Capítulo Trece

Cállate, Malfoy

"Sabéis, esto es muy estúpido."

"Cállate, Malfoy."

"Date prisa¿quieres, Granger?"

"CÁLLATE, Malfoy¡"

El cuarto de baño privado que Draco y Hermione tenían que compartir era bastante grande, y el váter estaba rodeado de paredes como las casetas de un baño público, así que no había demasiado problema usándolo. La ducha, sin embargo, había creado bastantes molestias.

"Deja de tirar de mi brazo¡"

"Cállate, Malfoy¡"

"Tengo que lavarme el pelo, Malfoy¡ Supéralo¡"

"Por qué te preocupas, se ve hecho una mierda de todos modos –ow¡ Potter¡"

"Cállate, Malfoy¡"

Les había llevado siglos descubrir cómo se iban a duchar Hermione y Draco –o a vestirse y desvestirse, de hecho; no tenían ni idea de cómo quitarse las camisas y túnicas por encima de la cadena. Hermione, que normalmente era muy rápida encontrando soluciones, había empezado a sentir pánico y, en consecuencia, había sido incapaz de pensar en algo; Harry, sin embargo, había recordado un hechizo que Ron había usado para deshacer el lazo de sus túnicas de gala durante su cuarto año y había sugerido algo similar, lo que calmó a Hermione y la puso en modo de investigación. Una hora y media después, tenían un hechizo que podía cortar sus camisas, permitiendo que se las quitaran y se pusieran sus vestimentas, y luego todo lo que tenían que hacer era reparar sus ropas más tarde con un sencillo encantamiento. Draco se puso el pijama sin dificultad, pero Hermione insistió en darse una ducha antes de dormir; sabía por experiencia que su pelo estaría el doble de intratable si no dejaba que se secara, al menos en parte, al aire. Harry usó amenazas –tanto con palabras como con su varita- para hacer que Draco se girara para que Hermione pudiera desvestirse y entrar en la ducha.

Hermione había estado más que nerviosa para ducharse con la muñeca separada cinco pies de la de Draco –así que Harry se había sentido obligado a permanecer de pie dentro del cuarto de baño, su varita apuntando directamente entre los ojos de Draco, mientras el brazo de Draco colgaba adelante y atrás, mientras Hermione alcanzaba varios botes y se restregaba a sí misma para limpiarse. Draco, molesto, enfadado y cansado, seguía haciendo comentarios en la misma línea; de vez en cuando, Harry le golpeaba "accidentalmente" o pateaba a Malfoy, por decir algo especialmente grosero. Draco pasó la mayor parte del tiempo mirando con furia a Harry, que estaba mirándole con recelo, asegurándose de que Draco no trataba de mirar a hurtadillas, o de hacer cualquier movimiento amenazante. Se estaba haciendo realmente tarde; no sólo habían tenido el problema de las vestimentas, sino los tres habían tenido acalorados encuentros y riñas.

"Todos vosotros sois realmente paranoicos¿lo sabíais?" dijo Draco irritablemente a Harry. Hermione había estado en la ducha alrededor de una hora (el suministro de agua del castillo estaba encantado para asegurarse de que nadie se quedara sin agua caliente), y durante todo el rato, Harry había estado vigilándole detenidamente.

"Caramba, me pregunto por qué," dijo Harry, rodando sus ojos. Estaba empezando a tener calambres en el brazo por estar sujetando la varita durante tanto tiempo. "Um… ¿Herm¿Te falta mucho?"

"No," dijo, y luego procedió a pasar otros veinte minutos en la ducha. Finalmente, cerró el grifo… pero no hizo ningún gesto de salir.

"¿Hermione?" Harry la llamó a medida que pasaron los minutos.

"Um… ¿podrías pasarme una toalla, Harry?"

"Sal y cógela tú misma –ow¡"

"Cállate, Malfoy¡"

Harry tomó una toalla cercana y se la alcanzó a Hermione a través de la cortina de la ducha, tratando de no reírse de la resignada expresión de la cara de Draco, ya que el brazo de Draco había sido tirado hacia delante y atrás una vez más.

"Hey¿Harry? Eh… ¿cómo se supone que me tengo que vestir?"

Draco puso los ojos en blanco. "No es nada que no haya visto antes, Granger," dijo, sonriendo.

"Cállate, Malfoy¡"

"Es algo que nunca más vas a ver," gruñó Harry, y realizó un hechizo convocador para coger el camisón de Hermione, su ropa interior y su varita, alcanzándoselos a través de la cortina de la ducha otra vez.

"Esto es muy embarazoso," gimió ella desde dentro de la ducha. Ellos podían oír el ruido de ropas rasgándose, cuando convocó un hechizo para abrir de par en par el cierre de su camisón para meter su cabeza, seguido de un hechizo reparador. Finalmente, echó a un lado la cortina, su pelo enroscado en una toalla.

"Bonito camisón," dijo Draco, sonriendo con suficiencia. Hermione le miró con furia; no era una persona que prestara demasiada atención a la ropa, y sólo tenía unos pocos camisones; era el único que tenía limpio, y aunque prácticamente le llegaba a los pies, también enseñaba un poco de clavícula y se pegaba bastante. "¿Aunque seguramente tú tendrás algo mejor? Quiero decir, ya sé que eres una fan de la lencería negra –ow¡" Draco se frotó la nuca y lanzó una mirada enfadada a Harry.

"¿Listos para la cama?" preguntó Harry con cansancio, bajando su varita. Haber estado de pie en el baño durante dos horas, mientras Draco hacía sus chistes, no era exactamente su idea de pasarlo bien –sino lo contrario, realmente, ahora tenía una motivación extra para asegurarse de no acabar nunca en el infierno.

Hermione asintió a regañadientes, mirando a Draco por el rabillo del ojo, y los tres tomaron rumbo a la habitación. Tras unos treinta minutos de pelea acerca de quién tenía qué cama, consiguieron finalmente llegar a un acuerdo para dormir. Harry estaba tumbado al borde de una de las camas, mirando con asco a Draco, mientras Hermione se enroscaba contra el pecho de Harry, quedándose dormida casi instantáneamente.

"Acaso no se os ve calentitos," arrastró las palabras Draco, tumbado sobre su estómago en la otra cama y devolviéndole la mirada de odio a Harry. "¿Tú y Granger hacéis mucho esto?"

"No es asunto tuyo, Malfoy," le espetó Harry. Sabía perfectamente que otras personas –incluido Ron- pensaban que esta tendencia suya de compartir cama con Hermione era extraña, pero nunca había significado nada para él; no era diferente a quedarse dormido mientras estaban sentados juntos en el sofá o algo así, y encontraba su presencia más que reconfortante. Harry y Hermione estaban por encima de tener una relación; eran demasiado buenos amigos.

"Entonces eso es un sí," dijo Draco, sonriendo con satisfacción. "¿Lo sabe la comadreja?"

"Cállate, Malfoy."

"¿Quién iba a pensar que Granger era semejante golfa en privado?"

"No lo es," negó enérgicamente Harry. Por lo que él sabía, Hermione sólo había tenido dos novios, Ron y Krum, y nunca había llegado demasiado lejos con ninguno de ellos; aún así, había muchos rumores acerca de ella, la mayoría debidos a la enemistad de Slytherin y a la especulación de los periodistas sobre que Hermione era la ex novia de no sólo de la estrella del Quidditch Víctor Krum, sino también del chico que sobrevivió. Tanto Harry como Ron habían empezado a estar más y más enfadados de escuchar rumores sobre ella; ella no sólo era su amiga más cercana, sino que Harry estaba cansado de que le preguntaran sobre su "relación" con ella, y Ron estaba cansado de que la gente pensara que su novia era una puta.

"Seguro que no lo es," resopló Draco. "Entre tú, la comadreja, Krum, y Snape-"

"Todavía no me puedo creer que te tragaras eso," dijo Harry riéndose por lo bajo. "Qué idiota."

"Di lo que quieras, Potter, pero yo sé lo que vi. Ella salió de su despacho cubierta de chupones, y la pequeña comadreja también lo vio."

"¿Cómo puedes saber lo que vio Ginny?" replicó Harry.

"Ya viste su cara cuando yo lo mencioné," dijo Draco. "Ella lo sabe, y las dos te están ocultando el secreto."

"Lo que tú digas, chico hurón."

"Cierra la boca, caracortada."

"Oblígame, bobo."

"No me obligues a hacerlo, pedazo de mierda."

"Perdedor."

"Sangre Sucia."

"Mortífago."

Draco sintió hervir su sangre. Después de la pelea con Ron, juró que iba a conservar la cabeza cuando alguien le llamara algo así, pero no podía impedir que la furia bullera dentro de él.

Draco cogió la cadena y tiró de ella, fuertemente, tirando de Hermione hacia delante y forzando a Harry a caerse de la cama también. Harry aterrizó con dolor en el suelo, Hermione sobre él. Se levantó de golpe y miró hacia arriba, confundida, mientras Draco estallaba de risa.

Harry agarró la cadena y tiró de ella con todas sus fuerzas; Draco se agarró a su almohada y a sus mantas inútilmente, en un intento de frenar su caída, mientras Harry apartaba a Hermione del camino. Draco cayó cerca de ellos con un golpe seco.

"Potter, pequeña mierda¡" chilló Draco, golpeando duramente a Harry en el brazo. Harry respondió pinchando el ojo de Draco y comenzó la guerra a puñetazos.

Hermione les rogó que pararan, mientras los puñetazos y fintas de Draco tiraban de ella adelante y atrás; los dos chicos se habían olvidado de ella, a medida que desahogaban siete años de frustración. Finalmente, cuando Draco le hizo una llave agarrando la cabeza de Harry y Harry aprovechó la oportunidad de golpear la tripa de Draco con su puño una y otra vez, Hermione agarró su varita.

"Petrificus totalus¡" gritó Hermione, y las piernas de Draco y sus brazos se pegaron a su costado. Se cayó hacia un lado, con la cara a los pies de la cama de Hermione.

"Gracias," jadeó Harry, incorporándose y mirando con furia el cuerpo bocabajo de Draco.

"Petrificus totalus¡" volvió a gritar Hermione, y Harry se encontró a sí mismo con la misma suerte que Draco.

Los dos chicos miraron hacia arriba, hacia Hermione, mientras ella caminaba alrededor de ellos, mirando con el ceño fruncido a cada uno por turnos. "Ya he tenido suficiente¡" chilló. "Necesito dormir, y voy a dormir, y vosotros dos vais a calmaros, antes de que consiga deshacerme de esta cadena¡ Dejadme que os advierta, ahora mismo, que sé más maldiciones que Flitwick y McGonagall juntos, y no voy a dudar en usarlas¡ Los dos vais a comportaros¿me habéis entendido?"

Ninguno podía mover nada más que los ojos, pero Harry los movió arriba y abajo, asintiendo lo mejor que pudo. Ella lo tomó como una afirmación.

"Buenas noches," dijo irritada, agarrando a Draco por los pies y acercándolo lo suficiente a su cama para subir a ella y tumbarse. "Chicos, de verdad," murmuró, antes de cerrar sus ojos y volver a quedarse dormida.

Normalmente, el encantamiento de cuerpo completo no duraba tanto, pero Hermione lo había exagerado con su enfado. Fue casi de día, antes de que cualquiera de los chicos pudiera mover un músculo, lo cual les dio tiempo de sobra para estar furiosos y para darse cuenta de que Hermione podía dar verdadero miedo cuando estaba enfadada.

Hermione se despertó, perfectamente descansada, para encontrarse enroscada alrededor de Harry una vez más; él debía de haber vuelto a la cama una vez que el hechizo desapareció. Draco, sin embargo, se habían quedado dormido después de dos horas de petrificación y todavía estaba desplomado a los pies de su cama. Le dio unos golpes con el pie; tenía que hacer pis, y no podía arrastrar a Draco todo el camino hacia el cuarto de baño.

Draco empezó a despertarse, preguntándose quién se había atrevido a tocarle, y miró hacia arriba con confusión. Recordando la noche anterior, miró hacia arriba; Hermione estaba sentada, pateando a Draco, suavemente pero con insistencia, luchando para inclinarse sobre Harry; la cadena estaba atrapada bajo su brazo. Al menos, ella estaba bastante segura de que estaba bajo su brazo; no podía verla, lo que hacía las cosas más difíciles.

"Para," dijo Draco somnoliento. "Vuelve a la cama."

"Tengo que ir al cuarto de baño."

"Usa la cama," le dijo Draco, demasiado cansado para hacer nada que no fuera estar tendido sobre el suelo. "A Potter no le importará, de verdad."

"Vamos, no puedo salir de la cama sin pisarte," se quejó.

"Písame y morirás."

"Bien. Me quedaré aquí. Y cantaré. En francés. ¿Sabes cómo cantar Jingle Bells en francés? Canta conmigo, ahora –on marchent dans-"

"Está bien, está bien," gimió, incorporándose. "Cualquier cosa con tal de que te calles."

"Gracias. Déjame que despierte a Harry."

"¿Realmente tiene que estar Potter allí?" se quejó Draco. "Si tengo que estar despierto, prefiero que él esté inconsciente."

Hermione le ignoró y empezó a sacudir a Harry. "¿Harry? Harry, despierta." Harry gruñó pero no se despertó. "Harry¡"

Los ojos de Harry se abrieron de golpe. Miró hacia arriba, sonrió, y acto seguido la empujó hacia él, luego rodó hasta que él estuvo sobre ella.

"Harry¡" exclamó Hermione.

"POTTER¡" gritó Draco, mientras la cadena tiraba de su brazo y lo cruzaba sobre la espalda de Harry.

"Necesito dormir más," murmuró Harry, pegando su cara en la almohada que había al lado de la cabeza de Hermione.

"Harry, Harry tienes que despertarte…."

"Potter, tienes hasta que cuente hasta tres, antes de que te lance un Avada Kedavra¡"

Harry abrió los ojos confundido. "¿Malfoy?" preguntó adormilado, mirando hacia arriba y luego a Draco. "Vete. Estoy durmiendo," murmuró, cerrando los ojos y volviéndose a reclinar, todavía repanchingado a lo largo de Hermione.

"Harry¡ Levántate¡" dijo ella estridentemente, mientras Draco luchaba para alcanzar su varita, que estaba todavía bajo su almohada, en la otra cama.

Harry suspiró, finalmente aparentando volver a la tierra. "¿Qué?" gruñó. Se sentó –y casi rompió el brazo de Draco en el proceso. Draco se vio obligado a lanzarse sobre Harry y aterrizó en la cama, al otro lado de Harry y Hermione.

"Maldita sea. Todavía estás aquí," se quejó Harry, lanzándole una mirada extrañada mientras Draco aterrizaba en la cama, haciendo que el colchón rebotara ligeramente.

"Sí, bueno, yo tampoco lo estoy disfrutando," dijo Draco enfadado.

La puerta se abrió justo en ese momento, y Ginny entró en la habitación, luego se paró, mirando alrededor con sorpresa. Harry estaba sentado sobre Hermione, Draco estaba tumbado cerca de ellos, y los tres la estaban mirando con enojo. Ella sonrió de oreja a oreja. "¿Estoy interrumpiendo algo?" preguntó inocentemente.

"Ginny¡" se quejó Hermione.

"Lo siento, no he podido resistirlo."

"Hey, Gin," dijo Harry cansinamente, bajando de Hermione. "¿Cómo va la rumorología?"

"Cuéntanoslo en el baño," dijo Hermione, interrumpiendo a Ginny y casi brincando fuera de la cama.

Ginny siguió a los tres hacia el cuarto de baño con curiosidad. "Esta es una de las cosas más raras que he hecho nunca, sabéis," comentó vagamente mientras inspeccionaba el espacioso cuarto de baño.

"Sí, nunca pensé que me llevaría a Malfoy al baño," dijo Hermione con cansancio, mientras salía del cubículo del baño y se iba a lavar las manos.

"¿Hey, Ginny?" preguntó Harry mientras Hermione caminaba de vuelta al cubículo para dejar que Malfoy lo usara. "¿Puedes quedarte aquí mientras Malfoy se ducha?"

Ginny se le quedó mirando. "¿Qué?"

"No quiero dejar a Hermione sola con él, pero si tú estás aquí, puedo ir a usar las duchas comunes, mientras él usa ésta; así podremos bajar más rápido a desayunar," explicó Harry. "De esta manera ella no tendrá que esperar mientras yo me ducho también. No te importa, verdad, Hermione?"

Hermione negó con la cabeza. "Claro, Harry," dijo Ginny, y Harry se fue agradecido.

Draco entró en la ducha adormilado y Hermione y Ginny se sentaron fuera del cubículo de la ducha, a charlar animadamente.

"Hay un montón de rumores circulando por ahí," le dijo Ginny. "Sobre todo acerca de Harry; unas pocas personas le vieron entrar aquí en pijama contigo, y todo el mundo parece saber que él y Ron han tenido una pelea-"

"Déjame adivinar –he roto con Ron y estoy saliendo con Harry?"

"Sip. Luego todo el mundo está especulando acerca de qué fue lo que hicisteis que Dumbledore descubrió; algunas personas dicen que fue la broma del palo de gol de Quidditch-" Ginny alzó la voz para asegurarse de que Draco podía oírla claramente- "y algunos dicen que yo te golpeé contra él accidentalmente, los dos tuvisteis un duelo enorme y Dumbledore lo descubrió."

"¿Quién ganó el duelo?" preguntó Hermione con una sonrisa.

"Bueno, los Gryffindors piensan que fuiste tú, y los Ravenclaws y Hufflepuffs probablemente pensarán lo mismo, pero los Sltytherins seguro que insistirán en que fue Malfoy-"

"Sí, bueno¿a quién le importa lo que piensen?"

"Exacto."

Hermione se estremeció un poco en su camisón. "Hey, Ginny… ¿podrías traerme algo que ponerme?" preguntó.

"Claro," dijo Ginny, saliendo y volviendo varios minutos después con la mejor falda de Hermione y su suéter más bonito.

"Ginny, no me voy a poner eso," dijo Hermione, apuntando con la cabeza el suéter mientras se quedaba en sujetador, ropa interior y falda.

"¿Por qué no?" demandó Ginny. "Te queda muy bien¡"

"Enseña más de lo que lo hace mi sujetador¡"

"Yo voto por que te lo pongas¡"

"Cállate, Malfoy¡" gritaron las dos chicas a la cortina de la ducha.

"Vamos, Hermione¿qué sentido tiene comprar ropa bonita si nunca te la vas a poner?"

"Yo no la compro. Mi madre la compra y luego la desliza en mi maleta."

"¿Por favor?"

"No."

"Bien," dijo Ginny haciendo pucheros, y regresando a la habitación.

Volvió al cuarto de baño tres veces más, con suéteres muy fashion, ninguno de los cuales se pondría Hermione. Cuando Ginny volvió con un suéter con el que Hermione pudo estar de acuerdo, Draco ya estaba fuera de la ducha, vestido, y en el proceso de estilizar su pelo con gel.

Harry llegó vestido y arreglado cuando Hermione y Draco estaban cepillándose los dientes, los dos completamente vestidos, mientras Ginny merodeaba detrás de Hermione, mirando el despeinado pelo de Hermione con deseo.

"Vamos, Hermione, quedaría muy bonito si lo alisáramos un poco…"

"Grno," dijo Hermione con la boca llena de pasta de dientes.

"¿Eso ha sido un sí?" preguntó Ginny con esperanza.

Hermione escupió en el lavabo. "No¡"

"¿Por favor?"

"Déjalo estar, Gin, ella está bien," dijo Harry, ignorando el resoplido burlón de Draco.

"Pero si sólo pudiera-"

"Por el amor de dios, Gin, no soy una Barbie," dijo Hermione, exasperada.

"¿Qué es una Barbie?" preguntó Ginny, que se había quedado en blanco.

"Una muñeca Muggle," dijo Draco distraídamente, contemplando cuidadosamente su reflejo en el espejo del cuarto de baño.

Los Gryffindors se giraron para mirarlo. "¿Cómo sabes tú eso?" inquirió Harry.

Draco estrechó sus ojos y le frunció el ceño. "Cursé estudios Muggles. Mi padre me obligó."

"Es verdad, me había olvidado de que estabas en esa clase," dijo Hermione vagamente.

"¿Podemos bajar ya a desayunar?" chasqueó Draco, marchando fuera del cuarto de baño; Hermione tuvo que lanzar su cepillo de dientes de vuelta a la pila porque fue medio empujada al exterior.

Tras dar de comer a Crookshanks y atarse las túnicas y otras prendas de invierno, los cuatro salieron hacia el gran comedor, ignorando los murmullos de los estudiantes que pasaban, caminando de nuevo con Harry y Hermione al frente y Ginny siguiendo a Draco. Draco se había sumido en un repentino silencio; ninguno de los otros sabía por qué, pero no les importaba demasiado.

"Estás mejorando mucho en eso de hacer sombreros," apuntó Harry mientras bajaban por las escaleras. Los sombreros calcetados de Hermione parecían casi comprados en una tienda; ella llevaba uno en ese momento.

"Sólo desearía que alguno de los elfos los hubieran cogido," dijo Hermione tristemente, tras haber descubierto el año pasado que los elfos domésticos no sólo había rehusado tocarlos, sino que también se habían negado a limpiar la torre de Gryffindor.

"Bueno, al menos haces a Dobby muy feliz," dijo Ginny.

"Y los elfos te han perdonado," dijo Harry.

"Todos vosotros sois muy raros," murmuró Draco, sin entender su conversación. "Esperad… Dobby? Solíamos tener un elfo doméstico llamado Dobby… me pregunto qué pasó con él. Hmm… apuesto a que Padre lo mató."

"¿Tu padre asesinaba a vuestros elfos?" inquirió Hermione en shock.

"A veces. Él mataba un montón de cosas," dijo Draco de modo aburrido, y la pasó de largo para seguir caminando.

Harry, Hermione y Ginny intercambiaron miradas, pero ninguno de ellos dijo nada. Cuando estaban llegando al vestíbulo de entrada, alguien aclaró su garganta y dijo, "Um… ¿Ginny?"

Todos se giraron para ver a Dean Thomas mirándoles con inocencia; él se echó un poco atrás, lentamente, mientras todos sacaban sus varitas y se quedaban mirándole con furia.

"Eh… sólo quería pedirte perdón, Gin," farfulló Dean. "Y a ti, Hermione. Yo sólo… perdí el control, y luego, cuando vi que ibas a por tu varita, me entró el pánico, sé lo buena que eres. En… entendería que estuvierais todavía enfadados, pero, lo siento, chicos, realmente lo siento."

Ginny se mordió el labio. "Seguid sin mí, chicos," les dijo a Harry y Hermione. "Os veo luego."

"¿Perdona?" escupió Draco, mientras Harry y Hermione comenzaban a caminar. Olvidando el hecho de que él preferiría morir antes que estar del lado de Harry, Hermione y Ginny, añadió, "¿Estáis locos? Somos cuatro contra uno¡ Vamos a patearle el culo¡"

"Cállate, Malfoy," dijeron al unísono Harry, Hermione y Ginny. Draco parecía preparado para atacar a Dean él mismo, pero McGonagall entró en el vestíbulo justo en ese momento, y él se lo pensó dos veces.

Harry, Hermione y Draco entraron juntos en el gran comedor y se sentaron en la mesa de Gryffindor, Draco dedicando miradas nostálgicas a sus compañeros de Slytherin. Los otros Gryffindors los ignoraron por completo; cada Gryffindor que entraba en el vestíbulo se quedaba mirando a Draco con una mirada venenosa y se sentaba tan lejos de él como era posible.

Justo cuando estaba a punto de comer el desayuno, alguien apareció cerca de Hermione y todos alzaron la mirada con sorpresa.

"Wood¡" dijo Harry. "¿Qué tal?"

Oliver Wood, que había estado impartiendo Defensa contra las artes oscuras desde el comienzo del semestre –tras haber atravesado una grave lesión que le había obligado a coger una excedencia del equipo de quidditch Puddlemere United –sonrió a Harry sobre el hombro de Hermione. "Pensé en venir a ver qué tal lo lleváis," dijo en un tono casual. "Dumbledore le ha contado al personal lo que pasó realmente. Estás bien, Hermione?"

Hermione se ruborizó y no miró a Oliver a los ojos –lo cual no se les escapó a Harry o a Draco. Harry frunció el ceño. Oliver se había unido a la Orden del Fénix durante el verano antes de su quinto año, y había estado pasando tiempo con ellos en Grimmauld Place en muchas ocasiones. Harry había empezado a notar algo extraño entre Oliver y Hermione, aunque nunca había sido capaz de adivinar qué era, y había estado demasiado distraído por la guerra para preocuparse en exceso. Aún así, desde que Oliver se había convertido en profesor de defensa contra las artes oscuras, las cosas se habían enfriado mucho entre ellos. Hermione nunca esperaba tras las clases para hablar con Oliver, como hacían Harry y Ron, y cuando iba a los entrenamientos de quidditch, se marchaba temprano si Oliver aparecía para compartir su experiencia. Oliver se había acercado a todos ellos durante la guerra, y sin embargo él y Hermione, tan amigos durante los días en Grimmauld Place, ya casi nunca hablaban. Harry forzó la expresión de su cara en una expresión de descrédito; Draco parecía suficientemente curioso de por qué Hermione parecía tan incómoda.

"Tan bien como cabría esperar," le dijo Hermione. "¿Y tú?"

"Estoy bien," dijo Oliver, sonriéndole cálidamente. Ella le dedicó una sonrisa aún más nerviosa. "Oh… aquí, estos son vuestros nuevos horarios," dijo, tendiéndole a Hermione y Draco una hoja de papel. "Dumbledore me pidió que os los diera. Oh… y Hermione¿has visto a Snape?"

La cabeza de Hermione sobresalió y finalmente miró a Oliver a los ojos. "¿Qué te hace pensar que he visto a Snape?" preguntó con recelo.

"Nada," dijo Oliver apresuradamente. "Es sólo que… bueno, los gemelos puede que, más o menos, ya sabes, me dijeran algo la última vez que estuve en el callejón Diagon," continuó con prisa. "Sobre ti y Snape formando una alianza-"

"Te contaron lo de la broma que le gasté¿verdad?" dijo Draco con una sonrisa engreída.

"Cállate, Malfoy¡" gritaron Harry y Hermione.

"Cinco puntos menos para Slytherin," comentó Oliver.

"¿Por qué?" respondió Draco groseramente.

"Acabas de admitir que tú hiciste la broma," dijo Oliver fríamente. "Sigue hablando y desearás no haber oído nunca de Hogwarts." Draco retomó su desayuno irritado y Oliver sonrió. "Me encanta ser un profesor," dijo Oliver con placer. "Realmente es mucho mejor que ser estudiante."

"¿De veras te lo contaron los gemelos?" dijo Hermione desesperadamente. "¿A cuánta gente se lo han dicho?"

"No a muchos," le aseguró Oliver. "Sólo, ya sabes, Bill y Charlie… y Lee… y Angelina, Alicia, y Katie." Hermione suspiró profundamente. "Y, um, Tonks," añadió Oliver, y ella suspiró y puso su cabeza en sus manos. Oliver le acarició la espalda con dulzura, luego paró rápidamente, ante la mirada extrañada de Harry. "No te preocupes por eso¿vale? No vale la pena enfadarse. De todos modos… ¿has visto a Snape? Nadie lo ha visto desde ayer, justo después de que os llevara al despacho de Dumbledore, y no responde cuando uno de nosotros llama a su puerta. McGonagall entró sin llamar en su habitación-"

"¿Ella hizo qué? Le interrumpieron, sorprendidos, Harry, Hermione y Draco.

"Ella… bueno, ella es buena amiga de Snape –excepto cuando hay quidditch- y le conoce perfectamente bien para ser capaz de adivinar la mayoría de sus contraseñas. Poppy –ya sabéis, Madam Pomfrey, estoy tratando de acostumbrarme a llamar a los profesores por su nombre de pila- ella dijo que hoy él debería haber estado preparando algo más de poción de pimienta."

"Hmmm," dijo Hermione. "Bueno, no le he visto desde anoche, tampoco. Estoy segura de que aparecerá. Está en sus cuarenta, por el amor de dios, probablemente no está acostumbrado a dejar una nota si se va y visita a un amigo durante el fin de semana."

"Hermione, estamos hablando de Snape," dijo Oliver sarcásticamente. "Él no tiene amigos, y no ha desaparecido durante un fin de semana desde antes de que muriera ya-sabes-quién".

"Bueno, yo no me preocuparía por ello," dijo Harry. "Aparecerá. O a lo mejor ha dimitido¿quién sabe?" añadió esperanzado.

Oliver sonrió. "Eso desearíamos todos. Es una auténtica pesadilla… aunque ha sido un poco más agradable últimamente, de veras. Todavía un imbécil, sólo que menos consistente¿sabéis? En cualquier caso… Me tengo que ir, necesito desayunar algo e ir directo a mi despacho; tengo una gran pila de trabajos que evaluar."

"Espera- ¿se sabe algo nuevo de la cura?" preguntó Hermione.

"¿Para el asunto de la cadena? No, todavía no. Hablamos con algunos testigos para saber qué maldiciones combinaron, pero no estamos seguros en qué se convirtieron o cómo contrarrestar los efectos. Aunque Minerva y yo estamos trabajando especialmente duro en ello," dijo Oliver. "Los dos somos muy conscientes de la posibilidad de que acabéis matándoos uno al otro… pero todo el mundo está en ello, y Flitwick está estrujando sus sesos. Estoy seguro de que nos desharemos pronto de ello… oh, chicos¿habéis escuchado los rumores que circulan por ahí?"

"¿Como qué?" preguntó Harry.

"Que Hermione cortó con Ron por ti, y que convirtió a Malfoy en una calabaza durante un duelo en el gran comedor, que ella ha matado a Snape-"

"¿Qué?" exclamó Hermione.

"Bueno, es que nadie lo ha visto," dijo Oliver encogiendo los hombros, "y todo lo que sabe la gente es que apareció justo después de que os alcanzara esa maldición, y ahora se ha ido. Hay muchos rumores locos flotando por ahí –y, de alguna manera, todo el cuerpo estudiantil también ha descubierto lo de tu tatuaje, Hermione-"

"¿QUÉ?" rugió Harry. Draco soltó una risita, una mirada ansiosa en su cara mientras esperaba por la previsible pelea y la explicación sobre cómo sabía el profesor de defensa contra las artes oscuras que Hermione tenía un tatuaje en el culo. Todo el mundo en el Gran Comedor se giró para mirar al grupo con curiosidad.

Hermione y Oliver se quedaron mirándose uno a otro con terror, Oliver se ruborizó de rojo intenso y Hermione estaba increíblemente pálida. Los ojos de Harry se habían abierto con enfado y descrédito; estaba mirando fijamente la nuca de Hermione.

"¿No se lo has contado?" preguntó Oliver a Hermione débilmente.

"Cierra la boca¡" siseó Hermione.

"Um… bueno, ya ve- veis…" tartamudeó Oliver. Tragó saliva y se rascó la parte de atrás de su cuello. "Es, um… eso es, Harry, uh… adiós¡"

Y con eso, Oliver se levantó de la mesa y corrió en dirección a la salida del comedor, sin echar la vista atrás.

Draco estalló en estridentes carcajadas y Hermione miró con furia la salida de Oliver, sin atreverse a encarar a Harry e incapaz de creer que la hubiera abandonado para enfrentarse al caos que él acababa de crear. Colocando la mejor expresión en su cara de "Soy-tu-mejor-amiga-y-me-quieres-y-me-cuidas" que pudo mostrar, giró lentamente su cuerpo.

"Bien," gruñó Harry cuando por fin ella le encaró. "No sólo me has mentido –sino que le enseñaste tu culo a él?"

"SHH¡" siseó cuando los murmullos estallaron por todo el comedor. "No, yo… bueno, bien, yo… Harry, por favor, no… adiós¡" Decidiendo que ella también podría seguir el ejemplo de Oliver, se levantó de la mesa, corrió hacia el lado donde Draco estaba sentado, agarró su túnica por la espalda, y comenzó a tirar por él hacia la salida del comedor, tan rápido como le fue humanamente posible.

"Oh, no, no lo harás¡" gritó Harry, y corrió tras la mortificada Hermione y el divertido Draco.


Nota de la traductora: bieeeen,veo que esta historia esta ganando lentamente más y más adeptos. Eso está bien, PERO, dejad reviews, por el amor de Merlín¡¡¡¡¡¡¡ Comparada con la historia en inglés (más de 5000 reviews), esto está de capa caída. La autora va a pensar que lo estoy haciendo fatal o que la comunidad hispana es una vaga¡¡¡ jajajajaja. En fin, aún así, gracias, gracias, gracias a los fieles devotos de este fanfic. Está yendo todo tan rápido que como siga traduciendo a este ritmo, pronto alcanzaremos el progreso de la historia original. Pero aún queda bastante para eso. Si os gusta, si os emociona, si os apasiona tanto como a mí y a unos cuantos más... comentaaaaaaaaad, please. No me dejéis mal¡¡¡ Un abrazoooo