Capítulo XII
La frivolidad y la melancolía.
El interior de Ichiraku tenía un aspecto extraño aquella noche, el encargado y su ayudante se afanaban fileteando los ingredientes del ramen tras la barra como siempre, pero los parroquianos eran escasos, tan solo se encontraban allí un par de ninjas extraños, uno de los cuales iba embozado en una especie de capa de viaje y tenía todo el rostro cubierto por un gorro puntiagudo con una malla metálica cubriéndole el rostro; el otro no era tan raro pero se veía realmente sospechoso, vestía un pantalón y una camisa dos tallas más grandes que él y llevaba un sombrero de ala ancha cuya sombra le ocultaba el rostro.
Estos dos extraños estaban sentados en los extremos de la barra, delante de ellos había un tazón de ramen mixto y una taza de té, lo más barato del establecimiento. Gaara les dirigió una de sus miradas de advertencia más virulentas y procedió a sentarse con Hinata lo más alejado que pudo de ambos sujetos, es decir justo en medio de la barra. Los desconocidos continuaron en los suyo como si nada hubiese pasado, incluso pareció que ambos se encogiesen más en sí mismos.
Por su parte el encargado se mostro feliz de tener algo mas en que ocuparse que en mirar a aquellos seres extraños sentados en su barra, ya que uno sólo escribía sus ordenes y el segundo solo hablaba por señas.
Bienvenida señorita Hinata, es un placer recibirla en mi humilde restaurante.- Saludó pomposamente el encargado.- Hace mucho que no venía por aquí, ¿En qué podemos servirle?
Hinata respondió con una sonrisa amplia y complacida.
Vine a mostrarle tu restaurant al Kazekage, te has hecho famoso.- indicó la joven señalando a Gaara.
De inmediato el hombre centro su atención en el pelirrojo, empezó entonces a enumerar sus especialidades en ramen, sin dejar de sonreír.
En verdad lamento no poder atenderle mejor, no he culminado aún las reparaciones…- en este punto el hombre interrumpió su letanía, había caído en un punto delicado, el puesto del Ichiraku había sido parcialmente destruido durante la invasión.
Y… ¿Cuál de mis especialidades va a desear? ¿Qué desea usted señorita Hyuga?- Continuó unos segundos después, desviando la atención de sus comensales.
Yo deseo un ramen con cerdo ahumado y vegetales.- Pidió Hinata, acodándose seductoramente a la barra.
Gaara perdió la concentración por unos segundos al ver la forma en que los pechos se su acompañante se estrujaron entre la tela del vestido, pero se recobro a tiempo para pedir un especial marino.
Cuando volvió a mirar a la muchacha, esta se encontraba mirándose las puntas del cabello completamente ajena a él.
Era extraño pero la calle donde se hallaba el Ichiraku, se encontraba especialmente desierta a esas horas, el viento frio y molesto que había predominado en aquellos días parecía haberse cansado de soplar a esas hora y ahora corría en forma de una placentera brisa nocturna. En conjunto era la perfecta cena romántica de un par de adolescentes, de no ser por el par de entrometidos aquellos que les daban el aspecto de un par de adinerados a punto de ser secuestrados.
Se quitó la chaqueta y se acercó deliberadamente a su acompañante, empeñándose en emular a la perfección la mirada penetrante y seductora de Jack Sparrow en Piratas del Caribe. Tenía gran confianza en la impresión que causaban sus ojos color de color esmeralda.
Eres muy bella Hinata.- le susurro débilmente.
¿Qué dices? - preguntó Hinata anhelosa, finalmente el chico decía algo que le interesaba oir.
Digo que tienes un cabello realmente admirable- continuó el jinchuriki mirándole lúbricamente las piernas.
Muchas gracias…- la Hyuga entonces aprovechó para subir un poco la parte superior de su vestido, descubriendo deliberadamente buena parte del muslo.
Mientras esto ocurría el ninja del sombrero miró dos veces a la pareja y estiro un tanto la cabeza hacia ellos como si quisiera oír la conversación. Ocurrió entonces algo un tanto desconcertante, repentinamente Gaara que parecía relajado, bien dispuesto a disfrutar el espectáculo que tenía a la vista, se volvió serio y un tanto medroso, se acomodó en su asiento dando el frente a la barra y unió sus manos frente a su rostro, Hinata incluso notó como su frente se perló de sudor.
En este punto aparecieron las órdenes de ambos chicos, los grandes tazones de ramén humeaban apetitosamente ante sus comensales. El Kazekage se apresuro al suyo como un niño ansioso de salir a jugar. Hinata, asombrada y un tanto decepcionada lo imitó y comenzó a comer el suyo con desgano, la conducta extraña de su acompañante, estaba empezando a provocar que extrañara a Naruto.
¿Sabes? Nunca pude comer ramén a solas con Naruto.- dijo así sin más con una tristeza tan grande que cambio por completo el clima del encuentro.
¿En serio?, me alegro, si hubieras salido con él no te habría soltado.- el pelirrojo no entendía bien a que venía este asunto de Naruto.
¿De verdad crees que sea así? En verdad nuestros equipos comieron aquí juntos un par de veces, pero él no parece interesado en las chicas, parece que lo único que le importa es convertirse en Hokage.
Pues no creo que sea así, cuando luché con él arriesgo su vida por salvar a una chica, creí que era su novia- Gaara dijo esto con un estremecimiento, recordaba claramente quien era esta joven y lo que era capaz de hacer, cuando terminó miró de reojo al ninja del sombrero.
Hinata enrojeció violentamente, ya no quería estar allí ni escuchar los halagos de Gaara, solo quería ver nuevamente a Naruto pero no podía hacerlo, así que miro con desconsuelo los ojos verdes de ninja de suna y suspiró profundamente.
Tu lo conoces bien, se que se hicieron buenos amigos, yo creo que solo tú puedes entender el modo de ser de Naruto, dime si yo puedo parecerle más atractiva que Sakura.
La tristeza de Hinata que hasta aquel momento había parecido frívola y encantadora tenía realmente asombrado a Gaara, por un lado el cambio era dramático y por el otro estaba empezando a figurarse que aquel ninja raro era Sakura y que ambas chicas estaban haciéndole caer en alguna trampa macabra, tal vez una venganza por su antigua cita con la pelirrosa. Aquella pregunta lo puso contra las cuerdas, ¿Qué se supone que debía responder?
