CAPITULO CATORCE:
"El enemigo más grande de uno mismo se mide por el peso de su egoísmo..."
El brillante sol brillaba a través de las grises nueves de la heladas tierras, El fuerte viento recorría los ventanales susurrando incomprensible y ancestrales palabras. El sonido de los pasos de las pesadas botas de piel que recorrían los pasillos llenaban el castillo del reino helado. Distante y silenciosa la doncella protegida por la diosa de la sabiduría contemplaba a través de su venta el pueblo del norte, observando como todos los habitantes continuaban con sus rutinas inmutables ante las baja temperatura del clima.
El sonido del repiqueteo de su puerta llamó su atención haciéndola voltear a la entrada, donde aparecio una cortesana anunciando que el rey la invitaba a reunirse con el. Escondiendo su preocupación la princesa del reino de la luz acepto la invitación, posando nuevamente su mirada en el cielo, dando una silenciosa plegaria a las diosas. El desayunador privado de la torre principal se encontraba decorado con sencillez pero imponencia. La vieja mesa de metal y cristal con mantelería fina que se encontraba al centro de la habitación estaba servida con diferentes tipos de alimentos con una tetera. Sentado en la cabecera de la cuadrada consola, cubierto por su larga capa disfrutando de una taza de una bebida caliente, el monarca del castillo; el cual extendió su brazo gesticulando una invitadora sonrisa a su sobrina al notar como la aristócrata entraba por el doble pórtico de roble y herrería; Educada y cortésmente la princesa tomó asiento al otro lado del soberano notando como la platería estaba hecha de una piedra preciosa e desconocida para la noble.
-Se le conoce como Jaspe, es una de las maravillosas joyas que puedes encontrar en nuestro reino princesa. Kolinguen es un tierra basta en la minería y contamos con grandes depósitos de raros y valiosos materiales y cristales- Explico el rey a la doncella notando su interés sobre el material de los paltos.
-Había escuchado de ella, pero nunca había tenido la oportunidad de ver una de estas gemas y menos utilizadas de esta forma- respondió educadamente la joven tratando de tranquilizar sus nervios al notar que se hallaba completamente sola con el monarca.
-Me imagine que te sentirías sola, tras la partida de vuestra escolta… Estoy seguro que vuestro caballero no tardara en regresar con noticas; me he tomado el atrevimiento de invitarla a disfrutar conmigo de un cálido refrigerio ante este raudo cambio de clima… Así como me deseo conocer más sobre mi sobrina. – respondió con amabilidad y tranquilidad el soberano al tiempo que daba un trago a su taza de glühwein1 demostrando un comportamiento completamente distinto al que había enseñado con anterioridad.
Desconfiada pero habiendo despertado su apetito por el maravilloso y suculento aroma de los manjares en la mesa, la joven protegida por la diosa de la sabiduría sirvió en su plato un par de macarons y trifle. El dulce sabor de las delicadezas lleno el paladar de la doncella haciéndola disfrutar por completo del bocadillo, complacido por la expresión de la aristócrata el monarca sirvió en la taza de la doncella aquella bebida caliente llenado la habitación con el aroma de vino y clavo. Atenta la noble dama acepto la bebida tomando la taza en sus manos de manera delicada y colocándolo a su derecha.
-Debo confesarte que siempre he sentido una gran admiración por la historia del reino de Hyrule, mi padre constantemente hablaba de las bellezas que existían en la tierra creada por diosas… Del brillante y celeste de su manto sideral, Las cristalinas aguas de los ríos, sus parajes cubiertos por un follaje esmeralda… Místicas razas que cohabitan en armonía bajo un solo gobernante- Expresó con calma al mismo tiempo que el anhelo crecía en cada una de las palabras el soberano de la tierra invernal, mientras este posaba sus oscuras pupilas sobre el gélido paisaje que se admiraba por el ventanal de la habitación.
- Para mi eran relatos llenos de ilusión y fantasía, tras haber nacido bajo en esta hibernales tierras, donde el horizonte esta eternamente cubierto baja la perlada capa de la nieve. Muy pocas veces podemos presenciar el verde los árboles y las plantas o la claridad del cielo, Aquellos relatos sonaban como cuentos creados para ilusionar la mente de los niños quienes solo han conocido la fiereza y monocromía hielo… Pero todo cambio el día en que tu abuelo decidió unir en matrimonio a mi hermano con tu madre, Nohasen siempre había anhelado marcharse de Kolinguen y su inclemente existencia- relató con seriedad el soberano al tiempo que disfrutaba de aquella cálida bebida, mientras su penetrante vista se clavaba sobre la figura de la doncella. Ante la profunda mirada del monarca la dama sentía como un escalofrío recorría su espalda y su piel se erizaba, intranquila la joven bajo su mirada sobre la rojiza bebida notando su reflejo en ella.
- Mi hermano nunca tuvo las cualidades necesarias para gobernar afirmaba mi padre, pero estoy seguro que el habría estado impresionado si hubiera alcanzado a conocer la grandeza de sus acciones y los reconocimientos que recibió en las tierras soleadas de Hyrule… Al final de la historia la oveja negra de la familia dejo aún lado su disfraz para demostrar el verdadero lobo de invierno que era… Pero ahora incluso para mi es demasiado tarde el poder volver a hablar con el y decirle todo aquello que quedo guardado entre nosotros. Quedando como la única prueba de su existencia, tu mi querida Zelda; ya que poses la fortaleza y sangre de los reyes invernales.- terminó de decir el soberano de Kolinguen, para terminar de beber el resto del brebaje de su taza.
La Princesa de la luz permaneció en silencio ante las palabras de su tío, su contemplativa mente analizaba la información que había recibido. La doncella más de una vez en su infancia había pedido a su padre que le contara sobre el reino de norte, pero su progenitor nunca lo había hecho diciéndole que para él, el único reino que era su hogar era Hyrule; comprendiendo un poco más el perpetuo disgusto que existía entre su padre y el lugar de su nacimiento. La concentración de la joven desapareció al instante en que sentía como su cuerpo parecía dejar de funcionar, sus párpados empezaban a cerrarse perdiendo parte del control de sus acciones. Asustada se intento incorporar, logrando con sus movimientos tirar la platería de la mesa al suelo haciendo que se estrellera con un sonido estrepitoso mientras experimentaba como sus fuerzas la abandonaban desplomándose hasta el suelo. Alarmada y aterrada la aristócrata luchaba por mantener su conciencia notando como el monarca de las tierras heladas caminaba hasta ella con una extraña mueca de satisfacción en su rostro.
- Es admirable tu resistencia al sedante que se te ha dado, pero el resultado es inevitable, sucumbe ante la oscuridad querida sobrina que pronto obtendré lo que siempre he soñado- Fueron las últimas palabras que escucho la joven al perder por completo la conciencia.
El sonido de las gotas de agua al caer contra la húmeda piedra retumbo en los tímpanos de la doncella, el olor de humedad y cobre asaltó su olfato haciéndola recobrar lentamente la conciencia. Sujetada y suspendida por las muñecas en forma de cruz sobre el suelo entre unas plataformas de madera por largas cadenas en medio de una mazmorra, la aristócrata sentía como el dolor empezaba hacer presencia en sus articulaciones despabilándola por completo. El lúgubre y frió lugar estaba cubierto casi por las penumbras a excepción de algunas antorchas que iluminaban el redondo cuarto.
-Vaya por fin ha recobrado la conciencia alteza, por unos instantes temí en tener el placer de despertarla por métodos menos placenteros. – comentó con cinismo el primer ministro Talio mientras arrojaba una cubeta de agua helada a la joven empapándola por completo haciendo que su temperatura corporal reaccionara ante la baja temperatura. Helada y atemorizada, la doncella protegida por la sabiduría calvo su mirada ante el noble de manera desafiante ocultando por completo sus verdaderas emociones. Notando la fiereza de aquellas pupilas sobre su ser, el alquimista se acerco a la dama sujetando su barbilla con su mano.
-Si coperas conmigo, prometo que tu muerte será rápida e indolora… ¿Dónde esta la Trifuerza?- preguntó el aristócrata con malicia estudiando los gestos de la dama. La cual continuo inmutable ante aquel hombre, enojado el alquimista se apartó de la doncella para acercarse al contra peso de las cadenas tirando de ellas, elevando el cuerpo de la chica aumentado la presión y el dolor en sus articulaciones. Doliente la protectora del poder de la diosa de la sabiduría apretó lo dientes callando cualquier sonido de su boca, sintiendo como miles de cuchillos atravesaban sus músculos al estirarlos en aquella anti natural forma.
Complacido por la mueca de dolor que ahora cubría el empalidecido rostro de la doncella, el concejal volvió a empapar a la chica con agua gélida repitiendo una vez más su pregunta. La princesa de la luz, sentía como aumentaba los latidos de su corazón mientras percibía como el calor empezaba abandonar su cuerpo. Mantuvo su silencio cerrando sus ojos y concentrando su menta tratando de apaciguar los temblores que recorrían su cuerpo, ante la silenciosa respuesta de la dama; el canciller se retiró por unos instantes a las sombras de la habitación trayendo consigo un saco, con el cual cubrió la cabeza de la joven impidiendo su vista y dificultando su respiración.
-He sido amble hasta ahora princesa, pero me temo que tu falta de cooperación me ha llevado a tomar métodos un poco más barbáricos… ¿dónde esconde la familia real la Trifuerza? – Volvió a cuestionar el alquimista al tiempo que con una daga cortaba el corset de la dama por la espalda dejándola en sus túnica interiores.
Ante el silencio de la chica, el canciller acomodó su cabellera añil antes de liberar con un fuerte y seguro movimiento el látigo de domador que tenía guardado en su ropaje. El sonido de la cuero resonó por las paredes al hacer contacto sobre la piel de la doncella rompiendo y manchando de carmesí las delicadas telas que cubrían la espalda de la joven, los pequeños gritos y quejidos de dolor ante aquella ancestral tortura eran sofocados por la capucha de mimbre. Cristalinas lágrimas se habían formado en los ojos de la aristócrata al tiempo que la sangre escurría por sus labios heridos por sus propios dientes al intentar mantener su silencio, Tras largos minutos de azotes complacido por el sonido de los sollozos de la dama; el canciller se acercó a ella retirando el sacó y notando como el dolor y el miedo brillaban en aquellas pupilas azul ópalo.
-Es una simple pregunta la que tienes que responder Zelda, ¿dónde esta oculta la Trifuerza?- cuestiono una vez más el hombre tomando a la doncella por su cabellera.
Adolorida y en agonía, la elegida por la diosa de la sabiduría busco la mirada de su atacante, observando la malicia en aquellas amatistas pupilas.
-¿Qué saben ustedes de la Trifuerza, por que creen que yo sé donde se encuentra?- respondió la joven sintiendo el metálico sabor de la sangre recorrer su boca.
Disgustado por la insolencia de la voz de la doncella, aplicó más fuerza en el cuero cabelludo de la dama lastimándola al tiempo que acercaba su rostro al de ella. Satisfecho ante el gesto de dolor de la aristócrata Talio observo con desdén a la chica quien con últimos esfuerzos mantenía una seria mirada sobre su agresor.
-No te atrevas a mentir princesita, sabemos perfectamente la leyenda de las tres diosas y del supremo poder que dejaron en la tierra de Hyrule; El cual puede cumplir el deseo de cualquier persona… Conocemos que la familia real ha ocultado y guardado celosamente este artefacto utilizándolo para su beneficio creando prosperidad en sus tierras, así como para ganar las guerras… Lo preguntaré una vez más y espero que me contestes si valoras tu integridad física. ¿Dónde tienes escondida la Trifuerza Zelda?- demandó con furia y sadismo el alquimista de traje añil.
Lagrimas recorrieron las mejillas de la protegida por las diosas al tiempo que sentía como un terrible dolor se expandía por su cabeza, pero antes de que pudiera pronunciar alguna palabra la doncella fue liberada del aquel fuerte agarre mientras una presencia entraba a la mazmorra.
-Has tardado mucho Talio, no podemos perder tiempo… No sabemos si la sombra ha cumplido con su trabajo, Así como hemos perdido comunicación con nuestro espía en el reino de la luz… Si voy a movilizar el ejercito antes de la nevada te sugiero que me des una respuesta en este instante. . – Irrumpió la seria y fuerte voz del rey a su subalterno quien intentaba obtener la información que tanto ansiaba.
Aturdida y aún adolorida por el trato que había recibido, la princesa puedo comprender en la situación que se encontraba. Habiéndose convertido en una pieza clave de una conspiración por parte del reino del norte para apoderarse del poder de la diosas, más su tío desconocía por completo los hechos que habían pasado meses atrás, así como la realidad de la Trifuerza y su uso. Los pensamientos de la doncella fueron interrumpido al sentir como su cuerpo era nuevamente bañado por agua fría haciendo que sus heridas ardieran incontrolablemente, al parecer la nueva cubeta contenía sales en el liquido creando una tortura y agonía completa, Aturdida por el tormento que percibía la doncella al sentir como el cuero del látigo nuevamente sobre su piel no pudiendo evitar dejar salir un grito de dolor por su garganta. Con cada golpe y laceración la protegida por las diosas sentía como sus cuerdas vocales se desgastaban mientras vocalizaba el suplicio al cual estaba siendo sometida, Suplicas a las diosas pronunciaban sus labios sin control pidiendo detener aquella tortura. Iracundo el soberano de las tierras invernales golpeó a la joven en el rostro con su mano ordenándole que le entregara el poder para cumplir sus oscuros deseos, solo obteniendo por parte de la joven algunos sollozos y balbuceos en un extraño y desconocido idioma para él. Impacientado y colérico el rey tomó a la aristócrata por la cabellera, mientras que acercaba el filo de su espada a su cuello demandándole una respuesta, amenazando que arrebataría la vida y destrozaría su reino, asesinando a cada uno de los habitantes y quemando cada casa sin importar género y edad; dispuesto a cumplir una mascare y genocidio si era necesario sino le proporcionaba la información que le pedía.
Al momento en que la hoja del arma tocó la piel de la joven, el fragmento que portaba la doncella resplandeció protegiendo la vida de la princesa. Apartando con su magia al rey y su subalterno. Conmocionado pero complacido el soberano de las gélidas tierras se incorporo observando con éxtasis como brillaba la marca sagrada en la mano de su sobrina.
-Vaya, vaya así que todo este tiempo ha estado el poder de las diosas lo ocultó mi hermano en su propia hija… No importa el resultado será el mismo, Talio extrae el poder de mi sobrina no importa su vida, solo quiero hacer mi deseo realidad- Comandó el monarca al tiempo que sacudía sus ropajes y abandonaba el calabozo.
El alquimista tras la retirada de su señor se acercó a la doncella tomando su mano derecha entre las suyas observando atentamente la marca de las diosas, conocía un antiguo método que funcionaría para la extracción de aquel poder sabiendo que el efecto del mismo también arrebataría la vida de la joven. No deseando perder más tiempo ya que había pasado más de medio día y aún debía cumplir con el mandato que se le había encomendado antes de que callera el anochecer, el canciller salió de la mazmorra en busca de sus materiales para trabajar.
Habiendo esperando en silencio y oculto entre las penumbras, el maestro Suheí se aseguro que ambos hombre se habían alejado lo suficiente para ingresara a la celda. Con rapidez y tratando de mantener el mayor cuidado el decano bajo a la doncella hasta el suelo, acercándose a ella para liberarla de los grilletes. La joven al sentir el tacto de una mano sobre ella intento luchar para defenderse más sus fuerzas parecían haberla abandonado, tranquilizando a la chica con palabras suaves el comándate retiró las argollas de metal liberando a la princesa. Cubriendo su cuerpo con su capa de piel, el decano cargó a la doncella en sus brazos, la cual no tenia la fuerzas suficientes para incorporase. Sabiendo que sus acciones le costarían su propia vida el comandante abandono la prisión llevando consigo a la joven hasta el túnel secreto del castillo esperando que su plan funcionara.
El frió viento golpeó con fuerza el rostro de la princesa haciendo que abriera sus ojos despertando del profundo sueño que se encontraba, percatándose que se encontraba a las afueras del palacio de Kolinguen a orillas del pozo resguardada bajo un frondoso pino. Escuchando y notando como una figura se acercaba a ella jalando una montura, esperanzada la dama pronunció el nombre del héroe elegido por las diosas apreciando lo afónica que se encontraba su voz. Más la persona que la estaba ayudando no era a quien ella esperaba, angustiada la princesa se levantó ignorando el dolor que se apoderaba de todo su cuerpo con esa simple acción.
-Tranquila alteza, no he venido hacerle daño, he sido yo quien la ha sacado de la mazmorra… no es momento para explicaciones tiene que montar y salir de aquí lo antes posible, debe cruzar la muralla antes de caiga la noche… La tormenta se ha adelantado y es imprescindible que consiga refugio, así como alejarse lo más que pueda de este reino.- instruyo el decano mientras ayudaba a la dama a montar su fiel corcel Crono quien parecía estar recuperado de sus heridas.
Antes de que la aristócrata pudiera pronunciar alguna palabra, el sonido de campanas y silbatos se escucharon en el palacio; sabiendo que ya habían sido descubierta la huida de la doncella, el militar golpeó las ancas del caballo haciendo que prendiera la carrera. Conociendo perfectamente la mentalidad del concejal y de su rey, Suheí montó su caballo emprendiendo viaje en dirección hacia la aldea más cercana creando con sus acciones una distracción lo suficientemente larga como para darle tiempo a la princesa de la luz de llegar a su destino.
-Que la luz y las Diosas la protejan alteza…- fueron las últimas palabras que pronunció el Comandante de la armada cabalgando a su muerte, sin saber que sus acciones serían las que marcarían el nuevo destino de la doncella elegida por las diosas y del héroe legendario.
Nota de Autor: Hola espero que les guste este cápitulo, si alguien se siente molesto por la situaciones gráficas ode violencia descritas lo lamentó pero son parte importante para la trama. Una vez más quiero agradecer a todos los que la estan leyendo, así como por fin hemos llegado al climax de la historia, acreo que es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora. Por favor no olviden dejar sus comentarios y que hasta pornto.
