Entonces… ¿Te casas conmigo?
-Te amo.-dijo bajo, contenido. Aquello no era normal-, te amo… Bella, ¿Quisieras casarte conmigo? Oficialmente, con Alice organizando y con Emmett burlándose. Me harías… ¿Ese increíble favor?
Vale, ahora es cuando me da una muerte espontánea o como se diga. Edward no me podía pedir matrimonio, no antes de lo que estaba a punto de hacer, de arruinarle el futuro y de truncarle el destino, no se debía hacer.
-Estoy embarazada.-dije rápidamente, sin contenerme.
Mis ojos buscaron los suyos, hasta que por fin los encontré, verdes, enigmáticos.
No pude leer con facilidad.
Edward me miró durante largos instantes, literalmente preedificado.
Alice fue la primera en reaccionar, o más bien, en escuchar. Ya que chilló en mi dirección y con un torrente de palabras sin sentido, se abalanzó sobre mí.
Alice estaba a mi lado, casi me sacó a voladas del brazo de Edward y empezó a chillar nuevamente. Me dio un abrazo y otro hasta que Rosalie le siguió el maldito juego.
Esme, lentamente con una sonrisa bondadosa estuvo a mi lado y Carlisle me miro con ternura. Emmett lanzó un par de chistes en compañía de Jake y Ness me miraba con los ojos brillantes.
Todos ellos me dijeron palabras bellas y de aliento, aceptándome… pero Edward seguía siendo una estatua, sentada en el banquillo del piano, con las manos inmóviles sobre las notas.
Cuando Jasper le dirigió la palabra se recuperó lentamente, para luego asentir a secas y fingir una sonrisa. Fingir, porque lo conocía demasiado bien. Malditamente bien.
Pasamos a la mesa, el pavo que Esme había cocinado para nosotros parecía tres veces más grande que la pequeña de Alice.
Jasper los mantuvo contentos, hablándole sobre cosas tan triviales como que hacia poco había sido admitido como el psicólogo más importante dentro de la clínica en la cual trabajaba, con pocos años en el medio ya había superado a los que llevaban décadas, su jefe le decía "carisma" y Alice lo llamaba "intuición laboral"
Rosalie hablo sobre las cosas de su trabajo, de los lugares que había conocido durante el año y de cómo Emmett había sido todo un "salvaje" en la selva de Brasil. Tanto Esme como yo nos estremecimos ante la imagen mental que nos había mostrado la novia de Emmett y hermana de Jasper. Jacob habló sobre su trabajo en un mecánico cercano a la Push y de cómo había arreglado una moto hasta dejarla "irreconocible", Emmett había prometido pasarse por su casa a verla. Algo de amistad se estaba creando entre esos dos sacos de músculos.
Ninguno hablo de nosotros, de mí o del bebé que hace poco había anunciado, era como si todos se hubieran puesto en un mutuo acuerdo para ignorarlo y hacer como si fuera una de las comidas más normales que los Cullen habían tenido en años. Nada anormal.
Cuando fue la hora de abrir los regalos intenté parecer ensimismada con los cubiertos, que por cierto eran muy bonitos. Jasper sigilosamente me guiñó un ojo, como dándome una señal. Él era el que sabia de psicología, así que si el me daba esperanzas es por que las había.
Cuando el comedor quedo vació y Rosalie cerro la puerta tras de si, me permití mirar a Edward. Parecía ausente, aun con su smoking negro y su camisa blanca, con su cabello peinado y su piel más pálida de lo normal. Parecía como si estuviera lejos, a mil kilómetros de mi y yo no lo pudiera alcanzar, demasiado alto.
-Edward.-le llame.
No obtuve respuesta, ni un respingo, ni un suspiro ni nada.
-Edward, háblame.
Siguió sin mirarme, sin siquiera hablarme.
-Edward, por favor, háblame.-las lagrimas, irracionales, salieron de mis ojos ya que ni yo misma las pude controlar-, por favor… Por lo que mas quieras, por Dios santo que nos mira en este minuto, por todo lo que adoras en esta vida… Edward, por nuestro hijo, lo lamento. Háblame.
Reaccionó, algo en su interior se movió y de un momento estaba llorando a su lado, sintiéndome sola y luego estaba siendo abrazada por sus fuertes y musculosos brazos. Se estremeció y acuno cariñosamente mi rostro en su pecho.
-Lo siento.-dijo bajo y luego beso mi pelo, yo seguí llorando.
Lloraba por todo lo que había hecho, nada estaba bien.
Lloraba por la vida que había hecho perderse a Edward, por como había arruinado el futuro del hijo de Esme, por que nuestro hijo no nacería en el entorno que yo hubiera deseado para él, porque necesitaba estar segura de que estaba lista. Lloraba por que no estaba lista. Lloraba porque necesitaba que alguien me parara, porque necesitaba llorar y porque no debía llorar.
Lloraba porque quería estar tranquila y ser estable, porque sentía que nada me salía bien y porque, por sobre todo, porque Edward no quería a nuestro hijo.
-No lo quieres.-dije con voz ahogada cuando me permitió un poco de espacio, él giro las sillas cosa de que quedáramos uno frente al otro.
Negó con la cabeza.
-No es que no lo quiera…
-… pero no te agrada la idea.
-Déjame terminar.-puso una mano estirada con la palma hacia mi, un signo de que me detuviera-, claro que me gusta la idea de ser padre, de tener una pequeña a la que cuidar o proteger, poder tomarla en brazos y asegurarle que es la mujer más bella del mundo después de su madre claro.-sonrió levemente y aparto la mano, pero aquella alegría no le llevo a las esmeraldas de sus ojos, que estaban calculadoras, más lógicas-, o un campeón con el cual poder salir al estadio a ver soccer (NA: también conocido como fútbol en Sudamérica, pero este todo el mundo lo entiende XD) y que yo sea su héroe… Solo que el momento me a pillado con la guardia baja, eso es todo.
-No te creo.-murmuré levemente.
-Debes hacerlo, debes creerme, Isabella. Nunca he hablado más en serio.
-Yo pensé… Que estoy arruinando tu futuro.
Edward tendió la misma mano con la que me había detenido para acariciarme el cabello, suspiró y luego como para si mismo añadió:
-Debe tener tu cabello, brilla a la luz del sol y siempre está sedoso.
Pestañeé.
-¡Rosalie! ¡Me has regalado el mejor blue Jean de la historia jamás regalada!.-los gritos de euforia de Alice nos llegaban desde el salón, donde seguramente una entusiasmada Alice debía de estar tirando al piso a la hermana de su futuro esposo luego de un abrazo inmediato estilo "Alice".
Edward suspiró y respondió a mi anterior comentario:
-No arruinas mi futuro, Bella. Solo… Me has dado otro motivo por el cual vivir. Ahora, le pediré el trabajo que Carlisle me lleva ofreciendo desde que partí a Florida… Podríamos ver algunos departamentos en Saettle, se que te encanta la lluvia y así estaríamos más cerca del hospital y de las guarderías. Tu podrías estudiar lenguas luego de un tiempo y ejercer por una escuela cercana, amueblar la habitación de nuestro hijo o hija y luego cuando crezca…
La voz de Edward formaba un nuevo futuro para mi, más amable, más bello. Donde cada detalle podía brillar.
-Niño.-dije yo, mirando el verde de sus ojos al mismo tiempo que Edward murmuraba un "Niña".
-¿Por qué?.-preguntamos ambos a la vez y luego reímos, suavemente.
-Yo empiezo.-dije calmadamente él alzo una ceja y asintió-, debe ser primero el niño porque así cuando crezca cuidara de su hermana menor, tal como lo ha hecho Emmett o tal como lo hacia Charlie. Aunque debemos alejarlo del bromista de tu hermano, no quiero tener otro bufón Cullen.
Edward sacudió la cabeza.
-Debe ser niña, porque ellas siempre son más maduras. Le deberán gustar los libros aunque debe tener mi habilidad física, sentirá una debilidad por el teatro, el piano y el patinaje, será hermosa y tendrá a todos los chicos babeando detrás de ella, aunque si alguno se acerca debe pasar el visto bueno Cullen.
Sonreí melancólicamente, a tiempo que lentamente mi mano se deslizo a la suya, al comprender mi intención él se apresuro a juntarlas.
-Niño.-dije terminantemente. Él se rió y sacudió al cabeza.
-Ahora entiendo tus andanzas por el baño… Esta bien, niño, niño. ¿Vamos a ver que cosas desastrosas te ha comprado Alice para nuestra bella Navidad?
-Espera –dije, luego me sonrojé.
-¿Qué?
-NO, olvídalo.
Edward me miró con una ceja alzada, con gesto escéptico.
-Vamos, confía en mi.-No se valía cuando Edward me hacia eso, posaba su mirada esmeralda completamente en mi y me miraba de una extraña forma que provocaba estragos con mi pulso cardiaco.
-Este… Aún falta algo que me dijiste hace un rato.-Mi boca, nuevamente me sorprendía.
-No debes sentirte obligada.-me dijo rápidamente, yo me oculte en su pecho cuando se levantó. Me acuné en él y pude respirar el olor a su loción.
-NO me siento obligada.-murmuré, tomando su mano-, quiero hacerlo… quiero estar contigo hasta el final de mis días, quiero acompañarte en todo momento, quiero estar junto a ti cuando nazca nuestro hijo, cuando vaya a la escuela o cuando se gradúe del instituto, nosotros sonrientes en primera fila… Todo el futuro que consigo ver es contigo, mi hijo y tu familia.
-Entonces… ¿Te gustaría casarte conmigo?
Dijo aquello de tono ligero, como si hablara del tiempo o del clima, nada importante, nada relevante.
Yo quería hacerle ver que aquello no era así.
-Claro que me gustaría, me encantaría… Me harías la muchacha más feliz de todo el mundo.
Rió ante mi entusiasmo. Luego, me sentó nuevamente en la silla, apartándome de sus brazos.
El corazón me latía a mil por hora.
-Isabella Swan.-clavó una rodilla en el piso, levanto su rostro cosa de que le pudiera ver esos ojos esmeralda tan suyos. Brillaban como nunca antes-, ¿me harías el gran e increíble honor de ser mi esposa?
No sentí como Alice y Rosalie habían puesto una cámara, tampoco las risas disimuladas de Emmett ni tampoco vi la gran sonrisa de orgullo de Esme, lo único que mi ser tenia en cuenta, era a Edward, sus palabras, su rostro, su hermosura.
-Si, si, Edward ¡Si, si, si, si! Si quiero casarme contigo.
Edward se levanto y me abrazo, yo suspire y puse ambas manos alrededor de sus hombros. Aquel amor se sentía palpable, era como si estuviera con nosotros.
-¡No puedo creer que Edward sea tan cursi…!
-Voy a vomitar.
-Es increíble.
Los comentarios de Alice y Emmett no me llegaron. Lo único que pude hacer fue apretar más los hombros de Edward con mis brazos y rodar los ojos.
Lo tenia todo, una familia, un hogar y por sobre todo; una persona que me amaba con locura, por la cual yo también estaba loca.
Aww! Yo quiero un futuropadresposo así (:
Que quieren? Que sea una dulce Renesmee o un inquieto Eddie? Aww! Moriré de emoción! Yo quiero estar embarazada de Ed, no Bella no se lo merec3…
· ·
-Hey tu! Que tanto hablas! Ni siquiera cuentas la historia bien! Soy INMORTAL! EDWARD me AMA a MI! YO soy la VAMPIRA y tu la SIMPLE MORTAL! Que coño no te entra en la cabeza?
-Caray, Bells. Siempre tan hormonal.
·
·
Necesitaba hacer esto, de veras… Responderé cada Review con un mensaje privado y en su defecto, por medio de esta mini nota(:
