RECUERDOS (Rpov)
Habían pasado muchas cosas y aun ni siquiera eran las 5 de la tarde.
Me fui al bosque y me recosté al lado de un árbol, este estaba cerca de mi casa y podría jurar que el olor de Jake estaba impregnado ahí.
Me gustaba ver las nubes, las aves, todo era tan lindo desde ahí que corrí a la casa por la cámara.
Hice muchas fotos y cada vez me iba alejando más y más hasta que minutos (y muchas fotos después) logré ver un gran lobo rojizo dormido recostado sobre el pasto húmedo a la sombra de un frondoso árbol, no tenia duda alguna de quien ere y le hice una foto.
Me acerqué y pasé una mano delicadamente bajo su hocico, no quería despertarlo pero quería que cuando el saliera de sus sueños mi aroma lo acompañara. Le sonreí al verlo por unos segundos y me fui a mi casa.
Conecté la cámara a mi computadora y vi las fotos detalladamente.
Decidí que le enviaría algunas fotos a mi amiga Rubí, ella y yo nos habíamos conocido a los 7 años y siempre habíamos sido amigas; yo le contaba todo y ella siempre se emocionaba al escuchar mis "historias".
Para ella, yo tenia demasiada imaginación para contarle todo aquello sobre un mundo de leyendas y mitos, y para mi era la pura verdad.
Lo que realmente me agradaba de ella, era que aunque estuviera segura de que lo que le platicaba eran cuentos, siempre me aconsejaba cuando le preguntaba sobre que haría el vampiro en cuestión, y a veces me preguntaba sobre mis "personajes" y quería saber mas de ellos.
Recuerdo que un día, el último que estuve cerca de ella cuando teníamos 10, me pidió que le contara una historia, ese día me había quedado a dormir en su casa.
— Cuéntame una historia de esas lindas que inventas Renny —
Aún podía escuchar su voz. Ella era la única que me llamaba Renny y solo lo hacia cuando estábamos solas.
Esa vez le conté la historia de amor de mis padres y ella había quedado atónita con esa historia, desde que nos mudamos de ahí me comunicaba con ella por medio de correos, nunca le mandaba fotos mías porque hacia tiempo yo había dejado de cambiar, pero si del lugar en el que me encontraba junto con la historia del porque estaba ahí.
Esta vez le contaría de que me había imprimado de un licántropo, bueno, que el licántropo se había imprimado de mi desde que naci y le mandaría fotos de Forks, el bosque, mi lobito, seguramente esta historia le encantaría.
Le había prometido que siempre le iba a mandar correos, hasta que ella me digiera que la dejara en paz, pero sus respuestas siempre eran lindas y entusiastas.
5 años escribiéndole, si ella imprimiera cada correo tendría una buena antología de "mitos y leyendas" al cual podríamos recurrir en caso de algún problema.
Envié el correo y ella contestó rápidamente, eso me sorprendió.
"¡Wow Renny! veo que no cambias nada jajá... Te he echado de menos estos años...y bueno, tu historia es demasiado lindo, es mi nueva favorita tu ya sabes cual es la otra. Un día te visitaré, a donde sea que estés, lo prometo. Ahora tengo que hacer deberes así que me voy... y ve a decirle a esa Nessie necia que al menos vaya y se despida de su lobito ¡antes de irse de ahí!"
Me reí, yo también la extrañaba y pensaba lo mismo, quizá su idea no era tan mala después de todo.
¿OTRO? (Rpov)
Quizá la idea de Rubí no era tan mala, me iría a buscar a Jake para despedirme de el antes de que el día terminara y mañana temprano tuviera que irme.
Me fui hacia La Push por un rumbo que aún era desconocido para mi, de pronto comencé a sentirme observada, como si algo o alguien me acechara, empecé a avanzar mas rápido huyendo de algo desconocido para mi, mis instintos de vampiro salieron a flote y seguí corriendo, hasta que me distraje con un ciervo y choque contra un gran árbol.
Por un momento había creído que todo mi "peligro" había sido un ciervo, pero mis instintos me decían lo contrario; algo que odiaba era distraerme con tanta facilidad al punto de que acababa en lugares que no esperaba y esta era una de esas ocasiones.
Me sentía aturdida, realmente idiota, fuera lo que fuera lo que me seguía seguramente se estaría burlando de mí fuertemente.
Me levanté de un salto pero algo me golpeó y caí fuertemente contra el suelo, intenté levantarme de nuevo pero pasó lo mismo, seguía haciéndolo una y otra vez pero mi cuerpo siempre acababa sobre el asfalto, yo solo lograba ver un borrón que era lo que me golpeaba, ni siquiera lograba ver que era por su rapidez, era tan rápido que ni con mi vista sobrehumana lograba descubrir que me estaba atacando.
¿Seria acaso Jake más rápido que un vampiro?
— ¿Jake? — pregunté desde el suelo, de verdad quería que fuera el, el miedo estaba creciendo en mi.
Un joven de unos 19 años se detuvo frente a mí, descubrí que era el "borrón".
— ¿Jake? ¿Hay mas vampiros o algo así por aquí?- preguntó confuso.
Era un vampiro, su estatura era un poco mayor a la mía, realmente pálido, su cabello era negro, de un negro tan profundo que si me encontrara en mis cinco sentidos me hubiera recordado a los ojos de Jake, me hubiera acordado de el si no me encontrara tan absorta pensando en ese vampiro; estaba tan inmersa en el, tanto que mi mente lo dibujaba una y otra vez.
— No ¿Quién eres? — quería saber el nombre de ese chico que me parecía mas precioso que nada.
Sus labios eran de un leve rosado y no tenia ni un pequeño rastro de ojeras, era...era un ser perfecto, mas perfecto que toda mi familia junta.
— ¿Quién es Jake? — preguntó curioso.
— ¿Jake? — pregunté, acababa de registrar de nuevo su rostro y había llegado a sus ojos, tenia unos ojos dorados que parecían oro puro, lo mas hermoso en toda su persona, ¿acaso era como nosotros?
— Si, eso dijiste y por eso te pregunto — no estaba tratando de ser maleducada o de evadir su pregunta, pero estaba completa y absolutamente inmersa en su belleza y perfección.
— Oh, perdón — me sonroje. "que bueno que no lee pensamientos como mi padre" pensé, el miró mis mejillas y rió.
— Es tu novio, ¿Cierto? te sonrojaste — tenia una linda sonrisa, una linda voz, una linda mirada...en fin...el era lindo.
— ¡No! — contesté casi gritando, el era muy atractivo y seguro Jake me esperaría una eternidad si yo se lo pedía, si es que Jake era mi destino, me estaba volviendo egoísta en ese momento.
— ¿Ha no? — dijo levantando una ceja, no me creía en lo absoluto.
Y entonces usé unas palabras para que me creyera, unas que si se las decía a cualquier vampiro me creería completamente que yo no tenia nada que ver con Jake.
— No — repuse — es un... — me detuve, ¿realmente usaría eso para mi beneficio? deberás estaba siendo egoísta.
— ¿Un...que? — quiso saber.
— Un licántropo — dije secamente.
Sus ojos, ¿Ya había pensado que eran preciosos y perfectos? creo que si, sus ojos se abrieron mucho, no tenia expresión alguna en su rostro.
— ¿Un licántropo? y ¿Por qué llamas por su nombre a un perro? — preguntó algo molesto.
— Varios encuentros — dije con falso fastidio.
— ¿Enserio? ¡Wow! — estaba impresionado, parecía que sus ojos ahora eran de un oro liquido.
— Realmente me impresionas — agregó.
— Nada importante — dije, era la verdad, Jake y yo nunca habíamos luchado y nunca lo haríamos; aunque tal vez el encuentro de esta mañana contaría con uno, pero recordé lo que realmente me importaba en ese momento.
— ¿Quién eres? — pregunte, decir "cual es tu nombre" o "de donde vienes" era quedarse corto a lo que quería, no, a lo que deseaba saber. El sonrió.
— Me llamo Humberto y soy de México — suspire, el no me contaría toda su vida así de rápido, era comprensible
— ¿Y tu? — preguntó.
— Soy Nes...Reneesme — "¡Rayos!" pensé, hace dos días que escucha el apodo de Nessie y ya remplazaba mi nombre real. "Mal Reneesme, tu nombre es Reneesme Carlie Cullen...esa eres tu, no Nessie" me regañé.
Al conocer a Humberto había rechazado completamente a Jacob Black de mi destino, bueno...al menos de mi futuro próximo, ahora estaba alucinada con este chico frente a mí.
— ¿Cuantos años tienes? — deseaba saber, esperaba que no fuera mas grande que mi padre, sino, mi padre se opondría a que entre ese chico y yo hubiera un "nosotros".
Soltó una carcajada y yo fruncí el ceño.
— 19 — dijo riendo.
— ¿Por cuanto tiempo? — esa frase me hizo que recordara la historia que me habían contado mis padres del día en que mi madre había descubierto que mi padre era un vampiro. Sonreí.
— Eso es lindo — dijo.
— ¿Qué? — pregunté.
— Que sonríes sin saber porque me rio yo — oh, ahora entendía.
— No, la verdad sonrío porque recordé la historia de mis padres — dije.
— ¿Ha si? quien te contó esa historia o ¿Por qué es graciosa? —
— Mis padres me la contaron y es gracioso porque cuando mi madre supo que mi padre era un vampiro, ella le preguntó lo mismo, lo recordé y reí —
— Ya veo...y ¿Qué contesto tu padre? — quiso saber.
— "Mucho tiempo" —
— Oh...pues te falle —
— ¿Por qué? — pregunté con curiosidad.
— Soy un neófito — ensanchó su sonrisa.
¿Un neófito? eso me parecía imposible, toda su persona, su aspecto lo negaba rotundamente, quizás me estaba mintiendo, si fuera un neófito no podría estar aquí hablando ahora conmigo, yo ya no tendría ni una gota de sangre en mi cuerpo; ahora si deseaba que mi padre estuviera aquí para saber si en realidad tenia 1 año o menos como vampiro.
— ¿Ha? ¿Enserio? — entrecerré los ojos — y porque eres tan...tan... — no podía decir perfecto o preguntarle por el color de sus ojos.
— Si, lo soy, no he probado ni una gota de sangre humana aún y no pienso hacerlo nunca — dijo.
— Pareces muy orgulloso —
— ¿Acaso no es motivo para estarlo? yo creo que si, y tu ¿la has probado? —
— Algo así, pero fui afortunada de hacerlo —
Eso lo confundió demasiado, podía ver que parecía un poco molesto.
– ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué fuiste afortunada? – Estaba realmente confundido.
– Cuando estaba en el vientre de mi madre, si ella no hubiese bebido sangre humana para alimentarme ella hubiera muerto – cada que recordaba eso me sentía afortunada gracias a que eso mi madre no murió durante el embarazo.
Estaba siendo mas honesta con el que con mi familia, quería ganarme su confianza, quería estar con el, ahora ese vampiro era mi mundo, mi universo.
– Oh – dijo.
– ¿Realmente estuvo mal? gracias a eso ni mi madre ni yo morimos, y si eso hubiera pasado se que mi padre tampoco existiría – dije.
– Viéndolo desde tu punto de vista no estuvo mal, pero... ¿mataron mucha gente? – ahora entendía cual era su preocupación.
– No, ni una sola– ahora yo era mi turno de sentirse orgullosa.
– Entonces ¿Cómo...?-
– Mi abuelo es un cirujano, es fácil para el comprar sangre, lo fue en esa época – "mi abuelo es el mejor" pensé.
– Oh, entonces, ¿Cuanto tienes de vida? algunos ¿19, 20? O ¿ya tienes décadas? no conozco a muchos de tu clase, solo a un chico que conocí en un viaje que hizo cuando me convirtieron, un viaje en América del sur, hace unos meses –
– Tengo 15 años; ni uno más ni uno menos –
– ¿Enserio? yo juraría que tienes 19 –
– Pues no los tengo –
– Oh, ¿te moleste? lo siento –
– No te preocupes, crecí muy rápido y ya no lo haré... y ¿Quién era ese chico que conociste? no sabía que había más seres como yo –
– Su nombre era Nahuel, parecía que tenia unos 20, igual que tu, por eso supe que eras –
– Oh, y ¿sabes más de el? –
– No, solo lo conocí de paso, tenía unas 15 décadas, creo...no recuerdo bien –
