A la noche siguiente, cuando Hermione fue a su laboratorio, Snape no hizo ninguna mención a la discusión de la noche anterior. Estaba deseando poder preguntarle más. Había muchas preguntas revoloteando alrededor de su cabeza, volviéndola loca. Estuvieron haciendo la tarea sin decir una palabra que no tuviera que ver con la poción que se traían entre manos, aún así ella sabía que él también se sentía ansioso. Pero al menos él tenía libros llenos de respuestas a las tantas preguntas que ella estaba conteniendo.
Snape se encargó él mismo de añadir la sangre de lobo gota por gota. Era un paso crucial. Sostuvo el cuentagotas firmemente y dejó que una pequeña gota cayera cada tres removidas en sentido contrario a las agujas del reloj. Para estar seguro, hechizó la cuchara para que removiera en círculos exactos sin la ayuda de él. De repente, siseó de aparente agonía, llevándose su brazo izquierdo contra su cuerpo, pero no dejando que su brazo derecho perdiera el control. Hermione contempló con sorprendida alarma mientras él hacia muecas durante las siguientes dos gotas antes de dejar el cuentagotas en la mesa.
''¿Está bien?'' rogó ella, acercándose. Él se retiró rápidamente de ella.
''¡Controla la poción, Granger!'' ella volvió al caldero, pero necesitaba reposar durante cinco minutos y no necesitaba ninguna atención ahora. Él sí.
''¿Qué ha pasado?'' preguntó ella con preocupación.
''Nada,'' contestó él severamente. ''Tengo que irme. Puede seguir sin mí.'' Él estaba aguantando su brazo como si estuviera ardiendo. ¡Oh Dios mío! Hermione de repente comprendió lo que estaba pasando. Él estaba siendo convocado.
¡Iba a ver a Voldemort!
Había estado sentada en el pasillo durante una hora, calculó ella. Cuando había acabado con la poción esa noche, había estado esperándole en el laboratorio. Pero, de todos modos, dedució que él sabría cuánto tiempo le habría llevado a ella para acabar y no volvería al laboratorio. Así que, limpió todo el estropicio y se sentó fuera en el pasillo para esperar. Y esperar.
¿Quizás ha vuelto cuando yo estaba en el laboratorio? Consideró ella. Era posible. Unos minutos más no harán daño a nadie. Pero era casi pasado el toque de queda. ¿Me reducirá puntos? Menuda tontería. ¡Por supuesto que lo hará! Hermione se mordió el labio. ¡Bueno no me importa! No voy a irme a dormir cuando él está ahí fuera enfrentándose al señor tenebroso.
Y dicho esto esperó.
Y esperó.
Severus contempló la alfombra de pelo rizado esparcida enfrente de la puerta de su despacho. Así que, Granger había estado esperándole. Estúpida Gryffindor. Pero algo en ese sutil –o no tan sutil, en realidad –gesto de esperarlo le hizo sentir extrañamente conmovido.
Algo se removió dentro de él. ¡No podía permitir este tipo de tonterías! Así que golpeó con su pié el costado de ella un par de veces. Ella gruñó y se dio la vuelta, seguidamente se puso recta de golpe y se encontró con la mirada de él.
''Haciendo que dormir en los pasillos sea un hábito, Señorita Granger?'' dijo él arrastrando las palabras. Ella se levantó rápidamente. Incluso con la débil luz de su varita pudo ver el creciente rubor en las mejillas de ella.
''Lo siento, Profesor. Sólo estaba…'' se cortó, mirando hacia otro lado. Él enarcó una ceja.
''¿Sólo estaba qué?'' Ella se mordió el labio y se pasó la mano nerviosamente por el pelo. Dioses, quería hacer eso él mismo.
''Estaba esperando…sé que usted va siempre y vuelve bien, pero aún así estaba preocupada. Lo siento profesor. No sabía que estaría fuera tanto tiempo. Sólo sabía que no podría ser capaz de irme a dormir si no sabía que estaba a salvo…''
''Aparentemente, estaba equivocada,'' sonrió él con burla. Pero una parte de él se sentía con un subidón que lo hacía sentirse mareado. Ella quería saber si yo estaba a bien. Estaba preocupada. Por….mí. Ella sonrió abiertamente ante eso.
''Supongo que tiene razón,'' admitió ella tímidamente. Dioses cómo deseaba estrecharla contra él ahora mismo. Las visitas con el señor tenebroso valían la pena si ella estaba ahí al volver.
Pero tú no quieres que ella 'esté al volver', se recordó a sí mismo. Se encontró frunciendo el ceño, pero ella no se acobardó. En vez de eso, alzó su preciosa y pequeña barbilla con desafío.
''No puede culparme por estar preocupada. Después de todo, se fue tan abruptamente, obviamente con dolor, sin ninguna explicación…'' Él pestañeó. ¿A caso no sabía dónde había ido? ¡Por supuesto que lo sabía!
''Creo que sería lo obvio, Señorita Granger.''
''Bueno, sí, pero…'' dijo ella indecisa. ''¡Aún así no puede culparme!'' él sonrió maliciosamente ante esto y se acercó a ella.
''Puedo, de todas formas, hacer otras cosas.'' Los ojos de ella se abrieron de par en par y él supo inmediatamente hacia donde había ido la mente de ella. Había estado a punto de decir que podía reducir puntos o asignarle detención, pero ella había malinterpretado sus palabras en el mal sentido. Estaba atónito, aún así, notó que no había ni miedo ni disgusto en la mirada de ella. Incluso, había una chispa de algo diferente; algo que había visto en sus ojos en la fiesta de Slughorn cuando se había encontrado encallados debajo del muérdago. Algo parecido al…deseo.
Sus ojos estaban atrapados y un halo de tensión creció alrededor de ellos, atrayéndolos. Al momento sus cuerpos parecían estar escandalosamente cerca. Podían estar respirando o no. Él sintió como si la distancia entre sus rostros se cerraba, pero no estaba seguro si se estaba inclinando hacia ella o ella se estaba estirando para encontrarse con él. De repente, él tuvo un momento de claridad y supo que se iban a besar.
''Diez puntos de Gryffindor,'' jadeó él, su voz llena de deseo. ''No deje que la vuelva a encontrar fuera de la cama otra vez.'' La chica reaccionó como si la hubieran golpeado. Separándose de él, volvió los ojos a la pared. ''¿Necesita que la acompañe de vuelta a su torre, Granger?'' ella sólo movió la cabeza.
''No, señor.''
''Bien. Entonces ve a descansar. Tenemos mucho que hacer mañana.''
Y con eso, entró a su despacho y cerró la puerta detrás de él. Maldita sea.
La tarde siguiente, antes de la cena, Severus se encontró caminando por los terrenos con Albus. El viejo hombre frecuentemente buscaba a su oscuro secuaz para estas pequeñas charlas y Severus siempre las abandonaba aún más enfadado. Ahora mismo estaba positivamente lívido. El hombre no sólo lo había forzado hacia un camino que acabaría desgarrando su corazón en dos sino que también había confiado una información mucho más importante al mocoso de Potter antes de confiárselo al hombre que estaba sacrificando ¡absolutamente TODO por él! Y la única cosa que lo paraba de decirle a Albus lo mal que había actuado era el hecho de que tendría que meter a Granger en el mismo saco. ¡Que les den a todos!
Pero tampoco podía callárselo. ''¿Qué está haciendo con Potter, todas estas noches en las que estáis encerrados juntos?'' demandó.
''¿Por qué? ¿No estarás tratando de darle más detenciones, Severus? El chico pronto habrá pasado más tiempo en detenciones que fuera de ellas.'' ¡Como si eso fuera SU culpa!
''Parece que sea su padre otra vez –'' soltó él.
''Físicamente, quizás, pero en la profundidad de su naturaleza es como su madre.'' ¡Oh que te den por ese golpe tan bajo! ''He pasado tiempo con Harry porque tengo cosas que discutir con él, información que debo darle antes de que sea demasiado tarde.'' ¡¿Darle a ÉL?! ¡¿Y no a MÍ?!
''Información. Confías en él…no confías en mí.'' Su voz era muy calmada.
''No es questión de lealtad. Tengo, como bien sabes, el tiempo limitado. Es esencial que le dé al chico suficiente información para lo que tiene que hacer.'' ¿No crees que yo puedo ayudar en eso? ¿Es una carga confiar en un Slytherin?
''¿Y por qué yo no tengo la misma información?'' Por dentro, la sangre le hervía.
''Prefiero no poner todos mis secretos en la misma cesta, particularmente en la cesta que se pasa mucho más tiempo colgando del brazo de Lord Voldemort.'' ¡Bastardo!
Hermione lloraba desesperadamente en las sábanas de la cama del Hospital de Ron . ¡Casi lo pierdo! La noche anterior, Ron había bebido sin querer hidromiel envenenada, y Harry lo había salvado con bezoar. Hermione era la única que sabía a quién debía la vida Ron. Harry nunca habría sabido usar el bezoar si el Príncipe Mestizo no lo hubiera sugerido. Su amigo podría estar muerto ahora mismo si no hubiera sido por Severus Snape. Hermione sintió un escalofrío ante la posibilidad. Los otros se habían ido hacía rato, pero ella no era capaz de alejarse del chico.
Se estaban acercando a una guerra y pronto habría pérdidas. Se horrorizó ante la idea de perder a cualquiera de las personas que apreciaba. Harry. Ron. El Profesor Snape. Lloró. Las posibilidades de que el saliera vivo de la guerra con enemigos en ambos lados no eran muchas. Y Harry también siempre había estado en peligro. Pero su destino determinaba la guerra, así que tenía a cada miembro de la Orden vigilando sus espaldas. ¿Y hay alguien que vigile la espalda de Snape? Se aferró a las sábanas con desesperación y rogó por Merlín que hablarle sobre los horrocruxes no le causara ningún problema.
Hagrid había estado antes y accidentalmente había confesado que había oído por casualidad a Snape y Dumbledore peleándose. Rezó por que Snape no se hubiera enfrentado a él a causa de la memoria de Slughorn. Aún podía escuchar la voz de Hagrid en su cabeza:
''bueno –acabo de escuchar a Snape diciéndole a Dumbledore que se había confiado demasiado y que quizás él –Snape –no quería seguir haciéndolo–''
''¿Hacer qué?'' había insistido Harry.
''No sé, Harry, parecía que Snape se sentía un poco estresado, eso es todo –de todas formas, Dumbledore le dijo que se relajara y él accedió a hacerlo y eso fue todo. Fue bastante firme con él. Y después dijo algo sobre Snape haciendo investigaciones en su Casa, en Slytherin. Bueno, ¡no hay nada de extraño en eso! Se pide a todos los tutores de cada Casa que controlen –''
¿Pero que podía significar eso? Hagrid pensaba que Snape estaba estresado. Bueno, eso puede que sea verdad. Pero, ¿por qué discutiría sobre ello cuando tenía a una asistente que le podía ayudar en todo? No tenía ningún sentido. ¿Qué es lo que Snape no quiere hacer más? ¿Espiar? ¡Esperaba que el cabeza de Slytherin no estuviera abandonando la Orden! No se podía imaginárselo haciendo algo como eso. Oh, porque lo conozco tan bien, dijo para sí misma.
¿Y qué pasa con Slytherin? ¿Por qué quiere Dumbledore que él investigue en Slytherin? Puede que sólo fueran alguna serie de accidentes que habrían pasado recientemente con algunos Gryffindors. Pero tenía un mal presentimiento de que estaba todo relacionado y eso la hacía sentir como si todo se estuviera derrumbando a la vez. Esto era sólo el comienzo.
¿Qué pasará con mis padres? Una guerra estaba a punto de empezar y Hermione sabía que ellos estarían en peligro. Tendría que buscar una manera para protegerlos, incluso aunque eso significara que los enviara a un sitio muy lejano donde ni ella ni nadie pudiera verlos más. Su corazón le dolió al pensar en ello, pero eso sería mejor que dejarlos expuestos como blanco fácil. Ellos también eran parte de esta guerra. Le gustase o no, ella se iba a convertir en un blanco fácil, y ellos también.
