
-¿Qué hace?-pregunta intrigado Don.
-Ya nos hecho a perder la sorpresita-Rafa también se deja al descubierto
Han perdido el factor sorpresa, ya no tiene caso seguir escondido.
Los otros también salen del escondite, y en cuanto tiene a Leo más cerca, también quedan pasmados.
Yuder enseguida se da cuenta de que Aleyda y los otros los están esperando, sorprendiéndose mucho. Aleyda jamás había intentarlo detenerlo después de que él ha logrado arrastrar al alma hasta El Kibalch. ¿Qué es lo que le motiva a continuar peleando? O más bien ¿Quién la motivaría a continuar con una pelea que no le incumbe? Voltea a un lado para contemplar a Leonardo que está a una pequeña distancia de él. Se le mira tranquilo. En verdad es un chico muy especial, es por eso que se le han concedido esas hermosas alas.
-Leonardo.
Leo voltea.
-Lo que me pediste hace rato, puedes hacerlo.
Su expresión es de incredulidad
-Adelante.
Leo sonríe, iluminándosele el rostro como a un niño que le dan permiso de salir de casa a jugar en la lluvia, sin tener que ponerse su impermeable.
Vate sus alas y se eleva alto, muy alto.
Yuder continúa su trayecto.
-¡Leo!-grita Miguel, siendo el primero en reaccionar.
-Tiene alas-observa Rafa
-Si consideramos que… está muerto, es…normal que… un ángel tenga alas.-dice Don no muy seguro.
-¿Pero por qué está desnudo?-observa de nuevo Rafa- ¿No se supone que debe traer un mantel que lo cubra?
-Se le llama toga.-Don lo corrige.
-Eso.
Yuder pasa junto a ellos y les sonríe triunfal.
-La desnudez de Leonardo implica que él no tiene ningún crimen, falta u ofensa que ocultar.-aclara Aleyda- Y el que tenga alas no significa que sea un ángel. Aquí no existen ángeles ni demonios.-no aparta la vista de Yuder-Vamos.
Todos voltean hacia Aleyda que ya vuela de nuevo. La siguen y guardan silencio para prestar atención a lo que está por explicar. Salvo que Don no vuela de inmediato, apenas se da cuenta de que no trae consigo su inseparable mochila. Voltea rápido hacia el risco pero no hay nada. No tiene tiempo de buscarla, los demás se alejan rápidamente.
-'Debió caérseme en el trayecto.'
Y haciéndose a la idea de haber perdido su adorada mochila, los sigue.
Leo desciende pero no regresa con Yuder pero tampoco va con su padre y hermanos, toma otro rumbo, alejándose de todos ellos.
Miguel lo sigue con la vista.
Leo da vueltas, asciende y desciende por todo el infinito espacio libre.
-Esa es la razón por la que los Mitzles pueden volar, porque tiene alas.-sentencia Don al alcanzar a Aleyda.
-Así es, poseen la capacidad de volar porque se les conceden alas. Dependiendo de la grandiosidad o mediocridad de sus obras, será la magnificencia o pequeñez de las alas y por lo tanto la prontitud con la que llegarán a su juicio. Me pregunto qué pudo haber hecho Leonardo para obtener tan esplendidas alas.
-Es que fue un buen chico.-dice Rafa entre el sarcasmo y la tristeza.
-Independientemente de la magnificencia de las alas, sirven para un mismo fin, que es llegar con la Diosa Kimnale, salvo que, yo considero que existe otro motivo para ello.-Don.
-Es sorprendente su sagacidad Donatelo.
Don sonríe un poco abochornado por el elogio.
-¿Pero por qué está tan feliz?-interrumpe Miguel, su voz se oye triste.
-¿De qué hablas?-pregunta Rafa
-Véanlo, Leo está feliz ¿Por qué?
Todos dirigen la mirada hacia Leo. Va y viene por todo el cielo rosa y se ve muy, muy contento.
En verdad, está feliz.
Nadie responde la pregunta.
-Eso mismo averiguaremos.-propone Aleyda
Su mirada refleja decisión.
Leo desciende y en su rostro no se opaca la felicidad que irradia.
Aleyda se detiene aún estando muy lejos de Leonardo. Levanta una mano con la palma hacia arriba, dirigiendo su brazo hacia Leo, la cierra de golpe y gira su antebrazo.
Justo en ese instante, las alas de Leo se pliegan y él es encerrado en una esfera de luz translucida.
Él se mira sorprendido.
Aleyda tira de su brazo con fuerza, como si jalara algo con una cuerda.
Leo es arrastrado a gran velocidad, como si él fuera el objeto del cual Aleyda tira. Va a caer varios metros lejos de los espectadores que miran lo ocurrido con impotencia.
Las tortugas y Splinter ven cómo cae Leonardo precipitadamente y se estrella en el suelo. El impacto levanta una alta pared de agua, lo que provoca un ligero oleaje.
-¡Leo¡
-¡Hijo!
-¡Vaya por él, mientras está aturdido! ¡Yo entretengo a Yuder!-va a su encuentro.
No se detienen a preguntarle por qué le hizo a Leo algo así, van rápidamente donde cayó él.
Yuder vuela veloz para llegar con Leo antes que los otros pero Aleyda le lanza una gran esfera de energía, impidiéndole que avance más.
Splinter y Miguel se detiene al percibir una energía y ven que un resplandor sale de la mano de Aleyda.
Yuder esquiva el ataque.
Segundos después la esfera choca lejos, destruyendo un enorme risco. Enormes pedazos de piedra y gran cantidad de agua son lanzados en todas direcciones
Por el estruendo Don y Rafa se detienen y miran boquiabiertos el desastre.
-¿Cómo hizo eso?-pregunta Don al aire.
Leo, que ya no está encerrado en la esfera luminosa, se incorpora tambaleándose y cae de rodillas en la pequeña fosa que se formó por el impacto.
El chapoteo capta la atención de los cuatro y reanudan el vuelo.
Mientras Aleyda enfrenta a Yuder.
-¡Está vez te detendré Yuder! ¡No te llevarás a Leonardo!
-Estás en problemas Aleyda. Sabes perfectamente que no debes intervenir.
-¡Ya me cansé de ver contemplativamente cómo te llevas las almas…te has llevado ya ocho….ocho almas de personas que tenían mucho por qué vivir!
-Todos ellos aceptaron voluntariamente, Leonardo ha aceptado voluntariamente y tú no puedes hacer nada al respecto.
-Con engaños es como te has aprovechado de su buen corazón.
Yuder ríe.
-Confieso que a los otros los convencí con tretas, pero él sabe la verdad y no dudó ni un momento en ofrecer su ayuda.
-¡Tu verdad es una mentira!
Y sin deseos de seguir discutiendo, se lanza contra él y estando a una mínima distancia, arroja su puño contra la cara del príncipe de Orenia.
Él lo esquiva.
Ella lanza su otro puño.
Nuevamente Yuder lo esquiva.
Una patada.
La esquiva.
Una más.
Otro esquivo.
Splinter y las tortugas aterrizan cerca de Leo y echan a correr. Él ya salió de la fosa pero permanece de pie con ambas manos sobre su cabeza, recuperándose del golpe.
Aleyda le lanza uno y otro puño centenares de veces, son muy muy rápidos sus movimientos, pero Yuder también es rápido en esquivarlos.
-¡Leo!
Miguel es el primero en abalanzarse sobre él.
-¡Por favor! ¡No te vayas!-suplica.
Los demás están a un paso de chico con alas, pero éste aparta a Miguel e inmediatamente emprende el vuelo.
-¡Espera!-Miguel lo llama pero no regresa.
Rafa, Don y Splinter se concentran cuanto pueden para que en un fuerte impulso se eleven precipitadamente y entre los tres apresan a Leo, inmovilizan las alas y lo obligan a caer de nuevo.
Otra columna de agua se levanta.
En un golpe que va directo a su rostro, Yuder logra asir un brazo de Aleyda, tira de éste y la arroja con mucha fuerza.
Ella choca contra un pequeño risco, que se parte a la mitad, éste no impide que ella llegue más lejos, el risco se desquebraja, piedras y agua se esparcen por doquier y Aleyda se estrella finalmente en un risco más grande e impenetrable, desquebrajando una gran parte donde se ha impactado. Ella cae pero logra recuperarse, frena su caída y se eleva de nuevo. Busca a Yuder y ve que se dirige justo donde Leo está forcejeando con sus hermanos y padre.
-¡No vayan a lastimar sus alas!-ruega Miguel
Él permanece ajeno a la riña, mientras los otros tratan de inmovilizar las alas sin causarles daño, aunque Don se pregunta si Leo puede sentir dolor alguno, porque es el alma de su hermano mayor con la que forcejean, no obstante, pueden verla y es tangible…¿no se supone que las almas son transparentes e incorpóreas?
Yuder ya va a ayudar a Leo cuando una ráfaga de varias esperas de energía, cual municiones de una ametralladora, le impiden que avance. Logra hacerse a un lado y retirarse rápidamente pero la ráfaga de luces lo sigue muy de cerca.
Aleyda cesa el ataque al no lograr golpear ni una sola vez a Yuder.
Las esferas, que no lograron su objetivo, siguen sin rumbo hasta alejarse a una gran distancia, chocan contra el suelo y los riscos y estallan como pequeñas bombas. Sucesivas explosiones hacen una demolición de roca y salpicones de agua e esparcen por doquier.
-¡Aleyda! ¡Estás loca! ¿Quieres destruir Kibalch?
-¡No! ¡Sólo a ti!
Aleyda, que está a varios metros de distancia, desaparece y aparece instantáneamente frente él, tomándolo por sorpresa, estampa su puño en la cara de él, tan fuerte que le parte el labio y lo lanza contra el suelo.
Al impactarse Yuder contra el suelo, se forma una profunda fosa y el agua sale disparada.
-¡Si nos echas una manita, sería un poco más fácil!-Rafa reclama ayuda a Miguel.
Apenas lo oye entre las suplicas de Splinter y de Don para tranquilizar a Leo.
Entre los tres han conseguido inmovilizar un ala pero la otra se vate insistentemente.
-Eh…claro.
Miguel da unos pasos, cauteloso, no sabe cómo sostener algo tan delicado y frágil a pesar de ser enorme. Entonces da un paso más decidido, extendiendo sus brazos para atrapar la blanca y emplumada extremidad de su hermano mayor y resbala, cayendo encima del ala libre.
Se escucha un claro crack.
El rostro de Leo se contrae de dolor.
Deja de luchar.
-¡Miguel Ángel!-Splinter y Don lo regañan
Miguel se levanta torpemente.
-¡Losientolosientolosiento!
-Pues…si tomamos en cuenta que Leo no tiene pulso, quizás…no… le dolió.-intenta explicar Don.
Mira a Leo pero él sólo baja la cabeza, aún con un semblante que refleja que no está en lo correcto.
-Véanlo por el lado amable, así ya no puede volar.
-Rafael-lo reprende Splinter.
Rafa se encoje de hombros.
El agua ha llenado la fosa formada por el impacto de Yuder, éste no aparece.
Aleyda duda mucho que se haya ahogado. El agua sólo tiene medio metro de profundidad, sin embargo, el cráter en el que él está sumergido, debe tener cinco o seis. No puede confiarse ni un momento, Yuder es muy poderoso y muy rápido, nunca, nunca en todos esos mil años ha logrado vencerle. Si no ha atacado con todo su poder, es porque él le ha tenido compasión, o quizás es prudencia, aunque de poco sirve ya, ella no lo ha sido y seguramente la Diosa Kimnale ya habrá notado la presencia de ambos y de los intrusos. Espera un par de segundos más, deseando que sea el tiempo suficiente para que Splinter y las tortugas hagan entrar en razón a Leonardo. Voltea. Splinter habla con Leonardo, quien está arrodillado frente a su Sensei y con la cabeza gacha, mientras Rafa y Don sujetan un ala y la otra cuelga inerte.
-¿Tiene un ala rota? ¿Cómo pudieron ser tan irresponsables?-se pregunta muy indignada, pero…
Repentinamente siente el aura de Yuder justo detrás de ella. No tiene tiempo ni de darse vuelta.
Él la toma de los brazos y una luz aparece de sus palmas, que se extiende en un segundo por todo el cuerpo de ella.
-¡AAAAAAHHHHHHH!
-Leonardo…todos te queremos, por fav….-Splinter se interrumpe al escuchar un escabroso grito de agonía.
Todos miran hacia arriba. Lo que ven los deja horrorizados: Aleyda está envuelta en llamas.
Leo aprovecha el desconcierto, agita con vehemencia su ala ilesa, arrojando lejos a Rafa y a Don.
-¡Agárrenlo que es ratero!-Rafa se recupera rápido de la sorpresa pero no es lo suficiente como para detener la huida de Leo.
Leo corre para distanciarse de ellos, un pequeño destello recorre el ala herida, y sana al instante.
Surca de nuevo el cielo, va directo con Yuder.
-Insisto ¿Cómo hacen eso? Una insólita energía brota de su cuerpo y…Aleyda destruye las enormes formaciones rocosas y Leo…ya está como si nada.
-Don, no es el momento de que le busques tres pies al gato.-Rafa le ofrece un mano y lo ayuda a levantarse y de inmediato echa a correr
En cuanto Yuder ve a Leo dirigirse a él, deja de calcinar a una desfallecida Aleyda y se la lleva al risco más cercando y en cuanto llegan, la asota contra el suelo.
Rafa pega un brinco y otro brinco y uno más…y sus pies no se despegan de la tierra.
-¿Qué pasa?-se desespera, le falta el aire y respira agitado.
Miguel ayuda a Splinter a levantarse y se aproximan a Rafa.
Don ya le dio alcance.
-Lo que pasa que ya se nos está acabando el tiempo.-Don responde a la pregunta de Rafa.
Se ve cansado.
Todos están cansados.
-O sea que si no nos vamos de aquí a la de YA….
Don no le confirma las terribles sospecha de Rafa, se limita a observar hacia la cúspide del risco en el que Leo acaba de aterrizar.
Leo llega con Yuder e inmediatamente se inclina junto a Aleyda. La mira unos segundos, muy preocupado y después le reprocha con una furiosa mirada a Yuder.
-No te enojes, ella empezó a atacarme, yo sólo protegía mi integridad.
No le cree. Ya van dos ocasiones en las que casi la mata ¿Cómo es posible que un hombre tan malvado pueda…que se atreva a decir que ama a alguien?
No pierde más tiempo en descifrar la mente retorcida de Yuder. Se enfoca en Aleyda. Toma su pulso…es débil. Y ahora examina su piel. Todo su cuerpo está herido por quemaduras de tercer grado.
La mira con angustia por unos segundos y después se lleva las manos a la cara, desesperanzado.
-Ya déjala Leonardo, no tiene salvación. Tenemos algo más apremiante que hacer.
Se descubre el rostro. Ha recordado algo.
Pasa una mano por detrás de su cuello.
Sonríe. Ahí está, está con él, como lo prometió.
Desliza sus dedos por la cadena plateada que cuelga de su cuello hasta llegar una pequeña piedra blanca.
Yuder observa a Leo con extrañeza, no logra comprender qué es lo que pretende.
Aprieta su puño encerrando la piedra entre sus dedos.
Respira profundo y cierra los ojos.
La otra mano la coloca sobre la frente de Aleyda, sintiendo un poco de escalofríos al tocar la piel quemada.
Una luz blanca logra colarse entre lo dedos que sostienen la piedra.
Un resplandor blanco emana de la mano que toca a la agonizante Aleyda y la envuelve a ella.
Rafa trata de escalar usando sus sais. No ha avanzado mucho, apenas medio metro.
-Así nunca llegaremos-le hace ver Don.
-¿Alguna… idea, cerebrito?-respirando con dificultad, Rafa se deja caer, ya no puede avanzar.
-No podemos volar, no podemos escalar…-voltea a ver a su Sensei, deseando fervientemente que tenga la solución.
Splinter medita cuidadosamente su respuesta.
El silencio hace más dificultosa la ya pesada respiración de todos.
-Hijos-abre los ojos-nunca hay que perder la esperanza.
-¡Genial Sensei!-ya se acabó la paciencia de Rafa-¡Necesitamos algo práctico! ¿Dónde dejaste tu bolsa de trucos Don? ¡Seguro traías explosivos! ¡Hubiéramos hecho pedacitos este…-golpea el risco con el puño-montón de piedra!
-Se me cayó en el camino-reconoce avergonzado-y sí, sí traía, incluso un gancho que bien hubiéramos…
-¡Estupendo! ¡Por tu culpa…
-Rafael, tranquilízate, si perdemos la cabeza, no podemos pensar en…
-¡Sensei!¡No podemos hacer nada y todo por el descuido de Donatelo!
-Lo lamento.-baja la mirada.
-Donatelo, no es culpa tuya.
-¡Es tu culpa Don! ¡Tu…!
Rafa está abalanzarse sobre Don para estrangularlo pero Miguel se interpone.
-Rafa tranquilo, Sensei tiene razón, no hay que perder la esperanza.
-¿Qué hacemos entonces?
-Esperar.
-Miguel, reconozco que no perder la fe es importante pero, tanto como esperar, no creo que sea lo más viable.-aconseja Don-Debe de existir alguna forma…-se acerca al risco, perdiéndose en las miles de hipótesis que surcan su mente ahora.
-¡Esperar qué ni ocho cuartos! ¡Yo te voy a...!
-Rafa…-Miguel logra aferrar el poderosos puño de Rafa antes de que se estampe en su rostro-hay que esperar.
Rafael mira con atención a su hermano menor. Demuestra demasiada serenidad para una situación tan complicada. Tras unos segundos, desiste de golpearlo.
Baja los puños
-Y ¿Cuánto hay que esperar?
-Lo que haya que esperar-dice Miguel muy solemne.
-¡Rayos!
Derrotado, Rafa se aleja un poco para sentarse sobre un pedazo de piedra.
-Yo he escuchado esa frase en alguna parte.-Don se gira perdiendo interés en la descomunal roca que está frente a él, tratando de apartar la mente del agobiante caos que se cierne sobre ellos.
-Karate Kid I-responde Miguel muy sonriente.
-No es cierto, es de Volver al Futuro II.-Don le contradice.
-¿Quién es el cinéfilo de la familia?
-Pues tú.
-Entonces ¿Por qué dudas de mi sabiduría, sacrílego?
-Oh, discúlpeme su Deidad, pero estoy seguro de que...
-Y se ponen a hablar de películas ¿Puede creerlo Sensei?-comenta con fastidio Rafa, ya pasado el coraje.
Splinter se sienta en otra piedra, junto a él.
-Hace bien al espíritu apartar la mente de los disturbios que le aquejan.
-¿Qué no la meditación sirve para eso?
-Hijo, existen muchos caminos que nos conducen a un mismo objetivo, no debes bloquear tu mente considerando sólo una posibilidad.
Rafa suspira de cansancio.
-Una sola posibilidad…como quedarnos sentados esperando a que ocurra un milagro.
Splinter mira hacia arriba, hacia donde ha surgido una extraña aura.
-Debemos esperar.
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Estoy segura que he escuchado esa frase "hay que esperar lo que haya que esperar" o algo parecido, pero no recuerdo de dónde, así que tuve que incluir esas dos películas (Karate Kid I y Volver al Futuro II) nada más para llenar ese huequito XD Sí me gusta el cine pero no soy tan fanática como para aprenderme las frases memorables. Agradecería si alguien me echa una manita con esto (y resulta que la escuché de las TMNT).
: )
Gracias por tomarse su tiempo y leer este disparate mío.
